La inteligencia ponderada en otro contexto

Recientemente, apareció publicado en el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 19-8-12, un interesante trabajo intitulado, “¿Es la inteligencia una cuestión de género?”, cuyo contenido central, con las argumentaciones de orden comparativo, permiten inferir de inmediato hacia donde se dirigen las conclusiones relativas finales.

 

Claro, en el orden científico convencional, lo que más existen son juicios, teorías y concepciones con respecto a la inteligencia humana en sentido general, provenientes de connotados psicólogos, psiquiatras, y neurocientistas, entre otras autoridades que se puedan considerar del alto saber, que ahora están siendo asociados con el asunto del género (hombre-mujer), en el marco obvio de la competitividad frontal a que se aspira, y se proclama, dentro de la nueva corriente feminista del liberalismo, mal fundada en ocasiones.

 

Evidentemente, y es lo que a veces extraña un poco, ningún hombre pensante en verdad, tal cual tienen que ser los profesionales de esas ramas, especialistas en trastornos relacionados  con el comportamiento humano, y nervioso,  con base en determinadas, sino no es que en todas, las áreas y funciones  cerebrales, un órgano que aún nadie bajo el Sol ha podido descifrar por completo, osaría abordar el tema de la inteligencia entre los humanos, al margen de todos los lineamientos de carácter esotéricos que siempre se han trazado con relación a esa facultad. Y mucho menos, hablar con respecto a la misma, en términos absolutos.

 

Y, una muestra de ello es, la clasificación adicional dada a la inteligencia, a partir del nuevo milenio: el concepto de “inteligencia espiritual”, como la capacidad de mantener el equilibrio entre lo interior y lo exterior, que ahora se agrega a lo cognitivo, emocional y social, según aparece plasmado en el mismo trabajo de referencia. ¡Que bien!, se va caminando.

 

Ahora, yéndose uno de inmediato, precisamente, a ese nuevo contexto – lo espiritual -, agregado de manera parcial, sólo en el orden propio de la inteligencia, por los científicos, sobre lo que aún ésos, de seguro tienen grandes limitaciones, que no se vislumbra podrán ser superadas, por la condición de insondables, o inescrutables, que resultan muchos aspectos inherentes a esa “vedada” gran realidad, parcialmente, lógico  – la espiritualidad -, que como esencia se encuentra en la base de todo, y que por tanto, es parte de la mente humana, luce como algo un poco aéreo, y hasta no tan fundado podría decirse, por el hecho de no apreciarse factor de relatividad alguno, el procurar establecer niveles  absolutos en tal sentido, a partir de géneros específicos.

 

Aunque guardando un poquito la distancia, por lo manifiesto e inmanifiesto atribuible, en términos físicos, ese tipo de símil o examen parece igual que, el querer comparar las economías biológicas corporales correspondiente al hombre y a la mujer, con roles marcados muy diferentes que desempeñar ambos sobre el planeta Tierra, en base a una corriente de vida previamente diseñada, para una Expresión o Manifestación de orden divino terrenal, que incluye efectos kármicos a conquistar, durante el tránsito debido.

 

De ahí se infiere claramente que, todos los aspectos mentales y emocionales dispuestos para cada ser humano, también se corresponden con una determinada Idea corporificada para Expresión Divina, a través de uno de sus Atributos, los seres humanos, que puede ser hombre o mujer.

 

Pero además, se debe tener bien presente en ese marco comparativo de que se trata, la denominada primera verdad sagrada, “Todos somos uno”, en cuyo conjunto unitario, está incluida la Inteligencia Suprema Una, claro está, que todo lo rige, y de la cual emanan hacia lo seres humanos los fragmentos focalizados, y localizados, tanto en el hombre como en la mujer, de acuerdo con su llamado Dharma, palabra sánscrita que significa propósito en cada corriente de vida. Es decir, la misión que cada cual  tiene que llevar a cabo.

 

Luego, ese parecer de Gardner, que se expone en tal sentido, de que “todos los seres humanos están capacitados para desarrollar ampliamente su inteligencia”, puede considerase como cierto. Aunque es obvio que, el grado y capacidad pertenecientes a cada uno estará en función de lo necesario para el decurso de cada corriente de vida en particular.

 

De ahí se puede colegir, que la inteligencia humana no debe ser entendida como cuestión de género; sí de misión terrenal a cumplir particularizada. Por lo que, un determinado hombre puede ser más inteligente que una mujer, en ciertos casos, y viceversa.

 

Por todo lo expresado anteriormente, a nuestro  humilde entender, y con todo el respeto que él nos merece, resulta bastante rara esa forma absoluta con que se expresa José Silié Ruiz, en el trabajo que publica sobre la temática, periódico “HOY”, del 26-8-12, página 8ª, bajo el título “Las mujeres son  más inteligentes”, opinión que ratifica al final, “¡Son más inteligentes!”.

 

Creemos que, a pesar de todos sus conocimientos científicos, estudios, y bibliografías a que hace mención, debió haber sido menos enfático en una afirmación de esa naturaleza, con respecto a un concepto que no ha sido descifrado aún en toda su extensión; sobre el que falta mucho por conocer, y asociarle con directrices provenientes de planos de conciencia muy sutiles, ninguno de ellos, jamás tan denso como  el nuestro.

 

¡No es tan sencillo el asunto!, Dr. Silié, es mucho más complicado. Por consiguiente, el factor relatividad, también llamado, según la Sabiduría Oriental,  génesis condicionada, merece desde luego, su espacio en eso.

