Una “hoguera” peligrosa se puede encender en Dominicana. “¡Ojo al Cristo!”

Es lo que se infiere, a partir de las presiones sostenidas que viene recibiendo este pueblo, de ordenes diversos, como producto de las acciones desaprensivas provenientes de los sectores que gravitan a nivel local, políticos y empresariales, mayormente, entre otros.

En ese sentido, los precios de los productos de primera necesidad andan por las nubes; cargados de impuestos y especulación comercial; los costos de los combustibles por igual, en pos de favorecer a actores privados ; y, ahora, para completar el escenario desastroso, en contra de los que menos pueden aquí, se tienen los descabellados aumentos en la tarifa eléctrica, con el burlesco acompañamiento de los gigantescos apagones que se registran, ante la ola de calor terrible que viene afectando al país.

Mientras tanto, los políticos de nuevo cuño que han desfalcado el Estado nacional, como los empresarios patrocinadores electorales, beneficiarios también de ese delito, según lo que trasciende a cada momento, se pasean por calles y avenidas locales en lujosos automóviles, exhibiendo bienestar y riquezas abundantes; “echándoles vainas” a los pobres, como se dice popularmente.

Es obvio que, demasiadas burlas y abusos ha soportado esta población. Pero, como es bien conocido, todo, es hasta un día; porque, tal reza un dicho popular, “hasta la belleza cansa”; y, las actitudes retaliatorias pueblerinas en este país por las razones expuestas, pueden estar a punto de comenzar a manifestarse.

Por tanto, en cualquier momento es posible que se produzca aquí una explosión social.  de impredecibles consecuencias, que de paso tienda a la creación de una gran “hoguera”, sujeta a recibir a cuántos abusadores, ladrones y corruptos del patio, haya que lanzar en ella, de esos que han venido “esquilmando” a esta población, y burlándose al mismo tiempo, durante las últimas décadas. Claro, para quitárselos de encima a la gente, de una vez por todas.

Qué recuerden todos esos actores “inescrupulosos”, que, los pueblos soportan hasta un día; y, que cuando se deciden a exigir sus derechos a la salud, el comer, a vivir en la paz, a la educación, etc., lo hacen por cualquier vía.

También, qué sus palabras y acciones, son las que más se parecen a las de Dios. Y, qué los más poderosos son aquellos que están sujetos a mayores pérdidas de ordinario, cuando se producen significativas revueltas sociales.

 “¡Ojo al Cristo!”. Después, no hay ejércitos armados para enfrentar las masas sublevadas; arrasan esas con todo, vidas y bienes materiales.

Autor: Rolando Fernández

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Quisiera verle llegar, antes de “morir” yo, la concienciación ciudadana aquí 

No es un secreto para nadie en Dominicana, el cumulo de calamidades; desordenes institucionales; hipotecas de la soberanía nacional; la “haitianización” en curso que arropa al país; la insatisfacción de las necesidades sociales por parte de los gobiernos; la corrupción generalizada, política, como empresarial también; y, otros males fehacientes de alta consideración, que han venido gravitando entre nosotros durante los últimos tiempos.

Y, todo con el patrocinio de los políticos de nuevo cuño que se ha venido gastando esta nación, durante pasados lustros, algo recientes. Entre los que ejercen la actividad, se pueden contar actores excepcionales, fiables, muy marcados.

Algunos de esos, que ya incluso tuvieron la oportunidad de gobernar esta República, desde sus más altas instancias, y que enseñaron, de cuántos actos desastrosos fueron capaces de incurrir durante sus tiempos de gestión, de nuevo se están proponiendo ahora ante el pueblo, como candidatos a la presidencia de la nación.  ¡Creen que sus acciones n se recuerdan!

Sabido es que, muy poco realizaron aquellos en favor de las grandes mayorías del país, vale recalcar, en términos de resarcir algunos de los daños provocaos a la población. Pero, no obstante, y con las caras duras de siempre, pretenden embaucar a los incautos locales otra vez.

Sin embargo, y pese a los prontuarios cuestionables inequívocos acumulados por esos “magnates”, y las frustrantes ejecuciones llevadas a cabo, cuando les tocó gobernar, manifiestan actualmente   aspiraciones de volver de nuevo a subirse en el “palo”, vale la reiteración.

