Los problemas delincuenciales son nuestros, no de la UNICEF

¡Qué mensaje tan poco esperanzador!, el de la representante en el país de esa “burocrática” entidad internacional.  Al parecer, nuestros diputados tenían que procurar la aquiescencia, o al menos acogerse a las sugerencias de la UNICEF, para poder introducirle, y aprobar cambios que  imponen en estos momentos las circunstancias nacionales, respecto de las actividades delincuenciales que nos afectan, al importado e ineficiente Código del Menor, en opinión de tantos aquí, que rige en la República Dominicana.

 

Parece ser que los problemas de ese tipo que nos acosan, y que han venido verificándose en nuestra sociedad durante los últimos tiempos, protagonizados en gran parte por los llamados menores de edad, no así de intentos malsanos y desaprensivos, son de la UNICEF, y no del país, cuyos habitantes indefensos son quienes los sufren en “carne viva”, y claman por mayores medidas justicieras, como por la aplicación de una normativa legal que en verdad se corresponda con la situación presente en ese orden.

 

¡Oh, señores!, y  si esa flamante organización defensora a su manera de la niñez mundial, se opone a las modificaciones que se introdujeron a la legislación de que se trata, procurando corregir en parte esa deleznable  problemática, ¿por qué no dice lo que hay que hacer en pos de los mismos propósitos – enmendar -, de continuar aplicándose en la nación la pasada legislación tal cual, en cuya elaboración y aprobación, de seguro esa entidad tuvo una significativa participación?

 

Ya en la República Dominicana, es posible que no se pueda proseguir hablando de indulgencia y lenidad con relación a los denominados menores. Eso procedía más bien, cuando aquí se constituían las familias como debe ser, y las escuelas desempeñan su rol a cargo, con el cumplimiento ambas instituciones formativas, de todas sus responsabilidades inherentes. Pero, ya en este país, los deberes y las formaciones ese tipo están muy de capa caída.

 

Este es un país además, que a la vista de todo observador, se encuentra plagado de narcotráfico y consumo de drogas; con una gran adhesión juvenil a los ritos satánicos, e inducción a la deformante música sincopada de los ritmos metálicos, con sus efectos degenerativos derivados.

 

Y sobre todo, es un factor significativo a ponderar, la gran penetración cultural, poco controlada, y mal asimilada de que se es blanco perfecto, debido al grado de analfabetismo, e inconsciencia nuestra. ¡Los adeptos firmes aquí a todas esas cosas, no tienen edades específicas! Y por tanto, no se les debe tratar como simples menores, aun teniéndose poca edad, cuando incurren en actos delictivos, presumiéndose en esos una ligera capacidad pensante.

 

De ahí que, como nosotros en esta nación, somos los mayores conocedores de esa crítica situación delincuencial que nos golpea de frente, en la que participa una considerable cantidad de los llamados menores de edad cronológica, aunque como maduros se podrían catalogar en otros órdenes, por las vivencias que acumulan, nos corresponde de forma directa, el procurar adoptar los correctivos pertinentes, sin tener que pedirle permiso a nadie, aun se puedan interpretar como sugerencias previas.

 

Claro, en este caso es evidente y comprensible que ¡falta más!, como bien señalara el presidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), señor Servio Tulio Castaños Guzmán, en sus oportunas declaraciones a la prensa, expresándose más o menos en los términos siguientes,  entre otras consideraciones que apuntó,  y cuya lectura sería: “sólo con la modificación de las penas, el problema no se va a resolver, sino que por el contrario podría aumentar; que se tiene que trabajar también con las causas”. Esas, son las que en realidad inciden en el desarrollo de ese flagelo social, agregaríamos nosotros.

 

Y eso es lógico entenderlo así. Pero, por alguna parte se tiene que comenzar a tratar de combatir el mal; o al menos, procurar inducir a la reflexión, que es lo que se podría apreciar como una acción loable por parte de los diputados ahora. También, el que se haya retomado un tema algo olvidado, como muestra de atención a la delincuencia juvenil a nivel nacional.

 

De manera específica, dijo el señor presidente de Finjus, “Quieren abordar el problema no por la causa sino por las consecuencias, cuando el problema con los menores se puede considerar incluso de salud pública”. (Periódico “Hoy”, del 22-9-12, página 11ª).

 

Y esa es una gran verdad en parte; pues como se indican  aquí más arriba, son diversos los factores incidentes a ponderar, conjuntamente con el asunto de las penas, tratándose de procurar conseguir cuantas enmiendas se estimen como debidas.  ¡El problema está planteado; tiene innúmeras razones; y, soluciones hay que comenzar a buscarle!

 

Ahora, dejémonos de estar hablando sólo de que, “la delincuencia ha crecido por la falta de empleos y de políticas deportiva cultural”, como señalara un connotado congresista, ¡vaya perla!, y apareciera en  un periódico local. Por eso es que en este país, las cosas rara vez se resuelven, porque siempre queremos estar agarrando el rábano por las hojas; ¡nos hacemos los miopes, cuando no queremos ver!

 

Es por todo lo expresado que, se entiende como pertinente, la respuesta que en el tenor de lo que se trata, le fuera dada a la representante aquí de la UNICEF, por parte de la Cámara de Diputados de la República, vía su presidente, Abel Martínez,  independientemente de cuales hayan sido las modificaciones que le fueran introducidas al Código del Menor, en el ámbito de su competencia congresual, que deben ser complementadas, tras las declaraciones emitidas por ella, un tanto injerencistas si se quiere.

 

El mismo señaló: “están legislando en sintonía con lo que la población está reclamando y que nunca se han aprobado iniciativas sin consultar a los diversos sectores de la sociedad, que demandan sanciones más drásticas para los menores que incurren en crímenes graves”.

