Madres: negocios y cumplidos un día al año

Qué lástima, el que así se haya venido concibiendo desde hace algunos lustros a nivel de la sociedad mundial; y, la mejor muestra de ello es que, para cumplir con esos dos propósitos mundanos, se dispusiera la fijación de un solo día, específico, dizque para honrar a tan magnos seres: las madres.

Halagarles una vez por año, con meros presentes; cumplir con ellas; y, que obviamente, los comerciantes provechen la ocasión para hacer su agosto, como se dice popularmente, en el mes de mayo de cada año.

Cuánto mercadeo, e ignorancia. Las personas que aquilatan el real valor de una madre, están conscientes de lo que en verdad ellas representan para los hombres (general), y difícilmente se dejan arrastrar por tan burda manipulación mercadológica.

 Reconocen esas, y se adhieren al pensar que: “Día de las Madres” son todos los del año, para honrarles, o venerarles. Claro, las que en realidad lo son.  No las de vientre, como antes se decía, que se entienden aquellas caracterizadas solo por haber traído hijos al mundo, dejando de lado el resto que les corresponde con respecto al vástago de que se trate. De hecho, son de las que hoy más se ven, indudablemente

Muchas de las cosas que en la actualidad se pueden apreciar en cuanto a las relaciones hijos-padres, y viceversa, bien pueden ser asociadas con ese decir que viene de antaño; una especie como de predicción bíblica concerniente a los llamados últimos tiempos de la “Era Cristiana”, y que está presente desde hace mucho, la cual reza: “Para entonces, no habrá padres para hijos, ni hijos para padres” Otra de las profecías bíblicas a la que se hace mención, y que siempre se ha considerado así.

De más está decir, qué esas actitudes comenzaron a verificarse desde hace bastante tiempo, y que cada vez se hacen más notables; que brillan como sol de mediodía.

Evidentemente, tal forma de hacer comercio alegre con ese tan importante ser dentro de la especie humana, sino el que más, la mujer, en su rol materno; como, las atribuciones propias, intransferibles, y los deberes que le competen; conjuntamente, con el cumplir anual de los vástagos que poco saben apreciarle, se pueden asociar, en parte, obviamente, con el sentido amplio de la predicción a que aquí se hace referencia

La falta obvia de valoración real de las madres, permiten cosas como esas, y hasta más. De ahí se desprenden los vulgares negocios, y los cumplidos de muchos hijos, en una sola fecha, cuando, “Día de las Madres” deben ser en realidad todos los del año.

Reiteración: “Día de las Madres”, no solamente es uno en el año. ¡Reflexiónese!

“El último ya pasó, dirían algunos”, 29-5-22.

Rolando Fernández

(30-5-22)

Ojalá no caiga de nuevo en el vacío

Los políticos desaprensivos y corruptos, engañan a los pueblos con sus patrañas y demagogias; como, con las falsas promesas, que hacen, y que jamás se habrán de cumplir, obviamente. ¡Precedentes de sobra se tienen!

Los hacen pasar por connotadas vicisitudes, y penurias a granel. Negocian alegremente su patrimonio, como si fuera un conjunto de víveres para la dieta diaria, dejándolos en la inopia casi por completo.

Pero, ocurre que, aquellos pueden alcanzar el poder, porque los pueblos mismos los catapultan en la mayoría de los casos, y cuando aquellos no ven concretizados después los ofrecimientos de campaña que han sido hechos, entonces comienzan a quejarse, y protestar con ahínco; no quedándoles otros caminos, que esperar, y tratar de recapacitar para después.

Sin embargo, luego que cada vez tienen otra a oportunidad para elegir nuevos representantes gubernativos, y administradores de la cosa pública, por supuesto, vuelven a dejarse engañar con floridos discursos de esos turpenes, cargados de demagogias, y las posverdades de estilo.  ¡A incurrir en los mismos errores de antes, creyendo en bla, bla, bla!

De ahí que, seguirán siempre tropezando con las mismas piedras victimarias, hasta que no se adquiera conciencia, y se aprenda a levantar la cabeza, para no dejarse sorprender.

