El porqué del tráfico de drogas y su consumo, ¿se sabe, o no?

Es evidente que, esas actividades ilícitas a nivel de muchos territorios nacionales, incluido el nuestro por supuesto, tienen razones poderosas muy conocidas por todas aquellas personas que viven hablando, sencillamente, a nivel de la prensa sobre su cruda realidad, y de las que se encargan de su interdicción y combate directo, como de las instancias superiores en los países mayormente afectados.

 

No obstante, mientras mucha gente trabaja tratando de combatir el desarrollo, más fehaciente cada vez, de esos flagelos tan lacerantes para las naciones, sobre las causas reales que los promueven, observables algunas a simple vista, muy poco son los que suelen decir o analizar algo, aun sea de manera  somera.

 

Es obvio que, las mismas se mantienen intactas, y con tendencia a incrementarse con el paso del tiempo; y que, la propensión visible de las autoridades correspondientes, es sólo a querer enfrentar los efectos, pero no las razones que les sirven como caldo de cultivo.

 

En nuestro país, podemos ver por ejemplo, que los decomisos de drogas se producen a diario; que ya se han convertido prácticamente en una rutina; que la detención de ciudadanos nacionales y extranjeros envueltos en esa actividad delictiva es cada vez mayor; y que, el descubrimiento y apresamiento de las llamadas “mulas”, que hasta se mueren en algunos casos, se reseñan de ordinario en la prensa local.

 

Sin embargo, el asunto continúa viento en popa, como se dice popularmente. Parece que nada le detiene. La infiltración del poder económico del narcotráfico en algunas instancias importantes nuestras, se torna cada vez más conmovedor y preocupante.

 

Luego, habría que preguntarse, obligatoriamente, ¿por qué?, y sugerir que se busquen las respuestas debidas, si es que en verdad se quiere enfrentar de manera efectiva ese gran negocio, con sus efectos nocivos secundarios,  De lo contrario, es muy difícil que algo se logre enmendar en ese orden, por más esfuerzos que se hagan.

 

Primero, se debe reflexionar sobre las incidencias en esa materia del sistema económico capitalista, inductor y explotador a la vez; las actividades políticas como inversión, bastante lucrativas por cierto; la corrupción rampante estatal de que son objeto muchos pueblos; la impunidad que se verifica a nivel de los mismos; al igual que, la miseria a que son empujadas las sociedades; y que, indiscutiblemente, todas esas cosas constituyen partes de la causa originaria del gran problema de las drogas y su consumo.

 

Además, se debe reparar, en nuestro caso particular, y como muestra, en actitudes tales: “Regidores SDE reclaman ganar RD$200 mil al mes”, para derivar consecuencias posibles.  Sería bueno conocer a propósito, la preparación básica de esos señores, como los demás grados académicos alcanzados por éstos, si es que los tienen; las labores que realizan en favor de su municipio; y, las horas que destinan a sus tareas ediles.  ¡Vaya exigencia para aprobar el proyecto de presupuesto de ingresos y gastos para el año 2012!, según reseña en primera plana un periódico local, el “HOY”, en su edición de fecha 27-12-11.

 

A seguida, comparar esas informaciones con las relativas a los jueces que operan en los tribunales de país, y demás actores judiciales, agregando a estos últimos los riesgos probables que corren, por sus decisiones y sentencias en firme. También, hacer el análisis extensivo hasta los miembros de la Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, como al personal actuante en los organismos de interdicción designados.

 

Entonces, sacar conclusiones que, de seguro conducirán a dispensar ciertos comportamientos en actos reñidos con las leyes vigentes (tráfico de drogas, consumo, corrupción, tráfico de influencia, etc.), en la búsqueda de satisfacciones económicas, y de poder alcanzar un adecuado status social, que en base a salarios, o sin ellos, no se logra.

 

Bien se conoce aquí, que la aplicación debida de las leyes vigentes, cuando suele  hacerse, sólo abarca a algunos “desapadrinados” que son objeto; los demás resuelven sin problemas sus  “indelicadezas”, bajo aparente justificación esgrimida. ¡Que pena, que así sea!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Desolador futuro dominicano en el ambiente

Desolador futuro dominicano en el ambiente

 

Aquí todo está tintado con el color asqueante y dañino de la política partidarista.  Los más connotados representantes nacionales de esa comercializada disciplina ya, se han propuesto el legar a las futuras generaciones nacionales, el país  que, lamentablemente, merecen los dominicanos: una selva de cemento, insegura e hipotecada.

 

Toda esa deleznable actitud, gracias a la inconsciencia que ha caracterizado a este pueblo durante los últimos lustros, que bien saben aprovechar todos los farsantes y títeres polítiqueros que se ha venido gastando el país, y que sólo tienen como norte sus intereses particulares, y los de grupos extranjeros, de los que son partícipes también.

 

Esa es un realidad fehaciente que, aunque muchos no quieran admitirla, algunos por conveniencias propias, y otros por  simple ignorancia, hay quienes la pueden ver desde muy lejos, cuando se quiere. Es algo más que previsible para cualquier pensador medio, independiente e imparcial, por supuesto.

 

Todo aquel que se detenga a observar desde las gradas, como se dice en el argot beisbolero, las estrategias  que vienen desarrollando en el terreno de juego los inversionistas politiqueros de nuevo cuño, que consideran el país y su soberanía como una finca de su propiedad a explotar, cuando logran alcanzar el poder estatal, así puede percibirlo con gran facilidad.

