Una declaración que invita a la reflexión ciudadana

Precisamente, luego de esa repugnante publicación que hiciera recientemente la Junta Central Electoral, en el sentido de que entregará RD$590.9 millones, a las organizaciones políticas que participan en el ruedo nacional de ese gran negocio, equivalentes al 0.25% de los ingresos fiscales presupuestados para el presente año, que todos conocemos aquí su destino: proselitismo, francachelas, enriquecimientos personales, y otras cosas por el estilo, la flamante comisión negociadora de los prestamos que otorga el Fondo Monetario Internacional,  que visita de nuevo el país, en procura de nuevas colocaciones, obviamente, dice que le preocupa la baja recaudación actual del Gobierno, a través de las cargas impositivas, como es lógico entender. Así lo reseña la prensa local.

 

Pero además, resulta muy chocante que, en estos momentos, cuando los tecnócratas alienados al servicio del Gobierno hablan, haciéndoles coro a las autoridades del FMI, que tienen como norma injerirse en los asuntos económicos internos de la nación, de que “hay que apretarse los cinturones”, para enfrentar la crisis que se nos viene encima, producto de los especulativos precios internacionales del petróleo, a la que se le achaca todo aquí,  marginándose la corrupción y los despilfarros evidentes a todas luces, probablemente de mucho mayor afectación, los representantes de la susodicha institución prestamista del Norte, no reparen en otros gastos superfluos, en adición, como esos que de seguro se incurrieran durante el fin de semana próximo pasado, cubiertos con dineros que no salieron de los bolsillos de nadie en lo personal. Sí, con cargo a las costillas del pueblo.  Cosas improductivas, y con sólo propósitos de: adulonería, proselitismo político y pantalla.

 

Todo el país, fue testigo de los actos suntuosos de proclamaciones en ese orden, como de lambonismo excesivo, que se llevaron a cabo durante el período señalado, como del show aéreo de mal gusto que se realizó – en esta época de alegada crisis económica -, con una gran cantidad de aviones consumiendo a todo dar, el combustible que más caro se cotiza en la actualidad, según los expertos. ¡Ahí la crisis del petróleo no importó!, ¿verdad?

 

Ese fue un acto conmemorativo (100 años de la Aviación Dominicana) que, amén de lo caro que resultó, en razón de los tantos gastos que se debieron haber cubierto para un montaje de esa naturaleza, también es posible que haya resultado lesivo para la salud auditiva de muchas personas en el país, por lo estruendosos ruidos provocados;  al igual que, para el medio ambiente, por los gases contaminantes que desplazan esa clase de aeronaves.

 

Sin embargo, acontecimientos de los tipos señalados, no llaman la atención en lo más mínimo, de los técnicos del FMI. Como tampoco, lo hacen aquellos costos que se refieren a los lujosos salarios que devengan los flamantes funcionarios estatales y congresuales en esta nación,  con los beneficios adicionales que reciben del juego pastel gubernamental.

 

Parece ser que, a esos extranjero interventores en las políticas económicas nacionales, lo único que en realidad les preocupa, son las recaudaciones fiscales, para las eventuales recompras futuras de monedas que deba hacer la República (honrar compromisos asumidos), haciendo honor al slogan aquel de siempre: tomen ustedes prestado, y gasten, que el pueblo paga después.

 

Claro, a ellos les conviene tener mercados para la colocación de los excedentes de capital de los poderosos mundiales; y a los políticos del patio también, porque pueden disponer de recursos frescos, para solventar las necesidades presentes de toda índole, que requieren de liquidez inmediata. ¡Los que vengan mañana que paguen! ¿Cómo?; ellos sabrán.

 

Rolando Fernández

 

 

 

El dedo sobre una lacerante llaga social nuestra

Muy pocas veces se tiene la oportunidad en este país, de leer sobre precisiones tan acertadas, referentes a una realidad innegable, probablemente, no sólo a nivel nacional, como esas que expresa en su valiosa publicación titulada, “Los jóvenes de la cultura light”, el señor Ezequiel Méndez, y que transcribe para edificación general, el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 27-3-11, Sección “La Vida”.

