Lo que más puede haber detrás del “tejemaneje” con el aborto

 

Ese es un asunto que tiene muchas aristas por donde cortar, destacándose dentro del mismo, factores de carácter comercial y políticos, principalmente, por más que se quiera estar tapándoles. Hay que mantenerse “fríos” con los laboratorios, como también  con los votantes del electorado nacional.

Con respecto a esa temática, volvemos al mismo escenario anterior. El Congreso Nacional mantiene dentro del nuevo Código Penal, en su última aprobación reciente, la penalización sobre las prácticas abortivas que se llevan a efecto en el país, algo que se entiende estar en consonancia con el mandato constitucional de preservación de la vida, y que se incluye en la Carta Magna, considerado el inicio de ésa, en el mismo momento de la gestación.

“Artículo 37.- Derecho a la vida. El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”. ¡Ojo!,” en ningún caso”

Mientras, el Presidente de la República, que jura respetar la Constitución de la República, y las leyes del país, al tomar posesión del cargo, vuelve a oponerse, vetando de nuevo tal disposición congresual, bajo el alegato de que los derechos de la mujer se deben preservar bajo determinadas circunstancias.

Se habrá meditado sobre los porqués de los casos de violaciones, estupros, incesto, mal formaciones físicas, etc., que se puedan verificar. Jamás se deje de lado que no hay efecto sin causa.  ¡Qué nada es casual, sino que todo es causal!, dicen los que mucho saben. Y que, a quienes les pasan esas cosas, es en razón de tener algo punible pendiente con la Madre Naturaleza, que nunca exonera.

Pero, parece ser que se entiende como uno de los derechos femeninos, el segar vidas que se puedan estar gestando en sus vientres, por innúmeras razones apeladas, a veces poco comprobables, o refutables, incluida esa subjetiva de “yo no quiero parir”, después de mantener incontroladas relaciones sexuales, reñidas en muchas ocasiones con lo ético-moral, y como si ese acto fuera un mero desahogo animal, sin riesgo probable alguno, ni tampoco consecuencias de responsabilidad inherentes.

Eso obvio que, ese “tejemaneje” que desde hace ya varios años se ha venido verificando entre los dos primeros poderes del Estado nuestro – Legislativo y Ejecutivo -, con relación a la penalización o no del aborto, es un asunto que no se va a resolver, independientemente de lo dispuesto en la Constitución de la República, como base; al igual que, los preceptos religiosos, o espiritual-esotéricos propiamente, que deban primar en esa cuestión.

Se advierte que, en la raíz de la referida aprobación, o no, sin veto final, lo que hay, por un lado, más que otras cosas, son ingredientes de carácter comercial (producción y negocios con los contraceptivos de costumbre, defensa de la operatividad de los laboratorios, con su respectiva retribución a los levanta manos en ambas Cámaras congresuales etc.)  ¡Esa es gente que se conoce bastante!

Tampoco, los congresistas con aspiraciones futuras, principalmente, se quieren “calentar” con las iglesias, ya que, en los diversos pueblos del interior, se hace lo que dicen los curas y los pastores, y hay que tener cuidado con eso para poder retornar a los hemiciclos en próximos procesos electorales.

Por el otro lado, el contradictorio que veta, los votos electivos de las féminas no se pueden alejar. Es de seguro la sostenida concepción palaciega, pues se necesitan para la campaña, de cara al 2020, a la presidencia de la nación. Es por ello que, nunca se van a poner de acuerdo ambos Poderes, a pesar de las presiones sociales que, de uno u otro lado, se puedan registrar.

Muchos entienden como loable la nueva decisión del Presidente de la República, ya que ha sido coherente con la anterior; ¿y qué se esperaba? Pero, ocurre que, aunque la coherencia en los hombres se considera como una de las mejores actitudes, lo más importante no es serlo, sino la sustancia-propósito que subyace  en realidad, cuando se procede de tal forma.

Es por lo expuesto anteriormente que, la mejor posible solución que se infiere en el orden de lo que se trata, es dejar las decisiones relativas en manos de las mismas mujeres. Después de todo, ese es un asunto de conciencia sobre la verdadera esencia de la especie humana – espiritual -, por parte de ésas, y todos sus aspectos relativos, en cuanto a evolucionar sobre el planeta Tierra se refiere.