Sostienen los sociólogos de fuste, “que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. “Tremendo ejemplo de esa máxima se da en Dominicana”, con una sociedad adocenada, analfabeta casi por completo, y en la que, lo que más se persigue es el “dao”, proveniente de los políticos, que conocen la idiosincrasia de los dominicanos, y la aprovechan.

Además, con una juventud, que es la más llamada a procurar un mejor presente y futuro para todos aquí, inclinada hacia los vicios, y los esnobismos inducidos desde el exterior, en un alto porcentaje. Y, que se promueven internamente, a los fines de poder siempre narigonear a la población.

Por razones como esas, principalmente, es que en este país se sufraga por cualquiera; sin medir consecuencias para el futuro. Tampoco, pensándose sosegadamente en el devenir de este pueblo, en manos de estos políticos títeres, representando de ordinario los poderosos sectores económicos que sobre él mismo gravitan.

Hasta que este pueblo no se decida por discriminar entre las ofertas políticas que reciba cada vez; y, por eliminar de la plantilla electoral a cuántos han enseñado hasta el refajo, a través de sus acciones indecorosas desde la conducencia del Estado nacional, su futuro será bastante gris.

Es innegable que, se requiere ya en esta República de caras muevas, para representar en verdad a la población, y gerenciar con nacionalismo la cosa pública nuestra. Es la única, y mejor opción que se tiene, en términos de cambiar el funesto sistema de gobernanza presente.

En ese tenor, y haciendo una analogía aceptable, podría decirse, este pueblo tiene que aplicar el verso, o estribillo aquel incluido en una canción popular, que reza: “Lo que un día fue no será; ya no vuelvas buscarme; no tengo nada que darte, de tu artiste me cansé”; aunque, cambiando el término “artste” por: embustes y demagogias.

¡Pueblo, deja de estar roncando ya! Recuerda el decir aquel:  “Si te engañan una vez, bobo eres tú; pero, si me engañan dos, bobo soy yo”. Y, ocurre que, a ti te han engañado muchas veces ya.

Esta República merece, algo mejor que lo habido aquí durante los últimos veinticinco años, para dirigir con más conciencia los destinos nacionales, a partir de agosto del próximo año 2024.

¡Qué la historia no se vuelva a repetir: seguir el pueblo tomando de la misma pócima politiquera!

Autor: Rolando Fernández

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Una “madeja” muy difícil de desenredar

¡Tremendo “embrollo” !, más complicado que el “greñero” descuidado de una mujer con tez oscura, y con el pelo crespo, copioso, amén de poco higienizado, el que ha venido tejiendo la clase política de nuevo cuño, en Domincana, durante los últimos lustros, en connivencia con los más altos representantes del empresariado local.

Se arriba a esa conclusión, cuando sosegadamente se repara en el cúmulo de informaciones económicas y sociales, desastrosas para cualquier buen entendedor, que ha estado trascendiendo a la luz pública, a través de algunos políticos, que fungen a la vez como comunicadores. Claro, no corporativos esos, como tampoco sectorizados con litorales políticos locales.

Habrá que elaborar una formula, como de esas que se utilizan en física cuántica, con variables bastante complejas, para despejar posibilidades factibles de investigaciones efectivas; como, el introducir a la vez las enmiendas requeridas, apremiantes desde hace mucho tiempo en esta nación.

Esas, labores a asumir tomando muy en consideración el marco de acción disponible, a nivel de   una sociedad como la nuestra, carente de conciencia total, y alienada casi por completo; cuyos miembros, en su mayoría, logran comprar con facilidad todos estos políticos habilidosos, seudo democráticos, con un pote de ron, cervezas, un pica-pollo; o, la irrisoria sumade RD$500.00, para que vayan a sufragar en su favor.

El “lío” que han creado estos “barbarasos”, desaprensivos y corruptos, de marca mayor, en un alto porcentaje, a partir de las malas acciones que se denuncian actualmente, será bien difícil de desatar en el presente; y, mucho más se hará para las futuras generaciones, sin cuartos para resolver, entre otras cosas, el fardo de deuda contraída con el exterior, hasta comprometiéndose la soberanía nacional.

