¡A Yaqui!, ¿para qué ya?

Según se dice entre bastidores, e incluso, algunos de los medios digitales del país parece que lograron hacerse eco de la información, pues la reseñaron en sus páginas, todo luce indicar que se tiene la real intención de otorgar “El Soberano”, dentro de los Premios Casandra, en su versión correspondiente al presente año, al inigualable artista de la voz y maestros de generaciones, Yaqui Núñez del Rico, cuando ya no estaría presto a disfrutarlo, por sus limitaciones físicas, debido a los males de salud que le aquejan.

 

Sería por supuesto, una continuidad a la norma ya establecida, en cuanto a  entregar ese preciado galardón a destacadas figuras del arte nacional, en sus diferentes géneros, cuando ya casi han terminado por completo sus carreras, y que se encuentran muy próximos a concluir su estadía sobre este planeta Tierra.

 

Eso parece significar que, la premiación no se otorga como un reconocimiento pleno a su capacidad artística, como por los méritos acumulados durante su quehacer en ese orden; sino, por el hecho de que ya, debido a su estado de salud, y la edad cronológica, en cualquier momento pueda terminar su existencia física, como también dijéramos anteriormente.

 

Y eso se debe a que, ya el referido certamen anual, dedicado a la memoria de aquella excelsa dama, ícono inolvidable del  verdadero arte nacional, cuando se podía hablar aquí de calidad en ese tenor, doña Casandra Damirón de Rivera, instaurado desde hace muchos años en el país, como una forma de valorar y estimular a la clase artística nuestra, y sus potenciales talentos, se ha convertido en un burdo escenario publicitario para llevar a cabo aprestos mercadológicos de los patrocinadores comerciales; y además, en un espacio destinado a componendas entre seudos valores artísticos, representantes disqueros, y algunas de las figuras influyentes encargadas de las nominaciones previas y la premiaciones finales.  De ahí, las tantas iniquidades que se verifican; y, las entregas a personas que, lo que menos tienen es condiciones reales para esa disciplina.

 

Durante los últimos años, lo que se ha podido observar en ese suntuoso evento, es un estímulo a la mediocridad artística, amén de los exhibicionismos corporales atrevidos, y de vestuarios carísimos, sólo para ostentación, en el que todo el que se crea capaz de vocear sobre una tarima composiciones sin sentido y mal musicalizadas en adición; al igual que,  hablar comúnmente por un micrófono, sin la dicción y técnicas requeridas; o, presentarse ante la pantalla chica, con producciones carentes de calidad y profesionalidad, se considere artista de la voz, magnifico locutor, o gran productor de espacios para la televisión.

 

Y, como en esta nación hay tan pocos calificados que puedan valorar, que supervisen como se debe,  y aquilaten fielmente, sin  tráfico de influencias, o parcialismo, las acciones públicas en ese orden, todos esos enganchados que osan hacerlo se envalentonan; y luego, los santiguan dentro de los “Premios Casandra”. ¡Ay de los miembros de la flamante Comisión actuante!, si esa doña pudiera hablar con relación a lo que se hace, utilizando su nombre de leyenda.

 

Sin embargo, los verdaderos valores, y seguros talentos artísticos nacionales en desarrollo, sólo se recuerdan para tales fines, cuando están a punto de desaparecer físicamente.  Es obvio que, ya después que los primeros, principalmente, pasan sus mejores años en la actividad,  no tienen valor mercadológicamente hablando; o sea, que ya en realidad no venden.

 

Pero, eso no significa que, por esa razón, el galardón que les corresponda a cada cual – Soberano – por su gran carrera y méritos acumulados, se le tenga que dejar de entregar con la oportunidad debida;  y que se haga entonces, cuando por pena se pueda interpretar, ya en momentos en que no se esté en capacidad de disfrutarlo, repetimos.

 

Ahora mismo, para qué hacerlo ya, con Yaqui Núñez del Risco, por ejemplo, cuando actualmente, a lo mejor hasta le resulte imposible estar presente allí, amén de que sería un acto bastante deprimente el observarle hoy tan limitado en todos los órdenes, teniendo presente lo que ayer fue.

 

Mejor sería que se designe con el nombre de personas así, dignas de emular en esa profesión, alguna instalación o estudio destinado para tareas relativas al género artístico cultivado por las mismas, incluidas las fases de instrucción o formación. Es decir, que se haga en consonancia con las aptitudes propias del elegido.

 

Se reportaría más loable el reconocimiento; y, no se catalogaría como un mero cumplido al final de sus días.

 

¡Háganlo de esa forma, para un mayor aprecio generalizado!

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

Procedencia humana olvidada

A pesar de los golpes certeros que ha recibido, a través de la historia de la humanidad, el grueso tronco en que se sostiene la vanidad de los hombres sobre el planeta Tierra, como resultado de los grandes descubrimientos científicos realizados, sobre el hábitat general de los mismos, y las características tanto físicas como mentales, las actitudes fehacientes que se derivan de esa mundana condición, en contrate con su verdadera esencia – espiritual -, no acaban por perecer.  Todo lo contrario, se mantienen in crescendo cada vez más.

Es obvio que, los egos de las personas, causantes de esa cuestionable cualidad negativa se fortalecen, favorecidos por las condiciones ambientales y psicológicas de que ya se dispone en la llamada “Octava Humana”, como de la capacidad de acción propia mundanal, y de los condicionamientos mentales placenteros que absorben por completo a la mayoría de la gente.

