“Verde que te quiero verde”. ¡Ahora es la Marcha!

Ese fue un eslogan comercial que se escuchó hace ya un tiempo en este país, con la calidad, ingenio, y la sólida capacidad creativa de otrora, muy distinto a los disparates de hoy, e ideado como anuncio propagandístico para una empresa licorera, a los fines de promover en el mercado la venta de su principal producto, haciendo alusión al color de la botella de envase en que se ofertaba el mismo.

Ahora, es una gran parte de la sociedad dominicana, que se siente burlada y estafada por los que se les considera políticos del patio ladrones de cuello blanco, que han estado gobernando la nación durante los últimos años, muertos de risa, viviendo a cargo del erario público, y colmados de impunidad absoluta; indiferentes a todos los reclamos populares reivindicativos, in crescendo cada vez, la que se ha hecho eco de la misma consigna, usándole como pancarta publicitaría de la “Marcha” denominada con igual color, a través de la cual se están elevando las protestas pertinentes sobre la corrupción estatal, y las lenidades permitidas fehacientes.

Todo luce indicar que, los envalentonados mandamases actuales, se están olvidando de que “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular; y que, “la voz de los pueblos es la que más se parece a la de Dios”, otra máxima muy significativa, que siempre se debe tener presente, ¡porque pasa factura también, y para la que no existe la imposibilidad alguna!

Que cuando aquellos se empoderan y se deciden por los reclamos correspondientes, como las exigencias debidas de sus derechos, lo hacen de la forma que sea, sin importar consecuencias; que van hacia adelante, contra lo que se interponga en su camino; que no valen ejércitos, ni cañones para enfrentarlos.

Todo el que tuvo la oportunidad de escuchar determinadas frases y pronunciamientos amenazantes de algunos de los participantes en la última ”Marcha Verde”, como ese que expresó: “yo fui guardia durante 22 años, y estamos “jartos” de tantos abusos y arbitrariedades; como, preparados mentalmente para lo que sea, dejando entrever la posibilidad de empuñar las armas de ser necesario, y que la próxima convocatoria de este movimiento podría desembocar directamente dentro del mismo Palacio Nacional, para sacar de allí a todos estos políticos desaprensivos y ladrones, de continuar con los lesivos acontecimientos nacionales que provocan, como lo ha sido hasta el momento”.

“A tal bollo hay que sacarle hilos”; pues se pueden inferir muchas cosas del mismo, que fácilmente terminen en un desbordamiento social inesperado, con consecuencias impredecibles. Esa manifestación, conjuntamente con otras ponencias pueblerinas, que lucieron espontaneas y “desahogantes”, no pueden pasar desapercibidas; hay que ponerles mucha atención. ¡Ojo al Cristo!

Aunque hay opiniones divididas, respecto de la cuantía de la masificación concurrente al evento, lo más importante es que, ¡los allí congregados sí representan!; y que se les debe poner caso a sus peticiones, para que las autoridades del momento, que se creen intocables, después no tengan que lamentarse.

Claro, y como es obvio suponer, las bocinas oficiales tenían que encontrar insignificantes las acciones relativas. Pero, olvidan sus complementos en el exterior, como el efecto-cambio en el fin de semana próximo pasado, muy posiblemente adrede presupuestado, en ocasión de celebrarse el país el natalicio de Juan Pablo Duarte, para poner a la gente en otra cosa, y restarle lucidez a la marcha de que se trató.

Finalmente, y de otro lado, muy notoria se advirtió la poca cobertura noticiosa que se dio al acto de protesta. ¡Bien se sabe la razón! El sector optó por dar preferencia informativa al recibimiento del pelotero Vladimir Guerrero, que, aunque importante también, no cabe duda, pero no tanto como la demostración cívica y pacífica de la “Marcha Verde” que se llevará a efecto, en contra de la corrupción y la impunidad, que indiscutiblemente afecta a todos a nivel local.

 

Autor: Rolando Fernández

 

“La verdad se parece mucho al Sol, cuando el firmamento está nublado”

 

¡Está presta a asomar en cualquier momento! Es lo que está por verificarse en Dominicana, ¡qué la luz de la verdad resplandezca de manera súbita!, respecto de todos los actos de corrupción en que se ha incurrido durante la presente gestión de gobierno, según las tantas denuncias hechas públicas.

Y, no luce que falte mucho tiempo, por los aires y las marejadas que desde el exterior que se están dejando sentir con blanco en esta nación, como el nerviosismo que se advierte entre determinados políticos del país, incluidos algunos congresistas, y empresarios de renombre.

¡Bueno!, aunque ese caso del escándalo internacional Odebrecht, a pesar de las tantas evidencias acusatorias hechas públicas con respecto al país, con relación a los sobornos recibidos por políticos y funcionarios nuestros, como las sobrevaluaciones de obras públicas contratadas para favorecer la señalada empresa brasileña, se le ha estado dando largas a nivel de la justicia local, acompañada esa actitud de un silencio oficial alarmante, todo luce indicar que ese panorama tendrá que cambiar, y seguir el rumbo que ha tomado en otras naciones caribeñas la cuestión, también envueltas, a partir de: “El conflicto de la CDEEE y Odebrecht llega a Corte de Arbitraje de Nueva York”. (“Diario Libre”, del 17-1-18).

