Sin cuartos ni seguro médico, ¡no le lleven!

Los empresarios de la salud no reciben a nadie en esas condiciones, sin importar que se esté muriendo; que sus minutos estén contados; que sea un caso extremo, en que se requiera de asistencia facultativa inmediata.

 

Los pseudos galenos de ahora, primero ven por la posibilidad de conseguir cuartos para comprar las jeepetas de lujo, que se exhiben dentro de la clase, o la fincas deseadas, Les da en bledo que cualquier corriente de vida humana, afectada en términos de salubridad, cual que sea el motivo, se extinga súbitamente, pudiendo ellos evitarlo.

 

Por eso se integran a las jugosas empresas comerciales llamadas en estos tiempos “clínicas, o centro médicos”, donde,  desde que un paciente asoma a la puerta, ya está debiendo; de inmediato comienzan a facturarle; y, si no ven la posibilidad de conseguir dinero suficiente con él, se niegan a recibirlo.

 

Es que nada más se procuran grandes beneficios económicos, de los cuales a los médicos trabajadores les toca su buena tajada, por los servicios buenos o malos que ofrecen.  La salud de las personas es lo que menos importa.

 

Y es que, en ese sentido,  también tienen licencia para equivocarse en los diagnósticos que hacen, o las medicaciones que administran a los afectados, sin que de ordinario nadie les pueda cuestionar sobre sus ejecutorias, salvos que se produzcan escándalos de consideración.

 

Los médicos en la actualidad se consideran los dioses terrenales. Debido  ello, entre otras “parejerías” notables, hay que esperarles hasta que a ellos les dé las ganas de llegar a los sitios en que trabajan; y,  cuando hacen acto de presencia, se muestran orondos al caminar, trajeados, o con sus batas blancas acostumbradas, mirando a los necesitados de sus servicios que les esperan, por encima de los hombros, como diciendo internamente: ¡cuántos pendejos esperando, qué importantes somos nosotros!

 

Asociado con tales actitudes engreídas, y comerciales a la vez, está eso de no ingresar a gente con problemas de salud, que  no ostente una sólida posición económica, como tampoco porte el carnet de un buen seguro médico. Se le considera no merecedora de atención urgente; y a veces, tampoco para después. ¡Qué se vaya a resolver en otro sitio!

 

En ese tenor, “Clínicas dicen ‘rebotes’ se producen por dinero”. “Las causas reales de esa hostilidad que hay son económicas, no nos engañemos ni tapemos el sol con un dedo”. Rafael Mena, Presidente Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados (Andeclip). (“Listín Diario”, edición del 28-3-16). “A confesión de parte, relevo de prueba”, según el argot jurídico.

 

Lamentablemente, son de las cosas penosas y despreciables que a diario más se ven en este país, “y nadie dice esta boca es mía”, como reza el refrán popular. ¡Cruel, el caso omiso que hacen las autoridades oficiales competentes!

 

Los envalentonados médicos que laboran en la mayoría de las clínicas nuestras, incurren en ese tipo de acción como si fuera tomarse una taza de café. A ellos les tiene sin cuidado que el otro se muera; ¡qué se joda el que no pueda estar vivo!

 

Claro, cuando se lo hacen a personas poco conocidas a nivel social, es un acto indebido que siempre pasa desapercibido. Solo los afectados y los familiares, o quienes los lleven al centro asistencial de que se trate, se percatan de la situación. Hay que salir entonces a buscar cuartos “juyendo”, o dejar morir a los pacientes.

 

Ahora, cuando el asunto concierne a la no recepción de alguien con perfil, “nombradía”, o gran connotación ciudadana, tal fue el último caso conocido, ése del héroe nacional, Claudio Caamaño, que tras sufrir un accidente automovilístico de consideración  quedando gravemente afectado, y que a decir de sus familiares, según lo reseñado por la prensa local, tuvieron  que pasearlo por cuatro clínicas para que pudieran recibirlo y atenderlo, a pesar de su delicado estado  de salud, en  otra de las inhumanas faltas en que incurren los centros médicos  locales al respecto, la cuestión llama poderosamente la atención, aun sea de forma momentánea.