 

Y dijo además, “Tenemos que ser drásticos con la delincuencia, sea quien sea que la cometa, adultos o menores, pues las víctimas son siempre personas de trabajo, honestas, de nuestra sociedad que necesitan que los protejamos, castigando a quienes cometen hechos deleznables y que merecen todo nuestro repudio y rechazo”. (Véase periódico “Diario Libre”, del 22-9-12, pagina 04).

 

No hay más nada que decir; ¡que vayan las modificaciones que se requieran, aun sean rechazadas por la UNICEF! Es un problema nuestro, no de esa entidad mundial.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Apellido único del FMI: Reforma fiscal

El Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo presta, y condiciona para que los otros organismos internacionales de financiamiento,  también así procedan. Funge, además de prestamista, como policía especial, para los cobros por parte de sus iguales, y demás facilitadores de recursos económicos a los países.

 

Y claro, cuando tiene que injerenciar y condicionar, para conceder empréstitos, bajo los diferentes tipos de acuerdos que se ofertan, sus armas preferidas, por lo “facilongas” de utilizar  que  resultan,  para combatir los difíciles fiscales que provocan los políticos en su andanzas desaprensivas, y que son los que por supuesto firman los convenios con ése, para dar cabida y colocación a los cuartos de los ricos del mundo, como decía el gran maestro Juan Bosch, por lo que a esos no se les puede herir, sino seguirles la corriente, son las pesadas reformas tributarias en favor del Fisco, a fin de que sean los pueblos indefensos los que tengan que pagar todos los platos rotos.

 

Los alienados y tecnócratas “fondo-monetaristas” que ahora visitan el país, tratando de hacer nuevamente su trabajo de intermediarios financieros, sólo hablan de severos ajustes fiscales para cubrir el amplio déficit estatal dejado por las gestiones de gobierno anterior, como de la gran crisis existente en el sector eléctrico nacional, provocada principalmente, aunque ellos en eso no reparan, por la distribución de ese jugoso pastel, entre empresarios y políticos, encabezados los  primeros, por los “altruistas” generadores, y las firmas de sus leoninos contratos suscritos con el Estado Dominicano, que sólo a ellos favorecen en gran medida.

 

De muchos es sabido que, las recomendaciones y condicionantes del FMI, nunca van en la dirección de corregir lo que en realidad erosiona las economías de los países pobres. Todo lo  contrario, el asunto, por lo que siempre se ha visto, es procurar que se siga a su merced; que los reenganches financieros continúen; y que, el organismo pueda seguir dirigiendo desde sus despachos en el Norte – cuando no es que los títeres nacionales le proporcionan uno internamente, para evitarles los tantos viajes a sus técnicos -, los asuntos económicos de  las naciones prestatarias.

 

En el tenor de lo que se trata, muy interesantes resultan las precisiones que hace Gustavo Volmar, sobre el flamante prestamista del Norte,  en su trabajo,“El FMI o nosotros”, que publicó en el periódico “Diario Libre”, edición de fecha 19-9-12, página 24, cuya parte introductoria merece transcribirse aquí,  para seguir dándole difusión a lo expresado, y que algunos “miopes” opten por comenzar a abrir los ojos, como a pasarles facturas a los políticos del patio.

 

“Los acuerdos con el Fondo sirven de pararrayos político para gobiernos de todo el mundo.  Se les atribuye imponer medidas impopulares como condición para sus desembolsos y para dar luz verde a que otras organizaciones e inversionistas desembolsen sus recursos”.

 

“Diplomático e impersonal, el FMI comprende que parte de su trabajo es desviar culpabilidades”.

 

Lo último que se expresa, “desviar culpabilidades, como parte de su trabajo”, merece ser recalcado. Evidentemente,  eso implica  complicidad con los políticos de los países, que son los culpables de todo;  y que, eso  es lo que  permite acceder, y conquistar mercados para la colocación de los excedentes de capital pertenecientes a los ricos del mundo, que administra el citado organismo.

 

De ahí que, la entidad sólo se limite en realidad, a financiar para cubrir déficits estatales. Y, hasta tolerar podría decirse, lo que mal se hace, aunque lo deploren sutilmente; que se corrija o no, eso a la misma no le importa.

 

Ahora, es muy previsible que en estos momentos, a pesar de la crisis económica que abate a la nación dominicana, con el sanjuanero dirigiendo los destinos nacionales, por su formación política, y el mentor que tuvo, a quien prometió honrar su memoria, a través de sus acciones desde el poder, a los tecnócratas prestamistas del FMI, no les será tan fácil negociar con el país, como en otras ocasiones ha ocurrido, que todo se lo han puesto aquí en bandejas de plata.

 

¡No es que no se firme; pero, el narigoneo total, y las imposiciones a ultranza a que ellos acostumbran,  les van a ser algo difícil en esta oportunidad!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Mucho ojo con las tasas de interés pasivas, y la de cambio dólares USA

Durante los últimos meses, ambas tasas han estado bajando y subiendo, en el orden respectivo que encabeza.  El nuevo presidente electo de la República, a través de sus técnicos altamente confiables, debe estar bien atento al comportamiento de ambas variables, ya que las primeras, constituyen herramientas muy importantes para controlar la segunda, que de seguir deslizándose hacia el alza en los actuales momentos de crisis en que vive el país, podría acarrear una situación inflacionaria de serias consecuencias, como una desestabilización social, a la que probablemente algunas personas aquí podrían estar apostando.

 

Para nadie es un secreto que, algunos de esos títeres alienados   que nos gastamos los dominicanos, al servicio de los intereses de ultramar, muchos de los cuales sólo actúan como colaboradores de los tecnócratas representantes de los organismos internacionales de financiamiento, y que se jactan de ser muy buenos economistas, lo que más aspiran es a seguir devaluando la moneda nuestra.