Es evidente que, la indiferencia obvia, la inacción indebida, las pantallas, como el silencio sepulcral en que se ha incurrido, tendrán que dejarse de lado, para entonces emular lo que se ha hecho en otros países, donde sí que se ha procedido en el orden que se debe, según lo visto, para satisfacer las esperanzas de justicia que han cifrado sus sociedades.

Bien conocido es que, las verdades solo se pueden estar ocultando por un tiempo, y súbitamente pueden salir a relucir después, a menos que se procure demostrar lo contrario en el ínterin que transcurra, que no ha sido lo que se ha observado entre nosotros respecto del señalado asunto.

De ordinario se ha continuado con la dejadez y los ocultamientos sobre hechos estatales que se entienden dolosos, y que lucen innegables, por cuanto ha trascendido hasta la opinión pública, desde que esa “bomba” explotara a nivel mundial, y aquí comenzaran a fluir y conocerse detalles muy comprometedores (caer fragmentos), que incluso han puesto en tela de juicio la legalidad de la misma gestión gubernamental presente, según los análisis y exposiciones de juristas de fuste nuestros, producto de los sobornos que se dice se dieron el Congreso Nacional para modificar la Constitución de la República, y así hacer posible la reelección del actual presidente.

Ahora, con ese juicio de arbitraje entre la CDEEE y Odebrecht llegado a una Corte de Nueva York, según trascendiera, para dilucidar el pago adicional que demanda la empresa brasileña, por 708 millones de dólares, asociado con trabajos extras en la construcción de las plantas a carbón en Punta Catalina, es muy posible que muchas cosas tengan que airearse públicamente, y que algunas de las verdades envueltas en ese mayúsculo escandalo, con ribetes internacionales salgan a “brillar”, por el entorno en que se habría de ventilar el proceso, ya fuera del “orquestamiento” judicial que aquí se tiene, narigoneado  por el poder político local.

Según sostienen algunos expertos en asuntos de arbitraje internacional de ese tipo, el Estado dominicano no le quedara otro camino que pagar ese reclamo, y todo lo que se le pegue. Se infiere que, también se conocerán muchos de los aspectos “virtuosos”, consignados en el leonino contrato suscrito con los “angelitos” brasileños.

Solo hay que esperar que pase el nublazón, para que todo lo cierto con relación a esa temática, en lo tocante a Dominicana, y sus envalentonados políticos andantes, salga a relucir; que los destellos de la verdad, como ocurre con los rayos del potente Astro Rey, comiencen a manifestarse con fuerza. Eso, en consonancia con la frase que encabeza.

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡Una prioridad que hizo falta incluir!

Aunque lucen bastante ilusas, y con el agregado politiquero de estilo, el señor presidente de la nación dominicana citó las prioridades del Gobierno para el próximo año 2018, entre las que se destacan: la terminación de las plantas de Punta Catalina, la segunda línea del Metro de Santo Domingo y del Teleférico. Evidentemente, ejecutorias todas necesarias, a pesar de los pesares conocidos, cabría agregar. (Véase “Diario Libre”, del 29-12-17).

Ahora, hay una acción que se reporta como altamente prioritaria para el país en general, que el señor presidente de la República, hasta por táctica política, jamás debió excluir en su mención, que es la que se refiere al combate frontal a la corrupción generalizada que viene azotando a la nación.

Con una actuación urgente de ese tipo, prioritaria siempre, acompañada de voluntad sentida, se estaría contribuyendo con el feliz término de las innumerables obras señaladas; y, a su vez serviría como plataforma principal soportante, en cuanto al eventual lanzamiento de un nuevo proyecto de reelección presidencial a que se aspire.

No se olvide que la dilapidación de recursos económicos provocada por la corruptela, incluida la estatal, provocan el fuerte aguijón punzante que la República tiene sobre su cabeza, debido a las presiones tanto a nivel nacional, como internacional que se reciben, para que se actúe en esa línea; que, dicho sea de paso, pueden interferir bastante con las ejecuciones planteadas. Obviamente, también podrían cerrar los caminos hacia las facilidades financieras internaciones, que de manera innegable el país las necesita.

Es probable que se haya incurrido en una falta de táctica política, al no tocarse ni siquiera con el pétalo de una rosa un tema que tanta gente tiene en carpeta, no solo en el plano local, sino en el exterior también, muy pendiente de qué ocurrirá finalmente al respecto entre los dominicanos.

O, quizás la decisión fuera la de continuar silente ante la gravedad del asunto, por las derivaciones e implicaciones que se infieren, pero que tampoco se considera haya sido la mejor opción en las actuales coyunturas en que vive el país.  Posiblemente, no se produjera la asesoría más correcta.

Y es que, con ese gran fantasma intacto, según las innumerables acusaciones relativas que se hacen en tal sentido, como en torno a la compañera que se aprecia como inseparable: la impunidad judicial, va a resultar casi imposible que tantas realizaciones a las que se aspira, se puedan lograr durante el próximo año que se inicia.