 

El tan pesado fardo por ejemplo, de la deuda externa que ya a la fecha tiene esta nación, in crescendo cada vez más, con la concertación de empréstitos altamente condicionados, bajo diferentes modalidades, incluyendo la eventual afectación de la soberanía nacional, en el caso de los impagos, que por lógica se prevén, dada la no creación de bases sustentatorias para honrar en su oportunidad determinados compromisos, amén de las injerencias sostenidas de parte de los principales prestamistas de ultramar, constituye una  primera muestra desalentadora, en cuanto al futuro republicano respecta.

 

Otros aspectos que llaman poderosamente la atención, son el auge del consumo y el tráfico de drogas a nivel nacional, por un lado, que luce apañado por algunos de los sectores políticos internos, que a su vez, participan en la selección de jueces, y disponen a conveniencias, la composición y la forma de administración de la justicia en el país. Y por el otro, la criminalidad y la delincuencia que promueven ese tipo de comercio y adicción, ilícitos, que acarrean el alto nivel de inseguridad ciudadana que viene, y que seguirá azotando sobremanera la sociedad nuestra.

 

Además tenemos, el adicional flagelo de connotación extrema, correspondiente a la rampante corrupción estatal, sin control ni castigo alguno,  recurriéndose sólo a muchos bultos periodísticos circunstanciales, para bajar las mareas que se suscitan en ocasiones, a los fines de embaucar y entretener a la población, cuando se denuncian grandes escándalos, que no se pueden seguir ocultando más.

 

Acabamos de ver la forma en que fueron elegidos los jueces de las llamadas “Altas Cortes”: Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral, por parte del Consejo Nacional de la Magistratura, en que todo parece indicar, hubo previamente una distribución política consensuada, para la escogencia de sus miembros.

 

Luce, que fue un traje hecho muy a la medida de los intereses políticos partidaristas en el país; en que difícilmente, podrá haber la imparcialidad de rigor, cuando de aplicación de justicia y otros se trate, debido a la identificación bastante conocida, de algunos de los actores principales incluidos.

 

Una de las lecturas que se pude dar a esas designaciones así concebidas, es el probable no castigo, concerniente a la alarmante corruptela y los actos indebidos estatales verificados hasta el momento, como de los futuros que se esperan, por los encubrimientos recíprocos obvios que se advierten venir, entre grupos y colores partidaristas.

 

Luego, con el escenario descrito y las acciones presentes, en el sentido  de que la  impunidad y los maridajes grupales puedan continuar su curso normal,  es lógico suponer que a este país le esperan momentos muy difíciles en el orden económico, y situaciones institucionales caóticas, por la penetración del narcotráfico en algunas de las delicadas áreas correspondientes; aplicación y administración de justicia más escasa cada vez; y, en consecuencia, una mayor criminalidad y delincuencia por doquier, probablemente superior a los niveles que ser registran en otros países hermanos.

 

Ese será el gran legado a los que mañana vendrán, y que las avaricias y deleites propios del poder político, no les permiten ver a los culpables hoy, que sus familiares descendientes, y más cercanos, no estarán exentos de los riesgos probables que se habrá de correr aquí,  en esta selva de cemento, insegura e hipotecada, que es lo que están dejando.

 

Rolando Fernández

 

 

 

La verdadera Navidad es otra cosa, ¡indáguese!

Los ignaros son las campanas más representativas hoy de la Navidad convencional. ¡Consumo extremo, comederas, romerías bailaderas!, y otros, son las propensiones personales que más se observan durante el período. Caminar por las calles y avenidas de las ciudades durante esas festividades mundanas, es la mejor muestra para aquilatar los comportamientos humanos inusuales que se verifican.

 

Todo el sentido religioso-esotérico de aquella otrora hermosa tradición, ha sido tirado por la borda: el nacimiento del maestro Jesús, su conversión luego en Jesucristo, y el surgimiento de esa misma Conciencia Crística en los hombres,  hasta alcanzar el nivel de expansión necesario, en términos de la evolución espiritual requerida, para llegar a ser Uno con el Padre Supremo.

 

Los convencionalismos  inherentes a la época, se han encargado de desvirtuarlo todo; y, lo que más procedería en consecuencia hoy, es tratar de abolirlos, y de profundizar en los verdaderos conocimientos relativos a alta conmemoración de la Natividad Cristiana; pues, como bien decía Bacon de Verulam, “el saber superficial aleja de Dios y el saber profundo vuelve a conducirnos a Él”. (Obra: “El ALMA LO ES TODO”, del Dr. Franz Völgyesi).

 

Evidentemente, ese poderoso caldo de cultivo de la ignorancia pueblerina, como es nuestro caso, es bien aprovechado por todos estos políticos demagogos y farsantes que nos gastamos los dominicanos, para capitalizar aspiraciones proselitistas durante el período navideño, como de seguro lo harán también, durante las fiestas de Año Nuevo y los Santos Reyes, procurando así agenciarse simpatías electorales, ahora de cara a los próximos comicios presidenciales a celebrarse el año entrante.

 

Se trata de sacar, en esas ocasiones propicias, el mayor beneficio político, aprovechándose de la situación de miseria en que vive un gran segmento de la sociedad nacional, a través de los obsequios temporeros, las dádivas “interesadas” y las demás limosnas, que así bien podría considerárseles, como son los casos de las famosas cajas y canastas navideñas; almuerzos, cenas y agasajos que se ofrecen por doquier; pero, todo costeado con recursos estatales, producto de las mismas cargas impositivas, y de índoles diversas, a que es sometido el propio pueblo.  ¡Nadie pone nada de sus propios bolsillos!; todo, es con cargo a los recursos públicos.