Evidentemente, entienden que de loable se puede calificar su labor estatal desde el Palacio. Piensan, que es verdad, tanto la falta de memoria de este pueblo, como de conceptualización; y, que ambas se verifican en un ciento por ciento localmente. ¡Craso error! Se pueden llevar tremenda sorpresa. Ya la población no está tan ciega como antes.

Aunque, parece ser que, algunos ciudadanos aquí, no están en disposición de levantar cabeza, pese a todo, por estar llevándose de las bocinas pagadas que promueven a esos turpenes de cara dura, respecto del próximo torneo electoral a celebrarse en el año 2024.

Ahora, se pueden quedar muchos de esos farsantes “con el moño hecho”, como se dice en buen dominicano. ¡Saborear el polvo de la derrota! “Quedarse oliendo donde guisan”, como dice el pueblo

Obvio que, se aprecian en determinados segmentos de la población, las intenciones de continuar favoreciendo con el voto a políticos de esa estirpe depreciable, corruptos y mafioso, que de nuevo se ofertan. Aunque, son los menos, claro está, esos sectores fanatizados que apadrinan.

A sacarle los pies a toda gente repudiable, sin condiciones loables; conocida en su proceder; que, lo que va a hacer es, continuar con más de lo mismo, de volver a alzarse con el poder.

Trabajar para los poderosos del país, no cabe duda, y acumular mayores riquezas que las ya logradas por algunos. O, agenciarse posiciones económicas, y dinero por supuesto, los de nuevo ingreso al ruedo.

Pueblo, está bueno ya para continuar dejándote embaucar (marear) de todos estos farsantes políticos locales. “Súbeles los vidrios”, como diría alguien por ahí, ya que de nuevo vienen por ti, con sus demagogias, y sus patrañas sin reparo, para que otra vez les vuelva a favorecer con tu voto.

Pueblo, ¡despierta, a concienciarse! Nunca es tarde para recapacitar, principalmente en asuntos políticos. La última palabra es la tuya. De equivocarte nuevamente, el malo lo será tu; y, del abismo en que te harán caer al final, muy difícil la sociedad dominicana podrá salir después.

Autor: Rolando Fernández

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¡Ay de mi país! ¿Qué se podrá hacer para salvarte?

La verdad es que, muy duras tareas les esperan, a todos aquellos que aspiran   a lograr esa proeza de salvación nacional obligada, a la cual aspiran tantos en Dominicana hoy, en el sentido de recuperar ya cuánto se ha perdido, para las grandes mayorías, y la nación misma.

La ruta escabrosa que ha venido siguiendo este país, trazada por todo este conjunto de políticos de nuevo cuño, desaprensivos, corruptos y avaros, que ha estado dirigiendo los destinos de la República durante las últimas décadas, tiene que ser cambiada ya, necesariamente.

Pues, de lo contrario, y no son pocos los consultados entre nosotros que así piensan, manifestándolo abiertamente, qué habrá que cerrar el país, y botar las llaves bien lejos, de proseguir las cosas lo mismo que hasta ahora

¡Lo van depredar todo!, según es lo que se entiende, por lo que se escucha denunciar en la actualidad. Claro está, que las muestras sobran para inferirlo así, sin temor a equivoco.

Con dolor hay que decir que, ante este escenario de complicidades judiciales aparentes, que se advierte a lo lejos; las periodísticas, y partidaristas por demás, entre otras, amen de la profundidad de los males nacionales que se verifican, in crescendo a la vez, los correctivos que se tendrán que agenciar entre nosotros, para enmendar cuánto malo se ha hecho, y se puede continuar haciendo, habrá que ejecutarlo a la fuerza, y hasta con los “jierros” en las manos, de ser necesario, como dice el pueblo.

Es obvio que, con discursos, retoricas, titulares periodísticos amañados, posverdades expresadas, como las falsas promesas que se hacen desde diversos litorales, nada se va a resolver entre los dominicanos. La concienciación pueblerina con respecto a lo tratado, es lo que en todo momento debe primar.

En consecuencia, de todas estas lacras políticas en manifestación irreverente, que se destacan a nivel de los tres Poderes del Estado nuestro, hay que salir lo más rápido posible. ¡No se puede estar esperando más!