 

Esos antinacionalistas, a los cuales poco les importa el valor del signo  monetario del país, y que bien pudieran estar identificados con otras parcelas políticas, distintas a la que hoy dirige los destinos de la nación, hay que seguirles muy de cerca los pasos, para cuidarse de sus posibles recomendaciones mal intencionadas, que puedan traer mayores problemas económicos al nuevo Gobierno, y a sus  más altos representantes.

 

Lo que esa gente de seguro podría estar es,  aspirando  a continuar dolarizando más todavía la economía nacional, provocando una mayor  tasa cambiaria cada vez, para favorecer intereses grupales internos y externos, amén de poner en graves aprietos a la presente gestión gubernamental, según se advierte.

 

En este país todos los precios se establecen ya en función del dólar norteamericano, incluyendo los correspondientes a los bienes y servicios básicos para la población, como son los casos de los carburantes y la energía eléctrica, que tienen un efecto inflacionario traslativo directo hacia todo el consumo local.

 

Luego, de hacer que la tasa de cambio se dispare, presionando hacia la baja las de interés pasivas, que paga la banca nacional, los efectos serían bastantes predecibles, ya que los retiros masivos de depósitos en pesos dominicanos, irán de inmediato a procurar dólares en el mercado especulativo local de dicha moneda extranjera, generándose un aumento significativo en el precio de la unidad de cuenta norteamericana.

 

La estabilidad cambiaria nuestra, ¡hay que tratar de mantenerla a como dé lugar!, y una de las formas más efectivas de hacerlo sería, el no continuar forzando hacia la baja las tasas de interés pasivas; sino, estimulando el ahorro, como las inversiones a nivel del sistema bancario nuestro.

 

Cualquiera se preguntaría, ¿de qué les serviría a los productores dominicanos el pagar bajas tasas de interés, argumento que tanto se utiliza, por el efecto directo de la disminución en las pasivas, para entonces tener que comprar dólares mucho más caros en el mercado local de esa moneda, cuando se tenga que recurrir a éste? ¡Pregunta reflexiva!

 

¡Ojo al Cristo!, nuevas autoridades del país.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Paciencia y confianza ahora!, dominicanos

Bastante difícil de desatar es el nudo estatal que le fue legado al recién iniciado presidente electo en la República Dominicana, por la gestión anterior, de su mismo color político.  Aunque sólo algunos indicios, son los que en realidad han trascendido hasta la opinión pública, por lo que se ha venido conociendo, parece ser que el asunto es bastante serio.

 

Como es de todos conocido, desde hace ya un tiempo razonable, la sociedad nacional se ha venido debatiendo entre carencias y más carencias, comenzando por el servicio energético, y los “benditos” apagones; la escasez en la asistencia de salud pública; la falta de educación; y claro, la ausencia de seguridad ciudadana, que en su base principal tiene, entre otras cosas, el narcotráfico y consumo de drogas, como la delincuencia extrema que se verifica en el país.

 

Con la llegada de un nuevo director general de la cosa pública, que en su discurso de toma de posesión prometió al gran maestro Juan Bosch honrar su memoria, a través de sus acciones gubernativas desde el solio presidencial, mucha gente aquí ha cifrado grandes esperanzas en el licenciado Danilo Medina, en cuanto a que en esta nación, las cosas puedan comenzar a cambiar en lo adelante.

 

Pero claro, habrá que darle el tiempo necesario, para que los frutos de su mandato puedan comenzar a verse,  ya que el grueso de las tareas que le esperan así lo exigen. Además, debido a las ponderaciones necesarias; al enfrentamiento con los poderosos intereses económicos y políticos que rigen en el país; como, a la fehaciente falta de liquidez estatal, con que recibió la presidencia de la República.

 

Luego, los dominicanos no podemos desesperarnos; necesitamos tener paciencia y saber esperar.  No obstante, ya hay algunos personajes del escenario público nacional, que han comenzado a verter opiniones reclamantes, respecto al inicio de las ejecutorias prometidas durante la pasada campaña electoral. ¿Es que no pueden esperar un poco, después de tantas promesas incumplidas?

 

Aunque en los políticos dominicanos, ya son muy pocos los que creen, por el accionar farsante y demagógico en que éstos han estado incurriendo durante los últimos lustros, alguien tiene que  procurar aquí darle un giro diferente a las cosas, para evitar  catástrofes mayores en algunos órdenes nacionales.

 

Y, si el licenciado Danilo Medina le falla al país, con el ruedo político actual que tenemos, caracterizado por la falta de liderazgo en esa disciplina; y  al que, los ciudadanos más íntegros y aptos de la nación no quieren ingresar ya, por los compromisos que se deben asumir para poder alcanzar la primera magistratura del Estado, entonces habrá que “cerrarlo por un tiempo”, y  procurar buscar un próximo mandatario, procedente de otra “latitud territorial”, que resulte creíble.

 

Ahora, lo más prudente sería que, ante el nivel de incredulidad que se viene respirando desde hace tiempo en esta República, con incidencia en estos precisos momentos, el recién electo presidente de la nación, no debería tratar de emular a su antecesor, en términos de la parquedad extrema en el hablar, y de la aparente propensión a la “desidia viajera” que le caracterizó, como para mirar desde lejos los acuciantes problemas internos; queriendo decir,  en la apreciación de un amplio segmento de la ciudadana, “resuelvan ustedes que yo me voy”.

 

La voz del licenciado Medina, tiene que dejarse sentir en el seno de la población. Primero, explicándole a la nación el gran desastre deficitario, como el cúmulo de compromisos estatales pendientes de honrar que encontró a su llegada; al igual que, las demás contrariedades obvias que confronta.

 

También, para trasmitirles a sus conciudadanos mensajes alentadores, dejándoles entrever que se está en vía de resolver todo cuanto se pueda; que las promesas de campaña no se han olvidado; que sólo requiere de tiempo y disponibilidad económica.

