¡Cuidado con el aumento de la licencia por maternidad!

 

Como se dice en buen dominicano, hasta un ciego vería a distancia, máxime todo aquel que tenga conocimientos sobre administración de recursos humanos, los efectos negativos secundarios que se derivarían de acogerse el país a la nueva decisión adoptada por Organización Internacional de Trabajo (OIT No. 183), sobre Protección de la Maternidad, que revisa y modifica el convenio anterior del año 1952, establecido en ese mismo tenor.

 

Ahora se trata de ampliar la licencia de maternidad de doce, a catorce semanas mínimas por tal condición. Y, es obvio que, eso habría de afectar de forma no deseada, tanto a servidoras asalariadas, como a empleadores, de adherirse la nación a esa nueva política, entendida como muy proteccionista, no cabe duda.

 

Por un lado, provocaría el no reclutar a damas, casadas o no, en edad fértil, por lo que se ampliaría mucho más aún la brecha laboral entre géneros, lo cual contrasta con una de las concepciones feministas de nuevo cuño: “iguales oportunidades laborales para hombres y mujeres”.

 

Y, por el otro lado, la productividad de las empresas, o entidades cualesquiera, se vería disminuida, en términos de la escasez de las trabajadoras necesarias, teniendo que compensar salarialmente a las que se encuentren bajo disfrute de ese período, e incurrir en gastos adicionales, por las nuevas contrataciones sustitutivas transitorias que se requieran.

 

Parece ser que en eso no  se pensó, al ser promulgada en fecha 6 de  junio del 2014, por parte del Presidente de la República, la resolución No.211-14, que aprueba el precitado nuevo Convenio de la OIT. O, quizás fue otro de los caramelos envenenados, en el marco del proyecto reeleccionista cursante.

 

Aunque, como es sabido, aquí los políticos se acogen a todo cuánto venga desde fuera del país, con o sin intención marcada, no pensándose nunca en nuestras condiciones propias, como tampoco en los riesgos probables envueltos. ¡Los precedentes están de sobra!

 

De acogerse la ampliación precitada en favor del sexo femenino en estado de gestación, embarazo o gravidez, como se le quiera llamar, se esté integrada, o por hacerlo, al mercado laboral local, cualquier mujer podría fácilmente trabajar solo seis meses al año, mientras se tendría que remunerarle por los 365 días. ¡Se infiere la posibilidad!

 

Al menos catorce (14) semanas – se estaría hablando de tres meses y medio -. A esas habría que agregarles las licencias médicas recomendadas, las vacaciones obligatorias; como, los permisos por las afecciones pasajeras de ella misma, cónyuge, y vástagos, tales son los que se estilan de ordinario. ¿Qué empresario, o empleador,  estaría en disposición de aguantar todo eso?

 

Es por ello que, en el tenor de lo tratado, muy oportunas resultan las recomendaciones vertidas por Luis Manuel Vílchez Bournigal, en un artículo que publicara en el medio “HOY”, edición de fecha 20-2-16, página 6ª, intitulado: “La OIT y licencia de maternidad”, en que destaca, entre otras cosas que: “con la decisión se estaría ampliando la licencia de maternidad actual contenida en el Art. 237 de nuestro Código de Trabajo, de doce a catorce semanas”.

 

Como él mismo señala con precisión, y debe tenerse muy presente, “Al tratarse de un convenio que afectaría directamente al sector laboral nacional, en un momento en que se está justamente discutiendo la modificación del Código de Trabajo actual, lo recomendable es que se realice una consulta tripartita entre el sector empleador, sector sindical y el Estado, a través del Ministerio de Trabajo,……..”.

 

Obviamente, sería para derivar y analizar efectos dañosos posibles, ante la obligatoriedad final “frente el convenio a través de la comunicación formal de la ratificación al Director General de la OIT, o ya sea incluyendo este aumento de la licencia de maternidad entre las modificaciones que se realizarían al Código de Trabajo actual, para…….”.

 

Finalmente,  y en ese orden, otra puntualización del articulista que valdría la pena transcribir aquí, para que se esté alerta, y se prevea es, agregaríamos nosotros: “extender la licencia de maternidad sin analizar sus  consecuencias en el sector laboral podría ser visto como un exceso de proteccionismo que podría hacer más difícil para las mujeres su participación activa en el mercado laboral”. ¡Gran verdad! Tal lo expresamos más arriba.

 

 

 

Rolando Fernández

 

“Cuando el hambre da calor la batata es un refresco”

 

Probablemente, una de las máximas más significativas de las contenidas en el refranero popular dominicano es la que intitula, por su valioso contenido, asociado siempre con algunos aspectos de la vida de los hombres (general), como sus desenvolvimientos cotidianos.

 

Y, no solo en cuanto se refiere a la necesidad de ingesta, cuando nada más aparece, y como es lo que más se asocia con respecto a dicha frase, sin importar que haya agua disponible o no, para “desañugarse”, como dice el pueblo.

 

Aunque algunos la entiendan como una simple ocurrencia, de esas ordinarias que caracterizan a muchos nacionales nuestros, en el fondo no lo es, pues cuando se analiza de manera reflexiva, una serie de conclusiones relativas se pueden extraer de ella.

 

Independientemente del contenido nutritivo que tiene el tubérculo aludido, y más que comprobado, principal el fósforo que proporciona al cerebro humano, como otros beneficios que aporta en sentido general, ¡de que quita el hambre, la quita, aun haya que soportar la sed! De eso  no hay duda.

 

Ahora, el sentido de esa expresión vernácula, en un contexto más amplio, se puede llevar hasta el ámbito social generalizado, y no solamente a nivel local, sino de cualquier parte del mundo. Es donde más se puede comprobar su veracidad.