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Otra más para decorar: Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG)

¡Que lindo suena ese nombre! Si en verdad pudiera funcionar algo así en esta lacerada nación, precisamente, por falta de esas dos condiciones a nivel de lo que hasta ahora ha sido el Estado Dominicano, sería de gran bendición para todos los ciudadanos y residentes nuestros, que viven soñando con un mejor país, libre de tantos actos deleznables que se verifican aquí, como esos de la corrupción pública rampante – siempre impune esa desaprensión -, entre otros, que vienen agobiando a la sociedad nacional.

 

Esa nueva creación dispuesta por el señor presidente de la República, mediante el decreto No. 486-12, emitido en fecha 23 de agosto del presente año, estará inspirada en muy buenas intenciones. Pero, como dice un refrán popular, “del dicho al hecho, hay muy trecho”.

 

Aunque en la disposición mediante la cual se crea esa nueva dependencia estatal, se estipulan a grandes rasgos, según la reseña de prensa que publica el medio “Listín Diario”, en  su edición de fecha 24-8-12,  página 6ª, la forma en que la misma habrá de operar, como los amplios poderes de que fuera investido su director, es previsible que, en el marco de lo que aquí se estila, caracterizado por los patrones que impone el sistema político que rige, tintado con el padrinazgo a la clara del poder económico influyente, y determinados ribetes “leniles”, o indulgentes, de corte judicial,  difícilmente algo significativo se  logre  en el tenor de lo que se trata.

 

Precisamente, mueve a una profunda e interrogante reflexión, la introducción que hace el periodista Viviano de León, en el trabajo que elaboró,  relativo al asunto: “El jurista Marino Vinicio Castillo (Vincho) fue investido ayer con amplios poderes para interrogar y perseguir los actos de corrupción en que incurran los funcionarios públicos”. ¿Y con los demás, aquellos que ya incurrieron, qué pasará? ¿Habrá otra vez borrón y cuenta nueva? ¡Una gran duda, sobre lo fructífero que pueda resultar esa decisión, se desprende entonces!

 

Y es que, para que un propósito como ese pueda prosperar en esta República, habría que romper previamente, con gran parte del esquema de impunidad reinante.  Procesar y castigar judicialmente a todos cuantos se deba, por haber incurrido en actos bochornosos, y de desfalco en contra del Estado nacional, que son del conocimiento público, y que han trascendido con suficiente nivel de detalles hasta el seno mismo de la sociedad dominicana. ¡Ejemplificar primero!, para prever después, con iniciativas de esa naturaleza.

 

A manera de complemento, cabría incluir aquí las siguientes acepciones, que  aparecen en el diccionario “Pequeño Larousse Ilustrado 2010”, correspondientes a los términos principales que conforman el susodicho titulo seleccionado para el nuevo organismo gubernamental:

 

ETICA: “Conjunto de principios y normas morales que regulan las actividades humanas”.

 

INTEGRIDAD: “Cualidad de una persona, integra, recta, honesta”.

 

Conjugando luego esos dos significados, y reflexionado sobre el contenido claramente expreso en los mismos, se puede colegir con gran facilidad lo que habrá de ocurrir con dicho organismo, en términos de funcionabilidad, tomando en consideración ese escenario purulento que aquí nos gastamos, si no hay una real disposición y voluntad política reinantes, ¡que sería lo más difícil!

 

Tendremos, por consiguiente, más decoración estatal; y, un estamento que será también inoperante, en adición a los otros que ya existen en el país.

 

¿Efecto inmediato seguro?, ¡aumento improductivo en la nómina salarial del Estado!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

La magia del mercadeo inductor

Si hay una gran realidad, sobre la que mucha gente está de acuerdo es que, el mercadeo es una manipulación total, que tiene como norte directo a las personas poco pensantes; a las que no están en capacidad de cualificar las ofertas que se hacen; que se dejan embaucar fácilmente con cualquier cosa.

 

Es la disciplina actual más atrayente para la juventud con ambiciones económicas, que se satisfagan con facilidad. Ahora, con un nuevo cuño, pincelado a base de demagogias extremas y magias inductoras, que se reportan como condicionantes mentales, despertando en la gente deseos y necesidades más bien creados, no existentes en realidad.

 

El mercadeo está dirigido principalmente, hacia lo indeseado por las personas; y, a lo que no se necesita en verdad. Pues, lo inverso a esas dos condiciones, no requeriría de las técnicas  y argucias que se  prescriben dentro del ejercicio de esa disciplina profesional.

 

Es por ello que, en muchísimas ocasiones, hay cosas que necesitan obligatoriamente de tanta propaganda, y de innumerables anuncios callejeros, para poder motivar y llamar la atención de los ciudadanos, o residentes de un determinado lugar; aunque, no de todos claro está.

 

Se saturan los medios en que se aspira a realizar algún evento; al igual que, cualquier tipo de actividad que bien se puede considerar  de antemano como seudo artística, casi siempre, en la que intervienen actores de bajo perfil, y hasta de un nivel muy inferior en  esa área, podría decirse. O, se promueve la venta de cualquier producto con calidad cuestionable.

 

Lo bueno, lo que reúne reales condiciones, no tiene que ser promovido con tanta insistencia. Se vende prácticamente solo, en base a calidad y prestigio. Además,  resulta siempre mucho más manejable para fines de presentación pública, o comercialización, por el hecho de ofrecerse con mayores facilidades al  público potencial objeto – precios más asequibles, o atractivos – en términos de correspondencia con la proporción costos-beneficios, ya que los primeros disminuyen de manera significativa, por el poco mercadeo inductor que se requiere.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Mano a la obra con el sector eléctrico nacional

De acuerdo con los primeros pronunciamientos que hiciera el nuevo presidente electo de la República, Lic. Danilo Medina, a raíz de tomar posesión del alto cargo, uno de los frentes prioritarios a combatir durante su gestión de gobierno lo será el gran problemazo de la energía eléctrica en el país, que para nadie es un secreto, envuelve un pingüe negocio político-empresarial de amplio “espectro  o dispersión”, a nivel nacional, y extranjero.

