Amarga realidad local, de orden académico-docente

 

No son estudiantes, sino “ocupa butacas”, con los que de ordinario tienen que trabajar hoy los cuerpos docentes, a nivel de los diferentes grados de la educación local, incluido el considerado como la “fragua” para aquellos que se suponen el relevo generacional de los profesionales que actualmente ejercen como tales.

Y, así alguna gente que no piensa en este país de las improvisaciones, y las fachadas politiqueras, están hablando de enseñanza virtual, u “online” – a través de la red de la Internet -. ¡Qué bárbaros son!

Ahora están haciendo provecho de la cuarentena decretada a raíz del coronavirus, para promocionar ese propósito. “Cuarentena pone a prueba tecnología de la educación distancia” (Periódico “El Día”, del 26-3-20, página 5). ¡Qué buen viento los guíe!

Cualquiera diría en ese tenor, si presencial no sirven, en su gran mayoría, qué aprenderán de adoptarse ese sofisticado sistema, en el que participarían muchos seudo estudiantes, que a apenas saben leer y escribir.  Por nuestra experiencia en el área docente local, ¡no creemos que algo significativo se logre!

Evidentemente, son muy pocos los alumnos universitarios en el presente, por irnos a los de más arriba, que ostentan sentido de responsabilidad, como deseos de adquirir una real formación academia superior, cuyo desempeño futuro les permita vivir, económicamente hablando, en el mañana, amén de poder cumplir con las responsabilidades sociales que les corresponden.

Asisten a las universidades, después de cursar una deficiente enseñanza básica – cargados de lagunas -, solo en procura de obtener una cartulina, con un sello dorado, y una cinta de color – título – aunque se esté vacío, respecto de los conocimientos soportantes, imprescindibles, que se supone han logrado a través de cursar la carrera académica de que se trate.

Qué penosa se reporta esa displicencia tan marcada en estos muchachos, sin madurez mental alguna; muy escasa preparación base, cabe recalcar, para estar cursando estudios a nivel superior; y, más aún, el no querer reconocer sus deficiencias, y procurar superarlas, con la oportunidad debida.

Creen que, con ir a sentarse en una butaca a las aulas universitarias, y en las mismas de niveles inferiores, portando un celular en las manos, que por lo regular utilizan para fotocopiar apuntes que hacen los profesores en las pizarras; o, anotar explicaciones que reciban, su labor está cumplida. Ya ni siquiera tratan de copiar manualmente nada. Los que suelen andar con alguna libreta o mascota, la usan muy poco.

Luego, al momento de tener que impartirles alguna prueba, o disponer algún trabajo práctico, cuando no de investigación propiamente, sobre cualquier temática inherente a la asignatura que estén cursando, los resultados que se obtienen son desastrosos.

Se “queman” en los exámenes; y, con relación a investigar, lo que hacen es recurrir al “copy-paste” en la red de la Internet. Ni siquiera se preocupan por leer, y tratar de comprender los trabajos que allí aparecen. El asunto es salir del paso, como se dice popularmente.

La verdad es que, muy pocas esperanzas se tienen en este país, respecto del relevo generacional necesario en toda sociedad, con relación al grueso de las disciplinas del saber existentes. Cuando se van del planeta Tierra los preparados en verdad, desde ya, muy pocos sustitutos aparecen.

En lo concerniente a la nuestra, habrá que importarlo, dentro de un tiempo relativamente corto, pues nos quedaremos solamente aquí, con peloteros, megadivas, y políticos de poca monta, que son las mayores proclividades juveniles en estos tiempos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpresw.com

 

 

 

 

¿Qué matará más personas a fin de cuentas?

Es la pregunta obligada que todos los hombres pensantes de seguro se hacen, con respecto a la expansión probable del virus COVID-19, que viene afectando indudablemente en gran medida a la sociedad mundial.

Evidentemente, eso es algo sin respuesta posible hasta el momento, por la magnitud del problema. Es una crisis sanitaria, con “meollos” que aún la ciencia no logra identificar, en pos de poder combatirles con la eficacia debida. El mal afecta al mundo en general; nadie está exento de sus alcances.

Como consecuencia de la pandemia, es evidente que se tienen gravosos efectos en la actualidad: los provenientes directos del Covid-19, innegables, como afección patógena: el abanico de enfermedades mentales que se derivan, entre las que se encuentran encabezando la depresión, y la ansiedad: como, los desequilibrios emocionales diversos que se generan a partir de esas, con sus respectivas secuelas orgánicas, casi automáticas.

Y, para completar, los deterioros económicos generales, como individuales, que no se hacen esperar nunca, vienen impidiendo todos los desenvolvimientos en este orden, y otros muy dependientes, que podrían hasta dar al traste con las subsistencias humanas mismas.