Esas son las circunstancias que, a muy pocos les permite volver la vista atrás, como se dice popularmente, y reflexionar sobre que, se ha llegado a ser hombre o mujer, por medio de todo un proceso evolutivo de carácter espiritual – real  camino  -, con  una máscara transitoria periódica denominada personalidad, que incluye el aspecto físico corporal; y que, nuestro escenario de acción inmediatamente inferior lo fue el reino animal.

Y, precisamente, una de las pruebas más fehacientes del envalentonamiento vanidoso humano, es el trato indiferente, cruel y despiadado que se les dispensa a los animales, de los cuales  procede la especie pensante-racional, reiteramos, según sostienen grandes esoteristas entendidos al respecto, concepción ésta que ha venido siendo avalada, en parte, por la ciencia convencional, a partir de la homogeneidad comprobada, en términos de las conformaciones corporales, como las características funcionales biológicas, y de orden emocional,  inherentes a ambas clases de habitantes terrestres. ¡Los experimentos con órganos, células, y sustancias hormonales compatibles,  a nivel de las dos estructuras corpóreas, en la medicina general, así lo confirman!

Maltratamos, abusamos, aborrecemos y explotamos a los indefensos animales, y aves también, compañeros de los hombres en el plano terrenal. Dice Bárbara Marciniak, en una de sus valiosas obras, “En este planeta, los animales os fueron dados como compañeros. Pero actualmente ni se respeta ni se honra la calidad de vida de los animales.  Se les trata como si no estuviesen vivos, como si no sintiesen y como si fueran esclavos de la especie humana”.

Claro, se asimila su rol de compañeros, en adición al aprendizaje requerido, habitando el plano físico, diríamos  nosotros, hasta tanto logren alcanzar el grado de evolución necesario, para entonces dar  el posterior, salto hasta el nivel inmediatamente superior, la “Octava Humana”.

La pregunta obligada sería pues, ¿por qué nos comportamos de tal manera con los animales, por indolencia o ignorancia? Lógico es suponer, que sea por ignorancia más bien; ya que, de conocerse  sobre  esa realidad de procedencia, y aceptarse, las actuaciones deleznables que se observan en relación con los mismos resultarían inconcebibles.

Cabría incluir aquí, de forma resumida, y a manera de colofón que, en su obra “La caracterología y la ética de Santo Tomás”, Georg Zemplén, hace notar que, “en el curso de la historia la vanidad del hombre ha sido alcanzada por tres golpes de muerte.  El primero, cuando se aniquiló la idea de que la Tierra  era el centro del Universo.   Segundo, que a partir de la investigación biológica y filogenética se demostró que el hombre no es una creación específica, sino que procede del mundo animal y conserva un carácter animal indestructible. Y, tercero, los éxitos obtenidos en las investigaciones de la psicología práctica, especialmente sobre el hipnotismo y las escuelas psicoanalíticas, que deben ser consideradas como ramas de la medicina hipnótica en general”. (Citado en la obra “El ALMA LO ES TODO”, del Dr. Franz Völgyesi).

¡Reflexionemos pues!; somos animales todos los humanos, evolucio Rolando Fernández

Ahora sí que cogen todos los malos olores, ¡no importa!

En su afán de seguir engañando a la población, las hediondeces   callejeras, o los vahos que emanan de algunas personas descuidadas, los mocos infantiles, afecciones en la piel de algunos humildes ciudadanos, basureros y aguas negras corriendo por los contenes, al igual que las vías polvorientas y deterioradas, my poco les importa a todos estos políticos demagogos y farsantes que se gasta el país. Claro, hay que dejar el “glamour” y los complejos de lado por un tiempito, para tratar de congraciarse con la gente.

 

Ahora, como están en campaña proselitista, andan por todos los barrios pobres, mayormente, de nuestros campos y ciudades, ofreciendo villas y castillas a los ingenuos, para luego nada cumplir; pues, después que logran sus propósitos electorales, se les olvida dónde quedan esos sectores, y ningunas de las personas allí residentes les pueden visitar en sus lujosos despachos.

 

Se les observas en estos tiempos, abrazando, y dándole las manos a todo el que se les acerca; besando niños acatarrados, y viejos (a) depauperados, llenos de miseria, sin importarles que estén sucios o descuidados, aunque tengan que darse tres baños cuando llegan a sus mansiones-viviendas, con agua suficiente, desinfectándose bien las extremidades superiores con alcohol, para luego perfumarse bien de nuevo.

 

¡Cuanta hipocresía y caras duras!, es lo que evidencian todos estos políticos oportunistas, trepadores y trásfugas, que en lo que menos están pensando, es en satisfacer las  necesidades más perentorias de la población. Sí, en seguir convirtiendo el país en una finca particular, para su provecho y satisfacciones desmedidas.

 

Luego, lo que muchos no alcanzan a comprender es, cómo es que la gente más necesitada en esta nación no despierta frente a todos esos señores, que viven engañándole constantemente, hablándole mentiras y haciéndole falsas promesas; burlándose en las propias caras de esos que en ellos creen; cifrando fallidas esperanzas futuras; ¿cómo es posible aún?. ¿Es que tantos dominicanos no tienen ojos para ver, ni mente para pensar? Sólo a partir de una respuesta afirmativa a esta pregunta última, resultaría concebible.