 

Pero, invitándoles además, a tener la suficiente paciencia y confiar; a no desesperarse, ni prestar atención a los “cantos de sirena” de algunos mal intencionados; ya que, lo heredado por él, y puesto sobre sus hombros, es de difícil solución.

 

Que no obstante, por la falta de diligencia, no vamos a continuar metidos en el fango de la crisis económica legada; sufriendo las carencias básicas que se tienen en esta maltratada nación; y, acosados por la delincuencia generalizada, con la consecuente inseguridad ciudadana que arrastra.

 

El mensaje vehemente del nuevo mandatario debe ser: ¡esperar y confiar todos!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Excelente trabajo para los incrédulos

Magnífica narración sobre un caso de hipnosis clínica, en una niña de 17 años de edad, con marcada intención suicida, ese que hace Adriana Pérez R., y que publica en el periódico “Diario Libre”, edición de fecha 8-9-12, página 14. ¡Debe ser leída con  atención!

 

Se trata de una paciente que, bajo un cuadro continuo depresivo, triste y de introspección, había intentado suicidarse en varias ocasiones; y que, al serle consultada la situación a la profesional señalada, en su condición de hipnoterapeuta, ella trató de procurar conocer las razones u origen de esa intención suicida en dicha joven, a partir de lo que se conoce comúnmente como la técnica clínica de la regresión, refiriéndose al alma encarnada de que se trate; y que, en el ámbito de la psicología  profesional se le denomina como “hipnosis clínica”.

 

Según el relato que se hace, la hipnoterapeuta logró su objetivo; o sea, el conocer la fuente del trastorno conductual que se estudiaba, tras someter a la paciente a una sesión de hipnoterapia, en la que, luego de llevarle al momento regresivo en que la misma contaba con  apenas dos meses de gestación, le expresó que: “escuchó a su padre, en ese entonces el novio de su mamá, decir sácate ese bebé, yo  no lo quiero”.

 

Evidentemente, ahí estaba la raíz del problema.  Desde esa temprana edad casi fetal (“feto, embrión desde el tercer mes de gestación hasta el nacimiento en los humanos”, según el diccionario), esa niña quedó marcada. Su papá no la deseaba, en lo que reparó desde ese mismo momento, podría decirse, afectándole desde entonces, e induciéndole a la actitud recurrente de quitarse la vida.

 

“Captó, que luego de su nacimiento su papá cambio”, parece ser que aceptándole como su hija. Pero, debido a lo externado por la misma, resulta fácil entender que, en la mente subconsciente de la criatura estaba la impronta de esa temprana conversación entre sus padres biológicos, con respecto al embarazo que cursaba.

 

Según se infiere del relato, luego que se accesara a la mente subconsciente de la joven, donde estaba gravada la causa originaria del problema, base del trastorno, y la profesional de la conducta conversara con la misma, “Ella entendió, perdonó y solucionó dentro de  ella todo el desamor que sentía. Ana jamás volvió a tener depresión ni intentos de suicidio”, según se señala.

 

Como van cambiando las concepciones con el paso del tiempo, y  tomándose conciencia sobre la verdadera esencia de lo seres humanos – espiritual -, incluso a nivel de la ciencia y sus seguidores.

 

Pues, lo que ayer se tenía como brujería – hipnosis -, hoy se ha convertido en una herramienta de importancia capital para los estudiosos del comportamiento humano, que procuran conocer, a través de las “regresiones”, las causas que originan alteraciones y trastornos de significación en el accionar presente; que en la mayoría de los casos, tienen mucho que ver con lo ocurrido en vidas anteriores, y que vienen a confirmar la tan cuestionada y dudada reencarnación de las almas, religiosamente hablando; no así en el ámbito esotérico.

 

Pero además, ese trabajo intitulado, “Lo que se dice y no se dice del suicidio: Enfoque hipnoterapeútico”, incluye un mensaje directo hacia los progenitores, en cuanto al cuidado que se debe tener entre las parejas envueltas, durante todo el proceso de gestación de los descendientes, que también escuchan estando en el  vientre de las madres; “copian y gravan”  pareceres externados que, luego pueden tener marcadas influencias en las actitudes y comportamientos que observen los vástagos.

 

¡Importantísima!, esa narración que se hace pública, sobre los resultados específicos de un procedimiento de hipnosis clínica, para que los creyentes confirmen; y que,  los  incrédulos comiencen a cambiar de parecer.

 

Aunque esa es una temática que, en términos de evolución espiritual tiene algunas intríngulis delicadas, en relación a lo que podría considerarse como una intromisión en aspectos concernientes sólo a la vida privada de los  hipnotizados, sí que bien administrada la técnica de la hipnosis clínica en los órdenes ético-profesional, puede ayudar bastante en la corrección de comportamientos humanos inadecuados que se observen, y hasta evitar muertes súbitas a destiempo, como es el caso que hizo público la susodicha profesional del área.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Alfabetizar y educar tienen que ir de la mano

En este país todas las cosas se ponen de moda, y una va sustituyendo automáticamente la otra. ¡Ahora es alfabetizar! Ya muy pocas personas hablan aquí del “milagroso noni”; ¡se olvidó! Se pasó de pronto a la moringa, una planta que podría ser curativa, como todas las demás que existen sobre el planeta Tierra, pero cuyas propiedades medicinales aún no han sido bien definidas y confirmadas por la ciencia médica, llámese convencional o alternativa.

 

Sin embargo, muchos vivos, como se dice en Dominicana, comenzaron a mercadear la planta sin control alguno; a sacarle beneficio económico, aprovechando el “boom”, mientras los borregos la demandan por doquier, para consumirla en infusiones o tizanas, automedicándose con el producto natural, según ellos.

 

Llegó de repente lo otro que se ha puesto de moda, sustituyendo la anunciada panacea de la “famosa moringa”, a raíz de la loable iniciativa del nuevo presidente electo, el Plan Nacional de Alfabetización: “Quisqueya aprende Contigo”, a través del cual se aspira, enseñar a leer y escribir a una considerable cantidad de ciudadanos nacionales analfabetos.