Sí, esas que operan sin reparo alguno, bajo las banderas de ciertos partidos del ruedo local, cuya funcionabilidad y permisividades también, tienen que ser evaluadas, para definir mantenerlos dentro del sistema, o hacerlos desaparecer de una vez por todas.

Esos trampolines grupales – partidos políticos -, con subvención estatal legalizada, para sus francachelas electoreras, y que ocasionalmente alojan a comerciantes y mafiosos en su mayoría dentro del ramo, no pueden continuar trabajando solo al servicio de unos cuantos avivatos y tránsfugas a nivel del del ejercicio, como es lo que comúnmente se observa.

Lo Poderes del Estado nuestro tienen que ser saneados, comenzando por el Congreso de la República, repleto ordinariamente de ineptos, analfabetos, y mercantilistas de todo tipo; politiqueros y arribistas, que a veces actúan incluso hasta como una especie de jauría “tigueril”, desde los hemiciclos congresuales a que pertenecen, cuando tienen que tratar sobre algunas temáticas algo complicadas.

De gente que, como bien es sabido, no tiene sensibilidad ciudadana; que lo que menos hace, es trabajar en favor de la sociedad, después que el pueblo elige a los miembros del Congreso, cada cuatro años.

Que sí va allí a servir, mayormente, como caja de resonancia del Poder Ejecutivo; al igual que, hacer negocios propios. Jamás pensando en servir como la contraparte y el control que se espera de aquella instancia oficial, con relación a los gobernantes. ¡No son esos, propósitos perseguidos!

Son personas componentes del área, que, en un alto porcentaje, solo van allí a buscar prebendas y jugosos beneficios individuales; como, a legislar en su favor; y, de los intereses diversos de los poderosos grupos empresariales que los apadrinan.

Por tanto, el pueblo tiene que sufragar por ofertantes de valía; y, no solo para dirigir los destinos nacionales desde el Congreso de la República, sino del conjunto estatal completo; que reúnan verdaderas condiciones, y que demuestren estar en disposición de servir a esta Patria.

Por consiguiente, no se debe seguir votando por “pelafustanes”, que solamente tengan cuartos para comprar votos, y que nada más anden en busca de aumentar con creces sus haberes personales o empresariales; como, hacerse más ricos por supuesto, a costa del erario público.

Aquí quedan todavía muchos ciudadanos serios y capaces. A esos, hay que tratar de conquistarlos, para que se lancen al ruedo político local, sin perder más tiempo, pueblo.

Apoyarlos, sin exigirles dádivas algunas, para que tan pronto alcancen el poder, traten de salvar este barco a la deriva, llamado Dominicana, por más alharacas de crecimiento económico y desarrollo que se escuchen desde los litorales políticos presentes;

Sería esa última de las “medicinas” más efectivas, y quizás, la menos peligrosa a recurrir, antes de que sea demasiado tarde.

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Autor: Rolando Fernández

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Difusores de mensajes interesados sectoriales

Es el calificativo que más se correspondería, lamentablemente, con el periodismo, cuál que sea, destacado en la actualidad, en desmedro de tan hermoso ejercicio informativo u orientador real, al servicio de las sociedades usuarias.

Los ejemplos de tal práctica, depreciable por supuesto, sobran en muchas naciones, incluida la dominicana, donde aquellos íconos más representativos dentro del sector, competentes e inolvidables, han desaparecido en su gran mayoría, y para los cuales no se han encontrado relevos en capacidad de emular aquellos.

En eso se ha convertido hoy el grueso de los que ejercen como tales. Ya, lo realmente informativo, como crítico, después de las juiciosas ponderaciones analíticas de rigor, quedó casi por completo en el pasado.

Lo que más se tiene en el presente dentro de esa actividad, puede catalogarse como “mercaderes” de informaciones interesadas, si cabe el término. Sí, de esas que pagan para su difusión oral, u escrita los sectores políticos y empresariales que gravitan en los quehaceres nacionales de los pueblos. Y, que además fungen aquellos, como cajas de resonancia, o “bocinas” de esos turpenes.

 Las excepciones que se observan a ese respecto, pueden ser contadas con los dedos de ambas manos, pero, siempre sobrarían dos o tres.

Escasos son, los reales profesionales dentro del ramo, con los niveles éticos exigibles que demandan las sociedades usuarias.  