 

Se riega la información sobre el evento cuestionable, ese gesto despreciable, como pólvora, y provoca expresiones verbales diversas, al igual que aspavientos reclamatorios grupales, cuyos efectos por lo regular “se quedan en el tintero” del Ministerio de Salud.  Al final, tampoco se hace nada, por lo intocable de los intereses envueltos.

 

¡Diablo!, en qué país vivimos los dominicanos. ¡Cuánta inconsciencia ciudadana, y espiritual por supuesto! ¡Qué falta de autoridades nos gastamos aquí! ¿Y cómo es posible que eso pueda darse? ¡Qué no se aprecie el valor de la vida humana! ¡Qué todo esté supeditado a una fehaciente explotación comercial!

 

Más aún, cuando se toma en consideración que, muchos de los profesionales actuantes en esa disciplina, son egresados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde pudieron realizar sus estudios de medicina, pagando nada más que  un precio simbólico. La carrera les fue costeada por el Estado nacional.

 

Resulta más que lógico y comprensible que,  cuando de urgentes servicios de salud se trate, no es cuestión de cuartos, ni de adherirse al cumplimiento de cualquier normativa legal vigente regulatoria, como es el caso por ejemplo de la Ley 42-01 (Ley General de Salud), y hasta de la misma Constitución de la República, en lo relacionado, entre otras disposiciones relativas.

 

¡No!, lo que debe prevalecer son, los gestos de humanidad esperados, conciencia,  solidaridad; el ofrecer a todo congénere  el concurso requerido previo; y, hablarse después de dineros, seguros, o lo que sea, para pagar internamientos, honorarios médicos,  etc.

 

En el caso específico de Claudio  Caamaño, aunque se desconocen las verdaderas razones subyacentes, ya salieron a relucir  justificaciones primarias, a los fines de responder a la opinión pública “cuestionadora”; y, posiblemente, para evadir responsabilidades también, en torno a la no recepción requerida del paciente. En los tres primeros centros médicos visitados, como fue lo que se adujo, no había cupo en las áreas de UCI. ¡Eso se torna poco creíble!

 

Según declarara el coordinador médico del Cedimat, Miguel Ángel Russo, ellos fueron los primeros en no tener cupo en la referida área requerida, pero que sí contactaron otros centros asistenciales en busca de ese servicio, teniendo  poca suerte.  ¡Qué coincidencia! ¡Qué tan grande es la demanda de la precitada área!, parece que a nivel general. (Véase “El Día”, del 23-3-16, página 15).

 

A pesar de tratarse del señor Claudio Caamaño en esta ocasión – sobre quien no se necesita hablar mucho -, por lo tantos precedentes que se tienen con relación a lo tratado, no sería osado pensar que en torno a él también pudieron  darse las mismas causas: falta de un sólido  depósito inicial, o la cobertura de un monto significativo por concepto de seguro. Cualquiera se preguntaría, ¿si con un avance económico significativo en las manos, lo hubieran dejado ir?

 

Para nadie es un secreto aquí, que los hombres que han luchado por este país, y que se tienen como héroes nacionales, con muy raras excepciones, no son ricos, como tampoco han recibido el apoyo económico estatal que  merecen en la mayoría de los casos; cuando se han visto bien necesitados.

 

¡Qué las autoridades investiguen a fondo sobre el caso Claudio, es lo que más procede!; para que, de ser necesario, el ministerio competente adopte las medidas de lugar, y se impongan las sanciones requeridas.

 

También podría ser, el que se procuren los acuerdos necesarios entre las entidades todas, dueñas y administradoras del gran negocio de la salud en Dominicana, de forma tal que se le ponga fin a la llamada práctica de los “rebotes médicos” en este país. Preciso es destacar que, el activo denominado vida, se torna irrecuperable cuando se pierde, por lo que se hace obligatorio buscar siempre la manera de preservarlo.

 

Que se determine cuánto pudo haber ocurrido en realidad, con relación al asunto que nos ocupa; qué en verdad motivó el periplo en ambulancia a que se obligó al afectado, no obstante su delicado estado de salud, -así lo expresó su hijo, Claudio Caamaño  Vélez-, producto del accidente automovilístico que sufriera, y que es muy probable provocara su deceso finalmente.