 

El entender que en este país, el favor electoral de un gran segmento de la sociedad, como la compra de votos, se logren  obtener con tanta facilidad, a través de los falsos ofrecimientos, las ofertas momentáneas de migajas; y cuando no, con el suministro directo de unos cuantos pesos para comer mal un par de días, luce algo difícil, después de que la misma historia tanto se ha repetido: jugar con la inteligencia ajena, y burlarse de la población.

 

Hasta que aquí la sociedad en general, no despierte y adquiera conciencia con respecto a lo que a ella le corresponde, para beneficio propio y de todo el país, los políticos de nuevo cuño que nos gastamos los dominicanos, seguirán haciendo del mismo lo que a ellos les venga en gana; y hundiéndole cada vez más, para dejarle un gran pesado fardo a las nuevas generaciones, que tendrán que aprender a cargarlo con dignidad; sacar la nación del atolladero en que la reciban; o, decidirse por entregarla a los prestamistas hipotecarios internacionales, con los que  difícilmente se podrá cumplir para entonces.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Los temblores ponen a temblar!

Durante el mes de enero del nuevo año 2012 que discurre, los movimientos sísmicos graduales (temblores de tierra), han estado a la orden del día, dejándose sentir en varias zonas del país, incluido el Distrito Nacional, aunque con efectos materiales de poca significación, según las informaciones que se han reportado.

 

Igual ha venido ocurriendo en otras latitudes mundiales, aunque de mayor intensidad, que sí han provocado en algunas, cuantiosos daños materiales; y en adición, irreparables  pérdidas de vidas humanas.

 

Evidentemente, ya el pánico se deja sentir entre los locales, principalmente, en aquellos que residen en los barrios periféricos de las ciudades, donde las viviendas que se construyen de ordinario carecen de los elementos normativos de seguridad requeridos; pues, allí las casas y edificaciones multipisos se construyen con escasos materiales, y de baja calidad por demás; sin plano alguno, y mucho menos, una supervisión profesional apta.

 

La recurrencia de este tipo de eventos durante los días recientes, ha inducido a las autoridades del país, a emitir las recomendaciones de lugar, en consonancia con las necesidades diversas de prevención,  relativas a las viejas y descuidadas construcciones que se tienen aquí; formas de protección y evacuación de los lugares frecuentados masivamente por personas, como son los casos de las escuelas, los hospitales  clínicas e iglesias, ; y en fin, todo cuanto se debe tener  presente con relación al acontecer de esos súbitos fenómenos.

 

Algo muy digno de destacar con respecto a los mismos, y las situaciones de nerviosismo que crean es que, independientemente de los pronósticos que hacen los geólogos, y demás profesionales entendidos en la materia; la detección de las denominadas fallas tectónicas que puedan incidir en dichos eventos; la liberación de energías localizadas en el subsuelo, hacia el exterior, etc., que son de las causas principales, científicamente hablando, que se entiende los provoca, el grueso de la humanidad, sin importar la formación intelectual que se tenga, filosofía o preferencias religiosas, con regularidad asocia la presencia de ese tipo de fenómenos con la Voluntad de la Divinidad Suprema, en términos aleccionarios correctivos, procurando la reflexión humana, y la identificación sostenida  con su verdadera esencia – espiritual -, tan marginada desde hace gran tiempo, hasta los actuales.

 

Además, se debe tener muy presente que, los movimientos telúricos de esa clase los relacionan de manera directa con las predicciones bíblicas consignadas en las Sagradas Escrituras, (véase: S. Mateo 24-7, y S. Lucas 7:11), respecto de la segunda venida de Cristo al planeta Tierra, y los cambios, como sucesos inesperados de momento necesarios, por lo que habrá de pasarse para esos tiempos, que se consideran, o se conciben estarían  muy próximos al fin de la Era de Piscis, para dar paso a la Acuariana. Algunos estudiosos, osan decir que del mundo; pero, esa es una opinión de poco consenso. Según se conoce. “Jesús fue avatar de la Era de Piscis, y quien encarnó el Cristo que vino a instaurarla”.

 

Lo más lamentable es que, las lecciones de esa clase se asimilan momentáneamente; y, luego que pasan los temblores de tierra o los terremotos de consideración, la gente retorna sin reparo a los comportamientos impropios acostumbrados. La expansión de  conciencia espiritual esperada no se produce, ya que las personas continúan recordándose de Cristo, cuando sienten un temblor, o cuando llega un ciclón solamente, como bien decía en uno de sus jocosos cantos, el extinto Milton Peláez.

 

Y, en el momento preciso, cuando se verifica la ocurrencia de esos fenómenos naturales, afloran de inmediato los deseos de pedir perdón, hincados muy de rodillas, dándose golpes en el pecho; y luego, con los brazos extendidos,  pidiendo clemencia y ofreciendo promesas a las Alturas.

 

Claro, lo que muchos no alcanzar a ver es que, no obstante todas las medidas preventivas que se puedan tomar; y los arrepentimientos momentáneos de la gente, a raíz del  miedo que le acosa, y ve todo en peligro, cuando en esos fenómenos naturales: movimientos sísmicos, terremotos, epidemias, ciclones, etc. intervenga la Voluntad real y efectiva del Gran Arquitecto del Universo, por la violación de los hombres a la leyes naturales por Él establecidas, con propósitos sólo de Su conocimiento, nada podrá evitar la ocurrencia;  y mucho menos, los daños materiales y humanos que se puedan derivar. ¡No hay efecto sin causa!; y lo que se siembra es lo que siempre se recoge, de manera inexorable, a cualquier nivel que sea, personal, grupal o de nación.  Eso nunca debe olvidarse.