De esas tres puntas del triángulo calamitoso en que la humanidad está tratando ahora de sobrevivir, desde hace unos meses hacia acá, no se sabe en verdad aún, cuántas víctimas mortales, al final cobrará cada una de ellas

Con estas cuarentenas, y los toques de queda impuestos – cero vida nocturna -; sin producción suficiente de bienes comestibles; actividades laborales suspendidas en un elevado porcentaje; y exigibilidades de consumo al por mayor; como, sin saberse hasta cuándo, las posibilidades de vida entre los humanos se reportan cada vez más difíciles.

Es evidente que, ese calamitoso panorama, matizado con el preventivo “aislamiento social” recomendado, viene afectando psíquica y emocionalmente al grueso de las personas, por más indiferentes que se quieran hacer; y que, eso conducirá a estados mentales explosivos, con daños trasladables hacia las economías físicas de los individuos.

Se debe intercalar aquí que, esa nueva forma de vida separatista que imponen las circunstancias sanitarias presentes, está causando un profundo sufrir humano. Eso de no poder estar cerca de los demás, incluida la propia familia en el hogar, esposos e hijos; estar huyendo de los vecinos; saludar de lejos; suspender abrazos humanos, que no cabe duda energetizan en ciertos momentos, y los mismos besos que se dan, aun no sean de los amorosos tradicionales, entre otras cosas, son impedimentos frustrantes, y muy lastimosos, además, que se habrán de manifestar más temprano que tarde, con fuertes ecos nocivos en la salud de la gente. ¿Se aguantará por mucho tiempo ese nuevo patrón de convivencia humana? ¡Difícil!

El actual, y resquebrajado ambiente laboral-económico por una parte, como el aislamiento social; y, por la otra, el amplio flujo de dañinas informaciones con que se bombardea sin control a los humanos, destacándose entre esas el número de personas infectadas, y fallecidas a nivel mundial, in crescendo siempre, que amén  infunde un terrible miedo  afectante, son factores marcados que vienen abatiendo a la gente del presente; y,  que creemos no tienen parangón alguno desde hace siglos en la humanidad, por lo que asimilarles hoy en día, se hace bastante dificultoso.

Por el otro lado, procede destacar, que el virus-Covid-19,  es una realidad concreta, de infinito suponer en el tiempo hasta el momento, provocante de  una situación que se torna cada vez más preocupante, por lo inescrutable que está resultando para los científicos, el poder descifrar la esencia del mal; como, lo problemático que se hace administrar el control sanitario correspondiente, al igual que, prescribir una probable, o efectiva medicación para la gente.

Esta es una crisis de salud pública, que parece ser va para largo, en opinión de algunos entendidos, incluida la OMS, que lo ha hecho público. Y, es lo que se infiere, globalmente, cuando se leen trabajos elaborados por profesionales independientes del área, muy autorizados, gente que nada en aguas de la ciencia, como es el caso del doctor. Bernardo Defilló, especialista en Medicina Interna y Cardiología-Internista que escribió para el periódico “HOY, un enjundioso trabajo que fuera publicado en su edición de fecha 18’-4-20, bajo el título de, COVID-19 ¿nuevos criterios?

En el mismo trata sobre las características muy especiales de este mal de la salud; sus manifestaciones y efectos probables, al igual que los eventuales pronósticos asociados a dictar, temáticas sobre las que muchas personas que lucen carentes de conocimientos médicos-científicos, han osado estar opinando y especulando, como siempre se estila.

Se refiere además el galeno, a las investigaciones de carácter científico propiamente, que el mismo impone, como a la administración efectiva, y manejo oportuno de que esas deben ser objeto, en su opinión.

Finalmente, se debe recalcar que, es a ese tipo de autores, entre otros, a quienes se tiene que leer y oír hablar, como hemos dicho en ocasiones anteriores. Es a los que saben, para procurar mayor edificación al respecto; profesionales que indudablemente exponen con base y sólidos criterios.

Luego, ¡las gallaretas -todólogos – que se callen!, para que no confundan más a las personas; pues, se está frente un problema de salud muy delicado, de amplio espectro no cabe duda, que luce incontrolable en un alto porcentaje.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

.

 

 

 

“¡De que se van, se van!”. ¿Y quiénes vienen?

Ese primer decir, es uno de los estribillos politiqueros más entonados en la actualidad, en las manifestaciones de uno de los partidos considerados como de la seudo oposición local. Los participantes en esos eventos lo vociferan a todo pulmón, como se dice popularmente.

Y, mientras ellos vociferan esa aseveración, muchos pensantes en este “solar” reflexionan en busca de respuesta a lo segundo que aquí intitula, por ser esos conocedores de cuánto localmente se tiene para sustituir; como, de lo poco favorable que pueden ofrecer a esta sociedad, todos los postulantes que están corriendo en el ruedo electoral presente.

¡Mucho ojo, dominicanos! No hay tantas cosas entre las que se pueda escoger, según los cuadros de las películas que se vienen exhibiendo en el orden político interno, de cara a los comicios posibles de celebrarse durante el año que transcurre. ¡El Covid-19 ha puesto las cosas un poco difíciles!