 

Para que, de haber sido por las causas de costumbre (falta de un depósito importante, o la cobertura de un seguro), su circunstancia última se convierta en un aguijón poderoso, a los fines de que, obligatoriamente, se tenga que enmendar esa deleznable actitud de los médicos locales; y, que sea su aporte de despedida del mundo terrenal, a esta maltratada sociedad dominicana.

Rolando Fernández

¡Qué el pueblo siga “roncando”, muy tarde despertará!

 

Aunque el problema de los apagones eléctricos se ha convertido en parte del diario vivir dominicano, en el presente todo luce indicar que ha entrado a formar parte de la campaña política, para mayor descrédito del Gobierno actual, y que la gente abra los ojos por supuesto, ya que tanto prometió hacer en ese orden, y que nada se ha hecho en realidad; como, con respecto obvio a su proyecto reeleccionista en curso.

 

¡Qué sigan creyendo los dominicanos! Ese nudo comercial, auspiciado desde el engaño de la otrora capitalización del sector eléctrico nacional, por el maridaje político-empresarial actuante en aquel entonces, con plena vigencia hoy, nadie lo va a resolver entre nosotros, bajo el marco del chasco de la llamada democracia representativa en este país.

 

Los patrocinadores de los gobiernos que se eligen no lo van a permitir. Además, está de por medio la conservación del gran negocio que representan las ventas de plantas, inversores, baterías, gasoil, etc. contra lo que no se puede ir. ¿Quiénes son los importadores principales?

 

Ahora están armando el nuevo muñeco para la comercialización de un servicio obligatorio, imprescindible para todos  – la electricidad -, a los fines de seguir jodiendo a este endrogado pueblo, según parece, con la firma del dichoso “Pacto Eléctrico Nacional” anunciado, y la participación definitoria de los mismos actores de antes,  en carpeta desde hace ya bastante tiempo, pero sin consenso aún.

 

Y es que, son tantos los amarres y las componendas que se deben hacer, como los compromisos a reciprocar, que le han dado a la firma de dicho convenio más vueltas que a un andullo, como dice un refrán popular, en busca de satisfacciones particulares entre los “bendecidos”, procurando mayores beneficios, y nuevas prerrogativas en su favor. Hay que atarlo todo; no se pueden dejar cabos sueltos.

 

Por eso han estado jugando con el tiempo, hasta que pasen las elecciones de mayo del presente año, para no espantar voluntades políticas – eventuales votantes -, con las engañifas innovadoras y las estrategias lucrativas que vendrán en lo adelante, mientras este pueblo sigue “roncando”, y los hombres no aparecen, para defenderlo de las garras de todos estos ladrones de cuello blanco, que vienen haciendo aquí cuánto les viene en gana.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Cuidado con el porvenir político nacional!

 

Pensándolo fríamente, los resultados de las próximas elecciones generales en el país, podrían poner en evidencia clara el destino inminente de los dominicanos: ¡qué se acabe de hundir el barco en que se navega, o que comience a salir a flote otra vez!

 

También podrían allanar el camino para que este pueblo tenga que empoderarse y auspiciar el ascenso al poder de un régimen de fuerza, como única alternativa dejada, a los fines de procurar las enmiendas debidas, respecto de: el gran desorden institucional reinante localmente, la corrupción estatal solapada, los robos públicos a las claras; como, la criminalidad y la delincuencia que vienen “acogotando”  a las sociedad nacional, entre otras cosas.

 

Obvio que,  esa proclividad de la gente iría  de la mano con la desaparición ipso facto del sistema de partidos en Dominicana,  entidades que han sido convertidas en burdos negocios, en fincas superproductivas, en antros de farfulleros; y, en “estercoleros” de inmoralidades públicas, de donde están emanando las principales figuras internas para dirigir los destinos nacionales.

 

Se han deshonrado por completo las memorias póstumas de las tres “J”: Joaquín Balaguer, Juan Bosch, y José Fco. Peña Gómez, únicos líderes que en verdad ha parido este país, y que pertenecen a las últimas cinco décadas pasadas. ¡Penosa realidad!

