Los acertados tiros de la Comisión

Algunas de las decisiones gubernamentales que muchas veces se adoptan, reportan resultados poco esperados.  No siempre se logra lo que se espera; o, se escucha lo que se quiere.

Probablemente, eso haya ocurrido con el informe que presentara al señor presidente de la República, la Comisión Internacional de alto nivel, presidida por el afamado economista y consultor francés, Jacques Attalí, y que fuera contratada por el Gobierno, para trabajar en el diseño de una “Estrategia Nacional de Desarrollo”.

La verdad es que, esos comisionados no sólo han puesto los dedos sobre las llagas nacionales a combatir, con sus precisiones y recomendaciones, sino que además, han avalado una gran parte de las críticas de que es objeto la presente gestión, por parte de destacados profesionales y figuras sociales nuestras, como de la ciudadanía misma, en sentido general.

De ahí se infiere, en primer lugar, que no había necesidad de gastar el gran dineral que de seguro cobrarán esos extranjeros, para que se recalcara sobre asuntos de tantos conocidos en esta nación. Además,  plantearles a las actuales autoridades desafíos que a todas luces parecen imposibles de conquistar durante lo que resta de la presente gestión; y, hasta  en el decurso de una próxima, podría decirse.

Analizando de forma simple las 20 principales propuestas, y las 7 grandes iniciativas, emanadas de la susodicha Comisión, que aparecen incluidas en un trabajo publicado por el señor Juan Bolívar Díaz, en el periódico HOY, del 28-11-10, página 13ª, es fácil deducir que, bajo el actual esquema político-social y judicial nuestro, las cosas que se plantean lucen prácticamente casi imposibles.

No sería muy osado el decir que, para poder llevar a cabo esas propuestas e iniciativas tan puntuales, habría que ir pensando en la formación de una nueva República Dominicana; ya que, bajo las actuales circunstancias,  su aplicación resulta más que ilusoria.

Lo primero que habría que hacer aquí, para el logro de tales cosas, es cambiarles la mentalidad a las figuras más representativas que interactúan dentro del sistema político-partidista que nos rige, de manera tal que esa actividad deje de concebirse como un negocio lucrativo particularizado; y, que se pueda despertar una mayor confianza en todas las instituciones estatales nuestras, principalmente, en aquellas pertenecientes a la administración fiscal.

Muy atinado resulta en ese orden, el parecer externado por el periodista Juan Bolívar Díaz,  en el sentido de que, “Para ello el Estado debe erigirse en modelo de virtud cívica y mostrar a los ciudadanos que los fondos recolectados a través del sistema fiscal son dedicados a gastos considerados por la mayoría como útiles y beneficiosos”.

Es obvio que,  esos recursos irían entonces, mayormente, hacia las áreas de salud, educación, protección, y otras de servicios públicos básicos. Pero, hablar aquí de que “el Estado sea modelo de virtud cívica”, tiene cierta similitud con un sueño. ¡Lamentable realidad!

Ahora bien, reparando con cierto detenimiento en contenido de las propuestas e iniciativas publicadas, se nota la ausencia dentro de las mismas, de aspectos a considerar que se tornarían imprescindibles, cuando se habla de un plan estratégico de desarrollo, en cualquier país con las características de éste.

Por hacer mención de solamente tres, entre otros de importancia, a los que, ni de forma indirecta, se hace referencia alguna, valdría la pena citar: la carrera indetenible del endeudamiento externo que se ha verificado  durante los últimos tiempos, con empréstitos significativamente condicionados por los organismos internacionales de financiamiento.

Por otro lado, el deficiente y caro servicio de la energía eléctrica, ofrecido en base a la concertación de leoninos contratos firmados por el Estado con los generadores privados; y, la enajenación de parte del patrimonio nacional, en favor de intereses extranjeros, en connivencia con autoridades de la República, para explotar actividades comerciales, cuyos beneficios son sacados del país casi en su totalidad.

Nadie se desarrolla endeudándose hasta la coronilla; no es verdad.  Sin un servicio energético satisfactorio y equitativo, en términos de costo.  Tampoco, cediendo sus recursos naturales, para que grupos foráneos se beneficien, con toda libertad y un amplio abanico de permisividades.

Lo que parece muy extraño es, que una Comisión de tan alto nivel, como de la que se trata, aunque acertando en tantos aspectos, no se haya referido, ni siquiera de manera que se perciba “como indirecta”, a asuntos de capital importancia como esos, conforme lo que ha trascendido a nivel de la prensa local, si en verdad toda su labor estaba dirigida hacia “levantar las bases de sostenimiento de una Estrategia Nacional de Desarrollo para el país. Es algo que despierta inquietud, en cualquier pensante medio.

¡Luego, sólo hay que esperar, para ver lo que en general ocurra!

 Rolando Fernández

No, al 4% del PIB; sí, nuevo modelo educativo, para menos formación

En la República Dominicana, todo el que esté ligado de manera directa con la praxis educativa nacional, en sus diferentes niveles de la enseñanza, no le queda otro camino que concluir pensando,  que los  políticos del país, deben tener presupuestado un plan para hacer más deficiente cada vez la actividad, con miras a poder lograr una alienación más fácil en la gente, o un “narigoneo” más factible, como diría un otrora líder nuestro, ya fallecido, de una gran parte de la población.

