Los ricos nuestros son inconscientes con algunos animales

Cuan deprimente y doloroso resulta, el ver aquí deambular por nuestras calles y avenidas a muchos perros de raza en su mayoría, como se les cataloga, ya viejos y enfermos, que son abandonados a su suerte por los amos, principalmente los de la clase pudiente, cuando ya por sus condiciones “geriátricas”, equivalentes a la vejez humana, no pueden servir como guardianes, o mascotas para compañía emocional y protectora.

 

Hay que tener un corazón muy duro, para lanzar a las vías públicas o solares baldíos, a esos amorosos y leales animales siempre, a pasar hambre y mantenerse sedientos, amen de los peligros callejeros a que se exponen, reiteramos que, por estar viejos y enfermos, cuando son los momentos  en que más se debería tratar de protegerles, ofrecerles asistencia médica, y medicarles debidamente, aun sea como forma de reciprocar con ellos por los servicios anteriores ofrecidos.

 

Ahora, lo que muchos ignoran es que, ese es un proceder  que tiene sus consecuencias futuras, y que el sufrimiento que los humanos puedan causar a esos indefensos animales, por su edad biológica, que les incapacita al igual que a las personas, por algún lado a ellos mismos también les habrá de llegar, por indolentes. Cuando no, a uno de sus familiares más cercanos, en el momento menos esperado,  en el que algunos se preguntarán, ¿por qué?

 

La Madre Naturaleza, de la que todos somos parte, tiene sus leyes que se cumplen de manera  inexorable, entre ellas la de “Causa y Efecto”, que a veces tiene los juegos un poquito pesados, como se dice popularmente.

 

Es una lástima que en este país, en el que existen normativas legales de protección a los animales, las autoridades correspondientes no reparen en  ese tipo de situaciones tan penosas, y sancionen como es debido a los violadores. Aunque eso no es extraño, ya que lo mismo ocurre con otras legislaciones, quizás para muchos de mayor trascendencia.

 

No hace tanto tiempo incluso, se estuvo hablando y tratando sobre la actualización y endurecimiento de la vieja ley de protección a los animales en el país; pero, eso se quedó en el aire, ya que esa es una temática que muy poco interesa a los congresistas nuestros. ¡Ojalá se inclinaran por hacerlo pronto!

 

 Rolando Fernández

 

 

 

Un artículo para la historia dominicana

Son muchas las personas que en este país escriben, utilizando los  medios de la prensa local para difundir o externar pareceres, a veces sentidos en lo personal propiamente, y cuando no pagados. También, para narrar situaciones caóticas o dañosas que se verifican en la nación; o, escribir y exponer, alertando con valentía sobre determinadas realidades sociales peligrosas, que no tantos logran advertir, y mucho menos aun, intuir los efectos perjudiciales que de las mismas se pueden derivar.

 

Ahora, no todos tienen la capacidad de expresión literaria y de redacción apropiada, para llegar a los lectores con efectividad, logrando encender en éstos las luces mentales necesarias que les permitan ver a los lejos, y reflexionar, para que no se dejen sorprender por los políticos demagogos y megalómanos que nos gastamos los dominicanos, que siempre tratan de jugar con la inteligencia ajena, máxime cuando pueden contar con el caldo de cultivo a su favor, que representa la ignorancia casi generalizada de este pueblo.

 

El leer con detenimiento, la mente fría, el artículo que publicara recientemente el señor Andrés L. Mateo, en la edición de fecha 17-11-11, del periódico “HOY”, página 13ª, bajo el título, “Las camadas, Danilo y el poder (y 3)”, que luce ser un trabajo concluyente para nosotros, aunque desconocemos los anteriores, y en el que describe, opina y pone los puntos sobre las íes, en la forma magistral que le caracteriza, sobre el actual escenario político comicial dominicano, en lo relativo a la continuidad del partido oficialista en el poder, y la incidencia de los principales actores que intervienen, encabezados por el primer mandatario de la nación, y su aparente pupilo, hoy con muy poco impacto electoral a la vista, debido a las acometidas sutiles de que ha sido objeto por parte de los mismos que hoy aparentemente le aupan, debe arribar  la conclusión de que ese trabajo periodístico constituye una pieza importante para la historia patria de este país.

 

Es debido a lo certero de su contenido, sobre el cual se puede decir no hay desperdicio alguno, en el que se exponen con claridad meridiana las intenciones oficialistas subyacentes en cuanto al proceso electoral en curso, de cara a las elecciones presidenciales del próximo año 2012, que él considera envuelve una maniobra política “elección-reelección, en el marco de todo un entramado preconcebido, que también es denominado por el autor “PLD-Estado”, compuesto en su mayoría, agregaríamos nosotros, por una camada de personas que, ayer eran gente de a  pie y chancletudas, mientras hoy ostentan inmensas fortunas burlonas e indignantes, ante una sociedad nacional que pasa por miles vicisitudes, y sufre desesperadamente.