 

Lo que se ha visto durante la presente campaña electoral, las asquerosas componendas y osados pugilatos prevalecientes, como las inscripciones de candidaturas a cargos electivos más que cuestionables, por meras conveniencias personales o grupales, amén de los que de seguro faltan por verificarse, antes del supuesto evento electivo final de selección, y los escrutinios inherentes, resulta más que vergonzante. ¡Se han tirado por la borda todos los escrúpulos!

 

Cualquiera se preguntaría, ¿y cómo es posible que este “jodío” pueblo no acabe por despertar, frente a las tantas burlas, farsas y abusos provenientes de estos políticos desaprensivos, sin importarles que la gente aquí se la acabe de llevar el diablo?

 

En conexión con eso, para nadie es un secreto el alarmante desorden vehicular nuestro, adornado con inmensos tapones a cualquier hora del día, que se entienden provocados en gran parte por las mismas autoridades del ramo – los miembros de la AMET pseudo dirigiendo el tránsito -, y de los que se derivan altos consumos de combustibles, que se aprovechan para abusivamente aumentar los precios de los hidrocarburos localmente, a pesar de las bajas significativas en el barril de petróleo a nivel de los mercados internacionales. Lo que se busca es recabar mayores recursos económicos para sufragar la campaña en curso, a través de los gravosos impuestos relativos.

 

Y, como el burro de carga aguanta todo – el pendejo pueblo -, hay que aprovechar las circunstancias, como esa de la semana venidera que inicia, dizque SANTA, en que los tantos “borregos” y alienados que tiene la sociedad dominicana, salen a recorrer el país, vacacionando, y bebiendo hasta más no poder, el correspondiente aumento medalaganario se hizo efectivo ya.

 

Lo que algunos pensantes nuestros están poniendo en tela de juicio, es la continuidad de las actuales autoridades, a partir del 16 de agosto próximo, en términos de mejorías para el país, como de una mayor conciencia en relación con el bienestar social requerido, después de lo tanto que se ha hecho para permanecer en el poder.

 

Se está infiriendo, ¡qué todo podría ser peor, en el caso de!,  y que tal situación podría llevarse de paro el partido oficial gobernante, acabándose de una vez por todas ahí mismo, el sistema local. ¡Se iría a la tumba junto con el rojo y el blanco! Y claro, ¿qué podría sustituirle?

 

Es por ello que, tantos ciudadanos nuestros pensantes,  aprecian la no conveniencia del proyecto reeleccionista en ejecución, y se aboga por el fortalecimiento de la oposición existente, en procura de que se otorgue un voto de castigo aleccionador a los que han  resultado un tremendo fiasco para el país, haciéndolo tan mal, como hasta el momento.

 

A esos, en quienes se cifraron muchas esperanzas patrióticas; que se entendían muy buenos discípulos del gran maestro líder, e ideólogo de la organización partidarista que representan hoy, pero solo cuando las circunstancias les favorecen en lo personal o grupal.

 

Rolando Fernández

“No hay peor astilla que la del mismo palo”

 

¡Gran verdad! Todo luce indicar que el mensaje que envuelve la  máxima que  encabeza, se podría poner nuevamente de manifiesto entre los dominicanos.

 

Por más que se quiera estar “tapando el sol con un dedo”, como reza un dicho pueblerino, el horno no está para galletitas a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

 

Las inconformidades que se manifiestan a nivel de su membresía son casi generalizadas.  En ésa, que nunca ha sido tan numerosa, es más que notorio el  desencanto, debido a las argucias alegadas, y tratos inmerecidos que se han dispensado a personas que se reportan como claves dentro del peledeísmo, en pos de la tozuda reelección del primer mandatario de la nación; al extremo de que, gran parte del pudín estatal próximo, se está ofertando a gente de fuera del partido, que incluso fueran antes enemigos acérrimos de la entidad.

 

Es por ello que, los mismos miembros morados resentidos podrían echarle una pasta de jabón, como se dice, al sancocho de los promotores reeleccionistas. ¡Qué no se extrañen!

 

Y, como bien informados que están ésos sobre las desaprensiones y errores diversos en que han incurrido sus iguales compañeros de parcela política, como víctimas resultantes a la vez que han sido, es más que previsible, el que se dé el mensaje de la frase que encabeza, con sus efectos gravosos  derivados.