 

Evidentemente, el ahora primer mandatario de la nación, luce estar bastante claro con relación a esa problemática nuestra, considerada como una alta tragedia que ha venido afectando a la República Dominicana durante los últimos cincuenta (50) años, sin que en verdad hayan aparecido hasta el momento, dignos dominicanos en disposición de ponerle el cascabel al gato, como se dice popularmente, con relación a ese grave asunto.

 

Claro, eso obedece en gran parte, a los diversos factores y amarres presupuestados con los que habría que romper, caracterizados por los significativos intereses económicos internos, como de ultramar, que han venido interviniendo en esa actividad lucrativa, en base a un servicio público imprescindible, que jamás ha sido visto como algo de interés nacional; al igual que, las fuertes injerencias de los organismos internacionales de financiamiento, que conceden empréstitos condicionados al país; y por supuesto, el “eficiente” concurso del “titerato” interno que nos gastamos aquí.

 

Leyendo con atención el contenido de una amplia reseña de prensa que aparece publicada en el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 17-8-12, página 5D, bajo la firma de Jairon Severino, sobre los planes que se propone ejecutar el nuevo presidente, respecto del conflictivo sector energético nacional, todo parece indicar que realmente él está en disposición, y tiene la voluntad política de encarar de frente, y con firmeza, ese “monstruo con siete cabezas”, fortísimo por demás.

 

Ojalá, que nada de lo que se incluye en sus ponencias iniciales sobre ese tópico, se quede luego en el tintero, como de ordinario ha venido ocurriendo hasta ahora; que no sean simples promesas halagadoras de toma de posesión. Aunque en lo particular creemos que, los pronunciamientos de Danilo despiertan confianza en la población; que no se dejará amedrentar por las presiones y chantajes que de seguro habrá de recibir, procedentes de los “turpenes” poderosos que regentean ese comercio republicano, en el orden de la generación y distribución eléctrica en el  país.

 

Los primeros lanzamientos en ese orden, han sido strikes en la zona, como se diría en el argot beisbolero, con las destituciones que se han producido hasta la fecha. Se fue de ese ruedo la sutil representación de los “altruistas generadores” en la CDEEE, que sólo aspiraba a seguir subiendo la tarifa, por un cuestionable y caro servicio – la más alta del área del Caribe, según expertos muy autorizados en la materia -, y a procurar préstamos con el exterior para pagarles a sus iguales empresarios privados.

 

Además, se llevó de encuentro a los “tres jinetes del Apocalipsis”  importados, extranjeros que no conocían sobre este país, para venir a administrar aquí las llamadas Edes, habiendo entre nosotros tantos técnicos buenos y serios, con conciencia nacionalista, en capacidad plena para asumir esas funciones, pensando en el sosiego y desarrollo de la nación. Pero, el redentor de turno en la CDEEE, los prefería de otras naciones. ¡Que gran nacionalista!

 

Y eso, no debe quedarse ahí; sino que, la misma decisión adoptada debe abarcar a todo aquel que pueda entorpecer dentro del sistema la solución de ese problema tan preocupante para los dominicanos, incluyendo a gente de la Superintendencia de Electricidad (SIE), cuyo alienado incumbente anterior, ya salió del escenario también, por sustitución. Como además,  a los que se puedan encontrar en el seno del elefante blanco denominado “Protecon”, bajo su dependencia, donde hay algunos que, lo que menos hacen es proteger a los consumidores; que parecen  más bien empleados representantes, y apañadores de las distribuidoras.

 

Ahora, hay un aspecto muy importante, que indiscutiblemente se encuentra formando una  parte de la base del gran problema eléctrico nacional, de la que indirectamente muy poco se habla  en relación con el tema; que prácticamente no se menciona, dentro de los planes de recuperación y correctivos anunciados,  según  las reseñas periodísticas sobre los iniciales pronunciamientos que hiciera el Lic. Danilo Medina, en su discurso de toma de posesión, y que debió haber aprovechado aquel escenario congresual para referirse a la misma.

 

Nos referimos al asunto de los leoninos contratos suscritos por el Estado Dominicano con las empresas generadoras, tema que una vez estuviera rondando los predios del Congreso Nacional, a raíz de una iniciativa que fuera presentada por Adriano Sánchez Roa, senador por Elías Pina, relativa a la rescisión de los referidos acuerdos, por entenderse altamente lesivos para el país, propuesta esa que fuera respaldada por el “Instituto de Energía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y personas adicionales, muy autorizadas en la materia.

 

En ocasión de hacerse publica esa iniciativa congresual, escribimos un artículo, “El nudo dorado de la hipocresía eléctrica”, para el medio digital  “Nuevo Diario”,  del cual nos permitimos transcribir parte aquí, a manera de complemento al presente, iniciando con algo que en una ocasión fuera expresado por el propio administrador ejecutivo a la sazón de la CDEEE.

 

“El problema eléctrico es uno de siete cabezas. Su solución será muy difícil, sobre todo mientras el Gobierno siga plantado en no tocar a los generadores.  La RD produce una energía que es, sencillamente, impagable por cara”.  (Periódico “HOY”, 8-4-11, página 10).

 

También hacemos provecho para mencionar en tal sentido,  procedente del mismo artículo nuestro citado, un fragmento del trabajo que publicara el señor Frederich E. Berges, en el periódico “El Día”, del 19-4-11, página 14), en claro respaldo al ex incumbente de la CDEEE, señor Radhamés Segura: “Radhamés entendió los intereses económicos y políticos que andan tras los generadores y el negocio eléctrico; no tan sólo por la defensa que mantienen de privilegios que les otorga el cuestionado Acuerdo de Madrid, sino también por ese empeño rentista de sus operaciones”.