 

Por ello, el ir sembrando lo que se debe, para recoger después lo merecido, es lo que procede; no los aspavientos y las actitudes seudos religiosas, cuando esos momentos de desesperación humana e impotencia se presentan de repente, en que nos damos cuenta de nuestra incapacidad físico-mental para resolverlo todo por sí solos, a cuya creencia contraria nos induce el falso ser que sutilmente siempre nos maneja – el ego humano -.

 

¡No hay que temblar con los temblores!, sino concienciarnos sobre nuestra verdadera esencia – espiritual -, y dejarlo todo a la Magna Voluntad Divina.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Procedencia humana olvidada

A pesar de los golpes certeros que ha recibido, a través de la historia de la humanidad, el grueso tronco en que se sostiene la vanidad de los hombres sobre el planeta Tierra, como resultado de los grandes descubrimientos científicos realizados, sobre el hábitat general de los mismos, y las características tanto físicas como mentales, las actitudes fehacientes que se derivan de esa mundana condición, en contrate con su verdadera esencia – espiritual -, no acaban por perecer.  Todo lo contrario, se mantienen in crescendo cada vez más.

 

Es obvio que, los egos de las personas, causantes de esa cuestionable cualidad negativa se fortalecen, favorecidos por las condiciones ambientales y psicológicas de que ya se dispone en la llamada “Octava Humana”, como de la capacidad de acción propia mundanal, y de los condicionamientos mentales placenteros que absorben por completo a la mayoría de la gente.

 

Esas son las circunstancias que, a muy pocos les permite volver la vista atrás, como se dice popularmente, y reflexionar sobre que, se ha llegado a ser hombre o mujer, por medio de todo un proceso evolutivo de carácter espiritual – real  camino  -, con  una máscara transitoria periódica denominada personalidad, que incluye el aspecto físico corporal; y que, nuestro escenario de acción inmediatamente inferior lo fue el reino animal.

 

Y, precisamente, una de las pruebas más fehacientes del envalentonamiento vanidoso humano, es el trato indiferente, cruel y despiadado que se les dispensa a los animales, de los cuales  procede la especie pensante-racional, reiteramos, según sostienen grandes esoteristas entendidos al respecto, concepción ésta que ha venido siendo avalada, en parte, por la ciencia convencional, a partir de la homogeneidad comprobada, en términos de las conformaciones corporales, como las características funcionales biológicas, y de orden emocional,  inherentes a ambas clases de habitantes terrestres. ¡Los experimentos con órganos, células, y sustancias hormonales compatibles,  a nivel de las dos estructuras corpóreas, en la medicina general, así lo confirman!

 

Maltratamos, abusamos, aborrecemos y explotamos a los indefensos animales, y aves también, compañeros de los hombres en el plano terrenal. Dice Bárbara Marciniak, en una de sus valiosas obras, “En este planeta, los animales os fueron dados como compañeros. Pero actualmente ni se respeta ni se honra la calidad de vida de los animales.  Se les trata como si no estuviesen vivos, como si no sintiesen y como si fueran esclavos de la especie humana”.

 

Claro, se asimila su rol de compañeros, en adición al aprendizaje requerido, habitando el plano físico, diríamos  nosotros, hasta tanto logren alcanzar el grado de evolución necesario, para entonces dar  el posterior, salto hasta el nivel inmediatamente superior, la “Octava Humana”.

 

La pregunta obligada sería pues, ¿por qué nos comportamos de tal manera con los animales, por indolencia o ignorancia? Lógico es suponer, que sea por ignorancia más bien; ya que, de conocerse  sobre  esa realidad de procedencia, y aceptarse, las actuaciones deleznables que se observan en relación con los mismos resultarían inconcebibles.

 

Cabría incluir aquí, de forma resumida, y a manera de colofón que, en su obra “La caracterología y la ética de Santo Tomás”, Georg Zemplén, hace notar que, “en el curso de la historia la vanidad del hombre ha sido alcanzada por tres golpes de muerte.  El primero, cuando se aniquiló la idea de que la Tierra  era el centro del Universo.   Segundo, que a partir de la investigación biológica y filogenética se demostró que el hombre no es una creación específica, sino que procede del mundo animal y conserva un carácter animal indestructible. Y, tercero, los éxitos obtenidos en las investigaciones de la psicología práctica, especialmente sobre el hipnotismo y las escuelas psicoanalíticas, que deben ser consideradas como ramas de la medicina hipnótica en general”. (Citado en la obra “El ALMA LO ES TODO”, del Dr. Franz Völgyesi).

 

¡Reflexionemos pues!; somos animales todos los humanos, evolucionados.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

Una opinión con contenido para derivar conclusiones

Sobre variadas cosas de poca importancia, se escribe con regularidad en los periódicos de este país.  Ahora, en ocasiones aparecen trabajos de opinión que merecen ser leídos con atención, tratando de extraerle la quintaesencia que subyace en lo expresado, como dirían algunos juristas, para arribar a certeras conclusiones, alertantes por demás, si son asimiladas debidamente.

 

En la edición de fecha 20 de enero del 2012, del periódico “El Día”, apareció un pequeño trabajo de opinión, por el espacio que ocupa, en la columna “Bitácora para lúcidos”, y bajo el título “De Jueces y política”, escrito por David Álvarez Martin, que entendemos revelador de lo que ha sido y seguirá siendo, claro está, por la conformación de sus instancias, la cruda realidad de la justicia dominicana,  en términos de administración y aplicación,  pincelada con ribetes siempre políticos.

