Exitosa marcha, ¿y después qué?

 

¡Eso era de esperarse! ¿Dónde meterán ahora las caras muchos de los corruptos gobernantes actuales, que olvidaron las prédicas morales de don Juan Bosch, como los cursillos en que se les hacía participar, para concienciarles políticamente? ¡Qué gran demostración en su contra!

Esa es una muestra de que al nuevo PLD puede haberle llegado su cuarto de hora; no el que fundó el gran maestro, que revistió de moral y principios hasta las paredes del local en que otrora funcionaba, cuya “piedra angular” – esencia – perdurará por siempre en este país, para que todos aquellos honestos ciudadanos, y fieles a la memoria del creador, verdadero y único líder dentro de la entidad morada, que en ella quieran posar para prestigiarse, lo puedan hacer.

Evidentemente, parece que el pueblo se cansó ya de las tantas burlas, corruptelas e impunidad, que patrocinan estos farsantes politiqueros de nuevo cuño, que hoy se creen dueños del país; que se venden como discípulos del profesor Juan Bosch, y solo usan su nombre en las actividades proselitistas, para confundir. Jamás en pos de emular su conducta ciudadana; que han convertido el partido en un nido de “culebras” y “cacatas”, sobresaliendo nada más en el fangal, como la “Flor de Loto”, honrosas excepciones muy poco contables.

Sí procede la marcha, dijimos a un caro amigo, al preguntarnos si estaríamos en la demostración cívica.  Todos debemos ir, para decirle a esa gente, que ya está bueno de demagogia, corrupción e impunidad; “qué hasta la belleza cansa”, como dice el refrán popular. ¡Qué este país tiene que ser enrumbado por senderos más dignos!

Pero que, la gran incógnita era, ¿qué hacer después, con estos mandantes regentes en los tres Poderes del Estado nacional, blindados por completo, que son uno en realidad? Otra, ¿habrá respuestas a la acción cívica? También, ¿le harán caso a la población, salvo que no sea complementando este primer paso, con otros métodos de lucha reclamantes, de mayor contundencia?

Ya vimos recientemente el “ejemplazo” que se dio en el país, con la retención de una gran cantidad de vehículos, simplemente porque no habían renovado el marbete último de la placa, en franca violación a una decisión del Tribunal Constitucional (TC), que tal práctica prohíbe.

Y, si eso es con la Justicia local, a ese nivel inclusive, que se supone tener competencia para penalizar, como hacer que se cumpla con lo dispuesto desde ese ámbito, ¿qué será con la población indefensa así manifestada? ¿La van a oír de esa forma? ¡Jamás!

Aquí se necesita, no decir, sino vocear “un basta ya”, de una forma estruendosa, mucho más fuerte, y con conciencia ciudadana plena. De lo contrario, el barco gubernamental continuará navegando sobre las mismas aguas conformistas, el pueblo indefenso, considerado el “burro de carga”, y que solo es tomado en cuenta para agenciarse votos, o ser más gravado cada vez, con onerosos impuestos fiscales.

En estos precisos momentos, estamos a punto de ver aquí otro espectáculo de corrupción-impunidad, con el connotado caso Oderecht.  Según anunciara al país, por medio de la prensa local, el Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, “esa empresa nos devolverá US$184 millones por sobornos”, como una manera de resarcirnos por el daño provocado.

De ahí se deduce que, en primer lugar, se están admitiendo los hechos penales imputables en ese orden. Seguro que aceptarán nuestras autoridades la propuesta, pero, sin ofrecer los nombres de los agraciados. Ya se dijo incluso, por adelantado, que hasta junio del presente año no se sabrán, esgrimiéndose razones no muy sólidas que digamos ¡Qué bien! (Periódico “HOY”, del 22-1-17).

Segundo, de recibirse esos dineros, la gran pregunta sería: ¿qué se va a hacer con ellos? Y, tercero, ¿se dirá al país, cuando sea, cuáles fueron los beneficiarios locales de esas “boronitas”, y que se procesarán judicialmente? ¡Qué lejos están esas dos cosas últimas!