 

Es obvio que, esa es una situación que ya se está dejando sentir en los actos proselitistas morados que se realizan, en los que se observa una muy baja asistencia, un número muy inferior al de los adeptos  que otrora participaban, no obstante los presentes que se saben comprados siempre, aunque de  forma momentánea,  nada más que para hacer bulto.

 

Cuanto se habla hoy con algunos de los llamados dirigentes intermedios de ese partido, los busca y entusiasma gente en favor de la causa, y miembros con connotada nombraría dentro la organización, lo primero que dicen es: “a éste le vamos a hacer ver cuán importantes somos nosotros para los que encabezan. Si él cree que nos va a engañar al igual que la vez pasada, ¡se equivocó!”

 

Pero además, hay otro aspecto muy importante sobre el que vienen reflexionando algunos observadores, y es el “match” que está pendiente de definición aún entre Danilo y  Leonel, partiendo de cuánto ha trascendido hasta la opinión pública, en su dispuesta por el poder dentro del partido, como el asumir la primera magistratura del Estado nacional.

 

El escenario de confrontación entre ellos de seguro se ha oscurecido más aun, a pesar de la sutileza marcada se entiende, con que ha venido tratando Leonel el asunto, después que se haya estado aireando, según las reseñas de prensa, y publicaciones a través de las redes sociales, el informativo destructor de la imagen pública del ex-presidente de la República, para lo cual se contrató desde las esferas gubernamentales reeleccionistas,  de acuerdo con lo dicho por algunos sectores hasta ahora, al connotado narcotraficante, condenado en el exterior, Quirino E. Paulino Castillo.

 

Hayan sido verdad o no las declaraciones vertidas por éste, las ronchas leonelistas tienen que estar ardientes, y de sobra, ante una osadía de tal naturaleza en contra de un miembro compañero importante, y presidente del partido oficial de gobierno.

 

No son pocos los que entienden que eso no se va a quedar así; que en su momento, las acciones retaliatorias se van a  producir en contra del proyecto reeleccionista en curso, y que posiblemente ya hayan comenzado a manifestarse, con la altura y el tacto de Leonel, aceptando todas las invitaciones que le cursan desde el exterior para participar en diversas actividades de orden político y cultural, y que están siendo tomadas como excusas para no integrarse a la campaña electoral del mandatario que aspira a seguir gobernando el país.

 

Ante la participación pública del señor Castillo Paulino, y sus acusaciones en contra de Leonel, como el dato de que fuera contratado desde el ámbito reeleccionista, de los que están a cargo del proyecto, “Danilo se queda”, ¿sentirá Leonel deseos de integrarse a la actual campaña política? ¡Difícil creerlo!, ¿verdad?

 

Es más, hay quienes osan decir, que no se descarta la posibilidad de que Leonel pueda mandar soterradamente a su gente, que indudablemente la tiene, por su arraigo dentro del partido, y la condición de ex-presidente de la República, a votar en contra del proyecto reeleccionista, como actitud de venganza callada. No importa la presencia de la vicepresidenta en el marco de las aspiraciones oficialistas, que fue el “caramelo” seleccionado para bajar las tensiones obvias entre ambos mandos morados.

 

Como se puede advertir, el jabón para el sancocho puede estar dentro de ellos mismos. La astilla punzante y dañosa de la derrota podría ser del mismo palo, por diversas razones a la vista, ¡innegables!

 

 

Rolando Fernández

¡Claro, candado después del robo!

 

 

Es lo que de ordinario se estila en Dominicana, donde ya na’ es na’, y to’ es to’, como suelen decir algunos nacionales; en que lo único que interesa es la politiquería, y el hacerse rico con cargo al erario público. Las muestras están de sobra.

 

Lamentablemente, ya se es un país en el cual a los gobiernos solo les preocupa el coger cuartos prestados, e hipotecarlo hasta donde sea posible; donde la seguridad ciudadana es lo que menos importa.  Y,  como complemento, el hacer honor al flagelo de la corrupción a todos los niveles, como a los favoritismos y las prebendas en favor de los grupos de apoyo y patrocinadores.