 

Entonces, como resulta claro entender, la parte referente a la forma perjudicial para la nación dominicana, en la que fueron concertados esos acuerdos con los generadores, no se debe obviar en ningún marco correctivo que se plantee. La cuestión de la seguridad jurídica internacional, que siempre se alega como escollo poco salvable con relación a ese asunto, debe tener alguna forma de manejo adecuado.

 

De ahí, lo extraño que no se produjera una alusión directa a ese meollo contractual, de obligatoria ponderación, con firme decisión regulatoria, en el discurso que pronunciara el Lic. Danilo Medina, a los fines de revisar esos acuerdos, modificarlos, o rescindirlos, si es que nada se puede lograr con los dueños de la generación, como entendemos era, esa final propuesta, la intención del senador Sánchez Roa. ¡Ese debe ser uno de los puntos centrales de partida! Sin esa readecuación necesaria en esos acuerdos, difícilmente algo significativo se pueda lograr en torno a solución de ese problema.

 

“Sin electricidad no hay desarrollo, así de sencillo”, expresó el nuevo mandatario electo. Y esa, es una realidad irrefutable. Pero además, agregaríamos nosotros, dicha carencia energética provoca, indiscutiblemente, otras situaciones de sentido malestar para la sociedad dominicana, como la criminalidad, los actos delincuenciales, y la inseguridad ciudadana, que tienen como manto, y caldo de cultivo a la vez, el sombrío escenario de los apagones.

 

Fueron asuntos esos, en torno a los cuales el señor presidente mostró gran preocupación, y prometió el tratar de combatirlos casi de inmediato, con voluntad sostenida hasta su desaparición final. Y, muy necesario que sea así, como una especie de lucha sin cuartel, para procurar oportunas soluciones en ese orden. Por lo que, a ese factor coadyuvante de una provocativa ciudad a oscuras en  amplios segmentos de la misma, hay que meterle mano, ¡y rápido!

 

Finalmente, algo que debe colmar de esperanzas a los ciudadanos, y demás residentes en el país, es que el Lic. Danilo Medina, se autodefinió como discípulo fiel del gran maestro Juan Bosch, a quien prometió honrar su memoria desde el solio presidencial. Dijo, de manera que lució muy sentida:

 

“Don Juan: usted ya no es un nombre de la historia dominicana. Es el aire, el agua y la tierra de la Patria”.

 

“Quiero que sepa que sus esfuerzos no han sido en vano y que este su discípulo será un gobernante digno de su memoria”.

 

Magnífico pensar; hermosísimas y significativas palabras, presidente Danilo, ¡que así sea!

 

 Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Origen de la deficiencia estatal dominicana

Ninguna entidad con labores específicas a cargo que desarrollar puede ser eficiente, si no dispone, o cuenta de manera oportuna, con el personal apto requerido. Cuando su principal recurso no ha sido seleccionado previamente, y designado luego en las funciones respectivas, de acuerdo con las técnicas que rigen en la importante disciplina profesional inherente a esa área.

 

Es lo que de ordinario viene ocurriendo con muchas instituciones estatales nuestra, que son nutridas con recursos humanos provenientes del banco de datos de la política nacional, y del clientelismo referente a la misma; por lo que, de lo que menos se puede hablar con respecto a ellas, es de eficiencia laboral alguna, con claros efectos negativos, que se transfieren hasta todo el conjunto del aparato gubernativo nacional.

 

Las designaciones en los puestos públicos se hacen aquí, al margen de los requisitos que, en términos de las aptitudes, capacidad probada, experiencia, y niveles académicos cursados demanden las posiciones. Lo único que importa, en la mayoría de los casos, son las adhesiones e influencias de carácter político, y ¡nada más!

 

Por eso, la instituciones estatales nuestras, con muy raras excepciones, andan de mal en peor; cuando no es que son,  inoperantes por completo.  A veces se encuentran hasta acéfalas podría decirse, con ministros, directores o encargados, que a penas saben leer y escribir; o que, la profesión que han ejercido dista bastante de las atribuciones que sin reparo alguno se ponen en sus manos.

 

En este país se ha dado el caso, hasta de tener un médico de profesión a cargo de la otrora Secretaria de Estado de Finanzas, hoy Ministerio de Hacienda, entre otros incumbentes no adecuados para tan importante posición. Al igual que, dirigiendo el organismo que tiene que ver con la preservación  y el control de los bienes estatales. Esos, a manera de ejemplo. ¡Nuestros políticos son especiales!

 

Entonces, cualquiera algo estudiado o leído, reflexionando sobre el particular de que se trata, concluiría preguntándose, ¿por qué los políticos que nos gastamos los dominicanos, que logran alcanzar la primera magistratura del Estado, si realmente van a esa alta posición con el propósito firme de servir al país desde allí, no procuran el concurso de gente realmente calificada para desempeñar las funciones estatales, en todos sus estamentos base?

 

Es obvio que, el no hacerlo así, luce  indicar como que ese no es el objetivo verdadero en sus mentes. Pues, ¿cómo puede ayudar el que no sabe, inventando fuera del área de ejercicio acostumbrado, o sin tener preparación alguna?

 

¿Cuál es la razón para no designar en los cargos públicos a personas aptas, y dejar de estar buscándoles puestos a los correleginarios políticos, sólo por esa condición, contrario a lo que prescriben las técnicas de una efectiva administración de recursos humanos, sin importar que sea estatal?

