Llegó la semana del romo, el “playeo” y el “montañeo”

 

En eso han convertido la denominada otrora “Semana Mayor”, o “Semana Santa”. Claro, para ello se ha hecho provecho del caldo de cultivo social de mayor incidencia: la ignorancia generalizada, cada vez in crescendo, considerada por los grandes esoteristas hindúes, a la cabeza el Iluminado Maestro, Buda Gautama, como el “pecado capital de la humanidad”.

Muy lamentable, el que actitudes tan reprochables tales, asociadas con las bebentinas, como el “vacacionismo” desmedido,  y el excursionismo, se hayan venido observando durante los últimos tiempos de la llamada “Era Cristiana”, capitaneada, según es sabido, por el Amado Maestro Jesús, como Avatar de Piscis, y teniendo a cargo dentro de su ministerio terrenal (30 – 33 años),   encarnando en el plano físico la Magna Conciencia del Padre en los Cielos, la  ejemplificación  ante los hombres (general),  respecto del sendero evolutivo completo que deben recorrer, para su regreso definitivo a su Fuente de Origen, haciéndose primero Uno con el Cristo, nivel espiritual supremo, que Él, como humano, representó. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). No quería significar, obviamente, el Jesús-hombre.

En el ámbito esotérico puro, ese está considerado como el período conmemorativo que debe ser de más significación para la especie humana, y su propósito real sobre el planeta Tierra. Por tanto, es preciso honrarle con la mayor devoción posible; respetarle en grado sumo.

Sin embargo, los politiqueros, y los comerciantes aprovechadores, mayormente, son los que se han encargado de “relajarle”; de inducir a la gente a que todo lo espiritual relativo sea tirado por la borda durante la época; a hacer provecho del largo feriado anual para “empinar el codo”, como se dice en buen dominicano; al igual que, visitar balnearios, playas y montañas a nivel de toda la geografía nacional, como lo es en el caso nuestro.

Claro, no solo en Dominicana se procede de esa manera, en otras latitudes también.  Aquí, por ejemplo, “Reserva hotelera para Semana Santa superará el 90%,” según el presidente de Asonahores. ¡Qué botín mamacita! ¡Penosa realidad! (Periódico “HOY”, edición del 24-3-18).  El comportamiento señalado, es algo casi generalizado a nivel mundial. En lo que menos está pensando la gente ya, es en asuntos de espiritualidad.

Aunque resulte osado decirlo, cuánta falta haría la ocurrencia de algún evento catastrófico natural, inductor por supuesto, coincidente con las desaprensiones mundanas que se verifican durante los últimos días de la Semana Mayor, para ver si los humanos tratan de concienciarse sobre el verdadero significado alusivo a la magna y divina celebración del período, tal se debe considerar, que desde hace tanto tiempo se viene deshonrando alegremente.

Resulta más que chocante el hecho de que, con tantos fines de semana largos que tiene el año, el que debe ser el más importante, en términos de divinidad y respeto a lo sagrado; como, el utilizarlo nada más que en la realización de actividades espirituales, y momentos de reflexión; de expresar el verdadero amor incondicional a sus congéneres, y las demás especies terrenales, sea desperdiciado, y depreciado en sí tal manera.

Claro, lo que más media en ese accionar deleznable de las personas, es la falta de conciencia sobre el Padre Creador de todo el Universo, incluido el microcosmo, entidades espirituales encarnadas (hombres-general), y la razón de sus tránsitos terrenales, que muy bien se puede asociar con las lejanas frases del extinto Milton Peláez, incluyera en uno de sus jocosos cantos juveniles, hace ya décadas: “EN EL MUNDO EN QUE VIVIMOS, NADIE LLEVA RELIGIÓN, SOLO SE ACUERDAN DE CRISTO, ….,CUANDO SIENTEN UN TEMBLOR, O CUANDO LLEGA UN CICLÓN”.

Acertó en gran medida ese icono del humorismo local, actor cuando tal ejercicio servía. Eso ahora de la Semana Santa, que se produce desde hace mucho tiempo, es una muestra más que fehaciente de lo expresado. ¡Recordemos!, que las escribió en ese entonces. ¿Y, en el presente, qué tanto más se podría decir? ¡Tarea para los piensan!

