Para comenzar a enmendar el gran desastre político-social dominicano. ¿Por dónde, y cómo?

 

La verdad es que, cuando se escuchan algunos analistas políticos, como a verdaderos periodistas que tenemos en el país, jamás enganchados a la red del bocinaje pagado que tiene el Gobierno de turno, para defender sus desaprensivas ejecutorias, abordar la delicada y preocupante situación por la que vienen atravesando los dominicanos, en los diferentes órdenes presentes, las preguntas que de inmediato asaltan son: ¿qué hacer para enmendar?, ¿y, por dónde comenzar?

Reparando con relación a la forma que opera el sistema político dominicano, que se encuentra  en la base de todo este desorden institucional, corruptela estatal, inseguridad ciudadana, delincuencia por doquier, y endeudamiento gravoso con el exterior; como, la descomposición de las entidades del género; y,  los malos manejos que se dan en los procesos electorales para escoger las autoridades gobernantes, entre otras cosas,  amén de la pacífica invasión haitiana de que viene siendo objeto fácilmente el país, se llega a la conclusión de que, lo que más contribuiría con la obtención de los correctivos pertinentes, es el que se pueda lograr una verdadera separación entre los tres Poderes del Estado nacional: Legislativo, Ejecutivo, y Judicial; que haya una real independencia laboral entre ésos.

Para ello, la “piedra angular” requerida tiene que ser el Poder Legislativo; un Congreso de la República compuesto por senadores y diputados aptos, como probos; no politiqueros busca lo de ellos, como es lo ordinario, que a ninguna sociedad representan; gente con conciencia ciudadana, y preparación académica suficiente, que pueda servir de contrapeso a todas las decisiones impopulares e injustas que puedan emanar del Poder Ejecutivo; nunca amarrada por completo, políticamente, al partido de gobierno en gestión que se tenga.

De ahí que se imponga la necesidad de que, quien gobierne jamás deberá tener mayoría parlamentaria en ambas Cámaras, de forma tal que el primer mandatario de la nación no pueda hacer cuánto le venga en gana, con el beneplácito total de sus congresistas adeptos.

Hay que definir entonces, una fórmula, electoralmente hablando, de manera tal que siempre se verifique un equilibrio comicial entre el oficialismo operante y la oposición, para que toda vez se produzcan decisiones “respaldatorias” de consenso. ¡Tarea para los politólogos nacionales!

Con un Congreso así conformado, preferentemente libre de ataduras políticas parcializadas por completo, cabe reiterar, la primera decisión correctiva, que con firmeza se debe promover a lo interno del mismo, es suprimir la subvención estatal gravosa y burlona que reciben los partidos políticos, para costear campañas electorales, francachelas, y demás “yerbas aromáticas”, a los fines de que se piense en trabajar por el país, y no en cuartos para disfrutar, y enriquecer a sus mayores representantes.

Eso, en adición a legislar y aprobar, con voluntad sentida, la ley a regir esas entidades, como contrarrestar sus malas acciones, por haberse convertido desde hace tiempo en burdos negocios lucrativos.

Además, ese nuevo escenario congresual permitiría la conformación de un Poder Judicial con independencia mental total; que, administre y aplique justicia sin distingo alguno, y con firme adhesión a la ética, como al llamado debido proceso. ¡Qué tenga la condición de ciega, siempre necesaria!

Es la única forma de acabar con la corrupción, la impunidad, y las lenidades generalizadas de estilo en esta nación, asociadas con las infracciones todas a las leyes vigentes.

Por lo expresado, es obvio entonces que, la zapata para los cambios en el poder político, con trascendencia hacia lo social, hay que echarla a nivel del Poder Legislativo, el Congreso de la República. Desde ahí solo se podría controlar al Poder Ejecutivo, en sus andanzas antisociales, y conformar un Poder Judicial apto e independiente por completo.

Amarga realidad uasdiana: la baja calidad estudiantil presente

 

De nuevo sobre el tapete está la temática; pero, se colige que, nada se hará tampoco en esta ocasión. Así continuará esa lacerante situación, por el costo político que tiene la adopción de los correctivos pertinentes en ese orden, tanto a lo interno como a lo externo de la institución académica.