De ser penalizado el aborto aquí, la práctica va a continuar, como siempre ha estado presente, con el concurso obvio de los tantos médicos comerciantes e inescrupulosos que nos gastamos lo dominicanos. ¡Si hay cuartos se trabaja!

Y, si es que les ponen algo difícil la situación a toda estas encopetadas de alegre sexo, cuando no usufructuarias de hombres ajenos, que son las más proclives a la despreciable práctica, y que siempre quieren estar tapando el Sol con un dedo, como se dice, se van de viaje al exterior por unos días, y vienen “limpiecitas” de allá.

Aunque quizás muchos no estén de acuerdo, ya eso hay que dejarlo contemplado solamente dentro del marco perteneciente al famoso “libre albedrío” de que gozan los hombres (general) en el orden religioso-espiritual; y que así se haga constar en las normativas legales relativas, incluida la Constitución de la República.

Ahora, que sepan las abortistas que sus acciones en tal sentido serán juzgadas en otro tribunal, no terreno, donde no se compran sentencias, y que la mismas acarrearán siempre efectos kármicos punibles, con lo que se es inexorable, por parte de la Madre Naturaleza, la cual, en los momentos menos esperados, u oportunos, aplicará la Ley de Causa y Efecto, sin distingo alguno.

Entonces, las quieran sacarse los muchachos, como de ordinario se dice, ¡qué lo hagan!, sin importar circunstancias, que difícilmente se puedan comprobar a posteriori. Los médicos son lo que hablan, y nunca se pisan la manguera entre sí,

Luego, que después, las mujeres que incurran en esa práctica, no se estén lamentando, y diciendo: ¿Dios mío, por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué ahora quiero parir y no puedo? ¿A qué obedece que ese niño naciera con una condición especial, o con deformaciones físicas irrecuperables? ¿Por porqué se murió al año o dos de nacer? Esos, entre otros posibles castigos ganados.

Los galenos ejecutantes, también recibirán sus recompensas kármicas. Ellos mismos, en forma directa, o a través de familiares muy cercanos, y queridos. ¡Que no les quepa la menor duda!

 

Autor: Rolando Fernández

Respondiendo a una pregunta editorializada

 

La verdad es que, solo en un país como el nuestro, Dominicana, donde prácticamente todo se ha perdido, según es lo que se observa; en que los políticos hacen cuánto les viene en gana, sin ser objeto de reclamo alguno; en que la justica no funciona como es debido, en opinión de algunos juristas de fuste aquí, se pueden ver “linduras” rompe ojos y sentir patriótico, como de la que se trata ahora.

Tal es el caso del gran negocio que se hiciera con los terrenos de “Los Tres Brazos”, en la zona oriental de Santo Domingo, habitados incluso por humildes ciudadanos, para favorecer, obviamente, intereses particulares, y de seguro con la correspondiente “ración del boa”.  La venta fue realizada por Corde, representada por un funcionario estatal, de acuerdo con la publicación periodística

Sobre la temática editorializó, con el acierto acostumbrado, el medio “El Día”, en su edición de fecha 14-12-16, bajo el título “Crear un problema social innecesario”, incluyendo al final una importante pregunta, “¿Cómo resolver ahora este enredo que el propio Gobierno ha creado? También se publicó un amplio reportaje explicativo.

Una forma de responder a la misma, no muy osada, sería decir que, por las informaciones que han trascendido hasta la opinión pública, se entiende que esa fue en una transacción en la que de seguro hubieron “gatos entre macutos”, dicho en buen dominicano.

Debido a ello, existe la posibilidad de que, en la misma, se dejaran “baches” jurídicos suficientes, los cuales constituirían fuertes asideros para dejarle con facilidad sin efecto, y de esa forma retornar la paz a todos aquellos moradores del lugar señalado, que ahora se quieren “explotar” económicamente; y, decirle a esta sociedad que aquí las cosas hay que hacerlas bien. ¡Claro, eso es, siempre y cuando haya voluntad política!

Crea además incertidumbres asociadas con el hecho, la razón por la cual sea en estos momentos cuando se están vendido esos terrenos a los moradores del lugar, cuando el gran negocio político- empresarial se produjo en el 2010. Ya vamos rumbo al 2017. ¿Sería para despistar un poco? ¿Hacer que se le quitara la vista a la jugosa operación?