Como hemos estado viendo durante las última semanas, amplios sectores autorizados de la sociedad dominicana, se han pronunciado a favor de que se otorguen mayores recursos para la educación, a través del Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos,  que regirá  el próximo año, incluyendo al famoso consultor francés, contratado por el Gobierno, Jacques Attali, para la incierta “Estrategia Nacional de Desarrollo” – que no había que ir a buscarlo tan lejos, habiéndolos tan buenos aquí – afirmó que “la educación local necesita del  4% del PIB, según reseña la prensa local.

El técnico extranjero manifestó además, “es claro que los recursos que se invierten en la educación primarias son muy insuficientes.  Es decir, que faltan recursos para la educación”.

Y, no es que nadie este pidiendo un favor, como dijera al explayarse sobre el tema, una de las profesoras que participaron en una manifestación de protesta y exigencia, frente al Congreso Nacional.  “Lo que se está pidiendo es que se cumpla con lo que establece la Ley General de Educación”.

No obstante, las autoridades gubernamentales están “cerradas a banda”.  Para eso no se puede,  manifestó a la prensa el flamante ministro de Hacienda.  “El Presupuesto se podría modificar en otros aspectos.  Además, el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional, imposibilita un aumento en ese rubro”; fueron más o menos, sus “alentadoras” palabras.

Es evidente entonces, que se pueden buscar recursos para otras muchas cosas. Pero, para esa, que tiene clara incidencia directa en el desarrollo de la nación, a  través de una debida formación académica a los ciudadanos, como en la expansión de conciencia requerida, no es posible.

Ahora, se destapa también el señor vicepresidente de la Republica, diciendo que  el culpable de que eso no se pueda hacer es el PRD, por “el desastre económico que representó su gobierno”.

Sin pretender defender a nadie; pero, ¡que bueno es siempre “echarle la cuaba” a otro!  Parece ser, que en la actualidad todo cuanto se hace es lo justo y correcto.  Sería aconsejable, que el segundo mandatario del país, se leyera con detenimiento las explosivas aseveraciones del señor Hotoniel Bonilla, director Departamento de Prevención de la Corrupción Administrativa (DPCA), y que en su oportunidad reseñara, con amplio nivel de detalles, la prensa local.

Declaró el señor Rafael Alburquerque, nuestro estimado profesor, gesticulando de una manera inusual, “Nosotros quisiéramos incluir en el Presupuesto no el 4%, sino más allá del 4 por ciento; ése es nuestro deseo y más, pero hay limitaciones presupuestarias, lamentables”. ¿De veras, profesor?; ¡que lástima! (Ver periódico HOY, del 27-11-10, página 5ª).

La nueva en estos momentos, es la adopción y disposición por parte del Ministerio de Educación, de los denominados “nuevos textos integrados”, cuya aplicación en el país ha recibido un reclazo casi total de parte de un gran segmento de los educadores nacionales y de las asociaciones de colegios privados, por entenderse que aquí eso no procede.

Incluso,  se dice que ese mismo sistema fracasó en Cuba; y, que le haría más daño que bien a todo el sistema educativo nacional, lo cual es evidente; pues, de registrarse en el ciclo básico (primero a cuarto nivel todas las debilidades que el mismo plantea, a juicio de la analista y profesora de Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), María Virtudes Núñez Fidalgo, que aparecen numeradas y explicadas en el medio “Listín Diario”, del 27-11-10, pág. 7ª, los efectos perjudiciales secundarios serían trascendentes hasta los  niveles superiores de la educación en el país.

Hasta la señora ministra de Educación Superior, y ex-secretaria de Educación, doña Ligia Amada Melo, rechazó ese recursos didáctico, al tiempo de identificarse con el curriculum vigente, que se aprobó en 1995, y en el que, según ella, se adoptó como modelo educativo “el constructivismo”, que erradica la memorización y hace que los alumnos construyan sus propios conocimientos.

Dijo doña Ligia, a quien todos debemos oír, por su profesionalidad y experiencia en el área, “Oye, si tú le pones el texto único estás matando el constructivismo, un texto único es la negación de esa metodología, el muchachito se va a encasillar y el maestro a hacer lo que diga el libro”.  ¡Más claro de ahí, ni el agua!

Por otra parte, si esos textos obvian los aspectos caligráficos, ortográficos y de lectura, amén de las categorías gramaticales (sustantivo, verbo, adjetivo, etc.), como señala la profesora uasdiana Núñez Fidalgo”, lo que se habrá de recibir en las universidades serán analfabetos totales, principalmente en la UASD.

Todo luce indicar que, el señor ministro de Educación actual, ignora la formación básica de los que hoy aspiran aquí a cursar estudios a nivel superior.  Son muchachos y personas adultas semi-alfabetizados; que a penas, saben leer y escribir; y, ni hablar de operaciones aritméticas fundamentales.  Claro, la tecnología impuesta, por esnobismo, y mal asimilada, es parte del problema.