 

Por no observarse lo que en realidad se debe hacer en tal sentido, es por lo que se verifica ese desorden mayúsculo, y las tantas deficiencias estatales que de ordinario se estilan, amén de la desconfianza que se genera en torno a los políticos que logran alcanzar el poder en la República Dominicana.

 

Este país dispone de una cantera de muy buenos profesionales en las diversas disciplinas del saber, que bien deberían ser tomados en consideración para el desempeño de muchos cargos públicos, al margen de las parcelas políticas a las cuales pertenezcan, y que ayudarían, por supuesto, a resolver los diversos problemas nacionales.

 

Claro, sin que intervengan la politiquería de los favoritismos, los padrinazgos y las reciprocidades electorales, que son las cosas que siempre prevalecen para los nombramientos de los componentes del funcionariado gubernamental, tan pronto concluye un periodo electivo, y se inicia una nueva gestión de gobierno.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

“Nada hace fracasar tanto como el éxito”

A los hombres que logran llegar, muy difícil se les torna el camino hacia el éxito; el poder alcanzar la meta deseada  No importa el género de actividad de que se trate. Cual sea, siempre hay serios escollos que salvar, como decisiones importantes por las cuales inclinarse o no, en determinados momentos.

 

“Legar a la meta cuesta; te cuesta mucho llegar; y cuando ya está en ella, mantenerte cuesta más”. Es  como se dice en una canción popular de contenido muy significativo. Sí, requiere de recursos económicos, y múltiples sacrificios personales.  Los primeros se pueden recuperar con creces; mientras que los segundos, se harán más necesarios cada vez, para entonces poder mantenerse en la cima, y disfrutar del éxito alcanzado.  Hay que estar en disposición, de hasta perder gran parte de la privacidad particular misma, en pos de esos objetivos.

 

Y es que, el obtener la cúspide en cualquier medio que se participe, artístico, político, beisbolero, u otro, impone grandes padecimientos o renuncia, privación, etc., que luego es muy posible se tengan que incrementar, para conservarse en ese lugar primero.

 

Pues,  después que se llega hasta allí, ¡sí que resulta fácil el fracaso! Sólo se está a ley de un paso en falso; de una mala decisión tomada; o, la inclinación desesperada hacia aprestos inoportunos. Tampoco se debe dejar de lado, el hacer aquellas cosas que llevaron a la cima, a pesar del gran poder discrecional que entonces se tiene.

 

Es por ello que, las poltronas que  utilicen los agraciados para sentarse, deben ser bastante cómodas, de forma tal que faciliten el relajamiento mental debido, en torno a encaminar oportunamente las acciones que procedan.  Además de tener las mismas, hablando en sentido figurado, como si fueran  oídos prestos a escuchar; al igual que voz silente, con la que se trate de responder; amén de proporcionar, ángulos de clara visión futura para los ocupantes.

 

Y claro está, se requiere de esos últimos, estar en capacidad de interpretar los mensajes vibratorios que de ellas provengan, durante los momentos de meditación, y de las profundas reflexiones, que sentados sobre las mismas se lleven a cabo.

 

Cuando muy acomodado en su interior se pueda estar, jamás se debe olvidar el decir que encabeza – aplicado en términos personales propiamente -,  contentivo de un real mensaje directriz, e inductor, con respecto a los procederes y a las actitudes que se deben observar, a partir del logro de cualquier éxito alcanzado.

 

De esa frase, “Nada hace fracasar tanto como el éxito”, extraída  del proverbio que se considera proveniente de la otrora sabiduría inglesa: “Nothing fails like success”, y que aparece en algunos textos con otra traducción algo más literal, “Nada fracasa tanto como el éxito”.

 

Por consiguiente, ¡después de llegar,  es cuando más se requiere usar la cabeza, con frialdad extrema, para lograr mantenerse en la cúspide del éxito logrado!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Honra y emulación van de la mano

Cuando se habla de honrar la memoria de una persona, llámese como se llame, padre, madre, maestro, artista, está implícito el aspecto emulación, en todo cuanto concierna a los valores positivos, o loables que le hayan caracterizado; al igual que, las aptitudes ostentadas, como la excelsa cualificación inherente a sus actos públicos y privados.

 

Luego, el hacer uso del  nombre de alguien que se quiera honrar, como referente para algún tipo de reconocimiento o premiación, debe implicar el que haya cierta analogía, o semejanza propiamente, con respecto a tales condiciones personales, de aquel hombre o mujer seleccionado para dichos fines; que, amén de hacerle recordar, también induzca a tratar de desarrollar y cultivar los atributos realmente similares latentes en otros. A despertar valiosos talentos escondidos, en el género o especie de que se trate.

 

Por tanto, resulta lógico suponer que, cuando esos objetivos no se observan, no se puede  estar hablando de honrar memoria alguna.  Sería todo lo contrario; se podría estar incurriendo incluso, en el craso error involuntario de equiparar lo otrora saludable, con lo de muy baja calidad, o significación presente.

 

Lo expuesto viene a colación, debido al tema que ha estado sobre el tapete en país durante las últimas semanas, con relación a los “Premios Casandra”, a raíz de la decisión de sus familiares de que se retirara el nombre de la extinta dama a esos galardones, alegándose que ya ese certamen ha perdido su original esencia, de honra a  la memoria de la misma, y de motivación al cultivo de la calidad artística nacional, petición que fuera acogida por Acroarte, no sin antes externar los  pataleos y justificaciones esperados.

 

Ahora, se ha estado hablando de la escogencia de otra denominación para esos premios. Y, las amplias preguntas de lugar serían: ¿propósito, retornar a la esencia original de lo que fuera el espectáculo de los “Premios Casandra”? O, ¿continuar con el marco comercial de los últimos años, premiando lo que no debe ser; fomentando la cualquierización artística; como, haciendo uso del espacio sólo para aprestos mercadológicos de toda índole?