 

Como bien señala ese autor, “En la elección reciente de los jueces de las Altas Cortes el procedimiento constitucional fue seguido al pie de la letra y le correspondía por tanto a políticos escogerlos, salvo los dos miembros de la Suprema Corte de Justicia”.

 

Claro, son los políticos aquí, lo que ponen y disponen en ese tercer poder del Estado nacional, a través de la selección y designación de los magistrados superiores que dirigen, conforme con la normativa procedimental establecida constitucionalmente.

 

En ese tenor, el mandato evaluatorio, previo  a la elección última de los jueces para las denominadas “Altas Cortes”, fue llevado a cabo por parte del Consejo Nacional de la Magistratura.  No obstante, lo que sí quedó en entredicho para mucha gente autorizada en la materia, fueron las designaciones que finalmente se produjeron, respecto de los resultados que pudieron haber arrojado las evaluaciones realizadas; y, obviamente, las aptitudes personales evidenciadas por todos los elegidos, amén de las experiencias de ejercicio profesional necesarias, que se consideran exigibles en cada caso.

 

Es por ello que, mientras algunos han estado muy de acuerdo con el trabajo llevado a efecto, las críticas han llovido por otro lado, aduciéndose que, allí lo que hubo no fue más que un reparto consensuado entre las principales fuerzas políticas del país, con la influencia soterrada de determinados sectores económicos poderosos nacionales, en búsqueda de inmunidad y protección futuras compartidas, o reciprocadas.

 

Ahora, retomando en parte lo expresado por el señor Álvarez Martin, en cuanto a que el poder ejecutivo y legislativo – compuestos por políticos representantes de sus parcelas coloreadas, como es bien sabido -, participan aquí de manera directa en la escogencia de los más altos jueces nacionales, para la administración y aplicación de justicia, que a su decir, también ocurre en otros países democráticos, esto último entre comillas agregaríamos nosotros, crea la gran inquietud referente a la imparcialidad y la apoliticidad obvias, que se requerirían para un ejercicio pleno y efectivo, dentro de un área tan exigible y delicada como esa.

 

Se puede deducir entonces que, mientras en este país, en que todo gira alrededor del  eje poderoso de la política partidarista, enmarcada siempre dentro de un contexto inversionista-comercial, padrinazgos y encubrimientos, el voto de mayor peso para elegir a los jueces de las  denominadas “Altas Cortes”, provenga de los sectores políticos comprometidos, la administración y aplicación de justicia, por tantos esperadas aquí, jamás las tendremos.  ¡Todo seguirá tal cual, como hasta ahora!, procesos y condenas sólo para los desamparados.

 

Esa concepción desesperanzadora, se fortalecería más aun a partir de analizar las precisiones que al final de su trabajo hace el articulista sobre que, “Tenemos las Cortes que el nivel de desarrollo de nuestra democracia permite.  Se mejorará en la medida en que jóvenes con capacidad y honestidad se involucren en política, en los partidos existente o por hacer,……………..”.

 

Evidentemente, son pareceres que lucen conformistas y muy cuestionables a la vez, que plantean preocupaciones e interrogantes en cualquier pensador medio; como tales serían, en primer lugar, si las Cortes están acordes con ese nivel que él señala, andarán entonces muy mal, puesto que en esta nación de lo que menos se podría hablar es de democracia, que no sea en ínfimo grado, ¡sí de libertinaje a todas luces! Los deberes y las responsabilidades ciudadanas inherentes a un sistema democrático, están de capa caída en esta nación, incluyendo los que conciernen a una gran parte de sus autoridades.

 

Segundo, otra giraría en torno  a que,  ¿se puede mejorar con la eyección juvenil señalada el asunto?  ¡Es bien difícil!  Los jóvenes con capacidad y honestidad, que logre alcanzar tener el país, nunca se involucrarían en actividades políticas, ya que no les dejarían pasar – serían la nota discordante -, como en efecto ocurre.

 

Y, porque además, tendrían que dejar de lado esas condiciones tan loables, para poder adaptarse a los comportamientos circunstanciales que les impongan los entornos viciados ya, de la politiquería demagógica y la corruptela estatal existente, por mucho tiempo previsible, mientras se continúe bajo los mismos esquemas de gobierno, y las injerencias extranjeras condicionantes de los prestamistas.

 

Un  punto digno de destacar, entre los aspectos que él señala, al terminar aquí esta humilde exposición es que, el país debería tratar de emular, como nosotros copiamos tanto, a los Estados Unidos, en cuanto a  la escogencia por voto popular de las principales autoridades judiciales – ellos sólo lo hacen con algunos fiscales, a su decir -; que, aunque también sería un acto político, mediaría en el mismo la voluntad libérrima de la población, y no las componendas e imposiciones provenientes de los poderes ejecutivo y legislativo locales.  ¡Así podríamos tener administración y aplicación de justicia, con eficiencia razonable, acá!

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

Recursos económicos, despolitización y exigencias, ¡tienen que ir de la mano!

La inversión en el área de la educación, no es negocio para los políticos de nuevo cuño, pues sus pretensiones de logros están supeditadas siempre al corto y mediano plazo; lo para después,  “les importa un bledo”, como se dice popularmente.

