¡Dominicanos sin memoria; o, políticos nacionales sinvergüenzas!

La verdad es que, cuando uno repara con atención sobre el escenario político actual en nuestro país, a pesar del tiempo que hace falta para las próximas elecciones presidenciales, congresuales y municipales, – 2016 -, en que se destacan los proselitismos de tantas personas con una conducta cuestionable, culpables en gran parte del deterioro económico y moral que corroe a esta nación, a cualquiera se le enfría el Alma, como se dice popularmente.

 

¡Qué esperanza Margot!, si el destino de esta nación está en manos de algunos políticos nuestros de nuevo cuño; de esos bastante conocidos ya, que andan por ahí tratando de venderse como salvadores, después de lo que han hecho en contra de nuestra población, de la soberanía nacional, como de las generaciones futuras aquí.

 

Que han servido más que todo, para aprovecharse del poder, enriquecerse así mismos, como a los grupos de arribistas que les secundan; al igual que,  han actuado como serviles y cajas de resonancia de intereses extranjeros particularizados; cuando no, de los organismos internacionales de financiamiento, que prestan los recursos ajenos que administran, bajo condiciones de injerencismo oprobiosas.

 

Para venir ahora, a hablarle a este pueblo de “Inaceptables niveles de desigualdad”, por las pretensiones políticas que se tienen, gente alguna ideóloga y coparticipe de algunas decisiones, en cuanto a colocar sobre la cabeza de los dominicanos diversas “espadas de Damocles”, gravosas y abusivas por demás en grado sumo, que hoy penden sobre los mismos: injustas cargas impositivas, hasta para poder comer; obligar a pagar por los combustibles y la energía eléctrica las tarifas más caras de toda el área del Caribe, como de otras latitudes, según los expertos; que también, han apadrinado y procurado impunidad fehaciente para la corrupción estatal rampante, y demás desaprensiones, ¡hay que tener “tupé”, y una cara bien dura!

 

En ese tenor, podemos ver por ejemplo, la consideración que externara el flamante ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, en adición a la opinión transcrita más arriba: “inaceptable que en República Dominicana, el 5% más rico de la población concentra el 53% del  ingreso”.

 

“En contraste, observa que el 62% de los dominicanos, que son los más pobres, a penas percibe el 4.8% del  ingreso. Eso no puede ser afirmó”. ¡Qué bien, esas ponderaciones se hacen ahora! ¿Por qué no se produjeron antes, para no sacrificar tanto a la población en general? Claro, en estos momentos se está pensando en alcanzar el solio presidencial. “Ya la pava no pone donde ponía”, como dice la gente, y el lenguaje tiene que ser otro. (Véase: “Diario Libre”, del 19-5-14, página 33).

 

Todos esos  pronunciamientos que hoy se escuchan, procedentes del área política, constituyen  demagogias puras, por parte de todos estos “personajes” lanzados tan a destiempo al ruedo del negocio electorero nacional. Los mismos solamente pueden ser concebidos en el marco de las sinvergüencerías personalizadas de algunos “ejemplares” aquí, o de una sociedad en gran parte sin memoria, como la que tenemos.

 

Para proceder de tal forma, se tiene que ser gente en su mayoría, carente de principios y ética-moral por completo,  con la ayuda de estar en el contexto de una sociedad que fácilmente olvida;  que le importa una cosa como la otra, conformista y adaptable a lo que venga.

 

Porque, para estar mintiéndole, y haciéndole ofrecimientos aéreos a un amplio conglomerado social como el nuestro, carente desde hace ya muchos años de los principales servicios básicos: electricidad, salud, educación, agua potable, etc., y por demás, sumido en un desorden mayúsculo, drogas, delincuencia e inseguridad ciudadana, se requiere de mucha cachaza.

 

Luego, el que grandes cantidades de personas  estén siguiendo a turpenes de esa naturaleza,  que solo ofrecen con la intención de ganar adeptos, y que reciben adulación servil, y hasta “corifeos”, apadrinamientos, proclamaciones, entre otros, indican que, los altos grados de “taración, taradez”, si es que aplican dichos términos, o las eventuales conveniencias de estilo, ¡tienen que estar muy presentes en este país! De otra manera, no se conciben tales actitudes ciudadanas.