 

Ese es un artículo que no tiene desperdicio alguno; y que se refiere, a las cuestionable actitudes que observa un gran segmento de la juventud actual, producto claro está, de la falta de conciencia fehaciente en todos los órdenes, y de las inducciones dirigidas, como mal intencionadas, en pos del manejo de  la voluntad ajena; procedentes de los grupos hegemónicos, principalmente, los dominantes políticos y económicos, que encuentran un excelente caldo de cultivo en la susodicha debilidad personal.

 

Cabría incluir aquí, el párrafo inicial de la publicación, que recoge de manera sucinta, pero puntual, la raíz básica de la problemática juvenil planteada que, como bien él señala, sólo puede  conducir a la despersonalización, la falta de originalidad; en contradicción real por supuesto,  a la frase filosófica a que el escritor hace alusión, “prefiero ser original a ser una copia de alguien”.

 

“Muchas personas hacen de sus vidas un verdadero barco a la deriva, al posicionar sus  prioridades en cosas que no son importantes, sobre todo los más jóvenes, que creen tener todas las razones para vivir en la ley del mínimo esfuerzo y, por lo tanto, terminan viviendo en una mediocridad espantosa”.

 

Todas las consideraciones que el señor Méndez, de forma muy acertada incluye en su artículo, son verificables tras el menor trabajo.  Es lo  que a diario se observa;  principalmente, cuando hay que interactuar con la juventud a nivel de las aulas académicas.

 

Ese es el mejor escenario para comprobar sus aseveraciones sobre un comportamiento asumido y ostentado, que sólo conduce a la falta de valoración, al camino del menor esfuerzo, al hedonismo, como  a los desenfrenos; al margen de la realidad;  y que, sólo proporcionará a todos los desaprensivos que hoy se manejan, un real futuro más que incierto.

 

Esa es una exposición escrita que, por su valioso contenido, al igual que algunas frases y afirmaciones incluidas, debería ser colocada en los murales informativos de todas las instituciones académicas en este país, porque bien podría servir para concienciar a tantos jóvenes dominicanos que, ya ni siquiera periódicos leen, y que transitan por un camino muy equivocado.

 

Rolando Fernández

 

 

Luce extraño desde esa mente

Mueve a una profunda reflexión, el reparar sobre un parecer tal, “demasiado ocupado con la vida como para pensar en la muerte”, cuando proviene de un considerado ícono de la literatura mundial, como lo es don Mario Vargas Llosa.  Pero, además consideró  que, “si fuéramos inmortales la existencia sería muy aburrida”.  (Véase: periódico Diario Libre, del 19-3-11, página 18).

 

Con todo el respeto que nos merece el premio Nobel de Literatura 2010, nos luce que, partiendo de su nivel de formación, y segura capacidad de análisis, no fue un pronunciamiento público ponderado, ya que ambas conclusiones personales encierran, amén de un eventual desconocimiento, fuera de lo convencional sobre ambas denominaciones (vida y muerte), cierta contradicción entre sí, que fácilmente se advierte. ¡Sólo pienso en lo que me podría resultar aburrido, si fuera externa!; pero, en el marco de la creencia popular, obviamente.

 

Evidentemente, esa es una de las concepciones que más daño le viene haciendo a la humanidad, en términos del propósito esencial de eso que comúnmente llaman vida – evolución espiritual –. Pues, de ordinario, todo está dirigido hacia el “aquí”, marginando y sin preocuparse, por lo que habrá de suceder en el “allá”, cuando el tránsito terrenal termine.

 

El mismo, según sostienen los entendidos,  siempre está presupuestado, y  ha sido dispuesto por la Divinidad Suprema, para un período de tiempo finito; en el que, sus Atributos, que son los seres humanos, tienen que llevar a cabo la misión encomendada, como medios de Expresión manifiestos.

 

O, de lo contrario, recibir las la compensaciones que se deriven del comportamiento diferente observado; con el correspondiente estancamiento evolutivo provocado, durante el sendero espiritual a seguir, particularizado para cada uno.