¡Tiempo hay para reflexión, señor presidente! Recuerde que,  “rectificar es de sabios” (Alexander Pope).

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Hasta la belleza cansa”. ¡Corrupción e impunidad rebosan la copa en Dominicana!

 

La verdad es que, al ritmo que van desarrollándose los actos de corrupción en este país, y se preserva su hermana inseparable, la impunidad; se formulan acusaciones bastante serias y documentadas;  se desarrollan protestas populares en contra, que se dejan sentir con ahínco; ese flujo de las informaciones relativas que trascienden, procedentes del exterior, que se hace cada vez mayor; como, la disposición judicial que se viene evidenciando en relación con algunos casos denunciados de robos al erario público nuestro, podrían hacer que las cosas comiencen a cambiar en esta nación, con respecto a esos flagelos tan lacerantes, y el tratamiento de estilo que se acostumbra

El cansancio respectivo se está dejando sentir en la población generalizada, como en algunos sectores influyentes dentro de la misma, en correspondencia con el sentido de la frase parcial que encabeza. ¡La gente está “jarta” ya! Y, ojalá que se continúe con los aprestos de carácter enmendatorio que se vienen encaminando.

En el tenor de lo expresado, esa decisión condenatoria en contra del exalcalde de San Cristóbal, señor Raúl Mondesí, emanada de los jueces del Primer Tribunal Colegiado de aquella provincia, presidido por la magistrada Biulkis Milanés, según ha reseñado la prensa local, podría ser el inicio en firme de comenzar a pasarles facturas a todas estos enganchados a políticos, que solo van a los cargos públicos a satisfacer sus apetencias personales, como de los grupos respaldantes.

Rogar entonces, porque cosas como esa no se queden en el intento del hacer; que no sea una escaramuza más de la justicia dominicana para entretener, ante la presión social desbordante, dado los tantos casos de corrupción de mayor envergadura que se tienen en carpeta, a los cuales no se les quiere meter la mano; que se han puesto en el olvido, en razón del nivel de los turpenes políticos que hay envueltos en tales desfalcos contra las finanzas públicas.

Ahora, en el caso del también exjugador de Grandes Ligas, enganchado a político tras su retiro del Baseball, lo que llama un poco la atención es la aparente lenidad expresa, cuando se repara en el contenido de la sentencia evacuada, en términos de las penalizaciones dispuestas, frente a la cuantía del cometido desfalco de que se le acusa – malversar más de RD$300 millones en la dirección del cabildo que ocupó.

Una multa por RD$60 millones. Y, con los RD$240 millones restantes, como de seguro el dinero adicional, ¿qué pasó?; ¿se le deja para disfrute?  Además, se le impuso prisión por ocho (8) años de cárcel, que pasan rápido, o a mitad cumplida se queda libre. ¡Va en coche este inculpado, ya condenado!  Claro, peor hubiese sido un descargo judicial, como los alegres acostumbrados.

Preciso es apuntar que, ahora de inmediato comenzarán las apelaciones, los pataleos, y los shows de los abogados, para tratar de eliminar el fallo, o al menos disminuir las penas, por lo que las mismas pudieran quedar no significando la gran cosa en realidad ante los hechos supuestamente cometidos, al término definitivo del proceso.

Aunque mucha gente está pensando en que esa es otra pantalla entretenedora más del oficialismo, cabe reiterar, es indudable que algo del castigo habrá de quedar como precedente, y que la referida decisión puede motivar y abrir caminos expeditos para los demás gruesos expedientes de corrupción que se mantienen intocables en el país, verbigracia: Odebrecht, ISOES, Aviones Tucanos, entre otros.

Pues, si aquí se continúa evadiendo judicialmente el espinoso sendero de la corrupción estatal y la impunidad, es el pueblo mismo, debido al hartazgo fehaciente que viene expresando, que se constituirá en un amplio tribunal, y va a juzgar, como a dictar severas condenas, en contra de todos estos ladrones de cuello blanco que se gasta este país.

Finalmente, se hace necesario decir en opiniones de este tipo, que cuando algún político desaprensivo del país sea acusado de malversación de fondos públicos, u otro actos inmorales ante los tribunales de la República, y se logre sea dictada una sentencia condenatoria, dentro de los mandatos que se estipulen en la misma, se debe incluir la incautación de todos los dineros robados en términos líquidos, y el despojo de los bienes muebles o inmuebles adquiridos a partir de iguales actos dolosos, con cuartos del Estado nacional, como lección severa en su contra. No dejarle nada para disfrute a posteriori, y que los demás se puedan ver en ese espejo vergonzoso.

 

Hay anuncios que irritan a la población dominicana

 

Los dueños, y directores de medios de comunicación, deberían ponderar la colocación de algunas cuñas comerciales, o propagandas específicas, que no resulten del total agrado de la gran mayoría de sus receptores, al margen de los beneficios económicos que puedan representar. ¡Qué no les ciegue la ambición!

No siempre el factor mercurial debe prevalecer a nivel empresarial; pues si bien es cierto que permite la obtención de dineros, no es menos cierto que, puede afectar grandemente la imagen ante la sociedad de las organizaciones empresariales de que se trate.

