A veces hay que despojarse de su propia condición, para entonces opinar

¿Si todos hubiésemos sido homosexuales desde la creación del planeta Tierra, que siempre los ha habido, la humanidad como tal existiera? ¡Jamás! La pregunta se parece mucho a las que se deben hacer a los que procuran la igualdad total entre todos los hombres, ¿si todos fuéramos ricos, el mundo estuviera operando?; ¿quién trabajaría para quién? ¡Hubiera desaparecido hace mucho!

Tenemos que dejarnos de esos pareceres ilusos, carentes de fundamentos lógicos, de concepciones que solo están en las mentes de los hombres. Hay cosas que en realidad no pueden ser, por más arreglos y justificaciones con que las adornemos.

Hacemos este pequeño preámbulo que, aunque parezca  algo simplista, en el marco de lo a tratar – sí invitamos se analice -,  para responder de manera parcial a la amplia exposición que hiciera en el periódico “HOY”, edición de fecha 11-7-15, página 12B, el gay Bob J. Satawake,  marido oficial de la “embajadora” norteamericana en el país, James “Wally” Brewster, como respuesta a lo que expresara  públicamente Rafael Acevedo, en el mismo medio local, y obviamente, en defensa de su condición de homosexuales ambos extranjeros.

Manifestó el señor Acevedo que, “Los poderes que controlan la política del EUA parecen haber olvidado que la suya y todas las democracias occidentales modernas tienen su fundamento en el cristianismo”, a lo cual respondió el señor Satawake: “Desafortunadamente el Sr. Acevedo está equivocado ya que los Estados Unidos de América está fundado en una clara separación de la iglesia del Estado”.

Pero además dijo el defensor a ultranza de la homosexualidad que, en base a la democracia que rige en su país, “se debe permitir el mismo estatus de matrimonio a toda pareja de adultos que por decisión libre quieran obtener una unión legal”

Según su parecer, “Las democracias verdaderas  no pueden existir sin la igualdad y las mismas protecciones legales de todo su pueblo. Este es el fundamento de las opiniones de la reciente decisión de la  Corte Suprema de Estados Unidos con respecto al matrimonio”.

La pregunta que habría que hacer a ese señor sería sobre: “si la igualdad y las mismas protecciones legales” a que él se refiere, deben de prevalecer en todos los órdenes, sin importar color, raza, o capa social a la cual se pertenezca dentro de todo marco democrático, lo cual no creemos se produzca.  O, es solamente en lo que respecta al matrimonio entre personas del mismo sexo, que es la punta del refajo que él está enseñando al expresarse.

Ahora, independiente de la disparidad de pareceres  entre él y don Rafael Acevedo, preciso es decirle a ese señor que, su  país podrá estar regido al margen de toda creencia o fundamento religioso, sí por el Estado norteamericano como institución; pero que, nadie sobre el planeta Tierra,  puede ir en contra de los preceptos dictados por la Madre Naturaleza, como es lo que se verifica con relación a él, y ése que tiene como mujer, en su condición de homosexuales los dos. ¡Que esa es una aberración muy antinatural!

Además, que hay una diferencia bastante grande entre lo que se considera religiosidad convencional y espiritualidad esotérica;  que en ese último contexto, su país está llamado a jugar un papel de capital  importancia, en términos de la evolución del planeta Tierra, hasta alcanzar convertirse en sagrado por completo; que si él se inclina por investigar sobre ese particular, de inmediato se podrá dar cuenta del contraste entre su condición anormal, como la del compañero, y lo que se dispone para cada corriente de vida en curso dentro del marco evolutivo espiritual.

El homosexualismo no es normal; no es una condición propia para la especie humana, que tiene dentro de sus roles la expansión de los seres componentes, a través de la procreación, como el servir de puente, por medio del cual ingresan al plano de la materia física las entidades Almas-espíritu sujetas a evolucionar.

El matrimonio es una institución, o contrato  social entre personas que se suponen de sexos diferentes, cuya finalidad principal es la formación de las tribus biológicas-sanguíneas – las familias -,  cosa que no se puede lograr cuando los contrayentes sean de igual sexo: hombre-hombre, mujer-mujer. Luego, ¿cómo se expande la especie? ¡Imposible hacerlo!

También, la homosexualidad rompe con el  plan divino de evolución terrenal a cargo de los Atributos  representantes del Gran Arquitecto del Universo en plano de la materia, en cuanto a la Expresión dispuesta. ¡De ahí su improcedencia total!

Tal distorsión humana tiene diferentes razones a ponderar, pero no es el tema aquí. Los que de ella adolecen se deben aceptar y respetarles. Pero, de ahí a contraer, y permitirles matrimoniarse de manera oficial, como algo ordinario o normal, se puede considerar como una flagrante burla a la Madre Naturaleza.  ¡Reflexiónese, que eso genera severas consecuencias kármicas!

Finalmente, al ser el señor Bob. J. Satawake, un gay declarado,  y marido oficial de otro hombre, no podía estar en contra de una decisión como esa, emanada de la Corte Suprema de Estado Unidos, que favorece a todos los de su condición.