 

Los resultados de las iniciativas de esa naturaleza, sólo se verifican a largo tiempo, en términos de las formaciones académicas aptas que proporcionan, y la adquisición de sólida conciencia ciudadana, con el consecuente desarrollo y progreso de los pueblos de que se trate.

 

En este país, por ejemplo, durante los últimos tiempos, diversos y amplios sectores de la sociedad nacional han estado abogando y reclamando con ahínco, la aplicación de la Ley General de Educación que rige, en cuanto al mandato de la asignación del 4% de PIB para ese sector, Artículo 197, a lo que las autoridades competentes han hecho caso omiso; como queriendo decir, ¡que sigan exigiendo, que eso a nosotros no nos importa!

 

A pesar de las tantas manifestaciones de protesta llevadas a cabo por los diferentes grupos nacionales, identificados con el cumplimiento de esa normativa legal, que han recibido múltiples adhesiones personales y apoyo masivo, incluso de carácter jurídico demandante, con trascendencia hasta el exterior del país, muy poco es lo que se ha logrado en lo que respecta a un aumento de la asignación de recursos presupuestarios para la educación; y ni soñar con el 4% de PIB.

 

Se recurre con frecuencia a sofismas y argumentos baladíes, para no dar cumplimiento a tal mandato, bajo la premisa obvia de la no conveniencia de hacerlo. Primero, por lo expresado anteriormente; y segundo, porque la formación educativa que se proporciona a las sociedades, lacera y puede dar al traste con la demagogia, las apetencias desmedidas y la corruptela estatal de los políticos, que son los que siempre van a dirigir los destinos de las naciones, a la luz del seudo sistema democrático que en la actualidad prima.

 

Esa es la concepción generalizada entre  la clase. Y muchos  dicen sin rubor, “educar a las masas, sería crear cuchillo para nuestra propia garganta”; pues se interpondrían en la realización de los reales propósitos personalizados que se tienen”.

 

Ampliando sobre el caso nuestro, podemos ver como tampoco se cumple con la asignación presupuestaria establecida para el segmento de la educación superior, a la cargo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, (5% del Presupuesto Nacional).

 

Ahora bien, independientemente de todos lo recursos que se puedan destinar aquí para la educación nacional, en términos generales, la inversión  que más fructífera resultaría, y que le quitaría presión financiera al Estado Dominicano, sería la despolitización del Ministerio de Educación de la República, como de todas sus dependencias y servidores adscritos, incluyendo el personal docente que opera bajo el sistema educativo establecido.

 

El mismo saneamiento tiene que ser promovido hacia lo interno de la universidad estatal, para tratar de acabar en ésta con los flagelos del grupismo, la trepadera y el tráfico de influencias que allí se verifican, tal cual ocurre dentro de los partidos políticos tradicionales de la nación.

 

¡Se tiene que invertir en la educación, es muy cierto, aunque los políticos no quieran hacerlo! Pero, también todas las áreas educativas a nivel nacional tienen que ser saneadas, despolitizadas y provistas del personal docente calificado. Erradicar  del seno de estas la cualquierización, la mediocridad, el arribismo y la ineptitud que imperan en la actualidad,  que le vienen afectando sobremanera, con resultados muy similares a los que origina la falta de recursos económicos.

 

De esa concepción última expuesta, se desprende que, al margen de las justificaciones demagógicas esgrimidas de ordinario por los políticos de turno en defecto, a veces se entremezclan  en las exposiciones que hacen sobre el particular, algunas razones que suelen ser valederas y ponderables, en el marco de toda lógica; y por tanto, dignas de aceptación.

 

¡No todo lo que ellos dicen es falso! La realidad es que, se necesita más que dinero en este país para educar efectivamente; como sería, el dejar de lado la política dentro del sector, al igual que, exigir capacidad y cumplimiento, entre otras cosas. ¡Que nadie se pierda!

 

 Rolando Fernández

 

 

 

Ya se está próximo a botar los votos en la República Dominicana

Transcurren con mucha rapidez, los días hacia el esperado 20 de mayo del presente año, en que se habrá de montar una nueva trampa electoral, de la que tantos ingenuos ciudadanos, de seguro serán nuevamente las víctimas  acostumbradas en este país.

 

Sí, el engaño, las falsas promesas y las demagogias que se estilan están a la orden del día en esta época proselitista.  Miles de ofrecimientos y palabrerías embaucadoras, de ordinario se escuchan en las voces de los aspirantes a degustar el pastel estatal, a partir del 16 de agosto venidero.

 

Quién, en su sano juicio, a menos que no esté sembrando para recoger después, se puede estar prestando a respaldar candidato tradicional alguno aquí, actuando como siempre, según se ve, bajo el mismo esquema político-inversionista, pincelado con el transfuguismo, la trepadera, el arribismo de costumbre, y los grandes patrocinios condicionados.

 

Las masas ingenuas nuestras, que no se dejen sorprender, que ninguno de estos políticos les va a resolver sus problemas más acuciantes, siguiendo el mismo esquema de gobierno, adherido por completo a las directrices del modelo económico capitalista explotador, y respetando, al pie de la letra, las injerencias determinantes de los prestamistas internacionales.

 

Como ahora lo que se está buscando es votos, se le está pasando un paño con pasta a la población para allantarla, como se dice popularmente, mientras dure la campaña electoral, para luego cobrárselas todas juntas.