 

Por lo que se infiere de su pensar, parece ser que el señor Vargas Llosa, no se ha preocupado por tratar de escudriñar sobre el verdadero sentido de eso que llaman muerte, que según el consenso generalizado entre los esoteristas, no es más que también, un tránsito de temporabilidad relativa en el Universo  inmanifiesto, luego de descartarse la forma física que ya no sirve como medio de Expresión efectivo; como, para reponer las energías que habremos de utilizar en el nuevo viaje hacia el plano denso terrenal, con una misión probablemente diferente.  Es algo muy parecido al descanso nocturno necesario de las personas, para enfrentar y llevar a cabo las actividades del nuevo día.

 

También se deduce que, tampoco tiene un sentido amplio de lo que en realidad es la vida; y  que, se ha adherido a la creencia convencional existente al respecto. Que desconoce, o no admite, que ésta no queda sólo supeditada a los temporeros tránsitos terrenales de que disfrutamos; que es  “UNA”, de la que todo forma parte, incluyendo eso mismo, que él y muchos más, llaman muerte.

 

Finalmente, si la existencia física, de ser perenne, habría de resultar muy aburrida, como señala don Mario, entonces, porqué nada más ocuparse y pensar en ella; no procurar saber lo que hay después.  ¡Es como contradictorio!, ¿verdad?

 

Rolando Fernández

 

 

 

Los Premios Casandra deben retornar a su esencia prístina

No son los aspectos relativos a la producción del espectáculo, el montaje artístico, el glamour ostentado por los participantes, la exhibición de vestuarios súper caros, el figureo extremo, como las payasadas que se les ocurre presentar a algunos, los que deben llamar la atención, a los fines de valorar la celebración anual en el país del evento correspondiente a los “Premios Casandra”.

 

Es obvio que, la verdadera esencia de ese acto recordatorio – premiar anualmente lo mejor de la música, arte popular, arte clásico y comunicaciones en esta nación – que fuera establecido desde el 15 de abril de 1985 -, en honor a la folclorista dominicana, doña  Casandra Damirón, una respetable dama, e ícono representativo del arte nacional nuestro, que debería ser en verdad la homenajeada principal, con los aprestos necesarios y la sentida voluntad, en términos de  reales valoraciones cualitativas en ese orden, que estimularan e indujeran hacia la emulación de aquella otrora disciplina artística republicana, en todas sus facetas, se ha dejado totalmente de lado hoy.

 

Todo, para dar paso a los asuntos de carácter mercadológicos, y a la mediocridad de los que en estos tiempos intentan hacer arte en sus diferentes modalidades, sin reunir las condiciones requeridas para ello, como al amiguismo y el tráfico de influencias.

 

En un país, donde  se ha dejado perder hasta el sonido tribal emotivo  de identificación que se desprende de su música autóctona, sustituyéndole por ritmos importados, metálicos y sincopados, que sólo inducen a consumo de drogas alucinógenas y al sexo degenerado; en el que una gran  parte de su “elenco artístico”, como un significativo segmento de su sociedad joven, tiene la concepción de que la música clásica, “es música de muertos”, de ¿qué premiación, en el sentido del verdadero concepto de lo que es arte, se podría estar hablando aquí?  Sí, es posible que, se esté aprovechando la ocasión, para honrar otras cualidades, compromisos o reciprocidades concertadas.

 

Lo que resulta muy lamentable es que, se continúe tomando el nombre de una, que sí fuera verdadera representante del arte dominicano, con los adornos éticos-morales debidos, para, en alusión a sus valores, y cualidades loables de sobra, seguir contribuyendo a estimular la expansión de la mala y afrentosa calidad artística nacional que nos gastamos en el presente, premiando la mediocridad y los desenfrenos en ese orden.

 

Finalmente, lo que en verdad debería ser la competencia o función de esa seudo Asociación de Cronistas de Arte que tenemos, que es la que discrimina y otorga, tanto reconocimientos como premios, es promover el rescate de los valores artísticos nacionales,  través de una optima labor evaluatoria, como de estímulo a las potenciales aptitudes latentes del género, y en curso de expresión, que ostentan, y adornan además,   a muchos jóvenes dominicanos. No proseguir premiando a figuras públicas cuestionables, dentro de esas actividades.

 

¡Que se distribuyan mejor los galardones, entre gente que realmente reúna condiciones; no pantallas adineradas,  que sólo vendan una falsa imagen de creadores de arte!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿La UASD pedir donaciones?; ¡nuevo eso!