 

Tenemos como espacio más directo para determinaciones y comprobaciones ligadas a la expresión, la misma sociedad nuestra. Con muy raras excepciones, los dominicanos se creen saber de todo;  que están en capacidad de poder hacer cualquier cosa que le cruce por la mente. Y claro, cuando no aparece otro que mejor lo pueda hacer,  cualquiera se convierte en la batata refrescante, sin importar la temperatura que se tenga.

 

Se pueden llevar las situaciones inherentes al decir, hasta todos los roles de la vida nacional: líderes políticos, periodistas, comunicadores sociales, artistas, articulistas, sindicalistas, productores de programas radiales y televisados, entre otros.

 

De todo hay entre nosotros, y en el conjunto gente, se tienen quienes en realidad no son nada, que carecen de toda condición necesaria. Solo se reportan aquellos, como “vivos” que se atreven; que se aprovechan de los vacíos existentes, como de las bajas calidades locales de que se adolece en tales sentidos disciplinarios.

 

Y claro, el que aparezca es el mejor: la batata para saciar el hambre se torna refrescante ante el escenario prevaleciente, por más calor que haga. ¡Aplicación certera del precitado refrán!

 

: Rolando Fernández

 

¡DAME LO MÍO!

 

En épocas como ésta, cuando los políticos andan en sus búsquedas acostumbradas, al igual que la mayoría de los votantes pueblerinos, la expresión que más se escucha a nivel local es la que intitula.

 

En consonancia con la misma, lo que se dice es: “yo puedo votar por ti, pero tienes que darme algo a cambio”.  Evidentemente, los aspirantes a “guisar” en el futuro, con cargo siempre al erario público, se transan, como es lógico suponer, y comienzan a obsequiar lo que sea, a cambio del sufragio en su favor. ¡Cuánta desfachatez de ambos lados!

 

Claro, las  ofertas están en función de quien vaya a recibirlas, la capa social a la cual se pertenezca. De ahí que, las  cosas pueden ir desde exenciones empresariales de cualquier género, cargos públicos en el Estado, y hasta un simple pica pollo, con su respectivo pote de ron; o, RD$500 en efectivo, para comer dos días quizás.

 

¡Diablo, qué país nos gastamos los dominicanos! ¡Cuánta inconsciencia ciudadana en manifiesto! ¿Cómo se podrá ir adelante, con tanta “plagocería” y corrupción politiquera latentes? ¡El retraso mayor es inminente!

 

Es por ello que, con esa plataforma viciada de lanzamiento, los políticos de ordinario van al poder entre nosotros, solo en disposición  de hacer cuánto les venga en gana; estando libre de las exigencias pueblerinas; nada más, con la condición de cumplir con lo pactado durante las campañas electorales: la “caterva” de negocios que se hacen.

 

Lo más grande es que, los primeros que luego salen a reclamar, como a quejarse, son esos que se prestan para vender su conciencia a cambio de bagatelas, de prebendas nimias momentáneas; los que se creen resolver hoy, sin pensar en el mañana.

 

Obviamente, son los que ponen en evidencia el significativo sentido de la frase sociológica aquella que reza: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Claro que sí! ¿Qué mejor muestra que la nuestra?

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¿Por qué algunos dominicanos son tan lisonjeros?

El reparar en las actitudes loatorias de muchos ciudadanos de este país hacia determinados personajes nuestros, que se desempeñan en áreas diferentes de la vida nacional, pero no que tienen mérito alguno,  provoca el que uno tenga que hacerse la pregunta que intitula.

 

A nivel local, los agraciados son principalmente: políticos, empresarios, y “canta malo”, que se creen artistas, etc. En el extranjero también son objeto de esa “propensión lamboneril” por parte de ciertos nacionales, mandatarios,  congresistas, y escritores, entre otros.

 

Evidentemente, eso denota gran falta de personalidad, como una autoestima por el suelo. ¿Por qué hay estar de limpia saco y “chupamedias”  de gente hasta cierto punto inferior que el loador? ¡Penoso eso!

 

Pero, lastimosamente es lo que más se ve en Dominicana, máxime en los ámbitos político y empresarial, cuando ineptos y arribistas logran descollar dentro de sus ramas; escalar posiciones por su quehacer partidarista y nada más; o, acumular grandes fortunas los hombres de empresa, no importa cómo.

 

Son personajes aquellos seleccionados, con rarísimas excepciones, que la ineptitud, la escasez de conocimientos básicos, como la falta de moral puesta en evidencia, y el desapego hacia el bienestar del país, de tratarse localmente, se reportan en esos como las sucias arenas de los mares, en abundancia.

 

Cuando se hace referencia a los mismos aquí, de inmediato los gradúan a nivel universitario, y les llaman doctor o licenciado, sin importar que sepan leer o escribir; ni, que tampoco hayan  pasado nunca por los alrededores de una universidad.

 

Lo grande es que, los “piropeados” por programeros de la radio y la televisión nacional, amanuenses, y articulistas de poca monta, principalmente, se creen que en realidad son importantes; se les crece el ego “ignorantil”, y quieren caminar siempre con el pecho más levantado que la frente.

 

Se creen el último refresco del desierto,  como dicen algunos, y en poco tiempo comienzan a hablar de todo, sin saber de nada. Hasta osan estar haciendo pronósticos económicos. Todas las pamplinas que expresan, solamente  tarados más que ellos se las creen.

 

Por su ignorancia, ni siquiera pueden concatenar ideas en el marco de las ponencias públicas que hacen. Y es que, los tratan de vender como líderes a la fuerza, o superhombres, cuando en realidad no son nada; están montados en una bola de nieve que se deshace con cualquier mínimo rayo de sol. ¡No son más que cuadre y cachucha!

 

Ahora, sí tienen un grupo de lisonjeros, adulones detrás, pagados obviamente, que no reparan en estar alabando y proclamando, hasta farfulleros en alguno casos, por ser gente sin personalidad y baja estima acompañante, dispuestos a prestarse para todo; que prefieren estar lambiendo a otros, en vez de procurar percibir ingresos para la subsistencia, explotando sus propias capacidades y saberes.