Es obvio que, ¡se siente más que satisfecho con la misma! Cuando el hombre con quien convive se ponga más viejo, lo bota y se casa  libremente con otro que esté más vigoroso.

Reflexivas y ponderables resultarían las opiniones  de quienes son diferentes, varones normales en realidad, adheridos a lo que dispone la Madre Naturaleza.  Si ese señor pudiera despojarse por un rato de  su condición de homosexual, y pronunciarse al respecto, entonces sí que tendría validez su parecer. De lo contrario, ¿para qué hacerlo? ¿Solo para argumentar “acomodos”  y justificarse? ¡No vale la pena!

Rolando Fernández

Constitución USA, por encima de la Sagrada Biblia, al parecer

Otro Sodoma y Gomorra se prevé, para exterminación definitiva de esta subraza de la humanidad, en vía de desaparición, quinta (5ta.) de la quinta (5ta.) Raza Raíz, para dar paso a la sexta (6ta.) subraza de la misma.  Siete (7) son las Razas Raíz que habrán de habitar sobre el planeta Tierra, hasta que éste alcance el debido nivel sagrado necesario, según las concepciones esoteristas.

Y es que, el grado de degeneración que ha venido alcanzado la sociedad mundial en todos los sentidos, destacándose principalmente a nivel de las actitudes de carácter promiscuo en los Atributos divinos del Creador Supremo, expresándose equivocadamente entre los humanos, como hombre o mujer, no deja otra cosa que pensar.

Lo último que ha estremecido al mundo a ese respecto, es la reciente decisión adoptada por la Suprema Corte de Estados Unidos, en cuanto a legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados del país. ¡Insólito eso! Se llevaron de encuentro todos los preceptos bíblicos relativos a la homosexualidad.

Las informaciones referentes han tenido un vasto despliegue de prensa en los periódicos nacionales, y suponemos que en los extranjeros también, entre las cuales  merecen ser  destacadas: “El presidente  Barack Obama celebró la decisión, como una victoria para la Casa Blanca un día después que la Corte Suprema garantizara la  continuidad de su reforma al sistema de salud”.

De otro lado, dijo el primer mandatario de aquella gran nación, “Hoy podemos decir sin tapujos que hemos hecho nuestra unión un poco más perfecta”. Ambos pronunciamientos como que inquietan un poco, ¿verdad?

Pero hay algo que aparece en las reseñas correspondientes, que llama poderosamente la atención, en el sentido de que, “En un fallo histórico, el máximo tribunal del país decidió, con cinco votos a favor y cuatro en contra, que la Constitución requiere que los estados lleven a cabo y reconozcan el matrimonio entre dos personas del mismo sexo”. Obviamente, refiriéndose a su Carta Magna.

Para cualquier entendedor eso significa que, la misma tiene que estar por encima de la Sagrada Biblia, en la que se “condena fuertemente la homosexualidad como una perversión impía del designio de Dios de un hombre y una mujer en un matrimonio amoroso y para toda la vida (Gén. 2:18-25; Mat. 19:4-5)”. Eso está en ambos testamentos.

Pero además tenemos: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación” (Lev. 18:22). “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” (Lev. 20:13).

Hay algo bastante interesante sobre la temática, en adición, que aparece publicado en la red de la Internet, muy digno de transcribirse aquí:

“Pablo describe claramente la homosexualidad como una de las perversiones morales de los gentiles en su rechazo de Dios. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Rom. 1:24-27). La ley de Dios condena la homosexualidad, junto con al asesinato, como rebeldía impía (1 Tim. 1:10)”.

Como se puede verificar con facilidad, y como es lógico entender, se tienen algunas opiniones en contra al castigo a la homosexualidad, probablemente acomodadas. No obstante, son muchas las aclaraciones y censuras que sobre el particular aparecen en las Sagradas Escrituras,  y respecto de las cuales todos los hombres (general) deben reflexionar. Jamás pueden ser de la Voluntad de Dios, procederes humanos que vayan en contra de lo que prescribe la Madre Naturaleza.

Pero además, el Creador del Universo manda  a “creced y multiplicao”, evidentemente a través de la procreación hombre-mujer, no proclamando solamente “la ley de un crecimiento individual”. Luego, la pregunta obligada es, ¿cómo pueden hacer eso los homosexuales? ¡No es posible!

Es por todo lo expresado aquí, el  juicio que cualquiera ahora se formaría, en cuanto a que, según el parecer de la Suprema Corte EEUU, y el presidente de la gran nación del  Norte, se infiere que, su Constitución debe de estar por encima de la Sagrada Biblia.

¡Craso error!, con consecuencias punitivas futuras impredecibles, amén del cocktail de enfermedades peligrosas de transmisión sexual que vienen afectando a tantos miembros de la sociedad mundial.

Ojala que la decisión del Norte,  no trate de ser emulada por los demás países, principalmente los tercermundistas. En el caso nuestro, que tanto nos gusta copiar, ¿quién introducirá la iniciativa motivada al Congreso Nacional? ¿Cuál será el agraciado legislador o legisladora?

Rolando Fernández

¿Por qué tantos seres “desnaturalizados” ahora?