 

Los políticos están “demeritando” el sistema de partidos

¡Fehaciente realidad nacional! Muy similar a lo que viene ocurriendo en otros países, con respecto a ese tenor, que ahora ha sido puesto más en evidencia, con el ingrediente del escándalo mayúsculo de corrupción internacional que tiene a la cabeza la empresa constructora brasileña ODEBRECHT, patrocinadora confesa de los actos dolosos relativos.

Ya nadie cree en esas instituciones partidaristas coloreadas. Las mismas están de capa caída, en camino inminente hacia la desaparición. Un gran segmento de las sociedades, como por ejemplo la nuestra misma, no teme calificarles como “ventorrillos comerciales”; o, conjunto de “escorias” arribistas busca lo de ellas, por más que traten de “tintarse de otro color confiable” durante los procesos electorales.

Cuántos que en esas han militado, con excepciones muy contadas, se han encargado de desacreditarles en extremo, y convertirles al mismo tiempo en empresas que solo proporcionan jugosos beneficios personales; en fincas para explotar, extensivas hacia todo el país de que se trate; y, dejando de lado, por supuesto, los credos sociales, políticos, y patrióticos que les dieron origen, los cuales categorizaron a sus ideólogos primigenios, tales han sido los hombres concernientes a nosotros, que pertenecieron a los tres partidos que se tenían otrora como mayoritarios.

Aquellas loables iniciativas han sido tiradas por la borda, función que ha estado a cargo de los farsantes herederos, y dizque discípulos reconocidos. Uno de los ejemplos más palpables lo tenemos actualmente en la nación dominicana, donde los trabajos de formación por parte de un prócer nacional, el gran maestro Juan Bosch, con respecto a dos instituciones del ramo, el PRD y el PLD (Partido Revolucionario Dominicano y Partido de la Liberación Dominicana. La revolución y la liberación se fueron para casa del carajo), los han lanzado por completo a un basurero profundo, desde donde difícilmente podrán ser jamás rescatadas sus esencias originales.

Después de la desaparición de su mentor, y guía en ese caso; como, del líder sustituto directo en la primera entidad, el doctor José Francisco Peña Gómez, las deshonras a sus memorias póstumas, y hasta antes, se han hecho más que evidentes.

Cuando a esos partidos, desde el poder pleno, les ha tocado dirigir los destinos nacionales, los fiascos han sido inmensos. Eso ha provocado en gran parte la pérdida innegable de toda esperanza nacional, en relación con dichas organizaciones políticas. ¡Muy difícil ya, será lograr las reivindicaciones debidas!

La falta de confianza en los grupos políticamente así organizados, en Dominicana, por lo que toca, ha venido provocando que una eventual desaparición del sistema de partidos aquí esté a la vuelta de la esquina, motivada por las desaprensiones y los actos dolosos en que han estado incurrido los máximos representantes de los llamados partidos mayoritarios en el pasado, repletos de impunidad excesiva desde hace ya bastante tiempo.

Y eso, como es lógico suponer,  habrá también de provocar que el “ciclón batatero” se lleve de encuentro a los recoge boronas en los pies de las mesas de los grandes, los cuales constituyen la seudo oposición minoritaria, en  unión a otro grupo de enmascarados bastante conocidos (un nuevo partido recién formado), que tiene el poder político regente, con todas sus cajas de resonancia, incluida la mayor, el Congreso Nacional, considerado como un club de levanta manos, compuesto siempre por miembros adeptos  al Poder Ejecutivo,  muy bien compensados, por cierto.

Es irrebatible que, “por ahí María se va”, como reza un dicho popular, si es que cabe la analogía, por lo que es previsible la instauración en Dominicana de un régimen de fuerza, encabezado por alguien que no provenga de la patraña de las urnas, que por lo regular solo proporcionan presidentes atados hasta la saciedad, para ir nada más a trabajar en favor de los sectores que representan, dentro de los grupos hegemónicos, explotadores y antinacionalistas que se gasta la nación.