Finalmente, aquí lo que queremos es seguir copiando, sin plataforma creada, para que las cosas resulten infuncionales; no importa. Verbigracia, lo que nos ha pasado con el nuevo Código Procesal Penal; y, la pantalla que habrá de ser el “Defensor del Pueblo”, si es que los congresistas logran el consenso equitativo e interesado a que aspiran.

Con el caso de la educación, los inventos sobran. Pero, en ese sector, específicamente, se denota un propósito de conveniencia más marcado: mientras menos conciencia tienen (más brutos son), más fácil los manejamos.

 Rolando Fernández

Cómo defendería el defensor aquí.

La verdad es que, a nosotros los dominicanos nos gusta el estar copiando e introduciendo al país normativas legales y figuras jurídicas, que bien podrían funcionar en otras partes, con resultados positivos, dados los esquemas socio-políticos y judiciales que imperan; pero que aquí, jamás aplicarían, a menos que sean creadas previamente las bases requeridas.

Ya hemos visto cuales han sido las consecuencias de la puesta en vigencia de un nuevo Código Procesal Penal, un instrumento que nos fuera impuesto desde el exterior, con la connivencia de autoridades nacionales y juristas nuestros, alienados a todas luces.

El mismo se aprobó sin tomar en consideración las características sociales de este país; las incidencias solapantes del poder político en la punición de los actos delincuenciales; como, las lenidades y falta de administración efectiva que nos afectan, a nivel de la aplicación de justicia.

Ahora, diez (10 años después de que fuera promulgada la ley mediante la cual se creó la figura jurídica de “el Defensor del Pueblo, la No. 19-01, la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, se apresta a realizar nuevas convocatorias y conocimiento de vistas públicas, como a la depuración y escogencia entre los ciudadanos aspirantes al jugoso cargo, buen salario, que hayan completado los requisitos previos, incluyendo la presentación de los documentos correspondientes.

Parece ser entonces, que esa defensoría no era tan urgente, y que quizás en esta ocasión se pueda elegir al que habrá de ostentar dicha posición, si no es que comienzan los dimes y diretes, como los pugilatos por parte de los políticos congresistas; y, difieran la decisión por unos cinco o seis años más.

Como bien señala el señor Mateo Morrison, en un trabajo que publicara en el periódico “Listín Diario”, de fecha 7-11-10, página 8ª, contentivo de la propuesta que sobre el particular hiciera ante la Cámara de Diputados, en una sección de vistas de públicas, en que incluyó los aspectos que a su entender deben ser considerados al efecto, “La creación del Defensor de Pueblo, ya existente en casi todos los países de América Latina vendería a ser en la República Dominicana una institución de una extraordinaria fuerza moral que serviría como equilibrio y como freno a los excesos contra la ciudadanía”.

Real y efectivamente, sería más que importante para esta República una función de esa naturaleza, en todo el ámbito nacional, siempre y cuando la misma pudiera ser realizada de manera objetiva y fiable; sin ningún tipo de atadura o dependencia; nada que condicione el accionar del incumbente; que sólo las convicciones propias le muevan; y, un alto grado de conciencia ciudadana le motive.

Pero, como de entrada se puede ver en torno a la designación en el cargo, acordada, y teniendo que ser decidida en el seno de un grupo de políticos, que lo que menos hacen es representar al pueblo, aunque sí sus intereses propios, como aquellos de los sectores económicos que les aupan y subvencionan sus actividades, el que logre salir electo en ese arduo debate, como el equipo de trabajo que le acompañe, difícilmente puedan desarrollar una labor fructífera, en la favor de la ciudadanía.

Según lo estipulado en el articulo 192, de la nueva Constitución de la República, “el Defensor del Pueblo es una autoridad independendiente funcionalmente y con autonomía administrativa y presupuestaria.  No se debe a ningún órgano del Estado, sino de manera exclusiva al mandato de esta Constitución y las leyes”.

 De eso tan hermoso señalado en la Constitución de la República, se deriva una simple inquietud: sin independencia financiera, ¿se puede proceder con entera libertad?, ¿se podría actuar en contra de los que nombran y asignan recursos, para defender a aquellos que sólo esperan protección?  Es difícil asimilarlo.  Para operar, los dineros provendrían de los fondos  programados en el Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos. ¡Ojo!

De ser consensuada y finalmente designada esa defensoría, bajo el sistema estatal que nos rige, tintando de demagogias y falta de justicia, dirigido a voluntad por políticos y subvencionados del sistema, esa estructura se convertiría en una instancia burocrática más, dizque protectora, de las tantas que tenemos, infuncional y representativa de una carga económica adicional para el país.

Es obvio, que nada se podrá hacer en favor del pueblo, que es el que al final paga los platos rotos.  Las condiciones aquí no están dadas o creadas para una estructura de esa índole. ¡Dejémonos del engaño! Ocupémonos de otras cosas, entre las tantas que hay pendientes.