Lo más probable es que, se reciban los cuartos, y se les dé el mismo uso medalaganario acostumbrado; se repartan unos cuantos miles entre los funcionarios que deban intervenir en las acciones judiciales, y las bocinas gubernamentales en uso, para que traten de echarle tierra al asunto, y que la gente se olvide de eso. Cuando no, que se aborden otras temáticas de grueso calibre, para desviar la atención de esa lo más que se pueda.

Por ejemplo, poner de nuevo sobre el tapete la compra cuestionada de los aviones “Súper Tucanos”, con el comodín de que avanzan las investigaciones; o, se retoma otra vez en los tribunales locales de justicia la pantalla teatral del tan sonado caso ISOE, con los incidentes, a pota, que provocan los abogados, para dilatar lo que se pretenda hacer.

A lo mejor, los mismos sobornados en cuestión, reciban esta vez una buena tajada del fruto maduro que nos están ofreciendo los “sobornantes”, para intentar compensar, o pasarnos la mano. ¡Volverán a disfrutar de nuevo!

Luego, ¿se podrá evitar la ocurrencia de actos como esos, verbigracia, relativos a un escándalo monstruoso, que tiene ribetes internacionales, con una simple marcha de personas preocupadas, por multitudinaria que se haya logrado hacer?

¡Jamás! ¡Pongamos los pies sobre la tierra! Se deben definir, y llevar a cabo otras acciones de mucho mayor peso, aun sin caer en el marco de la violencia. ¿Cuáles? ¡Tarea para los que todavía piensan en este país, y que no anden buscando solo el sobresalir!

 

Autor: Rolando Fernández

 

Lamentable realidad: Dominicana agoniza, aunque no se quiera ver.

Qué desencanto produce el hojear las páginas de la prensa en esta nación. ¡Penoso eso, pero hay que decirlo! No aparece ninguna noticia halagadora para la población, forjadora de nuevas esperanzas, ni siquiera como regalo de Año Nuevo.

Vemos por ejemplo, como información de primera plana:  “¡DEUDAS Y DÉFICIT !”, con una reseña debajo que se puede considerar como una nota luctuosa: “La ARS de los maestros se tambalea entre deuda de RD$600 millones y un déficit mensual de RD$8 millones. ¿Podrá su nuevo director, el doctor Enriquillo Matos, rescatar el seguro médico de los maestros?”. (Periódico “HOY”, del 14-1-17).

Eso es lo que falta, para “fortalecer” y “eficientizar” más aún la educación en este país: ¡personal docente público sin seguro médico! La pérdida para los maestros del sector de ese servicio esencial es lo que se infiere, lo cual luce más que posible, con ese “peñón” de deuda, y la situación deficitaria mensual que le “acogota” cada vez más.

Y, eso no se va a resolver con la designación de un nuevo director en la ARS Semma, que de seguro no va con una varita mágica a ocupar la posición, a los fines de intentar resolver el gran problemazo que le han puesto sobre sus hombros, aunque él haya dicho: “que sueña con ofrecer una atención de salud humanizada a los afiliados, para que los docentes y sus familiares se sientan “reina y reyes”. ¡Luce como demagógico ese sueño!

Asuntos como ese, nada más se pueden resolver entre nosotros con la adopción de medidas heroicas frente a la corrupción que campea aquí por sus fueros, a todos los niveles; y, el control procedente sobre el dispendio alegre de lo recursos del Estado, dirigidos hacia sectores que nada aportan en beneficio de la sociedad, como es el caso, verbigracia, del bojote de cuartos que se entrega, por ley, a los negocios denominados partidos políticos, para sus francachelas electorales, y engrosar cada vez más los bolsillos de sus máximos representantes.