Según una información que aparece publicada en la prensa local (periódico “El Día”, del 24-3-11, página 4), el señor Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), está solicitando al empresariado nacional, como a los egresados de la academia, contribuir económicamente con la misma, a los fines de completar el presupuesto asignado.

 

A nadie debe sorprenderle,  el que ya se haya comenzado a  hablar del déficit presupuestario que se verifica en la institución, ya que eso no es nada nuevo.  Es la misma canción que suena siempre, cuando nuevas autoridades asumen la dirección de la alta casa de estudios.

 

Que recordemos, sí es una novedad la intención de procurar ese tipo de asistencia financiera;  pues es la primera vez que  escuchamos sobre  aprestos recaudatorios de esa naturaleza, en nuestros años allí como docente. A pesar de ello, no creemos que, el  plantear esa posible alternativa,  se le pueda ver como algo muy difícil de lograr.  Tampoco, que se  le entienda, como un parecer desacertado o mal intencionado.

 

Los empresarios dominicanos, bien podrían contribuir para la formación de los recursos humanos, con nivel profesional, que ellos mismos requieren para el desarrollo eficaz de sus actividades. Y, por el lado de los egresados, sería esa una forma de reciprocar con la universidad, por la preparación proporcionada y el apoyo recibido durante el transcurso de los estudios cursados.

 

Ahora, los aspectos que podrían interferir para que no surja esa voluntad en lo sectores mencionados, es en primer lugar, la falta de gerencia o administración, que desde hace ya varios años se viene evidenciando en el seno de la entidad educativa; que lacera el  debido desenvolvimiento uasdiano, en términos de la formación académico-profesional a su cargo; como, de la insatisfacción que se manifiesta en un gran segmento de la sociedad dominicana, respecto de los aportes que ésta espera de esa universidad estatal, subvencionada con recursos provenientes de esa fuente.

 

De otro lado, las actividades políticas que en ella se verifican; el grupismo, el clientelismo y las reciprocidades que se pactan durante los procesos electorales, que en definitiva son las cosas que definen muchas de las decisiones que se adoptan, como las iniciativas que se encaminan allí dentro.

 

Es lógico suponer entonces que, hasta tanto no sean corregidas las deficiencias gerenciales que se verifican en su dirección y manejo; al igual que, se elimine el flagelo de la política interna, con sus derivaciones relativas, el presupuesto asignado a la UASD, nunca será suficiente, aun los empresarios del país, y los egresados de la misma, se inclinen por extenderle la mano, financieramente hablando.

 

Además, esa institución está en capacidad de generar mayores ingresos internamente, con los que se podrían costear diversas necesidades;  siempre y cuando, se trate de controlar, o erradicar si es posible, el populismo extremo que en ella se verifica, y que rige para un sinnúmero de cosas, el cual  no es lo más apto en un contexto de  enseñanza superior.  También, que haya voluntad académica realmente, con una  administración controlada y clareada de todos los recursos que se perciban, ante la comunidad universitaria, y la opinión publica en general.

 

¡Así, sí podría lograrse la obtención un presupuesto suficiente para operar (estatal-privado), como la disponibilidad de recursos económicos oportuna que se requiere!

 

Rolando Fernández

 

 

 

El gran negocio nacional

El mejor negocio hasta ahora comprobado, es la formación de un partido político en la República Dominicana.  Tras su organización, reconocimiento y participación en los comicios nacionales, esas agrupaciones reciben más que suficientes recursos económicos, para proselitismo, francachelas, derroches publicitarios, y de otra naturaleza.  Todo, para que traten de alcanzar el poder, y  administrar la cosa pública. Además, que sus miembros principales, sigan disfrutando después de la bonanza económica, como de la buena vida.  ¡Que bien!

 

Son las  mejores empresas que aquí operan, cuyo capital de trabajo, y creación de fortunas particulares, con los tantos excedentes que sobran, provienen de los ingresos fiscales de la nación, y de los patrocinios condicionados que se reciben, principalmente de los sectores pudientes nacionales, incluida una gran parte del empresariado, y del comercio connotado nuestro, entre otros.