Finalmente, y en alusión directa a la propuesta del señor Mateo Morrison, “la reinserción de una asignatura de moral y cívica en el currículo educativo a partir de una educación de valores”,  debió haberse hecho aquí desde hace ya varios años; y, es algo que, a nuestro humilde entender, es competencia del Ministerio de Educación, al margen de la creación de la defensoría del pueblo sobre la que hemos venido tratando, que probablemente tarde más de lo esperado, mientras los valores cívicos y morales en nuestra sociedad se siguen tirando por la borda.

 Rolando Fernández

Un homenaje merecido

Son muchas las personas que pasan por este mundo, sin nada sembrar; o, que sólo lo  hacen  estrictamente  para disfrute propio.  Creen que sólo el mundo es para ellos, y nada más.  Se olvidan hasta de sus propios familiares  más cercanos.

Sin embargo, hay otras cuya mayor satisfacción consiste en compartir con los demás todo cuanto logran obtener durante el transcurso de su viaje terreno transitorio; ese que convencionalmente llaman vida.

No importan esfuerzos, trabajos y sacrificios que les cueste el poder alcanzar los recursos económicos y otras disponibilidades, que luego utilizan en sus acciones altruistas y de servicios, en favor de sus congéneres, sin importar clase, raza o color; aunque, preferiblemente, discriminando en que sean objeto de ayuda los más necesitados.

“Siempre se habrá de recoger lo que se siembre”, reza una máxima esotérica; y eso,  lo confirma de manera muy fehaciente, el gran homenaje póstumo que  le fuera rendido, voluntariamente, a uno de los hombres de mayor valía, integridad, patriotismo y entrega al prójimo, que haya parido esta Tierra quisqueyana: Don Freddy Beras Goico.

A ese señor, sí que el cabe el título de “Don”; no como simple tratamiento de cortesía antepuesto a su nombre; o, de lambonismo, como de ordinario lo hacen algunas personas de escaso pensamiento, sólo para adular; sino, en este caso específico, como alusivo directo al regalo que le otorgara la Divinidad Suprema a Freddy, y que se traduce en un acopio de cualidades personales loables, habilidades y talentos varios, que siempre ostentó con claridad meridiana; o, bien los puso en evidencia cada vez.

A Freddy Beras Goico, se le puede considerar como un “DON” general personalizado, un conjunto de virtudes, al servicio de la humanidad, ya que no sólo se dejó sentir con ahínco en la República Dominicana; pues, al igual lo hizo en otras partes del mundo.

La mejor muestra de su valor como persona, la constituye ese desbordamiento pueblerino, incluyendo a las más altas autoridades del país, que desfilaron por delante del féretro contentivo de sus  restos mortales, con muestras palpables de dolor y pesar por su partida física, para darle el último adiós, expuestos en el Palacio de Bellas Artes nuestro, sin importar a nadie el Sol candente o las lluvias caídas.  Todos, y cada uno, queriendo estar presentes, en clara actitud de agradecimiento hacia él, y de solidaridad sentida con sus familiares más cercanos.

Una nota curiosa del evento mortuorio de que se trata, es que, probablemente, fuera la primera vez en que muchas personas observaran al “Gordo”, sin una sonrisa a flor de labios; a punto de hacer un chiste; y, con un rostro que evidenciaba su sufrir durante los últimos días del viaje terrenal, que empezó hace exactamente setenta (70) años.

Indudablemente,  Don Freddy, tiene que haber partido de este mundo, con la gran satisfacción del deber cumplido; seguro de haber hecho, lo que vino a hacer: explotar sus condiciones innatas; servir a la patria que le vio nacer, y a sus hermanos en necesidad.  Hacerles reír por momentos, para que olvidaran sus penas. Y, ¿por qué no mencionarlo?, hablar y pelear por estos, cuando las circunstancias así lo ameritaran.

¡Qué más se le podía pedir al Gordo! Hizo lo  suficiente.   Ahora le toca rendir cuenta, ante Él, que le envió a representarle.   Como entidad espiritual, descansar transitoriamente, hasta que se le asigne otra misión de Expresión Divina terrenal, para la que habrá de retornar con un ropaje carnal diferente; con características y condiciones acordes al nuevo trabajo que se le encomiende.  Ojalá que cuando vuelva de nuevo, sea más flaco y menos peleón.  ¡Que descanse en paz, hermano Freddy!; como así se le llamó. No hay adiós para usted; sólo hasta luego.

Finalmente, los funerales de Don Freddy, deben servir de ejemplo a los políticos del país – aleccionando hasta después de muerto – para que vean  como paga este pueblo, cuando se le sirve con lealtad y amor.  No hay que gastar tanto dinero en francachelas, romerías, caravanas y mítines, alquilar guaguas y camiones, etc.  La gente responde; es solidaria sin limitación; se volca en favor de las causas justas y loables.

Todos los que  hicieron acto de presencia en los actos mortuorios de que se trata, fue por iniciativa propia; apenados y agradecidos del gran hombre que partió de este mundo, por sus servicios, ayudas y orientaciones. A nadie se le tuvo que mandar a buscar; tampoco pagarle pasaje.

¡Sirva de reflexión – aunque triste – ese evento tan masificado!

