¡Confianza en estos farsantes, ninguna!

En Domincana, el descaro entre los políticos tradicionales tocó fondo, por lo que la población se encuentra hoy bastante crispada: y, como consecuencia de eso, el sistema de partidos aquí establecido, luce estar yéndose de bruces, no solo ahora, sino desde hace años. Claro, ya la “marea” en ese sentido último, está subiendo bastante, y obligando, prácticamente, a que la sociedad no se deje arropar por completo.

Esas instituciones, que se supone sean entidades al servicio de la gente, las han estado convirtiendo en jugosos negocios lucrativos personalizados. Lo de servir al pueblo, pasó de   moda hace mucho aquí.

En tales espacios sociales, también están gravitando desde años, más que todo, poderosos grupos empresariales nacionales, como extranjeros, los cuales patrocinan campañas electorales; condicionan, y como es obvio suponer, trazan agendas allí, pautadas significativamente en su favor.  

Además, adecuados son esos, para que sirvan como cobijo a los inversionistas destacados del patio, dentro de ese ejercicio, a los fines de poder agenciarse desde su seno cuántas fechorías se propongan; y, como plataformas necesarias, para lanzarse en busca del poder en esta nación.

Cada vez, los votantes locales, que siempre son usados nada más que como tontos útiles, solo importan pata que vayan a sufragar en las urnas durante los procesos electorales, luego de estar hablándoles un sinnúmero de mentiras, como de hacerles promesas que jamás se habrán de cumplir.

Pero ocurre que, los ciudadanos burlados – borregos que eligen se les entiende -. están reaccionando con cierta velocidad, y ya la pava no pone donde lo hacía anteriormente, como dice un refrán popular. ¡Están abriendo los ojos!, al tiempo de prestarse a reclamar sus derechos ciudadanos, como a ir en busca de alguien que en verdad esté en disposición de satisfacer sus necesidades más perentorias.

Obvio que, por los precedentes que se tienen, difícil lo encontrarán en el ámbito de alguno de los partidos políticos aún vigentes, aunque ya quemados, en esta República.

Está claro que, los pueblos se van cansando de las tantas mofas y engaños en que incurren los políticos después que pueden alcanzar el poder, y que se sienten estar por encima del grueso de la sociedad que los elige. Se sienten tales dioses, que ni siquiera llamadas telefónicas toman posteriormente de sus proclamadores.

No cambian sus procederes desaprensivos. Les importa más que todo lo material en su favor. El pensar recurrente es estar bien ellos, aunque al pueblo se lo siga llevando el diablo, como se dice popularmente.

Como consecuencia, la irritación pueblerina se va acentuando más cada vez. Las actitudes que asumen esos turpenes son desastrosas. ¡Cuántos desencantos y rechazos pues, se recogen a posteriori!

Lo peor de las ejecutorias gubernamentales entonces, cada cuatrienio, es cuánto se va conociendo públicamente después que concluyen los mandatos, y las nuevas autoridades que asuman lo hacen del conocimiento público: corrupción a granel; desfalcos al Estado encontrados; hipoteca de la soberanía nacional; como, acciones encaminadas siempre en contra de la población votante, etc.

Es fácil de entender que, todo lo que ocurre entre los dominicanos hoy en el tenor de lo tratado, es producto innegable de que los verdaderos líderes político nacionales han desaparecido, por razones biológicas principalmente, quedando el país en manos de una serie de discípulos ingratos, que no asimilaron aquellas loables enseñanzas recibidas. ¡Destacable la aseveración!

Que lo que han hecho, sin temor a un señalamiento equivoco, es deshonrar las memorias póstumas de sus mentores, e ir convirtiéndose de paso en jefes de pandillas, cuyos miembros se encuentran enquistados en el seno de las instituciones partidaristas que heredaron de sus fundadores otrora.

Esos, nada más se han empeñado en hipotecar la nación; construir una escalera de empréstitos con el exterior, a pesar de los funestos recuerdos relativos de compulsión extranjera que se tuvieron en el pasado; entregar la soberanía nacional; trabajar en favor de sus intereses personales, como también de los poderosos grupos económicos que patrocinan sus campañas electorales. Lo relativo a servir al pueblo, como decían antes los patriotas idos, hace años que se tiró por la borda.