Reflexionando un poco sobre el contenido de un artículo que escribiera Eusebio Rivera Almodóvar, en el medio “HOY”, edición de fecha 20-5-15, página 13ª, intitulado ¿A cuál baño va?, la pregunta que de inmediato nos asaltó fue: ¿por qué tantos “pájaros” y “pájaras” ahora? ¡Preocupante eso!, ¿verdad?

Así habrá que decirles en estos tiempos a las féminas alienadas, que de seguro lo exigen, en el marco de la nueva corriente de pensamiento relativa a la mal llamada  liberación femenina, de la misma forma que piden se les llame “miembras”, para distinguirlas del sexo opuesto.

Nos referimos a los excesos que hoy se verifican a nivel de la homosexualidad, sin importar que sea en lo concerniente a hombre o mujer, algo que  se torna bastante alarmante, máxime con la degeneración presente exhibida, pincelada con la compulsividad de exigir públicamente reconocimiento, derechos y deberes hacia los desnaturalizados seres humanos: pájaros y lesbianas. Se busca aceptación a ultranza; que los hombres con esa condición reciban el mismo trato social que las mujeres.

La verdad es  que, tienen que haber causas de gran significación que vienen incidiendo en esa pajarería y lesbianidad alarmantes; como, de esa forma tan exteriorizada de expresarlo, cuando antes era muy raro el saber sobre personas con proclividades de este tipo.

Con respecto a los casos de que se sabía, esa gente observaba comportamientos bastante reservados. A penas, sí que lo dejaban entrever. La mayoría de las veces, cuando ingerían algún tipo de bebida alcohólica, “desinhinibidora” por supuesto.

¡Pero ahora no!, doquiera que uno está, aparecen pájaros y lesbianas que se exhiben e interactúan sin prurito alguno. No se sabe cuál es el hombre o  la mujer. Se abrazan, se manosean, y se besuquean ante la vista de todo el mundo.

Incluso, ya las uniones matrimoniales entre personas de un mismo sexo, están siendo legalizadas en muchos países, aceptándose tal aberración como normal por completo, según es bien sabido, no obstante la oposición de las jerarquías eclesiásticas más connotadas.

Si esas prácticas de votar popularmente, o los gobiernos de aprobar los matrimonios entre homosexuales (personas de un mismo sexo) continúan expidiéndose en el mundo, como acaba de ocurrir en Irlanda, reduciendo el poder de las iglesias que se oponen, principalmente la Católica, y donde esta última tiene tantos adeptos, la humanidad acabará por extinguirse más rápido de lo que se pueda esperar.

En hombres con hombres no hay procreación; como tampoco, en mujeres con mujeres. ¿Y entonces, cómo se preservará o aumentará la especie humana?, porque todos los días tienen que salir seres racionales del planeta Tierra hacia otros planos de conciencia, la llamada muerte convencional. ¿No habrá reposición de clase?, es lo que tantos se preguntan.

La mayor inquietud preocupante es: ¿Y qué diablo es lo que está ocurriendo sobre ese particular? ¿Será la alimentación transgénica moderna, o los comestibles germinados impropiamente, al igual que  las carnes alteradas, a base de hormonas de todo tipo? ¿El consumo de las distintas drogas existentes en el mercado mundial? ¿La degeneración femenina innegable, con mujeres vendiéndose tal mercancía cualquiera?  ¡Innúmeras las razones posibles pueden haber!

Son muchos los que creen, entre los cuales nos incluimos nosotros, que todas esas cosas se resumen en el cumplimiento de las llamadas profecías bíblicas, a que los de antaño tanto se referían; lo que habría de ocurrir durante los últimos tiempos de la Era Cristiana, y que aparecen en algunos pasajes de las Sagradas Escrituras.

No sería osado pensar además que,  en ese tenor de lo indebido, tendrán que suscitarse algunos fenómenos punitivos de consideración, en busca de enmendar los tantos comportamientos impropios que se vienen observando en el seno de la humanidad, en los que habrán de intervenir los Seres de los Elementos creados para servir a la misma (Elementales), para deshacerse de las impurezas y discordias que el hombre ha dispuesto entre ellos ¡Ya parece que  las cosas están tocando fondo!

Según los entendidos, “En los pensamientos y sentimientos propios de la humanidad se encuentran las causas de todas las expresiones destructivas de estos Elementales: Tornados, Huracanes, Maremotos, Terremotos”; de todos los fenómenos inusuales naturales que se observan hoy sobre la faz de la Tierra, cabría agregar.

¿Se están viendo, o no? Cabría pensar entonces, que lo peor y mayor punitivo en ese orden no ha llegado aún, pero que debe estar a la vuelta de la esquina, como se dice, por cuántas cosas deleznables vienen ocurriendo a nivel de la sociedad mundial.

La verdad es que, para una degeneración o desnaturalización sexual tan grande a nivel de la especie humana, para hacer mención de un caso específico, y todo lo demás deleznable que se produce en la actualidad, tienen que haber razones muy poderosas, reiteramos, quizás hasta inescrutables en parte por los hombres.

Y, dentro de esa nebulosa tan marcada, son de las cosas que hacen plantearse preguntas como la del señor Eusebio Rivera Almodóvar, en cuanto a las desviaciones sexuales por ejemplo, “A cuál baño va”, con la cual intitula su importante artículo de referencia.