 Rolando Fernández

Soñar nada cuesta

Al leer la reseña periodística que publica el medio Diario Libre, de fecha 11 de noviembre del 2010, sobre el discurso que pronunciara el presidente de Acción para la Educación Básica (EDUCA), señor  George Santoni Recio, actuando como orador invitado en el almuerzo último celebrado por la Cámara  Americana de Comercio, se advierten algunos planteamientos que lucen como  sueños imposibles.

En su alocución, el mismo critica severamente la baja calidad y poca atención al sistema educativo nacional, al tiempo que se permite hacer algunas recomendaciones pertinentes a su entender, para tratar de ir enmendando la penosa situación que se verifica en ese sector.

Se refirió  además, a manera de recordatorio, a los niveles de deficiencia desastrosos, como los lugares en que se encuentra la República Dominicana; puestos 137 y 133, de los 139 países encuestados, con relación a la educación básica y la educación superior, respectivamente. ¡Muy lamentable!

Ahora, parece ser que el señor Santoni, olvida los efectos políticos que se derivan de la construcción de esa obra que él aspira se suspenda, como los beneficios económicos particulares que se ofrecen a través de la misma. ¡El metro!

También, las implicaciones que  podría tener la reducción de los tantos gastos superfluos y de derroches en que incurren los funcionarios estatales, que disfrutan del pastel político actualmente. Y, ni hablar de diminuir significativamente los jugosos salarios de que disfrutan los flamantes ministros.

Por otro lado, la compra de yipetas es parte de estatus social y de ostentación del funcionariado. A los barrilitos no se les puede poner las manos; pues, son para hacer política y comprar votos, según ha trascendido. ¡Mucho cuidado con eso!

¡Sacrificios de esa índole, en favor de la educación nacional en la República Dominicana, parecen ser aspiraciones celestiales!

Todo luce indicar que, ese señor  no tiene presente, que esas son de las cosas regentes por necesidad, bajo el presente esquema polítiquero social nuestro; intocables por supuesto. Incluso, que la misma forma de administración limitativa, y deficiente dirigida, que se verifica en el sector educativo, es por el hecho de que,  las inversiones en esa área no son reproductivas, en términos de los beneficios a que aspiran  estos políticos demagogos que nos gastamos.

Todo lo contrario, el incluir una partida razonable en el presupuesto nacional para gastos en la educación del pueblo, con seguimientos de realización y fiscalización adecuada, se podría tornar en su contra, en la medida en que la gente se vaya concienciando, repare y actúe en consecuencia, respecto de los actos indebidos que les afecten; al tiempo de reclamar sus derechos a la subsistencia adecuada y a la paz que todo ser humano merece, lo cual es algo que mucho olvidan los políticos.

Ya vemos lo que dice el señor Vicente Bengoa, ministro de Hacienda,  según reseña el periódico El Día, del 19-11-10, página 6, “es imposible complacer a los sectores que demandan la asignación en el presupuesto del 2011 del 4% del Producto Interno Bruto para Educción, conforme lo establece la Ley General de Educación”.  ¡Que modifiquen la esa ley entonces!

“El Presupuesto nacional  para el año próximo, no puede ser modificado para tales fines, según expresó, aunque sí podría ser en otros aspectos”, que no especificó. Además, imposibilita la asignación de mayores recursos en la pieza para el área educativa, la retranca del Fondo Monetario Internacional (FMI), que es el mandamás aquí sobre los asuntos económicos y otros.  ¡Que falta hace el profesor Bosch, en sus  cabales, caramba!

Sus precisiones están en el camino correcto, señor Santoni.  Pero, que se puedan convertir en realidad en este país, ahora mismo, sería un sueño imposible; algo así como ver llover hacia arriba.

 Rolando Fernández

El cólera ataca; difícil defendernos

La entrada del cólera al país, procedente de la vecina República de Haití, es inminente, dada la proximidad territorial que tenemos con la misma, amén de las tantas condiciones propicias que aquí se dan para su propagación; que sirven de caldo de cultivo para  el desarrollo de dicho proceso infeccioso.

En consecuencia, lo primero que tendríamos que hacer en esta nación, para comenzar a enfrentar una eventual epidemia de consideración, sería tratar de higienizar totalmente los pueblos y ciudades más proclives a que sus habitantes contraigan la enfermedad, combatiendo la basura y las aguas negras estancadas.

Segundo, prohibir terminantemente, aun sea de manera transitoria, la venta de comestibles en calles y avenidas; y, finalmente, procurar una concienciación, obligada si es necesario, para que la gente deje de consumir los alimentos que se expenden en plena vía pública, sin control sanitario alguno.

Pero además, parece ser que nos estamos olvidando de la gran cantidad de ciudadanos de esa nación que transitan por nuestras calles y avenidas, e interactúan con toda libertad, como vendedores de jugos, frutas y comestibles sólidos; al igual que como pedigüeños en las esquinas; o, cuando no, los obreros que laboran para la construcción de diversas obras, incluyendo los proyectos viales que lleva a cabo el Gobierno. ¡Difícil que está esa!