Y es que, en la deficiencia estudiantil que allí se verifica inciden factores asociados con el modus operandi que rige al interior de la entidad educativa, que como obvio suponer incluye todos los procedimientos electivos para sus autoridades, en que predomina la cualquieración de personas, al margen de que se reúnan las condiciones requeridas para desempeñar los cargos a que se aspire, en términos propiamente gerencial y académico.

“Yo quiero ser rector, vicerrector, decano, vice, director de escuela, etc. y puedo optar con muy pocos inconvenientes”, es lo que de ordinario se escucha. Además, “solo tengo que agenciar la conformación de un grupo respaldante que haga el trabajo proselitista”. Requerimiento obligado obvio:  la promesa de reciprocar a posteriori; y, repartir después el pastel a disfrutar, mediante las designaciones en buenos cargos administrativos jugosos.

Eso de tener que gastarse autoridades poco aptas, mal dirigiendo a lo interno de la UASD, como los escandalosos bajos índices académicos permitidos al alumnado; y, la permanencia dentro de “estudiantes chatarras”, como bien se les podría denominar, sin ánimo de discriminarles, solo por la poca formación básica requerida que reúnen; al igual que, el grado mínimo de responsabilidad que observan.

Todos son factores lacerantes que ya se han convertido en consuetudinarios en la academia estatal, los cuales tienen su origen en los excesos de democracia de naturaleza politiquera, y retaliatoria propiamente, que datan desde hace décadas, y que permanecen intactos, a pesar de que ya los tiempos no son los mismos; de que las condiciones todas han cambiado.

Los docentes que han tenido la oportunidad de interactuar bien de cerca con estudiantes en las aulas universitarias usasdianas, que nada más han estado inclinados por el deseo de colaborar con la formación el nuevo relevo generacional requerido, conocen a cabalidad donde está la raíz del alto número de alumnos allí regístrados, que solo van a ocupar butacas dentro de la academia, sin asumir las responsabilidades debidas. No se quiere estudiar, ni investigar nada en la mayoría de los casos.

Cada uno pone su condición personal en evidencia; su ineptitud innegable, en cuanto a la preparación básica que corresponde tener; como, a la mala elección de la carrera que están tratando de cursar, Amén de eso, olvidan que no todo el mundo ha nacido para ser profesional; el estar en capacitad para cursar estudios a ese nivel.

Pero, como en la UASD todo se puede, van y se inscriben sin reparar en nada de eso, aunque tengan que dar mil tropezones para mal graduarse, si es que antes no se espantan. De aquí que el Centro educativo esté masificado en grado sumo en el presente; al igual que, las tantas deserciones que se producen periódicamente.

Claro, toda esa gente, sirva o no sirva, es necesaria para procurar un mayor presupuesto anual al Estado nuestro. A eso obedece, principalmente, la no aplicación de los reglamentos académicos vigentes; la poca exigibilidad de rendimiento académico a los seudo estudiantes inscritos; como, el que eso de la baja estudiantil se haya convertido en letras muertas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Se acabarán los pobres en Dominicana

 

¡Qué tan pronto será!; pues, al ritmo que van las cosas en ese tenor, según las palabras del señor presidente de la República, todo luce indicar que no se está muy lejos. ¡Dominicana rápido será toda rica!

A su decir, durante cinco años de su gobierno se ha logrado sacar de la pobreza a un millón 200 mil personas, a través del funcionamiento de la Banca Solidaria, y los préstamos otorgados por medio de está a las medianas y pequeñas empresas. Además, por los efectos derivados las llamadas visitas sorpresa llevadas a cabo, que también han contribuido con la “proeza”.  (Véase:  periódico “Diario Libre”, del 14-2-18).

En el mismo orden, asumió el compromiso de trabajar para que ese significativo segmento de la sociedad nuestra no vuelva a su posición anterior, a través del diseño y aplicación de políticas públicas que favorezcan en esa línea. “Los pobres han pasado a formar parte de la clase media; y, más de 700 mil personas indigentes han dejado de serlo, según expresó el mandatario”.

El gobernante asoció la seudo bonanza aludida al tan cacareado crecimiento económico de que se habla en el país; aunque, evidentemente, los efectos traslativos del mismo hacia las grandes mayorías nacionales no se observan; se están quedando en determinados sectores sociales, si es que en realidad lo ha habido.

Qué lindo hablan los políticos desde los pódiums; procuran bien ilusionar, como esperanzar a los que escuchan; a los auditorios con gente poco pensante reunida allí para aplaudir y hacerles coro.