 

Queda claro entonces que, gente que ha conseguido tanto, y vivido tan bien, durante los doce años de gobierno morado, manejando el país con desaprensión, a su antojo, y sin control, como si éste fuera una finca de su propiedad particular, tratará de hacer lo indecible para mantenerse en el poder, haciendo uso de la gran cantidad de recursos financieros de que dispone, como de todas las instancias que maneja a voluntad, y de las cajas de resonancia compradas, que se mantienen a nivel nacional.

 

Con sobrada razón dice el señor Mateo que, “el proyecto moral de los pledeístas, en el que bailaron figuras sublimes de la vida nacional ha sido desvirgado, y que se instrumentaliza sin piedad, una y otra vez, la ignorancia y la miseria material de este pobre país”.

 

Evidentemente, la verdadera esencia del PLD,  considerado otrora como la entidad del relevo político obligado, y de la esperanza nacional, que fueron los ideales bajos los cuales el inmenso profesor Juan Bosch le creó,  han sido tirados todos por la borda sin reparo alguno, gracias a las actitudes deleznables de muchos de los discípulos de aquel que se han emborrachado con el poder, y que han abrigado en su mente la fórmula de la política comercializada y entreguista, que sólo conduce a la obtención de beneficios particulares, lícitos o no; jamás el servir a la nación, sino a servirse del poder.

De ahí, las atinadas recomendaciones y puntualizaciones que hace el señor Mateo, en su artículo para la historia, que nos permitimos transcribir aquí:

 

“¡Que lo sepan Hipólito Mejía, los grupos alternativos y todo el que participará en estas elecciones! ¡Aquí no habrá elecciones libres!  Lo de la Junta Central Electoral no es un azar, sino el salvoconducto.  Esta camada no cederá el poder tan fácilmente, son más que un partido una corporación económica que incide en todas las ramas de la explotación comercial, contando con la ventaja del Estado”. Más claro de ahí, no canta un gallo.

 

Por lo que se pude apreciar, ése es un trabajo en el que se exponen consideraciones muy puntuales, de las cuales se podrían derivar situaciones conflictivas de consideración para el país, que obviamente, habrán de formar parte de su historia reciente, por lo cual debería ser conservado por aquellos que mañana tendrán a su cargo la narración de los hechos que las mismas puedan provocar. Estarían en él, una gran parte de las razones base, para el análisis e interpretación de los acontecimientos futuros que se advierten, en el orden de lo que se trata.

 

: Rolando Fernández

 

 

Sin determinación de causas, ¡no hay corrección posible!

La República Dominicana es el país de los bultos publicitarios, las alharacas y los allantes. Durante los  últimos días han estado sobre el tapete temas tales como, las modificaciones de que deben ser objeto los Códigos Procesal Penal, como del  Menor,  en términos de nuevas condicionantes circunstanciales a estipular, y de la ampliación o endurecimientos de las penas condenatorias a incluir, que han recibido  un amplio abanico de opiniones favorables y en contra.

 

Pero, donde se ha puesto mucho mayor énfasis propagandístico mediático, podría decirse, que no es lo que en realidad merece esa penosa situación, es con relación a la lucha contra la violencia de la mujer y los sindicados femenicidios, que en ocasiones se extienden hasta otros miembros de la familia presentes, cuando ocurren  los sucesos de ese tipo. Se han hecho caminatas, amplias caravanas, y hasta la recolección de firmas contra esa actitud deleznable – pacto en que participan como suscribientes connotadas figuras de la vida nacional – .

 

Ahora, aunque toda esa temática última luce más que loable, sólo constituye la expresión casi generalizada en contra de lo que hoy podría considerarse como un flagelo más de los tantos que en el presente afectan sobremanera a la sociedad dominicana.

 

Luego, dos preguntas obligadas se desprenden del tema contra la violencia de la mujer, y son, en primer lugar, ¿quién en su sano juicio, podría estar de acuerdo con que a la mujer se le maltrate, se le veje sin reparo alguno, o se le asesine vilmente, como es lo que ha venido ocurriendo con tanta frecuencia aquí durante los últimos tiempos?

 

Eso, máxime cuando se tenga presente que la mujer es el ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, por los roles que le fueron atribuidos desde el comienzo de la humanidad; y que además, la vida material de todo hombre se debe a una mujer. ¡Es la concepción lógica, normal, y la enteramente racional!

 

Entonces, esas actitudes perjudiciales en contra de ese  hermoso ser, que lo que debe es ser amado siempre, tiene razones poderosas que resultan inexplicables, y que procede tratar de identificarles, de forma tal que se puedan comenzar a erradicar desde sus bases mismas.

 

La otra pregunta sería, segunda, ¿qué se podría lograr con esas manifestaciones públicas de protesta, caminatas, “recogedera” de firmas y despliegue  de prensa? ¡Nada!, que todo se quede en la intención solamente.

 

Esa es una situación que tiene que ser trabajada ya en sus orígenes; en las causas que  se encuentran en su base. El asunto no es de pacto firmado, ni de pancartas y vocinglerías callejeras, es de voluntad firme, y reales acciones objetivas de combate al mal.