El referente de mayor peso quizás, con respecto a lo aquí abordado, son los frutos de la gestión peledeista durante dos décadas, dentro de los cuales hubo de todo; pero, como es bien sabido, con más inclinación hacia lo deplorable, lo perjudicial para el país, en términos de lo señalado precedentemente, destacándose la flagrante burla a uno de los pronunciamientos más puntuales que hiciera el gran maestro, único líder, y mentor primigenio por excelencia de las huestes moradas (Juan Bosch), en pos de vender entonces la imagen pública de la institución última por él creada (PLD).

Dijo ese gran hombre en aquella oportunidad:

“Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral», (Año 1982).

Maestro, todo se dejó de lado durante los gobiernos encabezados por dos de sus discípulos más aventajados durante su gran obra; probablemente, a los que menos lucía hacerlo tan mal. ¡Penoso, verdad!

¡Qué fiasco!, con efectos traslativos innegables hacia las demás instituciones del sistema local de partidos, provocando su requebrajamiento fehaciente, como la posibilidad misma, de que desaparezca en corto tiempo: Sabido es que, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se consideró como la gran esperanza de lo reivindicativo nacional.

Sin embargo, la frustración derivada de sus gestiones minó el pensar de esta población, que ahora está mirando, por necesidad, hacia otra forma de gobierno – nada de seudo democracia representativa – que no provenga, claro está, de ninguno de los partidos del ruedo, descreditados todos.

Según un informe último del PNUD, “Al 68% en RD no le importaría tener gobierno no democrático” (“Diario Libre, del 23-6-21, página 7).

Y, es obvio que, ese dato dice claramente, cuál seria la línea a seguir por los pensantes nacionales, aunque algunos aprovechados de los que hoy se tienen, quieran interferir con el propósito pueblerino.  

Cabría agregar aquí, a manera de acotación, que según dicen algunos investigadores sobre la historia patria de determinados países que han sido gobernados por regímenes de fuerza durante años, que luego de su derrocamiento, debido a los deterioros internos que se producen, en términos sociales, institucionales, y otros, el promedio de retorno con respecto a aquellos. ronda entre los 42 y 45 años, a los fines de poder enmendar.

Luego, la reflexión obvia con relación a Dominicana, es que ya han pasado en esta nación más de 50 años, por lo que ese regreso podría bien cerca, de seguirse verificando esa estadística.

Al parecer, ¡se jartó este pueblo de los farsantes líderes en los partidos!, que se mofan de la gente y la engaña sin rubor alguno; como de que, en adición, se continúe gobernando solamente para los ricos en esta República, el grupo selecto de siempre, tal ha sido norma hasta el presente.

Finalmente, preciso es destacar que, ahora podría rebosar la copa del cansancio e indignación ciudadana, como acelerar el desplazamiento compulsivo de los partidos, el verse frustrado el cambio por el cual se inclinó a votar este pueblo durante el próximo pasado torneo electoral, que se está vislumbrando como que cada vez se encuentra más lejos de lograrse, después que ha estado gobernando el PRM, casi un año. ¡Cuidado!, podría ser la última institución de ese tipo que saboree las mieles del poder entre los dominicanos.

Autor: Rolando Fernández

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¡Imposiciones no, concienciar sí!

Es lo que de ordinario bien procede.  Pues, de más es sabido que, cuando a las personas se les trata de imponer las cosas, difícil es que nada favorable se pueda lograr; máxime, cuando se está en medio de sociedades inconscientes de sus realidades, como es la dominicana; y, siendo esa condición por supuesto, la que más predomine entre los seres objeto dentro de cualquier conglomerado.

Los referentes negativos que preceden en tal sentido, relacionados ahora con las medidas estatales aquí – Dominicana -, en contra de la crisis sanitaria actual: pandemia del COVID-19, son diversos; por lo que no sería osado pensar en que todas las previsiones que el gobierno hoy pretende imponer de manera forzosa en extremo a la población, para combatir el referido virus, no surtirán los efectos esperados. Los humanos siempre reaccionan en contra de las imposiciones, sin importar cuáles sean los reales motivos que impulsen a las mismas.