Pero, ocurre que, en ocasiones los que ejercen la disciplina, incluidos algunos mandatarios de turno, se convierten en el hazmerreír de los ciudadanos pensantes, ante las demagogias de ese tipo, que no resisten el más mínimo análisis, o comprobación de lugar.

Ahora, es posible que en esta oportunidad haya algo de cierto en las aseveraciones de que se trata, pues su compromiso de trabajar para que esos pobres e indigentes no vuelvan por los mismos caminos de antes, refleja que, al parecer, hubo una “real” contabilización en ese sentido; que no fueron informaciones aéreas las que le fueron suministradas.

Lo que sí es evidente es que, desde fuera del oficialismo no hay forma cómo constatar lo declarado; que las evidencias persuasivas que se tienen a nivel de los baños de pueblo necesarios, que de seguro el licenciado Danilo Medina, conjuntamente con el funcionariado que le asiste no se ha dado, van todas en dirección totalmente contraria.

Hay que “rodar” visitas a muchos de los barrios carenciados que se tienen en el país; como, si es posible, montarse en los carros y guaguas públicas del transporte local de pasajeros, para oír los clamores del pueblo llano, y las quejas sobre las carencias que se afrontan, todo expuesto con claridad meridiana.

Claro, esos contenidos “noticiosos” no llegan hasta los lujosos despachos en que se elaboran, bien maquilladas, por supuesto, las informaciones de tipo económico que se dice conciernen a la Republica, y con las que se trata de continuar entreteniendo y embaucando a la población nacional.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¿Por qué no otras medidas correctivas asociadas a lo económico?

¿Cuánto crecería la economía del país con menos corrupción estatal, cero impunidades, al igual que los despilfarros de recursos financieros, entre otros, por parte del gobierno? También deben ser esos importantes factores a considerar, cuando de mediciones relativas se trate; como, la necesidad de agenciarse mayores recursos financieros para el fisco.

Es la importante pregunta que deben hacerse los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI), como los títeres nacionales que les sirven de cajas de resonancia, por conveniencias obvias. ¡Jamás se deben dejar de lado esos flagelos monetarios tan lacerante!

Sería muy interesante ver cuáles serían los resultados, de incluirse esas “variables”, como ingredientes bastante negativos, en la determinación del llamado supuesto crecimiento económico de que tanto se habla con relación al país.

Claro, estaría eso  a  cargo también de los profesionales que trabajan preferentemente con los promedios, los gráficos y los pronósticos aéreos – economistas -, para que no todo quede  supeditarlo nada más que a un “fuerte ajuste fiscal” durante el presente año, como plataforma en parte para seguir cogiendo cuartos prestados; y, mordiendo al burro de carga – el pueblo -, imponiéndole mayores cargas impositivas, a los fines de lograr una suficiente obtención de ingresos fiscales, como eventual contrapartida..

Tremenda receta proveniente de los injerentes prestamistas internacionales en su último informe, que también los denominan como policías supervisores-controladores de las políticas económicas de los países que narigonean, bajo el ardid embaucador de un crecimiento económico del 5.5%, en el caso nuestro esta vez, durante el año 2018, que para todo pensante aquí, más que cuestionable resulta. (Véase periódico “Listín Diario”, edición de fecha 15-2-18).

De ese, es seguro que, tampoco los efectos traslativos derivados se reflejarán a nivel de las grandes mayorías populares, como es lo que ha ocurrido con respecto a años anteriores. ¡Se reportará por igual, como el mismo elefante blanco de siempre!

Es obvio que, ninguna recomendación proveniente de esos turpenes, representantes de los ricos del mundo, ronda todas las medidas correctivas que se deben introducir en el marco gubernamental de aquí, que deberían incluir, por hacer mención de algunas: el combate a la corrupción estatal y cero impunidad; un manejo más adecuado del gasto público; el no a los despilfarros de recursos en actividades politiqueras, como eso de estar entregando a los magnates de la entidades del ramo nacionales, grandes millonadas de pesos para uso en francachelas, sobornos y compras de conciencia, haciendo provecho de las necesidades pueblerinas; el hacer inversiones en gastos verdaderamente reproductivos; como, el endeudar menos el país con el exterior, etc.

