¡Muertes de tantas mujeres! ¿Por qué?

 

La verdad es que, resulta más que preocupante el alto número de los llamados feminicidios que se han producido en nuestro país durante los últimos meses, con el agravante conexo de que los homicidas por lo regular se matan ellos también.

 

Eso, cuando no es que incluyen a los vástagos procreados adicionalmente en los deleznables actos de sangre. De no ser así, los infantes quedan totalmente desamparados; sino, a expensas de cualquier familiar que los quiera recoger, y que luego los crían como sea. ¡A pasar trabajos!, como a convertirse en potenciales delincuentes.

 

¿Qué lo que está pasando con las mujeres? ¿Cuáles son las causales reales de esa situación tan deprimente? Raro es el día en que la prensa local  no trae alguna reseña sobre uno o dos crímenes más de esa naturaleza.

 

Por ejemplo: “Hombre asesina a  su amante y se suicida” (periódico “Diario Libre”, del 15-6-16, página 8). “Matan 5 mujeres en últimos 10 días en Santiago y PP” (periódico “El Nacional”, del 15-6-16, página 9). ¡Muestras contundentes!

 

El motivo mayor no es que las autoridades nacionales competentes, dígase el Estado, del que todo cuanto ocurre en el país se le quiere hacer responsable; al que no poco se le deja de endilgar, como es lo que tantos alegan, incluyendo algunas de las féminas afectadas, que en medio de sus desgracias dicen: “La justicia no nos ofrece la protección requerida”.

 

Pero ocurre que, cuando algunas de esas se deciden y van a querellarse, por acosos, amenazas,  maltratos físicos y verbales, etc., ellas mismas proceden después a retirarla; o, se hacen anuentes de nuevo a los “cortejos” amorosos de los hombres inculpados. ¡Luego se exculpan!, y se lo quieren cargar todo a las autoridades.

 

Es obvio que, detrás de esa problemática hay muchas razones que subyacen. De ahí que resulte tan difícil la solución del problema. Ahora, dentro de esas, puede haber asuntos de drogas, fuertes estados depresivos, y hasta cuestiones del satanismo en boga. En fin, un sinnúmero de motivos detectables.

 

En relación con eso último, cabe destacar que, nada más no es asunto de machismo, y que algunos hombres creen que las mujeres son de su pertenencia, al exigirles reencuentros luego de una separación marital, como lo señalara recientemente el señor procurador general de la República: “porque todavía existen hombres machistas que creen que las mujeres son de su propiedad y que si surge una separación (ellas) no pueden ser de otros”. ¡Eso no es tan sencillo señor Domínguez Brito! (Ver: “Listín Diario”, edición del 26-6-16, página 2ª).

 

Pero, hay dos que están muy a la vista -en los que poco se repara-, y que de forma innegable tienen incidencia capital en dichos estados de comportamientos despreciables masculinos, que son por un lado, los aprestos de competitividad total de determinadas mujeres con respecto a los hombres, que hasta osan enfrentar físicamente a los varones, e intentan medir fuerzas, en actitudes caracterizadas por: el yo soy igual que tú; el yo tengo los mismos derechos que tú; y, ¡puedo como tú!, en el marco siempre de un liberalismo feminista mal fundado.

 

Por el otro lado se destaca, y asociado con ese ánimo competitivo,  la no observancia del sentido de responsabilidad que les concierne a las féminas en relación con el  cónyuge de que se trate, como de los hijos procreados, con base también en la concepción del moderno y equivocado pensamiento antes señalado: ¡no hay diferencias entre nosotros, hombres y mujeres!

 

Evidentemente, son situaciones incomodas que comienzan a aflorar, e ir llevando hasta el enfado masculino, por supuesto, cuando los ingredientes físicos llamativos de la mujer, que un sinnúmero de damas cree es solo lo que vale, comienzan a desaparecer, o cansar, y no se tiene con qué sustituir esos, como tampoco aligerar los instintos animales del sexo convencional relativo.

 

Un reflejo muy significativo de eso que se expresa es: “Estoy contigo por lástima, ya no me gustas”, (véase: periódico “El Nacional”, pág. 22 antes citado), lo cual pone en evidencia que ya no hay atractivo físico que jale; pero que, tampoco lo sustitutivo está presente, entendiéndose como lo más importante en ese tenor, la abnegación debida, y  la fase emocional complementaria que resulta obligatoria dentro de toda relación matrimonial.

 

Es posible que también tuviera su origen en ese vacío aparente lo que dice una supuesta víctima: “Cuando me peleaba me decía que no era suficiente para él”, probablemente no refiriéndose a  lo sexual de forma directa.

 

Para que ese asunto de los femenicidios se les pueda ir encontrando vías de solución, aun no sea con la rapidez que se requiere, todo tiene que partir de las razones básicas por las que se producen: a) Degeneración familiar alarmante, entre ésas. Se impone la regeneración urgente entre nosotros, y demás conglomerados-especie humana, de las unidades básicas en que se sustenta toda sociedad, las tribus biológicas-sanguíneas conformadas.

 

En ese orden, es lógico que, se deberán  recuperar en la medida de lo posible aquellos patrones de crianza que antes se observaban, y que los modernismos dañosos han tratado de marginar, precisamente en favor de la degeneración inducida por el sistema hegemónico regente, con un propósito ultra innegable – el desplome de la sociedad para facilidad de narigoneo -, que se verifica en esos núcleos consanguíneos; y,  b) propugnar de nuevo por expansión de la conciencia espiritual necesaria dentro de ese marco, como responsabilidad inherente a los padres también.