 

Lo que más se busca, entre otras cosas, es congraciarse con todas aquellas personas que viven en condiciones extremas de pobreza, en procura de votos; tratando de embaucar a gente que no alcanza para la preparación de la tradicional cena navideña, proporcionándoles golosinas comunes y simples productos de la misma canasta familiar; todo para un par de días, si acaso, ¿y después?, vienen los nuevos latigazos.

 

¡Cuanta demagogia e hipocresía! Tantas cosas más duraderas y de mayores beneficios para la población se hubieran podido hacer con toda esa gran  cantidad de dinero utilizada para tales propósitos, incluida la parte que se carga a eso, pero que se distrae para otros fines. ¡Así si es bueno dar, y promover actividades altruistas!, cacareándoles bastante, y dándoles prensa hasta más no  poder.

 

Pero, como el dominicano es débil porque le den, aun sea una vez al año, eso se trata de capitalizar siempre. Algún día, la gente aquí no se dejará impresionar con esos espectáculos dadivosos, de tintes electoreros acostumbrados. ¡Habrá una mayor conciencia nacionalista y patriótica!

 

Mientras tanto, que ¡viva la inconsciencia, y la politiquería!, dirían muchos beneficiados de esas, en esta República Dominicana.

 

Rolando Fernández

 

 

¡Averígüelo, Vargas!

En todos los ámbitos de la vida material en curso de las personas, siempre se presentan situaciones difíciles de enfrentar; momentos que requieren de mucha reflexión sosegada,  para procurar actuar con la máxima probabilidad de salir airoso.

 

Se necesita de la suficiente habilidad intuitiva que se pueda alcanzar, y de un gran olfato humano, como se dice de ordinario, para tomar decisiones acertadas en torno a determinados asuntos muy intrincados, como esos que surgen en el ejercicio de la política partidarista, donde “hay cosas que se ven, y otras que no se ven”, como bien decía el inmenso profesor Juan Bosch.

 

Es por ello que, hay que plantearse en esos casos una ecuación muy bien estructurada, hablando en sentido figurado, en la cual la principal incógnita a despejar sea, ¿qué es lo que debo hacer para quedar lo mejor posible, cuáles son los pasos a dar? Y precisamente, el ing. Miguel Vargas Maldonado, conoce muy bien de ese tipo de operaciones en el campo de las matemáticas, por su área profesional de ejercicio.

 

El ing. Vargas Maldonado, en su calidad de presidente electo del PRD, y viniendo de haber perdido una convención para dirigir los destinos nacionales, en la que se tenía como seguro ganador, ante un expresidente de la República, cuya gestión al frente de la cosa pública dejó bastante que desear, cuestionamientos diversos y una tremenda atmosfera de disgustos ciudadanos, es obvio que debe sentirse muy afectado, en cuanto a su ego personal se refiere, y con poco animo de ofrecer apoyo total, al de nuevo candidato presidencial por su organización política; máxime,  cuando sostienen diferencias de criterios que lucen poco probables de limar en el corto tiempo.

 

Ahora, la verdad es que, ya se está en medio del río, y  él tiene  que tratar de salir a flote, sin resultar afectado de manera significativa en lo personal, ni resquebrajar más aun las estructuras internas de  la institución partidaria a la que pertenece.

 

Y, en el acto de conjugar adecuadamente esas dos condiciones, está precisamente el gran meollo de la problemática actual con respecto al partido blanco. Pues, no hay que ser muy ducho en política para advertir que, de ganar el señor Hipólito Mejía las elecciones próximas, la organización perredeísta en pleno, con ese escenario divisionista que se verifica en el seno de la misma, se le podría ir de las manos al ing.Vargas Maldonado; ¡gobierno es  gobierno!  De ocurrir lo contrario, se apreciaría al mismo, y se le tildaría como el gran culpable de la derrota, con sus correspondientes secuelas.

 

Eso significa que, cualquiera de las dos cosas que se produzca, podría arrojar efectos negativos en la persona del presidente actual del PRD, y en su carrera futura como político. Ya de hecho, con haber perdido la convención, ha quedado prácticamente a merced de sus contrincantes compañeros de partido.

 

Luego, muy difícil es el camino que le queda por recorrer al ing. Vargas Maldonado, hasta las elecciones venideras del año próximo, y durante el que se habrán de requerir muy altas decisiones de carácter político, para poder salir ileso de este proceso, o dejando afectado su perfil, con miras al futuro, lo menos posible.

 

Es por ello que, la frase que encabeza, de la autoría  de Carlos I, o de Isabel la Católica, queriendo significar que algunas cosas son  difíciles de averiguar, según el Diccionario Enciclopédico “Larousse” 2010, le viene como anillo al dedo, al ing. Miguel Vargas Maldonado.

 

El despejar la incógnita que tiene por delante, para poder resolver satisfactoriamente su situación actual, no es fácil en lo personal, y probablemente, tampoco en lo que respecta a la política misma. Pero, él debe que tratar de hacerlo, sin en verdad anhela tener futuro político en este país. Sí creemos que hay un posible tratamiento táctico, que le reportaría  resultados satisfactorios, ¡averígüelo,  señor Vargas!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

De todo hay en la viña del Señor

¡Esa es una verdad irrefutable!, sin duda alguna.  Y en conexión con ella se puede decir que, todos somos ignorantes sobre la Tierra, pero algunos más que otros. Unos estamos conscientes de esa realidad generalizada, mientras muchos, quizás la mayoría, se muestran inconscientes.  Los primeros reconocemos no saberlo todo, a pesar de los vastos conocimientos que hayamos logrado alcanzar.  Los segundos, sobre muy pocas cosas saben, pero creen saberlo todo.