 

Y eso tiene que comenzar, necesariamente, por el fortalecimiento y reconocimiento de la verdadera esencia  de la familia, en términos de educación, responsabilidades que se deben asumir, y orientación efectiva por parte de los padres, tanto a los vástagos hembras, como varones ¡Por ahí, sí que iría bien la cuestión!; ya que de lo contrario, es muy poco o nada, lo que se va a lograr.

 

Es prácticamente lo mismo que se habrá de obtener, con las modificaciones a los Códigos Procesal Penal, y del Menor, sino se baja hasta las raíces mismas de la delincuencia y criminalidad generalizada que afectan al país. Todo va a  seguir igual, aunque se aumenten las penas condenatorias y se varíen determinadas condiciones, de no ser corregidas las demás causas que intervienen, incluyendo el papel fundamental de los actores en los organismos preventivos del Estado, como dentro de las instancias judiciales correspondientes.

 

Lo que sí llama poderosamente la atención es que, tantas personas en este país, con capacidad sobrada de análisis, en el sentido jurídico-correccional, en la evaluación de circunstancias, y habilidades intuitivas, se estén prestando para esos manejos mediáticos, a sabiendas de que con eso, nada se va a lograr  aquí.

 

A propósito de lo que en parte se trata, según recoge un medio de prensa local, el señor Franklin García Fermín, ex rector de la UASD, ahora en actividades políticas proselitistas, a favor del PRD, alegremente, “atribuyó  el índice de femenicidios en el país a la falta de una política de Estado en materia de Género y a la baja inversión del Gobierno en programas orientados a beneficiar a la mujer”. ¡Cuantas cosas aéreas se dicen, en procura de votos! (Véase periódico “HOY”, del 27-11-11, página 6ª).

 

¡Buscar en estos momentos, y tratar de erradicar las reales causas en torno a las situaciones señaladas, sí es lo que más procede!, como dejarnos de estar con tanto bla, bla, bla, y haciendo  pronunciamientos demagógicos de corte político.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proliferación de la delincuencia y la corrupción en las familias

A veces hay temas sobre los cuales se escribe, que requieren de mucha imparcialidad, de pura independencia mental, y de análisis profundos previos al escribir, al margen siempre de los factores inductivos que surgen en ocasiones, debido a convencionalismos infundados que se pueden ubicar, tanto en corrientes de pensamiento relativamente modernas, como de vieja data también.  De no ser así, poco convendría hacerlo.

 

Temáticas relativas al rol familiar y social correspondiente al ser más importante que, en nuestra humilde opinión habita el planeta Tierra – LA MUJER-, deben ser enfocadas con cierto tacto y cuidado extremo, para no incurrir en yerros que puedan resultar significativos, producto de los condicionamientos mentales infundidos, a los que se pueda estar adherido.

 

Además, con frecuencia ocurre que, el abordar asuntos de esa magnitud, amén de lo expresado en los párrafos anteriores, confronta algunas limitaciones por razón de los espacios periodísticos disponibles, y que hacen que los mismos tengan que ser tratados superficialmente, en términos de exposición y de opiniones concluyentes, provocando el que algunos trabajos luzcan algo imprecisos; originen un sin número de inquietudes que quedan insatisfechas, y hasta tiendan a confundir a veces a los lectores, con respecto a las explicaciones que se dan; máxime, cuando se trate de un modo de pensar disidente,  con relación a determinados pareceres ajenos.

 

Tales consideraciones se externan a raíz de un artículo que publicara Tahira Vargas García, en la edición de fecha 19 de noviembre del año en curso, página 10ª, bajo el título “Madres solteras son las culpables…”, elaborado evidentemente en base a la concepción feminista moderna, en cuanto se refiere al  nuevo papel que se procura atribuir a la mujer, que hoy se considera debe ser competitivo con el hombre, y refutando mediante el mismo criterios, vertidos por los candidatos a la presidencia de República, Danilo Medina e Hipólito Mejía, respecto a la incidencia del núcleo familiar en la actividades de corrupción estatal y la delincuencia social, cuando ese queda dirigido por madres solteras.

 

Ellos, al igual que algunos religiosos y comunicadores sociales, según ella misma señala en su trabajo,  responsabilizan de tal problemática a las familias, haciéndolo hincapié algunos, en las que sólo están cargo de madres solteras, por las limitaciones obvias que tiene la mujer, tomando en consideración los escenarios sociales en que hoy se vive, cuando le falta el sostén masculino al grupo.

 

Eso, aunque resulte duro aceptarlo, los que así opinan, principalmente, los que hacen alusión a los casos en que el padre de los vástagos esté ausente,  no están muy lejos de la verdad, si ponderamos su parecer en el marco de la desnaturalización esencial que se verifica en estos tiempos, a nivel de las tribus biológicas conformadas, cédulas primarias de todas las sociedades.

 

Por lógica, el vacío de orientación hogareña debe tener una mayor expresión en los casos de una mujer sola, con mucho mayores responsabilidades en todos los sentidos, y el bombardeo de la degeneración social en curso,  sin el respaldo necesario de conyugue alguno, lo cual es algo que las feministas mal orientadas y parcializadas de hoy no quieren reconocer, por el sentido de competencia asimilado que abrigan con respecto al hombre.