 

A partir de lo expuesto, hay que entender entonces que, el grueso de la misión enmendatoria a emprender en el sentido de lo que se trata, tiene que estar a cargo de los progenitores por un lado, como de los guías trascendentes espirituales, las iglesias en sentido general por el otro, en un accionar que bien podría asociase con el sentido que se le otorga al sacramento cristiano del bautismo.

 

En ese orden, valdría la pena transcribir aquí parte de lo expuesto sobre el particular por la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”: “el mismo sacramento cristiano del bautismo, implica compromisos atinentes tanto a los padres como a los hijos. Por un lado, “la familia acepta la responsabilidad física y espiritual de un hijo que ha traído al  mundo”.

 

Es obvio que, también el concurso de las autoridades judiciales competentes, en términos precautorios oportunos, como de las puniciones severas que procedan aplicarse, tiene que dejarse sentir en los acusados envueltos, y actores a los cuales se les compruebe real culpabilidad con respecto a los actos de esa naturaleza.

 

Ahora, eso de colocar localizadores electrónicos o brazaletes a imputados con medidas cautelares, tal lo dispone la Ley No. 10-15, a la que se ha hecho referencia, en el articulo 226, párrafo 5, según lo dijera el señor Servio Tulio Castaño Guzmán, Ejecutivo Finjus, en busca de aporte a la solución del gran problema,  no surtiría mucho efecto, a menos que se creen las estructuras de seguimiento y control pertinentes. ¡Y eso aquí, va a ser muy  difícil! De seguro se quedará todo en la colocación de los “localizadores electrónicos”, y nada más. (Ver: medio “Listín Diario” antes citado).

 

¡Triángulo requerido, en el accionar corrector necesario: familia, iglesias y autoridades judiciales! Ninguno puede estar ausente. De lo contrario, todo se quedará en el bla, bla, bla de estilo, a través de las páginas de los periódicos.

 

 

 

Protagonismo político local, y fallidos injerencismos extranjeros agenciados

 

Se salvó el país con el desagravio “OEANO”, después de tantos años cursados, a partir de que fuera aprobada aquella fatal decisión en contra de la soberanía nacional. ¡Cuánto protagonismo pseudo patriótico, y fuera de tiempo además!, exhibido por las flamantes autoridades dominicanas.

 

Y claro, los embajadores que conforman ese organismo regional – OEA -, que siempre se ha entendido capitaneado por los Estados Unidos de América, para la defensa de sus intereses, como la homologación de sus decisiones injerencistas, cuando no de intervención directa a los pueblos que subyugan, complacieron a los peticionarios locales, pasándole la mano a esta nación humillada, sufrida y vapuleada, con el concurso de los resortes y cajas de resonancia internas. ¿Qué podría costarles a los de hoy, el querer limpiar la imagen de aquellos antecesores osados? ¡Nada!

 

Es por ello que, sin mucha contemplación, emitieron una Declaración de Desagravio sobre la República Dominicana, aprobada con el número AG/CG 7/16. ¿Qué habrá por demás, detrás de ese caramelo envenenado, como del contenido total  de lo tratado  en la  Asamblea General Cuadragésimo-Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada recientemente en el territorio dominicano los días del 13 al 15 de junio del presente año?

 

Es muy posible que tal complacencia, amén del paño con pasta del desagravio sobre lo histórico, haya tenido entre sus objetivos principales los asuntos inmigratorios haitianos inconclusos en  la agenda de poder norteamericano; incluida como siempre, la unificación de la isla, por lo que se viene propugnando desde hace tiempo; el que nosotros nos hagamos cargo de los problemas prioritarios, como de las necesidades perentorias de aquel país hermano.

 

De ese conversatorio que sostuvo el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, en  reunión por separado con el presidente de los dominicanos, Danilo Medina, estando formando parte del plenario “OEANO” también, en la que se trató sobre “la necesidad de solucionar el riesgo de apatridia que afecta a personas nacidas en la República Dominicana de descendencia haitiana” según trascendiera hasta la opinión pública, y de acuerdo con la reseña de la prensa local, se puede inferir  bastante  sobre las presiones extranjeras que viene recibiendo esta nación en tal sentido.

Y, hasta precisar en adición, que fuera uno de los móviles reales directo de la OEA, al estar sesionando entre nosotros, el afianzar esos malsanos propósitos de esa improcedente unión pretendida, amén de los demás aspectos conexos relativos… ¡Ojo al Cristo!

Como es lógico entender, ese beneplácito interno aludido  por el flamante Canciller dominicano, respecto de la resolución de desagravio que se recibiera,   él tiene que apoyarla y defenderla  en el marco de su rol protagonista oficial. ¡Maña fuera!, como dice el pueblo.

Fue la forma “protocolar-justificativa” en que éste respondió a varios sectores nacionales, “que han afirmado que el desagravio no vale la pena y que no era a la OEA, quien debía disculparse, sino los Estados Unidos, que fue el país interventor”. (Periódico “El Día”, del 17-6-16, página 6).

Analizada esa concepción de grupos a nivel local, en cuanto al acto de desagravio en sí, es innegable que la OEA solo fue utilizada para homologar la acción de los gringos, dado el rol que de esa organización siempre se ha considerado tener, según se expresara más arriba. Además, ya ese es un supuesto perdón tardío, que solo habrá de servir para completar páginas con contenidos acomodados de la historia patria nuestra.

Nada más en el tenor último, “ese beso de Judas” podrá surtir algún efecto, ya que con él  jamás se habrán de subsanar los grandes males sociales  nuestros, secuela en gran medida de aquel período local bélico e histórico, a causa de la intervención gringa, por la OEA aprobada alegremente.

Por mencionar nada más uno de los que a la sazón llegó para quedarse, y que a la fecha ha alcanzado niveles “incombatibles” en esta sociedad tenemos: la propensión introducida hacia el tráfico y consumo de estupefacientes por parte de la juventud dominicana.