Además, sin reunir tampoco aquellas, la preparación académica suficiente, ya que no se les está proporcionando hoy. Bien sabido es que, Sirve muy poco la educación en este país, desde hace años. ¡No es secreto para nadie!

Indudablemente, los políticos de nuevo cuño destacados en este patio, se han “tragado” el país, haciendo provecho de un libertinaje nacional, mal denominado democracia representativa, Y, para poder sacarlo a flote, como se debe, se requerirán contundentes acciones patrióticas, presentes y futuras.

 ¡Ojalá, que aparezcan ciudadanos reflexivos, que estén en esa disposición, y qué oseen encaminarlas con firmeza!, pensando siempre, claro está, en el bienestar y desarrollo de esta mal administrada, y saqueada República; pues, de lo contrario, ¡proseguirá el “entierro” de esta nación.

Autor: Rolando Fernández

Autoridades, ¡“higienicen” la TV local!

Si quieren en realidad comenzar a combatir la delincuencia en Dominicana, déjense de estar queriendo “agarrar el rábano por las hojas”, como se dice popularmente, y hagan cuánto se debe hacer a ese respecto.

Olvídense ya de esa práctica común, en cuanto a salir del paso momentáneamente, y arranquen por buen camino, procurando “higienizar la televisión local”, como inicio, considerándose que ese medio siempre es un foco dañoso para cualquier sociedad, de muy amplia proyección, cuando mal se utiliza el mismo.

Sí, procédase a “erradicar” de la pantalla chica aquí, de todos aquellos programas que resulten nocivos para la mente de los adolescentes y jóvenes del país; que no cuentan, en su mayoría, con formación hogareña, ni mucho menos, orientación escolar apta, como suficiente.

Evidentemente, esos muchachos vienen siendo bombardeados, constantemente, con aguijones dañosos de origen social, del patio, y extranjeros también, teniendo el “disparador directo, e inmediato”, la televisión, dentro de las propias casas.

Es obvio que, se viene induciendo a aquellos desde allí, a observar impropios procederes; a incurrir en vulgaridades alarmantes; y, a prostituirse muchas de nuestras mujeres, “impensantes”, por supuesto, a lo que contribuyen algunos de esos “culebrones” de novelas disparatadas, y con mensajes dañosos preconcebidos, que se transmiten con regularidad.

También, a la realización de actos delincuenciales; al uso de sustancias prohibidas; como, a la identificación con músicas y ritmos degenerantes, como son, por ejemplo, los metálicos, y los llamados urbanos, muy de moda, que incluyen el complemento de mensajes acordes, transmitibles a manera de instrucción colectiva.

Y, en adición están, los exhibicionismos de indumentarias inapropiadas, como los arreglos físicos cuestionables para un medio como la TV, incluidos los usos de piezas estrafalarias por completo, provocativas, como alienantes; y, demás agregados llamativos, de muy baja calificación, por cierto.

Lamentablemente, donde más se puede apreciar la proclividad hacia lo degenerativo social en curso que arropa a este país, importados los paradigmas, casi por completo, es a nivel del ser más importante que habita sobre el planeta Tierra: la mujer, debido a su misión divina, como a los roles y deberes que le competen.

Algunas de las que allí participan, no cuidan tampoco del vocabulario que utilizan. Pero, además, presentan espectáculos de exhibicionismos corporales atrevidos, qué obviamente, denigran mucho al género, quizás sin advertirlo.

 ¡A mostrar físicamente lo más que se pueda! Al parecer, se entiende la actitud, por carecerse de valores internos que “ostentar”. Es lo que se puede apreciar, o inferir

Todos los términos deleznables de uso común en ellas, como eso de estar enseñando sus partes íntimas, deben estar reservados para otros espacios más aptos, como dirigidos a un público más específico.

Deja mucho que desear, después que tanta gente valiosa ha pasado por allí, el que la TV dominicana se pueda estar proyectando en parte, como un prostíbulo – mujeres, y hombres homosexuales -, vendiéndose al mejor postor; y, empañando las demás funciones a cargo de esa, muy importantes, no se puede negar.

¡Ay, doña Zaida Ginebra Vda. Lovatón!, cuánta falta ha hecho usted, después de su partida de esta Tierra; y, sin esperanza de que aparezca alguien en este país, qué en verdad procure emularle.