 

Los aspirantes principales a los cargos electivos de la República, prácticamente nada tienen que invertir,  para el logro de sus propósitos.  Todos los cuartos que necesitan, para malgastar y acumular en sus arcas personales, salen de las costillas del pueblo, a través de los tributos fiscales compulsivos que se aplican, como de los pingües beneficios de los industriales-mercantilistas; demás empresarios y comerciantes diversos que nos gastamos, que especulan sobremanera, y sin control estatal, en perjuicio de la ciudadanía.

 

Según aparece en la prensa local (periódico “El Día”, del 23-3-11, página 17), la Junta Central Electoral dispuso la repartición de RD$590.9 millones, con la distribución correspondiente, entre esos “pequeños negocitos lucrativos” – el 0.25% de los ingresos nacionales estimados para este año, es el “botín” a entregar -;   ni siquiera sería de lo real percibido.

 

Obviamente,  esos son los chelitos a utilizar, supuestamente, en los gastos a incurrir para su participación en el próximo torneo electoral, a celebrarse el año entrante, cuyo importe particular a recibir se definió en función de las votaciones logradas en las elecciones del año pasado.

 

Lo que resulta lastimero y vergonzoso es que, en un país donde se está hablando de apretarse el cinturón, debido a la eventual crisis económica que se aproxima, achacada hábilmente a la especulación en los precios del petróleo en el mercado internacional, pues muy poco se quiere referir ninguna autoridad a la corrupción y despilfarro internos que tenemos, se destine una cantidad de recursos tan significativa al negocio de la política.

 

Además, en una nación con una gran parte de su gente sumida en la más espantosa miseria; carente de servicios públicos básicos, tales como: educación, salud pública y electricidad, entre otros. ¡Eso es un descaro!, aun se esté procediendo en base a una normativa legal.  ¿Y que dicen sobre ese gasto “tan constructivo”, los principales prestamistas del Norte, que  de ordinario procuran injerirse y disponer en los asuntos económicos del país?

 

Finalmente, la Junta Central Electoral dispuso que los partidos políticos definieran e instauraran un sistema contable, a más tardar el día primero de junio – la reseña no dice de qué año -.  Y, en ese sentido, cabría preguntarse, ¿quién va a determinar la razonabilidad o conformidad de los informes financieros que del mismo se desprendan; al  igual que, la identificación de todas las fuentes de recursos económicos que se puedan percibir; y que, lógicamente, tendrían que ser registrados en su oportunidad?

 

¿Sería la Cámara de Cuentas de la República, cuyos jueces son designados por los políticos, según los intereses de  naturaleza diversa que medien, la que tendría a su cargo esas funciones? O, ¿la propia JCE, entre cuyos magistrados,  también los hay que tienen claras inclinaciones políticas?  Si es así, ¡magnífica disposición esa! Es avanzando que vamos; que no se pierda nadie.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Una reflexión para la época

Ahora que nos encontramos en los tiempos cuaresmales, en el contexto propio de la religiosidad convencional, principalmente para los seguidores  de la Iglesia Católica,  un período de 40 días, que comenzara el Miércoles de Ceniza próximo pasado, y que  terminará  el Domingo de Ramos, previo a la celebración de la Semana Santa, resulta muy propicio para reflexionar sobre determinados aspectos relativos a la real espiritualidad debida, a observar por todos. Es decir, en un sentido más amplio que el ordinario, al margen de toda concepción popular.

 

A manera de información suplementaria, cabría señalar aquí, que esos 40 días, se tienen como aquellos que pasó a solas el amado maestro Jesús, ya como el Cristo, en el desierto, sin ingerir alimento alguno, meditando y preparándose para la etapa final de sus ministerio terrenal, que concluyera con su pasión, muerte, resurrección y ascensión, que son los actos que se conmemoran durante la Semana Mayor.

 

Según la Iglesia Católica, y muchos estudiosos, la Cuaresma es un tiempo que invita a cambiar las actuaciones indebidas por parte de los hombres, procedentes del ego, obviamente.  Su inicio – Miércoles de Ceniza – se considera alusivo al polvo en que habrá de convertirse el cuerpo físico de los seres humanos, una vez el espíritu encarnado abandone el plano terrenal.

 

Retomando el aspecto reflexivo, a que nos refiriéramos al inicio, uno de los temas que debería ser objeto de atención sosegada, es el concerniente a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, siempre muy tocado para la ocasión, como una forma de concienciar, e inducir a la observación del comportamiento moral requerido en la personas.