Con relación directa a la petición de desagravio de que se trata,  si  aquí hubiese habido un verdadero sentir patriótico sobre esa nefasta agresión a la soberanía nacional, la solicitud debió de haber sido elevada ante la OEA, como intermediaria actuante del imperialismo yanqui en aquel entonces, durante el primer gobierno presidido por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), como honra a su mentor y líder, el profesor Juan Bosch, debido a que la causa principal de aquel enfrentamiento interno era la vuelta a la Constitución de 1963, como el retorno de aquella gloria nacional a la presidencia de la República, derrocada en 1962, dejándole gobernar solo siete meses.

Es por ello que, tanto el reclamo  hecho, como la recepción del desagravio de referencia, no tienen gran sentido patriótico ya, sí de protagonismo político oportuno. Los daños provocados por aquella intervención, incluyendo la gran cantidad de vidas humanas que se perdieron, se quedarán sin enmienda alguna.

También es muy posible que haya habido en ese proceder de las autoridades de hoy, el procurar desviar la atención ciudadana respecto de  algunas temáticas nacionales que sí están gravitando actualmente sobre la vida nacional, como el caso por ejemplo de gran crisis post electoral generada, matizada por serios conflictos entre la Junta Central Electoral (JCE) y los partidos de oposición, debido a los fraudes denunciados, entre otras cosas, y que se deben aminorar antes del 16 de agosto próximo.

Finalmente, preciso es señalar que la OEA anduvo en busca de otra cosa importante en el país, aquella relativa a la imposición de la agenda (LGBT), lo cual no es un secreto para nadie. A ella se le atribuye un rol protagónico en esos menesteres de orden sexual, que en su apreciación hay que emularlos en todos los países miembros de la organización.

En el periódico digital nuestro, “almomento.net, apareció publicada una reseña, cuyo  contenido debe ser objeto de mucha atención por parte de los dominicanos. Así la intituló: “Iglesia denuncia Asamblea OEA en RD busca imponer agenda gay”, con el complemento siguiente:

“La celebración en República Dominicana de la 46va Asamblea General de la OEA “busca imponer la agenda internacional a favor de los homosexuales y lesbianas (LGBT) y en contra de familia y de la vida”, según el obispo auxiliar de Santo Domingo, Víctor Masalles y representantes del movimiento “Si, queremos sostenibilidad”.

Ya lo decíamos más arriba, esa gente no se reunió aquí por casualidad. Se destacan en su misión la consecución de los asuntos haitianos propuestos con relación a nuestro país, como el tratar de imponer definitivamente la agenda gay (LGBT) entre los dominicanos.

Ambos propósitos malsanos e injerencistas son del conocimiento de amplios sectores nacionales, incluido aquel que siempre sabe de todo, aunque a veces calla, la Iglesia Católica. Por consiguiente, creemos que no les resultará muy fácil a esos señores el imponer aquí proyectos, deseos, y voluntades ajenas, para los cuales están siendo utilizados como intermediarios, el igual que  siempre.

 

¿A quitar el tan preciado activo llamado vida? ¡Nadie tiene derecho!

 

Segando existencias físicas humanas, ¡no se resuelve el problema! Ahora, matando las causales que provocan los atracos, asaltos, delincuencia y criminalidad, etc., ¡sí! ¿Por qué de esas razones tan a la vista, muy poco se quiere hablar? Es la gran interrogante que asalta a muchos ciudadanos en este país.

 

Lo que ocurre es que, las autoridades competentes locales no quieren abocarse a eso, por conveniencias, o la proclividad ordinaria que se tiene de irse por lo más fácil, como el tocar los menos intereses posibles que puedan estar envueltos en esas actividades delictivas.

 

Y claro, encuentran el concurso resonante de algunos medios periodísticos locales, como de ciertos comunicadores, que ven el entrarle a tiros a los delincuentes, pseudos  algunos, como el estar quitando motores, las panaceas de solución a la mano.

 

Se inclinan incluso por recomendar que se emule aquí a: “Li Kuan Yu, en Singapur, y ahora hace el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, que escopeta al hombro, salía matar delincuentes cuando era gobernador de la sureña provincia de Davao”. (Véase: periódico “HOY”, del 13-6-16, página 11ª).

 

¡Qué bueno es así! Ahí no funciona el refrán popular que reza: “muerto el perro se acabó la rabia”. Aunque se les dé para abajo a los perros – delincuentes -, (en la jerga policial), la rabia se va a seguir estimulando con las acciones improcedentes de los “magnates engreídos de arriba, que viven alegremente impunes, y burlándose de los que menos pueden,  a quienes “acogotan” con las innúmeras carencias que estimulan con sus desaprensiones, como lo es cuando recurren a las ominosas cargas impositivas que le gravan a la población, desde donde aprovechan para costear los mandantes, cuántos lujos vienen dándose desde hace ya varios lustros.

 

Ningún problema se resuelve marginando razones provocantes. Lo que pasa aquí es que, el “bollo” de esos motivos no es fácil de resolver; tiene “cocorícamo” el asunto. Es mejor y más aconsejable para ellos no verlos, pues habría que alzar la vista hasta las instancias superiores, como ponderar y tratar de enmendar lo que en ellas está pasando. Es por tanto que se prefiere recurrir a medidas como esas que se procura aplicar en el presente.

 

Pero además, habría que agenciar una efectiva administración, como aplicación de justicia a nivel nacional, en contra de los desfalcadores del erario público, conocidos y apañados comúnmente, y se les despoje de todo cuánto se han robado, para dedicarlo por ejemplo a cubrir las necesidades sociales apremiantes, como es el caso de abastecer como se debe los hospitales públicos del país.