 

Como se puede observar, los proselitismos están a la orden del día entre nosotros, y faltan más de dos años para las próximas elecciones. Solo hay que hojear los periódicos nacionales, u oír las lambonerías de ciertos “programeros” radiales y televisivos, subvencionados, claro, para advertirlo.

 

Están bien de moda en adición, las famosas encuestas inductoras, que siempre dan como ganadores a quienes las pagan.  Las encuestadoras son empresas comerciales, que por lo regular utilizan muestreos realizados en campos elegidos a conveniencias, para complacer a sus clientes.  Solo creen como muy ciertos esos resultados, los “sin cerebros”, aquellos con muy poca capacidad pensante, o que les conviene estar difundiendo favorablemente muchas informaciones de ese tipo.

 

Finalmente, y en el tenor de todo lo expresado, como dice un viejo refrán, “en el país de los ciegos el tuerto es rey”. ¿Qué se puede esperar en Dominicana? Aquí es obvio que se tiene de ambos en demasía. Aunque claro está, es la última especie  la que saca  gran provecho a la primera. Posiblemente, esa siga votando en esta nación en favor de fulano de tal, por una ración de pica pollo y un pote de ron malo. ¡Esperemos!

 

¡Dominicanos sin memoria; o, políticos nacionales sinvergüenzas! ¿Cuál de los dos se tiene?  ¡Una respuesta certera, “concientizante”, es tarea pertinente para todos aquí!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

“El que siembra vientos cosecha tempestades”; ¡auténtico decir, verificable siempre!

¿De que te quejas dominicano? ¿De que ya en este país no se puede vivir? ¿De que los políticos del patio, y los aventureros mafiosos extranjeros, se lo están llevando todo? ¿De que no hay seguridad ciudadana? ¿De que solo te tienen como burro de carga para gravarte impositivamente cada vez más, cuyos recaudos son para hacer más ricos a unos cuantos, o destinarlos a los despilfarros acostumbrados, verbigracia, las millonadas gastadas en la “Feria del Libro” de este año?

 

¿De que, abusivamente, tienes que pagar por los combustibles los precios más altos de toda el área del Caribe, según los expertos, como igual ocurre con la tarifa eléctrica, por un servicio notablemente deficiente? ¿De que no puedes descansar en horas de la noche, debido a las prolongadas tandas injustas de apagones que disponen lo dueños del negocio (políticos-empresarios), y la inmensa ola de calor que viene azotando al país?  ¿De los precarios servicios asistenciales médicos, a nivel de los hospitales públicos nuestros? ¿De aquí no hay a quién reclamarle nada? ¿Del caos y los desórdenes que imperan?

 

No te lamentes más, que desde hace varios lustros, aquí se viene sembrando para recoger luego todas esas situaciones dañosas. Los dominicanos deben aprender a concienciarse, y a elegir verdaderos representantes, que los valoren y los defiendan; que no procuren solamente explotarles cada vez más.  De lo contrario, seguirán siempre de mal en peor.  Continuarán siendo victimas de las desaprensiones politiqueras acostumbradas, como de las malas decisiones electivas que se adopten.

 

Muchas personas creen, que la Ley Natural de Causa y Efecto, denominada del karma en el ámbito esoterista, solo es aplicable a los Atributos divinos individualizados, los hombres (general). ¡Craso error!, por supuesto. La misma rige por igual para las colectividades todas, como países, ciudades, pueblos específicos, regiones, etc., en las que se haya plantado bien o mal, teniendo  luego  que recogerse los frutos merecidos.

 

No por accidente o casualidad, el destino natal de cada habitante humano terreno, es elegido previamente a su encarnación; como también se incluyen para tales propósitos las especies grupales inferiores, como son los casos por ejemplo de los animales, aunque mucha gente así no lo crea.

 

Por eso hay clases de irracionales (perros, gatos, y caballos, entre otros), con “pedigrí”, o razas establecidas, que van a parar a determinados hogares específicos, donde reciben atenciones como cualquier ser humano, mientras otros no tienen ni siquiera apariencia física, y tienen que deambular por calles y avenidas cualesquiera en  busca de un mendrugo (pan duro, o desechado), huesos, y pedazos de carne en estado de descomposición que se hayan botado.

 

Cada cual nace en el espacio geográfico que se corresponda con el diseño previo de la corriente de vida a cursar; que le ofrezca las condiciones requeridas para el cumplimiento cabal de la misión divina a cargo, como las conquistas de orden kármico, por punición de causas sembradas con anterioridad; o  también podría ser, el satisfacer un determinado dharma (deber). Ambas situaciones tienen  carácter evolutivo.