 

La Ley de Dios, según los entendidos, no se limita a esas Diez Normas, que se dictaran  a Moisés, en el “Monte Sinaí”; sino que, estas a su vez, resumen unos 613 mandamientos y ordenanzas, que se fundamentan en aquellas que son las básicas, el Decálogo.  Todas las derivaciones relativas se encuentran diseminadas entre los diversos textos incluidos en las Sagradas Escrituras.

 

Ahora bien, si el análisis e interpretación de los Diez Mandamientos-base, fuera traducido al orden de las ciencias esotéricas, la primera conclusión a la que se arribaría es de que, de sólo dos de ellos, se desprende de manera sucinta, pero en su totalidad, todo cuanto debe normar el comportamiento humano.

 

“Amar a Dios sobre todas las cosas” (1ro.) – que mora a la interno de cada cual; y por tanto, sería amarse también así mismo -; y, “amar a tu prójimo como a ti mismo (2do.) – estás amando a Dios, porque Él mora en los otros a la vez; y, reconociendo que “todo es UNO”, como reza una verdad sagrada; que, lo que yo aspiro para mí,  debo desearlo también para los demás (regla de oro) -.  En esos dos preceptos está la clave de todo del proceso evolutivo espiritual de los hombres, como Atributos Divinos, en expresión terrenal. (Véase: Marcos, 12; 30-31, Nuevo Testamento, Sagrada Biblia).

 

La segunda conclusión sería que, si partimos del sendero de evolución al que está sujeto todo espíritu que utiliza un cuerpo físico denso, como templo y medio de expresión terrenal, normado por una corriente de vida – tránsito en el planeta Tierra -, determinada y específica para cada caso en particular, según los aspectos dhármicos y kármicos a conquistar, el hablar del cumplimiento cabal del Decálogo en que se resume la Ley de Dios, se tornaría algo inquietante.

 

Y es que, la  observación generalizada de los Mandamientos, según los convencionalismos vigentes, en algunos seres humanos aplicaría, y en otros no, de acuerdo con lo presupuestado para cada tránsito en el  plano terrenal, de existencia física.

 

Es por ello que, el concepto de relatividad, o génesis condicionada, como lo prescribiera el Budhha Gautama, en el sentido de que “nada es casual, sino que todo es causal”, aplicaría con respecto a la observación de algunos de los preceptos de que se trata, en términos de conveniencia,  o no, para el proceso evolutivo individual correspondiente.

 

Todo cuanto se ha expuesto aquí, claro está, constituye una opinión muy personal, a manera de síntesis, en base al acopio de    informaciones  que este humilde servidor ha logrado sobre los tópicos envueltos. Y, el único propósito, es el de inducir a la reflexión, como a la búsqueda de respuestas para satisfacer las interrogantes que se deriven, haciendo provecho de los aires espirituales que se respiran durante los tiempos de la Cuaresma y la Semana Santa.

 

¡Vale la pena, el tratar de escudriñar sobre ese tipo de cosas!

 

Rolando Fernández

 

 

Si educamos no gobernamos

Lo que más se parece a muchos hombres enamorados, en deposición de conquistar a toda costa, son los políticos demagogos e inversionistas que en estos tiempos se gastan muchas sociedades, incluyendo la dominicana, durante las campañas electorales, y sus aprestos interesados, por lograr el favor de los votantes.

 

Como se puede apreciar en los discursos que pronuncian, ofrecen lo que sea; hasta la construcción de escuelas en la Luna, para que desde allí se estudie el Cosmos, planetas y satélites existentes, de manera que se pueda establecer comunicación fluida desde aquellos, con la Tierra. ¡Cuanta demagogia señores!

 

Los políticos nuestros, por ejemplo, están acostumbrados a hacer promesas tan aéreas, que ni siquiera ellos mismos  creen en la factibilidad de su cumplimiento.  Luego, todo se queda en los intentos, cuando al menos se trata de cubrir las apariencias, que con regularidad resultan fallidos.  Mientras tanto, muchos de los seres tarados que tenemos en el país, siguen creándose ilusiones y forjándose nuevas esperanzas, que nunca se convertirán en realidad.