 

A que si las autoridades competentes de la nación comienzan a proceder según se ha expresado, de inmediato la delincuencia en términos generales empezaría a bajar de forma notoria, y no habría que matar a nadie.

 

Claro, eso no implica el que se dejen de adoptar otras medidas alternativas de acción que resulten pertinentes, para ir poniendo fin a tales actividades delictivas.

 

¡Inténtese!, para ver qué pasa.

Rolando Fernández

¿Qué hacer después de conseguir?

 

Sí, esa pregunta punzante siempre asalta en lo adelante, cuando no se medita antes sobre los ofrecimientos hechos a una mujer, en los casos de los enamoramientos “asfixiantes” por parte de algunos hombres, que se “alocan”,  y ofrecen lo que sea a cambio de lograr el “manjar” apetecido. No importa, si luego se puede corresponder o no. ¡Los dolores de cabeza vienen a posteriori!

 

Esa misma incertidumbre que genera tal situación, se puede trasladar hasta otro escenario diferente, pero en el que también se hacen ofertas muchas veces sin pensarlas, y  con muy pocas posibilidades obvias de cumplimiento a cabalidad: el político.

 

En el marco del ejercicio de esa disciplina, hay quienes se enamoran del poder con ahínco, y resolución de alcanzarlo a cómo dé lugar,  o mantenerlo, inclinándose por ofrecer lo que sea, a cambio de apoyo electoral; y, ya se verá más adelante lo que se puede hacer, cuando el propósito se haya logrado.

 

Durante el proceso eleccionario próximo pasado en esta nación, se pudieron observar muchas acciones asociadas con lo expresado. Y, en consecuencia, al actual  mandatario reelecto en este país, le espera una “ecuación” difícil de resolver, en términos de la repartidera de cargos públicos, a partir de todas las negociaciones y promesas que se hicieran, a los fines de lograr apoyo a su proyecto de retorno a la primera magistratura del Estado. ¿Cómo se va a distribuir el “pudín”? Esa sería la gran pregunta, que actualmente debe estar dando algunas vueltas en la cabeza del señor Presidente de la República.

 

Según los pactos llevados a cabo durante la finalizada campaña electoral, habrá que buscar sombreros para un sinnúmero de cabezas, y así poder dar paso a los nuevos adeptos. Es muy posible que se tenga que desplazar de sus puestos a personas pertenecientes a la organización política oficialista, que adversan al grupo de la actual gestión gubernamental, para no disparar de manera aún más excesiva la actual nomina pública, ya que de seguro no habría recursos económicos suficientes en lo inmediato para cubrir el gran exceso que se registraría.

 

Y, como es obvio entender, esa sería una situación muy delicada, que podría  profundizar  de forma extrema la crisis divisoria que en la actualidad afecta al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y que ha trascendido ya hasta la opinión pública, con consecuencias impredecibles se entiende: “Lucha de tendencias internas”, que tanto las odió el gran maestro fundador, y  líder único de esa organización. ¡El resto nada más es cuadre y cachucha! Por eso se está viendo lo de hoy en el seno de aquella.

 

Eso es algo que va a empeorar más aún el panorama del país durante los próximos cuatro años, y en los cuales es muy probable solo se estará hablando de: conteo de votos, fraudes, crisis económica de la Junta Central Electoral (JCE), déficit fiscal, prestamos necesarios, imposición  de nuevos tributos imprescindibles a la población, alzas injustificadas de los combustibles, como de la tarifa eléctrica; y, por supuesto, modificación de la Constitución de la República para otra eventual reelección presidencial. Además, de las asechanzas y estrategias obvias del ex-presidente Leonel  Fernández, para de nuevo rescatar el poder.

 

En adición, se habrá de seguir con los amarres políticos empresariales, respecto del tan cacareado “Pacto Eléctrico”, y las posposiciones acostumbradas, hasta que de nuevo se le pueda dar otro “manazo” al pueblo, para una mayor cantidad de apagones a proporcionar, y el  cobro conexo de la energía a una tarifa superior a la onerosa actual.

 

Se advierte que todo continuará de mal en peor entre los dominicanos, y bajo el mismo esquema de dirección, caracterizado por la creación de condiciones para: carencias sociales, corrupción estatal rampante, delincuencia y criminalidad por doquier, como el caos en el tráfico vehicular, entre otras “bellezas” nocivas acostumbradas, de esas que vienen afectando a este pueblo.

 

Para intentar resolver nada de eso habrá tiempo, mientras dure la “resaca” financiera de la reelección presidencial, como la necesidad el reciprocar con todos cuántos la apoyaron.

 

A ver qué pasará en los próximos meses;  hasta dónde el pueblo aguantará callado; y,  cuáles serán las respuestas retaliatorias que hagan el que la noche comience a oscurecer, para ver si de pronto amanece en Dominicana.

 

Autor: Rolando Fernández

¡Motores! ¿Y es fácil? ¡Eso está más “jondo”!

 

Según los datos estadísticos que se tienen, los cuales se hacen públicos a través de la prensa local, “El 80% de los atracos se cometen en motores”.  Y claro, ahora mismo se está considerando ese medio de transporte como la espina dorsal del flagelo social preocupante de nuevo  sobre el tapete.

 

El asunto es el mismo de siempre, seguir queriendo agarrar el rábano por las hojas, como reza  un refrán popular, reparándose e intentando tomar medidas correctivas a partir de uno de los factores incidentes laterales, y el más visible por supuesto, los vehículos (motores) desde los cuales se vienen facilitando tales acciones delincuenciales.