 

Durante las últimas semanas se ha estado en presencia de espectáculos más que deprimentes y conmovedores, provocados por la peligrosidad que envuelve el descontrol obvio, y las aprobaciones a granel para alegres instalaciones, respecto de todas las bombas de tiempo ubicadas en diversas partes del país: las embasadoras y distribuidoras de gas propano, y otros hidrocarburos.

 

Ahora, como ya han explotado, o se han incendiado unas cuantas en medio de amplios sectores poblacionales de la capital y el interior del país, amén de otros incidentes conexos que también se han producido,  las pseudos autoridades competentes se están inclinando por hacer reuniones conjuntas con los organismos que deben regular el sector, y establecer las medidas preventivas pertinentes, para proceder en consecuencia. ¡Eso, hasta que se olvide el asunto!

 

Según las informaciones que han trascendido hasta la opinión pública, desde el año 1972, nada de eso ha sido objeto de revisión y actualización. Sin embargo, se ha continuado otorgando permisos para instalar dondequiera esas empresas; y, en adición también, para completar, bombas de expendido de gasolina y gasoil, en cualquier punto de la geografía nacional, sin importar la cercanía  de vecindarios conexos, escuelas, hospitales, guarderías infantiles etc.

 

Evidentemente, para que les sea permitida la instalación a los dueños de esos establecimientos, poseedores de fortunas acumuladas, cuyas tenencias no  tienen forma de justificarlas en la mayoría de los casos, lo que prevalece es el tráfico de influencias políticas, como el “boroneo” de lugar para la compra de voluntades oficiales. Jamás se ponderan los riesgos probables envueltos en esas actividades comerciales, reportables siempre en contra de la población.

 

Debido a los últimos acontecimientos que se han verificado, originados por razones diversas alegadas en esas “bombas de tiempo”, que serían los robos atribuibles al refrán que encabeza, ahora se va a intentar poner candado, cuando se infiere que, muy difícil será mudar esos lugares de acumulación y expendios de gas y gasolina hacia lugares menos poblados, por varias razones, entre ella el peso específico de los dueños, como la hegemonía evidente de que algunos disponen.

 

Y, de regular y controlar el modus operandi de esos negocios, ¡qué se olvide la ciudadanía!; a seguir comprando inspectores y supervisores con más ahínco es a lo que se va, para tapar situaciones anómalas que se adviertan, después de los últimos hechos acaecidos, como la presión social recibida.

 

Finalmente, ojalá que también se aproveche este “remeneón” a nivel de los organismos correspondientes, aquellos que tienen que ver de manera directa con la distribución,  venta y consumo de todos los carburantes en el  país, para que en adición se les ponga el frente a otras “bombas de tiempo”, estas rodantes en nuestras calles y avenidas, a bordo de tantos carros viejos y destartalados, como guaguas “voladoras”, que ofrecen transporte público, que andan con tanques de gas oxidados, con instalaciones hechas en patios, amarrados con alambres y sogas, dando más saltos que un mono dentro de los vehículos.

 

Eso también es parte del paquete. ¡Qué no se espere el que  hayan grandes “robos” en esa área, donde tanta gente tiene que moverse, para entonces querer poner candados!

 

 

Autor: Rolando Fernández

El país de las denuncias, críticas y cinismos extremos

 

Son tres aspectos de la vida nacional, que parecen frutos de un árbol bastante productivo, de esos que florecen y paren durante todo el año.

 

Esas son de las cosas que más se dan en este país, y que resultan comparables con las violaciones y desaprensiones  que a diario se verifican en el tráfico vehicular, en términos de cantidades, acritud,  y grados de osadía.

 

Denuncias y protestas a granel se tienen en todas partes, a las que nadie les hace caso; pues, aun con méritos más que suficientes para ser presentadas y llevadas a cabo de manera concreta, siempre  se les enmarca en un contexto político opositor. ¡Y, ahí siempre se quedan!

 

Las críticas llueven por montón, más que justificadas en la mayoría de los casos.  Correspondientes son ésas, a las tantas situaciones impropias y vergonzantes que se tienen que gastar los dominicanos, provenientes de los diversos sectores nacionales: Gobierno, Alcaldías, Congreso Nacional, Justicia, instituciones de servicios públicos todas, salud, y educativas en general, etc.