 

¡Que lo piensen bien! Porque, de no rescatarse de nuevo en ese evento la imagen pública y credibilidad necesaria de otrora, con cualquier nombre que se les ponga a los premios, que debe ser el de un representante de la clase artística nacional,  por la naturaleza propia del evento, el mismo problema volverá surgir otra vez con los familiares del elegido, si procuran que en realidad se honre su memoria.

 

Rolando Fernández

 

 

 

La cultura del “dao” en la República Dominicana

Uno de los peores daños, de los tantos que han hecho los políticos a este país ha sido, el venir fomentado desde varios lustros la cultura en la población, de que hay que estarle dando a cada momento, aun sean migajas y limosnas – que salen del pago de los mismos tributos que se les imponen a los ciudadanos -, para ganarse el favor de los votos electivos. ¡Un gran engaño por supuesto, a la gran cantidad de  ignorantes que tenemos!

 

Los comerciantes de la política interna tienen que dar, con cargo al erario público, obviamente, lo que utilizan  como una de sus herramientas preferidas, para poder embaucar a los poco pensantes; a los ingenuos  compueblanos de mente y corazón, que siguen creyendo en la demagogia politiquera que de ordinario se estila en este país.

 

Sólo hay que reparar con mera agudeza,  en la forma en que tantas personas en esta nación esperan con ansiedad y desesperación las dádivas tarjeteras, limosnas alimenticias, como las píricas exenciones contributivas en el recibimiento de algunos servicios públicos. Y todo, con cargo a los mismos impuestos que recibe el Fisco,  con los que luego se les castiga desaprensivamente.

 

Los gobiernos últimos que se ha gastado esta nación, con incidencia marcada en los procesos electorales para su ascenso al poder, han colmado el “barril” de las limosnas politiqueras a la población, a través de los ofrecimientos tarjeteros, de los que probablemente mayores beneficiarios resulten los comerciantes asociados; de los obsequios directos; y, hasta de los aportes para la reconstrucción de humildes viviendas.

 

Claro, todo en pos de un objetivo principal: ganar adeptos, y el favor de los votos el día de los comicios, aunque después se olviden de los sufragantes, como de sus principales penurias y desasosiegos. ¿Fuente para costear esos gastos?, las arcas del Estado.

 

Todos esos tipos de repartideras, sólo constituyen paliativos momentáneos para las clases más necesitadas de la República, con tendencia a convertirse en una bola de nieve cada vez, debido a la cantidad de gente que de ordinario  se le va agregando a la demanda de las acciones dadivosas.

 

Eso hace suponer que, en cualquier momento, las mismas tendrán que ser paradas por el Gobierno, dadas las precariedades económicas que le acosan, y que continuarán in crescendo; como tomando en consideración,  que de los bolsillos de los políticos no sale ni un centavo para esos propósitos.

 

Precisamente, y al echarse la paloma, como diría el pueblo, el Ing. Van Elder Espinal, director general de la Administración  de Subsidios Sociales (ADESS), declaró a la prensa que, “El Gobierno pagará este mes la cifra récord de RD$1,021 millones por concepto de subsidios a los diferentes programas de asistencia que ofrece a través de la tarjeta Solidaridad, en favor de 818,871 beneficiarios.”  (Véase: periódico “HOY”, del 12-8-12, página 4ª). ¡Se acaba de pasar por proceso electoral!

 

Ojala que el nuevo presidente electo pueda continuar con los programas tarjeteros, y demás. Pues, sería una lástima el que se tengan que descontinuar de golpe y porrazo, por las necesidades fehacientes de las personas que se favorecen con los mismos. Al igual que, por el costo político que esa decisión tendría.

 

Ahora,  que el nuevo Gobierno se vea en la imperiosa necesidad de tener que suspender esos míseros aportes a la población, dejaría como impronta favorable, el que a la gente no se le debe dar; que hay que proporcionarle facilidades productivas; y, los medios para que se desarrolle y produzca en realidad, de forma tal  que, no tenga que estar dependiendo de las dádivas estatales. “Enseñarle a pescar, y no darle el pez”, como reza un refrán muy popular.

 

¡De esa forma última sería lo mejor!

Rolando Fernández

 

 

¿Asesinar en el nombre del amor, y control por decreto?

Leyendo con atención una reciente nota editorial suscrita por el señor director general del medio digital El Nuevo Diario, Persio Maldonado, fecha 10-8-12, “Los valores universales”, reparamos con interés en dos señalizaciones que él hace.

 

En primer lugar,  “Hombres que asesinan en nombre del amor a sus parejas, con el agravante de que incluyen a hijos, familiares, amigos y se incluyen ellos al matarse también en la acción sangrienta”.

 

Varias preguntas cabría formularse con respecto a lo expresado; entre ellas, ¿sabrá un hombre que así proceda lo que en realidad significa el amor? Y otra, conociéndolo, ¿sería esa persona capaz de asesinar en nombre de tan magno sentimiento a su pareja, incluyendo a los hijos procreados entre ambos, como  a cualquier otro congénere que se encuentre de momento en los alrededores? Pero, además, ¿quitarse después el mismo la vida, como evidente señal de un gran remordimiento de conciencia?

 

La verdad es que, resultaría muy difícil creer eso. Sí, que esa actitud criminal homicida, que podría tener su verdadero origen en otras razones muy diferentes, entre las que se podrían considerar la actitudes lujuriosas impulsivas; los efectos de la drogadicción; las provocaciones femeninas basadas en la nueva corriente de pensamiento del liberalismo competitivo, mal fundado por supuesto; y, las adhesiones a los ritos satánicos, tan de moda en el país ya,  que acarrean variados destructivos morales.