Determinaciones como esas, en adición, sí que arrojarían muy buenos resultados para el país, en términos de enfrentar riesgos probables futuros, por eventuales efectos potenciales gravitantes en la economía mundial, a partir del incremento de los precios del petróleo, y las condiciones financieras restrictivas que se prevén venideras a nivel generalizado.

¡Pero no! Aquí nada más se está sugiriendo seguir potencializando la bomba de tiempo considerada de mayor peligro: la imposición de gravosas cargas impositivas en contra de los pueblos, sin reciprocidad alguna que recibir.

Qué continúen los mandamases nuestros llevándose del Fondo Monetario Internacional (FMI); que comprobado está, el que cae en esa fosa azarosa, difícilmente logra después salir de ella. Se les hace “presos de confianza” a los países que recurren a sus ventanillas.

Además, el golpe avisa. Qué recuerden los acaudalados explotadores que, cuando los pueblos se empoderan por no poder resistir más los abusos, nadie los detiene en sus reclamos y las retaliaciones por las que se inclinan; y, que aquellos que más tienen, son los que mayor pierden.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Eso llora ante la presencia de Dios”. ¡Cuartos para botar!

 

Cuántos problemas nacionales se podrían resolver con la friolera de 1,260 millones 400 mil pesos, que serán entregados alegremente por el Estado dominicano, a través de la Junta Central Electoral (JCE), a los partidos políticos nacionales durante el presente año, entidades conformadas hoy por vagos politiqueros, arribistas, y mercaderes del ejercicio, que solo buscan provechos personales y grupales, como es de todos conocido. (Véase “periódico “El Día” del 8-2-18).

Cuartos suficientes para cubrir francachelas politiqueras, como proselitismos electorales, y demás yerbas aromática. También, para que más representantes de esas organizaciones continúen haciéndose multimillonarios. ¡Ay mamacita!

Como es obvio, esos dineros salen de los bolsillos del pueblo pendejo, paganini de los platos rotos a cargo de esa pandilla de buitres, disfrazados de políticos; de ovejas mansas hasta que alcanzan el poder. Tales billetes fiscales son el producto de las gravosas cargas impositivas que imponen los gobiernos de turno a la población.

De ahí, en adición a cuánto se pueda desprender de la flagrante corrupción estatal rampante, es que salen las lujosas villas campestres, las residencias al último guay de la moda, los botes, las grandes fincas, los flamantes vehículos “rompe ojos”, y demás haberes ostentosos que exhibe un amplio segmento de la clase política nacional.

Y, mientras eso viene ocurriendo desde hace años, la gran mayoría de la sociedad dominicana continúa pasando penurias, llevándosela el diablo, ya que ni siquiera tiene para costear las necesidades básicas primarias, y mucho menos los exorbitantes gastos necesarios para salvar las deficiencias en la salud, ante los modernos empresarios del ramo.

Como complemento, cuando la gente por obligación tiene que recurrir a pasar penurias en los hospitales públicos del país, sin importar las rimbombancias cacareadas, y las retoricas políticas de estilo, se encuentra con que, esos centros asistenciales para pobres están más de capa caída que nunca; que allí ni siquiera aparecen los materiales clínicos u hospitalarios de primera mano, como los son. jeringuillas, espadrapo, curitas, hilo para suturar heridas, etc.

Tal se puede inferir, sin temor a equívocos, que este país va hacia un “derricadero” bien profundo; que va por mal camino; “que va por mal rumbo”, como lo cree la mayoría de los dominicanos, que se muestran muy pesimistas en ese tenor, según los resultados de una encuesta que publicara el periódico “El Día”, en su edición de fecha 8-2-18.

No obstante, y aunque el hundimiento de esta nación en tierras pantanosas se hace más patente cada vez, los que están en condiciones de asumir la administración y verdadero control de los destinos nacionales – políticos -. solo están pensando en el año 2020; cómo, en alcanzar el poder a través del nuevo proceso electoral que se llevará a efecto entonces. ¡Al carajo el presente!

Luego, para poder costear en parte desaprensiones como esa de que se trata, es que los prestamistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), de seguro les están sugiriendo al “eficiente” gobierno que se tiene aquí, la aplicación de un fuerte ajuste fiscal; más impuestos para el burro de carga pendejo – el pueblo -.

Obvio, que eso crea iliquidez estatal, situación que mueve a la búsqueda de mayores empréstitos con el exterior por parte de Dominicana, para lo cual se podría utilizar la ventanilla de ese organismo de financiamiento internacional.