El principal punto de partida seria que, una transacción de esa naturaleza, en que se enajenó alegremente parte del patrimonio público, se supone debió haber sido del conocimiento previo del Poder Ejecutivo, y luego ponderada, como homologada por el Congreso de la República. ¿Se llenó esa formalidad legal? De no ser así, es comprensible se debe caer ahí mismo un negocio tan detestable.

En ese sentido, ya el asunto comenzó a airearse. “El presidente de la Comisión de Contratos de la Cámara de Diputados, Héctor Félix, afirmo ayer que la venta de propiedades de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (Corde) debe ser ratificada por el Congreso Nacional, lo que no ocurrió con la cesión de Los Tres Brazos a una empresa privada”.

Dijo, además, “Si no pasó por el Congreso los títulos que se hayan obtenido son de manera irregular, porque no se ha cumplido con el debido proceso”.  ¡Ahí está el arranque para la anulación! (“El Día”, del 15-12-16, página 6).

Amén de eso, dicho contrato de venta, con toda la documentación soportante requerida, tiene que ser debidamente revisado, con imparcialidad política total, y la lupa del marco jurídico pertinente.

Es muy probable que, según lo trascendido, aparezcan suficientes cosas allí no hechas como Dios manda, que puedan dar pie a la anulación de lo pactado, a los fines de resolver la crisis social que en estos momentos se presenta al gobierno d turno.

Pero, además, daría una buena oportunidad para procesar judicialmente a los infractores, si es que procede obviamente, y sentar un precedente anticorrupción estatal, luego de que se lleven a efecto todas las investigaciones lugar,

¡El resolver el enredo no es tan difícil, si hay voluntad política de parte los creadores del problema, el propio Gobierno!, como bien se señala en el editorial de referencia.

¡Manos a la obra! De quedarse ése como un escándalo desaprensivo más incurrido por los políticos del patio, de momento amanecemos con el Malecón de la ciudad capital siendo propiedad privada.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Nuestro más sentido pésame a la juventud nacional

 

Sí, la que tendrá que pagar mañana todos los platos rotos por estos políticos gobernantes. Aquel segmento de la sociedad nuestra que otrora fuera quien levantara la voz y manos para defender a este país de las sanguijuelas nacionales y extranjeras que osaban atentar en su contra; que pensaban solo en peinarlo todo para favorecer intereses personales y grupales.

Las cosas de los jóvenes hoy, que suelen entenderse como los arquitectos del futuro, giran en el presente solo en torno a las redes sociales (algunos ya les denominan redes “suciales”), los celulares al último guay de la moda, y la bachata cabaretera, ya “saloneada”; como, el adherirse a la completa penetración cultural extranjera que les están metiendo los regentes oportunistas por ojos, boca y nariz, como reza un dicho popular.

Solo en ese contexto de lo expresado, es que se puede entender el que ya los políticos nuestros, y los lambones de estilo estén en alegres actividades proselitistas, para el retorno del actual Presidente de la República a dirigir los destinos nacionales, a partir del año 2020. ¡Parece que compraron la finca, y que ésta no puede tener otro administrador!

La verdad es que, si los políticos de este país, secundados por los tantos arribistas que nos gastamos, busca lo de ellos, están hablando de una eventual reelección presidencial de cara al 2020, es debido a que, tienen esta sociedad de relajo; y, que sus máximos representantes, conscientes de lo que hay en carpeta, nada osan decir.

La acción se parece mucho a las llamadas visitas sorpresa desde el inicio de la anterior gestión, que muchos confundieron con deseos gubernamentales de ayudar a aquella gente en nuestros campos. ¡Gran demagogia electorera! Después todo se puso en claro. Aunque, aquí se está yendo directo al grano.

Cualquiera se preguntaría con sobrada razón,  y cómo es posible que ya esta gente, con una gestión de gobierno recién inaugurada, esté promoviendo acciones proselitistas de ese tipo,  máxime en la condiciones de deterioro social y económico en que se encuentra la nación, como repleta de delincuencia, criminalidad y corrupción innegables.

De lo económico ni hablar. La mejor muestra de ello es esa noticia de primera plana que apareció en la prensa local: “El Ejecutivo reformula Presupuesto de 2016 en busca de más recursos”. Creemos que una acción gubernamental de ese tipo, faltando ya tan pocos días para concluir el año tiene poco precedentes, y dice bastante con respecto a lo que hay en el fondo.

