¡Aseveraciones irrebatibles!

Sin régimen de consecuencias en los hogares nacionales, la sociedad nuestra jamás se recuperará del deterioro que, en todos los órdenes, la viene destruyendo, desde hace ya algunas décadas, debido a que, la misma de ordinario continúa siendo “alimentada” con “especímenes” carentes de formación hogareña, principalmente, como de valores morales, en la mayoría de los casos.

Es obvio que, para comenzar a enmendar esa lamentable situación, la crianza familiar tiene que ser retomada de nuevo, seriamente, en el seno de los hogares de esta nación.

El asunto no es estar andándose con ambages, y paños tibios. Seguir acogiéndose a los dañosos paradigmas de última generación (blandenguerías y complacencias con los hijos), que, en ese sentido, ahora están tratando de imponer algunos alienados profesionales de la conducta humana, sin ponderar las consecuencias posibles a derivarse luego.  

Los padres, por tanto, tienen que asumir de nuevo las responsabilidades que otrora les caracterizaban, con respecto a los vástagos que traían al mundo, actitudes con resultados muy positivos logrados, que aún pueden apreciarse socialmente, pero en casos muy aislados.

En ese orden, qué se observe el simbolismo contenido en el Sacramento del Bautismo de la Iglesia Católica. Según dice la Dra. Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”: “una familia, acepta la responsabilidad física y espiritual del hijo que ha traído al mundo, al participar en la ceremonia del sacramento del Bautismo”. ¿Por qué no se hace? 

Los progenitores tienen que dejar de lado los “postulados” de la psicología moderna, en términos del “trato corrector” de que deben ser objeto los hijos; y aplicar los castigos que ameriten las circunstancias; que se correspondan con los malos comportamientos que observen los descendientes, amén de impartir las orientaciones conductuales complementarias pertinentes.

Asociado con lo expuesto hasta ahora aquí , en los últimos días, se ha venido observando, y criticando acremente en este país, después de salir a la luz pública,   un video contentivo de  exhibicionismos corporales obscenos, por parte de unas niñas, alumnas de una escuela pública local, burlando así la solemnidad de un aula de clases dentro de la misma, y que osaron bajarse los pantalones del uniforme para mostrar los glúteos, como ´otras áreas cercanas – de milagro no se quitaron los pantis también -, ante un grupo de sus compañeros de clases. Además, con la filmación de aquel desagradable espectáculo, vía celulares dispuestos sobre algunas mesas. ¡Qué ocurrencias, mamacita!

Como era de esperarse, el hecho causó rechazos múltiples, y provoco serios comentarios, como opiniones diversas, en personas que tienen acceso a los medios de comunicación de masa entre nosotros. ¡Se dijo, y se dijo!

Algunos lo hicieron juiciosamente, incluso externando recomendaciones de carácter correctivo, aunque otros se refirieron al hecho, no dándole mucha importancia, por considerarlo como una consecuencia de la degeneración que viene arropando a la sociedad del país, alimentada en parte con patrones impropios importados;  y, atribuyendo cierta responsabilidad a los centros escolares públicos que operan en la República, por el mal manejo de que son objeto por parte de sus autoridades, como la negligencia fehaciente con que actúan muchas de sus autoridades.

Ahora, muy pocos de aquellos han puesto el dedo sobre la llaga principal del problema, que es la desvalorización de la familia, como forjadora imprescindible de los hombres (general) que integran las sociedades, no estando exenta la nuestra, y como célula primaria de todas.

Hacia ahí, sí que deben enfocar los cañones, psicólogos, psiquiatras, orientadores espirituales, comunicadores de renombre, periodistas de investigación, y los organismos oficiales competentes, higienizando, en primer lugar, la TV local entre otros medios, difusores de programaciones perversas, para que hechos como ese referenciado, no vuelvan a consumarse entre nosotros.

T, por supuesto, dejarse esas personas de estar intentando agarrar el rábano por las hojas, como se dice popularmente, e irse a las verdaderas causales que subyacen en la problemática, para desde esas combatir los males de ese tipo; y, cuántos más se tengan, asociados con la degeneración social interna en curso, innegable, ¡qué no son pocos!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos,wordpress.com

Toca instrumentos; cantores chatarras; mensajes disparatados; y vestuarios estrafalarios

En el tenor del amplio contexto de lo que encabeza, qué distintas son las esas cosas que hoy se tienen, con excepciones muy contadas. a las que ayer se observaban a nivel de los géneros musical, y artístico, no solamente en Dominicana, sino también en otras latitudes.