 

En nuestro país por ejemplo, abundan sobremanera aquellos de la segunda clase, debido a lo cual, un gran segmento de la sociedad nacional resulta tan fácil de embaucar por parte de los políticos demagogos, los mercadólogos de profesión, y los tantos comerciantes especuladores desenfrenados que se tienen aquí.

 

En esta nación, la ignorancia, casi extrema,  considerada el pecado capital de la humanidad, se reporta como un amplio caldo de cultivo para los habilidosos mentales que tenemos, en busca siempre de beneficios particulares y simpatías políticas sostenidas.

 

Es por ello que, podemos ver y escuchar con frecuencia a una serie de “programeros”, dizque comunicadores, que osan opinar  sobre cualquier temática, y prescribir recetas para corregir situaciones, al margen de los sólidos conocimientos profesionales  requeridos para soportar pareceres que resulten apropiados. Se externan alegres juicios, sin fundamento válido alguno; incluso, sobre asuntos de mucha envergadura.

 

En la República Dominicana, se puede observar una condición muy sui géneris; y es que, no se respetan los linderos de las diferentes disciplinas profesionales. Aquí, todos nos creemos ser economistas, abogados, ingenieros, politólogos, historiadores, geólogos, periodistas, etc., ante las cámaras de televisión y los micrófonos de algunas emisoras de radio; ¡Somos todólogos!, y no se repara en las sandeces que se puedan decir, con relación a determinadas problemáticas nacionales o extranjeras.

 

La política es la universidad popular para otorgar títulos académicos, a diestra y sinistra.  Tan pronto se logra alcanzar alguna posición de relevancia dentro del tren burocrático estatal, haciendo siempre negocios, u honor al transfuguismo que se estila dentro de esa disciplina, comienza el lambonismo a operar a nivel nacional; aumenta de inmediato en el país el número de licenciados, doctores, ingenieros, etc., para en ensalzar a gente nunca ha ocupado una butaca en una institución de educación superior, y que a veces son hasta analfabetos; pero, están pegados, como se dice comúnmente.

 

Ahora, a pesar de los pesares, ¡por ahí es que vamos!, por el camino del gran desconocimiento, como del “narigoneo” a posta. Y precisamente, la tanta ignorancia en que vive la humanidad actualmente hace blanco directo en esta nación dominicana durante esta época del año, en que por tradición se celebran las fiestas navideñas, y que son aprovechadas por los políticos para procurar ganar votos, con los obsequios condicionados que hacen a la población.

 

Se observan luego, derroches de todo género; la alta propensión al consumo que promueve el capitalismo alienante, es fehaciente; al igual que, las romerías sociales y las parrandas consideradas de rigor, no se hacen esperar.

 

Y, lamentablemente, cuando equivocados resultan a propósito, los que viven y se dejan arrastrar sin control por los convencionalismos mundanos de la escogida y tipificada época, para la celebración de la Navidad, en alusión directa al nacimiento del niño Jesús, pero dedicada más bien, a los referidos excesos mundanos – “jartangas” y romerías por doquier, entre otras cosas.

 

Bastante lejos se reportan todas esas actitudes sensuales, de como en verdad deben ser concebidas dichas fiestas – tiempo tradicional de Navidad -, que en esencia les corresponde tener un sentido religioso-espiritual; ser un espacio para reflexionar, y compartir el amor divino que el amado Maestro Jesús encarnó plenamente, ya siendo Jesús el Cristo.

 

El nacimiento de Jesús, para fines de expresión de la Magna Conciencia Divina – CRISTO -, en el plano terrenal, constituyó el referente a emular a posteriori por todos los hombres, como Atributos de Dios, que también son, en sus diferentes etapas de Manifestación física.

 

De ahí que, esa Conciencia Crística, también debe nacer en cada ser humano, e irse expandiéndose en términos de evolución espiritual, que es lo que en realidad debe significar la Navidad para todos,  hablando en sentido esotérico. Desarrollar el Cristo en potencia que  somos los hombres sin excepción, como paso previo a hacernos Uno con el Padre Supremo, que es la Fuente de origen.

 

Cabría incluir aquí el siguiente resumen, extraído de la obra “La Vida Impersonal”, de Joseph Benner, página 128, en relación con el tema de la Navidad, para edificación sobre el real sentido de la misma en el orden esotérico;  y también, como de bujía inspiradora además, para todos aquellos que deseen seguir investigando, y quieran alejarse un poco de los convencionalismos navideños acostumbrados.

 

El nacimiento a que tanto se alude en los últimos días de cada año – Navidad –  se refiere al “Espiritual, que debe provenir de un Amor Virgen, en un humilde pesebre; es decir, en el lugar a donde ciertas bestias mansas que prestan algún servicio acuden a alimentarse. Esto quiere decir que, se debe ser humildes y de corazón contrito, lleno de fe y confianza en Dios,  hasta descender a ese lugar en que  los animales mansos – personas inconscientes, pero de buena intención – acuden a proveerse de alimento, queriéndose significar en el caso de las personas, alimento espiritual, y donde una vez allí, quedan sorprendidos cuando tienen ante sí una verdadera revelación espiritual, que les induce a dejar de lado las creencias rutinarias, dando origen al niño que nace, y que hace que se inclinen por seguir creciendo espiritualmente, al tiempo de procurar que la nueva revelación se haga cada vez más manifiesta. Es condición previa, para poder despertar ante la voz del Ser Divino Interno que mora en cada cual”.