 

Es por ello que, cuando alguien conocedor de como piensan los políticos nuestros, lee en la prensa local, y repara sobre ofrecimientos como ese que hace el  licenciado Danilo Medina, precandidato a la presidencia por el PLD, en cuanto al área de la educación nacional, de llegar al poder en el año 2012,  relacionado con su gran preocupación, respecto de la formación que logran alcanzar  los bachilleres del país, cuyo nivel de aprendizaje en estos tiempos deja bastante que desear, para que posteriormente puedan  ingresar a las universidades que tenemos, con una base más apropiada para formarse profesionalmente, no le queda otro camino que sonreír, con cierto dejo de ironía. (Véase: periódico “Listín Diario”, del 18-3-11, página 7ª).

 

Para muy pocas personas constituye secreto alguno aquí, que los que ejercen el jugoso negocio de la política, a nivel del ruedo nacional, en lo que menos piensan realmente, es en proporcionarle facilidades óptimas a la población, para que se eduque como debe ser,  a ningún grado; ya que, de decidirse a hacerlo, con voluntad y la cuantiosa inversión requerida, podrían estar poniendo en riesgo de pérdida su espacio social, como gobernantes; o, como eventuales mandatarios futuros.

 

Una muestra más que fehaciente de ello, es el reportaje que aparece publicado en el periódico “El Día”, del 22-3-11, página 8, sobre la Escuela Narciso González, de El Tamarindo, sector de Los Alcarrizos, de este país.  El panorama que allí se observa, resulta deprimente y hasta indignante, en una nación donde cualquier  envalentonado  seudo funcionario estatal, un tecnócrata,  servil y defensor de  poderosos intereses económicos nacionales, como extranjeros, disfruta de un mayor, o igual salario, en dólares, que el presidente de los Estados Unidos de América, según ha trascendido localmente.

 

Y es que, como es obvio, los pueblos que tienen la oportunidad de educarse, logran alcanzar niveles de concienciación patria y ciudadana muy elevados; por lo que es muy difícil que después, se dejen narigonear  en base a demagogias, falsas promesas, brindis de bebidas alcohólicas, pica pollos y el costeo de fiestas populares, que son las cosas en que más se sustentan las candidaturas políticas en estos días.

 

¿Educación para el pueblo?,  muy difícil.  Más fácil de manejar resulta, cuando no hay capacidad de ningún tipo. Si nos inclinamos por educarlo, se abrirían dos caminos: el de tener que convertirnos en políticos serios, lo cual ya no surte beneficios en esta época; o, dejar de lado las aspiraciones de gobernar, algo que tampoco queremos. Por tanto, ¡lo que en campaña se diga, que en campaña se quede!

 

¡Si educamos, no gobernamos!  Es el sentir real de los personajes políticos actuales; y, quieren seguir embaucando a la gente.

 

¡Tontos, los que continúen dejándose engañar!

 

: Rolando Fernández

 

 

La política: Cáncer en estadio avanzado de las sociedades modernas

El calificativo que más aplicaría al flagelo lacerante de la política actual, tintado de gran negocio y corrupción rampante por los que la ejercen, y sus adeptos más cercanos, merece ser el mismo de esa terrible enfermedad maligna, que puede afectar a las personas de manera individual, denominada cáncer por las ciencias médicas; pero que en este caso, tiene a un gran paciente generalizado: las sociedades modernas.

 

Esa es la enfermedad, cuyas ramificaciones o metástasis vienen socavando  las bases de muchas sociedades actuales, incluida la dominicana, que desde  hace ya varios años se  viene debatiendo entre la vida y la muerte, producto de la demagogia y falsías alarmantes de los políticos; la presión tributaria desmedida; la corrupción estatal rampante; el endeudamiento externo sin control; la inseguridad ciudadana; y, la falta de administración de justicia.

 

En base al ajedrez de la política, como una inversión muy lucrativa, la búsqueda de padrinazgos gubernamentales, y de la obtención una fuente para rápido enriquecimiento ilícito, es que son movidas todas las fichas del juego, por los mandantes superiores, como también aquellos nuevos, que aspiran a tomar las riendas del Estado, en connivencia siempre ambos, con los sectores económicos dominantes; y, los representantes de los intereses extranjeros en el país.