 

Las familias, para poder cumplir a cabalidad con la responsabilidad, tanto física, como de orientación en todos los órdenes, incluyendo el espiritual, y más en estos tiempos tan confusos, hacia los hijos procreados, debe estar completa, con sus dos progenitores: padre y madre. Esa aceptación incluso, está simbolizada en el sacramento religioso de Bautismo, según señala una  connotada autora.

 

Luego, a los pronunciamientos de los políticos aludidos, no se les debe dar una lectura total, en términos de “un desconocimiento de la realidad social y la exclusión del Estado como responsable de la inseguridad ciudadana y la criminalidad por su ineficacia en la aplicación de políticas públicas dirigidas a su erradicación”.

 

Pues si bien es cierto que, el mismo no está cumpliendo en todas sus partes con lo que se debe hacer en ese orden, no menos cierto es que, las familias de hoy, en un gran número, están alimentando a la sociedad – bien se verifica en el caso nuestro -, con seres desorientados, faltos de civismo, como de educación hogareña, y el no inculcamiento de los valores éticos y morales, traslativos después hacia su interacción social generalizada.

 

Todo lo contrario, lo que se les comienza a decir de maneras vehemente, desde muy temprana edad a muchos hijos, que viven con sus madres y sus padres,  en la mayoría de los casos, es que, aquella otrora frase famosa de que “pienso y luego soy”, ya no funciona”, que ahora lo que ofrece mayores resultado es, “tengo y luego soy”.

 

Eso, en adición a los patrones de conducta con que se van formando los muchachos, con su inscripción en los colegios desde antes que algo puedan razonar, donde les van criando como en manadas; completando el cuadro educacional, los servicios domésticos que los reciben a su llegada a las casas, y les manejan, con el concurso diario del instructor más dañino que se tiene en el presente, la  televisión, sin control alguno.

 

Entonces, no es asunto de querer cargarle todo el dado al Estado, ni cuestión de que, “la lógica del poder en nuestra sociedad es netamente patriarcal y masculino; tampoco de estigmatización y discriminación, o  de negación de derechos con respecto a  la mujer”. Esas son creencias mal fundadas hasta cierto punto.

 

Lo que sí viene incidiendo con relación a lo que se trata, es que lamentablemente, una gran parte del sexo femenino ha ido perdiendo conciencia sobre el verdadero rol y las responsabilidades que le corresponde sobre el planeta Tierra, atribuciones divinamente asignadas, como ser reproductor por excelencia de la especie humana, y de ente de equilibrio familiar, emocional y social. ¡De ahí, la importancia suprema  que tiene, como dijéramos anteriormente!

 

Ahora, producto de las modernas corrientes de pensamiento,  entre ellas  la llamada liberación femenina mal concebida,  y que procura la competencia directa con el hombre, incompatibles en gran parte con la verdadera esencia y propósito de la mujer, algunos de esos roles se han ido dejando de lado, e inclinándose la misma, por actividades propias del sexo opuesto.

 

Es por ello que hoy vemos, a muchas mujeres boxeadoras, luchadoras, peloteras, levantadoras de pesa, yudoca, etc., actividades que de hecho van haciéndoles lucir tal cual un hombre cualquiera, y que hacen desaparecer su feminidad. ¿Podrán las mismas, observar igual comportamiento y actitudes inherentes a las verdaderas mujeres, que tratan de conservar su naturaleza esencial? ¡Difícil creerlo! Y es que, humanamente, no se puede tratar de cambiar la idea original del Creador del Universo: hombre-hombre; mujer-mujer.

 

A manera de colofón, nos gustaría hacer las  preguntas que siguen a la articulista que motiva nuestra atención, y es con respecto  al producto de las madres solteras adolescentes, que tantos niños están trayendo al mundo, sin reunir la más minima condición para la crianza y orientación que deben recibir, a veces hasta de padres desconocidos. La primera es, ¿qué pueden estas jóvenes mujeres aportar a la sociedad nacional, cuando ni ellas mismas tienen formación  alguna, que no sean muchachos con tendencia a delinquir después,  proclives a incurrir en hechos reprochables, en todos los sentidos?

 

Ellas son hijas de familia sin orientación alguna también, inducidas a actuar, y moldeadas por la sociedad común, que forman grupos en el aire de esa naturaleza, y que habrán de emular los mismos patrones con que mal les criaron, para seguir engrosando seres cuestionables a la sociedad en general.

 

Entonces, la segunda, ¿no aportan las familias mal capitaneadas, delincuentes y corruptos a la sociedad, con mayores probabilidades, cuando están a cargo solamente de una sola persona, madres solteras? ¡Sería una tozudez no admitirlo!

 

Finalmente le reitero, que ese es un tema que tiene muchas aristas que deben ser objeto de análisis y ponderaciones imparciales, cuyas conclusiones probables múltiples, no cabrían en los pequeños espacios que se logran en un periódico.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Ningún jugador vale tanto; se necesitan nueve para ganar

La sobrevaloración de toda persona, a nivel de cualquier tipo de actividad, sin importar de la índole que sea, difícilmente reporta buenos resultados.  Y más aun, cuando el logro de los objetivos planteados depende del concurso de todos cuantos interactúan dentro de una labor específica.