Todo no es más que “arenas de igual costal”, como se dice. Sí, gente con los mismos propósitos personales y grupales de siempre, como las ambiciones económicas de estilo, para recuperar con creces las inversiones en las que se incurre durante los procesos electivos que se llevan a efecto en este país, como ha sido la norma hasta el momento; mismo que, reciprocar con los patrocinadores de las campañas políticas.

Son los mismos actores y actrices de siempre, los que de nuevo están participando en el ruedo político de este “solar”; cuando no, sus vástagos, y demás familiares cercanos. Claro, cada cual con el concurso de las bocinas pagadas: periodistas, y amanuenses; al igual que, comunicadores coristas que le hacen el juego.

El que esté cifrando esperanzas en toda esta claque politiquera local de nuevo cuño, que acabe por despertar, para que no le sigan cogiendo de tonto, y burlándose descaradamente de él.

Como evidentemente, los ciudadanos de esta nación no han querido hacerlo por sí mismos, ahora las circunstancias les han puesto de frente el escenario del coronavirus, Covid-19, cuya peligrosidad puede segar muchas de sus vidas, para ver si los demás, aquellos que logren sobrevivir, reflexionan, y dejan de acudir a sufragar por cualquiera en las urnas, a cambio de limosnas, en naturalezas, o monetarias.

Es obvio que, el Covid-19, ha “encuerado” por completo el maltrecho sistema de salud que se tiene en esta República; y, puesto en evidencia clara, cuántas deficiencias subyacen en este, que se reportan más que perjudiciales para esta sociedad.

Además, las proclividades hacia lo comercial y la especulación de que está revestido el mismo, tanto a nivel público, como en el ámbito privado también, con principalía en este último. Pero, las autoridades competentes poco reparan en esas negatividades fehacientes.

Dicen, qué se debe tener mucho cuidado con las mentiras que se expresan, por la facilidad con que pueden salir a relucir en cualquier momento; y, hacer quedar mal a quien sea.  En el presente se ha estado viendo algo de eso en Dominicana.

El Covid-19, ha dejado al descubierto todos los allantes internos relativos al sector salud, falsedades, que como grandes logros han venido tratando de vender nuestros políticos de la modernidad, engañando este pueblo, y haciendo pingues negocios a todo dar; como, favoreciendo a familiares, y amigos dentro del área, durante los últimos años.

Pero, en adición se tiene un país carente de higiene por completo, como de agua potable apta para el consumo humano requerido; y, de la energía eléctrica suficiente, para satisfacer necesidades perentorias de la población, a un costo razonable; que, son servicios públicos indudablemente imprescindibles ante situaciones de crisis como la actual.

En tal sentido, y para aparentar, lo que se está haciendo en estos momentos es politiqueando; tratando de hacer provecho de la situación de crisis sanitaria que azota a la nación, el Covid-19. Se están fumigando las áreas públicas del país que más se ven, para que se le dé prensa suficiente a la labor.

Sin embargo, ¿se procede de igual forma con todos los hospitales públicos nuestros, en la capital y el interior?, qué es donde más se necesita hacerlo. Es la gran pregunta que tantos se hacen. Otra, y muy obvia por cierto es, ¿quiénes, principalmente, están llevando cabo esos trabajos?, bajo sutiles menciones personalizadas loatorias, cabría agregar.

Pero, continuando con el coctel de contradicciones evidentes, y para concluir, sí abundan entre nosotros políticos corruptos, en un buen número, multimillonarios, hechos a cargo del erario público; con cuartos que no saben lo que van a hacer con ellos; mientras este pueblo continúa llevándoselo el diablo; al igual que, sin ampao estatal alguno. Solamente, con allantes y demagogias se le mantiene “roncando”.

Hasta cuándo serán los “embustes” a la población, por parte de muchos de esos “vividores”, demagogos; como, la inconsciencia ciudadana ostentada por gente de este patio “neoyorkino”, en el Caribe, según dicen algunos envalentados personajes nuestros, conocedores de una gran cantidad de callejones en aquella gran ciudad, y que los asocian con este país.

¡Quienes se tenga que ir, que los expulsen! Ahora, el otro reto es, buscar sustitutos que valgan la pena; no seguir con los mismos actores y actrices, con disfraces diferentes, siempre en busca de lo suyo: cuartos, como poder, y nada más.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Cuánta fragilidad mundanal!

 

¡Qué distinto anda todo hoy entre los hombres! Si compramos los aconteceres presentes con los que venían sucediéndose en los últimos meses próximos pasados, es para asombrarse, pensar en algo “apocalíptico”.