Pero, además, entre las cosas que más se destacan en los periódicos nacionales están: el aumento sobre la corrupción estatal, como siempre diversificada entre sus diferentes actores, y adeptos, con su respectiva impunidad, y los apañamientos de estilo. También, los nuevos escándalos estruendosos sobre los que se informa; y, los de robos recientes al erario público, que explotan cada día, más los que ya estaban. ¿Y qué? ¡Grave eso!

En ese tenor, no es raro encontrarse con notas como la siguiente, expresadas más o menos en los términos de más abajo, o escuchar comentarios radiales y televisivos en adición: “Con el escándalo internacional Odebrecht, que nos arropa a nosotros también hasta la coronilla, según lo trascendido. al igual que el interno de gran “calado” ISOE, aquí nada se va a hacer; ya se les bajaron líneas a los peones que deben participar. ¿Quién está creyendo en el aparataje demagógico judicial que se exhibe respecto de ambos?

Otras “linduras” sobre las que se reseña en la actualidad son: aumentos en todos los productos de la canasta familiar; nuevos impuestos gravosos; la criminalidad, la delincuencia, como la inseguridad ciudadana, que siguen in crescendo; los hidrocarburos y sus derivados, que continúan por las nubes, igual que ocurre con la energía eléctrica, y los demás servicios básicos, como los bienes de consumo masivo.

Se tienen en adición, los anuncios de nuevas problemáticas nacionales asfixiantes, para ir desviando la atención de la ciudadanía sobre las no resueltas aún, como es la costumbre. ¡Para que se olviden las de atrás!

Pero también “deslumbran” en el primer mes del año, las garatas y forcejeos por las designaciones de los nuevos políticos aspirantes a ocupar puestos productivos económicamente, como es por el ejemplo en el presente, el caso de la Secretaría la Liga Municipal Dominicana (LMD), que representa un buen botín a disfrutar. ¡Miembros de los tres principales partidos están en esa búsqueda!

En adición se observan, y llegan detalles hasta el ámbito del saber público, los pugilatos en cuanto a la escogencia definitiva de los jueces para la Cámara de Cuentas de la República; los que más convengan a los políticos, para garantizar el no torpedeo a las acciones desaprensivas y maliciosas en que puedan incurrir.

Y, ahora vienen para completar, los acomodamientos a nivel del Poder Judicial (las famosas “Altas Cortes”), de jueces que puedan ser complacientes a las líneas que se bajen, en términos de impunidad y apañamientos a la corrupción estatal enraizada, con connotación pasada, presente y futura.

Completan el coctel, las informaciones de paros en algunos sectores laborales, marchas, y protestas en contra del desbastador accionar gubernamental, gravoso impositivo, como dejante a la vez, en cuanto a la solución de los problemas sociales apremiantes, sin oposición formal alguna que interponga sus buenos oficios para impedir y controlar. De igual forma, se agregan los reclamos por los aumentos salariales debidos que se exigen, incluidos los del importante sector de la salud pública a nivel local.

La verdad es que, y sin ánimo de gran pesimismo, de continuar este país como va, ahora con los posibles vientos huracanados, de seguro extensivos hasta este patio, según nos catalogara un político nuestro, del ciclón Trump-USA, al “acecho”, habrá que cerrarlo y botar las llaves bien lejos.

¡Aquí no se podrá vivir! Acabarán los políticos de saquear por completo el país; y, a los pobres terminará por llevárselos el diablo. Las evidencias persuasivas actuales así lo dicen todo. ¡No nos tapemos los ojos!, Claro, los que en realidad queramos ver.

 

Autor: Rolando Fernández

 

La oración: intrincada temática que debe trascender lo convencional religioso al ser tocada

 

Hojeando uno de los medios de la prensa local, edición del 7-1-17, periódico “HOY”, nos encontramos con un trabajo intitulado: “La oración que Dios no escucha”, bajo la firma de Samuel Santana, sobre el que reparamos con interés marcado.

Es un artículo que, por la sencillez con que fue abordado su contenido, debió llamar poderosamente la atención a todo lector que haya investigado sobre la espiritualidad – esotérica, y los aspectos directos concernientes a la evolución de la especie humana sobre el planeta Tierra. Entre tales buscadores nos incluimos nosotros.