Aunque en un orden distinto, pero siguiéndose en la misma línea del saneamiento referido, en cuanto a la necesidad urgente que viene demandando la TV nacional, también se debe trabajar con la depuración de las personas que hacen uso del medio, a los fines de combatir la tanta mediocridad que allí se pone de manifiesto, y que desmotiva a los deseosos de superación ético-profesional, en mucha gente nuestra interesada; Inclusive, hasta en la elaboración de las cuñas publicitarias que se pasan se nota, y que lucen como preparadas para “impensantes”.

A partir de lo expresado, lo que se piensa es que, no vale la pena esforzarse aquí mucho, para ganarse la vida en labores que requieran de mucha formación académica y sacrificios necesarios, ponderando cuánto ocurre en ese tan amplio sector, por un lado; ya que, en adición se tiene otro, el enteramente político, “qué es mucho mejor”.

Cuando se repara en qué, muy fácil se ganan los cuartos, tratando uno de incursionar en cualesquiera de las actividades de ese tipo, prevaleciendo en la primera, el “disparateo, y la mediocridad engalanada”; como, la demagogia y las patrañas en la segunda, al momento de hacer uso de ellas; y, en el instante que se expone sobre las temáticas que estén de moda; o, se quiere alcanzar las riendas del poder estatal, el desencanto de superación ético profesional, vale reiterar, se hace muy obvio.

Y, claro, para completar la falta de motivación, lo exigible en cuanto a tener que aprender a lisonjear en poco a los representantes más destacados de los poderes hegemónicos en el país.  

Por consiguiente, y con relación al tema principal aquí abordado: lo depreciable de la TV local, ese medio hay que limpiarlo, en términos de lo más arriba expuesto, aunque se tenga que romper con los empresarios inescrupulosos, que solo les importen sus intereses económicos; como, con los aprestos mercadológicos manipuladores de estos tiempos, que median casi siempre en todo momento.

Autor: Rolando Fernández

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Falta de educación y salud pública en Dominicana

De ignaros se reportan, cuando no sea por envidia, o conveniencias propias, los pareceres individuales, o grupales, de no reconocer las loables actitudes, como determinadas acciones fructíferas que puedan llevar cabo las demás personas; que adornen incluso, su existencia terrenal.

El solo limitarse a criticar severamente, deja mucho que desear, y pone en entredicho lo justiciero que siempre procede tener presente. ¡Cuánto de eso se observa hoy entre los hombres (general)!

Se puede inscribir en esa misma línea, el no aceptar que siempre, en todo, hay cosas buenas, como también malas. Por igual, se tiene el hecho de que, sobre el planeta Tierra, nadie es completo; qué en algo se falla; que, de alguna condición digna de ser alabada, se adolece por lo regular. 

Que, con respecto a lo malo existente, y que mancha de ordinario, se debe procurar no emularlo, contrario a cuánto se debe hacer con relación a lo bueno, ¡Sí imitar esto último, en la medida de lo posible!

El filosofar en poco en ese sentido aquí, surge a colación de la panorámica execrable que se ha venido presentando en este país hace ya varios años, en relación con dos áreas públicas, que indiscutiblemente, son de extrema importancia en cualquier nación del mundo: SALUD y EDUCACION, por cuánto de esas se desprende. 

En este país, no sería osado decir, que ambos sectores andan manga por hombro, como reza una máxima popular, obedeciendo todo lo negativo que en ellos se registra a causales de origen político; a los despropósitos en que ha incurrido esa clase, a partir de que el ejercicio de nuevo cuño en ese tenor, asumiera las riendas del poder entre los dominicanos.

Muy penoso se reporta en la actualidad, el tener que admitir que, no obstante, los más de cincuenta (50) años, que han transcurrido luego del derrocamiento del régimen de fuerza que otrora fuera encabezado por Rafael L. Trujillo (el  Jefe), época de gran represión, y carente de cuánto hoy se dispone, en términos tecnológicos avanzados, como material bibliográfico, universidades, colegios, escuelas, y demás espacios docentes imprescindibles para las labores de ese tipo, la educación era mucho mejor que ahora.