En esta oportunidad, a pesar de lo delicado de la problemática sanitaria en curso, bastante grave, por cierto, es previsible que, tampoco se obtenga gran cosa con la imposición de las medidas de prevención a que se está, acudiendo.

Son muchas las personas en esta nación que están reacias al acatamiento pleno de las mismas, incluyendo la importante vacunación, considerada como la principal alternativa para el cuidado de la gente.

Entre esas están, por ejemplo, el fastidioso “toque de queda, con el que, en realidad, visto objetivamente, muy poco se podrán evitar los contagios derivados, in crescendo cada vez, como las subsiguientes defunciones que se vienen verificando.

La gente está desobedeciendo alegremente el mismo, por varias razones fundamentales, según se infiere Primero, por eso de estar en contra de toda imposición; segundo, porque desconoce los peligros reales que corre; y tercero, debido al cansancio, revestido de ansiedad, como de los estados depresivos que está provocando el confinamiento seguido en las casas.

Pero, además, hay otra causa muy ponderable, y que quizás hasta induzca a estar en parte de acuerdo con los que se niegan a observar la medida  del toque de queda, principalmente, y es el pensar que se tiene en el sentido de que, para qué sirven los encierros nocturnos, cuando la movilidad diurna de personas, como el no uso de mascarillas, y el mismo distanciamiento social, son de las cosas  que menos se controlan durante las horas del día; incluso, a nivel de los medios de transporte público, carros, guaguas del concho, y el metro (vagones).

En consecuencia, lo que más procedería es procurar la sólida concienciación de la población sobre los riesgos probables que acarrean las inobservancias alegres a las medidas precautorias recomendadas; pero, sin obligar a nadie de manera directa, a que se acoja a esas.

En sustitución, y por la negativa tozuda evidenciada, como el evitar la retransmisión posible del mal en lugares de mucha afluencia de personas, sí que se podría optar   por otros medios de carácter compulsivo, como lo sería, entre otros, la imposibilidad de no poder entrar a determinados sitios, sin presentar la tarjeta de vacunación, u observar el uso de la mascarilla.  

Por tanto, y siguiendo con el no caso a las medidas dispuestas por las autoridades, que se elimine ese “juego del toque de queda”; y, que cada cual asuma durante las noches, y días, por consiguiente, la responsabilidad debida con respecto a su salud, como la de su familia

Y, el que no quiera obtemperar frente a lo estatal mandado, ni a lo personal que corresponda, que se atenga después a las consecuencias, Que, cuando “el diablo llegue”, y no se encuentre capacidad física clínica-hospitalaria, como la asistencia facultativa requerida, por los desbordamientos que se esperan, de continuar expandiéndose la crisis sanitaria aludida, ya sabrá qué hacer.

Que tampoco se comience a invocar a Dios, como de ordinario se escucha siempre, cuando se tiene el agua al cuello, tal se dice, para que lo rescate; y, mucho menos, a echarle la culpa a la mala suerte, sabiéndose que la causa fundamental de su desagraciada ha sido la desobediencia a lo debido; y, la satisfacción sin control de los placeres mundanos. Por ejemplo, las asistencias masivas a los famosos “teteos”.

A los tozudos, hay que dejarlos tropezar muchas veces, para concienciación propia; y, que, además, los frutos negativos que recojan sirvan de ejemplo a quienes les traten de emular.

Lamentable, en casos como este que nos ocupa, es que, aquellos qué sí procuran cuidarse resulten no obstante afectados, debido a las incomprensiones ajenas; que no cabe duda, se reportan más que deleznables.

En este sentido último, la concienciación a la ciudadanía también resulta bastante necesaria. Claro, se hace más difícil aun el intento, pero se puede. ¿Cómo procurarla? ¡Tarea para los pensantes!