Con qué facilidad un virus letal, que algunos dicen fue creado, mientras otros lo consideran como natural, y que aún se reporta inescrutable para la ciencia, cuyo origen prosigue en investigación; viene arrasando con todo, hasta “poner en ascua” a la sociedad mundial; como, llamar a profunda reflexión a sus mandamases más connotados, a los fines de que adopten las medidas que demandan las circunstancias.

Todas las actividades de corte económico, comercial político, deportivo, y hasta religioso, se están yendo a pique. El mundo está casi paralizado, y es probable que no se sepa hasta cuando; como que, tampoco se puedan predecir los efectos negativos globales, que al final se habrán derivar, como producto de la pandemia en curso.

De tan significa expansión han sido los cambios registrados, propiciados por el aislamiento social exigible, como medida de prevención puntera, que hasta se han acabado, aun sea por el momento, los funerales vistosos, con el respectivo coronaje floral de estilo; ataúdes de lujo; salones suntuosos para exposición de cadáveres; cortinajes al último guay de la moda; como de lujosos carruajes modernos para transportar féretros hacia los cementerios, cuando no es que debe haber cremación, donde tampoco se permiten las aglomeraciones de personas para despedida; Además, se fueron de paro los seguimientos de largas filas de vehículos, ocupados por familiares y amigos, para acompañar a los portentosos.

Solos tienen que estar ahora los difuntos; con mínima presencia de gente en los salones de exhibición, para luego recorrer prácticamente de igual forma su lento tránsito hacia su última morada. Cuán parecidos se llevan a efecto tales actos, en términos de humildad, respecto de aquellos que se hacen a los pobres; a los que no tienen cuartos, ni adulones póstumos, Muy poco notoria es la diferencia.

Ahora, todos somos iguales, y tenemos que irnos de esta Tierra de la misma forma, acompañados de la soledad y la sencillez que demandan las circunstancias sanitarias presentes. Riesgo de contagio probable está; la gente se tiene miedo entre sí; y más, cuando se está presencia de un afectado, que ya no respira.

Hasta las ostentaciones sociales, asociadas con los servicios funerarios, parece ser que están dejando de existir, con la lección que viene dando el COVID-19, el cual no discrimina para afectar a las personas, y llevarlas con facilidad al otro mundo

¡Cuántas cosas ha hecho cambiar la pandemia de que se trata!

 

Alguna lección fuerte tenía que llegarnos. ¡Y cuidado!

Aunque muchos no corroboren, o estén de acuerdo, con el parecer aquí expuesto, la verdad es que, hay realidades indebidas, e innegables, que se dan entre los hombres (general), comparables con un “Sol de mediodía”, en términos fehacientes; y que, por tanto, requieren de algún tipo de remedio que resulte efectivo para su control, y hasta en pos de lograr una eventual erradicación total definitiva. ¡De provenir el Universo inmanifiesto, mejor!

Es evidente que, la sociedad mundial no debe seguir transitando por los mismos senderos degenerativos que hasta ahora; como, aquellos de la desobediencia alegre a los preceptos divinos conductuales, en que se incluyen, tantos los de carácter justiciero atinentes; como, los humanitarios de rigor, propiamente, entre hermanos terrenales.

Sí, esos que fueran dictados en su oportunidad por el Gran Arquitecto del Universo; y, que los hombres (general), deben observar siempre, para evitarse acarrear los karmas merecidos que devengan luego, los cuales les habrán de llegar en los momentos menos esperados.

Más que notorio se reporta el hecho de que, desde hace gran tiempo hasta la fecha, el mundo ha dado un giro de 360 grados, hacia lo degenerativo por completo, podría decirse sin temor a equivoco alguno. Es más, no sería osado expresar, qué lo racional pasó de moda.

Todo se atribuye a la mal asimilada modernidad en curso, que no necesariamente implica asumir las actitudes indebidas que se verifican entre la gente de hoy, que hasta de irracionales muchas de ellas se podrían catalogar.

La proclividad se ha mantenido intacta en tal sentido. Todos los mandamientos de carácter divino se violentan sin contemplación, queriéndose hacer las cosas conforme a la voluntad de los hombres, e ignorando la del Supremo Creador.

Todo hay que cambiarlo, y degenerarlo por completo. Muchos entienden que las prescripciones divinas generalizadas, como el ordenamiento mundial, al igual que las condiciones de convivencia humana, procedentes de Aquel – el Supremo Creador -, no tienen sentido; que solo es valedero lo terrenal.

Aquello de crecimiento espiritual de que tanto hablan los religiosos, como los esoteristas mismos también, ¿para qué?, sostienen muchos.  Vamos a buscar cuartos, sin importar los medios; de todos los bienes materiales posibles; a disfrutar de los placeres mundanales; a vivir el día a día. Es una concepción casi generalizadas entre los hombres del presente (general).

¡Creación de tribus sanguíneas (familias)! Eso es para complicarse la vida. Ahora menos, que hay libertad de selección en cuanto al sexo respecta; se elige el que se quiere, aun se tenga que modificar la economía física con que se nace.