 

Pero, todo se queda a nivel de fuertes señalamientos críticos; y, nada de aportar o sugerir soluciones. Juzgar, censurar, reprochar, es lo que siempre  se estila, y nada más. Las opiniones de ordinario están en función de la parcela política a la cual se pertenezca, al margen de lo que puedan beneficiar o no al país.

 

Ahora, donde hay una exageración que rompe el saco pueblerino de la paciencia es, en cuanto al cinismo ultra que ostentan las pseudos autoridades estatales, cuando ésas se tienen que referir a la forma en que va el país. El mismo supera la capacidad medidora del que pudiera llamarse “cinísmetro”.

 

Esa gente se desborda en la simulación y las mentiras burlescas, creyéndose que los interlocutores oyentes son tarados, ciegos de los dos ojos, o escasos de capacidad pensante por completo, haciendo uso de cualquier escenario, favorézcale o no, y más ahora que está en campaña electoral, con un proyecto reeleccionista en curso.

 

Hablar aquí alegremente de crecimiento económico, con el coro sustentador de los prestamistas extranjeros, se puede considerar hasta como una desvergüenza, con tan amplio segmento de la sociedad nacional llevándoselo el diablo, frente a las precariedades fehacientes de todo tipo, como los abusos tributarios de estilo, sin reciprocidad marcada hacia la población. “EL BID visualiza un buen rumbo de la economía RD en 2016. Se nos equipara con Panamá, y se estima que el crecimiento superará este año el 6%”. (“Listín Diario”, edición del 27-2-16). ¿Y la pobreza en cuánto aumentará?

 

La gran pregunta que cualquier pensante medio se haría es: ¿y cuántos recursos programados se contemplan en el actual presupuesto público nacional, correspondientes a nuevos préstamos que se habrán de tomar durante el presente año?

 

Tales recursos de seguro serán  utilizados para reenganches con respecto a las anteriores concertaciones, erogaciones corrientes (grandes y pequeños salarios políticos, burlones ambos), y gastos improductivos por completo. Es obvio que, nadie crece económicamente cogiendo cuartos prestados. ¡Qué se dejen de sofismas!

 

Este es un país que está endeudado hasta la coronilla e hipotecado por completo sin contemplación.  Esa fiesta está detenida en estos momentos debido a los allantes demagógicos que impone la campaña electoral que cursa. Pero, desde que pasen las elecciones, sin importar quienes las ganen, se vuelve a abrir el grifo “endeudador”.

 

Y, ¡estamos más bien que el carajo!, según es lo que se desprende de cuánto expresara el señor Presidente de la República, en su alocución ante la Asamblea Nacional, este 27 de febrero último, “Día de la Independencia Nacional”.

 

Se infiere que, vamos camino de ser la nueva “Suiza  en el Caribe”. Fue algo que en verdad lució fantasioso; de una persona que está muy mal informada, o que no tiene los pies sobre esta Tierra; que el “jumo” del poder le hace decir a veces muchas cosas, que hasta dañosas algunas pueden resultar.

 

Menciones muy dudosas que hiciera en su discurso de referencia desilusionan, pudiéndose considerar entre otras: disminución razonable de la pobreza en el país. ¿Quién ha dicho? Solo hay que ir a muchos campos en el interior, o pasearse por algunos barrios carenciados muy cerca de la capital  misma, para ver lo que en realidad está ocurriendo entre los dominicanos.

 

Más transparencia en la nación. ¿Desde cuándo? ¿Y el reciente caso de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) por ejemplo, en qué ha parado?

 

Promesa solución del problema eléctrico nacional. Eso ni él mismo lo cree, con los amarres que hicieron los corruptos capitalizadores  otrora del sector, en un franco maridaje político-empresarial. ¡Romper con esa madeja no será muy fácil!

 

Ahora, por el contrario, se esperan mayores grados de presión y extorsión en contra de la población, a partir del nuevo Pacto Eléctrico que se aspira firmar, si es que se llegan a consensuar los grandes intereses envueltos en el área.