Sabido es que, lo monetario perdido bien se puede recuperar en el tiempo; pero, lo segundo – imagen pública lesionada -, al igual que buena se puede lograr crearla, cuando se deja caer, muy difícil resulta su recuperación después.

En ese sentido, se puede ver en la televisión nacional, que tras la presentación de ciertos programas, o en medio de ellos, en que participan políticos, analistas y comunicadores diversos, donde se aborda la indeseable temática sobre la realización de las plantas de Punta Catalina, obras cuestionadas hasta la saciedad por la gente pensante en este país, y consideradas como pruebas de delitos por tantos abogados duchos nuestros, debido a los actos de corrupción atribuibles con respecto a las mismas, se pasan cuñas alusivas recomendatorias, como si el qué dirán nada importara.

También se habla con fuertes reproches, sobre los sobornos otorgados para conseguir su asignación; sobrevaluaciones de costos; impunidad alegre; como, lenidad judicial. Y, todo se relaciona con el sonado escándalo internacional patrocinado por la mafiosa, confesa, empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado por completo a casi todo el funcionariado oficial presente, y con respecto al cual muchos procesos se han abierto en otras latitudes también “infectadas” por el mal, con encarcelamientos de personas incluso, mientras en Dominicana esas cosas se vienen apañando como siempre, y no causan rubor alguno.

Sin embargo, se procede de forma concomitante aquí, con el pase de anuncios loatorios a todo dar, y en pos de vender la idea de obligatoriedad de su terminación por parte del Gobierno, algo que algunos interpretan hasta como una burla. También, para hacer mención con ahínco de los supuestos beneficios energéticos para la nación que se obtendrán, cuyas diligencias se creen impostergables. ¡Cuántas falacias en tal sentido se oyen decir!

Entre las tantas argucias: ¡se acabarán los apagones!; y, ¡habrá energía eléctrica durante las 24 horas del día, con una facturación más baja para la población! Una sola pregunta bastaría para refutar los engaños que se pretenden, ¿sirven las redes actuales de distribución? Y otra para completar, ¿habrá cuartos en el Estado para compensar a las “altruistas” distribuidoras por las pérdidas de energía eléctrica, que de seguro continuará produciéndose, probablemente en mayor grado?

Es obvio que, tremendo contraste, de muy mal gusto por cierto, ese que se da entre algunos programas de análisis, comentarios, y severas críticas,  por un lado, y por  el otro, las loas y recomendaciones con respecto a la “Gran Obra” de referencia que trata de exhibir el actual Gobierno, cuya efectividad aún se desconoce, amén de todos los factores en contra que se le atribuyen, asociados directamente con la enorme corruptela en que se dice se ha incurrido para la construcción de las plantas a carbón incluidas, como también el enorme endeudamiento relativo que se habrá de legar a la posterioridad.

Pero, de la misma forma en que “hay amores que matan”, como dice un refrán popular, y se continúa con ellos, así también hay anuncios, o cuñas pagadas que pueden afectar negativamente la imagen de cualquier empresa del sector televisivo, o radial, y sin embargo se prosigue pasándolos, debido a los ingresos que los mismos permiten.

Por tanto, nada más queda desearles, ¡buena suerte!, a todos aquellos medios que solo vean hoy por los cuartos de momento. Ya se verá qué les depara el futuro.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Cuidado con la “Marcha Verde”. ¡El Movimiento se puede tornar de otro color!

“Hasta la belleza cansa”, reza un dicho popular. Aquí los políticos acostumbran a estar jugándose con la gente, como con la expresión en masa de los males que le acosan. Las burlas alegres de que se es objeto, ya tienen” jartos” a muchos ciudadanos de este pueblo, que hoy se sienten indignados hasta la saciedad.

A ese “Movimiento Cívico”, tan exitoso hasta ahora, hay que ponerle mucha atención; y, las autoridades oficiales deben reparar con la frialdad necesaria, respecto de las acciones probables que se puedan llevar a cabo, de proseguirse no haciéndoles casos a sus justos reclamos, incluidos los relativos a los lacerantes flagelos de la corrupción y la impunidad que vienen acabando con este país.

Por lo que se puede advertir, la indiferencia hacia los tan sentidos pedidos que viene haciendo la población, es obvia. Todo continua aquí de mal en peor, y  estos políticos desaprensivos mandantes, en vez de hacer caso, y comenzar a enmendar cuánto se debe, lo que están haciendo es promover la reelección en el año 2020 del actual mandatario, de una manera que se puede considerar hasta burlona.

Y, claro, aprovechar para que el pueblo aleje la atención de los tantos problemas cruciales que afronta, como de los hechos afectantes además de la imagen de la nación, tal ocurre con el mayúsculo escándalo internacional de la mafiosa empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado sobremanera a esta República.

Parece ser que todos estos envalentonados políticos gobernantes se están olvidando de que “la voz del pueblo es la que más se parece a la de Dios”, según sostienen connotados pensadores; y, que es él quien pone gobiernos, pero que también los puede tumbar cuando se lo proponga.