Para todos aquellos que han tratado de hollar senderos tan intrincados como ese asunto de la oración religiosa-espiritual, contestada, o no; elevar una plegaria al Padre en los Cielos, a los fines de recibir ayuda para solucionar situaciones adversas que se presenten durante las corrientes de vida que se cursen, no es tan sencillo como parece convencionalmente, aun se hayan soportado las aseveraciones, creencias, y consideraciones expuestas, etc., en el trabajo de referencia, con algunos versículos bíblicos aludidos en el mismo.

Eso de que Dios escucha solo las oraciones de algunos (los justos), no así las de los impíos (se mantiene alejado), cuando todos somos sus hijos, y estamos representándole, como expresándole, bajo corrientes terrenales de vida prediseñadas, según las misiones divinas encomendadas, como la porción del karma maduro puesta sobre los hombros de cada cual, para conquistar durante el tiempo cronológico cronometrado, no nos parece muy asimilable.

Se parece tal cosa, a lo del infierno, que se han encargado de inculcar las religiones convencionales a los incautos, o gente de poca gnosis. ¡Dios no va a quemar a ninguno de sus hijos, aun lo malo que parezcan! Esperará siempre por su regreso definitivo hasta Él

Al margen de todo cuánto relativo pueda aparecer en la Sagrada Biblia, siempre sujeto a interpretaciones variadas, y con posibles errores de traducción, por los diferentes idiomas en que ha sido escrita, creemos que las respuestas, o no, a las oraciones que al Supremo se puedan elevar, están íntimamente ligadas al marco evolutivo espiritual a cargo de la humanidad que se esté cursando, a través del Santo Cristo Propio en cada cual –  Cristado: Conciencia del Padre lograda.

Dios oye todas las oraciones, y nunca se equivoca, en términos de responder o no. Puede hacerlo a través de sus ayudantes ángeles y arcángeles, etc. Es Él quien sabe cuándo procede una cosa o la otra, supeditada a lo que más convenga en el orden evolutivo espiritual a cargo de los hombres (general).

A veces creemos, que es malo lo que nos ocurre, cuando en realidad no es así, visto el contexto de la verdadera esencia de los humanos – espiritual. En consecuencia, se responderá o no, a la plegaria de que se trate.

Lo que nos sucede siempre tiene que pasar, y está sujeto a la Ley de Causa y Efecto. Nada nos llega por accidente o casualidad. De ordinario se reportan sucesos o situaciones difíciles como piedras punitivas en el camino que debemos derribar, y que el Padre Supremo no los va a impedir. Él es anuente a sus ocurrencias, por lo positivo que resultan para continuar evolucionando.

Eso de que se considere “como una oración vana aquella que se hace permaneciendo en el pecado y sin el deseo de obedecer a la voluntad del Señor”. “Que desgraciadamente esta es la causa o razón por la cual muchas plegarias quedan sin respuestas dentro de las iglesias y las grandes religiones del mundo”, no nos parece la concepción más correcta, ya que hay demasiada subjetividad en la misma.

Y es que, no creemos que nadie sobre el planeta Tierra pueda saber cuándo en realidad se está en pecado, – “errar en el blanco”, según la traducción griega del término -, algo que entendemos el no actuar aceptando el prediseño de la corriente de vida que se esté cursando; o, no se tiene el deseo de obedecer la voluntad del Señor, que ningún mortal puede conocer de antemano.