 

Muy fácil resulta entonces, el inferir los porqués de muchas cosas de órdenes distintos que se verifican en latitudes terrenales específicas, y que pueden causar alegrías, tristezas, desprecios,  y hasta enfados, dependiendo del contexto en que se analicen, mundano o espiritual esotérico.

 

En el caso de Dominicana, cuántas problemáticas aquí se tienen (corrupción, inseguridad ciudadana, criminalidad, delincuencia, precariedades de todo tipo: económicas, energía eléctrica, salud pública, educación, entre otras), son el producto de lo sembrado durante varias décadas.

 

Nada de eso entonces es fortuito entre nosotros, y habrá que esperar hasta completar el discurrir de las puniciones derivadas, que afectan al país en términos generales, como un  karma nacional, en su conjunto.

 

Simplemente, se está recogiendo hoy, lo que por años se ha venido sembrando. Hay que esperar entonces, hasta recoger todas las cosechas derivadas, para luego acondicionar el terreno, y proceder de nuevo a sembrar.

 

¿Pesimismo?  ¡No, realidad!

 

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

www.RFCaminemos.WorldPress.com

 

¡No concebir a Dios como persona!

Por falta de conocimientos, obviamente, y la adhesión a los convencionalismos exoteristas de estilo, no son pocos los que creen que el Supremo Creador del Universo es una persona de tez blanca, barbas y cabellos lacios. Nadie se lo imagina con la piel morena y pelo crespo. ¡Qué ignorancia! ¿Por qué uno sí, y el otro no?, en el caso de que se pudiera considerar como tal.

 

Una concepción tan errada como la primera, aunque menos racional aun la  segunda, por la negación a ultranza que envuelve, es  lo que está en la base del deleznable racismo-étnico, que por más que traten de solaparlo, de ordinario por intereses económicos y políticos,  en gran medida  divide a la humanidad.

 

Los que se creen blancos, no quieren saber de los negros, y viceversa. Pero, tampoco muchas personas de piel oscura ven con simpatía a sus semejantes, en términos de color.

 

Esos son pensares que  no están en línea con lo comprensible, ya que a “Dios nadie le ha visto jamás” (I Juan 4:12). Todo es producto de suposiciones mundanas, como las creencias infundadas que la teología convencional ha venido retransmitiendo durante siglos, utilizando como medios para hacerlo, fundamentalmente, las religiones exotéricas por completo.

 

Y todo al parecer se origina, en nuestra humilde opinión, a partir de la negativa que abraza con firmeza una gran cantidad de guías religiosos, que son seguidos dentro de sus correspondientes sectas, como también lo hacen los componentes de las feligresías que dirigen, a aceptar la separación entre el que fuera Jesús-Hombre, y luego Jesucristo, o más bien, Jesús el Cristo (30-33 años).

 

Creen convencionalmente en ambos, y los perciben como iguales (sinónimos), algo que no es lo aceptado en el contexto esotérico-espiritual; pues dentro de este, se considera que Jesús, como maestro ascendido en aquel entonces, solo prestó su cuerpo físico para la encarnación de la Magna Conciencia Divina (la del Padre en los Cielos), con el propósito de desarrollar el ministerio terrenal a cargo que le fuera encomendado.

 

Su elección como Mesías fue presupuestada, como también ocurrió con todo el trabajo que este llevara a cabo; al igual que se produjo, con la escogencia del séquito acompañante, Apóstoles y demás figuras de relevancia. Se incluyeron en adición, de manera previa, las tareas individuales asignadas; el origen natal de Aquel, como el entorno mismo judío de su nacimiento (Belén de Judea). ¡Fue una misión diseñada por completo de antemano! Las enseñanzas esotéricas así lo exponen.

 

Cuando a los treinta (30) años recibe el bautismo de parte de Juan el Bautista (S. Mateo 3:13-17), es que en realidad comienza su verdadero trabajo terrenal directo, expresando el Cristado por completo, la Magna Conciencia señalada con anterioridad. Lo hizo para manifestación, no fue para figurar al Padre como persona, creencia equivocada de tantos, en cuanto a que Jesucristo era Dios, en términos propiamente físicos, ¡no siendo así en realidad!