 

Todo es en pos de lo inmediato, o sembrando para recoger después. No es que son brutos todos aquellos que lo hacen, los hay con preparación también; pero, eligen la forma más fácil de percibir ingresos y prebendas, con los cuales poder vivir sin muchas limitaciones.

 

Hasta personas que denotan formación, que se jactan de ser   intelectuales, aunque pseudos por supuesto, se prestan para el lambonismo abierto  en este país, ya sea de forma hablada o escrita.

 

¡Qué pena! Parece ser que es una actitud degradante endémica, con extensiva proclividad hacia muchos dominicanos; que es  como una forma de “epidemia” recurrente.

 

 

: Rolando Fernández

 

Campaña electoral, apagones por doquier, y el pueblo sigue votando sin reparar

 

La verdad es que, esta es una población que luce sobre todo masoquista, sufragando cada vez por quienes no debe hacerlo. Sí, gente que tanto le ha engañado con regularidad, y que es obvio procurarán continuar haciéndolo.

 

Nadie repara en las carencias y zozobras en que vive esta nación; nada más en las aspiraciones de orden político que se  tienen, de cara siempre  a los  comicios electorales que se celebran en el país. En este caso, los próximos, a efectuarse  en el mes de mayo del presente año. Los ofrecimientos, demagogias, y burlas van y vienen cada vez.

 

Y, como siempre, aquí no se está pensando en resolver nada. Todo continúa de mal en peor entre los dominicanos. Uno de los ejemplos más notable, es el caso de los jodíos y abusivos apagones, que el grueso de la población sabe de dónde provienen. “Lo financiero”, según se  alega, a veces enmascarados con programas de mantenimiento en las redes.

 

Esgrimir esa causa en estos tiempos, con el desplome de los precios del barril de petróleo a nivel internacional, es una grosera burla. De rebajar la onerosa tarifa hasta los niveles procedentes, ni siquiera se trata de hablar. Hay que seguirles cobrando a los pendejos estos, lo que nos venga en gana. Es el pensar que se presume, sin tener que darle mucha mente.,

 

Y eso, en el marco de un servicio deficiente a todas luces, con connotaciones compulsivas por demás, por tratarse de un evidente maridaje comercial entre políticos y empresarios; el gran negocio compartido de los últimos tiempos, en que intervienen los dos sectores más regentes a nivel de  la vida nacional; y, en cuyo escenario no está permitido el cobro de tarifas justas y equitativas a la población,

 

También, y para completar el abuso, se dejan de lado los reembolsos que contempla la Ley 186-07, en su Artículo 93, Párrafo II, que modificó la General de Electricidad 125-01, por la energía no servida, los apagones en entiende. Véase:

 

“PÁRRAFO II.- Las Empresas Distribuidoras estarán obligadas a compensar a los Usuarios Regulados por la energía eléctrica no servida, conforme a las normas técnicas de calidad de servicio que para tales fines establezca la Superintendencia de Electricidad mediante Resolución. Dicho Organismo fijará también mediante Resolución, el monto a compensar a tales usuarios por concepto de la energía no servida, el cual, en ningún caso, será menor al ciento cincuenta por ciento (150%) del precio de la tarifa correspondiente. La determinación del Agente del MEM responsable de la Energía no Servida para realizar la compensación, estará a cargo de un Comité de Fallas dependiente del Organismo Coordinador. La Superintendencia de Electricidad establecerá la forma y condiciones en que se hará dicha compensación.

 

Ni siquiera en plena campaña electoral algo se trata de corregir en ese sentido. Poco importan las problemáticas inherentes a la vista de todos para la población. ¡Más de lo mismo es lo que se ve! Interesa muy poco el cómo procedan las “altruistas” distribuidoras y demás empresas del sector, en contra de los usuarios del obligado servicio.

 

En  ese sentido, parece ser que las famosas leyes correspondientes al sector, presupuestadas por los seudos capitalizadores (adueñantes), y empresarios beneficiados, nada más son aplicables a los pendejos clientes. Las distribuidoras y demás entidades conexas, no se pueden tocar ni con el pétalo de una rosa.

 

Muy a propósito de lo expresado en el marco de la asistencia a una misa que fuera celebrada por el famoso y alienado PGASE, Procuraría Adjunta para el Sector Eléctrico, organismo encargado de perseguir y detectar fraudes eléctricos, a nivel de lo clientes nada más, al parecer su único norte, se manifestó:

 

“En los siete años que tiene en operación la Procuraduría General Adjunta para el Sistema Eléctrico (PGASE), más de 8 mil expedientes entre personas físicas y empresas han sido sometidos a la justicia por violación a la Ley General de Electricidad 125-01”. (“Diario Libre”, del 10-2-16, página 13).

 

Sin embargo, la pregunta que cualquiera se haría es: ¿y cuántos han sido procesados por las acciones fraudulentas en que incurren las distribuidoras, y demás, en el marco de las tipificaciones contenidas en el Artículo 125 de la precitada ley?

 

Se destaca entre ésas, una muy significativa, la indicada en el acápite d) del precitado articulado: “Se considera como fraude eléctrico la facturación de energía eléctrica no servida y cobrada al consumidor de manera intencional”.

 

Es obvio que, es lo que más se hace: cobrar de más. Eso de la intencionalidad o no, es muy subjetivo. ¿Quién determina la veracidad en el consumo facturado en ese caso, de forma tal que se precise, que la acción “fraudulenta” no fue intencional? ¡Difícil, en el presente marco operativo de esa gente! Quienes han vivido la situación bien lo saben.