No obstante, ya estamos hablando de la reelección, y de una nueva modificación de la Constitución de la República, que así lo permita, como “la luz al final del túnel”. Se está vendiendo el caramelo embaucador por excelencia: la encuesta, con predicción de un 60.9% de preferencia desde ya. ¡Se está sonando la misma canción anterior!

De acuerdo a la firma Cabrera y Asociados ante la pregunta: “¿favorece usted que se modifique la Constitución de la República nueva vez para que se permita que el presidente Danilo Medina se pueda presentar como candidato presidencial por el PLD?, el Sí obtuvo un 60.9% y No 36.3%”.

¿En qué oficina por ahí harían la encuesta, y de cuántos sería la muestra? Eso, con apenas 100 días cursados desde el inicio del nuevo gobierno. ¡Qué bárbaros son! Deben estar siendo muy bien pagados esos encuestadores. (Véase: periódico “HOY”, del 10-12-16, página 11B).

Ahora, es muy difícil que en esta ocasión la “olla para hervir el sancocho”, la nueva Junta Central Electoral (JCE), resulte tan favorable como antes; y, que oficialice el porcentaje embaucador que se promueva durante esta campaña, en el primer boletín oficial que emita el organismo al final de los comicios del 2020.

De más está decir que, entre los jueces seleccionados hoy, hay gente que no es fácil, en términos de verticalidad. Entre ellos se tienen personas que no van a tirar al suelo su prestigio, el loable perfil social logrado, y la credibilidad ganada, al echarse la paloma, como se dice.

En tenor de lo expuesto, todo luce indicar que el disfrute del poder tiene locos o borrachos a los mandantes actuales. Porque, para salir con algo así, los paganinis, como los tan deseados de nuevo, en estos momentos de incertidumbres, como de crisis económica por las que atraviesa el país, máxime después de la gran debacle lluviosa en el interior de la Republica, con dañosos efectos connotados; una nación hipotecada considerablemente, y endeudada hasta la coronilla, se tiene que estar en uno de esos dos estados.

El descalabro económico que hoy prevalece en la nación, que muchos analistas lo entienden provocado en parte por el despilfarro de recursos provenientes del fisco, e invertidos en el reciente proyecto reeleccionista llevado a cabo, no es para estar hablando de lo mismo, con lo frescas que están las heridas provocadas, como lo improcedente que se entiende tal actitud proselitista.

Pero, como este pueblo está dispuesto a aceptar todo cuánto intenten venderle los políticos, a lo mejor el nuevo proyecto continúe “viento en popa”. Es más, también es probable se estén haciendo los preparativos, y discutiendo las estrategias aplicables para el 2024. No hay que dudarlo, por lo que desearles la mayor de la suerte en ese tenor, no estaría demás.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Verdades innegables sobre la justicia dominicana

 

En este país tenemos abogados, abogaditos y “abogaduchos”. Los primeros ejercen el Derecho como ciencia, en toda extensión de la palabra; los segundos, son los llamados “pica-pleitos en los tribunales”; y, los terceros, aquellos compra formularios, hace diligencias de corte legal, busca sellos y formularios, etc.

Claro, todos pueden hablar sobre la justicia dominicana, que es de lo que aquí se trata, por estar vinculado a ella de una forma u otra, aunque, no obviamente, con la autoridad requerida en cada caso. ¡Se necesita demasiado para eso!

Las palabras de los últimos “especímenes” resultan en parte creíbles. Algo saben al respecto. Ahora, cuando se les escucha hablar a juristas de cartel, en pleno ejercicio de la disciplina, y exponer planteamientos con fuertes asideros,  que lucen todos irrefutables, como son los procedentes de primera clase, las cosas se tornan muy diferentes, e invitan a sosegadas reflexiones.

Tal fue el caso de uno que participara en un programa nocturno de la televisión nacional (7-12-16), con especialización en materia constitucional, y que entendemos académico por demás, que, al referirse a la justicia nuestra, le etiquetó “como algo que no sirve”, en términos de administración y aplicación.

Adicionó además que, tampoco hay muchas esperanzas de enmiendas, o de los cambios requeridos, en el marco del actual esquema gubernativo que nos rige; y, menos, iniciándose una nueva gestión presidencial.