 

De lo contrario, muchos humanos le hubieran visto, lo cual no aconteció. Nadie ha tenido ese privilegio debajo del Sol, como se dijera más arriba, y tal cual aparece consignado en algunas partes de la misma Sagrada Biblia.

 

Jesucristo ejemplificó, e instruyó durante su ministerio terrenal, sobre el nivel de Conciencia Divina que toda la especie humana tiene que alcanzar para poder hacerse Una con el Padre en los Cielos, meta final de todos sus Atributos en manifestación.

 

De ahí que, Jesucristo dijera: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Él lo expresaba así, pero no refiriéndose a su persona como hombre, sino a la Suprema Conciencia que encarnaba, por ser la condición sine qua non, ¡no hay atajo alguno!, para regresar  de nuevo a la Fuente de Origen, el Padre Celestial.

 

¡Dios no es una persona!; y por tanto, tampoco tiene color alguno. Hay que dejarse ya de esa ignorancia. Es deber de todo hombre, concienciarse sobre la realidad de su existencia, para ver si puede olvidarse de una vez por todas, el estar “anegreando” tanto, como se dice entre los dominicanos, a los congéneres de oscura piel; y pensar que, todo cuánto está debajo de la epidermis de cada ser humano, es igual; que no hay ninguna diferencia interna

 

En el marco de nuestra ignorancia, y por lo mismo que de seguro  es entendible, muchos estarían limitados también, debido a lo insondable que resulta para la mente de los hombres, el definir con precisión qué es Dios en realidad, en lo particular nos atrevemos a decir, por el acopio de informaciones esotéricas logrado, que “Dios es el Amor, infinito e incondicional; la Energía Suprema, sutil, que está en la base de todo cuánto existe; Aquella Fuerza, invisible, que sostiene el Universo en su totalidad”. ¡Cuán lejos está esa concepción de entenderle como una persona!

 

Muy a propósito de la temática aquí tratada, recientemente, por invitación de cortesía,  tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación de la  película Grace Card: “Witness the power of forgiveness” (“Sea testigo de la fuerza del perdón”), que fuera exhibida en: “Ministerios Bet-el”, de la calle Erick Eckman, esquina calle El Sauce, Santo Domingo, D.N. De orden, felicitaciones a la señora Orpha Luna, pastora que allí dirige. ¡Excelente material instructivo!

 

¡Magnifico film!, que debería ser exhibido en todos los templos del país, sin importar creencias sectarias o filosóficas. Aunque el mensaje directo del mismo está destinado más bien a edificar sobre la poderosa e indiscutible fuerza del perdón, en el ámbito bíblico exotérico propiamente, claro está, para cualquiera con algunos conocimientos esotéricos, se presta bastante además el tema de fondo, para un profundo análisis sobre la llamada Ley de Causa y Efecto (Karma en el argot esotérico oriental, que en el caso que nos ocupa se refiere al “maduro”, puniciones   pendientes acumuladas).

 

Por tal razón, también permite el contenido incluido, una muy buena edificación, en el sentido de que nada ocurre por accidente; que no hay hecho casual, sino que todos son causales. En ellos subyace siempre una razón que se ha sembrado con anterioridad.

 

Hay algo muy importante en la citada filmación, que no se puede pasar por alto.  En adición, se debe destacar la loable concepción transmitida, con respecto a que: lo de prieto o blanco en los hombres (general), solo concierne a la tez de las personas; que el desprecio con relación a la gente de color oscuro, es un condicionamiento mental egotista, una falsa creencia de que, ¡yo soy mejor por mi blancura!

 

¡Mentira!, ante Dios, como sus Atributos encarnados para fines de expresión terrenal, ¡todo el mundo es igual!, y tiene misiones divinas que cumplir, o dharmas terrenales (deberes), sin importar las características físicas individuales, o “étnico-raciales”, que se tengan.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

¡Qué tarde nos damos cuenta!

Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí todo es vanidad y aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 1:14).

 

Esa es una de las enseñanzas bíblicas más contundentes, que se debe observar siempre en el campo humano de los hechos. Sin embargo, se reporta dentro de aquellas que menos se obedecen, aun entre los que se dicen religiosos-cristianos, que dizque siguen los lineamientos del amado maestro Jesús, tanto antes como después de convertirse en Jesucristo, cuando llevara a efecto con mayor hincapié el ministerio que le fuera encomendado por el Padre Supremo.