 

Los precedentes de reclamos infructuosos, originados en esa práctica dolosa, están de sobra. La suerte es que, la Superintendencia de Electricidad, en un “gesto como tranquilizante de conciencia” para su autoridad máxima, se podría decir, cuando la gente se “jarta” y reclama, a través del “elefante blanco, denominado PROTECOM, que luce más bien una dependencia de las distribuidoras,  y demás, a veces se conduele de los clientes timados y dispone algunos reembolsos para compensar, como aparentar a la vez, cantaleteándolo siempre por medio de la prensa local.

 

Además, preciso es retirar aquí la falta de cumplimiento al mandato de la Ley 186-07, en términos de la compensación dispuesta en favor de los usuarios por parte de las distribuidoras, a que hiciéramos referencia más arriba.

 

Esa es una violación que, en buen juicio, también se puede considerar fraudulenta. Y, ¿por qué la Procuraduría General Adjunta competente no actúa? Sí el asunto fuera del lado de los usuarios del servicio, entonces sí, ¿verdad?

 

Pero, siguiendo con la época en que estamos, y dada la continuidad de cuánto se tiene en contra de este pueblo, todo   parece indicar la funesta percepción que tienen todos estos politiqueros locales, respecto al profundo nivel de aguante en la población; y de que siempre se le puede narigonear, sin importar cuánto haya sido  golpeada.

 

Mientras todos ellos siguen de francachela en francachela, gozando con el  bojote de cuartos que les regaló el  altruista Estado nuestro, a través de la Junta Central Electoral (JCE), la ciudadanía prosigue debatiéndose entre los largos apagones de que es objeto, al tiempo de continuar recibiendo altísimas facturaciones por un servicio desastroso; cuando no es que, tampoco aparece la energía eléctrica por largas horas, durante el día y la noche.

 

“Hay que buscar los votos hasta debajo de las piedras”, como dijo uno de los contendores actuales. Lo que no hay que procurar son, las soluciones a los grandes problemas nacionales; sí qué la gente siga soportando, mientras nosotros nos agenciamos el continuar dándonos la gran vida, agregaríamos nosotros, es lo que se infiere  tener en mente.

 

¡Ah, pueblo pendejo!, creyendo en todos estos politiqueros demagogos y  corruptos. “Todavía viene Pedro y “jalla”, como reza un refrán popular.

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Entre políticos embaucadores, asaltantes por doquier, y demás “linduras” degradantes

 

¡Es como ahora se tiene que  andar en Dominicana! ¡Qué tanto cambian los pueblos en pocos años!  A cualquiera se lo hubieran dicho tiempos atrás, y de seguro no lo iba a creer. ¡Qué en esto se convertiría un país, en el que reinaban tanto la ética, la paz, la decencia, y el respeto a todo!

 

Reparar en cuanto lo que hoy se estila entre nosotros los dominicanos, resulta más que deprimente: el sucio negocio de politiquería; el accionar inescrupuloso de los busca cuartos dentro de la actividad electiva, en cuyo marco de destacan farfulleros, tigueres; y,  personas de avanzada edad que no se cansan de tener privilegios y  cúmulo de haberes; que no hay quien les hable del retiro pertinente que imponen los años, para dar paso a las nuevas generaciones.

 

Pero además, el tener que convivir socialmente con  delincuentes motorizados, y de a pie, entre otros, merodeando siempre al acecho, para accionar – robar, matar, asaltar, etc. -, haciéndolo a las personas directamente, o penetrando a viviendas o negocios.

 

Y ahora para completar se tiene, otro espectáculo más que deprimente, que se puede observar en las intersecciones de algunas de nuestras principales avenidas, como por ejemplo, en la John F.  Kennedy, con Máximo Gómez, donde una bandada de adolescentes femeninas se destacan, “tirándoseles” encima a los vehículos y conductores para ofertar la venta de algunas chucherías que aparentemente están vendiendo, principalmente en horas de las noches.

 

¿Qué será lo que venden? Por la forma de los vestuarios que usan, como la manera indecorosa en que se exhiben, no parece ser el propósito ofertar las porquerías que muestran en sus manos. Además, de la manera atrevida en que abordan a los conductores, se puede inferir bastante, situación que muchos aprovechan para manosearlas, y probablemente cursarles una invitación, para que se vayan a un  sitio más discreto a hacer otras cosas. ¡Cuánta bajeza!

 

También existe la posibilidad, por las apariencias dudosas, que el ofrecimiento en venta sea de otros tipos de productos, con expendio no tan permitido a las claras, y ya muy necesarios para algunos ciudadanos,  que de paso  no son muy baratos.

 

Cuando se observan aquellas niñas, con la leche en los labios, como dice el pueblo, sin saber bañarse aún, que se podrían considerar como meretrices juveniles, pues no habría otra forma de llamarles, por los comportamientos y actitudes callejeras que ostentan, en adición a los exhibicionismos corporales atrevidos, lo que da es pena y vergüenza. Y, la primera pregunta que asalta a cualquiera es:

 

¿Qué diablo es lo que hace en este país, el “elefante blanco”, chupa presupuesto público, y “huacal” politiquero, denominado “Ministerio de la Mujer”? Otra, ¿no estará dentro de sus funciones el promover la concienciación de orden en tal sentido? ¿Como, el elaborar, y aplicar políticas en coordinación con las autoridades competentes, para que actos tan desmoralizantes femeninos no se verifiquen en plenas vías públicas en este país?

 

Evidentemente, esa es una “cuerería” infantil que desdice mucho de la mujer dominicana, en una nación donde tanto se cantaletea sobre la paridera en adolescentes, que muchas veces no saben ni quiénes son los padres de las criaturas desprovistas de todo que traen al mundo.

 

En la que incluso se viene hablando de manera insistente respecto de impartir educación sexual a nivel de las aulas en las escuelas públicas y colegios privados. De hacerse eso, entonces ¡sí es que la cosa se va poner buena!, en el marco de esta innegable degeneración familiar, como la inapropiada penetración cultural en curso, que luce más que complaciente para los políticos mandantes del patio, en términos de facilitar más aún los “narigoneos” sociales a que aspiran.