En ese tenor, según sostienen sociólogos autorizados, que han investigado sobre el eventual retorno de ese tipo de gobierno, luego de haber sido derrocado, el reintegro casi seguro se produce por lo regular, debido al caos que se registra entonces, la corrupción estatal, las desaprensiones de los políticos “relevantes” o sustitutos en el mando, como la falta de institucionalidad evidente, a los 45 años promedio de su desaparición; y,  ocurre que, en esta República ya pasan de los 50, y piquito, verificándose iguales flagelos, desde hace varios lustros.

¿Qué pensar en consecuencia? ¡Qué la preparación ciudadana, a todos los niveles, ya se hace más que necesaria! Y, ¡qué todos los gánsteres modernos de la política local, tienen que ir poniendo sus barbas en remojo!, ya que el “Chapulín” liberador posible está al acecho, para pedirles a todos esos turpenes, rendir cuentas al pueblo con exactitud.

Si es así, ¡ qué lamentable lo que se dice!

De acuerdo con una información aparecida en la prensa local, el Ayuntamiento del Distrito Nacional, finalmente logró un acuerdo con la Agencia Bella, para recuperar, en favor de la ciudadanía, la gente de a pies específicamente, el tramo de la acera peatonal en la avenida John F. Kennedy, en el tramo comprendido entre las calles Gracita Álvarez y Luis Lembert, que desaprensivamente, ya que no cabe otro término, había sido ocupado, desde hace años, por la referida empresa.

Indudablemente que la acción ha sido considerada como una loable iniciativa por parte del alcalde David Collado, por lo que merece ser felicitado no cabe duda, luego de tanto tiempo en que la gente transeúnte nuestra que caminaba por el lugar, se veía obligada a tener que lanzarse a tan peligrosa avenida, corriendo el riesgo de ser atropellada por cualquier vehículo en marcha, como de seguro tuvo que haber ocurrido en alguna ocasión.

No obstante, a pesar de que ciertos detalles en relación con el acuerdo de referencia, fueron incluidos en la reseña periodística que recoge la prensa local (“Diario Libre”, del 14-3-18, página 18), se ha filtrado una estela de rumores respecto de la forma en que fue beneficiada la mencionada empresa, con relación al convenio arribado, y que la misma cediera el espacio peatonal ocupado, para recuperación de la acera pública obligada a liberar.

Los comentarios que circulan afectan bastante la imagen del señor David Collado, lo cual no resulta conveniente para sus aspiraciones políticas conocidas por la sociedad local. Se habla incluso de muchos allantes por parte de este, como se dice en buen dominicano, para luego tener que caer rendido a los pies de los dueños de esa empresa importadora de vehículos, accediendo complacidamente a sus injustas demandas, teniendo a la mano, y pudiendo hacer uso de todos los recursos legales pertinentes para la recuperación de ese vital espacio público, “usurpado” por tal poder económico, como siempre. Se podía proceder sin perjuicio alguno para el Ayuntamiento, es lo que se considera.

Por eso, resultaría muy de lugar, casi un deber, que a pesar del buen sentir social logrado, por haber ganado el pleito a esos turpenes comerciantes de vehículos, el señor David Collado, aireara públicamente, con amplia difusión, todos los términos del acuerdo definitivo a que arribara con la Agencia Bella, en torno al asunto de que se trata, para despejar las dudas que se han tejido sobre el susodicho acuerdo de concesión territorial, con el Ayuntamiento del Distrito Nacional, haciendo honor este último a funciones que le son muy propias.

¡La gente aquí debe conocer lo que en realidad se hizo!, y así evitarse los malos juicios posibles, si es que se procedió tal debía ser, obviamente, No se puede perder de vista, la desconfianza que tiene la población en los políticos locales que ostentan cargos públicos.

 

Autor: Rolando Fernández

Difícil encrucijada para el primer mandatario de los dominicanos, ¿voy, o no voy?