Si, entonces se tenían buenas orquestaciones acompañantes, en que se ejecutaban acordes, melodías, sonidos de calidad, etc., no improvisaciones mal logradas, como esas que en el presente se tienen; y, a las que están obligados a adaptarse los seudo artistas actuales.

También, se escribían en el pasado excelentes mensajes, y poesías valiosas, para ser cantados esos con voces selectas, secundadas con muy buenos arreglos musicales; con pericias dentro del género.

Sin embargo, lo que más se destaca en el presente, es un conjunto de canta malo, privando sus elementos componentes de artistas, lo que menos son; con un respaldo musical más que cuestionable; con unas indumentarias que lo que dan es asco en la mayoría de los casos; gorras con la parte de adelante hacia atrás, o hacia los lados; al igual que sombreros, qué no les van a esos usuarios.

Pero, además, desaliñados casi por completo; con argollas, aretes, clinejas; y, exhibiendo tatuajes corporales. El asunto es, obviamente, llamar la atención más que otra cosa, algo que no pueden lograr con la calidad de ejercicio que ostentan, ya que necesitarían de condiciones reales muy superiores en ese sentido.

Todo lo expresado hasta aquí, es en lo concerniente a los varones, por lo menos en apariencia, cuando no es que “juegan las dos bases”, como tanto también se ve de ordinario.

Evidentemente, los dineros gastados en los mercadeos diversos, por un tiempo significativo, para atraer fanáticos, e ignaros con respecto a los buenos artistas, como con relación, a la exquisitez exigible siempre en las musicalizaciones. Claro, se hace eso, mucho antes de llevarse a cabo los espectáculos en que se habrá de actuar. 

Ahora, cuando se trata de mujeres en torno a la temática, ahí es que la piña se pone agria, como se dice, exhibiéndose casi desnudas por lo regular, entre otras cosas detestables; y, las apariciones bailando epilépticamente en adición, con movimientos corporales super atrevidos.

Ahora, el escenario deleznable de que aquí se trata, no se queda ahí, cuando a los supuestos artistas actuales todos, uno tiene que referirse; pues, también están dentro del mismo los humoristas de “pacotilla”, que se tienen aquí, y que solo inducen al público a reír, cuando ellos lo hacen primero, por sus cuestionables ocurrencias, y los propios disparates a que recurren en sus actuaciones. Para hacer reír a los espectadores y demás, hay que reunir suficientes condiciones. ¡Qué lejos están aquellos de esas!

Buenos compositores, que escribían poesías bien logradas, pinceladas con notables sentimientos, ya no los hay. Se produce hoy pensando solo en el populacho; “tarados”, porque es lo que vende desde hace tiempo. Lo bello, lo sutil, lo bien logrado, se hace difícil de mercadear.

Es esa última, la causa principal de la tanta basura musical-artística que ahora se respira a nivel de la sociedad dominicana, con la afectación evidente provocada por los ritmos degenerantes importados.

Se agrava todo lo expuesto aquí, con la existencia de un ministerio de Cultura local inoperante, actuando de espalda al buen quehacer nacional en ese orden; que nada más funge como “huacal” para las “botellerías” políticas a que se recurre, para reciprocar los gobiernos de turno con la gente que les hace campaña electoral, o aportan económicamente para el logro de las aspiraciones partidaristas.

Es un gran problema, por un lado, el descuido proveniente del citado ministerio; pero, está por el otro, la desaparición, prácticamente, de la llamada “Comisión Nacional de Espectáculos Púbicos y Radiofonía”, que en el ayer se tenía en el país, y que realizaba una gran labor relativa, principalmente, cuando estuvo encabezada por doña Zaida Ginebra Vda. Lovatón.

¡Qué mujer esa! Evidentemente, es un modelo en desaparición también; de los que ya brillan por su ausencia entre los dominicanos.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

.

Después de fallecido, ¡nadie ha sido malo!

¿Qué somos los hombres en verdad?, Según los que de eso saben, por haber hurgado en el ámbito esotérico sobre la verdadera esencia de la especie humana:  “somos espíritus encarnados”; entidades de ese orden, con un revestimiento físico carnal que les permite manifestarse en el plano de la materia densa.

De ahí que todo debe partir siempre, con respecto a lo que más adelante se expone, a los fines de reflexionar, como de emitir cualesquiera juicios que se estimen pertinentes, en relación con lo tratado aquí.