 

A partir de que el nuevo engaño se concretice, vendrán los futuros latigazos sobre las espaldas de los tontos votantes, que continúan cifrando fallidas esperanzas en todos estos farsantes ya conocidos: mayores cargas impositivas, energía eléctrica más cara, los combustibles por las nubes, con todos los efectos inflacionarios que significan esas alzas. Y, como ya las elecciones pasaron, “que al pueblo se lo lleve el diablo, poco importa”.  Lo que hay que procurar entonces es, el rendimiento de la inversión realizada.

 

Es por ello que, el nuevo torneo electoral dominicano que se aproxima, sería un acto cívico más para seguir botando votos, y agravando la desgracia por la que atraviesa esta  nación, a menos que, la población no adquiera conciencia, y se incline por la elección de un verdadero representante de los intereses  nacionales; que no se deje sonsacar por todos estos títeres corruptos, comerciantes de la política, y antinacionalistas por demás, que se ha venido gastando la República durante los últimos años.

 

No botar los votos, dominicanos, ¡reflexionemos!

 

Rolando Fernández

 

 

 

El sentido de responsabilidad y el perfeccionismo enferman en esta época

Actuar con la responsabilidad debida, la abnegación plena, como el querer que las cosas  se hagan a la perfección, siempre han implicado un gran sufrir para todos aquellos que así conciben el proceder cotidiano o esporádico, no importa, y que es muy poco reciprocado normalmente. Esas son actitudes en las personas, que constituyen una especie de cruz a cargar, durante las corrientes de vida que cursan.

 

El tratar de ser responsable, como el aspirar al perfeccionismo en los tiempos actuales, expone a situaciones estresantes y de incomodidad extrema, que pueden provocar hasta enfermedades diversas, cuando se tiene que estar lidiando con asuntos de carácter mundano, principalmente, como son las interacciones con las personas, las relaciones y deberes laborales; y en fin, todo cuanto tenga que ver con gente.

 

Indudablemente, esas son de las condiciones individuales que, en el fondo  mayores beneficios proporcionan; pero, sin embargo, ya es muy poco lo que en ellas se repara.  Difícilmente se les hace honor a las mismas; pues ya, lo que más se verifica en su lugar es, lo circunstancial acomodaticio, las llamadas mentiras piadosas, y las excusas nada sentidas; al igual que, la falta de ética y de pulcritud, todo para justificar incumplimientos en los compromisos de cualquier naturaleza acordados, incluyendo los que se corresponden con asuntos académicos, o actividades de trabajo diversas.

 

Para quienes se inclinan en estos tiempos por ser responsables y perfeccionistas, en cuanto a tareas por realizar, atribuciones o deberes de cualquier tipo por cumplir, el ser superpaciente y flexible es lo que más se impone.  Tiene que estar dispuesto a sufrir calladamente, ante las decepciones que recibe de parte de los demás.

 

Ya esas características o pensares de otrora, en cuanto a que hay cumplir como se debe, y de que todo debe quedar  lo mejor posible,  con la oportunidad requerida en el actuar, son como las especies de animales en extinción. El observar los comportamientos de ese tipo escasea cada vez más entre los humanos. Se han quedado siendo normas y patrones de conducta del pasado lejano.

 

Cuan penoso resulta, el que hoy nada importe; el que todo se justifique alegremente; el que las palabras de las personas hayan perdido su valor, que sean poco creíbles; que la nitidez y el cuidado debido, sin discriminar los asuntos envueltos, sean sustituidos por la displicencia y la  informalidad actuante, sin reparo alguno.

 

¡Lamentable todo eso, pero es así!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Una inquietud horoscopal

En el contexto de la numerología esotérica, son varios los números que se tienen como sagrados, y de muy alta representatividad, aunque en el orden obvio de lo muy poco trascendente, con relación a la creación del Universo, incluida la especie humana.  Además, con una significación  por supuesto insondable, en el marco de la mente limitada de los hombres.

 

Sobre algunos de ellos se hace mención de ordinario, exotérica y popularmente hablando; pero, hay uno que, probablemente, esté dentro de los más importantes en el tenor de lo que se trata, y sobre el que muy pocas veces se repara, a pesar de su presencia cotidiana en: horas que marcan los relojes, división del día y de la noche, confección de calendarios, con los meses del año, y el horóscopo con sus pronósticos, que se presenta en base al zodiaco y sus Signos o Casas correspondientes, entre otras cosas.  Evidentemente, nos referimos al número “doce” (12).

 

Cabría agregar aquí, que ese es uno de los números a que más se hace alusión en cuanto a lo espiritual esotérico se refiere.  En la misma Biblia y otros textos antiguos se habla de los doce portales, las doce tribus, los doce ángeles, los doce apósteles o discípulos.

 

Por otra parte, los chinos, actualmente, en su Horóscopo para el año 2012, denominan el mismo como “año del dragón, más el  elemento agua”, y le pronostican como un período en el que se esperan tsunamis, lluvias en abundancia y posibles epidemias, al igual que tormentas solares.  Además, que se producirá la alineación de los planetas del sistema solar en el mes de diciembre perteneciente a tal período.

 

También hablan otros entendidos, que al final del año 2012, se producirá a nivel de la humanidad lo que se entiende como una expansión significativa de la “Conciencia Crística”; por lo que, la ocurrencia de determinados fenómenos naturales durante los meses que precedan, durante su transcurso de 366 días,  se hará necesaria, como una forma de llamar a la gente a la reflexión, al reconocimiento de su verdadera esencia – espiritual -. Son cosas en ambos casos, que bien podrían asociarse con la evolución del planeta Tierra, necesaria para estos tiempos ya.