 

Es así, como aquí se ponen y se disponen las cosas.  Jamás pensando en pueblo alguno.  Los ciudadanos sólo son tomados en consideración durante los procesos electorales, cuando de ordinario se dejan arrastrar como borregos, para que voten a favor de determinados candidatos.

 

Ese es un cáncer social en una etapa avanzada, para el cual no funciona ni la quimio, ni la radioterapia.  La única medicina que podría curar la enfermedad, o cuando menos tratar de detener su avance inminente,  se llama “conciencia ciudadana”, suplementada con el rescate del enraizado sentimiento patrio de otrora, y la defensa a ultranza del patrimonio nacional.

 

¡Apliquemos esa medicina, para que el país no acabe por perder la convivencia pacífica, y su vigencia como nación independiente!

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿Derechos del consumidor aquí?; ¡difícil!

Muy atinado resulta el editorial del periódico “El Día”, de fecha 18 de marzo del año en curso,  “Las cláusulas abusivas”, relativo al reclamo fallido de los derechos del consumidor en la República Dominicana, no obstante haber sido consignada esa figura jurídica en la nueva Constitución del país, entre las diversas innovaciones estipuladas.

 

El “pleito público” entre Proconsumidor, tratando de llevar a cabo las funciones que le competen, y el dominante sector bancario en el país, intocable por parte de las autoridades nacionales, en pos de que  le fueran  entregados para fines de revisión y control, a favor de los clientes de esas instituciones, los denominados “contratos de adhesión”, ha puesto en evidencia algunas cosas muy interesantes, como es señalado en citado editorial.

 

Y que, como ya se ha establecido, algunos de esos convenios resultan lesivos en ciertas ocasiones, debido a la interpretación subjetiva que se da a determinadas cláusulas que se incluyen en los mismos, y que obviamente, siempre les benefician sólo a los bancos, perjudicando por supuesto a los consumidores, lo cual hace necesario el que se establezca un procedimiento revisor que se reporte independiente, con miras a clarear los asuntos de esa naturaleza.

 

Pero, como era de esperarse, la Superintendencia de Bancos, le buscó una salida salomónica, como se dice popularmente, al conflicto surgido,  ante la negativa a ultranza de los banqueros a entregar los susodichos contratos a Proconsumidor, sin condicionante alguna.  Uno se preguntaría entonces, ¿por qué no querer hacerlo, si nada malo hay que ocultar en los mismos?

 

Eso, claro está, para no herir susceptibilidades en los encargados de llevar a cabo la emisión secundaria del dinero en el país; como tampoco, hacer sentir mal a la señora directora de la entidad creada para tales propósitos – proteger a los consumidores – después de su arduo afán por lograr el propósito planteado,  que resultó muy poco fructífero por cierto, aunque probablemente algunos crean que no.

 

Como bien señala el editorialista, en este país, los organismos de regulación creados, superintendencia de Bancos y de Electricidad, al  igual que Indotel, lo que menos hacen es defender a los consumidores de los servicios inherentes.  Todo lo contrario, agregaríamos nosotros, con regularidad siempre se inclinan en favor de los grupos económicos dominantes, cuando tienen que arbitrar, como intermediarios independientes, en conflictos de naturaleza reclamatoria con los usuarios.

 

Aquí se hace con los clientes, lo que les viene en gana a los suplidores de servicios básicos tales como: bancarios, telefónicos,  eléctricos, etc.  Y, a los primeros, sólo les queda un camino, resignarse a ser estafado o burlado siempre, por no tener quien les defienda; como,  ante la imprescindibilidad de tener que cubrir a cualquier costo, esas necesidades.

 

Quizás, cuando por fin aparezca en esta nación, el tan proclamado defensor del pueblo, y ose revelarse contra los intereses políticos que le designen, y sus padrinos, por supuesto, pensando más que todo, en las personas maltratadas y abusadas que a diario se tienen en esta República, en diversos órdenes, algo se pueda hacer a favor de los consumidores dominicanos.

 

Mientras tanto, Proconsumidor, sólo continuará siendo una dependencia burocrática más, para proporcionar fuentes de empleos disponibles, para los allegados de los políticos gobernantes de turno.

 

Rolando Fernández