¡Muy acertada la misma! De más es sabido, que a nivel de los establecimientos públicos se construyen baños específicos para ambos sexos, hembras y varones, algo que en estos momentos se hace impropio, por las indefiniciones sexuales personalizadas, y que debe estar constituyendo una encrucijada para los dueños  de esos sitios.

Para resolver el asunto, se tendrá que  permitir la entrada de los “pájaros” en los baños habilitados para las mujeres, o construir uno adicional para ellos exclusivamente. A lo que se ha llegado, ¡increíble!

Rolando Fernández

¡Ay santísimo, matrimonio gay!

¡Vaya perla! En lo que están algunas de nuestras envalentonadas congresistas, con tantas cosas que hay en este país sobre las cuales se debe legislar, para una mejor calidad de vida en Dominicana, como enmendar la cantidad de entuertos, alarmante, que han provocado los manejos, “acotejados”, como diría un viejo amigo, a los intereses económicos y políticos que rigen.

 

La verdad es que, muchas noticias que aparecen en los periódicos nuestros, hacen que cualquiera se lamente de haber nacido en este país: “Diputados estudian proyecto permitiría matrimonio gay”, por ejemplo. ¡Qué joya!

 

¿Y cómo es posible que, a nivel del primer poder del Estado en este país, se puedan estar planteando asuntos tan denigrantes como ese? ¿Dónde está la capacidad pensante de algunos legisladores locales?

 

Más cuestionable se reporta aun, el que iniciativas de esa clase puedan provenir de mujeres, que hasta cierto punto podrían estar afilando cuchillas para las propias gargantas de su mismo género – se les podría estar poniendo mucho más lejos el poder casarse a las féminas -, encabezadas por la diputada (PLD) – Santiago – Magda Rodríguez, presidenta de la comisión de Equidad de Género, autora del proyecto “Ley Orgánica para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres”.

 

¡Bonito título! ¿Podrá ser aplicada la  misma aquí? Incluida dentro de esa está la “hermosa perla”: eventual permisividad de matrimonios entre “pájaros”.

 

Claro, eso no está dicho de manera tan directa. Así lo explicó el presidente de la sub-comisión de Ministerio Público del hemiciclo, Demóstenes Martínez, quien preside los trabajos de estudio del precitado proyecto de ley.

Señaló el mismo que, en una parte del artículo 4, acápite 17, dice: “Si un hombre se siente mujer y la sociedad lo identifica como que tiene mayor inclinación hacia el sexo femenino, es decir, siendo gay, la ley lo protegería como mujer y si consecuentemente, se quiere casar con un hombre, entonces estaríamos obteniendo la unión de dos hombres. Es una deducción de lo que podría suceder en caso de mantenerse esto”. (Véase: periódico “HOY”, del 7-5-14, página 12B).

 

¡Diablo!. Eso no es más que estar copiando de otros países, sin pensarse en la idiosincrasia y los  valores religiosos-morales nuestros.

 

Aunque una información posterior publicada sobre el particular da cuenta de que, después de la advertencia que hiciera el presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez,   – viola la Constitución, ¡ni en eso se repara para introducir iniciativas! -, de las 18 promotoras de la “brillante idea”, 12 optaron por retirar el proyecto (Véase: medio “El Día”, del 8-5-14,  página 12), es obvio que ya la intención se puso en evidencia, y que no resultará extraño el que se vuelvan a reintroducir los aprestos para tal deleznable aprobación.

 

¡Qué Congreso de la República nos gastamos los dominicanos! ¡Santísimo Dios, protégenos!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

¿Modernismo o degeneración?

Hace un tiempo relativamente corto, que a nadie en su sano juicio, le podía pasar por la cabeza ver a un hombre casarse con otro, y menos en un acto público, sin rubor alguno, como una pareja compuesta por sexos distintos.

 

Tampoco, ver a una mujer echar a perder su feminidad con el desarrollo de una musculatura, al igual que un hombre, dándose trompadas y empujones después con otra; o, actuando como luchadora sobre un ring para boxeo; cuando no,  dentro de un cuadrilátero cualquiera.

 

La verdad es que esas son acciones muy impactantes, por parte de ambos seres humanos, para cualquier pensante medio. Mucho más, para aquellos que reflexionen con mayor agudeza. Y, es algo que, indefectiblemente tendrá que tener efectos muy negativos en el futuro para la humanidad, que se ha venido inclinando desde hace ya algunos años, por violentar los preceptos dictados por la Madre Naturaleza.

 

Sí, por cambiar los paradigmas normales y distintos que deben regir entre los hombres y las mujeres, cada uno con sus roles correspondientes a cargo, dentro del esquema terrenal prediseñado por la Fuente Suprema, el Gran Arquitecto del Universo.

 

Ahora, los hombres quieren ser y actuar públicamente como mujeres; y estas últimas, tal cual hombres. Los primeros en realidad no pueden hacerlo por su anatomía biológica impropia, debido a  innumeras razones, entre las que se encuentran aquellas de índole innata; o, las que son producto de las inducciones o condicionamientos mentales o ambientales que se reciben.