Autor: Rolando Fernández

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Por qué la sociedad mundial, viene actuando de manera tan impropia

La verdad es que, cuando uno se detiene a pensar sobre determinados acontecimientos execrables, como en ciertas actitudes personalizadas que se vienen registrando a nivel de la sociedad mundial, principalmente a nivel de los seres más jóvenes, de inmediato asaltan una serie de interrogantes que aguijonean constantemente, tales como:

¿Serán esos en realidad, eventos críticos, o condiciones que vienen anunciando, desde hace años ya, y que guardan relación con algunas de las situaciones mundiales prescritas por el amado Maestro Jesús, a verificarse en torno a los tiempos finales de la llamada Era Cristiana? ¡Se tienen suficientes referentes bíblicos a ese respecto!

¿Tendrán que ver aquellos también, como el mismo estado actual de guerras entre las naciones del mundo, con esas predicciones jesuíticas, al igual que, los fenómenos naturales desastrosos que vienen aconteciendo sobre el planeta Tierra?

Visto todo desde otro ángulo, ¿será que tales ocurrencias y procederes humanos están asociados con el cambio de sub-raza que cursa sobre el Orbe, según sostienen algunos entendidos. (Desde la 5ta. a la 6ta., dentro de la 5ta. Raza Raíz, de las siete (7) que se requieren para su conversión en sagrado). De esto último hablan connotados esoteristas en el contexto evolutivo espiritual de la especie.

Pero, hay otra razón cuestionante en el sentido de lo abordado, que aguijonea también, y que es probable, sea la que más induzca   a una mayor reflexión por parte de los hombres (general), por estar fuera de los convencionalismos religiosos mundiales, y sí en conexión directa con la esencia misma de los humanos. 

Es esa, la que guarda relación con la llamada “inmadurez psicológica” de que se habla en el ámbito de la “Doctrina de los Espíritus, refiriéndose a las entidades espirituales que habitan sobre la Tierra, y que aún se encuentran muy cercanas a la animalidad ancestral, lo que hace inferir la provocación de ciertas actuaciones humanas alejadas casi por completo de raciocinio.

Todo aquel que se ha dispuesto a hurgar sobre la real esencia de la especie humana, de seguro se ha encontrado con que el verdadero hombre (general) es en realidad el espíritu que ocupa el templo físico carnal de que se trate; que le sirve de resguardo, y para poder manifestarse en el plano de la materia densa, ya que como es lógico suponer, todo espíritu es energía invisible.

Sí, qué es una entidad espiritual encarnada (alma), cuyo propósito divino sobre el planeta Tierra es evolucionar, a través de las diversas corrientes de vida, así consideradas, y que resulten necesarias para tal fin, siempre sujetas a tun prediseño adecuado en cada oportunidad “encarnante”.

También, que la especie inmediatamente inferior a la humana, de la que esa proviene, es “la animal”; que como es bien sabido, carece de raciocinio: capacidad de razonamiento y aprendizaje necesarios, según se conocen esas cualidades, humanamente hablando.

 Ahora, dicen los que saben, en torno a lo expresado, que los animales actúan por instinto; que piensan en el momento exacto, en procura de alimentación y salvaguarda, fundamentalmente; pero, que no retienen recuerdo alguno sobre lo sucedido en cada ocasión.

Que las personas a veces pueden actuar instintivamente también; pero, que sí por el contrario conservan siempre los recuerdos, lo cual es obvio tiene que ver con la capacidad de razonar, entender, aprender, prevenir, etc., facultades que no están dadas en los animales.

Cabe apunar aquí, en pos de más  concienciación sobre el asunto tratado, para quienes se dignen leer este pequeño, como humilde aporte que intentamos hacer, que según aparece expuesto en la obra “DEPRESIÓN – Causas, Consecuencias y Tratamiento”, de Izaias Claro, “Casa Editora El Clarim”, Brasil, temática abordada en el marco de la Doctrina de los Espíritus, “si tomamos como referencia a la Tierra, se puede decir que hay mundos inferiores y superiores a ella, y que nuestro planeta es habitado en su gran mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral. La angelitud o la plenitud espiritual están aún muy distantes de un importante porcentaje de los espíritus vinculados al Orbe”.