 

Es obvio que, no es que las medidas que se están llevando a cabo en el “ámbito de los motorizados” nuestros, dejen de aportar una posible solución parcial. Pero, es bastante notorio que, el meollo de ese asunto no anda por ahí, ¡qué las causales están mucho más “jondas”! Y que por tanto, las mismas requieren de un mayor esfuerzo resolutorio.

 

Si los asaltos y atracos dejan de hacerse desde los motores, se van a continuar produciendo usándose otros tipos de vehículos, aun reporten esos menos facilidades operativas, ya que las verdaderas y poderosas razones que subyacen,  las que vienen promoviendo en el fondo esa situación, se están dejando intactas al igual que siempre.

 

¡Los motores no atracan a nadie!, no son nada más que una vía de transporte utilizada para tal propósito. La actitud delictiva, retaliataria como la entienden muchos, está en las mentes de sus ocupantes, producto de la gran desigualdad social entre los mandantes nacionales desde hace lustros, y la población en general.

 

Además, la corrupción estatal rampante, lesiva a todos los segmentos más pobres del país, con alegre impunidad, burlas, y “solapación” judicial, por un lado, según reseñan los mismos medios de la prensa local; y por el otro, las publicaciones periodísticas urticantes (narran sobre realidades nacionales) que se hacen, las cuales contribuyen a alimentar más el delinquir por parte de los de abajo.  También, el ingrediente conexo de la falta de administración y aplicación de justicia que se tiene en sentido general.

 

¡El bollo no es tan fácil de soltar!, y por consiguiente, ya viene atormentado a muchos sobremanera, de acuerdo con lo que se dice, y que tantos dudan sea verdad. Hoy, dizque preocupan los atracos. ¡Anjá!, pero uno de los más importantes matutinos locales pública en su  primera página la joya siguiente:

 

“A pesar del pedido del Poder Ejecutivo, del ministerio público y de la sociedad civil, varias leyes consideradas fundamentales para fortalecer la lucha contra la delincuencia y garantizar la seguridad ciudadana, han permanecido archivadas en las comisiones del Senado y la Cámara de Diputados por varias legislaturas”. (Periódico “Listín Diario”, edición de fecha 8-6-16) ¿Qué creer entonces?

 

Evidentemente, esa desorganización y falta de controles en el ámbito “motoril” nacional, a que en estos momentos se alude con ahínco, viene incidiendo de forma considerable en la problemática de que se trata. Tan así es, que las mismas autoridades competentes han manifestado que al año 2014 existían en el país unas 600 mil motos que no contaban con registro alguno (ver medio citado), por lo que obviamente se hacía imposible darles seguimiento en relación con cualquier tipo de investigación necesaria.

 

Y, si eso era en ese entonces, ¿qué no estará pasando ahora, en que ese parque vehicular es muy superior al del año indicado? Por reconocimientos expresos como esos es que, muchas personas consideran esta nación con una selva de cemento, regenteada por políticos gobernantes engreídos, a los cuales nada más les preocupa el coger cuartos prestados, hipotecar el país, y “reventar” a la población imponiéndole mayores cargas  impositivas cada vez.

 

¿Conclusión entonces? Todo ese aparataje que en estos días se está llevando a cabo con respecto a esos utilitarios vehículos – MOTORES -, no es más que una nueva pantalla de esas  acostumbradas que se tienen, para entretener a los ciudadanos de esta nación.

 

El aparente control que se quiere dejar entrever en estos momentos, es solo por corto tiempo. Ahorita se olvida, desde que aparezca otro tema sustituto, sino no es que lo promueven, para que el de los atracos y asaltos se olvide más rápido.

 

Y, los poderosos motivos que en realidad inducen, y  que se encuentran en la base de esas actividades delincuenciales,    causándoles sin reparo alguno, seguirán tales cuales han prevalecido hasta el presente.

 

Autor: Rolando Fernández

Sectas como esa – Menonita – ¿Por qué?

 

Debemos ser espirituales, no religiosos; concienciarnos sobre nuestra verdadera esencia, espiritual, y actuar en consecuencia; buscar al Dios inmanente dentro de nosotros mismos; tenerlo como nuestro guía y consultor directo; no hay que ir a buscarlo en ninguna parte, ni plegarse a concepciones de la religiosidad humana popular. Procurar emular a Jesús el Cristo en todo comportamiento terrestre.  ¡Hacer como Él lo hizo! Reconocer que durante su ministerio terrenal, Aquel encarnó la Magna Conciencia Divina, Esa que significa el “Cristado”, y que es el mismo nivel de evolución espiritual que toda la especie humana debe alcanzar. Él ejemplificó el camino a seguir por parte de la humanidad; lo que los hombres debemos hacer para lograrlo. Fue por eso que dijo: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. (Juan 14:6, Sagrada Biblia). Claro, se refería a esa Suprema Conciencia que Él manifestaba terrenalmente, no al hombre en sí que la “portaba”, Jesús.  ¡Todos somos Cristo en potencia! Él es el único camino; no hay atajo alguno para retornar al Padre Creador, y volver a hacernos Uno con Él.

 

Por la falta en parte de conocimientos como esos, es  que se producen situaciones religiosas como las que bien recogió el periódico “Listín Diario”, en sus ediciones de fechas 6 y 7 de junio del presente año, página 6ª y 14a, respectivamente, bajo reportajes intitulados: “AISLADOS PARA NO  CONTAMINARSE”, y “En casas menonitas, el pastor es quien manda”, concebidas esas decisiones en el marco de las creencias  doctrinarias menonitas, para que los niños no se contaminen espiritualmente, “ganen el cielo”,  y vayan directamente a él, en primer lugar;  y en segundo, que sean los pastores los mandamases en las familias formadas.  (Los asentamientos menonitas en el país están en la provincia de San Juan de la Maguana), según el reportaje.