 

Y, dónde están las tantas feministas locales, cajas de resonancia de las extranjeras, como las ONGs internas subvencionadas desde el exterior, que tanto hablan de los derechos de la mujer, como del rescate necesario de los valores inherentes a la misma.

 

Esa prostitución pública en niñas con edades que deben oscilar entre los doce y quince años, siendo conservador, ¿la considerarán como un derecho también?, ya que no procuran combatirla de frente, como es lo que, a juicio de personas racionales, procedería sin contemplación alguna. O, ¿es que ese tipo de amoralidad patrocinada por  féminas muy juveniles en su mayoría, no se estima sumarles mayor descrédito al que ya tienen?

 

La verdad es que, los descuidos, las permisividades oficiales, la degeneración familiar aportante a esa desgracia social, como las demagogias y falta de visión de las feministas de nuevo cuño en ese orden, le rompen un ojo a cualquiera.

 

Es obvio que, lo que se está patrocinando con eso, de manera consciente o no, es que el ser más importante sobre el planeta Tierra – la mujer -, se siga auto denigrando cada vez más. ¡Las decisiones y acciones enmendatorías relativas no se alcanzan a ver por ninguna parte!

 

Luego, con mujeres trayendo al mundo seres que después se convertirán en lacras sociales, delincuentes y criminales, por los entornos, falta de educación, como de orientación paternal, carentes en las propias madres, que adornarán su crianza, ¿qué se puede esperar?

 

Evidentemente, el que haya mayor delincuencia y criminalidad entre nosotros, como el incremento de politiqueros corruptos y desaprensivos, que intenten dirigir mañana los destinos del país, y que a la vez habrán de seguir patrocinando las mismas vivencias generalizadas actuales.

 

¡Qué esperanza la nuestra!

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡El dominicano es muy ostentoso; y, favorece eso la delincuencia local!

 

Sí, a los ciudadanos de este país les gusta mucho aparentar, lo que es, y lo que no es.  Lo primero para inflar más el ego. Lo segundo, para romperles los ojos a los demás, como se dice, y que se piense, ése sí que está bien. En ambas situaciones siempre prevalece la comparonería.

 

De detenerse algunos a reflexionar un poco, fácilmente se darían cuenta de que, el flagelo de la delincuencia en este país, con la criminalidad asociada ocasionalmente, tiene como una de sus razones principales esa proclividad de muchos locales y extranjeros que nos visitan, a estar ostentando entre nosotros, frente a las necesidades perentorias que acosan a algunos segmentos de esta sociedad; y, en adición, los requerimientos económicos para costear vicios, ya muy comunes entre los nacionales.

 

Y es que, no son pocos los que creen que en verdad esta es la nueva “Suiza del Caribe”, como la tratan de vender los políticos embaucadores y allantosos que nos gastamos aquí, al igual que los prestamistas de ultramar, cuando en realidad la nación está plagada de pobreza y carencias sociales evidentes, amén de las permisividades judiciales, la impunidad a todos los niveles, y a veces, para completar, hasta se tiene la coparticipación en hechos delictivos de militares y agentes del orden nuestro, que también se los está llevando el diablo junto a sus familiares. ¡Muy penosa esa innegable realidad última!

 

Claro está, que también se viene induciendo desde arriba la delincuencia, y la criminalidad que en ocasiones le acompaña, repetimos, por los procederes de todos estos politiqueros corruptos y desaprensivos, actuando a la libre, sin control alguno, ni las puniciones debidas por parte de quienes les compete hacerlo.

 

Ante esas situaciones, la población bien podría contribuir con la disminución de los asaltos y robos que se verifican en calles, avenidas, y viviendas locales, procurando exhibir lo menos posible, lo cual no significa que usted sea un desheredado de la fortuna; sí, que se puede tener posibilidades y condiciones económicas, pero que no anda enseñando para “echarle vaina a nadie”, tal se dice en esta nación con mucho acierto.

 

En eso debemos pensar todos los dominicanos; y, procurar lo más que se pueda, el no estar llamando la atención, hasta que aquí aparezcan autoridades con voluntad, y en capacidad de enfrentar las situaciones delictuosas de ese tipo. Claro, combatiendo arriba primero la corrupción estatal rampante, que se estima inductora.

 

Otro factor a considerar, inherente a dicha problemática delincuencial, en que tampoco se deja de ostentar por regular poder económico, es cuando los actos se producen en contra de personas que acaban de salir de instituciones bancarias, donde han ido a retirar grandes sumas de dinero, a quienes de seguro se les da seguimiento.

 

Se tiene la percepción casi generalizada, de que los “antisociales” actuantes, ¡no son adivinos!, y de que algún tipo de información relativa reciben previamente sobre cualquier transacción de retiro importante en la entidad de que se trate, siendo las grandes preguntas obvias, ¿y cómo es que lo saben?, ¿quién les avisa?

 

Evidentemente, ahí el asunto se torna mucho más delicado, y son las autoridades judiciales competentes, como las mismas del sistema bancario en sí, más bien la Asociación de Bancos Comerciales de la República, las que deben tomar cartas en la cuestión de que se trata, a los fines de definir e introducir las políticas de supervisión necesarias, y los controles pertinentes.

 

Los robos y asaltos que se producen en esas circunstancias, también pueden perjudicar la imagen de la institución envuelta, aquella de cuyos servicios se ha requerido, todas vez que, cuando sale a luz pública la denuncia de lugar respecto a un hecho de ese tipo, lo que primero que se dice es: “la persona salió del Banco X, o Asociación de Ahorros y Prestamos tal. Y, no se debe olvidar, que los pensamientos son libres.

 

¡Tratemos entonces todos de aportar soluciones, en el tenor de lo abordado!

 

Rolando Fernández

 

¡La política empacha ya en este país!