 

Y claro, todo el mundo aquí, sólo habla de alfabetizar en estos momentos.  Es muy probable que algunos lo hagan, nada más que para hacerle coro al señor presidente, y agenciarse su simpatía, mientras duren los ruidos de ese propósito presidencial, colmado de muy buenas intenciones; aunque, como reza un dicho popular: “El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”.  Luego, ¿se producirán en el país las acciones correspondientes en ese caso que nos ocupa? ¡Esperemos a ver!

 

Según las estimaciones que hace la flamante ministra de Educación, el desarrollar ese proyecto le costaría al Estado unos RD$1,900 millones, dato que luce algo conservador, dada la amplitud que envuelve el mismo, en la forma que se pretende llevar a cabo. (Véase periódico “Diario Libre”, del 14-9-12, página 12).

 

De ahí que, una suma de esa magnitud, asociada con la gran crisis económica en que se alega está el país, contribuiría a aumentar más aun el tan cacareado déficit fiscal” que se tiene, con una inversión de corte enteramente social, algo que mueve a inquietud.

 

Es por ello que, esa decisión puede inducir a pensar que, los asuntos educativos estatales en boga, podrían estar siendo utilizados como caramelos políticos adormecedores en la población, ante lo que se ve venir, en términos de mayores presiones impositivas, con cargo a los bolsillos de la población menos pudiente, como de ordinario es lo que ocurre.

 

Es decir, para justificar el “paquete tributario fiscal”, al  que de seguro se tendrá que acceder en el país,  para el logro de la firma de un nuevo acuerdo de préstamo con el FMI, organismo que dirige la economía nacional; y, cuya necesidad urgente de concertación, ya la anunció un connotado congresista nuestro, “para que el Gobierno pueda cumplir con la promesa electoral del 4% del PIB para la educación”. O sea, un condicionamiento legislativo preparatorio más.

 

Lo que no se dice es que, el país está en la obligación de seguir cogiendo prestado para poder salir a camino, en vista del despilfarro, y del “buen uso” de los recursos estatales que hicieran los representantes del mismo partido oficialista durante gestiones anteriores, que continúa dirigiendo los destinos nacionales.

 

Otro punto a destacar con relación al proyecto de moda es que, alfabetizar lo que significa es que “enseñar a leer y escribir”. Y que, se supone que todos los estudiantes del bachillerato en esta nación, deberían estar en condiciones de hacerlo; que bien se les pude imponer como un aporte, en reciprocidad con la sociedad que a ellos les viene formando.  Si así se hiciera, no habría que gastar entonces esa millonada de dinero. Antes, ¡a los bachilleres se les consideraba como maestros de primera enseñanza! ¿Por qué ahora no?

 

Es por tal razón que, sólo con alfabetizar muy poco vamos a lograr en términos de objetividad. Sí que  debemos EDUCAR (“1. Formar o instruir a una persona. 2. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales, morales o cognitivas para un determinado fin”, según el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado 2010”), de manera concomitante, para poder lograr resultados positivos en ambas direcciones. Y además, despolitizar todo cuanto tenga que ver con el  área de la educación a nivel del país en general. ¡Esa es una gran piedra en sendero!

 

Debido a las circunstancias politiqueras que rigen en el sistema, como a lo inadecuado de los programas vigentes, es muy probable que el Plan de Alfabetización que se aspira llevar a cabo, tenga que comenzar por los mismos bachilleres que gradúan nuestras escuelas públicas, y muchos colegios privados, incluso.

 

Egresa la mayoría de esos estudiantes, apenas mal sabiendo leer y escribir, con grandes dificultades académicas básicas; y luego son recogidos por la UASD, para procurar hacerles profesionales, vacíos de conocimientos, entregándolos a la sociedad, y al mercado laboral, sólo con título para aparentar.

 

Además, es muy posibles que las acciones de alfabetización tengan que abarcar hasta muchos que fungen como profesores, que tampoco reúnen condiciones como para instruir a nadie de forma académica, incluidos unos cuantos de consideración, que ejercen a nivel de la educación superior, que ni siquiera saben leer en voz alta.

 

Luego,  alfabetizar en la población sería lo más justo y necesario. Pero, ¡procurar que también se eduque de manera conjunta a nivel nacional!, para que los que hoy están semi-alfabetizados (alumnos y profesores), puedan enseñar con efectividad a los que no saben leer y escribir en todo el país.

 

¡Alfabetizar y educar tienen que ir de de la mano; ya que con lo primero solamente, muy poco se va a resolver!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Deterioro de imágenes ciudadanas, como del sentimiento patrio dominicano

Con el paso de los años, y los derroteros normados por la política como inversión, con todos sus efectos dañinos colaterales, o secundarios, que ha venido socavando la base moral de otrora, en el seno mismo de la sociedad nacional, y destruyendo sin contemplación gran parte del andamiaje institucional establecido para regir, el perfil que le fuera característico a tantos dominicanos ha degenerado por completo.

 

Nos referimos a un sinnúmero de condiciones loables, que les eran antes atribuibles a muchos de los ciudadanos de este país, en términos de patriotismo, abnegación, y profesionalidad incuestionable; como, en lo referente a su participación también, en una serie de actividades laborales y formativas de importancia, incluida la docente, tanto como facilitador, o estudiante de educación superior.

 

De diversos ejemplos se podría hablar en tal sentido, haciendo las comparaciones de lugar, entre el ayer y  hoy; pero, para muestra basta un botón, como se dice. Por tanto, dos o tres solamente  bastarían, para formarse una rápida opinión sobre lo que se trata.