¡Dios siempre tiene la razón! Y, a nosotros solo nos queda el observar debidamente la Ley de Causa y Efecto; dejar pasar, conformes, cuánto nos llegue; como, clamar al Padre en los Cielos, tal lo hizo el amado Maestro Jesús, ¡qué no se haga nuestra voluntad, sino la de Él.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Otro “flash” noticioso entretenedor

 

Según declaraciones ofrecidas por el señor presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán: “Monseñor Agripino Núñez Collado convocará próximamente a los partidos, la sociedad civil y otros sectores para iniciar los trabajos en busca del consenso para la elaboración de la ley de partidos políticos y la modificación a la Ley Electoral”. (“Listín Diario”, del 8-1-17)

Con el perdón del alto funcionario citado, y quién ha dicho que eso es posible, con el presente escenario congresual que rige, en el orden de lo que debe ser: normativas legales bien fundadas y objetivas, que vayan a normar, y hasta fiscalizar a las empresas comerciales denominadas partidos políticos, como el organismo rector que debe administrar y controlar con la pulcritud esperada las elecciones de los militantes coloreados propuestos dentro de esas entidades, para ocupar cargos electivos a nivel nacional, que se escojan a conveniencias muy propias, para procurar alzarse con los poderes: Legislativo y Ejecutivo, como los municipales (Alcaldías).

Nadie en su sano juicio, y capacidad pensante media, puede concluir que los “letrados” y politiqueros que ocupan las curules en el Congreso de la República, con excepciones poco notorias, y que son en definitiva los que tienen que aprobar la precitada ley de partidos, como la modificación a la Ley Electoral, van a legislar como a estar contestes con estipulaciones incluidas en esas piezas que no se reporten en su favor; que constituyan verdaderos íconos democráticos; y que, eviten todo riesgo probable a sus intentos de maniobras maliciosas, siempre en contra de la sociedad nacional

Por más consensos, y la intervención de actores externos que se agencien, como es el caso del “acotejador”, con fama de apagafuegos que se tiene a nivel local, pero con intereses que defender de ordinario debajo de la manga, el famoso Monseñor, que en todas quiere estar, como “consensuador” por excelencia”, pero que nada logra con respecto a lo esperado por todos, nadie afila cuchilla para su propia garganta, como reza el dicho popular, y los congresistas nuestros no son la excepción que confirme la regla.

Es obvio que, los políticos no se van a inclinar por regularse a sí mismos; a poner trabas a sus apetencias económicas beneficiosas, como a los arribismos y oportunismos circunstanciales aprovechables. Cualquier parecido asociado en tal sentido con la selección y escogencia para los jueces para la Cámara de Cuentas de la República, es pura coincidencia.

¡Sería de ingenuos creer lo contrario! Por tanto, mientras se mantenga ese marco legislativo regente, y fungiendo además como caja de resonancia, en maridaje con el Poder Ejecutivo – la presidenta de la Cámara de Diputados lo dice todo, hermana del Presidente de la República, ¡qué bien! -, dejémonos de estar hablando de esas leyes (elaboración y modificación), como herramientas legales, normativas plenas, para servir a esta sociedad. Pues en caso de algo lograrse al respecto, serían dos nuevos “adefesios legales” más, dentro de nuestro ordenamiento jurídico, recargado de legislaciones que no se aplican.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

Un merengue más sin letras en Dominicana, con un ritmo poco acompasado

Es así como se reporta la oposición política en este país. Es algo que en realidad no existe en esencia; que no se tiene en verdad. Todo en ese orden no es más que “cuadre y cachucha”, en que se destacan grupúsculos de politiqueros abanderados de lo particular, como del enriquecimiento fácil posible.

Evidentemente, procuran lograrlo a través del poder estatal al que supuestamente aspiran, buscando representarle de manera directa; cuando no, recogiendo las boronas que les dejan caer desde las mesas preparadas para disfrutes por los llamados dizque partidos mayoritarios.

¿Qué es lo que hacen en tal sentido los disminuidos políticamente, que desde fuera tratan de introducirse en la burocracia estatal? ¡Nada destacable, solo allantar! Apenas dejarse sentir, criticando vagamente el accionar gubernativo oficial, muy bien aposentado, por cierto, al que no hacen mella alguna, y mucho menos inducir a cambiar los pareceres anti-pueblo que se les ocurre imponer a sus representantes, y para los cuales condicionan mentalmente a la sociedad.