En estos momentos la temática que más está sobre el tapete a nivel local, es la eventual repostulación del señor presidente de la Republica, a la que vienen dando suficiente calor, como muy necesaria,  a través de los diversos periódicos nuestros, sus adeptos, serviles incondicionales, bocinas pagadas, como los arribistas de siempre; al igual que, otros beneficiarios notables de su gestión, como son los casos de determinados grupos económicos, y empresarios destacados, dispuestos por lo regular a patrocinar las intenciones de ese tipo, para poder seguir después ordeñando “la vaca nacional”, tal es su estilo de ordinario.

Como consecuencia de eso, los problemas más cruciales para esta sociedad se están dejando de lado. Todo se supedita, a si hay o no la disposición de regreso por parte del jefe mayor al poder después del año 2020. ¡Qué anuncie su reelección ya!

Claro, se infiere un propósito subyacente en esa actitud: el provecho de una decisión afirmativa del mandatario, vale reiterar, para entonces procurar el respaldo pueblerino requerido, a partir de ahí, mediante la concretización de determinadas ejecutorias que desde hace tiempo son esperadas, pero que se han puesto en el olvido por parte de los mandamases de turno.

Es obvio que, de lo contrario, habrá muy poco porque preocuparse, pues el resto del periodo presidencial no se puede desperdiciar en asuntos que no fructifiquen para los enganchados hoy al tren gubernamental.

Amén de esa intención descabellada, no cabe duda, está el amplio jardín de la corrupción estatal que toda esta gente ha sembrado, aunque siempre se busca ocultarle, idea en la que se persiste, con amplias raíces internacionales, cuyos tentáculos vienen arropando por completo a la nación, y que por tanto están “aromatizando” al mismo eventual aspirante de nuevo a la poltrona presidencial, en su osada continuidad durante un tercer período.

De ahí que, el diligenciar también que la impunidad continúe su reinado, mientras tanto, y preferentemente después, está dentro de los aprestos del posible retorno del gobernante, a pesar de las ambivalencias mostradas entre algunos de sus mismos seguidores, diciendo unos que sí, y otros que ese señor no está en eso.

Evidentemente, todo luce indicar que el licenciado Danilo Medina, a pesar de los decires lamboneriles escogidos, como estratégicos a grandes rasgos otros, tiene por delante el tener que lidiar con una encrucijada bien difícil en el futuro inmediato, cuando de hacer pública su decisión de reelegirse o no se trate, lo cual él directamente ha venido manejando con cierta sutileza. Pero, al final tendrá que hablar claro. Y, se impone, por tanto, que, en lo adelante, el sosiego como el tacto de lugar, deberán continuar prevaleciendo.

Él va tener que ponderar dos circunstancias dignas de la mayor reflexión posible. Por un lado, el tener que cubrirse todos de las puniciones probables, en lo que “el hacha va y viene”, como después de concluido el actual período presidencial, lo cual sería uno de los objetivos a plantearse, frente a los tantos escándalos de corrupción que se les atribuyen, y que han trascendido con suficientes detalles hasta la opinión pública. Ese pensar, obviamente, inclinaría no solo a decir que aspirará de nuevo, sino a procurar en adición, de manera decidida. el favor de los votantes nacionales,

En ese sentido, no cabe duda que el actual mandatario se las sabe buscar, ya que su accionar así lo indica. Eso de convocar últimamente a los posibles aspirantes a la presidencia de la República, dentro de su tendencia claro está, para dizque reflexionar con ellos sobre la temática, según reseñara la prensa local, dice bastante para un buen entendedor cualquiera, no solo dentro del ámbito político.

La iniciativa conduce a un claro camino:  venderles la idea de que, entre todos ellos juntos, los reunidos a solitud, no alcanzarían la votación necesaria, que les permita quitar del camino al expresidente Leonel Fernández, y truncar sus aspiraciones de nuevo al poder. Significaría eso que, evidentemente, solo “yo” podría hacerlo. Por tanto, sería este servidor la única opción con posibilidades de triunfo frente al que se tiene como el “león”, dentro y fuera del partido morado.

Por otro lado, la segunda motivación para agenciarse el continuar al mando de la cosa pública aquí, sería el preguntarse, si debo evitar que me dejen seguir solo con “el entierro hasta el camposanto”, diabólico en esta ocasión, lo cual se produciría en el caso de retirarme de los comicios próximos. Sería eso arriesgarme a que todo el funcionariado oficial que he designado, me saque los pies, y me deje con todo el peso del “muerto” a mí nada más, como es lo que de ordinario ocurre cuando un mandatario expresa su no aspiración de reelegirse.