 

Reflexionando sobre algunas realidades presentes, que motivaron algunas investigaciones realizadas,  y de acuerdo siempre con las mismas, cuando en esta nación se hablaba de un médico, de inmediato la gente pensaba en un experimentado y ético profesional, en el cual se podía confiar a ojos cerrados.  En alguien con vocación de servicio humanitario, que adhería su ejercicio al cuasi sagrado Juramento Hipocrático. ¡En verdad era un galeno!

 

Sin embargo, hoy esa disciplina profesional se ha  convertido en un negocio más, de los tantos que existen en el ámbito capitalista. Incluso, se llega a jugar con la salud de las personas, un activo irrecuperable en la mayoría de los casos. ¡Ya no son médicos en su gran mayoría, sino empresarios de la salud!

 

Continuando con las muestras seleccionadas, los estudiantes universitarios del pasado, se tenían como jóvenes formales, y dedicados por completo a sus estudios, por lo que infundían respeto y admiración. Como además, inducían a cualquier tipo de orientación extra en el orden de lo personal; incluso, a que se les hicieran pequeñas ayudas económicas, para la compra de sus libros y útiles necesarios. ¡Hacían, que se apreciara el sacrificio de formarse académicamente!

 

En el presente, muy poco es lo que se ostenta en los aspectos señalados; ya que en estos tiempos, más que estudiar, lo que se busca normalmente es un título, aunque sin respaldo de orden cognoscitivo; sólo para presentar, con miras a los enganches políticos futuros.

 

Se es muy proclive además, a todo tipo de esnobismo inducido; y, no se procura “demarcación” alguna, entre el verdadero estudiante y las personas comunes. A nada se motiva al observador. ¡Qué gran diferencia con el ayer!

 

¡Profesor!, ese un título, del que no todo el mundo era digno, contrario a lo que hoy ocurre, que a cualquiera se le denomina como tal; con el agravante de que, también se le dice maestro, sin importar la gran diferencia que existe entre ambos términos.

 

Maestro es que el enseña, y predica con el ejemplo, para su emulación en todos los aspectos posibles. Mientras que, el profesor se limita simplemente, a retrasmitir conocimientos superficiales logrados, la mayoría de las veces, o informaciones bibliográficas que provienen de otros. ¡En realidad, el aporte del profesor se puede considerar como mínimo, en el sentido comparativo!

 

Y así, podría uno continuar enumerando diferencias, en las que se advierte de inmediato el deterioro en la imagen pública que proyectan tantos dominicanos hoy, en cuanto a las actitudes, ética y desempeños que se denotan, con respecto a cualquier actividad en la que  participen.

 

Pero, además de lo descrito, donde se le ha puesto la tapa al pomo, como reza un dicho popular, es en lo concerniente a la escasez del puro sentimiento patrio que se verifica; al irrespeto a los símbolos de identificación; y, a la indefensión de la soberanía nacional. ¡Ya, todas esas inclinaciones son las que se estilan!

 

La Bandera Nacional, de ordinario se considera como un pedazo de trapo cualquiera. El Himno a la Patria, se tiene como una de esas  bachatas de nuevo cuño, sin letras, y mal musicalizada. El mismo, hasta se canta y se baila como tal, en ocasiones recurrentes.

 

La moneda nuestra, se ha dejado en manos de los tecnócratas alienados, serviles internos de los intereses extranjeros, para su apreciación. Y, de los comerciantes especuladores, que la mercadean como un producto comestible de consumo masivo (plátano, batata, yuca, arroz, etc.).

 

Es por todo lo expresado hasta aquí, y de otras razones que resulta prolijo enumerar, que se nos continúa viendo  desde fuera, como parte de la Isla La Hispaniola, la del descubrimiento de Cristóbal Colón, habitada aún por borregos, que ahora dirigen  un grupo de políticos y empresarios avariciosos,  desaprensivos por demás, a los que muy poco les importa la conservación de la República, como un Estado regulado, libre e independiente de toda potencia extranjera, tal cual lo soñaran los Padres de esta Patria.

 

¡Lamentable decirlo; pero, es la realidad!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Un gran aliento a la corrupción estatal: Olvidar lo pasado

Cada vez que la administración de la cosa pública cambia de manos en la República Dominicana, después de un largo período de transición, en el que todo se puede hacer antes de despedirse, de inmediato salen a relucir los desfalcos, los compromisos pendientes de honrar, como los anuncios de las auditorías de gestión, que nunca se llevan a cabo. Y que, cuando suelen iniciarse, y se logra concluirlas, los informes sin conocerse aún, van a parar a determinadas gavetas de escritorios, o archivos, en algunos despachos, donde por regular duermen el sueño eterno.

 

Entonces, como esas son las cosas que se estilan en este país, en el que a nadie se tiene que responder después, es obvio que, las fiestas del despilfarro de los dineros públicos; el no pagar las deudas contraídas durante las gestiones; como, la desviación de los recursos presupuestarios asignados, hacia propósitos particulares, de seguro  continuarán igual que siempre, salvo que de ahora en adelante, no se dé paso a los procesos judiciales debidos, como a la expropiación o confiscación de lo adquirido de forma dolosa, y a las punciones que procedan.

 

La indulgencia siempre, por parte de las nuevas autoridades que asumen, como la lenidad judicial acostumbrada, son de las actitudes que más ayudan a fomentar la deleznable corrupción estatal que se verifica en la nación dominicana.

 

Como a nadie hay que rendir cuentas, luego que se dejan las posiciones, sobre los actos indebidos en los que se haya incurrido; y tampoco se teme, a la aplicación de justicia, cada cual actúa por sus fueros, a nivel de las diferentes instituciones, o dependencias de la administración pública. ¡Aquí to’ se puede, y nada pasa!, dicen muchos.