Por cuánto se ha expresado anteriormente, se pude señalar que, cualquier persona que haya estado interesada, en buscar respecto de  esa tan intrincada temática del espiritismo esotérico, como en torno al sendero de evolución consciente que se debe recorrer, siempre al margen de la religiosidad convencional, obviamente, las tres interrogantes planteadas más arriba se podrían relacionar con los comportamientos impropios, desde hace años, y hasta degradantes, que hoy continúa exhibiendo un amplio segmento la sociedad mundial, caracterizados por lo que se podría catalogar como irracionalidad fehaciente, debido a la situación de encontrarse las entidades espirituales encarnadas muy cerca todavía del reino animal, de acuerdo con lo dicho.

Ahora, la tercera inquietud, asociada con eso último expresado en los párrafos inmediatos anteriores, sería la de más aceptación concluyente. Pues, es entendible que, esta predominando el no razonamiento, la falta de aprendizaje, como no la prevención, en la gran mayoría de los hombres (general) de estos tiempos. De ahí, muchos de los actos inexplicables en que incurren.

Finalmente, una cuarta razón a considerar, que se supone tiene que ver también con eso de la “inmadurez psicológica”, que nunca debe dejarse de lado, por los hechos concretos de criminalidad espantosa que se han venido verificando entre congéneres durante los últimos tiempos, con premeditación obvia y alevosía en un alto porcentaje de los casos. es la que indiscutiblemente está relacionada con el llamado movimiento satánico (secta), sus lineamientos, como los hechos espantosos que de él se puedan derivar, sangrientos y escalofriantes en extremo.

En ese sentido, no es raro ver a personas, principalmente mujeres, acuchilladas, macheteadas, o picoteadas, como se dice en el argot popular, acciones que no se conciben, a menos que los criminales actuantes estén bajo la posesión de entidades espirituales perversas, demoniacas; o, los efectos de fuertes drogas consumidas. ¡El poseído por entidades de la oscuridad, o dopado, no piensa!

Se cree que nadie en su sano juicio, sería capaz de llevar a cabo tales actos de sangre, verbigracia, uno que estuvo circulando a nivel de la prensa local últimamente: a una mujer asesinad le fueron inferidas unas 298 puñaladas, según se dijo. ¡Se explica eso!  

El uso de drogas alucinantes, y el satanismo, van de la mano siempre. ¡Difícil negarlo! Y, son de las causales irrebatibles que subyacen en los comportamientos impropios que ha venido observando un amplio segmento de la sociedad mundial, en adición a las posibles otras razones que cuestionan sobre el particular.

Autor: Rolando Fernández

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Una escuela deplorable: la televisión en Dominicana

Cada vez más la televisión local sigue registrando un mayor grado de deterioro, en términos de calidad, formación ciudadana, y moralidad, exigibles todas esas cosas por la gente pensante en este país.

Además, es algo que pone en evidencia clara, el nivel de ignoraría que arropa a un gran segmento de la sociedad nuestra, cuando opta por aceptar conforme cuánto se le ofrezca a través de ese tan importante medio de difusión, que debería ser aprovechado para fines más apropiados: concienciar a la población como se debe, y educar a la gente, entre otras cosas.

Cabe intercalar aquí, a propósito, algo que dijera en una ocasión en gran zorro de la política nuestra: “Si la ignorancia alimentara, la República Dominicana, fuera uno de los países, cuya población tendría siempre, muy bajos niveles de deficiencia nutricional”. ¡Qué cerca anduvo aquel de la verdad!

Respecto de la temática que en realidad aquí nos ocupa de forma directa, procede repetir algo relacionado, que una vez plasmáramos en un trabajo anterior: “Ay, doña Zaida Ginebra viuda Lovatón, ¡cuánta falta ha hecho usted en este país!, en que tampoco aparece nadie que esté en disposición de emular sus loables procederes, actuando en el ayer, como presidente de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía”. ¡Desapareció ese material!

¡Qué tiempos aquellos! De sobra estuvieron de moda, aunque fueran impuestas en cierto sentido, la decencia, como la moralidad marcada, en clara expresión entones.