A las mujeres le han hecho perder su valor esencial, en términos de los roles fundamentales asignados por la Naturaleza, a partir de las inducciones enmarcadas dentro del nuevo pensamiento de la mal asimilada liberación femenina, en que se esgrime la igualdad de sexo, por un lado, como la competencia abierta entre congéneres distintos, por el otro, para completar.

Muchas de ellas mismas se consideran iguales que los hombres, y que pueden competir de tú a tú con esos. Dejan de lado sus limitaciones muy propias, físicas, mentales, y emocionales. Algunos varones, para irrespetar lo debido, también están intentando parir, en procura de romper con el esquema natural dispuesto. ¡Oh, Dios mío!

Se debe ser reiterativo en que, la mujer es el ente más importante sobre el planeta Tierra, aunque no pocos opinen lo contrario; que no es así. Cocreadoras por excelencia con el Supremo; y, por supuesto, “eslabón” de equilibrio emocional dentro de las familias que se forman; que son las células primarias de toda sociedad. Su trabajo en los hogares con los vástagos, siempre es traslativo hacia esa.

Sin ellas, desempeñando sus roles principales, es obvio que la especie humana dejaría de existir. Están encargadas de la preservación y el aumento de esta, a través del trabajo de gestación que les toca realizar.

Ausente este maravilloso ser, tampoco fuera posible el tránsito de las entidades espirituales hacia el planeta Tierra, para convertirse en Almas, buscando la evolución requerida, a los fines de alcanzar el retorno definitivo a su Fuente de Origen. ¡Qué gran valor tienen las mujeres!

A la Madre Mayor, la Naturaleza, que no escapa de las desaprensiones humanas, por igual se le viene maltratando y deshonrando sin piedad alguna, olvidándose de que sus Elementos se inclinan por pasar factura a los hombres, cuando esos les hacen sentirse mal, En cualquier momento puede ocurrir la retaliación.

Para mayor ilustración en ese tenor, véanse los fragmentos que a continuación se transcriben, extraídos de un artículo que escribiéramos hace un tiempito ya.

“Los Seres de los Elementos (salamandras-fuego), (ondinas-agua), (silfo y las hadas-aire), (gnomos-tierra), fueron creados para servir a los hombres con Amor; pero, con demanda de reciprocidad por parte de esos últimos en el mismo orden (Amor, Gratitud y Bendiciones), según el Plan Divino previsto para los ellos. No obstante, ese deber humano, por lo que intuye, muy poco se honra”.

 

“Sí, la ingratitud y los malos pensamientos de los hombres terrícolas son los que más se advierten, promoviendo el que esos Seres Elementos se atormenten, y se resientan, al extremo que procuren en ocasiones “deshacerse de la impureza y la discordia que el hombre ha impuesto sobre ellos durante millones de años”, dicen los que saben mucho sobre el particular”.

 

“Lo hacen de ordinario a través de pestes, plagas, y fenómenos naturales de gran consideración que se experimentan: tornados, huracanes, maremotos, terremotos, pandemias, etc. En los pensamientos y sentimientos propios de la humanidad se encuentran las causas de todas las expresiones destructivas de estos Elementos”.

 

De acuerdo a lo expresado, cuando se asocia el papel de esos Elementos en el planeta Tierra, con lo que actualmente viene ocurriendo, destacándose como procedente, y muy necesario, el aislamiento social, en primer orden, como otras severas previsiones a adoptar en adición, las inquietudes aguijoneantes asaltan al más incrédulo. Cualquiera se preguntaría, ¿por qué?  En el presente, la gente hasta se tiene miedo entre sí -.  ¡Qué chocante, verdad!

 

Incluso, uno de los señalamientos bíblicos puntuales del maestro Jesús, se ha tenido que dejar de lado en estos tiempos: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Ver: Mateo 18-20).

 

¡Ahora, tampoco se puede hacer eso! Lo acabamos de ver, en el marco de los cultos religiosos alusivos a la Semana Santa última, entre otros actos masivos que de ordinario se celebran. ¡Todas las aglomeraciones de personas están prohibidas!

 

Concatenando juicios, u opiniones en relación con lo tratado, fácilmente se puede colegir que, el destructivo Covid-19, en curso actual, podría tener que ver también, en parte, con los “tormentos y resentimientos” de esos Seres, qué cobran, o retalian de vez en cuando. ¡Se la desquitan cuando se “enfadan” demasiado!

 

Los pensamientos y sentimientos nocivos a nivel de sociedad mundial, desde hace ya mucho tiempo, son innegables. ¡Piénsese en eso! A veces, las desobediencias al Supremo Creador, tienen un alto costo para la especie humana.

 

En razón de todo lo expuesto más arriba, creemos que, no solamente se debe estar haciendo, reflexionando, en la creación del letal virus referenciado, como obra de alguna de las potencias que se disputan la hegemonía mundial en todos los órdenes, como es de la creencia de algunos opinantes ligeros sobre el particular, basadas más bien en supuestos superficiales.