 

Y, adicionalmente tenemos que, en la obra “Tierra – Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente”, de Bárbara Marciniak, 1997, se hace referencia a los doce filamentos del ADN humano, correspondientes a los doce chacras energéticos que pertenecen a  los hombres, ubicados con relación al cuerpo físico, tanto internamente (7), como externamente (5); y a través de los cuales, los mismos pueden conectar con la llamada “fuerza vital de la existencia”, proveniente de las energías invisibles o Rayos Cósmicos que penetran la Tierra;  en un acto que también guarda estrecha relación con la evolución espiritual sobre dicho planeta.

 

Ahora, asociada con esa temática, la parte a la cual más nos interesa referirnos aquí, es la relativa al zodiaco – cinturón que describe el Sol alrededor de la Tierra -, según los autores, dividido en doce Casas o Signos, todos conocidos (Aries……….Piscis), contentivos de informaciones interrelacionadas, inherentes a la creación del planeta Tierra, y a los flujos energéticos vibratorios cósmicos, hacia y desde ésta, a través de los denominados portales de acceso y salida disponibles – canales establecidos para  recorrido de las energías -.

 

Continuando con el zodiaco y sus Signos, con frecuencia se habla de las  llamadas cartas astrales, contentivas de informaciones y predicciones relativas a las personas de que se trate, elaboradas a partir de las fechas de nacimiento, y obviamente de la Casa zodiacal  que rigiera en ese momento; tomando además en consideración otros aspectos individuales, como el día y la hora en que se haya despertado por primera vez en el plano físico, al nacer para la corriente de vida que se cursa.

 

También aparecen amplias publicaciones en los periódicos, y revistas de gran circulación, que incluyen pronósticos y recomendaciones, muy generalizadas por cierto para las personas, según el Signo que le corresponda, provenientes de famosos astrólogos.  Muchos de esos trabajos, cuando se les da lectura con detenimiento, lucen hasta risibles, y se advierte en ellos cosas repetitivas por demás. Nunca hemos oído decir a nadie, que se haya acertado en una de esas predicciones con respecto a él.

 

Y, es muy lógico suponer que así sea, partiendo de que, según sostienen los esoteristas versados, el Signo zodiacal en que nace todo ser humano, no es casual, sino causal; que el mismo tiene que ver de maneras directa con el nivel de evolución espiritual con que se encarne en el plano terrenal, como los efectos kármicos por conquistar; y en fin, las características propias y previamente definidas para cada corriente de vida en particular.

 

Luego, es entendible que, las generalizaciones, en términos de predicciones y recomendaciones, por una parte, jamás podrían aplicar, sólo partiendo de las fechas de nacimiento. Pues, para poder hacer las mismas, y que éstas resulten precisas y efectivas, por la otra, se tendría que conocer de antemano sobre el nivel de evolución del espíritu que encarne la persona en cuestión; así como, los asuntos de carácter kármicos asumidos, y en vía de conquista presentes; al igual que,  la forma y el porqué del tipo de corriente de vida física que se curse, lo cual luce más que imposible, que nadie pueda conocer, siendo un habitante terrestre, con limitaciones mentales obvias.

 

Lo que probablemente podría ser asimilado es que, esas predicciones y recomendaciones generalizadas, se hagan en base a características y formas de ser que evidencien comúnmente las personas, según el Signo del zodiaco en que nacen, que se constituyen en aspectos personales ordinarios muy superficiales; por lo que en realidad, no es mucho lo que pueden decir.

 

Se deduce entonces que, esa es la base que utilizan los llamados astrólogos para sus pronósticos; y, hasta se podría hacer cierta analogía con respecto al caso de los sueños (vida onírica), en cuanto a su significado y simbologías clásicas, en que a veces pueden coincidir las interpretaciones dadas.

 

Como bien ya se conoce, los sueños en verdad, quien mejor puede interpretarles es el que los tiene; porque, hay que enmarcarlos en el plano de las vivencias y aspectos personalizados de cada cual.  De ahí, la dificultad para poder conocer los mensajes que suelen envolver, principalmente, cuando es otro quien trata de hacerlo. Por eso es que, resulta procedente el compararles con las predicciones astrológicas, desde el plano físico, en términos adivinatorios.

 

Finalmente, y continuando con el asunto del horóscopo, según dicen los que saben sobre temáticas profundas como esa, hay un Signo o Casa específica del zodiaco, por el cual se entra por primera vez a la encarnación en la Tierra; y otro también, por el que se sale de manera definitiva, cuando se rompe la cadena a de reencarnaciones – dejados como tarea el tratar de averiguar -. ¡Eso dice lo bien planificado de cada tránsito terrenal humano, y lo intrincado de querer averiguar  sobre su discurrir!

 

En el curso de la evolución espiritual terrenal, se recorre gradualmente todo del zodiaco; en ocasiones, repitiendo Signos o Casas incluidas en el mismo, por razones inescrutables para la mente humana. Podemos ver entonces, cuan difícil se torna el asunto para hacer predicciones y recomendaciones zodiacales creíbles, máxime cuando se generaliza.

 

Por tanto, resulta valedera la “inquietud horoscopal”, denominada así, más por asociación directa – no por historia -, con los pronósticos astrológicos que se ordinario se publican.  Además, ¡luce un tema bastante interesante para reflexionar sobre él!, ¿verdad?

 

Rolando Fernández