Relacionado con lo expuesto más arriba, se reporta como innegable que, una gran parte de los males sociales que se verifican a nivel de la sociedad dominicana, obedecen a conductas impropias aprendidas, y que tienen como escuela principal, de amplia instrucción cuestionable, la llamada pantalla chica nacional.

A través de ella se difunden, en la mayoría de los casos, producciones directas originadas en el “solar”, mal elaboradas en un alto porcentaje; como, los enlatados que se importan, con contenidos execrables casi todos.

En ambas ocurrencias, cargados esos de amoralidades, vulgaridades extremas, homosexualismo, y criminalidad. También, de artimañas y chismoteos políticos a granel, relacionados con del ejercicio local de las actividades partidaristas.  

Tienen suficientes espacios disponibles también para destacarse, una serie de “programeros” de baja monta; todólogos disparatosos; y, los analistas de pacotilla que se agregan. Todos, con el concurso destacable de los llamados interactivos pagados, lambones sin control, que complementan sobremanera a los seudo productores que osan crear.  

Pero, además están en ese ambiente, los musiqueros y cantantes que se autodenominan urbanos. ¡Vaya representantes de arte real alguna!; y, de cuyas actuaciones, solo se infiere siempre, un carácter degenerativo extremo.

En adición al coctail degradante señalado, se promueve desde allí, una tremenda inversión de valores, que se entiende exprofeso, entre otros despropósitos, a los fines de que se haga más efectivo cada vez el dominio de los poderes económicos y políticos que gravitan en esta sociedad.

Se advierte que, están dentro de esa mala intención, los llamados “culebrones”: telenovelas repletas de sandeces, pero alienantes; como, de féminas actuantes, qué no saben lo que es ser mujer, y que están dañando muchas de las mentes del considerado sexo débil. ¡Incierto futuro le espera a ese!

Por tanto, hablar de calidad entonces.  decoro propiamente, o sana instrucción hacia este pueblo, en relación con la televisión del “patio, es la excepción más que notable”, en el tenor de lo abordado.

Sobre ese particular, asociado con la degeneración social que viene afectando al país, y que data desde hace años, con frecuencia algunos hablan fervorosamente; pero, todo se queda en bla, bla, bla, sin que hasta el momento haya habido la intención de procurar las enmiendas debidas en ese orden.

Muchos son los cacareos, y chachareos relativos que se dan, sobre los correctivos que ya urgen en ese ámbito; y que no pueden esperar más, por el rebosamiento de la copa verificado, que raya hoy, más que nunca, con lo vergonzoso extremo, y la mediocridad sin parangón.

No obstante, nadie se inclina por agenciar el que se agarre el toro por cuernos para tratar de doblegarlo en ese sentido, y que las cosas dentro de ese sector comiencen a funcionar mejor; que sea distinto el panorama que se exhiba a la población por medio de ese tan influyente mecanismo de comunicación hacia la gente.  

Los daños conductuales que está provocando la televisión nacional en la niñez, los preadolescentes y los adolescentes en este país, con marcada inclinación hacia el sexo femenino, y hasta en personas incluso, que se supone tienen cierta madurez entre nosotros, son incalculables.

Y, posiblemente, hasta irreversibles se tornen aquellos, mientras los programas que se difundan por la televisión nuestra, y los mismos canales extranjeros que nos ofrecen, sean objeto de un efectivo filtrado; que se discriminen, y se establezcan horarios especiales para la presentación de muchos de ellos; como que, sean destinados con rigor, solamente para a los adultos aptos.

Entonces, es obvio que, de proseguir todo como hasta ahora, a través de esa pantalla de tan fácil acceso para la población en general, qué se puede corregir, de forma tal que las células familiares nuestras, fraguas principales de los comportamientos a exhibir luego por los vástagos, vuelvan a ser lo que eran ayer, como contribución necesaria, para la solución de tan mayúsculo problema nacional.