 

Y, más se podría hablar así, después de leer una información aparecida en el periódico digital, de fecha 15-4-20, “almomento.net”, titulada “EEUU dice evidencias dan a entender que origen de coronavirus es natural”, con su respectiva reseña al pie, de la cual se transcribe aquí la parte inicial:

 

WASHINGTON – “El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU., el general Mark Milley, señaló este martes que todas las evidencias apuntan a que el origen del coronavirus SARS-CoV-2 es “natural”, aunque reconoció que los informes aún no son concluyentes”.

 

Luego, “¡Ojo al Cristo!” Es posible que el asunto no sea tan fácil de interpretar, como manejar; y, quizás, hasta puedan ir algo más lejos las puniciones kármicas acarreadas constantemente por la sociedad del mundo. ¡Esperar, solo resta!

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

¡Cuánta hipocresía! ¿Qué buscan?

Una ventana para conquistar simpatías políticas: el Covid-19. ¡Es una lástima que así sea!; qué se estén agenciando logros particulares de elección presidencial aquí, en el marco de tan peligrosa crisis de salud para la gente toda; no solo a nivel local, sino también mundial.

En eso han convertido la terrible pandemia que viene azotando este país, algunos de los trúhanes cabeceras de los negocios llamados “partidos políticos”, y candidatos a la presidencia de la República, que solo procuran el voto favorable de la población, a partir de que ahora se les vea como grandes humanitarios, altruistas desprendidos por completo, e interesados en la salud y salvaguarda de sus compatriotas. ¡Qué estrategia más despreciable, en estos precisos momentos!

¡Demagogias, y pantallas de sobra! Aquí cualquier pensante medio, sabe detrás de que andan esos “magnates”: ganar votos, de cara a los próximos comicios que se logre celebrar en esta nación. ¡No es que les duelan sus connacionales, idea que intentan vender!

Para muestras sobran los botones, en alusión al refrán popular, y según las reseñas de prensa. Entre esas están:

  • “Gobierno autoriza a Abinader instalar un hospital en La Vega”. (“Listín Diario”, del 8-4-20, página 10).
  • “Gonzalo traerá de China 3 aviones con insumos”. (Igual medio, y página).
  • “Donaciones de candidatos RD por virus, ¿campaña disfrazada?” (“HOY”, del 9-4-20).

Es obvio que, ambos candidatos señalados, se empeñan por ser el donante más productivo, en ocasión de la crisis sanitaria que azota al país: pandemia del Covid-19. ¡A pescar en mar revuelto!

En el tenor de lo tratado, de más está decir que, todo cuánto hagan los políticos dominicanos por la población, queriendo aparentar ayuda sincera y oportuna ante la crisis de referencia, es pura hipocresía, y deseos de embaucar; amén de que, están gastando los cuartos que reciben de la misma población, no de sus bolsillos, que los aporta a través de los impuestos que el Gobierno obliga a pagar; parte de los cuales, se reparten alegremente entre los partidos, para los distintos usos que esos quieran darles.

¡Qué sigan creyendo los ingenuos en esta nación! ¡Qué abran los ojos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

La unión hace la fuerza. ¡Está comprobado!

¡A unirnos todos!, como hermanos y dominicanos que somos. Al diablo la política en estos momentos. La situación catastrófica que viene afectando a esta nación, como consecuencia de la pandemia mundial del Covid-19, in crescendo cada vez, obliga a adoptar entre nosotros, y quizás a nivel de todos los seres humanos sobre en el planeta Tierra, una actitud de sólida sinergia ciudadana, en cada caso particular, para enfrentar tan dañoso mal.
Se tienen que dejar ahora de lado entre nosotros, los rencores y las retaliaciones politiqueras de estilo, principalmente en lo que concierne a los capitanes de las entidades del ramo – partidos -, para emprender acciones consensuadas, y conjuntas, que vayan en favor de preservar la salud de nuestros compatriotas; en este pueblo, carente por años del amparo estatal requerido en ese orden, principalmente; en el presente más necesario que nunca.
Olvídense de estar pensando hoy, en cosas que, sean diferentes a: la salud, paz y sosiego económico para esta población, ante los embates que recibe, producto directo de la crisis sanitaria en curso.
Las politiquerías, los proselitismos ordinarios, como las capitalizaciones asociadas de momento, pueden tener espacios más apropiados en lo adelante; cuando en verdad las condiciones se presten para tales cosas, y la gente aquí haya satisfecho sus necesidades más perentorias, en términos de salubridad suficiente, seguridad alimentaria, y quietud económica.
Amén de eso, se debe ir reflexionando sosegadamente, desde ya mismo, a nivel de todo el seudo liderazgo político interno – que aproveche para demostrar que en verdad lo es -, respecto de los preparativos nacionales necesarios, a los fines de poder enfrentar en un futuro cercano, cuántas situaciones calamitosas de diversos géneros, que es obvio habrán de sobrevenir en esta República, luego que se logre erradicar, o al menos, aminorar la gran pandemia de las últimas décadas: el Covid-19, con marcada presencia en este “solar”, como en algunos otros lugares, que son poderosas naciones del mundo, de esas que nos abastecen de muchos artículos, y tecnologías variadas, entre infinidad de cosas, dicho sea de paso.
Además, es innegable que, esa peste – el Covid-19 – dejará imborrables recuerdos, por sus efectos nocivos severos, en las mentes y cuerpos de todos aquellos que puedan sobrevivir a la misma.
Luego, a priorizar, y prevenir entonces en cada orden pertinente, como hoy se debe hacer; ¡pensándose, sobre todo, en la salud y sosiego generalizado de este pueblo!, qué son los principales activos de la gente a salvaguardar.
¡Procuremos actuar bien en el presente, para evitarnos los serios problemas futuros que nos acechan!