 

Como se puede advertir, todo lo expresado dista mucho del comportamiento que de ordinario se observa para la época en que estamos, por parte un gran segmento de la sociedad mundial, proclive sólo a los excesos de índole sensual durante estos tiempos: bebidas, comidas, fiestas y parrandas.  Lo espiritual se deja en un segundo plano, más que todo como satisfacción de compromisos con las iglesias, y con el público en general.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

De nuevo el mediador nacional por excelencia

Hay un viejo refrán que dice, “cría fama y acuéstate a dormir”.  Es lo que ha venido ocurriendo en este país, con el dialogador excelente que  muchos  dominicanos consideran tener: un cura, rector por demás de una universidad privada nuestra, que debería más bien dedicarse por completo a sus asuntos religiosos y académicos, y no a estar sirviendo a intereses políticos partidaristas de ningún color, o de otro orden, ajenos por completo a su investidura eclesiástica, principalmente.

 

El destacado sacerdote, Monseñor Agripino Núñez Collado, desde hace ya un gran tiempo a la fecha, siempre ya venido coordinando y participando en jornadas de diálogo, que se promueven para dirimir conflictos que se suscitan entre los diferentes sectores nacionales, de naturaleza diversas, incluidos los de orden económico y  político, sin que nunca en realidad se hayan obtenido con su intervención resultados satisfactorios para la nación en sí; y en cuyas celebraciones de algunos, se han gastado millonadas de pesos, con cargo a los bolsillos de la población.

 

Ahora vuelve el nombre de ese señor, alto representante de la Iglesia Católica, a la palestra pública – aunque no se puede decir que el mismo actúe como tal siempre -, en ocasión del problema que ha surgido en la Junta Central Electoral, de cara a la celebración comicial del próximo año 2012, en el sentido de la transparencia exigida por parte de los partidos políticos de la oposición, y demás sectores influyentes en la vida nacional, con respecto a la trascendente área de cómputos de dicha entidad, y la designación de un  personal que se entienda idóneo para la misma.

 

Como siempre, se está apelando a la intervención del cura citado, para que intervenga en la solución del conflicto surgido esta vez entre los políticos, cuando se supone que existen normativas legales vigentes que regulan, dicen lo que hay que hacer en cada caso, y garantizan la credibilidad de los procesos electorales a celebrarse en el país.

 

Según reseña un periódico local, “Agripino dice PLD-PRD, reanudarán diálogo JCE”.  “El mediador del conflicto declaró que el partido de la oposición le solicitó convocar una próxima reunión para entregar una propuesta de solución concreta en torno al tema, mientras que, por su lado, el PLD comunicó su intención de flexibilizar su posición”. (Véase “El Día”, del 8-12-11, página 6).

 

¿No dicen las legislaciones nuestras que rigen en el orden electoral, el cómo y cuándo se deben hacer las cosas? Entonces, ¿qué busca un cura interviniendo en esos asuntos? ¿Por qué hay que estar recurriendo a él?

 

Además, aquí hay suficientes abogados duchos, y con bastante experiencia, apolíticos algunos por mejor, que bien podrían ofrecer su concurso profesional para la solución de cualquier inconveniente que se presente en esa materia tan delicada, que son solucionables en el marco jurídico correspondiente, en el caso de que en verdad sea necesario.

 

Y es que, nada debe resolverse en esa materia en base a arreglos consensuados entre grupos interesados, que es lo que se podría desprender de la intervención de Mons. Agripino Núñez Collado, como es la percepción  que siempre se ha tenido con respecto a él.

 

Esas son temáticas de vital importancia  para la nación, y más en estos momentos tan difíciles, cuyas aclaraciones de rigor, no deben estar supeditadas a pareceres ajenos a lo legal propiamente; y mucho menos, que puedan provenir de un cura, que lo que debe estar haciendo es, dedicándose por completo ya, a sus asuntos de carácter religioso y académico.

 

Cerrar aquí, con otra frase pueblerina muy significativa, se corresponde, “zapatero a sus zapatos”.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

La República prestataria

Por el camino que transita la nación dominicana, muy pronto habrá que ir pensando en cambiarle el nombre, por uno más acorde con la forma de sobrevivencia financiera que se estila en la misma, y que ha sido adoptada por los políticos de nuevo cuño que le gobiernan, coger dinero prestado para todo, ya sea a nivel interno, o a lo externo del país. Éste bien podría ser el de, “República Prestataria”.

 

Con muy raras excepciones, aquí hay que endeudarse para todo; nada se puede costear  con recursos propios estatales.  Préstamos van, y préstamos vienen, con las cajas de resonancia congresuales, que responden estrictamente a  los lineamientos del Poder Ejecutivo, siempre prestas a que sus miembros levanten las manos para aprobar.

 

Cada vez que las Cámaras del Congreso Nacional sesionan, y la prensa local reseña sobre las decisiones que se adoptan allí, siempre se hace mención a la concertación de algún nuevo préstamo aprobado. ¡Parece que ese es el grueso de su trabajo!  Los demás asuntos que se conocen, y sobre los cuales se resoluta, son muy pocos.