 

La corrupción estatal en este país, tiene que ser enfrentada tanto sobre la marcha, como a posteriori. Y, lo más penoso del caso es que, habiendo en esta República varios organismos oficiales competentes para hacerlo, que se nutren del presupuesto público, ese flagelo se haya dejado alcanzar tan alta significación, sólo por los apañamientos y padrinazgos políticos; ya que, con regularidad en lo que se piensa aquí es, ¡en el yo te cubro hoy, y tú me cubres mañana!

 

Muy lamentable resulta en esta nación, la cruda realidad del “borrón y cuenta nueva”. ¡Nunca se saldrá a camino de esa manera!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Ley de Función Pública, y cancelaciones de empleados

A veces hay normativas legales, sin importar su categoría, cuyo espíritu choca de frente con la realidad que aquí se estila, por lo que su efectiva aplicación se torna bien difícil; máxime, cuando los asuntos políticos están de por medio, fundamentando los reclamos del cumplimiento de promesas electorales; como, de las reciprocidades que en adición se deben corresponder.

 

Es el caso de la Ley 41-08, de Función Pública, del 16-01-08, aplicable a los servidores estatales nuestros, respecto de la cual se ha creado una delicada y conflictiva situación, originada a partir de los despedidos que se han producido luego de la ascensión al poder del Lic. Danilo Medina, nuevo presidente electo.

 

Como era de esperarse, y en realidad corresponde, el actual mandatario ha venido conformando su propio gabinete, con personas  afectas, y de su plena confianza, como es lógico entender, compuesto por nuevos ministros y directores departamentales que, también tienen todo el derecho a llevar su propio equipo de trabajo, integrado por gente que, amén de entenderse reúne las aptitudes necesarias para los desempeños de que se trate, sea merecedora de toda confianza.

 

Y claro,  el problema está planteado; ya que, si bien es cierto que en la administración pública del país hay muchos servidores que han hecho carrera dentro de la misma, y que se han ganado el derecho a no ser cancelados por un simple cambio de Gobierno, no es menos cierto que, al ser sustituidos los ministros y directores departamentales, estos tienen que llevar a sus colaboradores más cercanos para que los acompañen en la realización de las labores puestas a su cargo, al tiempo que con la lealtad debida, les cubran las espaldas. Además, tienen que cumplir con los compromisos políticos envueltos en sus designaciones, que abarcan desde la cúspide misma del poder.

 

¿Qué la Ley 41-08, de Función Pública, y que crea Secretaría de Administración  Pública,  derogando la 14-91, De Servicio Civil y Carrera Administrativa, y su Reglamento 81-94, se debe cumplir? ¡Claro que sí! Pero, otra pregunta sería, ¿hasta dónde se podría obligar  a cualquier nuevo ministro o director departamental a continuar con el mismo personal en su totalidad, que haya servido al  incumbente anterior,  principalmente, cuando se advierta algún tipo de desafección?  Tampoco podría tenerlos a todos, los encontrados, y los por él llevados.

 

Además, repasando uno algunos articulados de la susodicha normativa legal vigente, se encuentra  por ejemplo, con el No. 60, y siguientes, en los que se establece, lo que se debe hacer en el caso de que los despidos se entiendan injustificados:

 

Articulo 60: “Los empleados de estatuto simplificado contratados con más de un (1) año de servicio en cualesquiera de los órganos y entidades de la administración  pública, en los casos de cese injustificado tendrán derecho a una indemnización equivalente al sueldo de un (1) mes por cada año de trabajo o fracción superior a seis (6) meses, sin que el monto de la indemnización pueda exceder los salarios de  dieciocho (18)  meses  de  labores.   Dicha

indemnización será pagada con cargo al presupuesto del órgano o entidad respectiva. El cálculo de la indemnización se realizará con base al monto nominal del último sueldo”.

 

Entonces, salvo que  no se haya producido alguna modificación, en relación con las estipulaciones contenidas en dicha normativa, que estén pendientes de hacerse públicas, los despidos se pueden llevar a cabo. Se advierte cierta flexibilidad contemplada en la citada ley sobre ese particular. Claro, cuando puedan ser justificados, para lo que siempre habrá espacio, no se tendría ningún problema. Y cuando no tampoco, ya que sólo habría que observar los mandatos prescritos en dicha legislación.

 

De ahí que,  resulta algo extraño que el señor Ramón Ventura Camejo, Ministro de Administración Pública, conociendo como se bate el cobre aquí, en términos políticos, a menos que no sea para que sean pensionados los que califiquen, o indemnizados los demás, esté llamando de forma vehemente, podría interpretarse, a los empleados de la carrera administrativa cancelados, para que acudan a la justicia si no los reponen. Eso luce como poco sincero. (Véase periódico “HOY”, del 1-9-12, página 11ª).

 

La verdad es que, a la situación presentada por efecto de las cancelaciones producidas, analizada en el marco de la citada ley, hay que buscarle otro tipo de salida, como ya de hecho se ha estado procurando, incluso con la intervención, según una  publicación que apareció en la prensa local, del señor presidente de la República, para no crear mayores irritaciones. Por esa vía que recomendó el señor Ventura Camejo, es muy difícil que prosperen todas  las reposiciones de empleados a que se aspira.

 

También se debe procurar la revisión inmediata de la normativa legal que rige en tal sentido, y sus supletorios debidos, para ponderar, y tratar de incluir la manera en que los servidores públicos de carrera administrativa a nivel nacional, puedan conservar sus puestos, sin ningún tipo de problema, cuando cambien las autoridades gubernamentales, y por supuesto, los jefes inmediatos de dichos empleados.

 

En este caso, las soluciones lucen muy factibles, por tratarse de la continuidad en el poder de mismo partido (PLD), aunque las posiciones se necesiten para otros, en base a conversatorios y directrices de un mismo color. Pero, hay que imaginarse lo que hubiera ocurrido con la aplicación de esa ley, y las rápidas cancelaciones en el sector público, si otro partido fuera el nuevo gobernante.

