¿Hasta cuándo será el “pandemonio” vehicular en Dominicana?

Es una de las grandes interrogantes que se hace la gente aquí, ya que la paciencia se les va agotando a los dominicanos, frente al gran problemazo que se les presenta a tantos, para poder transitar de un lugar a otro, sea para estar a tiempo en sus lugares de trabajo; clínicas, u hospitales, en pos de resolver situaciones gravosas de salud; o, hacer diligencias que demande el diario vivir.

Desde hace un tiempo a la fecha, las dificultades en ese orden han venido cambiando de “castaño a gris oscuro”, como se dice popularmente, y no se advierte en realidad la adopción de los correctivos urgentes que ya demanda tan desesperante situación ciudadana, por parte de las autoridades locales competentes.

Todo lo contrario, sí que es lo que se aprecia de ordinario, como son los descuidos recurrentes; la falta de agentes de la AMET en calles y avenidas de gran flujo vehicular, para controlar el tráfico; las permisividades a muchos infractores envalentonados; y, el movimiento temerario de vehículos pesados durante las horas pico, entre otras “barbaridades” osadas que se cometen.  

Por el otro lado, están las improvisaciones, que cada vez son mayores, en la que incurren algunos funcionarios incompetentes dentro del ramo, normalmente tintadas de negocios soterrados, politiquerías, y aprestos electoreros.

Amén de eso se tiene, la importación de vehículos masiva; como, también la celebración de ferias populares para promover su venta, en que se ofrecen facilidades crediticias, y se mercadean atractivas tasas de interés.  

Ambas actividades prosiguen como en sus mejores épocas, sin ponderarse previamente el “tamaño” de la problemática aludida. Sin hacerse los estudios debidos, para asociar la capacidad vial del país, con relación al aumento del parque vehicular que se viene provocando.

¿Y entonces, se va a resolver así la problemática aludida?  Por el contrario, lo que se está haciendo es empeorando más aun tal pandemonio. ¡Eso es innegable!

Ahora, hay quienes piensan, y hasta lo externan en voz alta, que los tapones en el tráfico de los automóviles que circulan localmente,  son parte del gran negocio de los combustibles caros -gastan en exceso los vehículos varados -; como, de la escala gravosa impositiva que rige con relación a esos; a igual que, con lo factores que corresponden directamente a las adquisiciones de automóviles: cargas aduaneras; obtención de matrículas; derecho a circular (placas); seguro, etc.

Evidentemente, son aspectos esos que se han convertido en alcancías para los gobiernos de turno, en términos de captación de ingresos, por lo que su afectación hacia la baja, impide hacer muchas cosas enmendatorias en torno a esa grave situación de inmovilidad vial que se verifica en esta República.

Por tanto, los correctivos pertinentes lucen estar más lejos cada vez, debido a lo cual, la ciudadanía pudiente tendrá que comprar helicópteros para poder moverse; los carenciados seguir sacrificándose; y el Estado construir segundas plantas en calles y avenidas del país.

Entonces, son estas últimas, las únicas alternativas de solución, a las que por lo visto se tendrá que recurrir en esta nación, para poder enfrentar el inaguantable “pandemonio” de que aquí se trata.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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