 

Es obvio que, la falta de concienciación sobre la verdadera esencia de la especie humana – espiritual -, mueve a muchas cuestionables acciones en sentido general, por parte de los hombres.

 

De ordinario, la gente solo se preocupa por lo material; los bienes físicos; lo monetario (dinero); las apariencias corporales; los deseos de tener en demasía, sin importarle incluso, los daños y maltratos en que se pueda incurrir hacia  sus congéneres, y hasta que vayan en contra de la misma Madre Naturaleza.

 

Aun se esté metido de cabeza en cualquier secta religiosa, y hasta en algunas escuelas filosóficas esotéricas, son muy pocos lo que tienen en cuenta, y reparan en la realidad, sobre los propósitos de encontrarse cursando una corriente de vida individualizada sobre el planeta Tierra.

 

Y, mucho menos, lo que habrá de ocurrir con sus Almas-Espíritu, desde el momento en que se tenga que abandonar el plano de la materia densa, y regresar de nuevo a su verdadera casa, en el plano de lo inmanifiesto, hacia donde con nada se puede cargar.

 

¡Sí, hay que dejarlo todo aquí!  Con los únicos haberes que en realidad se parte, son aquellos de carácter espiritual propiamente: el producto de las buenas obras realizadas durante el viaje; amor incondicional expresado en favor de las diversas especies existentes; el haber sentido verdadero respeto por la Madre Naturaleza, entre otros.

 

En fin, cuanto se ha tratado de observar en adición, con respecto a los mandamientos principales en que se resume el gran Decálogo prescrito: a) “Amar a Dios sobre todas las cosas”; y, b)  “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

 

Se puede ver con bastante frecuencia, cómo el vicio de tener, que por lo regular se superpone, está por encima de todo, corroe cada vez más la base de la sociedad mundial. En ese sentido,  lo que más se pretende es, ostentar, y decir: ¡yo tengo!  Mientras, los algo pensante terrenalmente hablando, con algún conocimiento, un tanto real sobre lo espiritual, observan, reflexionan, y expresan: ¡tú tienes!, ¿y qué? ¡Hay muchísimas cosas, que con dinero no se pueden comprar!

 

Lo más posible es que, escaseen en ti los mayores activos humanos: salud y paz, tanto física, como emocional y mental, condiciones indispensables para el buen vivir, que abundan en muchos pobres adheridos al desapego total que prescribe la espiritualidad real.

 

Que han asimilado, y admiten como buena y válida, la aseveración bíblica del Predicador: “todo no es más que vanidad y aflicción de espíritu”, bajo el Sol, obviamente, cuya concienciación no está supeditada solamente a los de menor poder económico, sino a todos los seres humanos.

 

Y, con respecto a esa prescripción, a tener siempre en cuenta, sin importar a la clase  social que se pertenezca,  su mayor efecto se deja sentir, con una fuerza bastante preocupante, cuando se acerca el momento de tener que partir; dejar el mundo de los vivos, como se dice popularmente.

 

Es entonces, cuando se requiere romper de manera definitiva, los hilos que atan al Alma-Espíritu con el plano de lo material, pertenecientes al último período de subsistencia física, por lo regular. ¡Cuánta incertidumbre asalta! ¡Me tengo que ir, y dejarlo todo! Solo puedo llevar consigo lo que cabe en “los bolsillos” de lo que realmente se es: una entidad espiritual individualizada, aunque se permanece como parte del Uno, el Supremo Creador, que viene aquí en busca de experiencias humanas; y que, luego se deben llevar  hasta Él, para su acopio general.

 

No soy de este mundo, reflexión tardía, por el que tanto me incliné hasta de forma desesperante.  ¡Llámenme al cura!, para que me administre el sacramento de la extremaunción, y así poder irme en paz; dejar transitoriamente esta cárcel de carne y huesos de la que soy reo, preso, hace mucho ya. ¡Es lo que de ordinario se piensa,  y se tiende a decir al final!

 

¡Qué tarde nos damos cuenta de tan cruda realidad!

 

Cabría transcribir aquí finalmente, lo señalado por la connotada autora Caroline Myss, en su obra titulada “La Anatomía del Espíritu”, en relación con el tema aquí tratado:

 

Dice la misma, “la extremaunción representa el proceso de rescatar el espíritu de los diversos  <rincones> de la vida donde todavía hay <asuntos inconclusos>, o la liberación de pesares que continúan tirando de la conciencia, por ejemplo, palabras que deberían haberse dicho y no se dijeron, o que se dijeron y no debieron haberse dicho”.