 

El no ponderar esa situación puede conducir en ocasiones al fracaso colectivo, debido a que, cuando un solo hombre es sobrevalorado tan por encima dentro de un conjunto, los demás se sienten estar muy por debajo, y con regularidad condicionan mentalmente su rendimiento al momento de actuar, en función de las exorbitantes diferenciales salariales existentes, si es el caso.

 

Dice un viejo refrán que, “una sola golondrina no hace verano”; y esa es una gran realidad, muy aplicable por cierto a los que participan dentro del negocio de las bolas y los strikes (baseball), y que se creen “megas estrellas”; algunos incluso, porque el factor suerte les ha acompañado temporalmente.

 

Se consideran superdotados,  y con una economía físico-biológica de acero, que entienden como intocable, ante los riesgos probables de las serias lesiones corporales a que están expuestos,  como de los accidentes propios del trabajo que deben realizar.

 

Es la situación que se viene presentando con algunos equipos de las llamadas Grandes Ligas, al momento de la renovación de determinados contratos suscritos con ciertos jugadores, que creen que sólo a ellos hay que pagarles jugosos salarios, y que los demás componentes del conjunto, no cuentan para que se les pueda dar un trato más equitativo en ese orden.

 

Parece ser que, nada más son los mejores pagados los que juegan, y los que pueden hacer llegar a la novena hasta la post-temporada, que es la gran meta a alcanzar; y donde también,  recogen pingues beneficios económicos los dueños de esas empresas beisboleras.

 

La práctica de esas alarmantes contrataciones a uno o dos jugadores, para que salgan al terreno de juego a tener obligatoriamente que realizar una labor conjunta con los demás, tiene que ser revisada y normada, a los fines de que se proceda  de manera más equitativa, por el bien de ese negocio.

 

No demasiado a unos, y muy poco a otros, cuando todos tienen la misma responsabilidad dentro del terreno: jugar y rendir para el equipo.  Aquellos que crean que nada más ellos merecen, que jueguen solos, para ver si pueden ganar.

 

Dueños de equipos, y personal asesor, ¡a pensarlo bien! La gran confrontación que en la actualidad tienen los dueños de la NBA con los jugadores básquet-bolistas, poniendo en peligro la presente temporada, es un significativo espejo para verse y meditar.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Conviertan el local del PRSC en un asilo para envejecientes

¡Que no sigan haciendo shows de mal gusto, con esa seudo organización política!  Ya de esa sólo queda el local, porque no han podido negociarlo.  Su único creador real, mentor y líder, se la llevó a la tumba, conjuntamente con el féretro, en el carruaje fúnebre.

 

Ya nadie podrá hacer resurgir esa entelequia grupal, que quedó a cargo de una camada de polítiqueros y tránsfugas, comerciantes de la disciplina, que han optado por mantenerse siendo cola de león, para asegurar, el poder recoger las migajas que caen de las mesas que sirven para otros.

 

La exigua cantidad de miembros, que lucen algo disidentes con respecto a esa actitud tan cuestionable, hacen un montaje durante todos los procesos electorales que cursan, para vender ante la población la idea de que se procura reorganizar la entidad política colorada, y relanzarle de nuevo, con un aspirante propio a dirigir los destinos nacionales.  Pero, todo se queda en bla, bla, bla,  a nivel de las alborotadas e incidentadas asambleas que se convocan.

 

Y es que, ya ese otrora partido de empuje, no cuenta con la guía y orientación de un solo líder, en capacidad de aglutinar simpatizantes a lo externo del mismo; y mucho menos, concitar apoyo dentro de éste.  ¡El viejo no dejó herederos aptos  para ocupar el trono!

 

Todo indica pues, que el norte será el continuar apoyando a otros, a cambio de algunas designaciones en los puestos del tren administrativo gubernamental, como de lograr otras ventajas, no obstante los bultos y algarabías presentes; y que, se habrá de conservar esa actitud con mayor ahínco cada vez, por lo que ya resucitar ese “muerto político” resultará imposible.

 

En ese orden, lo mejor sería aprovechar el local en que funcionaba, para fundar un asilo destinado a todos los envejecientes colorados – reformistas -, que no han logrado engancharse en los Gobiernos que se han sucedido después de la partida del Dr. Joaquín Balaguer, y que no tienen ya ninguna posibilidad de rehabilitarse económicamente, en base a la actividad política. ¡No lo vendan!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Políticos y empresarios, demagogos hermanados siempre aquí.

En estos tiempos de campaña electoral, son muchas las cosas que se escuchan en voz de los aspirantes a la presidencia de la República, durante sus recorridos habituales, que distan bastante de ser sinceras promesas a sus seguidores, como al país; que suenan como la misma canción de siempre, más de la misma píldora adormecedora; iguales falsas para embaucar a los que poco piensan, que creen en los bien elaborados mensajes retóricos de aquellos.