Evidentemente, la falta de conciencia espiritual que caracteriza a un amplio segmento de la sociedad mundial, cuyos componentes en su mayoría desconocen el porqué, y para qué. la gente está sobre el planeta Tierra, y cuál es su papel real sobre el mismo, por Idea y Decisión del Supremo Creador del Universo, conduce a muchas personas a pensares errados; máxime, cuando son adeptas a cualesquiera de las religiones convencionales que se tienen en el mundo, dejándose de lado por completo lo esotérico propiamente. 

Nos referimos a las razones por las se viene al planeta Tierra a cursar periodos de tiempo específicos, teniéndose que partir al final de cada uno de ellos, a través de la “mundanal” denominada “muerte”, que en realidad no existe, según lo que se entiende espiritualmente hablando, por ser parte de la Vida misma.

Ese triste despido obligado, un día, hora, y minutos exactos – “nadie se muere la víspera”, reza una máxima muy conocida –, es el otro   extremo del viaje de ingreso hacia la materia física densa, que el espíritu emprendió con anterioridad, ahora regresando a su perteneciente verdadero plano de conciencia.  

Luego, a qué se viene con precisión entonces al mismo, sería la pregunta obvia, con un revestimiento de carne (conversión en alma), que es lo que en verdad somos los hombres, para cursar periodos de tiempo específicos, y exactos, merece recalcarse, con un prediseño de estadía terrenal necesaria, y circunstancias vivenciales apropiadas.  

Según las informaciones que se tienen, de amplio consenso entre esoteristas de renombre, primero, como un Atributo Divino   más, para expresión del Padre Supremo en el plano de la materia física.

Y, segundo, para evolucionar, hasta alcanzar el nivel que le permita la reintegración definitiva a su verdadera Fuente de Origen; lugar de la Conciencia Magna, y de la que habló el Amado Maestro Jesús, la cual Él alcanzó, hasta convertirse en Jesús el Cristo.

De ahí que, invitaba a los hombres (general) a emularle, diciéndoles “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es a través de mi”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Claro, no se refería a Él como hombre, sino, a la Magna Conciencia Suprema Divina que Él encarnaba.

Ante ese evidente desconocimiento por parte de los humanos, procedente de la mayorá de esos, tan pronto se produce el deceso de algún congénere, sale a flote el decir: ¡tan buena que era esa persona!, seria y de respeto siempre”.  Se agrega, además, ¡cuánto lo lamentamos!

Son esos de los víctores, entre otros, que de ordinario se escuchan tan pronto se produce el deceso de alguien a quien bien, o no, se ha conocido; debidos aquellos quizás. al escenario mortuorio presente más que otra cosa, y como una forma de hacer sentir un poco mejor a los dolientes, ante la irreparable pérdida que han sufrido.

Ahora bien, ¿se conoció en realidad la hoja de vida terrenal de esa persona que acaba de partir? En verdad, ¿le adornaron loables atributos durante la corriente de vida última que curso?

¡Se fue buena y respetuosa! El sumario real de sus acciones y actitudes en el plano físico de la matera densa, se encuentra en un nivel de conciencia superior al dejado, e irse a su verdadera casa, el mundo espiritual, al cual ahora regresa, después de concluir la entidad encarnada el viaje que antes emprendió hacia la Tierra.

Allí, sí que se determinarán los resultados reales y evaluatorios correspondientes, respecto de la existencia terrenal cursada, tarea a cargo de las entidades espirituales competentes (Señores del Karma), que definen cada vez el prediseño de la corriente de vida, a emprender por los espíritus encarnantes´ en la Tierra; y, que luego comprueban cumplimientos.

Sí, en términos de las misiones divinas asignadas a cumplir durante la estadía terrenal; las conquistas kármicas aceptadas; y, las circunstancias necesarias para el logro de esos propósitos.

Eso de que siempre se llevó una vida correcta, como de ordinario se dice, por lo regular, se desconoce si ha sido, o no así, en un ciento por ciento.

A veces hay acciones cuestionables, despropósitos marcados; y daños a congéneres atribuibles a los idos, que salen a relucir mucho después que se ha partido; y, que quienes creyeron haber conocido el difunto, o la difunta, en todas sus partes, se   quedan luego con la boca abiertas, como se dice popularmente. ¡Sorprendidos!

Luego, mejor sería entonces, dirigirle hermosos pensamientos, y sentidas oraciones póstumas, para un regreso en paz hacia su nuevo destino inmediato; el plano astral, a nivel del sub-plano merecido que le corresponda dentro de aquel, según afirman los que saben sobre el particular; los estudiosos de la llamada vida post mortem.