 

¡Nadie mata por amor, ni en nombre del amor!, en nuestra humilde opinión. Por diversas otras cosas, ¡sí que podría ser!, reiteramos. Y, sobre esas múltiples razones, diferentes a ese sentir, es que se debe ir con real voluntad, para tratar de agarrar el toro por los cuernos, y domeñarlo de una vez por todas.

 

Otra parte incluida en la referida nota editorial es,  “El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acaba de firmar este viernes un decreto ejecutivo que procura promover la igualdad de género y dar así una respuesta coordinada a la violencia contra las mujeres y las niñas a nivel global”.

“El mandatario dispuso crear un grupo de trabajo, co-presidido por la Secretaría de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) para implementar la nueva estrategia de Estados Unidos para prevenir y responder a la violencia basada en el género a nivel global”.

Con respecto a esas disposiciones oficiales estadounidenses, de parte del primer mandatario de esa nación, en momentos en que  se está de cara a un proceso eleccionario allí, no habría que ser muy inteligente para entender que tras las mismas, lo que luce haber más bien son, propósitos proselitistas, ya que a través de ningún decreto, o reglamento alguno, se podría promover la tan cacareada, e imposible, igualdad de género, yendo eso en contra de muchas prescripciones emanadas de la misma “Madre Naturaleza”.

Tampoco se habrá de lograr gran cosa, aun se pretenda asociar, y tomar como medio la búsqueda de la referida igualdad entre ambos sexos, para el obligado combate a la violencia en contra de las “mujeres y la niñas a nivel global”, como se contempla en las medidas adoptadas.

Cualquier persona que se detenga a pensar sosegadamente con relación a la pretensión de igualad entre ambos géneros, tiene que arribar a la conclusión de que eso, no obstante las voces que se levanten en su favor, es una ilusión condicionante, como entretenedora; un ardid además, para agenciarse el favor de las mujeres que no tienen real conciencia sobre su verdadero rol, y propósito sobre el planeta Tierra.

Y, con relación a la violencia en su contra, es una cuestión que en parte puede estar originada en  la competencia frontal con el sexo opuesto, por la que se aboga en el marco de la misma liberación femenina – el mal concebido por supuesto -, actitud improcedente a todas luces.

La misma tiene que ser combatida a través de inteligentes procesos de concienciación bien definidos, con los que se pueda logra acertar, y en cuya elaboración intervengan diferentes segmentos sociales con capacidad inductiva, como por ejemplo, las iglesias, sin importar a la secta  a que pertenezcan.

La participación del oficialismo a nivel de cualquier sociedad, en su combate a la violencia contra las mujeres, debe ir en línea con la prevención directa, como de las severas puniciones que tan deleznable comportamiento masculino requiere.

Pero además, de contribuir y propulsar a través de las instituciones educativas, universidades, colegios y escuelas, las orientaciones de lugar, tendentes a la reconsideración por parte de algunas mujeres, de esas actitudes “ultrancistas”, en cuanto a querer competir de tú a tú, con el sexo opuesto.

A pesar de la corriente de pensamiento del liberalismo femenino, ¡tiene que existir una línea de “demarcación” obligada! Si fuera posible la competencia frontal a que se aspira, ambos sexos hubieran sido dotados de las mismas condiciones y características, tanto físicas, como emocionales, por la “Madre Naturaleza” exceptuando lo referente a la capacidad reproductiva, y todo lo inherente a la misma.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Dilema: Trasplantes de órganos humanos

De hace mucho tiempo la ciencia médica, en busca de éxitos en su ejercicio, y claro, con la intención de mejorar formas de vidas humanas afectadas por situaciones dañosas corporales de consideración, se ha venido inclinando con mayor ahínco cada vez, por los trasplantes de órganos humanos, sustitutivos, que hablando en términos muy físicos se requieran. Pero, no así, en el contexto de lo evolutivo espiritual propiamente, por parte de las personas.

 

Y es que, los médicos en realidad pueden conocer la mecánica en gran parte del organismo humano; sobre la composición de su economía física; y, con respecto a las producciones de hormonas, plasma sanguíneo, lípidos, parámetros  de referencia para evaluar, etc.

 

No obstante, hay una serie de dominios sobre aspectos vitales, que no  están a su alcance, como son aquellos que tienen que ver de manera directa con la conciencia divina de que disponen los órganos del cuerpo humano, y en base a la cual, cada componente biológico realiza una función particular, incluyendo las mismas células en sus diferentes tipos, aun de tan ínfimo tamaño, que además ofrecen su concurso para la efectiva funcionabilidad de los demás elementos corporales conexos.

 

En toda la estructura orgánica humana, y animal también, se da un funcionamiento vital unificado, al unísono, o coordinado, en todo en el conjunto completo. Hay una interrelación que, analógicamente, aunque guardando la distancia, se podría comparar con la forma en que trabaja un motor para vehículo, con diferentes piezas interconectadas; que actúan en coordinación entre sí.

 

Ahora bien, ese proceso energético global, cuyo átomo simiente se encuentra en el corazón, de acuerdo con lo que se sostiene esotéricamente, residencia del denominado Ego Superior, o fragmento de la Magna Presencia Divina encarnada, que es el gran director en toda corriente de vida en curso, diseña y prepara emocionalmente ese apropiado templo específico, denominado cuerpo humano, con un propósito evolutivo terreno, durante cada viaje transitorio hacia el planeta.

 

Eso significa que, toda composición corporal, con la fortaleza o debilidad de cada órgano incluido, ha sido dispuesta de antemano; y que, es muy particular en cada caso, estando directamente asociada con el curso de la corriente de vida de que se trate, en términos de las conquistas kármicas pendientes, con su correspondiente avance evolutivo de carácter espiritual.