 

No hace mucho pudimos oír a uno de los principales contendientes políticos en esta ocasión, decir que, de alcanzar el poder en el año 2012, cambiaría el modelo económico actual que rige en el país, y que también combatiría y trataría de que se castigue como se debe la corrupción estatal, entre los males que más que agobian a la nación dominicana.

 

Parece ser que ese señor, potencial candidato, cree que todo aquel que le escucha, o lee sus aseveraciones proselitistas en la prensa local no tiene suficiente oído para entender, ni ojos para ver, en cuanto a cómo es que funciona el sistema electoral dominicano, en términos de las alianzas que se tienen que concertar, los amarres, como los patrocinios obligatorios que se procuran y se verifican, para poder alcanzar el poder en esta nación.

 

Máxime eso, cuando se reciben apoyos claramente condicionados, en el sentido de agenciarse protección y conservación de impunidad sobre cuestionables e indebidos hechos pasados. ¡Te apoyo, pero tú me cubres!, es lo que más se estila en sistemas como el nuestro.

 

Ahora,  algo penoso que se registra es que, cuando se hacen declaraciones de ese tipo, no aparezcan periodistas en disposición de cuestionar profesionalmente sobre asuntos de tanta trascendencia como esos, que tienen variadas aristas por donde cortar, y que necesitarían de amplios estudios, planificación y definición de estrategias previas, al igual que, de una férrea voluntad y disposición en el accionar pertinente. Pero además, del concurso amplio de todos los demás sectores que pudieran estar involucrados.

 

Este servidor, como periodista receptor de las declaraciones, le hubiera preguntado al candidato sobre sus recursos disponibles para emprender tales iniciativas, dados los componentes del entorno que le rodea, y de la percepción que tiene el pueblo con respecto a la idoneidad, deseos de servir realmente a la nación, como con relación a los perfiles morales y de honradez en el manejo de la cosa pública, que caracteriza a muchas de esas personas.

 

Pero además, si considera que podría concitar el apoyo para tales propósitos de los demás sectores sociales incidentes, como es el caso por ejemplo, de uno de los denominados poderes detrás el trono, el empresariado nacional, patrocinador principal de los lideres políticos en el país, a cambio de las reciprocidades respectivas.

 

Precisamente, dando lectura a las reseñas de prensa sobre los pronunciamientos que se hicieran en la Cuarta Convención Empresarial, celebrada recientemente, podemos encontrarnos con una serie de puntualizaciones y planteamientos, con un norte muy bien definido a favor de los componentes del sector, ahora que se está en tiempos de campaña electoral, y en presencia de los candidatos presidenciales que participan, lo cual no es coincidencial obviamente.

 

Como señala el periódico “HOY”, del 17-11-11-, página 2E, de entrada, “se emitió una declaración en el área económica que plantea una reorientación del modelo económico del país para hacer la economía más competitiva y más inclusiva”, lo cual se corresponde con la exposición del político aludido más arriba.

 

Se aprovechó aquel escenario muy propicio, para hacer diversas recomendaciones y reclamaciones a la vez, entre las cuales llama poderosamente la atención, la mención de diversos factores que a su entender, interfieren con el aspecto de la competitividad equitativa a que se aspira, en el marco de los acuerdos de comercio regionales suscritos, como a nivel mundial.

 

Las mayores argumentaciones estuvieron dirigidas hacia los asuntos de carácter impositivo, incluyendo el cambio del método de recaudación de los impuestos, de lo devengado a lo percibido, ¡que bueno!  Además, se exigió transparencia en el mercado de los precios de los combustibles.  Otro punto de interés entre los tratados, es el relativo al cumplimiento irrestricto de la Constitución y las leyes vigentes de la República.

 

Una ausencia que se reporta bastante notoria en los reportes de la prensa es que, en ningún momento al parecer, se habló en la Convención citada sobre el espinoso tema de la energía eléctrica, y su gran negocio en el país, con relación fundamentalmente a la escalofriante tarifa que se cobra por un ineficiente servicio, que ha estado muy sobre el  tapete durante los últimos días, debido a las exigencias de los prestamistas de ultramar, que propugnan ahora por un exorbitante aumento de la misma, lo cual incide de forma muy significativa en los costos de producción, y por ende tiene que  afectar sobremanera la competitividad. No creemos que todos operen con ese servicio fuera del sistema, con energía propia.

 

Todo luce indicar entonces que, no conviene tocar ese punto, para no afectar sus propios intereses; toda vez que, ya para nadie es secreto en este país, que hay varios empresarios nacionales que forman parte de la red de generadores eléctricos que venden energía al sistema nacional, y que se entiende están muy bien representados en la CDEEE, en la persona del redentor de turno que allí dirige.

 

Por el lado de los combustibles, sobre los cuales ellos reclaman transparentar los precios de mercado, también tienen a otro representante, en el ministro de Industria y Comercio, connotado empresario nacional, que jamás actuaría en contra de su sector. O sea que, tienen a dos funcionarios estatales designados en  dos posiciones claves, que obviamente tienen  que velar por sus intereses; y de seguro, no que estén ahí por casualidad.