 

“Quienes mandan en mi casa no son mis padres, son el pastor y la pastora de la Iglesia Menonita Conservadora”. (Génesis Martínez Roa, estudiante). ¿Y en qué pasaje de las Sagradas Escrituras está ese mandato divino?

 

¡Anjá!, son otras esas de las erradas concepciones grupales doctrinarias exoteristas. (“Los menonitas son una rama pacifista y trinitaria del movimiento cristiano anabaptista, originado en el siglo XVI, como expresión radical de la Reforma. El anabaptismo es una de las corrientes sectarias existentes dentro del protestantismo”.) Fuente: red de la Internet.

 

Evidentemente, son de las mismas diferentes concepciones religiosas dentro del protestantismo, no muy bien ponderadas, al igual que algunas más tenidas con otras características, soportadas en dogmas, rituales fundamentalistas, o prácticas muy propias.  Se destacan en el caso presente, ese tipo de separación humana, como la descrita en dicha reseña, caracterizada por el no acceso a la sociedad moderna generalizada; el dejar de lado los paradigmas regentes, como la tecnología que ahora rige dentro de la misma; y, el marginarse  por completo de todo, para someterse a un régimen de subsistencia bastante  particular, en cuanto a lo que se refiere a esta feligresía sectaria propiamente.

 

Cabría transcribir aquí lo señalado por  la doctora Caroline Myss, con respecto a la religiosidad en su maravillosa obra,  “Anatomía del espíritu”, cuando dice, “La religión es ante todo una experiencia de grupo cuya principal finalidad consiste en proteger al grupo, en especial de las amenazas físicas: enfermedad, pobreza, muerte, crisis sociales e incluso la guerra.  La espiritualidad, por su parte, es una experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”.

 

Finalmente, procede cerrar esta nota con una máxima budista muy significativa, sobre la que siempre se debe reflexionar para tratar de ir combatiéndola cada vez más: “La ignorancia es el pecado capital de la humanidad”. ( Buddha –  Siddhartha Gautama)

¡Preocupan! ¿Y qué se está haciendo para evitarlos?

 

De nuevo está sobre el tapete el tema de los atracos, como de la delincuencia general interna en sí. Lo siempre entretenedor inherente es lo que se escucha, para calmar los ánimos y frenar un poco la presión social relativa, tal se ha venido estilando durante los últimos meses.

 

Los atracos no deben preocupar, en cuanto a los hechos concretos, sino en lo concerniente total a las razones que los provocan.  ¡Esas sí que deben intranquilizar e inquietar sobremanera! Urge definir y combatir causales relativas. ¡Sería lo más procedente! No es que dejen de estar a la vista. Tampoco se necesita de espejuelos para mirarlas, o descubrirlas. Claro, para ello se requiere de voluntad política, al igual   que  para enfrentarlas como se debe.

 

Según lo manifestará a la prensa local la señora fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, “el tema de los asaltos sigue siendo motivo de preocupación para el Ministerio Público, sobre todo por la cantidad de agentes de la Policía Nacional que están involucrados en esos y otros delitos”.

 

Y, si es a nivel de esa instancia judicial, desde donde se puede ayudar bastante a enmendar tan deleznable y dañosa situación, que está preocupando un innegable flagelo como  ése, que indudablemente viene acosando en gran medida  a la sociedad nacional desde hace ya varios años, qué no será para el gran grueso de las familias dominicanas, afectadas ya, o corriendo el gran riesgo de serlo.

 

Evidentemente, quizás lo más preocupante para ésas, no sea la realidad concreta de los atracos llevados a cabo ya, que implican robos, maltratos, y hasta pérdidas de vidas humanas en ocasiones, sino que  en el horizonte nacional no se vislumbran las soluciones  y protección que urgen.

 

De ordinario, todo se queda a nivel de bla, bla, bla en la prensa local, como se puede observar, cuando los periodistas abordan a las autoridades competentes y reseñan, luego de tratarles sobre la inquietante temática.

 

Es obvio que,  así ha sido y será, hasta tanto los que deben actuar en consecuencia se inclinen por bajar hasta las bases mismas de la problemática, para intentar resolver desde allí. “¡Agarrar el toro por los cuernos”!, como se dice popularmente, para tratar de doblegarlo a cómo dé lugar.

 

Precisamente, hace unos días el señor Servio Tulio Castaño, vicepresidente ejecutivo de Finjus, se refirió a la situación que ahora toca de nuevo la señora  fiscal del Distrito Nacional. El mismo lo hizo a través de las redes sociales, a quien aprovechamos para escribirle un amplio comentario relacionado, que estimamos pertinente transcribir aquí para una mayor difusión, y también como respuesta a la prestante dama, tras externar ella que: “atracos siguen siendo una preocupación”. (Periódico “HOY”, del 4-6-16, página 11ª)-

 

“Sin ánimo de justificar, los agentes policiales nuestros también sufren en carne propia las grandes precariedades económicas que acosan a un gran segmento de la sociedad dominicana. Tienen cargas familiares que les exigen bastante, en todos los órdenes. Y, todo hay que cubrirlo, precariamente, si es que pueden hacerlo, con los míseros salarios que reciben, frente a las burlas salariales del funcionariado estatal, “boyante”, algunos de ellos ineptos, y hasta analfabetos, que en realidad no ofrecen ningún servicio al país, pero, sí hicieron campaña.  Además, está el deleznable, e inductor espejo de la rampante corrupción administrativa estatal. Es por ello que, esa temática de la eventual participación de algunos policías en actividades delincuenciales tiene que ser enfocada, necesariamente, a partir de identificar causales; y, reparar en que, a veces la necesidad obliga. Máxime, las osadías de ese tipo aguijonean, cuando el trabajo  que se realiza implica poner en riesgo la propia vida, como el tener que cuidar las de algunos sin méritos acumulados. ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”.