 

De ahí se infiere que, los trasplantes de órganos pueden romper con el esquema de evolución espiritual particularizado que se haya trazado para cada cual; que se habrá de producir un efecto retardatario en ese orden, tanto para quien hace la donación, que vería disminuida su calidad de vida, si aún subsiste, lo que podría incidir en esa, provocando un retorno extemporáneo hacia su verdadero lugar de origen – desencarnar -; como, para el receptor mismo, que puede ampliar su tránsito terreno, cuando el asunto prospere; pero, yendo en contra también del avance espiritual a cargo.

 

Y esa, precisamente, es la importantísima parte que la ciencia médica no maneja en torno a ese asunto; como tampoco, muchos de los que entienden se beneficiarían con los trasplantes de órganos – pacientes -. Ya que, de conocerla, o tener conciencia sobre la misma, es evidente que un gran dilema estaría planteado, al momento en que se presente el tener que tomar la decisión, por ambos lados: ¿Se hace, o no se hace?

 

Las piezas del organismo humano – órganos -, se consideran my personales y particularizadas; con características muy propias o específicas, para el curso de cada corriente de vida.  Por consiguiente, ¡no se debe estar inventando mucho con eso! La reflexión y  la concienciación sobre el tema se imponen.

 

Procedería meditar sosegadamente en tal sentido, y en cuanto el referente que constituye el llamado “genoma humano”, contentivo de todas las informaciones relativas a la economía biológica de los cuerpos, y hasta del  plano, o diseño etérico, adjunto a lo físico podría decirse, que ahora están tratando de descodificar por completo los científicos. ¡Difícil!

 

Es por ello que, el intentar cambiar esos componentes propios, de ordinario habrá de conllevar riesgos de consideración, como una alta probabilidad de rechazo, principalmente cuando del corazón se trate, por la magna importancia de éste, sede, reiteramos, del Ego director, que es quien organiza y dispone condiciones con respecto a todo su “hábitat” terrenal transitorio.

 

De acuerdo con las concepciones esoteristas, toda incursión corporal, remoción o reemplazo por otros elementos distintos, con relación a la naturaleza muy propia e intrínseca de los removidos; al igual que, el agregar plasma sanguíneo, u otra sustancia que no se correspondan con el organismo, habrá de reportar efectos múltiples a nivel físico y emocional en las personas, que difícilmente luego, se puedan controlar a plenitud.

 

Esta temática viene de nuevo a colación, en virtud de la operación de trasplante de corazón que fuera llevada a cabo recientemente en el Centro Cardio Neuro Oftalmológico y Trasplante (Cecanot), con resultados muy satisfactorios durante los primeros días del post operatorio; pero que, transcurrido un lapso de dos semanas, comenzó a presentar marcados signos de rechazo, caracterizados por un connotado estado depresivo.

 

Según los facultativos que asisten a la dama intervenida quirúrgicamente, “el rechazo no tuvo nada que ver con el procedimiento, sino que es fruto a situaciones emocionales, ya que la paciente desde el viernes pasado cayó en estado de depresión, se  negaba a tomar los medicamentos, no quería comer y pese a los esfuerzos hechos por los médicos y familiares no fue posible sacarla de ese estado”. ¿Por qué? ¡Buena pregunta!

 

Llama poderosamente la atención, una información que aparece en la reseña periodística publicada al efecto  (“Listín Diario”, del 9-8-12, página 13-a), ofrecida por los galenos que le asisten, incluidos los psicólogos: “la mujer empezó a decir que soñaba con el donante, se negaba a tomar los medicamentos,…………”. Y, cualquiera se preguntaría, ¿qué tiene que ver el donante con eso? ¡Tarea!

 

De orden, resultaría hacer mención aquí, al aspecto de las conversaciones, influencias y contactos con los espíritus desencarnados que se producen, relativos a las visitas que  hacen los humanos al Universo inmanifiesto (plano astral), durante el  sueño nocturno principalmente – vida onírica -, según los entendidos en esa  materia ¡Intrincado  tema! ¿Será el origen de la depresión en el caso que nos ocupa, el contactar en dicho plano con el espíritu el donante?

 

Valdría la pena incluir antes de terminar, y a manera de colofón si es que se quiere, lo dicho por The Rosicrucian  Fellowship – (Folleto No. 51) -, sobre la delicada temática: “los órganos trasplantados, ciertos tipos de sangre, y algunas sustancias artificiales pueden verse rechazados por un Ego determinado. Ningún Ego, aceptará inserciones físicas en su vehículo denso, si difieren mucho de sus características personales. El Ego ha de dominar las cédulas de toda materia extraña, físico como alimento, como trasplante o con transfusión. Y, si no puede dominarla, la rechazará.  El paciente debería, por tanto, estar lo más seguro posible de poder dominar cualquier materia extraña, antes de serle introducida al cuerpo físico”.

 

“Recibir un órgano trasplantado a cambio del propio, enfermo, incurable o malformado, debería proporcionarle al Ego la posibilidad de vivir una vida más útil”.

 

“Pero el empleo de un órgano trasplantado, por muy bien que  sus átomos armonicen con el resto del cuerpo del receptor, no ayudará a éste a hacer un arquetipo mejor para dicho órgano, ya que esa capacidad dependerá sólo del progreso espiritual que haya logrado en la presente. Si no corrige la causa espiritual subyacente de la debilidad del órgano en cuestión, es de suponer que, en la siguiente vida, se verá víctima del mismo mal, incluso agudizado”.

 

¡Tremendo tema para reflexión!

 

Rolando Fernández