Autor: Rolando Fernández

http://www.rfcminemoswordpress.com

 

Miedo, especulación, y atracos

 

Son las tres “flores de primavera” que ahora adornan a Dominicana, con un ambiente favorable para “lucir, y aromatizar”; que bien propicio se reporta, y que es proporcionado por la pandemia del coronavirus en curso, que desde hace ya algunos días viene arropando el país.

Sobre el fatal evento de insalubridad presente en la nación, muchas personas, entre las que se incluyen, politólogos, médicos, economistas, y hasta simple ciudadanos pensantes, son de opinión que, no se ha venido produciendo desde el Superior Gobierno, un manejo totalmente oportuno, correcto, y suficiente, a su entender, que debió haber comenzado tan pronto se inició el flujo noticioso relativo desde el exterior, donde ya el mal venía causando estragos. ¡Aquí se tomaron las cosas con cierta calma!

Que, evidentemente, eso ha traído como consecuencia, que la problemática de salud se ya haya tornado casi incontrolable; inmanejable podría decirse, sin temor a mucha duda; con cuerpo de expansión suficiente, frente a las medidas consideradas preventivas y compensatorias vigentes, que, por tomarse de forma tardía, y hasta poco pensadas, amén del ingrediente politiquero que incluyen, como es notorio, no han podido dar en los blancos propuestos.

Es la razón por la cual, según ellos, el efecto demostración inherente a las decisiones que se toman en determinados momentos, del que hablan los economistas clásicos, no se observa aquí, en términos de: salubridad aspirada, sosiego financiero, y seguridad ciudadana, que serían los objetivos esperados en este caso. Por igual, un estado emocional aceptable de la gente en esta nación. Todos lucen propósitos casi fallidos hasta el momento.

Es evidente que, esas tres “flores de primavera” que intitulan, capitaneadas por el miedo, acompañado de rumores, y las improvisaciones locales de estilo, están perfumando todo el ambiente nacional; y, que sus “aromas” calan sobremanera en la población, entre la que cunde un pánico indescriptible.

Como consecuencia de esos, temor, y demás, se abarrotan todos los lugares en que se expenden productos diversos – comestibles de cualquier tipo, y hasta medicamentos, farmacias -. ¡Lo que sea, es aprovechado a la clara, para sacar ventajas! Sí, en busca de buenas ganancias, por parte de los proveedores.

Y, como es lógico suponer, los comerciantes envueltos, vale reiterar, con excepciones muy mínimas, especulan a todo dar, sin importarles que sea con artículos de primera necesidad, medicinas, o útiles asistenciales imprescindibles hoy, como son los casos de guantes, las mismas mascarillas, sustancias desinfectantes, y hasta el alcohol, en usos marcados actualmente, por la crisis sanitaria que cursa, observándose las recomendaciones facultativas de lugar.

La otra razón que preocupa a la ciudadanía, como parte del abanico de afectación generalizada es, evitar el riesgo probable de convertirse alguien en víctima de los atracos callejeros, que llevan a cabo nuestros antisociales de siempre, que no pierden tiempo para merodear, buscándose lo suyo.

Y, qué en adición, los mismos están haciendo aprovecho en esta ocasión de las emergencias inducidas, más que todo, y las facilidades para los actos delincuenciales que les ofrece la soledad callejera que se verifica, como producto de la cuarentena oficial dispuesta.

Es evidente que, la sociedad en general está atemorizada, como en procura de cuidarse; y, no solamente, con respecto a la preocupación de  infectarse la gente con el virus letal presente, tal viene ocurriendo con un alto grado de cuidado, según los informes de las autoridades oficiales de país; sino, de  tampoco ser, además, víctima de extorsión por parte de cuántos negociantes inescrupulosos, a nivel de colmados, supermercados, y farmacias aquí se tienen, al acecho de oportunidades siempre, para lograr pingues ganancias.