 

A pesar de que ya fue declarado abierto de manera oficial el show acostumbrado de la campaña electoral, de cara a los próximos comicios a celebrarse en el país, con los partidos (empresas lucrativas) repletos de cuartos – burla -, provenientes de los impuestos con que se tiene “jodío” a este pueblo, los políticos deberían callarse un poco, y procurar quienes están gobernando, o reclamar los que aspiran, la satisfacción de las necesidades públicas más urgentes, aun sea para allantar, y no saturar a la población con sus apetencias, y probablemente hasta hacerla enfadar.

 

La gente está “jarta” aquí de tanta polítiquería embaucadora, como de que todo continúe de mal en peor entre nosotros. Y, parece ser, como siempre, que  nada más  se apunta a mayo del presente año, al torneo electivo; e, ir en pos de afianzarse cada vez con mayor fuerza, dentro del ruedo de las escogencias para gobernar.

 

A buscar quedarse los que están en el poder,  o engancharse al tren de la corrupción estatal los nuevos que aspiran. Es obvio que, no se está pensando en el antes, y el después de la elecciones, en términos de resolver las grandes problemáticas nacionales que se tienen. Las otras cosas poco importan; ¡el destino final de los políticos que compiten sí!

 

Esa es una fiesta en la que baila gente no abnegada, que por lo regular comienza entre nosotros al día siguiente en que los presidentes electos toman posesión del cargo – 17 de agosto, cada cuatro años -.  ¡No se pierden ni un solo día del cuatrienio!

 

Ahora se está en la recta final de la iniciada en el 2012, plagada de las “habladeras” relativas, como de los lambones y las cajas de resonancia en actuación más directa. ¡Están en zafra esos últimos, “guisando” hasta más no poder!

 

Un buen ejemplo de eso, lo fue el inicio de las visitas sorpresas del primer mandatario actual, que decía que no se iba a reelegir, para después hacer hasta lo indecible en pos de su  proyecto retornador. ¡Cuándo arrancaron! Solo un ciego  no podía  percatarse de la intención futura.

 

En la actualidad, no hay otra cosa de que hablar en Dominicana, que no sea de política hasta por los codos. Nada más de negocios en ese orden, componendas partidarias, candidaturas, encuestas, transfuguismo, etc. Y esos, que las rumbas fuertes de “las discos lay” no se escuchan aún.

 

Por demás, las páginas de los medios de comunicación, escritos y digitales, también aparecen copadas, o llenas de las falsas, y promesas de estilo acostumbradas, en espacios pagados claro está. Los periódicos, y los amanuenses en adición, aquellos que venden sus plumas, están recibiendo por igual  lo suyo

 

Cuándo este pueblo abrirá los ojos, y se dará cuenta de que estos políticos de nuevo cuño son todos iguales; que ninguno de ellos nada va a resolver, siguiendo los mismos paradigmas de siempre, los de una “cancerosa democracia representativa”, para la cual ya no hay “radio, ni quimioterapia” que le cure.

 

Que ya aquí se está necesitando de políticos abnegados, no de inversionistas que vayan al Estado (Poder Ejecutivo), Congreso Nacional, y Alcaldías,  en busca de recuperar después lo gastado en ofertar sus aspiraciones, con pingues beneficios personales y grupales.

 

Las soluciones a los grandes y acuciantes problemas nacionales, a base de urnas y compradera de votos, no se van a resolver. Un primer mandatario prometedor en verdad para los dominicanos, debe ser alguien que escale hasta la posición sin compromisos con intereses nacionales y extranjeros, libre para poder actuar en favor del pueblo; de proporcionarle las cosas que en realidad se necesitan.

 

Que haga  cumplir las leyes, como procurar de manera estoica la aplicación de justicia a todos los niveles; que le ponga freno a la corrupción estatal rampante; detenga el endeudamiento externo, “hipotecador”, o no; y, trate de preservar la soberanía nacional; que no se le impida trabajar con el concurso de un funcionariado apto, competente; que pueda apartar de su entorno a los politiqueros y lambones, busca lo de ellos.

 

Se podrán lograr esas cosas con lo que se está ofertando actualmente, en el marco del jolgorio político prevaleciente. ¡Difícil!

 

¡Abre los ojos pueblo, que para luego será muy tarde!

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Cementerios públicos nacionales: fincas de cadáveres, y focos infecciosos

 

En este país todo está descuidado. Solo las apetencias políticas prevalecen por doquier. A ellas se agregan los maridajes comerciales con empresarios privados. Espacios que ayer eran dignos de toda atención y respeto municipal se han ido al carajo hoy, como se dice en buen dominicano. Son cosas olvidadas por parte de las seudos llamadas autoridades edilicias que nos gastamos, que solo andan en busca de lo suyo, como lo de sus grupos de lambones y serviles.

 

El mejor ejemplo de lo expresado está constituido por los cementerios públicos en todo el país, que ahora operan como fincas de cadáveres, regenteados por los sindicatos de “destapa tumbas y pega concreto”, que se hacen llamar albañiles, amén de tigueraje que por allí pulula, violándolo todo; sacando difuntos de sus sepulcros para robarles los ataúdes; llevándose las rejas de hierro, y puertas metálicas de los nichos, como los panteones, y hasta los candados.

 

Pero además, ahora los camposantos no rentables, parecen solares baldíos para pastar algunos animales. Y, los follajes yerberos sirven de protección a los delincuentes, que usan esos  lugares para hacer sus trapacerías, como son: asaltos, violaciones, acosos sexuales, consumo de drogas, y demás esnobismos dañosos que nos ha traído la modernidad, como  la transculturación permitida por los “manda malo”, busca poder y cuartos, que desde hace años vienen dirigiendo esta  nación.