Por tratarse de alguien tan conocido, y de un programa referente muy visto a nivel local, nos reservamos hacer mención de su nombre; que otros lo aporten. ¡Hay mucha gente que lo sabe!

Es obvio que, ante una concepción de ese tipo, proviniendo de alguien tan especial, con autoridad en el tenor de lo que se trata, a cualquiera se le cae el cerquillo, como se dice popularmente, y hasta se arrepiente de haber nacido en este país, pensando en un porvenir nacional incierto relativo, no muy lejano. ¡Las inferencias negativas sobran!

El oír exponer a ese ducho a jurista de tal manera, haciendo alusión a los desenfados, victimizaciones adicionales, como las demás irregularidades, que debe soportar, y por las que tiene que atravesar cualquier querellante en esta nación, que haya sido robado, estafado, asaltado, disfamado, o le fuera ultimado algún familiar, etc., al hacer uso de un derecho social que le asiste – justicia -, a cambio de recibir burlas y vejámenes diversos, obnubila podría decirse.

Además, el tener también que gastar cuartos suficientes en la contratación de abogados, y cubrir los “boroneos” burocráticos de estilo, le tumba por completo los ánimos a la gente; de ordinario a cambio de nada, y solo invita a dos cosas: desgaritarse  de esta tierra; o, tomarse la justicia por sus manos.

En ese orden último, andan los aumentos del sicariato a nivel local, como las proclividades hacia los linchamientos directos en contra de los antisociales actuantes a nivel del país. La ciudadanía se siente desprotegida e impotente para reclamar justicia ante las autoridades competentes, o los tribunales de la República. ¿Qué es cuánto se piensa? ¡Qué no vale la pena!, Y, menos, al escuchar exposiciones públicas de ese tipo, de gente que sí sabe de eso.

Otro ingrediente lacerante a que se refirió el connotado abogado, en relación con los reclamantes de justicia, es el relativo a la protección y defensa que se observa reciben los victimarios o delincuentes a nivel de cualquier “juicio ventilatorio”, cuando esos no disponen de abogados defensores propios.

Se les asignan buenos juristas para que hablen en su favor y traten de justificar los atropellos o asesinatos llevados a cabo por esos “angelitos descarriados”, infractores de las leyes. Los mismos son pagados por la sociedad, que obviamente incluye a los afectados.

Mientras tanto, las víctimas o acusadores tienen que bandeárselas por sí mismos, o los procesos iniciados se caen por completo; no prosperan jamás. ¡Qué duro es tener que observar ese cuadro: cuido y defensión pública para los malvados! Y, ni hablar de justicia después. ¡Qué bien!

De lo expuesto aquí se desprende la gran pregunta, hasta dónde “los hombres de pelo en pecho” que puedan quedar entre nosotros van a permitir que un sistema judicial inservible, soportado en estructuras políticas mafiosas y corruptas, como en leyes dictadas y códigos aprobados a la medida de lo improcedente a todas luces, se continúe aplicando en este país.

Es que el valor para exigir las enmiendas y los cambios profundos que se requieren en el orden de lo tratado, se perdió por completo. Seguiremos conformándonos solo con escuchar sobre los deleznables escándalos que se verifican a nivel de la justicia nacional, y que trascienden sin ningún tipo de rubor observable hasta la opinión pública.

Hace dos o tres décadas atrás, no creemos que nadie pensara aquí en el grado de deterioro que le esperaba a este país en todos los órdenes – el actual, con miras a seguir progresando – estando en manos de todos estos políticos oportunistas, desaprensivos y corruptos; que crecen como la yerba mala, preocupados nada más que por sus intereses personales y grupales.

¡Lamentablemente, y en el orden de lo abordado aquí, en primer lugar, las enmiendas y soluciones se ven tan lejos, como el horizonte marino, y sin “barcas” para llegar hasta él! Ahí sí que “la esperanza era verde, y se la comieron los burros”, como reza un dicho popular.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

¡Cómo salir a flote en este país, heredando quiebras nada más!