 

Entonces, que se dejen los empresarios de este país, de estar hablando de falta de competitividad con el exterior, que bien podría considerarse está sustentada en sus propios intereses particulares, y el maridaje con los políticos internos, comerciantes e inversionistas al igual que ellos todos, siempre buscando cada cual reciprocidades y beneficios sustanciosos.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Vista para los turistas: La plaza Güibia

Dentro del festival de inauguraciones de obras, que como norma se estila al final de cada gestión de gobierno nuestra, era obvio que no podía faltar en esta ocasión el que tal cosa ocurriera también, con la apertura de la suntuosa plaza Güibia, en el Malecón de la Capital dominicana, a un costo superior a los 50 millones de pesos – entre 50 y 60 -, según reseña la prensa local, importe que bien debería ser precisado a partir de una exhaustiva auditoría, a cargo de la Cámara de Cuentas de la República, o preferiblemente, por alguna firma independiente de profesionales  en el área.

 

El hecho de que tal acción, de remozar un espacio público que resulta muy importante para la recreación física y mental de los ciudadanos de este pueblo, tradicional por demás, haya sido emprendida y concluida, según parece por la Alcaldía capitalina, no resulta del todo cuestionable, aunque sí debe ser objeto de un ponderado análisis, para fines de aquilatamiento de dicha ejecución, en la magnitud que se observa.

 

Y es que, la obra sí pone a pensar a cualquier ciudadano consciente en que, habiendo en el Distrito Nacional tantas cosas que merecen atención inmediata en el orden de lo municipal, que constituyen problemas acuciantes para la comunidad, pendientes de solución, entre los que se podrían mencionar, el drenaje pluvial desastroso, el cúmulo de basuras, convertido en norma ya, la circulación de aguas negras en plena ciudad, la ocupación de muchas áreas verdes, el deterioro de calles, contenes y aceras, etc., se haya hecho una inversión de tanto dinero sólo en ese lugar, para visitas esporádicas de los dominicanos, y obviamente, para representación  y vista de los turistas que visitan el país. ¡Eso llora ante la presencia de Dios!, como se dice popularmente.

 

Máxime, cuando en ese lugar va a escasear muy pronto la seguridad, como es lo que aquí ocurre de ordinario;  más ahí,  por razones obvias además. Y que, el establecer los controles pertinentes en toda esa área va a resultar muy difícil, a pesar de las afirmaciones que en tal sentido hiciera el flamante alcalde Roberto Salcedo.

 

Tan pronto la gente con cierto nivel educacional y patrón cívico de conducta, “sude la fiebre” de visitar dicho espacio público recreativo, el “tigueraje” que aquí actúa por sus fueros, comenzará a invadir el área, y hacer de las suyas; buscarán la forma, sin importar los derechos de exclusividad que se puedan otorgar, y las concesiones particulares  que se hagan. Además, esa plaza debe ser para usufructo de todos los ciudadanos del país.

 

Finalmente, la plaza Güibia, pudo haberse remozado con menos suntuosidad, y por ende,  la utilización de menos recursos financieros, y destinar una gran parte de los mismos para enfrentar y corregir aquellos males municipales más prioritarios para la sociedad nacional; pero, lamentablemente, no tendrían esas soluciones la misma vista, y las particularidades que se infieren, en otras cosas.

 

: Rolando Fernández

 

 

 

Seamos primero dominicanos, luego políticos

La política partidarista, extremadamente parcializada, ha hecho olvidar a muchos  que todos somos dominicanos, y que por igual debe dolernos nuestro país, sin excepción; que la actitud más correcta no debe ser la división por pareceres disidentes en el orden electoral; que por encima de todo deben estar los intereses de la nación, y no aquellos de determinados segmentos grupales de nuestra sociedad, a quienes sólo mueve lo particular y el oportunismo.

 

Resulta bastante deprimente pues, el escuchar en estos tiempos de proselitismo nacional, de cara al próximo certamen electoral que se avecina, que sólo se produzcan acusaciones, al igual que “dimes y diretes” entre los candidatos y los seguidores más cercanos, como queriendo significar que, a partir de agosto del año entrante, el país no continuará siendo de todos cuantos aquí nacimos, o de aquellos que han adquirido el derecho a vivir en él, por haberse nacionalizado, sino del grupo que obtenga el poder.

 

La política, aun como inversión, tal cual ahora se estila modernamente, no debe ser además motivo de una separación divisoria tan marcada entre los conciudadanos de un mismo terruño natal; pues las acciones de esa naturaleza, sólo contribuyen a fortalecer las bases de nuestros males económicos y sociales.

 

Ante esa errada concepción separatista entre los bandos que luchan por el poder, se apela sólo a las críticas difamatorias, la demagogia, los discursos retóricos, como a las falsas promesas; nada de reales proyectos beneficiosos para la nación; y mucho menos, conjugar fuerzas entre todos los participantes en la actividad, para la ejecución futura de un programa de gobierno compartido, en el que prevalezcan las personas con experiencias y aptitudes probadas, sin importar la parcela política a la cual se pertenezca.