La verdad es que, ante acciones burlonas y desaprensivas, como la de estar entregando tanto dinero a los partidos políticos locales, que bien se pueden utilizar en la solución de apremiantes problemas pueblerinos, para que sus jefes más connotados lo despilfarren, y se lo roben, dos preguntas asaltarían a muchas personas entre nosotros.

La primera, ¿es qué aquí, se acabaron ya los hombres de pelo en pecho, en condiciones de afrontar descaros como ese?; y, la segunda, ¿cuándo aparecerá de nuevo un Trujillo en este país, que defienda los intereses de las grandes mayorías nacionales, entre otras cosas?

 

Autor: Rolando Fernández

¡Un fuerte ajuste fiscal sí! ¿Por qué, no menos corrupción estatal?

 

Claro, la corrupción y los despilfarros de los recursos que los pueblos ponen en manos de sus gobernantes, a través de las gravosas cargas impositivas que les imponen, son los que originan las faltas de liquidez, que motivan la concertación de empréstitos con el exterior; y, la ventanilla del Fondo Monetario Internacional (FMI) de ordinario está a su disposición, siempre y cuando sus condicionantes injerencistas sean aceptadas.

Es por ello que, nunca sus recomendaciones van directamente en esa línea. Obviamente, no conviene al organismo prestamista internacional. Sí, el sugerir fuertes ajustes fiscales, para procurar el retorno oportuno de los recursos que faciliten, sin importarles los efectos nocivos que se deriven hacia la población menos pudiente, la cual es, en definitiva, la que tiene que pagar todos los platos rotos, por la corrupción política y la impunidad compañera, a la que contribuye dicha entidad, a través de los préstamos que otorgan.

En esta ocasión, los representantes del afamado organismo extranjero, que muchos han osado hasta llamarle “tumba gobiernos”,  por las medidas que imponen, y que siempre van en contra de los pueblos, las que provocan  reacciones contestarías obvias, y se promueven sin reparo alguno, reunidos con sus cajas de resonancia locales, el “titerato” acólito gubernamental y empresarial, le pidió al Gobierno el que se aplicara “un fuerte ajuste fiscal”, según publicara como noticia de primera plana el medio “Listín Diario”, edición de fecha 5-2-18.

Lo mismo de siempre, “la ley del embudo”, lo ancho para el Gobierno, y lo estrecho para la población generalizada. Ahora el “tablazo fiscal”, se está justificando con los factores siguiente, entre otras cosas.

“Garantizar la sostenibilidad de la deuda”.

De ahí se infiere que, de ser así, se podrá seguir cogiendo dinero prestado, constituyendo el FMI una opción primaria, por supuesto.

Se debe recordar que, esa entidad tiene a su cargo la búsqueda de mercados a nivel de los países tercermundistas, principalmente, para la colocación de los excedentes de capital de los ricos del mundo, bajo la modalidad de empréstitos condicionados que permitan agenciar mayores beneficios para esos “turpenes” acaudalados, como las intervenciones y los narigoneos de estilo.

“Bien lo dejó dicho el gran maestro Juan Bosch, a manera de mensaje lapidario, digno siempre de recordar: “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo.” (Transcripción de un artículo anterior).

“Sacar provecho al favorable ciclo económico por el cual atraviesa el país”.

“¡Tremenda bonanza numérica!” El tan cacareado crecimiento económico local de los últimos tiempos, y que le ha sido vendido como muy cierto a los representantes del FMI, no es más que un bulto teórico embaucador politiquero – lo que se ve a nivel del pueblo es otra “fragancia -, determinado en base a números fríos, maquillados en lujosos despachos. “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, como reza un refrán popular.

Tan contrastante resulta el mismo, que anualmente el país debe recurrir a nuevos endeudamientos, incluyendo aquellos que hipotecan la soberanía nacional – emisión de Bonos -, para poder cubrir los déficits presupuestarios que se verifican cada año.

Esos parámetros que utiliza la llamada ciencia de los gráficos y los promedios estadísticos para las determinaciones de ese tipo – crecimiento económico -, tienen que ser revisados, pues nunca arrojan realidades concretas.

“Los desafíos futuros a los que se enfrenta el país ante las condiciones financieras mundiales”.