 

Con rarísimas excepciones, de esas que confirman la regla, todos los que por razones políticas llegan a ocupar cargos públicos de importancia en este país, se presentan a las posiciones con las manos vacías, pero ávidos de cuartos, y se van con ellas completamente llenas, ya sea de manera directa, o haciendo uso del “testaferrato” de estilo, sin que nadie les pregunte luego cómo se lograron esas fortunas; y mucho menos, ninguna instancia fiscalizadora, o de justicia local, les exija rendir cuentas a la sociedad.

Después se mantienen en un bajo perfil social, muertos de risa, en compañía solo de sus familiares, y “enllaves” más cercanos; viajando, y dándose la gran vida, al tiempo de decir: “¡qué pendejos son los dominicanos!”.  “¡Qué fácil se les engaña, cuando se sabe politiquear bien”!

Los nuevos “pecadores” que llegan en busca de fortunas al tren gubernamental, como municipal, solo se inclinan por hacer denuncias de corrupción, desfalcos encontrados, y nóminas súper abultadas, repletas de botellas políticas; y, hasta la falta de activos fijos, propiedad de las dependencias con jefes recién llegados.  ¡Pero, de ahí las cosas no pasan!

Por tanto, como se está consciente de esa penosa realidad en seguidilla siempre, lo más probable es que se vaya a lo mismo: a buscarse lo de cada cual, en el inicio de cualquier gestión.

Una muestra que se puede tomar como referente, con relación a lo aquí expuesto, fue la fuerte denuncia que hiciera el nuevo alcalde electo del Distrito Nacional, señor David Collado, ante los medios de comunicación, al encabezar “el operativo navideño de limpieza en DN”, iniciado en Cristo Rey.

Dijo la autoridad edilicia que, “heredó una administración quebrada; que no había escobas ni cómo hacer un operativo, según le fuera informado por uno de los directores del ayuntamiento”. (Véase: “Listín Diario, del 5-12-16, página 10ª)

¿Raro eso? ¡Jamás! Esa es una vieja canción nacional, sonada desde diferentes escenarios de la administración pública y las alcaldías locales. ¿Y qué pasa después? ¡Nada, hacer lo que se pueda en lo adelante!

Es por lo abordado aquí, que tan poca importancia se les da a las famosas declaraciones de bienes por parte de los funcionarios públicos, tan de moda últimamente, al tomar, y dejar las posiciones en las cuales se les designa. ¿Qué rol juega la Cámara de Cuentas de la República en el asunto? ¡Muy poco, y cuestionable siempre!

Según la señora Licelott Marte, presidenta de ese organismo, ante el bullicio relativo actual, y a pesar del plazo de advertencia para ser excluidos de la nómina pública, 30 de noviembre del presente año, en el caso de que no se obtemperara al mandato de la normativa que así lo estipula, y otras amenazas desde la élite del Poder Ejecutivo, quedaban sin declarar al cierre de dicho mes, 4,384 funcionarios.  (“Listín Diario”, edición del 6-12-16, página 5ª).

Es probable que algunos de esos estén diciendo: “no van a hacer nada”. ¿Para qué sirve eso? Y, si hay algún problema, se resuelve a nivel de los organismos de dirección del partido, que ya tantos lo consideran como el único heredero que dejaran los líderes nacionales que otrora se gastó el país.

En ese sentido, se viola alegremente la Ley 311-14, como la misma Constitución de la Republica, y las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de la misma “se hacen las locas”. Primero, por estar relacionadas políticamente con el funcionariado – los bomberos no se pisan la manguera -; y segundo, porque están conscientes de la cruda realidad: no hay confirmación de lo declarado, ni al entrar, como tampoco al salir, cuando es que suele hacerse. Cada cual incluye en lo declarado al principio, y excluye después lo que quiere. ¿Quiénes confirman las informaciones que se ofrecen, aun se puedan documentar?

De lo expresado públicamente por el señor David Collado en esta ocasión, se pueden inferir muchas cosas. ¿Y las otras alcaldías, cómo andarán? ¿Se interesarán las nuevas autoridades electas por hacer las denuncias debidas, como las competentes por investigar y proceder en consecuencia?

¡Esperemos para ver! Los sueños a veces se dan. Aunque, difícilmente sea el caso. La corrupción estatal rampante y la impunidad que “campean” por sus fueros en este país, lo están conduciendo hacia un profundo derrocadero, del que difícilmente podrá salir a flote.

 

Autor: Rolando Fernández