El país en que muy pocos pensaron encontrarse después

Es el que tienen hoy los dominicanos, repleto de crisis por doquier, entre las que se destacan aquellas de las que devienen: inseguridad ciudadana atroz; endeudamiento escandaloso con el exterior, hasta la coronilla; alto costo de la vida; carencia de servicios públicos básicos; y, notable desaparición de los valores éticos- morales de rigor.

Son de los efectos nocivos, entre otros, de cuánto han sembrado los políticos de nuevo cuño que han estado gobernando esta nación durante los últimos años, pensando solo en sus intereses particulares, como en aquellos de los poderosos grupos empresariales, que los catapultan, que luego gravitan sore el acontecer de la República; y, de los cuales fungen aquellos como sus títeres representantes desde el Estado.

De seguro es que, muy pocos ciudadanos de este país. les pasó por sus mentes el panorama deprimente nacional descrito más arriba; ese descalabro notable en que se ha vivido aquí, tras la desaparición del régimen de fuerza encabezado por Rafael L. Trujillo, y las gestiones gubernamentales posteriores de uno de más cercanos colaboradores, el doctor Joaquín Balaguer. Ambos con condiciones innegables de verdaderos estadistas.

Claro, la sociedad nuestra cifró esperanzas en los políticos avaros sustitutos presentes desde entonces, que lo que han hecho es dirigir el país hacia un profundo derrocadero, del que muy difícil podrá ser rescatado por las presentes, y las futuras generaciones

Los seudo demócratas, que prosiguieron en la administración de la cosa pública tras aquellos, ideólogos más bien de “un quítate tú para ponerme yo”, su accionar siempre ha sido el hacerse más ricos cada vez; coger cuartos prestados sin control, e hipotecar la soberanía nacional; y, enajenar en venta todo el patrimonio público. ¡Privatizarlo todo!

Obviamente, jamás pensando esos turpenes en pueblo alguno; en la satisfacción de sus necesidades más perentorias; ni, en el bienestar y desarrollo del país.

¡Tremendo chasco, se han llevado muchos aquí!, por estar creyendo en el nutrido bandidaje político de nuevo cuño que ha venido gastándose esta nación, durante los últimos veinte, veinticinco años.

Auto: Rolando Fernández

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“Cada cabeza es un mundo”. ¡Difícil de creerlo!

Así reza un refrán popular bastante conocido, que de ordinario es utilizado por muchas personas, para referirse a ciertas actitudes muy propias de los demás; de carácter personalizado, vale especificar, que en ocasiones asumen los hombres (general), respecto de determinados hechos o circunstancias que les competen, sobre los cuales se tiene que necesariamente decidir en algún momento, y se hace como lo creen más conveniente.

Ahora, cuando se toma como marco de referencia el decir que el susodicho refrán envuelve, sin aquilatar el contenido esencial del mismo, luce como una forma de salir del paso más bien; no otra cosa, en nuestra humilde opinión, ya que no se recurre a ponderación previa real alguna, asociada con la cuestión de que trate, a los fines de evaluar cualquier decisión ajena que se haya adoptado.

El que cada cual decida respecto de sus asuntos por sí mismo, mutuo propio, midiendo o no eventuales consecuencias, no significa en el fondo, “qué su cabeza sea un mundo”, Sí un que es un ser particular dentro de ése; una cabeza individualizada. Constituye una forma muy propia de pensar y actuar.

El termino mundo, según una definición que aparece en la red de la Internet significa: “Conjunto de todas las cosas que existen y de la humanidad”. Incluso, en la misma Sagrada Biblia se relata la forma en que fue creado el mundo.  

Cabeza, en la misma fuente: “Parte superior del cuerpo del hombre y superior o anterior del de muchos animales, donde se encuentran algunos órganos de los sentidos y el cerebro”.

A partir de ambas conceptualizaciones, no procede entonces el estar diciendo que “Cada cabeza es un mundo”, por el hecho de que se proceda de tal o cual manera.

Cada cabeza pertenece a una persona en particular, de la que emanan pensamientos, y actitudes muy propias. ¡El mundo, es la generalización de todo cuanto existe!; no se particulariza en ése; es el conjunto de las existencias.

Por consiguiente, la utilización vocalizada, o escrita de todo refrán popular, como el de referencia aquí, entre otros, debe ser ponderada bien antes de hacerlo, frente a cualquier situación de que se trate, y con la que se quiera asociar. No todos en realidad dicen lo que es, ni tampoco aplican siempre.