Dejar al margen algunas de esas actitudes tan dañinas, y seleccionar el mejor conductor para dirigir la nave nacional, como apoyarle, lo menos condicionado posible, preferiblemente, sólo más bien con ánimo de ayudar a sacar el país del atolladero en que se encuentra, ¡es lo que procede! ¿Cuál?, quien sea; aquel que reúna las condiciones requeridas.

 

Así lo hicieran, si en verdad la intención fuera servir en favor de las grandes mayorías nacionales; no de ir al poder para el disfrute de sus mieles, las satisfacciones grupales, y cumplir con las  reciprocidades ofrecidas a los patrocinadores.

 

Es por ello que, en el marco del actual esquema eleccionario presidencial, y político gubernativo que rige aquí, el que espere mejorías y cambios beneficiosos para el país, que mejor le lance piedras a la Luna, ¡que más fácil llegan!

 

Todo en está nación dominicana, está supeditado a los intereses personalizados y grupales políticos, incluyendo los pertenecientes a los tránsfugas que comercializan a la clara con la disciplina, para quienes en conjunto la sociedad no cuenta, después que logran embaucar a una gran cantidad de sus miembros, a los fines de que les favorezcan con el  voto.

 

¡No vale la pena votar simplemente, para seguir en lo  mismo! La mejor opción para un cambio real en la administración de la cosa pública nuestra debe ser otra. La reflexión sosegada se impone entonces, en cuanto al cómo, y en qué forma, delegar representación y poder para tales fines, de manera tal que la defraudación no continúe, como hasta ahora ha ocurrido.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

El país de los reclamos

Los reclamos nacionales que se hacen, el cúmulo de basuras por doquier, como el desplazamiento de aguas negras por nuestras calles y avenidas, incluyendo los primeros, aquellos relativos a la eliminación de los dos focos de infección fehacientes mencionados, y compañeros por demás, andan todos de las manos aquí, mientras las autoridades correspondientes se hacen de oídos sordos y de la vista gorda, como se dice popularmente.

 

Aquí cursan reclamaciones por parte de la ciudadanía, en todos los sentidos; que van, desde la mera especulación comercial, hasta el combate al narcotráfico y sus secuelas, adicción, delincuencia y criminalidad.  ¡Y nada de escuchar a nadie; todo se baraja; el pueblo no tiene doliente!

 

Los que en su mayoría votan en esta nación, para llevar a los mandamases al poder, sólo merecen después ser desoídos, abandonados en sus tormentos y precariedades; imponerles tributos y arbitrios, desaprensivos en muchos casos, y castigarles con la falta de energía eléctrica – apagones por doquier -,  y de agua potable.

 

Tampoco pueden contar con los servicios de salud requeridos, seguridad ciudadana, como de transporte público apto, a precios asequibles. Los ciudadanos sólo son considerados para ir a votar, y como burros para cargar con los impuestos que se disponen, que sirvan para cubrir los despilfarros de los Gobiernos, y a la vez  crear nuevas fuentes de corrupción para los adeptos y simpatizantes.

 

La mayor presión detestable sobre los votantes ingenuos, es la que se hace, a través de que éstos tengan que pagar por un servicio de energía eléctrica deficiente, la tarifa más alta del área del Caribe, según los expertos, para complacer a los millonarios empresarios del área, y a los prestamistas de ultramar, que también injerencian.

 

De otro lado, con los precios de los combustibles,  que se fijan semanalmente, contentivos éstos de una gravosa carga tributaria, traslativa hacia todos los demás bienes y servicios de consumo en general.

 

El manejo arbitrario de los precios en ambos sectores, crea una escalada alcista que se torna ya insostenible para la gente; pero, a los gobernantes eso no les importa.  Es por ello que, no hacen caso a los reclamos en esos órdenes.

 

Además de eso, permiten que los grupos económicos dominantes extorsionen, como es el caso por ejemplo, de los altos costos que implica convertirse aquí en tarjetahabiente – cobro excesivo de intereses y gastos medalaganarios conexos -, en un país donde ya no se puede transitar con dinero efectivo para hacer cualquier tipo de transacción, a los fines de evitar ser atracado o asesinado por los vándalos callejeros que se gasta hoy la República.

 

No obstante, dicen algunos genios mandantes de nuevo cuño, que eso no se puede regular vía el Congreso Nacional, para no afectar las condiciones que rigen el libre mercado.   Eso hay que dejarlo así; no importa, lo que abusivamente cobren las entidades emisoras de los diferentes tipos de tarjetas, por el servicio, es lo que se infiere. ¡Sobre esa regulación en estos tiempos,  se impone el seguir insistiendo!

 

Los ciudadanos de este país estamos muy mal parados; no tenemos a quien acudir que nos escuche; y mucho menos, que nos defienda.  A propósito, ¿por dónde andará la designación del “Defensor del Pueblo”? ¿En qué gaveta del Congreso Nacional estará guardado ese proyecto?

 

 

Rolando Fernández