Qué no se sientan tan seguros los que hoy están en el poder. En Dominicana puede haber un desbordamiento social mayúsculo, que se los lleve a todos de encuentro de forma súbita, a partir de las actitudes retaliatorias de ese “Movimiento Verde”, máxime ahora en que ha recibido el apoyo “activo y directo” de la congregación de los Jesusitas dentro de la Iglesia Católica, un segmento que se puede considerar como una clase élite dentro de la misma, por las atribuibles condiciones que siempre ostentan: religiosas, investigadoras y científicas.

Esa es gente que siempre acierta en el blanco. No son curas “sotaneros”, solo para confundir y embaucar. ¡Qué zapata nueva tiene el “Movimiento Marcha Verde!, “cuenten con nuestro apoyo activo, directo y creativo en nuestras obras educativas, parroquiales, espirituales y sociales”. ¡Tremenda promesa! (Véase: periódico “El Día”, del 1-8-17).

En el tenor de lo tratado, siempre recordamos la concepción de un hombre bastante vivido que conocimos en una ocasión, ya no con los humanos. Él decía: “Los dos gobiernos más fuertes que hay en el mundo son, los curas y las mujeres. Quien no se quiera ir de bruces, que no trate de chocar de frente con ninguno de esos sectores”.

Se refería al Clero Católico, y a las mujeres pensantes. Con relación al primero hacía hincapié en los gobernantes de los países, al tiempo de expresar: “con facilidad los ponen de patitas en sus casas; los apean del solio presidencial”. Los precedentes a nivel mundial están de sobra.

¡Ojo al Cristo!, señores del Palacio en el país. El “Movimiento de la Marcha Verde”, les puede provocar serios trastornos, de seguir ignorándose sus reclamos. ¡Este pueblo está “jarto” de ustedes ya!

 

Autor: Rolando Fernández

 

¿Dónde meterán las caras después los defensores escándalo Odebrecht en Dominicana?

 

Podrá mucha gente mirar de frente a sus congéneres, conciudadanos, o no, después de los efectos que de seguro habrán de provocar los poderosos vientos del tan fuerte “huracán Odebrecht” que soplen en el país, y que hasta ahora solo han afectado a algunos encartados, como leves brisas “hamaqueadoras”. ¡Que difícil le será!

Se refiere tal cuestionante a las bocinas solapadoras, defensores pagados, algunos periodistas, comunicadores diversos comprados, y hasta importantes actores dentro del tren judicial local, que no les será posible proseguir en lo adelante con sus labores actuales en tal sentido, debido al gran flujo de informaciones contrastantes que ya han transcendido hasta la opinión pública en general, y que permiten formarse certeros juicios de culpabilidad atribuible al respecto.

Es obvio que, muy pronto los solapamientos de orden, los maridajes políticos, como las cegueras judiciales, en relación con el mayúsculo escándalo Odebrecht, con marcados tentáculos a nivel internacional, y dirección instalada desde Dominicana para las operaciones en otros países de la región caribeña, según se ha dicho, por las permisividades alusivas alegadas que se verifican aquí, tendrán que llegar a su fin. Las verdades solo se pueden esconder por un tiempo; el mismo se encarga más tarde de sacarlas a flote, y pasar las “facturas” debidas.

Por consiguiente, todo luce indicar que les será muy difícil a toda esa gente aludida levantar la frente, a partir a los tantos datos que se han servido desde exterior, en que se incluyen fehacientes evidencias acusatorias asociadas con el funcionariado oficial de esta nación, y con el sector congresual propiamente, en lo referente a los sobornos pagados por la mafiosa empresa brasileña, confesa, como las sobrevaluaciones en las obras públicas que fueran asignadas en su favor.

Y, todo soportado con denuncias sobradas, que aquí han sido manejadas y acomodadas, como siempre, en busca de la impunidad de estilo, contrario ha ocurrido en otras naciones que se incluyen en los mismos actos de corrupción de que se trata, donde los encartados, y no seleccionados, sí que están siendo procesados judicialmente como se debe hacer.

Por cuánto se puede observar, lo que se ha verificado en Dominicana es un orquestamiento embaucador, con los propósitos de siempre: tapar a los verdaderos culpables, por lo que muy pocas esperanzas alentadoras de que se haga real justicia, en el sentido de administración y aplicación, en lo referente al caso de que se trata, se pueden tener, como bien lo expone el señor Eusebio Rivera Almodóvar, en un trabajo que publicara en el medio “HOY”, en su edición de fecha 26-7-17, bajo el título “Cuando la entrada es la salida”.

Así lo señala el articulista, y con sobrada razón, por lo que se aprecia: “el Ministerio Público entro en un laberinto que aparenta no tener salida y se observan peligrosos presagios de que el resultado final podría ser otro memorable “no ha lugar”. ¡Son famosos ésos, cuando de procesar judicialmente a políticos nacionales se trata!, cabría agregar.

Evidentemente, nada de lo ocurrido ha sido casual. Las debilidades e inobservancias en el expediente acusatorio preparado por la Procuraduría General de la República, según los expertos, con que tuvieron que trabajar los jueces designados para conocer luego sobre los recursos de apelación incoados, cuyos defectos sirvieron de base para cambiar las medidas la coerción impuestas en principio a los supuestos implicados en los sobornos de Odebrecht, todo lo explica bien claro, y  deja en un limbo el mayúsculo caso, que difícilmente se pueda superar en lo inmediato.