También, por existir el temor de ser atracadas las personas, cuando se ven obligadas a transitar por calles y avenidas de la República, caminando a pie, o a bordo de algún vehículo del transporte ´público, por igual una cruda y reprochable realidad fehaciente. Los desaprensivos se están aprovechando en ambas direcciones.

Indiscutiblemente, el perfume dominante en todo este escenario actual dominicano, a raíz del coronavirus, ¡es el miedo!, considerado por los entendidos, en cada caso, como el virus de mayor propagación social ante cualquier circunstancia que se presente.

Y, más aun, cuando el factor desinformación está presente, acompañado de rumores, bien fundados, o no, que hacen blanco perfecto en las mentes de los seres humanos, e inducen hacia la toma de súbitas decisiones, como a la ejecución de acciones impensadas, no cabe duda; que luego, pueden pesar a las personas, por ser productos de actitudes adoptadas bajo un estado de ánimo temeroso.

Finalmente, procede decir que, como deplorable se reporta el hecho de que, aquellos que osan estar promoviendo el miedo en Dominicana, en el marco de una crisis social de salud tan delicada, y con propósitos nada más de su conocimiento, reparándose muy poco en los efectos dañosos derivados, que hasta a ellos mismos podrían alcanzar, ¡se están jugando con candela!

Además, es algo que, conjuntamente con la lección punitiva factible a esos promotores, puede dar al traste con diversos aspectos institucionales republicanos de significativa importancia aquí.

¡Ténganse cuidado!  ¡“Ojo al Cristo” !, como dicen los buenos previsores, juiciosos. por supuesto, para que después no se estén lamentando.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

Ahora sí, iguales todos: blancos, prietos, y pobres

 

Siempre se ha dicho, “que todo lo malo, algo bueno trae consigo; que nunca viene solo”. ¡Realidad comprobable cada vez!

Es muy posible que, en esta ocasión, la letal epidemia del coronavirus, que está azotando al mundo, y que no discrimina para presentársele a cualquiera, entre raza, color de la piel, como condición económica ostentada, y capacidades académicas, que marcan rangos sociales, está tocando puertas sin distingo alguno. No importa si son de lujosa caoba, o de madera barata; ni, si hay vistosas alfombras para entrar a las casas-vivienda.

Por ahí tiene que andar en parte lo bueno de este mal: ratificar, y recordar la igualdad de todos los seres humanos que habitan sobre el planeta Tierra; y, que debemos servirnos entre todos, sin condición alguna, en cualquier momento; que nunca el desprecio se verifique.

Es indiscutible que, debido a cuánto viene ocurriendo en tal sentido – la gran pandemia en curso -, el grueso de la especie se inclinará por reflexionar sosegadamente, en cuanto a eso de que, las diferencias, producto de los condicionamientos mentales superficiales, y egotistas de las personas, propiamente, en realidad no existen entre los componentes del gran conglomerado aludido aquí.

Asimilar que, todos somos iguales ante el Supremo Creador; y, por extensión, entre los mismos hombres, Atributos Divinos en Expresión terrenal: prietos, blancos, pobres, evangélicos, católicos, esoteristas, y no creyentes; doctores, licenciados, y científicos, envalentonados, etc. ¡Qué nadie está exento de nada, cuando le toca!

Es evidente que, el coronavirus ha desarropado esa gran verdad, que desde hace tiempo viene siendo ignorada por tantos, y trazando pautas de comportamientos impropios entre los hombres.

Posiblemente, ahora el desamor, a nivel de congéneres, porque yo creo que soy, como que tengo; y, hasta con respecto a la especie inmediatamente inferior – los animales -, base de los racionales en el Universo, y que se debe bien tratar, tienda a desaparecer; al igual que, el egoísmo, y las ingratitudes comunes que se agregan, tratándose de los humanos., comiencen a brillar por su ausencia.

Que se elimine del vocabulario común de las personas, eso de que “yo soy mejor que tú”; que “yo no quiero saber de prietos”; y, “que los pobres son chusmas”, como con tanta frecuencia se escucha decir.

En adición, que tampoco sea una necesidad, imperiosa, tal se cree, el uniformar a los servicios domésticos, damas también, y a los choferes, para que no les confundan con la señora de casa, como con el don, respetivamente; y, claro, establecer una marcada separación de nivel social.

El coronavirus se lleva a todos por igual, y las mismas restricciones se tienen, para los servicios funerarios después, y demás actividades inherentes, por los niveles de contagios presentes cada vez en los cuerpos. Es probable que, los suntuosos escenarios, como los despliegues de personas asociados, estén llegando su fin.

En pestes de tanta consideración como esta, y sus efectos expansivos alarmantes, siempre hay una lección subyacente para la especie humana, de orden correctivo, cuando no punitivo real; o, al menos, el propósito de inducirle a una profunda reflexión que hacer.

¡Qué se aprenda, o se medite!

 

Autor: Rolando Fernández