 

Claro, por la forma en que han venido siendo manejados esos sitios de parte las alcaldías jurisdiccionales correspondientes, y las figuras decorativas allí designadas para dirigir, los libertinajes  y acciones vandálicas permitidas en su interior, se han creado también diversos caldos de cultivo, para el desarrollo de focos infecciosos, a partir de los cadáveres en descomposición que los delincuentes dejan al aire libre, luego de sacarlos de los ataúdes.

 

Se agrega a eso, lamentablemente, el negocio con las osamentas, sin ningún tipo de higienización, o desinfección adecuada, a los estudiantes de medicina, dominicanos y extranjeros en el país, para sus observaciones directas, y prácticas académicas de rigor.

 

Y, como aquí las instituciones estatales nada más sirven para politiquear, como es el caso específico respecto de la situación tratada, y a quien debe corresponder introducir las enmiendas y supervisión pertinente, el Ministerio de Salud Pública, todo pasa desapercibido en sus “narices”, y las autoridades de allí ni se enteran.

 

En estos momentos, como se está en campaña política, todas esas desaprensiones de algunos indolentes ciudadanos, sí que aparentemente lucen preocupar  a estos farsantes y demagogos politiqueros en competencia electoral. ¡Antes no!, ¿verdad?

 

Por ejemplo, ahora dice el flamante y envalentonado alcalde del Distrito Nacional que: “El Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) intervendrá el cementerio Cristo Redentor con una serie de trabajos que buscan remozar y dotar de mayor seguridad ese campo santo”.

 

Dijo además, “que las labores serán realizadas en conjunto con la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe). ¡En campaña sí! ¡Cuánta demagogia e hipocresía, y los incautos aquí siguen creyendo! (Véase: “HOY”, del 1-2-16, página 10ª)

 

Después que ese lugar lo han convertido en un antro de suciedad, delincuencia, ladrones, etc., donde ya ni los deudos pueden visitar a sus “muertos”, por temor a ser atracados o matados, se aparece el alcalde responsable, a decir que será “rescatado y remozado”. Seguro que las ejecutorías probables serán transitorias, de cara nada más a buscar votos durante las próximas elecciones generales. ¡Que tupé tiene ese señor!

 

Claro, además de los malos gobiernos municipales que hemos venido teniendo en esta nación desde hace años, presididos por ineptos, hasta analfabetos en  muchos casos – cantantes de combos musicales, humoristas de pacotilla, locutores, “programeros” de la televisión, etc. subyace en los descuidos y las displicencias obvias observadas en el tenor de lo que se trata, el fomentar el negocio de los cementerios privados en el país, que de seguro tienen dentro de sus asambleas de accionistas a muchos politiqueros nuestros de nuevo cuño, de esos que se han hecho ricos a la carrera, y tienen que “lavar” rápido los recursos mal habidos, en contra de erario público.

 

Evidentemente, también está de por medio la ignorancia y “comparonería” de muchos dominicanos, que bien saben aprovechar los manipuladores “mercadólogos” para capturar tarados clientes, y que se desboquen satisfaciendo las ofertas relativas, creyendo en las tantas “pamplinas” mundanales que se les dicen.

 

Cabe intercalar aquí, antes de proseguir, que por costumbre,  un buen segmento de los nacionales nuestros, creen que los campos santos son los segundos espacios físicos en que deben residir sus muertos en la Tierra. ¡Craso error!

 

Allí, buscando seguridad y hermoseamiento, les construyen sus deudos lujosas tumbas, mausoleos, y hasta palacetes fúnebres, para visitarles con cierta frecuencia. Y, todo eso no es más que vanidad, como desconocimiento sobre lo espiritual que rige la especie. Ya lo dijo el Predicador:   “Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 1-14, Sagrada Biblia).

 

Cuando una entidad Alma espíritu cualquiera se despoja de un cuerpo, armazón físico en que ha habitado, que ya no le sirve para fines propuestos, el mismo se puede colocar en cualquier lugar, sin importar la casta social a que haya pertenecido el extinto, siempre y cuando no se le  irrespete, como templo de algo divino que fue.

 

Continuando con el fomento y comercialización de los cementerios privados, como la aceptación popular que han recibido, aunque allí no se pueden realizar las construcciones antes señaladas, tenemos por ejemplo, que hay uno de esos lugares para colocación final de cadáveres que le llaman “La Puerta del Cielo”, una denominación muy atinada, mercadológicamente hablando, para jalar a los seres humanos que no conocen sobre su real esencia – espiritual -, y que ignoran por completo qué es lo que ocurre después que la entidad Alma-espíritu encarnada abandona el cuerpo físico que ha venido utilizando.

 

En ese sentido, y de acuerdo con lo que sostienen esoteristas muy autorizados en la materia, luego de ahí – la desencarnación -, se tiene que recorrer un sendero inmanifiesto bastante largo para poder llegar hasta el Cielo. Y, como es obvio suponer, es la precitada entidad la que debe hacerlo, no los despojos carnales que son depositados en el citado camposanto.

 

¡La elección denominativa es puro mercadeo, y nada más! Y claro, tanto los desconocedores sobre la espiritualidad; de lo que es  en verdad la especie de los hombres (general) – seres espirituales en busca de experiencias humanas – como la misión evolutiva a cargo en el planeta Tierra, creen que todos los “problemas” relacionados con su esencia, y propósitos terrenales, han sido resueltos, y que al depositar allí los restos mortales de sus deudos, están entrando ya al Cielo de los religiosos. ¡Cuánta ignorancia, que aprovechan los vivos comerciantes!

 

Ahora ocurre que, la puerta hacia aquel lugar celestial, donde  las entidades Almá-espíritu descansan entre encarnaciones necesarias, y se recargan de energía para una próxima corriente de vida a expresar terrenalmente, está en un pedazo de tierra en Dominicana. Se entiende como un proceso algo  similar a lo que ocurre cada noche cuando se va a la cama a dormir. Se descansa y se reponen energías para las actividades del día próximo.