Por el momento eso no va a pasar de ahí, tal lo presupuestado. Los ventarrones obvios vendrán después, al igual que los desenmascaramientos obligados de tantos personajes, acusados, y defensores bocinas, cuando opere en este país una verdadera justicia; cuando todas las verdades envueltas en ese gran escándalo internacional salgan a relucir sin tapujo alguno. O, de lo contrario, cuando este pueblo se empodere y reclame con la firmeza debida, usando la violencia de ser necesario, el fin de la impunidad en Dominicana.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Por qué esas expresiones de satisfacción: amplias risas en los encartados locales Odebrecht

 

Es bien sabido que, se puede reír por diversos motivos, entre los cuales están: un buen chiste; una narración, o cuento bien elaborado; alguna comedia humorística inductora que impacte en verdad; diferir acciones por enfados, enojosos presentes, etc. – amenaza sutil -; o, de los demás congéneres, a manera de burla, cuando a esos se les considera como estúpidos.

En ese tenor, cualquiera se preguntaría por cuál de esas razones, o quizás otras muy bien disimuladas, se estarán riendo, y celebrando, algunos de los supuestos encartados en el mayúsculo caso de corrupción y sobrevaluación Odebrecht a nivel local, desde que la Suprema Corte de Justicia del país, en un proceso de apelación, les variara las medidas de coerción que les fueran impuestas en principio por el juez especial designado, Francisco Ortega Polanco, en su oportunidad.

¡No es que fueran liberados totalmente para eso!, a pesar de las modificaciones introducidas después, por lo que se aprecia podría ser la causa última señalada. También aplicaría considerarle, yendo un poco más lejos, como una forma de disfrazar los resentimientos, o rencores generados, por solo haber sido ellos los inculpados de momento, mientras los demás, que deberían acompañarles, y que sería lo justo a su entender, se mofan de sus padecimientos. Una forma de decir, ¡ya nos veremos más adelante!

Otra, creerán haber salido del fango por completo en su apreciación, cuando, por lo que se puede advertir, como el flujo de informaciones constante sobre esa mafiosa empresa brasileña, confesa, y sus deleznables andanzas por toda América Latina, cada vez se torna mayor, y se deja entrever en los datos ofrecidos, una amplia complicidad a nivel nacional, que evidentemente los embarra de manera casi irrefutable.

O, será que piensan en que se pude continuar jugando con la inteligencia de los dominicanos, como si todos fueran tarados; y, que logrando embaucar a esos tontos, quedarían limpios. ¡Qué esta vez también les será tan fácil engatusar a los demás! ¡Qué esperen que suba la marea, y que todo el largo proceso judicial que les espera termine, ¡a ver hasta dónde les va cubrir el mayúsculo escándalo internacional!

Mientras los sometimientos judiciales y apresamientos a los “gordos” sindicados, con respecto a la corrupción, lavado de activos, soborno y sobrevaluaciones,  asociadas todas esas linduras con Odebrecht y a las operaciones de Lava Jacto, continúan  “viento en popa” en el exterior, con muestras fehacientes de última, como por ejemplo las condenas de Ignacio Luna Da Silva (sentenciado a 9 años, solo por uno de los procesos judiciales pendientes), y Ollanta Humala,  enviado a la cárcel junto a la esposa Nadine Heredia, aquí el teatro “volibolero” procesal penal relativo prosigue, al grado de no saberse en estos momentos en qué pie está parado, como se dice popularmente.

En Dominicana, toda la selección de semi-procesados hasta ahora, como los intocables que se tienen, por razones políticas, y económicas de “gran calado”, se consideran autoinocentes, y son defendidos a rajatabla por  baterías de abogados pagados, alegándose una serie de argumentaciones que chocan de frente con el gran cúmulo de informaciones procedentes de fuentes confiables, como las “calderas justicieras” de Brasil y los Estados Unidos, países que han estado participado como protagonistas ante los tentáculos corruptos de la mafiosa empresa  brasileña Odebrecht , como la cuestionada organización de “Lava Jacto”.

Ante esa pantalla de inculpabilidad alegada que ostentan esos “magnates” del patio, las risas burlonas se dejan sentir con ahínco, como diciéndoles a los ciudadanos de este país, “esos si que están pendejos; nosotros representamos el gran poder político y económico a nivel nacional, contra el que no van a poder”.

Claro, han encontrado el concurso, si es que cabe la analogía, del Ministerio Público local, al elaborar un expediente acusatorio, que la generalidad de los conocedores sobre Derecho ha encontrado mostrenco, muy débil para sostener las acusaciones que se han formulado. Y claro, con la decisión a posteriori en apelación de la magistrada Miriam Germán Brito, y demás, se invitó a continuar, aunque de manera algo sutil, profundizando las investigaciones. ¡Tremendo mensaje!