 

Tampoco, las seudos damas, que en su afán de competencia equivocada, adhiriéndose a los postulados que proclaman la igualdad entre ambos sexos,  bajo el esquema de la mal concebida liberación femenina, creyéndose ésas con condiciones físicas y mentales que les permiten hacerlo sin ningún problema, pueden competir de tú a tú con los hombres. ¡Cuán equivocados están ambos!

 

Es obvio que, los hombres jamás podrán menstruar, condición femenina que permite la co-creación con la Divinidad Suprema, para nutrir de habitantes humanos al planeta Tierra, con la cara misión de Expresarle físicamente, como de recorrer la entidad espiritual encarnada, todo un sendero de evolución consciente a cargo, que permita de nuevo el regreso definitivo a su verdadera casa, al plano que realmente le corresponde, como hacerse Uno en definitiva con el Padre Celestial, que es lo debe ocurrir. Claro, después de alcanzar el Cristado. ¡Todos somos “Cristos” en potencia!

 

Por su parte, las mujeres nunca podrán tener testículos, condición innata que caracteriza al sexo masculino; glándulas que se entienden estar directamente asociada con su forma de pensar y proceder, como también con la facultad de engendrar, que no le es atribuible a las mujeres.

 

Según recordamos de la lectura en hiciéramos hace ya bastante tiempo al libro “La Incógnita del Hombre”, de la autoría del doctor Alexis Carrel, al respecto dice más o menos lo siguiente: “Las glándulas sexuales masculinas y femeninas, como las sustancias u hormonas que segregan, intervienen de manera directa en la forma de pensar, como en los comportamientos a observar por ambos sexos – hombre y mujer -, debido a lo cual esas pretensiones de igualdad, en términos absolutos agregaríamos nosotros, es una ilusión; nunca será posible”.

 

Concluye el auto mencionado, textualmente: “Las mujeres deben desarrollar sus aptitudes en la dirección de su propia naturaleza, sin procurar imitar a los hombres. Su papel en el progreso de la civilización es más elevado que el de aquellos. Hace falta, pues, que no lo abandonen”.

 

Evidentemente, es  muy lógico entenderlo así, por la perfección con que fueron diseñadas previamente ambas anatomías biológicas, confeccionadas por la Madre Naturaleza de acuerdo con las funciones orgánicas adecuadas, ¡para los roles muy propios a cargo!; en las que ningún componente debe faltar, o estar  demás, a menos que no sea por alguna anormalidad conectada con razones de carácter kármico para determinadas corrientes de vida a cursar, en las que se hayan predispuesto ciertas cargas a conquistar.

 

Además, desde que el mundo es mundo, siempre ha habido seres masculinos homosexuales, y  damas lesbianas. También, mujeres hombrunas, como de ordinario se les llama, a todas aquellas que denotan condiciones varoniles marcadas.  Pero, de ahí a eso de casarse hombres con hombres, o mujeres con mujeres, hay una diferencia muy grande.

 

Ese asunto de las mujeres hombrunas, en cuanto a pretender realizar actividades que deben ser de la exclusiva competencia del sexo masculino, resulta hasta deleznable.  Incluso, esos mismos casamientos indebidos, conjuntamente con la incursión en actividades viriles por parte de las féminas, mueven a meditar con insistencia sobre las predicciones bíblicas plasmadas en lo referente a los últimos tiempos de la Era Cristiana. Cuando no, en la extinción propiamente de la 5ta. sub-raza, para pasar a la 6ta. sub-raza, de la 5ta. Raza Raíz terrenal, en el marco de los ciclos periódicos raciales que corresponden al plano, hablando en términos muy esotéricos.

 

Pero, es obvio que, algo de eso tiene que haber, por la degeneración  a la franca  que se está verificando en el mundo de hoy.  No es cuestión del modernismo en verdad, al que muchos opinantes quieren atribuir todos esos procederes irregulares que se observan en el presente, como las tantas desvergüenzas, las desfachateces que caracterizan en el presente a la sociedad mundial.

 

 

Por los senderos que en la época actual transita la gran mayoría de los seres humanos, no sería muy osado pensar en que, algún evento punitivo de gran significación para la humanidad tiene que estar por suceder, como una forma aleccionadora que induzca a la reflexión; al igual que, a los comedimientos que ya se imponen por parte de la generalidad de los hombres.

 

Y, cualquiera con determinados conocimientos espirituales esotéricos se preguntaría, cómo es posible suponer que dentro de este amplio escenario degenerativo en que se vive actualmente, caracterizado por uniones matrimoniales entre personas de un mismo sexo; de hombres pretendiendo ser mujeres, y viceversa, se esté procurando por añadidura, el entorpecer el plan de manifestación terrenal de la Divinidad Suprema, a través de sus Atributos llamados hombres (generalizando).

 

Y, al mismo tiempo, impedir el paso  de nuevo hacia el plano físico de todas las Almas que no han concluido el proceso evolutivo a cargo, y que necesitan el ambiente de la materia densa para poder lograrlo. O, que deban iniciarlo, ¿por qué no?