La mayoría de tales personas  buscan la forma de salir y entrar de país, ya sea de manera legal, o ilegal, a través de la frontera; algo que va a resultar muy difícil de controlar, en vista de las debilidades nuestras, en términos de supervisión y control, como la compulsividad de ellos, buscando auxilio y la forma de poder subsistir, ante las calamidades y penurias que les aquejan.

Tenemos por ejemplo, las características del primer caso detectado en el país, según se dice,  aunque ya van más, que afecta al ciudadano haitiano Wilmo Lowes, quien se encuentra recluido en una clínica de Higüey, La Altagracia, República Dominicana, en estado de recuperación  satisfactorio, según el doctor José Reyes, director médico del centro asistencial. El infectado pudo entrar y salir  sin problema alguno, visitando su tierra natal, y trayendo luego consigo el mal.

Entonces, tomando en consideración que el cólera se puede tratar clínicamente, con efectos positivos, como lo evidencia el caso citado, y ante las limitaciones nuestras para evitar su ingreso, el  marco de acción inmediata por parte de los dominicanos, debería estar dirigido hacia el abastecimiento de los medicamentos necesarios para combatirlo, en todos los centros hospitalarios, a nivel nacional..

También, a proporcionar la disponibilidad del personal médico requerido en los hospitales públicos, que son los de mayor afluencia de ciudadanos; el apoyo tecnológico que las circunstancias imponen; y además, como obvio, adoptar de todas las medidas preventivas y colaterales que la situación de emergencia amerita.

¡Tenemos que estar preparados, para protegernos y combatir el cólera al mismo tiempo!  El problema está a la puerta, y es muy difícil que podamos  evitar que nos afecte, aun no sea en la misma proporción que a los hermanos haitianos.

 Rolando Fernández

El humor se acaba en Republica Dominicana

 

Ha fallecido un verdadero artista nacional; un icono del arte, inolvidable por siempre para los dominicanos; aun para las futuras generaciones, que podrán continuar disfrutando de su quehacer artístico, a través de los medios tecnológicos de los que hoy se dispone: videos, cintas, grabaciones diversas, etc.

En los años venideros pasará con él, lo que mismo que en el presente se verifica con respecto al comediante cubano “Tres Patines”, de cuyas producciones, chistes y ocurrencias tantos disfrutan en la actualidad, a pesar de los años que han cursado después de sus participaciones artísticas, como de su desaparición física.

Con el deceso de nuestro querido gordo “boca dura”, Freddy Beras Goico, es indudable que el país pierde a uno de sus mejores hombres, no sólo  en el género del arte, sino como ser humano altruista y patriota a carta cabal.

De Freddy no se puede hablar como humorista, productor de programas, presentador de televisión, libretista, etc.  A él hay que resumirlo en una sola palabra, “ARTISTA”. Había arte en todo cuanto emprendía, en el marco de  esas actividades.

Es lo que en verdad fue; y, de los que probablemente no tengan parangón en este país.  Freddy, nació para lo que hizo.  No fue asunto de escuela, estudios, imitación; eran condiciones propias, innatas en él.

Evidentemente, uno de los géneros a su alcance en que más trabajó, y explotó por supuesto, como del  que quizás mayores recuerdos queden, es el humorístico, donde su sensible partida será más que notoria, por lo tanto bien logrado por él en el mismo, y lo poco que nos deja en capacidad de tratar de emularle.

Ya sólo nos queda pensar en uno de sus colaboradores, y compañero de trabajo más cercano; el que indudablemente más condiciones y aptitudes propias, inherentes al humorismo reúna, Cuquín Victoria.  Cuando éste también concluya su viaje transitorio por este plano terrenal, ese género artístico pasará como desapercibido en la República Dominicana; pues, lo que pueda quedar, posiblemente, sólo sean imitaciones a los talentos ya desaparecidos, que dejarán mucho que desear.

Independientemente, de que se pudiera o no, estar de acuerdo con la personalidad de Freddy, caracterizada en ocasiones por sus rabietas, y “boches” a los que entendía merecedores, tenía muchas cosas loables, en las que había que sacarle su comida aparte.  Verbigracia: sus facultades artísticas, altruistas y patrióticas.  ¡Honor,  a quien honor merece!

Descanse en paz hermano Freddy; que mucho trabajaste, y sufriste físicamente, al final del viaje.  ¡Misión cumplida!; hasta luego.

 Rolando Fernández

El libertinaje tiene su precio

Transitar por las calles y avenidas de este país, permite advertir que, aquí “todo anda manga por hombro”; que el desorden, el descuido, la suciedad y el caos, son las cosas que imperan, ante la mirada indiferente de las autoridades.

Las mayores preocupaciones que reinan en esta nación son: el endeudarnos más con el exterior cada vez; imponer tributos o arbitrios; como, el asegurarse de conseguir una parte del pastel político a degustar cada cuatro años.

Ese desorden, cuyo reportaje y su reseña correspondiente, aparecen como noticia de  primera plana, en el periódico “Listín Diario”, de fecha 14-11-10, sobre la arrabalización, desorden e informalidad que se verifica en la capital dominicana, bajo el título “Caos en Santo Domingo”, es una simple muestra fehaciente de lo que en verdad viene ocurriendo en los espacios de nuestras isletas, aceras, debajo de los puentes y pasos a desnivel, etc.