Muchos entienden que, todo ha sido adrede por parte de la Fiscalía, precisamente para que se desvanezcan los procesos a nivel de los tribunales de la República; y, que los encartados puedan quedar absueltos por completo, ya que todos son partes de la orquesta gobernante actual en el país, salvo las excepciones dizque pertenecientes a la oposición.

Ahora, que los sindicados como presuntos culpables hasta el momento, que piensan haber ganado terreno con la decisión última de la Suprema, no se estén riendo con toda la boca, creyéndose liberados – si es por esa concepción el motivo de las risotadas -, de ese “ciclón fraudulento” con mangas internacionales, que lo de aquí está por venir, y no muy tardío.  ¡Solo hay que sentarse a esperarlo!

Entre los dominicanos se tendrá que hacer cuánto judicialmente proceda; o, deberán acogerse a las consecuencias y presiones con origen en el exterior, donde sí que las cosas referentes al escándalo Odebrecht,  y Lava Jacto, se está manejando de forma muy distinta al teatro judicial que se ha venido escenificando en Dominicana, a pesar de los pesares.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Las críticas a Dominicana de seguro llueven en el extranjero

 

Es obvio que, la imagen de este país tiene que haber descendido bastante en el exterior. ¡Iluso el que no lo crea así! Los admiradores de antes, tienen que estar reflexionando en sentido inverso ahora hacia esta tierra.

Qué opinarán los hombres pensantes en ultramar con respecto a esta alicaída República caribeña, hoy en manos de toda esta claque politiquera, corrupta, depredadora, haciendo y deshaciendo a voluntad, sin una población que en verdad se empodere y reclame sus derechos; que ha tirado por la borda sus otrora aprestos combativos y de lucha decidida.

Bien desacreditada y cuestionada en el extranjero debe estar quedando esta nación, sin que las acciones necesarias para contrarrestar, desde allí se adviertan, debido a cuanto viene ocurriendo en su seno, en términos de la mala administración estatal fehaciente, corrupción, impunidad, inseguridad ciudadana, falta de servicios públicos básicos, endeudamiento externo alarmante, e hipoteca a la clara de su soberanía.

Ahora más se ha puesto en evidencia clara ante el mundo, la cruda y criticable realidad que se viene verificando en Dominicana, incluido un deterioro institucional sin precedente, a raíz del gran escándalo internacional de corruptela “ODEBRECHT”, con amplia expresión nociva aquí, según el extenso flujo de informaciones que ha trascendido hasta la opinión pública en general

Más que notorio es el accionar local al respecto. Sobre el mismo se ha venido montando un amplio teatro judicial – no habría otra manera de calificarlo -, solo para procesar a encartados seleccionados. ¡Ninguno de los que se consideran fieles servidores a la actual gestión de gobierno!

Los principales personajes señalados, como ligados a esa mafia denunciada a todo pulmón, no se les quiere tocar ni con el pétalo de una rosa. Se les entiende como inocentes, solo para encubrir, y no afectar determinados intereses políticos asociados, en fuerte maridaje con sectores económicos de poder.

Y mientras eso pasa en esta nación, en todos los demás países en que la mafiosa empresa brasileña, confesa, había estado operando a manos sueltas, las acciones judiciales por sobornos y sobrevaluaciones se han tornado totalmente diferentes. Suspensión de obras asignadas, y rescisión de contratos suscritos en adición, no han faltado. También se tienen inculpados perseguidos de renombre, y presos los que deben estar, a la espera de los procesos correspondientes.

En Dominicana la fiesta continua igual; como antes de que explotara el mayúsculo escándalo, con el coro innegable de las bocinas pagadas para defender y justificar las acciones relativas; con una prensa que luce comprada casi en un ciento por ciento, utilizada para promover las acciones concernientes a la continuidad de las cuestionadas plantas en Punta Catalina, a cargo de Odebrecht. Y, tratar de solapar, por supuesto, lo que se entiende como el gran fraude concluyente de la avariciosa tribu morada gobernante.

En ese sentido, qué falta hace entre nosotros eso que expresara, y aparece reseñado en el periódico “HOY”, edición del 4-7-17, página 8ª, el señor Tomás Regalado, periodista y actual alcalde de Miami, que en parte merece transcribirse en el marco de esta opinión:

“La prensa tiene la obligación moral y cívica de cuestionar y confrontar a todos los políticos y de investigar sobre el rol de los gobiernos, ya que la única representación del ciudadano son los periodistas y los que pueden lograr que la administración pública funcione bien”. ¡Aquí, los que ejercen esa disciplina profesional, en un alto porcentaje, solo representan poderes económicos y políticos!

Además de los vocingleros, y de una prensa hipotecada al servicio en el plano local, se sigue disponiendo de una lenidad judicial extrema, que proporciona la instancia del género, orquestada para solapar las acciones de los políticos desaprensivos y corruptos que se gasta el país. ¡Presupuestada!

Lugo, lo que se está mirando en este país, ¡qué solo los ciegos no ven!, tiene que ser tema de conversación en muchos escenarios internacionales, como objeto de críticas severas; y, hasta de burla por parte de algunos personajes siniestros, que se complacen con los males ajenos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

Necesidad de un verdadero líder conductor en el “Movimiento Verde”

 

 

Toda corriente ciudadana, con propósitos reivindicativos en firme, necesita de alguien con condiciones óptimas que la encabece, para dirigir con firmeza y voluntad sentida, las acciones hacia el futuro que las circunstancias impongan emprender.