¡Intrincada temática, verdad! Claro, dirigida como siempre, tal aguijón punzante, a las personas que osan investigar.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

¡La fiebre no está en la sábana solamente!

Las armas de fuego no se disparan por sí solas. Obvio que, tienen que ser operadas por los hombres (general). Entonces, para qué eliminarlas, y nada más.

Ante la ola de delincuencia y criminalidad que viene arropando al país, de nuevo los tantos teóricos locales, los sábelo todo, han regresado sobre los mismos “fieles” de siempre, tratando de agarrar el rábano por las hojas, como se dice popularmente, sin procurar definir, formas efectivas de atacar las principales causales que motivan la delicada situación que, en el tenor de lo que se trata, desde hace tiempo ya viene afectando a los dominicanos.

Claro, ahora la misma se encuentra en los niveles más altos, y alarmantes de la Historia nuestra, por lo que los actores a quienes compete a nivel local encontrar soluciones atinadas, comienzan a preocuparse sobremanera, aunque continúen inclinándose solo por lo más a la mano.

Por eso, nada más se habla del desarme a la población; y, de despojarla de las armas de fuego en poder de la misma. Y con las demás medidas complementarias exigibles, ¿qué hacer?, sería la pregunta obligada.

Parece que esas – armas de fuego – operan por sí solas, vale reiterar; que los factores humanos, en términos de las enfermedades mentales conocidas; los desasosiegos familiares; los desequilibrios emocionales notales en la gente, por múltiples razones; la incidencia de la penetración cultural en curso, dañosa por supuesto; como, las inducciones hacia lo indebido que se reciben a través de los medios de comunicación de masa, en nada intervienen.

Tampoco, los efectos innegables que provocan el narcotráfico, y el uso común ya de estupefacientes; al igual que los tormentos, o incertidumbres de orden económico, entre otros factores conocidos, no se reflejan en las inconductas desastrosas de ese tipo, que asumen hoy de ordinario las personas en este país, Dominicana.

Con todos esos factores señados más arriba, hay que trabajar también; barajarlos sobre una mesa, para fines de análisis y ponderación, por parte de personas autorizadas, competentes.

Hacerlo esas, aspirando al logro de la mayor efectividad posible.  En esta nación se dispone de suficiente personal apto para tales propósitos. ¿Por qué no recurrir a ese entonces?   

Es gente que, indiscutiblemente, puede dejar de lado los criterios de corte polítiquero electoralistas, y ceñirse a lo profesional con propiedad.

Hablamos de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, orientadores espirituales (sacerdotes), y educadores de renombre, entre otros. ¡Qué nadie duda, los hay aquí en abundancia!

La verdad es que, un panorama pincelado con tan alto grado de violencia y criminalidad, como ese que actualmente se verifica en esta República, es bastante complejo, y no se puede intentar combatir solamente yéndose por lo más fácil, recoger las armas de fuego que están en manos de la población.

Y, con los demás instrumentos mortíferos, como son los cuchillos, puñales, tubos, palos, etc., ¡no se va a hacer nada! ¿Seguirán disponibles? ¿No se mata a nadie con esos?

 Recuérdese que, sobre todo tipo de arma, utilizable en las acciones de naturaleza violenta, o criminal, está la actitud mental, y emocional de la gente; al igual que las circunstancias de momento que primen; y que son factores esos últimos que hay que trabajarlos en adición; que requieren de orientaciones psicológicas y psiquiátricas.

Por tanto, lo que se aspira obtener, tiene que complementarse con el trabajo que puedan aportar los profesionales de la conducta aquí destacados, imprescindible; con la concienciación espiritual por parte de las iglesias; y, la formación académica apta que proporcionen las escuelas y colegio de la nación;

Pero, además hay algo de importancia capital a considerar, que es esa maestra hogareña, “degeneradora”, en que han convertido la televisión local, alienando desde las mismas casas-viviendas, qué tiene que ser higienizada por completo.

Sacar de esa pantalla chica, todos aquellos programas que induzcan a la violencia, como a la criminalidad; a la degeneración sexual; a las conductas impropias en todos los sentidos, incluyendo la homosexualidad; También, a la desvalorización de la familia en sentido general.

Entonces, se impone el no solamente pensar en el despojo a la población de las armas de fuego, si en verdad se quiere hacer frente a esas problemáticas: violencia, y criminalidad local.