Como se puede ver, más que motivos hay para su innegable proyecto, y son esas dos atendibles situaciones, principalmente, las que mantienen el fogón encendido al respecto; que, se infiere incidirán en que la balanza se pueda inclinar hacia el lado del sí, en términos de procurar o no la reelección presidencial para un nuevo mandato.

Obviamente, el intentar volver le sería lo más conveniente, analizado desde esos dos ángulos referentes. Ahora, la verdad es que, no le va a ser fácil el convencer, como el agenciarse la aprobación de los procedimientos legales que se entienden como necesarios para tal propósito, amén de los problemas políticos y sociales que su intención podría generar, protestas abiertas, que podrían alcanzar hasta la disolución del partido morado mismo; como, revueltas pueblerinas con consecuencias impredecibles.

Es lógico pensar que, reparando con atención en problemáticas de ese tipo a la vista, entonces habría que decidir con respecto a un “no” casi obligado, asaltándole ahí la pregunta obvia, ¿qué hacer, a “pesar de los pesares”?

Lo cierto es que, el señor presidente de la República tiene una gran encrucijada por delante. El qué decir, y cuándo, como el estar en disposición de asumir todo riesgo probable envuelto, son factores más que importantes a considerar. Ojalá que se actúe con la habilidad que ameritan circunstancias como esas, por su beneficio propio, y el sosiego del país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué falta hace la llamada juventud rebelde de otrora en Dominicana!

Esa era la calificación que ayer se daba a los jóvenes inquietos y osados entre nosotros, que se inclinaban por reclamar el derecho a expresar sus ideales, y sentimientos patrios, como a exigir de los gobiernos de turno las reivindicaciones sociales debidas.

¡Lamentablemente!, en este país, ese segmento pueblerino con concepciones tales, y deseoso siempre de superación, a través del cultivo a la lectura de connotados autores “ideologistas”, destacados sociólogos, y defensores de modelos, al igual que teorías de orden económico, más justos para los pueblos, como sepultureros del capitalismo explotador, entre los que se incluían a Carlos Marx, Mao Tse-Tung, Marta Harnecker, Friedrich Engels, Lennin, y otros, ya no se tiene ni sombra del mismo.

Estaba compuesto aquel conglomerado patriótico por soldados juveniles, como se les podía llamar, inclinados además por alcanzar las enmiendas requeridas dentro del marco social regente a la sazón; siendo en adición, guardianes a ultranza de la soberanía nacional. Evidentemente, todo aquello es cosa del pasado.  ¡Duele, tener que decirlo!; pero, es la cruda realidad.

Todo ha sido cambiado hoy, por el na’e na’, y to’ e to’ ; por los patrones transculturizantes asumidos, actuándose como robots; y, en base a los condicionamientos mentales inducidos desde las esferas políticas de poder dominante, tanto nacionales como extranjeras, fomentadoras de la ignorancia, para su provecho y bienestar; como, por los núcleos económicos regentes, que también de ordinario más engrosan sus cajas de caudales, a partir de los efectos obvios derivados de dicha actitud desaprensiva..

Se perdió casi por completo la fuerza exigente y revolucionaria de los jóvenes en Dominicana, que deben ser los más llamados a velar por la estabilidad económica y el desarrollo del país que les habrán de legar los “pasantes” en los mandos de turno; de enfrentar los injerencismos extranjeros; a impedir que los grupos hegemónicos lo conviertan en una finca de su propiedad, perjudicando así a las grandes mayorías locales.

Además, a honrar con firmeza las gloriosas notas del Canto Patrio, con adhesión completa al pensamiento duartiano, y obediencia a los mensajes contenidos en las frases patrióticas y loables de aquel prohombre sacrificado por el país, tal es el caso de:  “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”. ¡Cuántos de esos “desaforados” se tienen hoy aquí!