La mejor manera de prever sobre esas eventualidades futuras sería, entre otras cosas: el combate frontal a la corrupción estatal, y promover la cero impunidad relativa; controlar los gastos públicos, y el despilfarro de recursos estatales; la disminución del endeudamiento externo galopante, precisamente, etc. No es un fuerte ajuste fiscal lo que más se necesita, que implica un inexorable aumento de la presión tributaría, con efectos traslativos hacia toda la población. Es evidente que, a los sugerentes en parte les conviene.

Lo más probable es que, la misión última del FMI que visitó el país, con “motivo de las evaluaciones normales que realiza el organismo en el artículo IV”, ande detrás, más que otra cosa, de que el país se aboque a firmar un nuevo acuerdo de préstamos con dicho organismo, ya que ese es el fuerte de su trabajo.

Se entiende que las revisiones y evaluaciones de las economías en los países prestatarios por parte de ese organismo crediticio, no es más que una excusa ordinaria, en busca de que se continúen endeudando con el mismo.

Cuál nación en la que el FMI haya estado “metiendo la cabeza” ha logrado un verdadero crecimiento y posterior desarrollo económico, o simple estabilidad. ¡Esa es la gran pregunta que asalta! Todo lo contrario, se ha visto. Mayores problemas se han producido. No han logrado salir a flote.

Sólidos referentes aseverativos se tienen en ese tenor. ¡Qué le pregunten a Joseph E. Stiglitz!, o se lean su obra: “El Malestar en la Globalización”, en la que expone con amplitud sobre la esencia real de la referida institución.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Los políticos locales están en el 2020; ¡el presente poco les importa!

 

Toda esta clase nacional, tan cuestionada en grado sumo, nada más está pensando en mantenerse, o alcanzar el poder, a partir de la nueva trampa electorera que se llevará a cabo en el año 2020.

Los “cañones”, nada más están dirigidos hacia allá. Las desgracias presentes por las que viene atravesando el país, no merecen la más mínima atención a los mandantes de turno, como a los seudo opositores políticos que se tienen. Los males nacionales les resbalan; no son dignos de la menor atención.

Todos los asuntos están concentrados solo en lograr propuestas como candidatos a la primera magistratura del Estado nacional, y en agenciarse la cantera de votantes necesaria que respalden; dispuestos, además, a dejarse que les sigan engatusando; como, en animo de continuar pagando impuestos, solo para costearle la buena vida a los políticos del patio, en el poder, o aspirando alcanzar el mismo. La piñata de reparto legal es para las organizaciones del ramo todas.

De ahí que, nada más se esté hablando de primarias abiertas o cerradas; de la competencia entre los dos caciques morados, que ahora se dice están “caco con caco en la pista”; las encuestas de estilo, etc. También, de las llamadas convenciones en los denominados partidos políticos, que no son más que negocios a la clara.

De otro lado, sobre la prórroga que busca el flamante Procurador General de la República, para poder concluir, según alega, el proceso investigativo preliminar sobre el mayúsculo escandalo de corrupción, sobornos, sobrevaluaciones de obras, y demás “yerbas aromáticas”, patrocinado por la empresa brasileña Odebrecht; que se entiende no es más que para continuar dándole largas al tan espinoso asunto de que se trata, cuyas marejadas internacionales se están dejando sentir con fuerza en el país.

Ahora, del combate serio y firme a la corrupción estatal, como la impunidad acompañante nada se dice. Tampoco con respecto a la escasez e ineficiencia de los servicios públicos básicos que abaten a la población (salud pública, educación y otros). Por igual se ignora, el enfrentar las drogas, la delincuencia y la criminalidad. De esos flagelos, ¡ni esa boca es mía se externa!

Del gravitante fardo de la deuda externa, que hará entregar el país a los prestamistas internacionales cuando ya todos estos desaprensivos no estén en palestra pública, por lo que dicha acción estará a cargo de las próximas generaciones, mucho dicen: “esa ni la vide”. ¡El que vengan atrás que arree! Y menos, se hace mención a la pacífica invasión haitiana de que viene siendo objeto la República. Es otra indiferencia garrafal.

Tales malezas, si es que cabe calificarles así, por no llamarles de otra forma más fuerte, no importan. En cambio, el continuar disfrutando de las mieles del poder, o desplazar a los que están, para llevar caras nuevas con las mismas inclinaciones, ¡eso sí es lo que está en carpeta!; y, que el diablo continúe llevándose a todos estos estúpidos que están cifrando esperanzas presentes y futuras en la clase política nacional.