Pero además, en muchas de las esquinas y vías peatonales o  atajos, se improvisan negocios de todas clases.  Se instalan cocinas ambulantes, con amplios fogones, pequeñas estufas, con tanques de gas destartalados, y grandes calderos repletos de aceite caliente, usado más de una vez, sin ningún tipo de control sanitario; o, sobre la ocurrencia de accidentes y riesgos probables.   También, muchos de esos lugares se utilizan como dormitorios; hoteles al aire libre, sin rubor alguno.

Ya aquí, el desorden, los excesos y las imprudencias callejeras tocaron fondo. Y, si a esos les agregamos la delincuencia que arropa a la sociedad dominicana;  el caos en el tráfico vehicular, por la inobservancia a la Ley de Tránsito y sus normativas suplementarias; como, lo que a  diario se ve en el transporte público de pasajeros; al igual que, los niveles de adicción a los vicios simples y a las sustancias prohibidas por parte de la juventud, tendríamos que ir pensando seriamente en la reconstrucción del país, bajo otro esquema de gobierno. ¿Cuál sería? El que mejor resulte, dadas las circunstancias.

En una República Dominicana, en la que se ha llegado al extremo de exhumar ilegalmente cadáveres, cuando han sido colocados en ataúdes o féretros de calidad y alto costo, para robarlos y venderlos luego, dejando los restos mortales de las personas tirados en los lugares adyacentes a los  nichos y panteones en los cementerios, de una manera deleznable e irrespetuosa, no hay dudas de las cosas andan extremadamente mal.

Ahora, todo eso no debe extrañarle a nadie en este país. Pues, es el precio del libertinaje, la politiquería y la falta de institucionalidad que nos vienen afectando desde hace ya muchos años, sin visos de solución posible.

Esas son de las cosas que, muy probablemente, hagan recordar a Trujillo, el Jefe, y su régimen dictatorial. Sin embargo, hoy muchos sólo se interesan por callar de alguna manera, todo lo relativo al  estado de orden y respeto que, según los contemporáneos del mismo, se viviera en aquel entonces, entre otras cosas.

Tanto es así, que llegan extremo de hasta oponerse a la creación de un simple museo histórico, dedicado a éste, lo cual evidencia que cunde el temor de que muchas verdades afloren, con relación a esa Era; realidades irrefutables que se quieren borrar adrede de nuestra historia patria. ¡Ojalá, que eso no sea nunca de pesar!

 Rolando Fernández

Que bueno legislar así, respetando poderes

Por la señales que se están mandando, parece ser que el loable proyecto de Ley de Rescisión de Contratos, aquellos reconocidos convenios leoninos suscritos con los generadores eléctricos por el Estado Dominicano, bajo el marco del denominado “Acuerdo de Madrid”, como se preveía, cuando intervinieran los intereses empresariales y políticos envueltos en el gran negocio eléctrico que se tiene en la República Dominicana, caerá muy pronto el vacío.

Ya el flamante vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, al corresponder a la invitación que le cursara el Congreso Nacional, para dilucidar el asunto, expresó sus consideraciones al respecto. Claro, secundando la posición interesada, a todas luces, de los altruistas generadores, agrupados bajo la denominad Asociación Dominicana de Industrias Eléctricas (ADIE)

Se acogió en su intervención a los mismos planteamientos de aquellos, sugestivos y amedrentadores: “Rescindir los contratos de generación, suscritos por el Estado en el marco del denominado “Acuerdo de Madrid”, pondría al país en una situación de conflicto internacional y  de bloqueo de las inversiones que demanda el sector eléctrico nacional”. ¡Que bien!  Eso parece un eco muy bien logrado.

No obstante, el mismo funcionario sostiene su reclazo a esos acuerdos, según reseña la prensa local, llamándoles “los entierros de Madrid”, por lo que es obvio, que también reconoce públicamente que son leoninos; y, por tanto, perjudiciales para la nación.

Ahora, lo que resulta cuestionable es que, dadas sus funciones, que se entiende deben ir siempre a favor de su sociedad, la de todos los nacionales, como de la eficientización y cobro equitativo por el servicio ofrecido, él se incline porque la “seguridad jurídica debe ser respetada en la República Dominicana, para no enviar señales confusas a los inversionistas”, aun reconociendo los perjuicios concertados en contra de la misma; es decir, aceptándolos obedientemente.

Todo luce indicar entonces, que esos empresarios, actuando de acuerdo con políticos del patio, están muy por encima del interés nacional; y que, hay que permitirles que continúen extorsionado al país, para no disgustarles; pues, como son tan generosos y altruistas, hay que preservarlos. Las leyes dominicanas se tornan inflexibles en todo cuanto les pueda afectar sus intereses económicos.

De igual forma, y probablemente, lo más criticable sea, que la Comisión de Energía del Senado, a cargo del estudio de dicha iniciativa, reconociendo congresualmente, lo lesivo que resultan esos contratos para la generalidad de los dominicanos, se deje convencer fácilmente con alegatos que bien se podrían  considerar como interesados, de parte del vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, como de los miembros de la ADIE, claramente coincidentes en la defensa de tales convenios.