 

Reflexionado un poco sobre ese manejo mercadológico, la pregunta que debería asaltar a todo pensante, ser hominal, de inmediato sería: Bueno, y si es que somos tan dichosos que tenemos “La Puerta del Cielo” en este país, ¿dónde estará la del infierno  entonces?, para que nunca intenten llevarme hasta ahí cuando me convierta en cadáver.

 

¡Ah tantos negociantes,  y seres ignorantes, se tienen juntos entre nosotros!

 

Autor: Rolando Fernández

 

¿Cómo sería el informe final, limpio, o con salvedades?

 

¡Valerosa, aunque muy osada la decisión! Pero, ¿será posible hacer lo que se aspira: “Auditoría Patrimonial a la Iglesia Católica”, con todo cuánto eso implicaría? ¡Bueeeno! ¡Eso sí que va a ser algo muy difícil! Solo se podría intentar, a ver qué ocurre durante el trayecto.

 

Evidentemente, es una iniciativa sin precedente alguno. Se trata de una muy compleja revisión administrativa,  patrimonial y financiera, por así decirlo, para una institución bastante suigéneris como lo es la Iglesia Católica, ubicada dentro de un Estado insondable  casi por completo, como lo es “El Vaticano”.

 

Para ello se haría necesario de diseños muy especializados, en cuanto a la elaboración de programas pertinentes para  evaluación  de los controles internos requeridos, determinación de existencias, y debilidades a  detectar, como las fortalezas a recomendar; y, en términos de las labores directas de auditoría de balances a llevar a cabo, que incluirían las revisiones y cuantificaciones debidas.

 

Tales elaboraciones guías, tendrían que contener procedimientos y normas relativas muy apropiadas, especializadas mejor dicho, al margen probablemente, o en adición a los que  existen ordinariamente, prescriptos para el ejercicio de esa disciplina profesional, y que servirían de guía al personal operativo designado, que tampoco podría ser un cuerpo de auditores de los comúnmente dispuestos por la firma seleccionada en este caso, que lo sería una de las de mayor prestigio a nivel mundial, como  la Price-waterhouse Coopers LLP, Deloitte Touche LLP, EY LLP y KPMG LLP, según se ha dicho.

 

Valiente y atinada la determinación del Papa Francisco, que muchos creen que nada más es jefe de la Iglesia Católica, cuando también lo es de un Estado libre y soberano, el Vaticano, por lo que su loable decisión debería ser emulada por los demás Jefes de Estados a nivel mundial, en estos momentos de tanta corrupción puesta en evidencia, como de muy poca rendición de cuentas por parte de los que gobiernan.

 

Sin embargo, se advierte muy poco respaldo con respecto a la misma, incluso dentro de la misma institución religiosa que  dirige. Y, posiblemente lo sea, debido a lo compleja que resultaría una labor de este tipo, que deberá analizar, y en base a la misma, emitirse las opiniones formadas en realidad, con relación a inversiones financieras, las propiedades muebles e inmuebles, y sobre algo con un alto grado de subjetividad, los activos culturales del Vaticano, conforme a lo que se ha publicado.  ¿Cómo medir en verdad, y aquilatar esos últimos?

 

Es muy posible que  muchos Jefes de Estado, al igual que él, estén pensando sobre la imposibilidad de que un trabajo técnico generalizado de ese tipo pueda llegar a feliz término, en razón de una serie de implicaciones atinentes bastante visibles, que como es obvio suponer, resulta prolijo enumerar.

 

Evidentemente, sobran al alto prelado católico las motivaciones para una resolución de esa clase, que de seguro tiene algunos frentes en contra dentro de su misma organización religiosa a que pertenece, pues se han verificado grandes escándalos de corrupción en la finanzas del Vaticano, por lo que no es osado  inferir, el que se quiera evitar airearlos más aún a nivel de la opinión pública, ya que pudieran estar sujetos a ciertos procesos judiciales debidos.

 

Innegable resulta el sentido  de responsabilidad, como de humildad, que está poniendo en evidencia al Padre Francisco, actuando con una valentía fuera de lo común a ese nivel eclesial, en pos de lograr una mayor transparencia respecto de los organismos financieros de la institución a su cargo, claridad en el manejo de sus recursos, como las rendiciones de cuentas procedentes, en una actitud bastante loable, que podría tener efectos traslativos hacia otros Estados y entidades religiosas similares.

 

La gran pared a derribar por supuesto sería, en el tenor de lo que se trata, la profundidad de los males que ya en ese orden se tienen, acompañados de la delicadeza inherente a cada uno de ellos, por un lado.

 

De igual forma, y por el otro, el inusual juicio certero casi por completo que deberán emitir los auditores que se dispongan para actuar, dada la naturaleza de la institución en este caso, que indiscutiblemente habrá de causar reacciones irritantes en algunos, y posibles efectos de descrédito por demás hacia esa magna institución religiosa.

 

No sería fácil el formarse y plasmar un juicio, ya que no se trata de un trabajo ordinario de peritaje financiero, como de inversiones inmobiliarias, cabe reiterar, que hasta requeriría de un personal con cierto grado de especialización, se debe repetir, en tan delicadas áreas a “escarbar”, dado el cliente, que no tiene precedente alguno.

 

De ahí, la complejidad en términos de emitir una opinión fiable, sea limpia, o con salvedades, según el titulo que encabeza, y que es parte lo que se estila a nivel de esa disciplina profesional.

 

No creemos factible la negación (adversa), o abstención (denegada) de opinión por completo en este caso, dada la resolución papal,  como a pesar de los innúmeros escollos probables con los que se tenga que lidiar, y que quizás resulten hasta insalvables.

 

Dice un viejo refrán que: “La peor diligencia es la que  no se hace”. ¡Vale la pena intentarlo!, para ver cuáles serían los resultados.

 

Rolando Fernández