Qué nación nos gastamos los dominicanos. Todas las entretenciones actuales provenientes de esos “tuertos”, en el país de los ciegos, se aceptan con frialdad absoluta. Claro, las mismas cuentan, además, para amplia difusión, con los coros titularizados de un amplio sector de la prensa escrita nacional.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Verde que te quiero verde”. ¡Ahora es la Marcha!

Ese fue un eslogan comercial que se escuchó hace ya un tiempo en este país, con la calidad, ingenio, y la sólida capacidad creativa de otrora, muy distinto a los disparates de hoy, e ideado como anuncio propagandístico para una empresa licorera, a los fines de promover en el mercado la venta de su principal producto, haciendo alusión al color de la botella de envase en que se ofertaba el mismo.

Ahora, es una gran parte de la sociedad dominicana, que se siente burlada y estafada por los que se les considera políticos del patio ladrones de cuello blanco, que han estado gobernando la nación durante los últimos años, muertos de risa, viviendo a cargo del erario público, y colmados de impunidad absoluta; indiferentes a todos los reclamos populares reivindicativos, in crescendo cada vez, la que se ha hecho eco de la misma consigna, usándole como pancarta publicitaría de la “Marcha” denominada con igual color, a través de la cual se están elevando las protestas pertinentes sobre la corrupción estatal, y las lenidades permitidas fehacientes.

Todo luce indicar que, los envalentonados mandamases actuales, se están olvidando de que “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular; y que, “la voz de los pueblos es la que más se parece a la de Dios”, otra máxima muy significativa, que siempre se debe tener presente, ¡porque pasa factura también, y para la que no existe la imposibilidad alguna!

Que cuando aquellos se empoderan y se deciden por los reclamos correspondientes, como las exigencias debidas de sus derechos, lo hacen de la forma que sea, sin importar consecuencias; que van hacia adelante, contra lo que se interponga en su camino; que no valen ejércitos, ni cañones para enfrentarlos.

Todo el que tuvo la oportunidad de escuchar determinadas frases y pronunciamientos amenazantes de algunos de los participantes en la última ”Marcha Verde”, como ese que expresó: “yo fui guardia durante 22 años, y estamos “jartos” de tantos abusos y arbitrariedades; como, preparados mentalmente para lo que sea, dejando entrever la posibilidad de empuñar las armas de ser necesario, y que la próxima convocatoria de este movimiento podría desembocar directamente dentro del mismo Palacio Nacional, para sacar de allí a todos estos políticos desaprensivos y ladrones, de continuar con los lesivos acontecimientos nacionales que provocan, como lo ha sido hasta el momento”.

“A tal bollo hay que sacarle hilos”; pues se pueden inferir muchas cosas del mismo, que fácilmente terminen en un desbordamiento social inesperado, con consecuencias impredecibles. Esa manifestación, conjuntamente con otras ponencias pueblerinas, que lucieron espontaneas y “desahogantes”, no pueden pasar desapercibidas; hay que ponerles mucha atención. ¡Ojo al Cristo!

Aunque hay opiniones divididas, respecto de la cuantía de la masificación concurrente al evento, lo más importante es que, ¡los allí congregados sí representan!; y que se les debe poner caso a sus peticiones, para que las autoridades del momento, que se creen intocables, después no tengan que lamentarse.

Claro, y como es obvio suponer, las bocinas oficiales tenían que encontrar insignificantes las acciones relativas. Pero, olvidan sus complementos en el exterior, como el efecto-cambio en el fin de semana próximo pasado, muy posiblemente adrede presupuestado, en ocasión de celebrarse el país el natalicio de Juan Pablo Duarte, para poner a la gente en otra cosa, y restarle lucidez a la marcha de que se trató.

Finalmente, y de otro lado, muy notoria se advirtió la poca cobertura noticiosa que se dio al acto de protesta. ¡Bien se sabe la razón! El sector optó por dar preferencia informativa al recibimiento del pelotero Vladimir Guerrero, que, aunque importante también, no cabe duda, pero no tanto como la demostración cívica y pacífica de la “Marcha Verde” que se llevará a efecto, en contra de la corrupción y la impunidad, que indiscutiblemente afecta a todos a nivel local.

 

Autor: Rolando Fernández