 

Se entiende que, sin procreación humana, ¡que no se puede lograr a través de las uniones conyugales entre gente de un mismo sexo!, se hace imposible el que ambas cosas mencionadas se puedan llevar a cabo: manifestación física de la Divinidad Suprema por medio de los humanos; y, la tenencia del canal pertinente,  para el ingreso periódico evolutivo de la Almas al planeta Tierra.

 

Desde hace un tiempo acá, a la fecha, y para venir a empeorar el deprimente panorama de promiscuidad, aberraciones eróticas, y drogas a granel, en que se debate la sociedad mundial, han aparecido en el escenario una serie de enfermedades de trasmisión sexual, consideradas de alta peligrosidad para los humanos, a las que se les debe prestar mucha atención.

 

Tan así es el asunto que, el director del Consejo Nacional para el VIH y el Sida (Conavhisida), en la República Dominicana, señor Víctor Terrero, en valientes declaraciones que aparecen reseñadas en la prensa local, “pidió a las mujeres casadas que exijan a sus esposos el uso del condón, debido a la infidelidad que se reporta en la sociedad dominicana”.  Y, ¿cómo  entonces se podrán conformar las tribus biológicas – familias -? ¡Ta’ fuerte eso!

 

Se advierte con bastante claridad que, esa solicitud está avalada en las amplias informaciones que maneja el señor Terrero al respecto, como máximo representante del citado organismo, amén de su condición de médico ginecólogo y obstetra con más de veinticinco años de experiencia en hospitales públicos y privados, según datos que aparecen en la precitada publicación. (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 30-11-13, página 11ª).

 

Luego, ante situaciones de trascendencias tales, que bien podrían considerarse como un ambiente en su conjunto,  muy parecido al bíblico de las ciudades de “Sodoma y Gomorra”, moderno en esta ocasión, es muy previsible una inminente respuesta con sentido enmendatorio contundente a la humanidad, por parte de la Madre Naturaleza. ¡No habría que extrañar, el pase de esa abultada factura, en cualquier momento!

 

Nada de modernismo, todo es degeneración fatal. ¡Reflexiónese!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Designación diplomática cuestionable

Como una granada fragmentaria de alta peligrosidad, ha caído en el país la designación del señor James “Wally” Brewster, en el cargo de nuevo embajador de los Estados Unidos en la República Dominicana, alguien que se le reconoce como homosexual, y activista de los derechos gay, según las publicaciones que aparecen con respecto a él.

 

Son muchos los sectores nacionales que se han pronunciado en contra de tal decisión norteamericana, de manera muy vehemente, encabezados por los más altos dignatarios de la Iglesia Católica local, que la han considerado incluso, como una falta de respeto al país, ya que es la primera vez que se nombra a una persona con tales características en un cargo de esa naturaleza,  inclinada de manera abierta por ese tipo de preferencia sexual, al menos conocida a ese nivel.

 

En tal sentido, y siguiéndoles los pasos al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien también se ha referido al tema de forma reprochable, monseñor Pablo Cedano, obispo auxiliar de Santo Domingo, expresó que, “Yo tengo la esperanza de que no llegue, porque yo sé que si llega ha de sufrir mucho y tendrá que irse”.

 

Refiriéndose directamente a la designación, el prelado, o religioso católico, señaló además, “Si para ellos es legal para nosotros no es legal, así que lo lamento mucho por ese país y esa persona que no será aceptado por la mayoría del pueblo dominicano”. (Véase para ambas citas, periódico “HOY”, del 27-6-13, página 12ª).

 

En adición a los pareceres externados por autoridades de la Iglesia Católica aquí, es una percepción casi generalizada que dicho nombramiento puede estar relacionado con la apertura que ha habido en el aquel país del Norte, respecto de los derechos que se entiende tienen los homosexuales norteamericanos; y que, según el parecer de sus más altas instancias, les tienen que ser reconocidos y respetados, al tiempo de que deben ser  promovidas  iguales concepciones a nivel del exterior, en términos de la aceptación de sus actos públicos.

 

Así quedó evidenciado en parte, con el fallo histórico emitido por el Tribunal  Supremo de aquella nación, en que fuera aprobado el matrimonio entre homosexuales, decisión que saludaran con gran júbilo muchas figuras públicas identificadas con esas preferencias, entre las que se encuentran algunas muy connotadas. Es obvio que, lograron la aquiescencia judicial, a sus propósitos de uniones legales entre personas del mismo sexo.

 

“Corte Suprema de EEUU falla a favor de los matrimonios gay”, decisión que recibió el beneplácito de las más altas autoridades estadounidenses, según los reportes que aparecen en la red  Internet.

Entonces, resulta muy lógico y preocupante entender que, con tantos homosexuales que hay en este país, dentro y fuera de closet, como se dice, en todos los ámbitos sociales nuestros, como la promoción e inducción sostenidas que se llevan a cabo a través de los medios televisivos locales, y considerándose esta nación “el patio de los Estados Unidos”, ahorita  se comenzará a inventar  aquí,  tratando de emular las actitudes norteamericanas en tal sentido

 

¡Como aquí copiamos tanto!, claro, las cosas malas de otros, aunque sea sólo para congraciarnos con los poderosos del mundo, no resultará extraño el que se comience a promover, a través de determinadas instituciones nuestras, hasta llegar al Congreso Nacional, la aprobación de una legislación que también favorezca  el matrimonio entre personas de un mismo sexo, las uniones oficiales entre homosexuales.