Y es que, cuando en los países se desploma hasta tan bajo nivel el liderazgo político, frente a un solo grupo que tiene “la sartén agarrada por el mango”, como se dice, no se puede hacer una oposición de esa manera: “ladrando” cada cual desde el pequeño espacio social que se ocupa, dejando nada más entrever proyectos personales o grupales.

La unión de fuerzas se hace necesaria en ese tenor, para poder compactar un grupo que les convierta en una bien poderosa, a los fines de que sus “golpes” de contrapeso en procura puedan resultar efectivos, teniendo como base una presión social consistente, aglutinada a su alrededor, y con proyecto de nación único.

De lo contrario, los “latidos” de la oposición nunca se escucharán, como es lo está ocurriendo aquí. Con razón hablan los mandantes de estar cuarenta años en el poder. ¡Dios nos libre!

De aquí que, el formar un partido solo de oposición es lo que procede; que agrupe a todos cuántos actualmente no están disfrutando de las mieles del poder, y se encuentran dispuestos a defender esta sociedad, como forma de contrapeso a todo lo que habrá de venir desfavorable para este pueblo, procedente del poder oficial actual, encabezado por hombres taimados, fríos, desaprensivos y ostentosos por demás, a lo que solo les interesa lo personal, como lo grupal, identificado obviamente con el color de la organización gobernante.

Oposición política, en este caso, supone estar en contra de las ejecutorias gubernamentales que puedan ir en detrimento de la población en general; estar en disposición de contrarrestar las mismas con acciones contundentes y bien dirigidas, en un marco de procederes pacíficos. Jamás hacerse los indiferentes; y, mucho menos, diligenciar prebendas, o la designación en cargos públicos, a cambio de no dejarse sentir.

¡Eso no es lo que se ve en nuestro país! Por tanto, no hay oposición política alguna. Todo cuánto se hace en ese orden, no son más que montajes oportunistas, con marcados arribismos obvios.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Dominicana: una finca para dos políticos. ¿Por qué?

Sí, solamente dos de los que ejercen esa disciplina a nivel local, están en capacidad, según se infiere, de administrar este pedazo de tierra caribeña: Leonel Fernández y Danilo Medina, con sus respectivos séquitos. ¡Qué gran equivocación!

Es lo que tantos dizque discípulos del gran maestro se creen; al igual que, los arribistas y lambones de nuevo cuño, que viven proclamándoles a diario, y que han querido venderle esa ida a esta “atolondrada” sociedad, en gran parte.

No hace mucho que el primero aseveró ante la prensa local, que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) habían resultado como una especie de milagros para el país. ( Milagro: “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”). Diccionario de la Lengua Española (Vigesimosegunda edición), ¡Qué bueno es hablar para el que no sabe! ¿En qué se parecen sus ejecutorias?

La verdad es que, no se sabe cuáles son esos, pensando en la verdadera significación del término; a menos que, se entiendan, incorrectamente como tales: patrocinar la penetración cultural que se ha llevado de encuentro la identidad, y gran parte de la idiosincrasia de los dominicanos, como también el amor y la defensa de otrora hacia sus símbolos patrios.

Además, el hipotecar, y endeudar la nación hasta la coronilla, alcanzándose ya niveles de compromisos con el exterior que resultan alarmantes, e impagables, lo que habrá de poner en riesgo, en no muy largo plazo, hasta la soberanía del país.

En adición enajenar, por venta, o arrendamiento, una gran porción del patrimonio nacional, tanto a intereses foráneo, como a grupos de avaros locales, en connivencia con los sectores políticos regentes, a cambio de una co-participación, o recibir “la ración del boa”, como dice.

El último escándalo destapado en tal sentido, y asociado con esa gestión de gobierno (PLD), lo ha sido el conocimiento público de la venta de los terrenos correspondientes al sector “Los Tres Brazo”, en la zona oriental del país, ocupados todos por humildes ciudadanos, a un precio irrisorio el metro de tierra, en el año 2010, para ahora venir a explotar a los habitantes allí cautivos, exigiéndoles pagar dineros que desbordan su frágil capacidad económica.