Autor: Rolando Fernández

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¡Cuidado!, jugar con los pueblos, suele ser algo peligroso

A veces, las declaraciones de los políticos en el poder, que se puedan interpretar como burlescas, es preferible evitarlas. De ordinario, se reportan de alto peligro. cuando así se les concibe.

Pues, las mismas pueden provocar en el seno de las poblaciones que se sientan dolidas, o traicionadas, reacciones, o estallidos sociales de impredecibles consecuencias. Muy contestatarias las respuestas por supuesto; no muy agradables que digamos.

En ese sentido, con todo el respeto que pueda merecer el flamante señor ministro actual de Industria y Comercio, en Dominicana, las preguntas obvias que a cualquiera asaltan a partir de sus declaraciones públicas son; ¿y cómo ese caballero se le ocurre decir, que en este país hay estabilidad de precios?

 Otra, ¿es que él no está advirtiendo, la irritación y los sofocones que vienen afectado a nuestra gente, cuando de un día para otro, los chelitos de que se dispone alcanzan menos a las personas, frente a la aleada alcista en los precios de los artículos de consumo básico, de primera necesidad, principalmente, amén de la especulación comercial innegable que le compaña?

 Pero, también están en adición, dentro de la ampliada canasta de consumo por parte de esta población, el alto costo de la electricidad, los combustibles, y las medicinas.

Parece que él no está sufriendo en carne propia los efectos de la grave crisis que vienen sufriendo los dominicanos, en el orden de lo que se trata; y, con un poder adquisitivo más pírrico cada vez; con unos míseros salarios, la mayoría de la población, que apenas alcanzan para comer cuatro o cinco días al mes.

Claro, él está fuera del conjunto general, por la posición estatal que ocupa, y los emolumentos que recibe. ¡El mismo puede costear cuánto desee!

Según aparece publicado en el periódico “El Día”, edición de fecha 6 de julio del presente año, página 8: “Ministro Bisonó asegura precios se mantienen estables”. ¿Dónde será eso? Procedería que el funcionario se diera “un baño de pueblo”, para que se percate directamente de esa amarga realidad.

 ¡Qué tupé! ¿Lo pensaría bien antes de decirlo, en estos precisos momentos, de tantos aciagos, para mucha gente aquí?

 ¡Cuidado!, que a veces los pueblos se cansan de las demagogias politiquera burlonas, y cuando ripostan, lo hacen de muy mala manera.

Autor: Rolando Fernández

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Un osado pensamiento, cuya “cristalización” es posible

¿Qué laboratorio lo haría? Desde hace tiempo, muchas de esas instituciones a nivel internacional, han venido trabajando en la elaboración de vacunas diversas, para combatir una serie de virus, algunos hasta letales por completo, y cada vez in crescendo, que han venido afectando al grueso de las sociedades del mundo.

Con tales “medicaciones”, innúmeras cosas se han logrado, entre ellas proteger la vida de los humanos; hacer grandes negocios; y favorecer a los políticos destacados en distintos gobiernos, en términos de los ingresos que reciben, por concepto de las comisiones que se generan, como producto de las compras que se realizan, para ser suministradas dichas vacunas a las poblaciones bajo su mando.

Ahora, hay un “virus” que no es nuevo, y que desde hace años viene afectado la salud de los ciudadanos de muchos pueblos, como ocurre en el dominicano, verbigracia, por sus derivaciones, con incidencia marcada en la mayoría de las naciones del tercer mundo, y es aquel que tiene que ver con el uso indebido de los recursos económicos del fisco, que deben ser dirigidos a ese tan importante sector, y qué no se hace, adueñándose los políticos siempre de gran parte de esos,  

Nos referimos a la tan cacareada “corrupción estatal rampante, producto de las avaricias desmedidas y el egoísmo atroz de los que mandan, por determinados periodos de tiempo; gente que va a los Estados a enriquecerse y nada más, a costa de los pueblos pendejos; al tiempo de empobrecerles cada vez más más, y comprometer la soberanía de los mismos, al estar concertando alegremente préstamos con el exterior.