Jamás nada loable se podrá lograr, con esos maestros indecorosos actuando desde dentro mismo de las casas, y sin que los padres asuman las responsabilidades debidas de control con los hijos; que se impongan las medidas de cuidado pertinentes, ante determinadas presentaciones en la televisión local, y la extrajera.

Pero, además, y en el marco de lo posible, que, a manera de complemento, tampoco se pierda de vista la atención hogareña sobre las degenerativas redes sociales, y sus usos a lo interno de las tribus sanguíneas en este país, por parte de los componentes de la misma.

Solo así se podrá hablar de un verdadero combate a la criminalidad y la delincuencia en Dominicana, entre otros flagelos de alta peligrosidad que hoy afectan. De lo contrario, todo continuará de mal en peor en esos órdenes, localmente.

Autor: Rolando Fernández

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¡Hay cosas difíciles de lograr!

Sí, como esa a la que nos referiremos más abajo, por ejemplo; que se intentan, y se intentan, sin nada frutífero se pueda obtener, por la razón que sea., política, económica, o de otro orden que las adversen.

Según una publicación aparecida en el periódico “El Día, edición de fecha 27-5-21, página 9, “El Senado prohíbe a los colegios subir tarifas”. ¡Ja, ja! ¡En cuántas ocasiones anteriores se habrá entonado la misma canción!, con letras y ritmos que han hecho ecos en el vacío.

El proyecto de ley en ese tenor, ahora sometido a la referida instancia congresual, y aprobado, por la misma, y que “prohíbe a los colegios privados cobrar reinscripción o aumentar sus tarifas en el próximo año escolar”, mueve a incredulidad.

Incluso, al leer en esta oportunidad, que el no cobro de reinscripción solo aplicaría para el año lectivo 2021-2022, dos interrogantes de inmediato asaltan.

La primera de ellas es que, la razón por la fuera sometido el proyecto ley después que ya muchos padres habían procedido a pagar por ese concepto, según se dice.

¡Qué bien!  Entendemos que el mismo se debe comenzar hacer desde principios del mes de abril de cada año. ¡Y entonces, habría reembolsos!, en favor de los que honraron el compromiso!

Y, la otra es que, por qué razón es para un solo para un año nada más la iniciativa actual, cuando esa actitud abusiva en contra de la sociedad por parte de los centros privados de educación debe ser eliminada para siempre, debido a cuántas protestas se han elevado en tal sentido. ¡Ya está bueno!

Aunque supeditado en esta ocasión al venidero año lectivo, se vuelve a escuchar en este país el mismo tema musical relativo de hace años en el Congreso de la República, sin que sea aceptada y aplaudida por todos los oyentes necesarios la composición reivindicativa, lo cual lleva a pensar, que, de seguro, volverá a ser archivada de nuevo.

En ese tenor, la pregunta obvia es que, desde cuándo se viene cantaleteando ese asunto en este país, sin que nada se haya podido lograr hasta el momento. Los intentos fallidos han sido varios, y datan de años.

Por los precedentes, se infiere entones que, en esta nueva ocasión, con ese proyecto de ley de la autoría presente del senador Héctor Acosta (Bonao), reintroducción cabe aclarar, con el cual se persiguen los no cobros señalados más arriba por parte los colegios privados – reinscripción de sus estudiantes, o aumentos en la tarifa mensual – en lo que respecta al año lectivo 2021-2022, tampoco nada se va a lograr.

Además, se procura que se otorguen otras facilidades de orden financiero en favor de los tutores de sus alumnos. Las tres cosas son señaladas, aduciéndose la problemática económica que ha provocado la pandemia del COVID-19, la cual continúa cursando abiertamente entre nosotros. No obstante, se perciben muy pocas esperanzas de logro otra vez, cabe reiterar.

De nuevo será difícil alcanzar el resultado que se aspira, a pesar de las circunstancias que se esgrimen, y aunque la aprobación de la pieza se consiga en ambas cámaras legislativas. La gran barrera a derribar, está de ahí en adelante: que se aplique conforme.