¡Innegables, las carencias de ese tipo en aquel entones! Ahora, de lo que no cabe duda es que, sí había durante ese gobierno institucionalidad, respeto, como calidad docente a nivel del profesorado que se tenía a la sazón.

Ese personal, debidamente supervisado por autoridades doctas, y competentes claro, que, además, bien sabían cuánto tenían entre sus manos por encomienda oficial, como los riesgos que podían correr por inobservancias, no estaba compuesto por politiqueros partidaristas, como ahora en gran parte ocurre.

Muestra de ello es que, los miembros del sindicato de profesores que se destacan actualmente en Dominicana, solo “halan” para su lado; la eficientización de la educación se deja alegremente de lado.

Por igual pasa con quienes son designados al frente de Ministerio oficial correspondiente: políticos ineptos, busca cuartos, haciendo negocios, y nada más. Los pocos aptos que han estado allí dirigiendo, después de la muerte de Trujillo, se pueden contar con los dedos de una mano, y posiblemente sobren piezas.

Según personas que vivieron aquella época, y que aún respiran, operaba en el país durante la llamada “Era de Trujillo”, el mejor sistema de educativo que se tenía en la región del Caribe, y hasta en otras latitudes del mundo. Los estuantes dominicanos eran objeto de respeto y reconocimiento en cualquier parte. En el presente salen al exterior, a pasar vergüenzas.

Que, en esa época, los bachilleres que se recibían como tales, se les consideraba igual que maestros de primera enseñanza. Sin embargo, que ahora, los que se gradúan de ese grado, no saben leer, ni escribir; y, que cuando se sigue bajando hasta los niveles inferiores dentro del esquema educativo local, ahí es que la cosa se pone seria, ¡Los muchachos son analfabetos! Se pueden contar las excepciones.

¿Y entonces, cómo puede servir la educación aquí, con la política partidarista como centro? Usándose una misión tan delicada, e importante como esa, para hacer negocios solamente.

Yéndose uno ahora al área de la salud – Trujillo, seudo democracia a posteriori, (libertinaje), también hay demasiado tela por donde cortar – en el marco de lo que intitula- ante el descalabro fehaciente tan pronunciado que se ha venido verificando en el sector desde hace algunos lustros.

Indudablemente, como producto todo de la politiquería, y cuántas actividades comerciales se han introducido en el ejercicio, fomentadas más aun, por la creación última de las famosas ARS, y la intervención en esas del sistema bancario nacional; como, la expansión de las actividades privadas relativas, que alientan las deficiencias a nivel público generadas, diríase adrede, amén de las demás cosas envueltas que favorecen la calamidad ciudadana en términos de salud.

¡Ahí Trujillo! Respecto a esa “Era”, que tantos han tratado de borrarla de la Historia Patria nuestras, por razones múltiples, sí que aplica aquella máxima que reza:  Nada es mejor que nada; sí objeto de comparación es todo”.

Luego, cuando se compara cuánto acontecía en aquel ayer, respecto de lo que ha venido registrándose en ese sector, a partir del derrocamiento de dicho régimen, y los mandatos de los políticos de nuevo cuño que han ostentados el poder en el país, las diferencias notables son abismales.

Según muchos ciudadanos que aún sobreviven, los servicios de salud cuando Trujillo, estaban asegurados en esta nación. Cualquier ciudadano podía ir en busca de asistencia médica a un centro cualquiera del área, sin importar hora del día, noche, o madrugada, y pobre del médico que se la negara; como, que al mismo tiempo no gestionara el siniestro por parte del hospital, o la clínica, de los medicamentos requeridos ¡Se valoraba entonces la salud de la gente!

¡Y ahora! Lo que más se estila es hacer negocios indiscriminados con los pacientes, clientes ya, como requerirles altas sumas de dinero de entrada, depósitos, sin importar hora factible de obtención, para proporcionar asistencia primaria, o cualquier internamiento clínico que se requiera.

Luego, cuándo eran mejor los servicios de salud para los ciudadanos de este país. ¿Puede haber comparación?