 

Dijo la autoridad judicial mencionada, “Las denuncias de asaltos a mano armada, explorando modalidades nuevas, están a la orden del  día”. Explicó que, “para hacer frente a esta realidad no se trata de mayor unión entre el Ministerio Público y la policía como han sugerido sectores”. (Yeni Berenice Reynoso).

 

¡Gran verdad esa primera! ¡Y, consideración bastante acertada la segunda! Tienen que llover las quejas ante ese despacho, y otras instancias judiciales nuestras, por lo que está ocurriendo en ese orden en todo el ámbito nacional. ¡Innegable!

 

Por el otro lado, tampoco es asunto de “unidad entre el Ministerio Público y la policía”. ¡No!,  es atacar todas las acciones delictivas en sus raíces mismas, entre la que se destacan la impune corrupción estatal rampante, y la lenidad judicial generalizada con respecto a todo lo punible entre nosotros.

 

De igual manera, es tiempo ya, para que se ponga término de manera definitiva a los padrinazgos políticos acostumbrados; el  estar solapándose a los desfalcadores alegres y consuetudinarios del erario público dominicano, en una actitud que se ha enraizado en el país de manera escandalosa.

 

¡Los que delinquen arriba, y quedan sin penalización, inducen a los de abajo! Igual efecto indignante traslativo tienen,  las burlas salariales de los políticos en posiciones públicas, a costa de las gravosas cargas impositivas con que laceran los gobernantes a las clases más necesitadas del país.

 

¡Qué se las lleve el diablo!, es lo que se percibe. Luego, los robos, atracos, y delincuencia en general, son  indudables respuestas “contestatarias” a los que mal gobiernan. Eso es lo que se entiende, con muy amplio consenso.

 

Las razones expuestas constituyen los “alimentos” actuales de mayor asimilación juvenil,  y policial, principalmente, respecto de esas actitudes  punibles. Y, son las que deben ser objeto de reflexión sostenida por parte de las autoridades competentes.

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

¡Qué falta hacen los buenos!

Sí, los que otrora conocían bien de arte y espectáculos en Dominicana, y que lamentablemente concluyeron sus ciclos terrenos existenciales sin dejar relevo alguno, gente con condiciones que fuera capaz de emularles a posteriori, al menos en un cincuenta por ciento de lo que aquellos fueran.

 

El mejor y más objetivo “certamen”, o evento anual que se tuviera en el país, para reconocer, motivar dedicación, el desarrollo de valores latentes en ese tenor, y aquilatar, como premiar por supuesto, lo constituía el llamado acto especial de los “Premios Casandra”, con una esencia primigenia de gran valor, ya que la misma tenía como referente a esa excelsa dama del arte nacional dominicano, y también del honroso vivir social nuestro, doña Casandra Damirón. Hasta pronunciar el nombre de esa señora, aún en la actualidad, hace sentir bien.

 

No obstante, esa festividad anual tan llamativa la fueron degenerando por completo debido a los aprestos comerciales, los padrinazgos personalizados, y el “toma” a cambio de, que le fueron introducidos, hasta convertirlo en una simple ceremonia, para premiar la mediocridad en todas las vertientes artísticas que se tienen a nivel local.

 

Fue cayendo tanto, hasta llegar a vérsele el “refajo”, como se dice popularmente. Se fue tan lejos, que hasta el nombre original lo hicieron desaparecer, y entonces fue que se convirtió en objeto de las más acres críticas por parte de los que saben de arte y valoración relativa en este país, según sus diferentes géneros.

 

Con el último llevado a cabo, denominado en el presente “Premios Soberano”, se le acabó de poner la tapa al pomo. Las críticas amargas han llovido, como aguas de mayo, y muchas provenientes de personas que denotan poca capacidad en la materia. ¡Hay que imaginarse lo que habrán dicho los que saben!

 

¡Qué producción más mal lograda! ¡Cuántas basuras en escena! ¡Qué dejen eso ya! Aquí no hay nada que premiar en ese orden, que no sea la mediocridad reinante, y el mal sentido del arte en realidad, que ahora se pincela con lo estrafalario en el vestir, la degradación física y verbal, como los exhibicionismos indecorosos corporales. Con esos últimos es que se busca en verdad llamar la atención, y se procura la popularidad.

 

Cosas como esas son las que se han dicho por doquier. ¡Qué pena! Ni siquiera se encontraron personas con condiciones óptimas para designar a los “conductores oficiales” del llamado Soberano, cuyo trabajo de los esta vez elegidos, dejó bastante que desear. Esto final también se ha agregado con énfasis. ¡Ni siquiera para tal labor aparecen ya los buenos!

 

Se habla de innúmeros errores incurridos, que no escaparon a los reporteros de la prensa local al momento de reseñar sobre la actividad. Entre ellos se mencionan: “micrófonos abiertos, los conductores un poco perdidos en el  escenario, un guión que no ayudó mucho y una dirección televisiva que se salía de control”, entre otros. (Periódico “El Día”, del 2-6-16),

 

Y claro, como ese escenario está convertido desde hace ya muchos años,  en una vitrina para los exhibicionismos de costosos vestuarios, peinados,  poses  osadas, y las muestras de accesorios embellecedores de todo tipo, en busca de crear imágenes vendibles, como para hacer ilusas figuras físicas y aparentar, los denominados “memes” modernos, con imágenes satíricas que llegaban muchas veces hasta la mofa y burla,  en dirección hacia varios de los presentes participantes, nominados y premiados finalmente, no se hicieron esperar en las redes sociales. ¡Era de suponerse!