 

Por consiguiente, encrucijadas y conflictos como esos, que en la actualidad ocupan la atención pública, ponen en evidencia la no contemplación de determinados aspectos de orden político incidentes, al momento de legislar y aprobar la normativa que rige, en el amplio tenor de lo que se trata. Por lo que ahora, se debería aprovechar el impasse surgido, para tratar de trabajar en lo inmediato con los mismos.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Vaya perla Bidiana!: Ajustar tarifa, y crear fondo para pagar a los generadores

A veces es preferible, inclinarse por no leer periódicos en este país, para uno no encontrarse con tantas noticias desagradables, y otras que son indignantes, que hasta afectan emocionalmente a muchos dominicanos, creándoles encono además, ante la impotencia que abrigan. Sí, en todos aquellos que en realidad se identifican con la paz, el sosiego y la justicia que este pueblo merece, y que lo observan  tan   desamparado e indefenso.

 

Las mismas provienen, en gran parte, de la desaprensión de nuestros políticos, y de sus serviles incondicionales, amén de las intromisiones extranjeras en nuestros asuntos internos, que no encuentran aquí nacionalistas de renombre, en capacidad de actuar, y decidir, en función de la Patria. ¡Se requiere de gente que les ponga el frente a los de aquí, y a los de allá!

 

¡Qué tanta falta hace en esta República!, la existencia de líderes políticos de la categoría del profesor Juan Bosch, y del doctor Joaquín Balaguer, que siempre pensaban en su pueblo primero, y que no se dejaban “narigonear” de los organismos internacionales de financiamiento, como de las potencias que están detrás de esos, que nada más procuran buscar mercados para la colocación de los excedentes de capital que acumulan los ricos del mundo. Y que además, son las entidades encargadas de administrar todos aquellos recursos económicos sobrantes.

 

La verdad es que, en esta nación tendrá que aparecer algún día, y no creemos que esté muy lejos, alguien que les ponga freno  a todos estos intrusos prestamistas internacionales, con inclinaciones a estar injerenciando en los asuntos internos de los países pobres, incluido el nuestro, en pos de ampliar cada vez más la brecha económica entre ricos y depauperados, al tiempo de convertirles en mayores prestatarios, y mantenerlos a su merced todo el tiempo.

 

Según aparece publicado en el periódico “Diario Libre”, en su edición de fecha 31-8-12,  página 24, los “angelitos”, tecnócratas alienados del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “sugieren ajustar tarifa y crear fideicomiso para pagar a los generadores”, entre otras cosas,  que denotan unos seguros amarres políticos empresariales, y una reforma dentro del área que lucen muy bien preconcebidos; y que, a quien en nada benefician, como siempre, es a la extorsionada población. ¡Vaya perla!, esa propuesta.

 

Es la recomendación para rápido, que dicho prestamista de ultramar está haciendo a las nuevas autoridades dominicanas, en la que evidentemente subyace la intención de continuar sacrificando más aun a la población dominicana, con el cobro de una mayor tarifa, la más alta del área del Caribe, según personas muy autorizadas en la materia, por el ineficiente servicio que se oferta; como también, la de crear  un fondo para asegurar el pago de la deuda a los “altruistas generadores”, a quienes con  brega se les paga, cobrando éstos tan “barato” por la energía que venden.

 

¡Bárbaros que son!, para sugerir medidas de esa naturaleza, en el marco del gran problemazo eléctrico que está afectando el país, con la carencia energética  que se verifica, y los elevados cobros por un servicio público que resulta imprescindible para toda la República, y sus residentes, que ha sido convertido en un vulgar negocio empresarial-político, sin que el pueblo tenga a quien reclamar el derecho a recibirlo, en base a una tarifa equitativa y competitiva.

 

Sin embargo, en vez de proponer medidas tendentes a corregir de manera significativa la problemática, lo que parece ser es, que se busca empeorarle. Y claro, asegurarle el pago a los extorsionadores generadores, que se vienen beneficiando de unos contratos firmados con el Estado dominicano, altamente leoninos para el país, según es del conocimiento público, y que es algo  que constituye en gran parte la base del problema energético nacional.

 

Así lo expresó públicamente en una ocasión, el exvicepresidente ejecutivo de la CDEEE, Celso Marranzini, aunque parece que  se le zafó entonces, como se dice popularmente. Pero tampoco, nunca intentó hacer nada en favor del país, para liberarle de tales onerosidades.  Parece ser que le convenía, en su condición de empresario también. ¡La iglesia en manos de Lutero!

 

“El problema eléctrico es uno de siete cabezas. Su solución será muy difícil, sobre todo mientras el Gobierno siga plantado en no tocar a los generadores.  La RD produce una energía que es, sencillamente, impagable por cara”.  (Periódico “HOY”, 8-4-11, página 10). ¡Ahí estuvo dicho todo!

 

Claro, al mismo  BID, también le convendría el que las nuevas autoridades optaran por aceptar sus sugerencias. Probablemente, ellos estén en la mejor disposición de facilitar los US$1,000 millones, en calidad de empréstito condicionado obviamente, para la creación del fondo recomendado, destinado a pagar deudas con los generadores.

 

La gran pregunta que procedería hacerse es, ¿y por qué en el amplio marco de esas urgentes recomendaciones a las actuales autoridades, si en verdad el BID quiere ofrecer su concurso para la solución de la terrible problemática nacional, aunque no se deje el continuar cogiéndole prestado, no tocan ni siquiera con el pétalo de una rosa, los asuntos desfavorables para el país estipulados en los contratos suscritos con los generadores?

 

¡Ah, eso no!, ¿verdad? Bien que pudiera ese organismo, cursar soportadas y efectivas sugerencias, para la revisión y readecuación de esos leoninos contratos. ¿Cuál es la razón fundamental para no hacerlo? ¡Tarea!

 

Rolando Fernández