En   línea con la negatividad esperada, no se pude dejar de lado el hecho de que, los colegios privados son empresas lucrativas, como cualquier otra, y que muchos de esos pertenecen a las iglesias locales, mayormente la católica, siendo esa última un hueso bastante difícil de roer, y que quizás ha sido el mayor escollo para que se pueda obtener eso que hoy se continúa aspirando, aunque sea solo en lo concerniente al próximo año escolar.

Una muestra más que urticante, para la gente que resultaría beneficiada con las medidas propuestas por los legisladores, es que representantes de ese sector hayan reaccionado de inmediato diciendo que, de ser aprobada en definitiva la pieza legislativa presentada en esta ocasión, de inmediato se recurriría a otras formas alternativas de cobro, en busca de recuperar los recursos que se dejarían de percibir por tal razón, lo cual evidencia un abierto desafío a las autoridades congresuales.

Pero, en adición, se ha dejado caer de forma sutil, de acuerdo con lo trascendido, que del sector educativo privado tener que acogerse obligatoriamente a ese mandato estatal, los políticos en este país podrían poner en peligro los apoyos económicos que reciben del mismo durante las campañas electorales. Es algo que evidentemente huele chantaje, a los fines poder proseguir en lo mismo.

También resulta preocupante que, tampoco se esté tomando en consideración, en el orden de beneficiar a los padres de los alumnos, las subvenciones que reciben del gobierno esos centros escolares. lo cual deja entrever que, siempre las mayores tajadas tienen que ser para ellos.                                                                 

De más es sabido que, para poder controlar e imponer reglas a los colegios privados entre nosotros, la forma que resultaría más efectiva para hacerlo, sería mediante la eficientización del sistema educativo estatal, y la despolitización del mismo en todas sus partes, como una manera de poder competir parcialmente con los centros educativos privados, y que se despierte, por extensión, la confianza en la seno de la población, para que los padres se inclinen por inscribir a los hijos en las escuelas públicas del país.

Sobre ese particular, bien se puede hacer una analogía con respecto a la medicina privada, y los centros especuladores habilitados para el ejercicio de esa, en los cuales siempre se está procurando “pescar en rio revuelto”, como dice el refrán popular, verbigracia, tal ocurre con, los servicios actuales por la pandemia del COVID-19, que cursa en estos precisos momentos.  

Evidentemente, se demandan las asistencias facultativas a nivel de esa, por las precariedades que se verifican en torno a los servicios relativos públicos, incluida la poca asistencia de los galenos.

Es obvio que, ambos sectores tienen características operativas, como libertades bastante similares. Se cobra lo que se quiera en consultorios y clínicas a los pacientes; como, en los colegios privados a los alumnos, Hay que recurrir necesariamente a ellos, por lo que siempre se encuentra a nivel público.

Ahora, sobre lo tratado, llama la atención algo que se expone al final de la publicación periodística de referencia: “Especifica que la disposición solo aplica para el año escolar 2021-2022, y que se ampara en la Ley General de Educación vigente…” Y entonces, ¿por qué no se ha venido aplicando, o se hace ahora, esa normativa?

Otras preguntas que se desprenden: por qué para un solo año nada más es lo planteado en estos momentos, cuando los efectos económicos dañosos que habrá de producir la pandemia COVID-19 en las familias dominicanas, no se puede predecir que serán por un periodo de tiempo específico. ¿Será ese el caramelo, para lograr aceptación de lo planteado últimamente?

Además, si lo pretendido en esta ocasión se ampara en la Ley General de Educación vigente, cabe reiterar, de acuerdo con lo que se ha dicho, por qué se requiere de otra normativa legal, alegándose que solo será para el año lectivo 2021-2022, y a los fines de que en este no se siga con los actos abusivos en que incurren los centros educativos privados anualmente, haya pandemia o no, y en contra de los cuales vienen protestando los padres de los alumnos desde hace años.

Es de ahí que, aunque no se quiera, todo hace pensar en otro bulto legislativo más; que, de producirse la promulgación de estilo por parte del Poder Ejecutivo, cuando sea completado el debido proceso congresual, se convertirá en otra pieza de adorno en los anaqueles de los juristas locales

¿Difícil de lograr o no, la iniciativa?

Autor: Rolando Fernández

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