 

En las últimas informaciones que sobre el particular recoge la prensa local, el Senado de la República aprobó un proyecto de ley que contempla la emisión de bonos internos, por RD$18,363 millones, para sustentar el Presupuesto General del Estado correspondiente al próximo año  2012. ¡Un préstamo más! (Véase periódico “Diario Libre”, del 7-12-11, página 27)

 

Otro empréstito que sigue “bailando” a nivel de  dicha Cámara, según el mismo medio, es el famoso por US$200 millones, relacionado con el intento último de alza en la tarifa eléctrica, a concertar con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el barril sin fondo de sector eléctrico, que nunca será sostenible, ni mucho menos eficiente, mientras sea manejado teniendo como base el maridaje político-empresarial, bajo el cual opera ese gran negocio en el país. Para apoyar el “Programa de Reformas de Política para la Sostenibilidad y Eficiencia del Sector Eléctrico”. ¡Que nombre más lindo!

 

Pero, hasta para que los ayuntamientos y entidades descentralizadas del Estado puedan pagar la regalía pascual correspondiente al presente año, la Cámara de Diputados trabaja en el conocimiento de una solicitud de préstamo por RD$1,000 millones, algo que ya se ha convertido en una práctica improcedente anual, por parte de esos organismos.

 

Ese es un asunto que, luce más que cuestionable, toda vez que los recursos para ese propósito, se entiende que fueron apropiados en el presupuesto anual de cada una de las instituciones envueltas; en este caso, para el año 2011 que discurre. ¿Por qué el requerimiento entonces?

 

Además, los recursos provenientes de ese préstamo, no estarían sujetos a  “estricta supervisión o auditoría alguna”, como bien lo editorializa el periódico “El Día”, en su edición de fecha 7 de diciembre del 2011, por lo que se infiere, agregaríamos nosotros, podrían recibir un manejo inadecuado, como ocurre de ordinario aquí.

 

Al paso que vamos, pronto oiremos sobre un nuevo contrato de préstamo que será sometido al Congreso Nacional, para destapar las pocas alcantarillas que sirven del desastroso sistema de drenaje con que cuenta la capital dominicana; comprar las tapas metálicas de los filtrantes en la aceras, calles y avenidas del país, como todas las barandillas públicas que se roban aquí, incluidas las de los puentes. ¡Que “paisaje”  nos gastamos los dominicanos!

 

Entonces, definitivamente, ésta es la República de los préstamos, rápidos en su mayoría. ¿Cuántos faltarán por concertar, antes de que cierre el presente año 2011?

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

El triángulo que provoca las distorsiones en la evolución espiritual humana.

Aunque muchas personas se resistan a creerlo, y tozudamente contradigan la concepción de que todo ser humano sobre el planeta Tierra, ingresa al Universo manifiesto con una corriente de vida previamente diseñada, a ser cursada transitoriamente, y bajo las condiciones aceptadas por el actor manifestante, en cuanto a los aspectos inferiores de la encarnación, físico, emocional y mental, eso es algo que constituye una verdad irrefutable,  principalmente, en el marco limitado de la mente del hombre común, según han sostenido los grandes Maestros de la humanidad, que han logrado trascender de manera definitiva el plano físico.

 

Hablando en un contexto esotérico propiamente, sobre la creación de la especie humana, ideada por la Divinidad Suprema, para disponer de sus adecuadas formas de expresión terrenal, como sus Atributos encarnados, y sujetas a todo el proceso de evolución espiritual requerido, a los fines del futuro retorno a su Fuente de origen, esas resultan ser aseveraciones comprensibles; y, de fácil aprehensión intuitiva, cuando se tratan de entender con voluntad y fe sostenida.

 

Partiendo de lo expresado anteriormente, la encarnación de toda alma humana se considera entonces, trae consigo lo que podría decirse, en lenguaje común, un programa de acciones definidas, incluidas todas aquellas situaciones de placer, dolor, sufrimiento, etc., referentes a las llamados efectos kármicos por conquistar asignados – los soportables y convenientes solamente -, para el transcurso de una determinada corriente de vida, o tramo de subsistencia física particular.

 

Lo presupuestado en principio para cada alma humana, de regreso al plano físico, envuelta en los caracteres de orden inferior, aspectos físico, emocional y mental, que constituyen en su conjunto la máscara de la denominada personalidad, siendo las condiciones con las cuales se tiene que descender y permanecer en el plano terrenal, es lo que se podría denominar como lo perteneciente al vértice, cúspide, o punto superior del triángulo.

 

Ese cronograma original, por llamarlo de alguna forma, suplementado con la elección precisa del entorno familiar y social, para su desenvolvimiento y desarrollo terrenal, comienza a ser distorsionado desde el vientre mismo de la madre, a través de sus pensamientos e influencias mentales.  Luego, concluido todo el proceso de formación maternal interno, y nacida ya la criatura, lo primero que se hace es imponerle un nombre, que después muchas veces a los hijos no les gusta, pero prefieren  llevarlo, para complacer a los progenitores.

 

Al cabo de los primeros años, comienza la formación familiar inductora, en base a las costumbres y creencias convencionales de los padres, u otros congéneres cercanos, creando en el niño un patrón de conducta que, no necesariamente se corresponde con la forma o diseño dispuesto de antemano, para observar durante ese tránsito específico de existencia física.

 

Ahí tendríamos, uno de los puntos que definen la base de dicho triángulo.  El otro que completa, es aquel ya de las influencias directas sociales – del medio amplio en que se convive – , que se comienzan a recibir tan pronto se produce la integración como persona activa, sin importar edad.

 

Ese, es que el que normalmente más daña, o interfiere con el proceso evolutivo; aunque a veces, depende mucho de la forma en que se asimilen las enseñanzas alienantes de los demás; cuando no es que, conscientemente, se procure dejarlas de lado, por razones de evolución espiritual previa.