Para doblegar ese “toro gigante”, hay que agarrarlo por todas partes. Un solo cuerno nada más, no es suficiente.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

¿Por qué hay que hacerlo así?

Desde hace tiempos, los gobiernos dominicanos vienen pareciéndose a cualquier empresa industrial, o comercial, que por la mala calidad de los productos que ofertan al mercado, tienen que invertir considerables sumas de dinero para poder vender sus artículos. De lo contrario pues, no hay duda de se quedarán siempre en inventario.

Evidentemente, los cuartos que se gasten en los menesteres de esa clase, al final pasaran a formar parte del costo de las mercancías ofertadas; y, claro está, transferidos al precio de venta de las mismas a los consumidores.

En el caso de los gobiernos, todo cuánto ellos tengan que invertir para publicitarse, y venderse como lo mejor ante la ciudadanía, se le cargará al pueblo mediante la imposición de tributos fiscales. ¡Se parecen ambos sectores, en esa línea de recuperación de recursos económicos, verdad!

Más que razonable se entiende que, los gobiernos no tienen que estar pagando publicidad tan excesiva, como es lo que de ordinario se estila. Si acaso es necesario promocionar determinadas ejecutorias, lo justo debe prevalecer siempre.

No deben estar sangrando aquellos los presupuestos públicos de sus naciones, y extraer de los mismos, recursos programados a percibir anualmente, sumas cuantiosas, para pagar anuncios; a programeros, periodistas, como a comunicadores bocinas, en la mayoría de los casos, para que los promuevan públicamente, conjuntamente con las pocas ejecuciones estatales que se lleven a efecto.

Es obvio que, son cuartos esos, los decididos para publicidad, que se pueden dirigir hacia otros sectores, con necesidades sociales apremiantes, no satisfechas, como son los casos de la salud pública, y la educación de los que no pueden satisfacer la especulación de los centros privados destinados a esos ejercicios, entre otros requerimientos de carácter social.  También, de los reclamos que al “unísono” eleva la ciudadanía en torno a esos particulares.

Las acciones encomiables que se produzcan desde los gobiernos, con todos sus ministerios funcionales adjuntos, al igual que la satisfacción certera de las demandas públicas apremiantes, constituyen la mejor forma de hacer publicidad; la más efectiva creación de buena imagen estatal; y, una muestra sólida para despertar la confianza pueblerina.

Los mensajes “lamboneribles” de las bocinas, como los anuncios embaucadores (cuñas), a veces hasta mal hechos, por los que se pagan cuantiosas sumas de dinero, en realidad poco calan en la mente de los ciudadanos; y, muchos de esos, hasta irritan a la gente pensante, por las falsedades que envuelven; tornándose risibles algunos en ocasiones, por creer los ideólogos de aquellos, que ya no quedan personas juiciosas en el país; y, que, el grueso de la población es tarada.

Es obvio que, cuando los pueblos se inclinar por sufragar en las urnas en favor de determinados candidatos a la presidencia, de cualquier nación, esperan el cumplimiento de las promesas hechas durante las campañas electorales; mismo que, el accionar inmediato sobre cuántos problemas se puedan presentar durante las gestiones de gobierno.

Y, esas sí que son las cosas que aseguran logro de aceptación durante el mandato de que se trate; como, con respecto a aspiraciones futuras – reelección -, si es el caso. Difícilmente, las aspiraciones de retornar resulten truncadas.

La publicidad a través de anuncios y “bocinas” subvencionadas, se reportan por lo regular como fallidas inversiones gubernamentales, en perjuicio fehaciente de los pueblos; que, en definitiva, son los que pagan todos los platos rotos por los políticos que los dirijan.

Ahora, cuando bien no se procede, luego de alzarse con el poder los políticos, entonces sí tienen que recurrir a invertir millones de pesos en publicidad, para poder vender imágenes embaucadoras, y engañadoras, a los fines de que se diga de ellos, lo que no son capaces de decir por sí mismos los mandamases de turno. ¡Referentes demás se tienen!

Por eso último, ¡hay que hacerlo así los gobiernos! Pagar de ordinario, voces, plumas, y cuñas promotoras. Gastar excesivamente en publicidad estatal.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

¡Cuántos en Dominicana, osarían decirlo sin ambages: el “Jefe” hace falta!

Dice una máxima considerada muy verídica por la gente pensante, que, “nada es mejor que nada; pero, que sí todo debe ser objeto de comparación. ¡Muy claro el mensaje!!