 

Siempre se ha dicho que, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, queriéndose significar distancia. Pero, en este caso se pudo verificar una fehaciente realidad contraria. ¡No hubo tal lejanía!, pues dicho protocolo, aun se quiera justificar con la incertidumbre de las posiciones respecto del tiempo de costumbre, se estimó como un gran fiasco. ¡Quizás uno de los peores en su clase!

 

Y, no solamente en términos de la preparación, u organización general debidas, sino que también se prosiguió reconociendo y premiando a mediocridades, dizque representativas dentro  del arte nacional, que ha sido siempre el factor de mayor crítica relativa, a partir de que el gran referente a emular, que lo era la excelencia artística de doña Casandra Damirón, como las cualidades éticas-morales de aquella  gran ciudadana en adición, se tiraran por la borda, para dar paso a otros cuestionables  atributos, o valores “aquilatantes”.

 

Lo ocurrido en esta ocasión en torno a dicho evento, debe mover a reflexión sostenida, tanto a los organizadores del mismo, como a los “paganinis mercadológicos” que lo costean en general, para que de continuar, en el futuro se puedan lograr resultados más loables; que la gente quiera volver a presenciar de nuevo el espectáculo el año próximo; y que,  de esperarlo, no se desilusione, y proceda a dejar de verlo a la mitad, como tantos lo hicieron esta vez, y lo manifestaron luego.

 

Nada más que, ¡muy lindo discurso!

 

Dice un viejo refrán que, “a veces, el que dice lo que no debe, puede escuchar lo que no quiere”, independientemente de la intención que pueda mediar. ¡Muy cierto eso! Merece transcribirse, aquí parte de lo  expresado  que motiva esta humilde opinión.

 

En “un acto de graduación de 223 estudiantes de centros educativos de la Capital que participaron en la segunda promoción del programa “Yo Rindo Cuentas”, auspiciado por la Cámara de Cuentas de la República, su presidenta, la señora Licelot Martes de Barrios, “llamó a los jóvenes a convertirse en guardianes de rendición de cuentas y transparencia para ayudar a crear en el país instituciones más fuertes”.

 

“Sostuvo que la juventud representa el presente y el futuro de la Nación, por lo que las nuevas generaciones no deben desperdiciar la oportunidad de aprender a ser honestos, leales, prudentes “y conocer cada día más que la honestidad es un bien, un valor que nos hace grandes”. ¿Cómo aprender esas cosas, con los espejos en que la misma se está mirando todos los días, a nivel local principalmente?

 

“Sigan el ejemplo de Juan Pablo Duarte, el primer dominicano en presentar cuentas, quien devolvió el dinero que no utilizó luego de una campaña libertadora”. (Véase: “Listín Diario”, del 25-5-16, pág. 16ª. Licelot Marte, “Llama a jóvenes a ser guardianes de rendición de cuentas en RD”).

 

Guardián:“Persona que se encarga de la vigilancia y el cuidado deuna persona o cosa, especialmente un lugar”. ¿Podrán hacerlo aquellos que vienen detrás, con los episodios de permisividades e impunidad que se vienen observando entre nosotros, cuando hoy los encargados de vigilar y cuidar no lo hacen? ¿Se sentirán motivados?

 

Evidentemente, ¡muy lindos son los mensajes dirigidos por la precitada señora! No es que los pedimentos incluidos sean malos, ¡no!, todo lo contrario, resultan loables. Ahora, si hubiese aparecido dentro de ese grupo de jóvenes, alguno de esos despiertos que normalmente se “cuelan” en ese tipo de actividad, y le hubiera preguntado a la prestante dama, en un lenguaje acorde con su nivel claro está: ¿y cuáles son los resultados que el organismo estatal que usted dirige ha obtenido durante los últimos años, que está para eso, y sin embargo no puede lograr hacer un trabajo efectivo, el que nuestra sociedad demanda?

 

Y agregaría, ¡no se ven por ninguna parte! Sí mucha corrupción estatal, burlas constantes a este pueblo, como la grandeza que alcanzan los políticos del patio en base a desfalcar el erario público. Ni siquiera se acogen a la normativa legal que dispone la declaración de sus bienes al momento de asumir cargos dentro del tren estatal, y  mucho menos al dejarlos. ¿Y qué?, las exigencias debidas no se observan

 

Doña Licelot, con todo el respeto que usted nos merece, para hablarles a esos muchachos en  esos términos, primero hay que reparar en el “asqueante” escenario que en ese orden vive la sociedad dominicana, y la impunidad con que se adorna, auspiciado desde la mas altas instancias de poder.

 

¿Qué es lo que pueden copiar esos niños? ¿Van a estar pensando en ser honestos, como en rendir cuentas, y  en estar emulando a Juan Pablo Duarte, con todo lo malo se les está  enseñando? ¡Qué va!

 

En asunto como ése, al igual que en todos, hay que hacer como los verdaderos maestros: educar, promover, e inducir a la emulación por parte  de los alumnos, con ejemplos vivos, no con retransmisión de conocimientos, y el solo hecho de dictar charlas aéreas.

 

La primera guardiana, con la realización de un efectivo y oportuno trabajo en el tenor de lo que se trata, y al margen de toda politiquería apañadora, que es lo que más gravita, y para que esos estudiantes copien acciones a llevar a cabo en el mañana, lo debe ser  la Cámara de Cuentas de la República nuestra, cuya funciones competentes,  y resultados derivados, están muy en entredicho actualmente. ¡Sobran los referentes!

 

Autor: Rolando Fernández