 

En esa línea de la base del triángulo, están las situaciones a enfrentar que ponen a prueba la segunda fase del tan proclamado libre albedrío. Ya estando aquí, ¿acepto o no?  La primera  es, la de estar de acuerdo o no, con lo que se viene a hacer o expresar, según sostienen los entendidos en la materia; que sería algo así, como una elección previa a la encarnación del alma humana. Cuando no se acepta y se cumple con lo que se debe, ya como ente humano, se tiene inexorablemente que hacer después.

 

El libre albedrío, entra dentro de lo que se conoce en el mundo esoterista, como la génesis condicionada, por tener inherente también, la condición de  la relatividad que todo rige, debido a lo que realmente se entiende no es libre nada, en todo el sentido de la palabra.

 

Como se puede advertir, la formación de ese triángulo espiritual-terrenal, es la que viene dificultando en gran medida la evolución de la humanidad en encarnación, por el choque que se produce entre el propósito real de la existencia física, y las circunstancias o situaciones interventoras que se verifican en dicho plano, las cuales se deben enfrentar conscientemente, dando siempre paso a la Voz silente  de Aquel que mora en el interior de cada cual, que es la que en verdad orienta, guía y conduce sin equívocos, cuando se aprende a aquietar el aguijón de la mente humana, que se convierte en transmisora de los mensajes provenientes del ego inferior, que en todo momento trata de imponerse.

 

¡Reflexionar sobre ese asunto, sería lo mejor!

 

. Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

¡Cuanta mediocridad en los anuncios publicitarios nuestros!

Los hombres pensantes siempre han sido de opinión que, uno de los mejores parámetros para medir el grado de ignorancia que reportan las sociedades modernas, saturadas de esnobismo, y siempre proclives al consumo inducido por la magia de los mercadólogos, que venden sus servicios profesionales al capitalismo explotador y subyugante, es la forma en que son creados los anuncios publicitarios.

 

Las producciones en ese sentido, con regularidad se realizan según los receptores considerados, en cuanto a las edades, dificultades para embaucar, y lógicamente, capacidad de análisis posible. También, los sexos predominantes en las áreas destinadas. ¿A quién se le va a tratar de vender, es la pregunta siempre de rigor obligada?

 

Es por ello que, en nuestro país por ejemplo, los anuncios publicitarios carecen, al parecer, de tanta calidad. A lo que más se asimilan es, a sandeces mal musicalizadas, con actores en sentido general que no saben esconder la demagogia mercadológica que se estila en cada caso, y que lucen como payasos; que no tienen en su mayoría gracejo alguno en sus expresiones para  atraer y  vender. Las realizaciones actuales de ese tipo, tienen mucho parecido con una canción sin letras, y desafinada por demás.

 

Las cuñas propagandísticas que aquí se escuchan, lucen creadas como para tarados, o inválidos mentales, no para personas con raciocinio normal, en las que se quiera inducir un deseo, a hacer ver una necesidad real de consumo, en términos de un determinado bien o servicio.

 

Para la confección de todo anuncio de esa  naturaleza, aun tomando muy en consideración los públicos y eventuales clientes, se requiere de actores calificados, y actrices aptas, como   bien entrenadas por demás, con estilos de voz apropiados para cada ocasión.  No se pude estar generalizando condiciones, para productos con calidad en ese orden.

 

Ahora, lo que luce extraño es que, las empresas que pagan por la creación de los anuncios a algunas publicitarias, no reparen en la deficiencia del servicio, y la poca aceptación o pegada, como se dice, que logre el mensaje que se quiera transmitir a nivel del público receptor. Parece que no los escuchan después; y que, tampoco disponen de alguien perteneciente a la entidad, en capacidad para aquilatar el producto, que generó un costo a recuperar.

 

Craso error, el pagar por anuncios que no vendan, con una competencia tan agresiva como la actual, en los que se hace una inversión, que habrá de resultar poco, o nada no recuperable después, cuando la propaganda no funcione.

 

¡Los anuncios mal hechos cansan, “jartan” en extremo, y no venden!

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

El desorden, el irrespeto y la falta de institucionalidad en que aquí se vive, hacen rememorar al Jefe

Muchas veces hay que deponer los criterios personalistas, intereses particulares, preferencias políticas, y hasta las actitudes retaliatorias, para adherirse a determinados  pronunciamientos ajenos, sin importar el color partidarista, o parcela de que provengan, pensando sólo en el país y sus derroteros más favorables.

 

Según reseña uno de los periódicos locales, el candidato a la presidencia de la República, por el PRD, señor Hipólito Mejía, afirmó en una de sus conferencias proselitistas que, “Hay muchas cosas de El Jefe que se necesitan en el país”; agregando además que, “en la Era de Trujillo hubo cosas buenas y malas”. (Véase Listín Diario, del 1-12-11).

 

Y, esas dos concepciones que, lo que deben es mover a muchos a reflexión aquí,  por el triste e incalificable escenario en que vive actualmente la sociedad dominicana, y no ser criticada acremente en lo inmediato. Deberían incluso recibir el saludo correspondiente, de todo buen pensante dominicano, imparcial y conocedor de la situación desastrosa que azota a la sociedad nacional – al margen de toda afiliación o simpatía política -, que está caracterizada por el desorden y el irrespeto mayúsculo, a todos los niveles; la corrupción estatal rampante que se verifica, y la inseguridad ciudadana; la falta de salubridad, como de otros servicios públicos básicos; el desgaste de los partidos políticos tradicionales, que ya nada tienen que ofrecer; y, el desaprensivo endeudamiento del país, que prácticamente está hipotecado, entre otras cosas.