 

Finalmente cabe mencionar, “que ha habido un descenso sostenido en los homicidios”, según el Presidente, cuando ahora la gente en este país tiene mayor temor de salir a las calles, no solamente de noche, sino también durante el día, por miedo a ser robado, asaltado o matado en cualquier esquina. Además, hay que enrejar por completo las casas y los negocios, en pos de protección, ante la cantidad de antisociales que pululan por doquier.

 

Y entonces, luce como que el señor Presidente de la República le están informando muy mal, o está dirigiendo el país, viviendo en otro lugar. ¡Nada más se limita a observar desde allá!

 

El triángulo que encabeza está completo, respecto de esas tres “linduras”. ¡Lamentables, pero muy ciertas, y comprobables!

 

Rolando Fernández

¡Votar por candidatos con propuestas!

 

 

¿Y todavía quedan estúpidos en este país, que están creyendo en las falsas que les venden todos estos políticos demagogos y corruptos de nuevo cuño? Si es así, ¡cuán lamentable resulta esa ingenuidad poblacional!

 

Cualquiera tiene que hacer esa reflexión de forma obligada, cuando se encuentra en la prensa local con titulares como: “No votarán por candidato sin propuestas”, una aseveración que fue hecha el presidente de la Fundación para el Progreso del Sur (FUNPROSUR), quien manifestó que: “los miembros de organizaciones no gubernamentales (ONGs), alidadas en el Sur, no votarán por candidatos sin propuestas”. (“Listín Diario del 29-2-16, página 2D).

 

Pero además, también habría que  seguir pensando en que aquí la gente le gusta que se le engañe; o que, ¡no tiene memoria!, como es lo que muchos de estos farfulleros politiqueros piensan. De ahí que siempre estén ofreciendo para no cumplir.

 

¿Y cuándo han cumplido los políticos locales con lo que ofrecen durante las embaucadoras campañas electorales? Los precedentes están de sobra. Todo no es más que: falsas, teatros, demagogias, y ofrecimientos en el aire. Y, como estos estúpidos votantes creen en todo cuánto se les dice, para que vuelvan a votar en favor, vamos a seguir mintiéndoles, es lo que de seguro piensan los políticos del patio.

 

El voto de la población en este país, de cara a los próximos comicios electorales no puede estar supeditado a promesa alguna por parte de todos estos farsantes competidores. O, ¿es qué no se sabe lo que ha habido siempre? “Los pueblos que no recuerdan su historia están llamados a fracasar”, lo cual es una gran verdad.

 

Precisamente, “por eso estamos como estamos; por eso nunca progresamos”, como debe ser,  cabría agregar, tal decía un canto nacional del pasado. Por olvidadizos que se reportan los dominicanos, siempre salen engañados.

 

Eso de “poder exigirles y castigarlos públicamente de no cumplir con lo prometido”, entiéndase a los políticos, es una excusa baladí para sufragar por aquellos que  en estos tiempos vengan a estar hablando embustes, con falsas promesas, como besuqueando viejos “destartalados”, y a  niños mocosos; caminando entre callejones que jamás volverán a pisar cuando logren lo apetecido: la “visa” para ir a mandar desde el Estado, y hacer cuánto les venga en gana.

 

Es por ello que, eso del FUNPROSUR estar hablando en tales términos con respecto a las próximas elecciones generales, luce como algo no sopesado bien. De actuarse como hasta ahora se ha estilado, no hay duda de que pasará lo mismo de siempre: gobierno y bienestar solo para el grupo en el poder. ¡Al carajo los ofrecimientos de campaña!

 

“No vamos a apoyar a candidatos que hayan regresado o surgido para vendernos sueños”. No debe ser ésa la concepción generalizada. Sí, el concienciarse con relación a lo que ha habido, y que de nuevo se puede tener.

 

Aquí todo el mundo se conoce, y los botones para muestras están más que a la vista. Cada cual tiene su prontuario, y está muy a la mano de la población. Son esas las evidencias persuasivas que se deben tener bien presentes, cuando se esté frente a las urnas en mayo próximo. ¡Está bueno ya para seguir dejándose sorprender!

 

: Rolando Fernández