Es por la falta de aquellos intrépidos adolescentes, y hombres jóvenes decididos, dispuestos a ofrendar hasta sus vidas, pensando y previendo sobre el futuro incierto del país, que todos estos políticos desaprensivos y avaros de nuevo cuño han venido haciendo cuánto les viene en gana con la administración de la cosa pública nuestra. Y, amén de eso, hablan al pueblo con cierta demagogia, que hasta de burlona se podría calificar, como si ya aquí no quedarán hombres pensantes, y ciegos por demás.

Es la reflexión a la cual se puede arribar, a partir de algo que expresara el actual mandatario de la nación, en ocasión de los seudo tributos rendidos a los Padre de la Patria, en el mes de febrero próximo pasado, y que recogió el periódico “HOY”, en su edición de fecha 26, página 4ª, bajo el título: “Presidente Medina dice honra Padres Patria con trabajo”. “Más vale creerlo, que ponerse a averiguarlo”, como dice la gente. ¡Esa ponencia hay que leerla con sosiego crítico!

Osó decir entre otras cosas que, “Para corresponder a los sacrificios de nuestros héroes independentistas, el gobierno de Danilo Medina trabaja en superar las desigualdades sociales y económicas, con la mirada puesta en la unidad y el respeto a toda la ciudadanía cobijada bajo nuestra bandera”. ¡Cuánta distancia hay de lo dicho al hecho! Es verdad que, a veces los políticos no miden sus expresiones; porque de eso, sí es que poco se observa en esta nación.

Jóvenes dominicanos, “¡Ojo al Cristo!” Déjense de estar pensando nada más que en drogas, reguetón, y otras “yerbas aromáticas”; como, en los esnobismos que les están metiendo por ojos, boca, nariz, todos estos trúhanes, políticos, antinacionalistas, y los representantes del poder económico atropellante siempre, para que mañana no se tengan que lamentar.

Pues, les van a dejar un “trompo embollado”, que difícilmente podrán desatarlo, mientras ellos hoy gozan y disfrutan a plenitud de todo cuánto les proporciona el Estado nacional.

¡Traten de emular, en su defensa, aunque algo tardía ya, la clase juvenil del ayer!

 

Autor: Rolando Fernández

 

“Hay que estar vivo para ver”. ¡Lo morado pasó a ser color rosa!

A cuántas bajezas induce el “lambonismo”, aun en el marco de una entidad del ramo político, que se creyó muy diferente a las demás; de la que se esperaba habría de rescatar finalmente la dignidad nacional. ¡Qué fiasco ha resultado!

La verdad es que, “nada más hay que estar vivo para ver”, como siempre decía nuestra madre, ya ida de este mundo. Y agregaba, con relación a las huestes moradas en los tiempos de la creación y organización del partido, cuando reparaba en el afán de ingresar al mismo que se tenía, y la participación exigida en los famosos cursillos de formación política que se impartían; la recogedera de limosnas callejeras en pequeñas alcancías para sufragar gastos; como, la venta sutil del periodiquito denunciante (Vanguardia del Pueblo): “eso es más de lo mismo; deja que puedan llegar al poder, y tú veras”.

Evidentemente, lo que han sido las gestiones moradas al mando de la cosa pública nuestra, y los comportamientos observados por los peledeístas desaprensivos y avaros a la postre, con rarísimas excepciones, confirman los pronósticos tan en principio de la vieja. ¡No se equivocó!; y, trató de abrirnos los ojos, para que no estuviéramos creyendo en “pamplinas”, según lo que entendía ella, por su experiencia.

¡Ay!, si el gran maestro, ideólogo y fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en sus cabales aún, pudiera ver lo que han hecho con su obra todos estos farsantes en los que creyó leales discípulos. De seguro le ocurriría lo mismo que a Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, estando de regreso, si es que pudiera. A ambos les ahogaría el arrepentimiento, respecto de sus esfuerzos patrios y las realizaciones encaminadas.

Y quién se iba a imaginar en aquel entonces, que dimes y diretes tan bochornosos, o rastreros, que es la calificación más apropiada a darles esa última, como esos que hoy han estado saliendo a la luz pública, protagonizados por connotados miembros de esa organización, en los medios escritos de comunicación de masa, como aireados incluso a través de las llamadas redes sociales, con tan amplia difusión a nivel mundial, se podrían producir en el futuro.