 

Claro, esos “planteamientos Hipostólicos” han sido recibido la repulsa total inmediata de algunos de los apasionados seudos demócratas nuestros, que lo que mejor han hecho es, ampliar sobremanera la distribución de todos los recursos  que proporciona la gran finca llamada República Dominicana, lo cual ha dado origen a la conformación de una extensa camada de millonarios portentosos,  que viene desde que terminó aquella “Era”, hasta el presente, con un funcionariado estatal élite recibiendo millonadas salariales, más los complementos que se derivan de los cargos, dinero del que les sobra hasta para botar, mientras los policías y guardias, que tienen que protegerles y velar por sus vidas, a penas reciben míseros salarios, que no les alcanza ni para comer, y con el que pueden  nada más que subsistir estrechamente.

 

Entonces, todo  aquel que vivió y observó durante aquella Era, o ha tratado de edificarse después, con entera imparcialidad, no sólo haciendo acopio de las cosas malas, como siempre ocurre con nuestros historiadores alienados, y defensores de intereses grupales, sino también ponderando las buenas acciones y medidas que caracterizaron esa época, tiene que estar de acuerdo con que, sea quien sea, papá, mamá, tío, abuelo,  nieto o sobrino, que asuma la primera magistratura del Estado nacional, si tiene la real voluntad de enmendar y cambiar el rumbo de este país, que inexorablemente se encamina hacia un abismo profundo, en manos de todos estos políticos corruptos y comerciantes de la disciplina, tendrá que emular lo que se entienda loable con respecto a aquel pasado lejano, dada la pertinencia hoy  de algunas cosas de esas, en razón de las circunstancias justificativas que imperan.

 

Aquí hay que tratar de retomar, quiérase  o no, aquellas iniciativas y adecuadas disposiciones del gobierno dictatorial de Trujillo, actualizadas obviamente, comenzando por la imposición del orden y respeto debidos en la República; de la seguridad ciudadana, como de la satisfacción de los servicios públicos básicos, entre ellos la salubridad, la educación y la energía eléctrica.

 

Parece ser, que a muchos se les ha olvidado que, durante aquella gestión gubernamental se compraron, entre otras, la Corporación de Electricidad y la Compañía de Teléfonos, para sacar a los particulares de esos negocios cuestionables, en la oferta de servicios públicos  necesarios para el país, siempre en favor de la población, y que los avariciosos políticos que ahora  nos gastamos, todo lo han vendido, buscando beneficiarse ellos y sus empresarios “entuerques o enllaves”, nacionales y extranjeros.

 

Pero además que, para evitar las injerencias y condicionamientos de ultramar, El Jefe canceló la deuda externa de la nación, mediante la firma del Tratado Trujillo-Hull, erogando el país en ese entonces, la suma de $9,271,855.55, mediante cheque No. 263706, expedido por el Tesorero Nacional, a favor del “REPRESENTANTE DE LOS TENEDORES DE BONOS CIUDAD TRUJILLO”, que hoy es otra de las cosas a las que hay que ponerle freno en esta República, para que los políticos de nuevo cuño que administran la finca nacional, no sigan hipotecando esta Tierra caribeña, concertando empréstitos altamente condicionados, cuyos recursos en definitiva no se sabe en realidad a dónde van a parar; y sin mucho menos, crear las bases necesarias para honrar después esos compromisos.

 

Claro, declaraciones como las del señor Mejía, provengan de quien sea, son muy pocos aquí quienes las quieren escuchar; esas pican y hacen ronchas a mucha gente, principalmente, entre los ricos nacionales, que comenzaron a crear inmensas fortunas tras la decapitación de aquel régimen; como todos aquellos, que le sacan provecho al desorden imperante, la corrupción, el irrespeto, la falta de institucionalidad, como a la gran degeneración social en curso.

 

Ahorita, aparecen ciertos defensores de la podredumbre y el libertinaje innegable en que hoy  vive la nación dominicana, y capitalizan el parecer externado por el señor Hipólito Mejía, solamente para detractar y sacarle provecho, en términos de las simpatías y apetencias políticas, enseguida lo meten en los temas de la campaña electoral; pero, jamás piensan en el porqué se dicen esas cosas, al igual en el país, y en la solución de las problemáticas generalizadas que le arropan.

 

Es obvio que, nadie puede estar esperando aquí a que un megalómano, autocrático por completo, como lo fuera El Jefe, sea quien tenga que volver; pero sí, a alguien que tome la riendas del país, que imponga orden y respeto, como el fiel cumplimiento a la leyes vigentes de la nación, al igual que, trate de proteger su soberanía; un personaje que ostente un mayor grado de conciencia ciudadana, que el de estos políticos títeres de nuevo cuño.

 

El irrespeto y la falta de control, causan daños considerables hasta en una  familia de pocos miembros.  Ahora, hay que imaginarse entonces esa situación, a nivel de la sociedad en general de un país, carente en su mayoría de educación y conciencia cívica; verbigracia, República Dominicana.

 

Finalmente, cabría destacar aquí, que según algunos avezados historiadores mundiales, no los títeres copitas de esos que tanto abundan, el promedio de retorno hacia los regímenes de fuerza en un mismo país, después que estos han sido derrocados, como lo fue el caso nuestro, es de 45 años, y que ya aquí llevamos más de 50, que eso ocurrió.

 

¡Que ponderen bien esos datos los defensores a ultranza de la llamada democracia representativa mal asimilada, en ocasiones sinónimo de libertinaje extremo, como lo es aquí!

 

Rolando Fernández