Claro, aunque con determinada sapiencia política, no necesariamente tiene que considerársele como tal, sino más bien ser una persona que se identifique plenamente con los propósitos que se persigan en términos grupales, y en capacidad de alcanzar los logros pueblerinos a que se aspire.

En ese sentido, los organizadores del llamado “Movimiento Verde”, de reciente creación en Dominicana, con objetivos definidos claramente en principio: el combate a la corrupción, como la impunidad, flagelos con carácter generalizados en esta nación, una  iniciativa que ha tenido un crecimiento incuestionable  a lo interno del país, y amplia expresión fehaciente a nivel internacional, dondequiera que residan ciudadanos de aquí, tienen que ir trabajando en la búsqueda de alguien, que más aglutine y compacte cada vez, la formación social de que se trata.

Es obvio que, cuánto se persiga en el orden de lo planteado, solo puede ser logrado en cantidad razonable, en un mañana no lejano, aunque se pueda empezar ahora, desde la primera magistratura del Estado, a través de las ejecuciones certeras que desde allí se emprendan, con el respaldo pueblerino requerido.

Por consiguiente, es hacia esa meta que debe ir todo ese gran “Movimiento Verde”, in crescendo, que se viene perfilando en la actualidad como apolítico –  nada, ni nadie en el fondo lo es -, y solo ostentándose desde el mismo un fuerte reclamo social en favor del bienestar futuro de este pueblo, como la intención de sacar del poder, y enjuiciar, a toda esta partidocracia corrupta que nos rige desde hace ya bastante tiempo.

Ahora, ¿cómo se puede lograr esa hazaña, sin la instauración de una nueva forma de gobierno, y una entidad representativa que lo sustente, presidido por alguien apto, y con amplia conciencia ciudadana? ¡La respuesta es obvia! Buscando los votos necesarios a través de las urnas. ¿Cuál otra forma segura habría? ¡Difícil! ¿Verdad?

Luego, concluida toda demostración callejera de protesta que lleva a cabo el precitado “Movimiento Verde”, tanto aquí como en el extranjero, hay que definir las acciones con que debe proseguirse mientras tanto, en el caso de que no se obtempere desde las instancias estatales violatorias de la Constitución de la República y las leyes del país; que las demostraciones del pueblo no hayan surtido los efectos esperados.

En ese tenor, ¡proceden las que sean, para obligar! Primero, pacíficas se debe decir. O, coger los “jierros”, para exigir por la fuerza, de ser necesario, en un segundo intento, como tantos opinan ya. ¡Y es que, esto no puede continuar de la manera en que viene desde hace años! Los políticos se lo robarán todo; nada dejarán para las próximas generaciones; solo un país endeudado hasta la coronilla, e hipotecada su soberanía.

Pero, además, se impone desde ya el ir buscando el candidato ideal para que ocupe, con el respaldo de dicho conglomerado social, en rebeldía hoy, la presidencia de la nación; y, eso no puede ser con la ausencia de un partido político, debido al sistema democrático-representativo que rige, se debe reiterar.

Respetando criterios, incluido el de un connotado politólogo de la República, no creemos que la expresión del “Movimiento Verde” sea una simple “coyuntura social del momento en que vive el país”, que al parecer él entiende, como una condición algo impropia para una formación grupal de ese tipo.

Sí la concebimos tal una gran oportunidad para lograr las enmiendas a que se aspira; y, como muestra irrefutable de saturación plena, por lo que ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, sin que nadie en realidad les haya puesto el frente a los flagelos de que se trata, tan enraizados aquí desde hace décadas. Esa es una “fiera” decisión hacia el combate de los males de referencia, lacerantes en grado sumo para la sociedad local.

Tampoco, que “si en el futuro decidiera formar un partido, estaría destinado a fracasar”. ¿Por qué en realidad? ¡Todo depende la forma en que se haga! Evidentemente, hay que excluir del Movimiento a todos los infiltrados trepadores conocidos, que han estado dando la cara, y que andan en sus búsquedas, tal ha sido siempre el estilo. Como se podrá comprender, este asunto no es solo para el presente, sino de consolidación complementaria futura también. Por ello, se debe proyectar hacia el mañana.

La concepción de no crear una organización de ese tipo, única forma más viable para lograr lo propuesto, dado el sistema que rige para conformar gobiernos en el país, por medio de las urnas, desde donde todo se puede, claro está, luce como algo aéreo. Parece no estar bien sopesada la opinión a que se hizo referencia, y que reseñó el periódico “El Día”, en su edición de fecha 27-6-17, página 8.

Quizás la parte más difícil sería, el obtener un candidato idóneo a ofertar, en vista de la gran escasez de personas con condiciones de líderes que se verifica entre nosotros; pues, los que hay son jefes de grupos más bien, tintados con el color de los partidos tradicionales en el ruedo nacional. Pero, puede aparecer uno potencial fuera de esos entornos. ¡A buscarlo por tanto!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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