Y, todo por los lambonismos y adhesión a los dos caciques principales que encabezan las dos tendencias destacadas a lo interno del partido morado – uno queriendo quedarse en el poder, y el otro tratando de volver -, en actitudes grupales propiamente interesadas, algo que siempre odió a ultranza su fundador y único líder en realidad, un prohombre entre los dominicanos, el gran maestro Juan Bosch.

Es obvio señores; lo tratado pone en evidencia que, ¡en los políticos del patio no se puede creer!, lamentablemente, por más sandeces demagógicas que expresen, como lo apto que osen querer venderse ante la población. ¡Para muestra se tiene una flor, no un botón esta vez!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Dominicanos, los políticos están cercando la nación sin reparo alguno. ¡Hay que abrir los ojos!

 

Y, la pregunta obvia que asalta a cualquier pensante medio es, ¿hasta cuándo será permitida esa desaprensiva situación? ¡Las reacciones en contra, ya obligadas, no se observan!

Los bloques innegables que conforman el gran cerco de que se trata, que ya se torna casi insalvable, y del que pasados un par de años más, esta nación no se podrá liberar, son entre otros: la escalera infinita ya del endeudamiento con el exterior, a la cual se le siguen agregando peldaños, a pesar de que en el presente luce impagable, y las chácharas demagógicas, como las justificaciones de los beneficiarios políticos mandantes.

Todo lo contrario, es lo que se advierte indiscutiblemente, pues cada vez que se endeuda más al país a través de la emisión de los llamados “Bonos Soberanos”, con hipoteca obvia de la soberanía nacional, se escuchan las celebraciones de estilo por parte de los funcionarios y los negociadores que intervienen, catalogándole como de gran logro obtenido por la nación.

Otro muro no menos importante lo constituye la corrupción estatal galopante, con la zapata en que se sustenta, la impunidad judicial fehaciente, sin que se prevea intención de enmienda alguna.

¡Esa es una precisión innegable!; aunque, según los prestamistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de su representante en el país, señor Miguel Coronado, dicen que: “Gobierno ataca la corrupción”; “apoya esfuerzo del Gobierno DM”. (Véase periódico “HOY”, del 26-2-18, página 6ª).

Claro, es obvio que, subyace el propósito en tal aseveración de procurar plaza para la colocación de los recursos financieros ajenos que administran; pues, la pregunta obligada que se desprende de tal afirmación sería, ¿cuáles serán los ataques, como los esfuerzos que se verifican, en contra de tan dañoso flagelo?

Lucen ser como flores lanzadas, loas “lamboneriles” al presidente de la República, y promoción por parte del funcionariado actuante respecto del proyecto de reelección en marcha; como, los maridajes con los organismos de financiamiento internacional, todos, que se estilan, para que se siga cogiendo cuartos prestados, y poder cubrir así los déficits estatales que se produzcan.  Solo es esa entidad la que puede ver “correctivos” que no existen, en relación con dicha temática, por conveniencia obvia.

Fuertes compañeros de esos los son, la delincuencia y la criminalidad que desde hace algunos años vienen arropando a la sociedad nacional; ahora, tintados en gran medida por el lavado de activos proveniente del exterior, en que se está sustentando la economía del país, y que ha venido creando una marcada dependencia de grupos mafiosos internacionales, que azaran por supuesto el futuro de todo lo nacional.

Como el puntillazo final, tal lo diría el pueblo llano, está la ampliamente comenzada ya invasión haitiana, que a la postre se habrá de llevar de encuentro la soberanía nacional, con el patrocinio y maridaje fehacientes por parte de un amplio sector de la clase política nacional, y del empresariado antinacionalista local, adheridos a los proponentes en ultramar de la unificación de la isla, por los beneficios obvios que habría de proporcionar tal “hazaña”, en términos de los diferentes ámbitos lucrativos posibles, industriales,  comerciales, y demás que se infieren.

Compatriotas, el cerco está planteado. ¡A despertar, que el tiempo apremia!