De ahí que, evidentemente, la comparabilidad que se lleve a cabo, se debe tener siempre presente, como la base para emitir juicios acertados sobre determinados hechos, situaciones, o épocas específicas, que se aborden de ordinario.

En ese sentido, todas aquellas personas que vivieron parte de la llamada “Era de Trujillo”, y que aún respiran, un período de la República tan importante, que los políticos de nuevo cuño han procurado siempre se excluya de nuestra Historia Patria, por conveniencias obvias se entiende, más que otra cosa.

Evidentemente que, todo el accionar relativo ha sido con respecto a los aspectos positivos, loables por supuesto, que se verificaran entonces, con la intención marcada de hacerlos olvidar, y que la población no pueda comparar ese ayer con lo que se h venido verificando después.  

Ahora, los conocedores en realidad de aquel tiempo, sí pueden equiparar dicha época pasada con la posteridad. principalmente, en lo concerniente al espacio cronológico de los últimos veinte, o veinticinco años en el país.

Luego, se explayan sobre las conclusiones a las que arriban, y  emiten los juicios valorativos correspondientes, sin dejarse confundir con los criterios adversos de los apasionados, victimas o no del régimen;  como, tampoco los provenientes de las personas muy dolidas, que sí sufrieron amargamente, en carne propia, ellas o familiares cercanos, los rigores de aquella cruel dictadura

En ocasión de cumplirse los 61 años del derrocamiento de ese régimen de fuerza, presidido a la sazón por Rafael L. Trujillo (30 de mayo del 2022), han salido a relucir de nuevo, como siempre, pareceres ciudadanos en favor, como en contra de aquella “Era”.

Los decires negativos están de sobra; mientras muchos dominicanos edificados sobre aquel gobierno dictatorial. por vivencias durante el mismo, o investigaciones realizadas a   posteriori, externan pesar por la desaparición de las ejecutorias en favor del país, ausentes hoy por completo, que aquel mandatario llevara a cabo. Claro, al margen siempre de cuántas malas acciones también se le puedan atribuir. ¡Las malas nunca faltan!

A lo que muy pocos hacen referencia hoy, es que, después de, los políticos sustitutos de nuevo cuño en el país, no han tratado de emular los aspectos loables de aquel régimen en favor de la República. Los han dejado de lado casi por completo. Evidentemente, sí que se han inclinado cada vez más por resaltar todo lo negativo con relación al mismo.

También, a procurar borrar de la mente de los dominicanos, el legado material histórico procedente de aquella memorable época, que bien se pudo haber utilizado para explotación turística, la considerada industria sin chimeneas, tan necesaria aquí.

Verbigracia, en ese tenor último, cabe preguntarse, qué se hizo como la llamada “Casa Caoba”; como, con la residencia de Petán Trujillo. padre innegable de la televisión nacional, aunque por razones políticas. y los negocios que se emprenden en el marco de ese sector, no se le quiera reconocer así.

Entre otras cosas, qué sí han hecho en adición, no cabe duda, es depredar la nación; desaparecer todos los bienes personales del dictador, legados al patrimonio nacional; y, endeudar el país hasta la coronilla, con afectación en algunos casos de la misma soberanía local,

Pero, además, dejar que el alto costo de la vida, penda, como una “espada de Damocles”, sobre la cabeza de los dominicanos. “Desinstitucionalizar” la nación. Permitir que la inseguridad ciudadana cunda por doquier; que arrope al país, como la oscuridad de las noches. También, que el proceso de “haitianización” local en curso desde hace años, siga in crescendo. Todas esas, entre otras acciones muy negativas para este pueblo.

Es por tanto que, en la actualidad un buen número de dominicanos recuerden con pesar la desaparición del “Jefe”; del hombre fuerte que demostró ser un estadista a cabalidad, preocupado por su país, independientemente de su egolatría y avaricias materiales, frente a este grupo de seudo líderes, cabezas de grupos más bien, que el poder empresarial del patio, como del exterior, los catapultan como sus títeres representantes cada cuatro años, para dirigir los destinos del país.

Por ello, hay todavía aquí quienes, aunque en voz baja, para no ser perseguidos dicen:  “qué falta hace Trujillo en este país”, qué no son pocos; y, que muchas de las cosas que  este pueblo debe conocer sobre ese señor, no se han dicho; se las han tragado los historiadores. También, que aún falta bastante por hacer de público conocimiento sobre ese dictador y su régimen de fuerza connotada.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com