 

Es lo que  nos faltaba; así acabaríamos de completar el cuadro degenerativo en que actualmente se enmarca la sociedad dominicana, ¡legalización de los matrimonios entre los pájaros, y las lesbianas, por supuesto!, entre otras cosas.

 

Precisamente, ayer se dejaron sentir expresiones de reclamos en tal sentido, cuando se llevó a efecto la séptima versión de la Caravana del Orgullo LGBT 2013, de acuerdo con una publicación aparecida en el medio “Diario Libre”, edición del 1-7-13, “La comunidad gay reclama respeto a sus derechos”.

 

Es entendible que, por ahí más que todo, es por donde anda la gran preocupación, y el motivo de los reproches externados sobre el particular, de parte de algunas de las autoridades eclesiásticas nuestras, de esas que siempre se pronuncian con oportunidad, como de los segmentos nacionales que aún permanecen adheridos a los cánones morales, con los que nacieron, crecieron y han vivido siempre, al igual que a los principios prescritos por la Madre Naturaleza, dentro de los cuales se estipula: “hombre para mujer, y mujer para hombre”. Lo demás es aberración, cabría agregarse.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

Increíble realidad que sorprende

El mundo de hoy tiene que estar necesariamente abocado a la ocurrencia de eventos naturales y sociales de gran trascendencia, debido a la irracionalidad humana que se observa a todos los niveles, sin importar grado de formación académica e intelectualidad logrados por la gente.

Tanto los hombres como la mujeres de hoy en día, con raras excepciones, han echado por la borda los valores espirituales y morales, haciendo cada vez más, de menor amplitud la brecha que les separa del reino animal, y observando en ocasiones, comportamientos que superan el índice de inferioridad racional de estos últimos.

Ya poco se discrimina entre ambos sexos, en términos de vestuarios, prendas decorativas adecuadas, maquillajes y acicalamientos propios atribuibles, etc.  Ahora, lo que más se observa son los usos y prácticas compartidas; de ordinario, al margen de todo pudor y de las buenas costumbres.

Pero, además de los vicios, las adicciones, las morbosidades, bajo el manto, principalmente, de las ostentaciones lujosas que campean por doquier, desde hace ya varios lustros hemos venido observando el gran auge de la homosexualidad, y el lesbianismo, como condiciones expresas, sin contar los casos en que se encuentran latentes u ocultas, en que muy pocas veces se manifiestan, a menos que no sea bajo determinadas circunstancias o estados que provoquen sincerización.

 Esas desviaciones de carácter sexual señaladas, es obvio que siempre han existido sobre la faz de la Tierra; siendo por tanto, objeto de una gama de estudios médicos-científicos, por años, en procura de determinar las causas que se encuentran en su base, sin que hasta la fecha se haya podido lograr mucho al respecto, debido a las tantas complejidades inescrutables para la mente humana, que pueden favorecer las condiciones, y que van desde lo biológico y lo emocional afectivo, hasta razones de índole kármico.

Lo que llama poderosamente la atención en estos momentos, es el crecimiento vertigionoso que registra la población mundial, sindicada o señalada como tales, en capacidad ya de imponer condiciones; exigir el reconocimiento y respeto de su espacio;  y que se les otorguen derechos iguales a los demás, incluyendo su libre participación en las diversas actividades productivas y de servicios, en las naciones a que pertenezcan.

Lamentablemente, ya los gobiernos de algunos países se han dejado doblar el pulso, y han aprobado, en franca violación a los preceptos Divinos relativos a las  uniones maritales, las relaciones de pareja entre personas de un mismo sexo, bajo la institución sagrada del matrimonio, lo cual se entiende como una aberración incalificable. Pero, es algo que ya constituye  una realidad concreta, y que luego se verán los resultados funestos o las expiaciones que habrán de derivarse de tal permisividad.

El último país en acceder a la petición de derecho matrimonial por parte de los homosexuales y lesbianas, fue Argentina, cuando su Senado autorizó el “matrimonio gay”, como entre lesbianas, convirtiéndose en la décima nación mundial que lo hace. (Ver periódico “Hoy”, del 16 de julio, 2010, Pág. 12B).

Esperemos, de ahora en adelante, las imitaciones en América Latina, donde abundan los gays, y las lesbianas en grandes cantidades,  de manera confesa y soterrada. Ojalá que eso, “allá pegue y aquí no llegue”, como reza un dicho popular.

Para terminar, muchos religiosos dirían que, “estas son las profecías bíblicas”.  Y, en efecto, podría haber mucho de ello en el asunto de que se trata; que no anda solo; sino, que le acompaña una serie de múltiples situaciones calamitosas y anómalas por las que atraviesa la humanidad actualmente, amén del comportamiento que en el presente observan los hijos con respecto a los padres, y viceversa (“no habría hijo para padre, ni padre para hijo”). Pero además, se viene verificando la predicción aquella de que los “pájaros les tirarían a las escopetas”, la cual se enmarca de  forma directa en el inicio de las relaciones hombre-mujer. Es innegable que ambas cosas están más que a la vista.