Ya se está hablando de labores conjuntas de seguimiento a la evolución del sector eléctrico, y de otras actitudes demagógicas relativas, para que las cosas, naturalmente, se queden donde mismo están.  Eso de renegociarlos simplemente, luce ser como uno de los eufemismos acostumbrados, cuando se trata sobre esa problemática.

Es tan cierto, que los congresistas están bien seguros sobre los aspectos dañosos de esos contratos, que el diputado Luis Jiménez,

introdujo un proyecto de resolución,  mediante el cual se solicita al presidente Leonel Fernández, que el Estado Dominicano asuma el costo de la facturación eléctrica de las iglesias, por lo onerosa que ésta resulta cada vez, frente a la falta de recursos económicos de que adolecen esas instituciones. (Véase: Periódico “Diario Libre”, del 12-11-10, página 19).

Entonces, hermanos congresistas, sí es posible  procurar ayudar y defender a las iglesias de estos “buitres”, porque obviamente representan un poder intocable; como, a los empresarios inversionistas extranjeros y locales que participan del jugoso negocio eléctrico en la República Dominicana; y, que son parte de otro magno poder, el económico.

Y, a favor del pueblo en general, para cuya representación y voz son elegidos los senadores y diputados en el país, ¿no se puede hacer nada, verdad?  ¿Tiene que seguir aguantando apagones y altas facturaciones medalaganarias? ¡Que lástima, que así sea!  Algún día la ciudadanía hablará de cualquiera manera, en defensa de sus derechos y protección.

: Rolando Fernández

Los demás son espejos para vernos; no critiquemos a nadie

Todos los seres humanos evidenciamos faltas y defectos; unos más que otros. ¿Por qué?  Normalmente, desconocemos las causas. Pero, sí nos inclinamos por criticar alegremente.  A emitir juicios infundados. Sólo, a partir de la mera percepción de los hombres; de ordinario limitada para discriminar entre lo que es bueno, y lo que es malo, en cada corriente de vida.

La crítica entre las personas es una de las prácticas más pecaminosas que existen; y que, acarrea serias consecuencias, tanto para que el que la lleva a cabo, por la expiación que se deriva, como para el criticado, debido a la afectación dañina que recibe a nivel de sus cuerpos sutiles, que se constituyen en blancos perfectos, para un eventual aumento de las faltas y defectos que son objeto de críticas, cuando el atacado no puede permanecer inmune ante éstas, por no estar preparado para ello, mental y espiritualmente

La comunicación intuitiva, silente, con la Divinidad Suprema que mora internamente en cada uno, es la única vía, a través de la cual, se hace posible el conocer todo cuanto deseamos saber, siempre y cuando se esté en capacidad de asimilarlo, en el marco del nivel de  conciencia espiritual que se haya  logrado.

Concienciarnos debidamente en ese sentido, conlleva la comprensión de la Divina Impersonalidad, que también debe ser  nuestra, por la Unidad con lo Supremo; y que, es el estado al que debemos propender en todo nuestro accionar terreno, durante el proceso evolutivo.  Sólo así, podemos ir comprendiendo todo cuanto ocurre  alrededor, y el propósito real de cada existencia física.

En la medida en que se pueda vivir conscientemente en ese estado impersonal, y que el Ser Superior interno se exprese con  libertad a través de nosotros, Éste nos permitirá desarrollar determinadas facultades que harán posible ver la realidad inherente a muchas cosas de las que nos circundan; entre ellas, las cualidades que distinguen a las demás personas con las que interactuamos; sus debilidades, virtudes, faltas, defectos, etc.

Ahora, esa permisividad de poder reparar en las faltas y defectos de otros, es concedida por la Presencia en nuestro interior, que todo dirige, no para criticar  o juzgar a los congéneres, sino para que se advierta que los mismos están también en nosotros, aun sea de forma sutil; o, de manera latente, con probabilidad de despertarse concretamente en un futuro cercano.

Luego, esos en quienes reparamos, más bien nos sirven de espejos y guías a la vez, para que tratemos de corregir o eliminar de nuestra propia personalidad aquellas mismas faltas y defectos.  Y, así ocurre, por la conveniencia que reporta, en términos de la evolución espiritual necesaria.  De lo contrario, pasarían desapercibidos, aun se dieran en los demás.

Reiteramos que, son faltas y defectos en otros, que también predominan en nosotros, aun no nos demos cuenta, en mayor o menor medida.  O, las personas elegidas en que nos fijamos, quizás no los tengan, pero podrían estar siendo utilizadas simplemente, como una clase espejo indicador, para concienciarnos  que  los tenemos, y que debemos combatirlos hasta eliminarlos.

Entonces, el reparar o fijarnos en los demás por esa causa, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos.  A saber en parte, qué debemos corregir para seguir evolucionando espiritualmente, sin tropiezos. 

Es para ello que, se nos permite observar en ese orden; al tiempo de despertar condiciones discriminatorias y de inducción correctiva.  Jamás, es para criticar a nadie. ¡Reflexionemos!

 Rolando Fernández