Pero además está, entre otras cosas, como “prenda” de gran recordación para los dominicanos, la famosa capitalización del sector eléctrico nacional, como sofisma utilizado, siendo más bien el traspaso de un servicio público imprescindible, a manos de inversionistas privados, en franco maridaje con los políticos gobernantes de turno.

Se puso al pueblo a pagar la tarifa más elevada de toda el área del Caribe, la cual aún se mantiene, con una serie de prerrogativas adicionales, favorables solo a los explotadores inversionistas, al amparo de la famosa Ley de Electricidad, 125-01, en parte, sus reglamentos, y modificaciones posteriores, como la intervención, o supervisión del elefante blanco que les defiende, la Superintendencia de Electricidad, y las dependencias adscritas.

¡Y ese” marchante” quiere volver! Parece ser creencia de ese señor, que toda nuestra población ha perdido la memoria; que muchas de sus ejecutorias desfavorables para el país se han puesto ya en el olvido; como, las burlas de todos aquellos “chancletudos”, que apenas podían andar en carros “Lada”, o de los denominados “Cepillos”, cuando no en motores, que se hicieron multimillonarios bajo la sombra de su gobierno, y un manto de impunidad increíble, deshonrando la memoria del gran maestro:

Dijo el único, y gran líder dentro de la organización morada: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral”, (1982.) ¿Y qué ha pasado?

El otro administrador heredero, se entiende se ha limitado a seguir el mismo patrón gobernante de su antecesor morado. Incluso, se percibe ahora una actitud “corruptista” mayor, apañada y blindada judicialmente a todas luces, conjuntamente con una permisividad de grados mayores, en términos delincuencia, criminalidad e inseguridad ciudadana. Es probable que hayamos tenido este fin de año (Navidad y Año Nuevo), la mayor tasa de robos, asaltos y crímenes en la vida nacional.

Y, hasta el injerencismo en asuntos internos de país, se reporta más notable en estos tiempos “danilescos”, intentándose hasta cambiar la idiosincrasia de los dominicanos, como los patrones de conducta consuetudinarios, llegándose al extremo de procurar se acepte el establecimiento de la detestada agenda gay, encabezada por la realización del matrimonio entre personas de un mismo sexo.

Se sigue yendo “pa´lante”; y, nada más se promueve la continuidad en el poder de esos dos falsos líderes, por entenderse que el hacer y deshacer en esta nación, fue una herencia que les dejaron las tres “J” de otrora (Juan, Joaquín, y José Francisco). ¡Craso error!

Muchos hombres aptos y honestos quedan aún en este país, a los que el pueblo debería “enamorar” para que se integren a la política local, y desplacen a toda esta “bandada” de corruptos y antinacionalistas, que han venido saqueando esta nación durante los últimos años. ¡Cuánto dice el caso ODEBRECHT!, entre otros.

Son ciudadanos aquellos, que bien pueden dirigir los destinos nacionales, y que de seguro lo harían bastante mejor, y con mayor pulcritud. Este país no es patrimonio personalizado de nadie. Los que hasta ahora han gobernado a nivel de los tres Estados de la nación, ¡es pa´fuera que deben ir!; y, así procurar evitar las connivencias de estilo, como los maridajes y blindajes políticos.

La concienciación de la población es la que debe imponerse en el orden de lo tratado, y no los embaucamientos acostumbrados por parte de todos estos politiqueros desaprensivos de nuevo cuño, “hombres sin juicio y sin corazón que conspiran contra la salud de la Patria”, como de seguro les calificaría, si pudiera hoy, el patricio más connotado e insigne entre los dominicanos: Juan Pablo Duarte.

Y no esta vez, refiriéndose necesariamente a la invasión de un poder extranjero para dominio de la nación, sino por los desafueros de muchos propios locales, inescrupulosos, en procura solo de enriquecimientos ilícitos desenfrenados, sin rubor alguno.

 

Autor: Rolando Fernández