Algunos esoteristas no dejan de lado lo concerniente a las predicciones bíblicas a que alude la religiosidad  común, sino que les dan un sentido espiritual más profundo, y asocian además toda esa problemática degenerativa mundial tan preocupante, al cambio de sub-raza ya curso, desde la 5ta, a la 6ta. sub-raza, de la Quinta (5ta.) Raza Raíz, de las siete (7), por los cuales debe pasar el planeta Tierra, hasta completar su proceso evolutivo, y convertirse en Sagrado.

 Rolando Fernández

¿Se ponderaría eso bien?

Uno de los temas más controversiales, incluso en el orden científico propiamente, ha sido siempre el asunto de la homosexualidad, condición esa, con actitudes de rechazo y aceptación social compartidas.

En décadas anteriores, lejanas, según se narra, la homosexualidad era penalizada sin piedad, por ignorancia de causas, se podría decir; pero, ya por los años setenta las cosas comenzaron a ir cambiando, y se fueron introduciendo algunas prerrogativas de carácter social en favor de las personas afectadas con esa característica.

La marginación que en efecto se producía, considerada injusta por muchos, se fue dejando de lado; y, obviamente, esa situación de flexibilidad produjo un aumento del promedio estadístico de esos seres humanos con problemas manifiestos de sexualidad, en términos de identificación, pues ya cada cual podía exteriorizar, con pocos problemas, sus preferencias en tal sentido.

Se señala además, que la tolerancia que se iba logrando provocó que la Asociación Americana de Psiquiatría, a mediado de los años setenta decidiera excluir la condición como un “trastorno psicopatológico”, y  la agregara como una más del grupo de las “alteraciones de orientación sexual”.

Es decir, se produjo un cambio significativo en la categorización de la particularidad, al extremo de supeditar la asistencia psiquiátrica en ese orden hasta aquellas personas con alteraciones emocionales de gran perturbación, por motivo de la homosexualidad, o que requieran de orientaciones heterosexuales.

No obstante, sí ha habido consenso desde entonces entre los entendidos, de que el perfil psicológico de la personalidad homosexual revela una serie de conductas que interfieren con la observación de un adecuado comportamiento ético, caracterizadas por el egocentrismo, la autocompasión, la inmadurez afectiva, etc. Y que, en adición, evidencia trastornos psíquicos ocasionales, como por ejemplo, la depresión, ansiedad, compulsión obsesiva, y hasta adición a las drogas, en  muchos casos.

Es por ello que ha causado alguna extrañeza durante los últimos días, el que un grupo de legisladores norteamericanos esté promoviendo con cierta rapidez dejar sin efecto una ley que fuera aprobada y promulgada durante la presidencia de Bill Clinton (1993), mediante la cual se prohíbe a los militares gays revelar su preferencia sexual.  Se busca que los “homosexuales puedan  servir  abiertamente en la Fuerzas Armadas”, de aquel país.

Pero, más que esas intenciones legislativas, ha resultado sorprendente el hecho de que el presidente Barack Obama, haya respaldado el acuerdo de los congresistas sobre el particular; o sea, para dejar sin efecto de una vez por toda  la susodicha ley prohibitiva.

 De lograrse esa concesión, habría que pensar sosegadamente en cuál sería el comportamiento abierto a observar por las personas sindicadas como tales, partiendo del perfil psicológico que se les atribuyen profesionales autorizados en la materia,  asiduos estudiosos y analistas por demás, de la conducta inherente a las mismas.

Ponderando además, las características requisitorias de organizaciones formales tan estrictas, como lo es el caso del ejercito de un país, en que deben estar muy bien representados, el valor, el honor, la lealtad y el respeto, condiciones muy difíciles de conjugar con las que marcan el perfil de una personalidad gay, principalmente en lo concerniente a la compulsión obsesiva, la ansiedad y la depresión, que forman parte de su patrón conductual, según los  facultativos analistas.

Es una pretensión de aceptación que luce algo cuesta arriba, por los riesgos probables que podría acarrear esa flexibilidad, aunque humana no cabe duda, por las causas involuntarias que motivan la condición de que se trata, pero que parece no haber sido bien pensada.

De ahí, la “tibieza de apoyo” que manifiesta el secretario de Defensa, Robert Gates,  de acuerdo con reseña de prensa publicada, en cuanto a la aprobación inmediata de la iniciativa, aun haya sido respaldada por el señor presidente de los Estados Unidos de América.

Cabe señalar que, el destacado psicólogo español, doctor Aquilino Polaino, dice que “La homosexualidad se ha transformado hoy en una cuestión ideológica y politizada, justamente por el estado de ignorancia científica en que nos encontramos acerca de ella”. 

Luego, esas adjetivaciones calificativas, postuladas con respecto a esa condición, por alguien conocedor de la materia, debido a sus estudios y experiencias de ejercicio, merecen la atención debida, en relación con el asunto y la institución de que  se trata.

Ponderar mejor eso, sería lo más aconsejable, señores legisladores norteamericanos. Prever, al margen de lo enteramente humano, en cuestiones  de tal naturaleza, es de sabios.

 Rolando Fernández