Precisamente, luego de esa repugnante publicación que hiciera recientemente la Junta Central Electoral, en el sentido de que entregará RD$590.9 millones, a las organizaciones políticas que participan en el ruedo nacional de ese gran negocio, equivalentes al 0.25% de los ingresos fiscales presupuestados para el presente año, que todos conocemos aquí su destino: proselitismo, francachelas, enriquecimientos personales, y otras cosas por el estilo, la flamante comisión negociadora de los prestamos que otorga el Fondo Monetario Internacional, que visita de nuevo el país, en procura de nuevas colocaciones, obviamente, dice que le preocupa la baja recaudación actual del Gobierno, a través de las cargas impositivas, como es lógico entender. Así lo reseña la prensa local.
Pero además, resulta muy chocante que, en estos momentos, cuando los tecnócratas alienados al servicio del Gobierno hablan, haciéndoles coro a las autoridades del FMI, que tienen como norma injerirse en los asuntos económicos internos de la nación, de que “hay que apretarse los cinturones”, para enfrentar la crisis que se nos viene encima, producto de los especulativos precios internacionales del petróleo, a la que se le achaca todo aquí, marginándose la corrupción y los despilfarros evidentes a todas luces, probablemente de mucho mayor afectación, los representantes de la susodicha institución prestamista del Norte, no reparen en otros gastos superfluos, en adición, como esos que de seguro se incurrieran durante el fin de semana próximo pasado, cubiertos con dineros que no salieron de los bolsillos de nadie en lo personal. Sí, con cargo a las costillas del pueblo. Cosas improductivas, y con sólo propósitos de: adulonería, proselitismo político y pantalla.
Todo el país, fue testigo de los actos suntuosos de proclamaciones en ese orden, como de lambonismo excesivo, que se llevaron a cabo durante el período señalado, como del show aéreo de mal gusto que se realizó – en esta época de alegada crisis económica -, con una gran cantidad de aviones consumiendo a todo dar, el combustible que más caro se cotiza en la actualidad, según los expertos. ¡Ahí la crisis del petróleo no importó!, ¿verdad?
Ese fue un acto conmemorativo (100 años de la Aviación Dominicana) que, amén de lo caro que resultó, en razón de los tantos gastos que se debieron haber cubierto para un montaje de esa naturaleza, también es posible que haya resultado lesivo para la salud auditiva de muchas personas en el país, por lo estruendosos ruidos provocados; al igual que, para el medio ambiente, por los gases contaminantes que desplazan esa clase de aeronaves.
Sin embargo, acontecimientos de los tipos señalados, no llaman la atención en lo más mínimo, de los técnicos del FMI. Como tampoco, lo hacen aquellos costos que se refieren a los lujosos salarios que devengan los flamantes funcionarios estatales y congresuales en esta nación, con los beneficios adicionales que reciben del juego pastel gubernamental.
Parece ser que, a esos extranjero interventores en las políticas económicas nacionales, lo único que en realidad les preocupa, son las recaudaciones fiscales, para las eventuales recompras futuras de monedas que deba hacer la República (honrar compromisos asumidos), haciendo honor al slogan aquel de siempre: tomen ustedes prestado, y gasten, que el pueblo paga después.
Claro, a ellos les conviene tener mercados para la colocación de los excedentes de capital de los poderosos mundiales; y a los políticos del patio también, porque pueden disponer de recursos frescos, para solventar las necesidades presentes de toda índole, que requieren de liquidez inmediata. ¡Los que vengan mañana que paguen! ¿Cómo?; ellos sabrán.
Rolando Fernández
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