Los dineros frescos recibidos por tal concepto, más que demostrado está, desaparecen como por arte de magia, y tendrán que ser pagados por las nuevas generaciones, sin saberse donde encontrarán después los recursos para hacerlo. Son empréstitos, siempre muy condicionados en extremo, algunos de los cuales hasta comprometen la soberanía nacional.

Luego, el que así se actúe desde los gobiernos, tiene que obedecer, por lógica, a algún tipo de afección cerebral en los mandatarios y sus equipos de colaboradores, que les impide pensar en el bienestar y desarrollo de los demás. Sí, que pueden hacerlo, en el de ellos solamente; y, el que venga atrás que arree.

Se olvidan esos también de que deben honrar el favor y la voluntad de los que trabajaron y votaron para catapultarles hacia el poder, algo que en adición permite catalogarles como de ingratos, y caras duras.

La actitud depredadora en contra del fisco de sus países, por parte de la mayoría de los políticos actualmente, se ha convertido en una especie de potente virus también, que tendrá que ser combatido desde los laboratorios, ya que fuera de ahí, como que luce imposible hacerlo

El mismo afecta sobremanera a las poblaciones; y, produce serias afecciones múltiples en sus sociedades; por lo que, el intentar la creación de una vacuna que resulte efectiva para procurar erradicar, o cuando menos, disminuir las apetencias dañosas de los que ejercen la actividad, no sería un pensar tan delirante; como, tampoco osado el decir, qué se puede “medicar”.

¡Con otros no se ha logrado! ¿Por qué con ese sería imposible?, cuando todo luce indicar, que debe provenir de una afección orgánica casi innegable, por sus manifestaciones recurrentes en extremo; y, que bien puede considerarse asociada con el organismo humano mismo, como de carácter mental-cerebral podría decirse.

Los políticos no se cansan de saquear el erario público, por más dinero que logren acumular. Son insaciables. ¿Por qué? Se infiere, padecen de una enfermedad, por lo que los laboratorios deben contribuir con sus aportes científicos a eliminarla

Nada más así podría combatirse ese flagelo; ya que, por lo que se aprecia, no se tienen las voluntades oficiales requeridas en los países afectados.

Solo partiendo de una naturaleza tal, orgánica propiamente, es posible explicarse esos comportamientos de tanta anguria, egoísmos, y deseos de enriquecerse rápidamente, por parte de los políticos, tan pronto logran alcanzar el poder en sus naciones.

Innegable, es un virus muy especial ese, pero se puede combatir. Por tanto, ¡a trabajar duro laboratorios!

Autor: Rolando Fernández

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Cuántas “pendejadas” son habladas a nivel de la radio y la televisión local

La verdad es que, cuando se oye hablar a muchos periodistas, comunicadores, y productores de programas radiados, como televisados, que en su mayoría lucen desafectos a pasados gobiernos, y al mismo presente, como imparciales también incluidos,   criticando, analizando, y externando criterios sobre las crisis que vienen azotando al país, de orden económico, político, como social, y que incurren en el error de estar lloviendo sobre mojado, creyéndose que están haciendo una gran labor, lo que más causan es risa, en vez de otra cosa.

¡Todo eso es bla, bla, bla! El pensar que algo se pueda resolver en ese sentido, a partir de cuántos comentarios y críticas se hagan, desde las cámaras y los micrófonos que se utilizar, es vana ilusión. 

Máxime la apreciación, cuando se tiene presente que, la mayoría de aquellos parlantes tienen el concurso complementario de muchos “lambones” externos, llamados interactivos, que de seguro no participan a la gratis. Nadie con ocupaciones y responsabilidades que cumplir, se pone a estar llamando a esos programas. ¡No pierde su tiempo!

El estar hablando “pendejadas” en el orden de lo que se trata, constituye en algunos casos, el crear esperanzas que fuego resultan frustrantes; y, pecan de ser ilusos, los ingenuos oyentes cautivos de esos actuantes en tales medios de comunicación de masa. Con todas esas “pendejadas” cacareadas, nada se va a resolver en favor de las grandes mayorías nacionales. ¡Qué va! Procede recalcarlo.

Y es que, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que, hasta que este pueblo, qué se da los gobiernos que se merece, conforme al predicamento sociológico famoso aquel, no se empodere, y se disponga sacar del del escenario político local, a todo este bandidaje del ejercicio de nuevo cuño, con excepciones contadas obviamente, ya bastante conocido incluso, y que ha venido gobernando el país, muy a su manera, durante las últimas décadas.