Es por ello que, con sobrada razón podría decirse, que muchos aquí se explayan, y expresan: ¡cuánta falta hace Trujillo en este país! Máxime lo hacen, cuando por obligación se tiene que recurrir a un hospital público, y se repara en la falta de atención que tiene la gente allí; los maltratos médicos; como, los descuidos, y precariedades de órdenes distintos, que a los lejos se observan.

En los centros privados, bien conocido es que, si no hay cuartos en mano, la gente se deja morir; se le desprecia. Lo económico es lo más importante para los seudo galenos; los que se les olvidó el “Juramento Hipocrático”.

Concluyendo, ¿se veían cosas como las expresadas anteriormente, con respecto a la salud, y la educación, cuando el varón de San Cristóbal, era el que mandaba en el país? “¡Bueeno!”.

La satisfacción de ambas necesidades sociales estaba asegurada. Quizás hoy se trate de justificar en parte el descalabro presente en ambos sectores, debido al crecimiento posterior de la población, qué no sería una excusa valedera, por las posibilidades a la mano de planificación factible que siempre se tienen.

De ahí que, la pregunta obvia que tantos aquí deberían hacerse es, antes de solamente inclinarse por estar criticando aquel régimen, y nada más, ¿por qué antes no era como actualmente?

Y, claro, pensar, amén de reconocer, que no todo fue malo entonces. Qué también hubo cosas buenas durante ese gobierno de fuerza, que se debió comenzar a emularlas tras la caída del mismo, y mantenerlas vigentes en esta República.

Por no hacerlo, en parte carecen hoy los dominicanos de educación y salud púbica. ¡Innegable eso, verdad!

Autor: Rolando Fernández

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¡Cuánto hablar! Monsergas a granel se escuchan

Cuando los pueblos no tienen memoria, ni capacidad de análisis, y mucho menos conciencia, verbigracia el nuestro, siempre están dispuestos esos a proseguir escuchando a todas estas “gallaretas” existentes en Dominicana; como, a seudo analistas y comentaristas de baja monta, que hacen uso ambos de la televisión nacional, para “disparatear”, sin reparo alguno, y procurar “embobar”, como embaucar aún más a los ignaros que los escuchan.

Estar siempre lloviendo sobre mojado, es lo que más hacen esos personajes, algunos de los cuales se tornan hasta “asqueantes” en ocasiones, por sus apariciones casi a diario en la pantalla chica local, repitiendo y repitiendo sobre las mismas temáticas, sin nunca aterrizar en los meollos de los asuntos que tratan. Jamás refiriéndose a las causas que provocan las situaciones de que hablan; y, menos, haciendo referencia a cómo combatirlas.

Evidentemente, muchos de esos parlantes, realizan trabajos de “bocinajes”, encomendados y pagados por los sectores hegemónicos que gravitan en el país, políticos y empresariales, que por lo regular están asociados con las actividades propias de ambos “bandos”.

Pero, además, abordan esos “parlanchines”, indoctos en su mayoría, temas de carácter social generalizado, que afectan sobremanera directamente a la juventud, como a los adolescentes locales. 

Entre esos están, aquellos que tienen que ver con la educación; la deshonra a los valores, y a los símbolos patrios que aquí se respira; la degeneración de la música autóctona nuestra, como la adopción de ritmos extranjeros, inductores hacia la drogadicción, y al sexo desmedido, acompañados esos de mensajes aptos para esos fines; como, a actos delincuenciales de naturaleza múltiple.

Esos comunicadores, comentaristas y periodistas algunos, solo hablan y hablan, vale reiterar. No aportan recomendación alguna, en términos de nada solucionar.

Sus intervenciones públicas lucen más bien, como para condicionamientos mentales en la población; que conforme se acepte todo; que se llame a quieta la gente. Lucen obedecer sus participaciones como a un plan premeditado, concebido por sectores interesados en el logro efectivo de sus propósitos malsanos.

Más que obvio se reporta su papel, y se han instituido como cadena de retransmisión de mensajes provenientes de los sectores antes mencionados, para “embobar y narigonear” personas, ingenuas por supuesto.

De ahí que reciban tan jugosos patrocinios. y prebendas estatales distintas, que alienten el continuar en esos menesteres laborales. ¡Buen trabajito ese!

¡Qué triste realidad la abordada!

Autor: Rolando Fernández

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