Obvio, se tiene comenzar por eliminar la forma en que opera esa “caja de resonancia” del Poder Ejecutivo llamada Congreso Nacional, como desde hace tiempo ha venido actuando. Hacerlo, a través de las buenas escogencias electorales, por las que deberá inclinarse la población.

No elegir a toda esa “claque” de analfabetos, de ineptos interesados en sí mismos solamente, que tan pronto logran alzarse con una curul congresual, se olvidan de la sociedad que sufragó por ellos. De lo contrario, todos los intentos reivindicativos que se hagan, se reportaran como fallidos.

La labor enmendatoria que promueva el pueblo, con respecto al pulcro y solidario ejercicio político nacional, debe iniciarse, precisamente, por el primer Poder del Estado, el Legislativo, a los fines de que ese cumpla con los roles que deben ser siempre de su competencia.

Entre esos, que se elaboren bien, se legisle con lógica, y se aprueben las leyes nacionales; que vayan a favorecer a la representación de la sociedad electora; al tiempo de, servir de contrapeso, y   control, en torno al accionar del Ejecutivo.

Que, en adición, deje de proceder como sello gomígrafo, para homologar simplemente el accionar de ese último, el Ejecutivo; que no se ponga de lado el actuar con la independencia mental requerida cada vez.

No es un gran “secreto”, entre los dominicanos, que el Legislativo nuestro, primer Poder del Estado nacional, está compuesto, en su mayoría, por gente que no califica para estar allí, debido a los compromisos diversos contraídos, y a las ineptitudes alarmantes que le caracteriza, factores que muchas cosas impiden.

Entonces, lo que deben procurar esos parlantes aludidos, “pantallosos” muchos de ellos, y que tantas “pendejadas” hablan, es tratar de concienciar a este pueblo, para que no continúa dejándose embaucar por todos estos políticos mercadeados, busca lo de ellos.

Y que solo procuran el continuar poniéndole los pies sobre el pescuezo al mismo, el pueblo pendejo, conjuntamente con los poderosos grupos económicos que aquí gravitan; a la gente componente, que no está pensando en la madeja enredada que le vienen tejiendo esos sectores, tanto a ella, como a las futuras generaciones.

Que se vote para que el país pueda ser enrumbado por nuevos senderos prometedores de bienestar y desarrollo; para que verdaderamente haya verdaderos cambios de significación, en todos los órdenes; no solo en los bolsillos, y las cajas de caudales de los políticos que de ordinarios se ofertan ante la población, como de los grupos que respaldan, incluso algunos de ellos, bastante conocidos ya, por sus ejecutorias antes, cuando estuvieron presidiendo el Estado nacional.

Ahí está la historia de cuánto ha ocurrido en este país durante las últimas décadas, por lo que no hay que estar inventando nada. ¡Qué se revise!

Lo recomendable sí que es entonces, el hacer borrar de la mente de estos avaros políticos, y desaprensivos por demás que se gasta la nación, las aventureras percepciones en base a la cuales siempre actúan, de que la gente aquí no conceptualiza, no piensa; como, de que el dominicano tampoco no tiene memoria.

Qué sepan esos “turpenes”, que todavía quedan ciudadanos en este país, para los cuales esos calificativos no aplican, y que podrían estar dispuestos a dejarlos con el moño hecho, como se dice popularmente, antes sus nuevos aprestos de alcanzar el poder local

Por supuesto, más que depreciable se reporta el ver, u oír, en estos tiempos. a algunas bocinas, que solo piensan en ir al Estado nacional en busca de puestos, cuando ganen sus seudo líderes, en procura de guisar ellos también, obviamente, alabándoles y recomendándoles, a pesar de que son personas que ya pasaron por el Palacio Nacional, y que no dejaron muy buenos recuerdos.

Eso, de cara al próximo proceso electoral a celebrarse en el país en el año 2024; y, que es gente que dejó improntas más que cuestionables durante sus gestiones gubernamentales.

Claro, parten esos que “hablan por otros, igualmente, de que los dominicanos no conceptualizan; que no piensan; como, de que tampoco tienen memoria. ¡Qué errados están, al generalizar!

Autor: Rolando Fernández

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