 

¡Regreso con libertad a la dimensión espiritual!, es el propósito de la administración el susodicho sacramento, que se podría ir haciendo por sí mismo, en la medida en que nos vamos concienciando respecto de la verdadera esencia de la especie humana.

 

De procederse en consonancia con la humildad y el desapego que provienen de ese despertar – hacerse conciencia de lo que en realidad es uno -, ¡no hay que esperar!, hasta que finalmente el cura venga en nuestro auxilio. Tampoco tardará el darse cuenta de la tan significativa verdad que envuelve la aseveración del gran Predicador, que motivara este humilde aporte.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

“Mujere” y mujeres, ¡gran diferencia!

Los mensajes que mejor quedan grabados en las mentes de los hombres (general), son aquellos provenientes de la sapiencia humana; de la sabiduría que acumulan las personas de edad durante su trajinar  cronológico; esa que aportan las vivencias bien sentidas, y asimiladas, que luego son trasmitidas a los que menos han vivido, como una forma de instruir, o alertar, siempre de orden preventivo.

 

En los años de nuestra juventud, una señora con una edad bastante avanzada, de aquellas que a veces se encariñan con otra gente, sea varón o hembra, que la ve como si fuera un hijo, a los fines de aconsejar u orientar sobre algunas realidades de la llamada vida, y más cuando advierten en ésta cierto futuro promisorio, nos decía con frecuencia:

 

“Cuando tengas la intención de formar una familia, debes pensar muy bien, con quién te has de unir en matrimonio, pues hay “mujere” y mujeres”. Cada vez que la escuchábamos expresar eso, le preguntábamos sobre las diferencias entre las “una” y las otras, y sus respuestas, aunque no siempre con las mismas palabras, eran más o menos en los siguientes términos.

 

“Las “mujere” con aquellas conocedoras de sus verdaderos roles como tales; de sus deberes y responsabilidades ante Dios, su compañero (marido), los vástagos que se traen al mundo, y la sociedad misma a la que se pertenezca. Mujeres, son las del montón; que solo sirven para satisfacer fugaces momentos sexuales placenteros, cuya fogosidad mutua se va apagando rápidamente con el paso del tiempo. También, se  reportan esas como las mejores para representación, y las pantallas sociales de estilo. No son damas para formar un hogar. ¡Ten mucha cuenta!

 

Dijimos más arriba que, difícilmente se olvidan las edificaciones  con origen en las experiencias logradas, sustentadas en vivencias tanto propias como ajenas, debido a que, amén de la buena intención puesta en evidencia con respecto al consejero, porque el tiempo que transcurre después, se va encargando de permitir al interlocutor oyente su comprobación.

 

Muy a pesar de que, para todo hombre pensante, el ser más importante que se tiene sobre el planeta Tierra es la mujer, por sus papeles a cargo, no se deja de reparar y lamentar al mismo tiempo, cómo ésta se ha ido degenerando, producto de su afán competitivo con el sexo opuesto.   Ha dejado de ser el ente de equilibrio físico y emocional a nivel del seno de las tribus biológicas-sanguíneas de la que logren formar parte, por corto tiempo regularmente.

 

También, se ha olvidado de ser la educadora por excelencia (crianza hogareña) de los descendientes dentro de ese ámbito. Ahora, el asunto es creerse igual que los hombres en todos los aspectos, menos en términos de los deberes y las obligaciones últimas de corte económico-financiero. “Siempre a nosotros nos toca pagar”, como diría un amigo. Y, esos procederes impropios, ¡eran los que se verificaban en aquellos tiempos! ¡Ay en el presente!

 

Por lo que se puede ver (comprobar), es incuestionable que, el número de “mujeres”, según la concepción de aquella inolvidable señora con vasta experiencia, es el que ha ido in crescendo vertiginosamente, mientras el de  “mujere” disminuye cada vez más, como producto en gran parte, de la mal llamada “liberación femenina”, muy mal asimilada por cierto, solo pretendiéndose competencia con el hombre de tú a tú; competitividad sin diferendos. ¡Craso error!, originario hoy de muchos males que acosan a la sociedad mundial, a partir de la degeneración que se registra en sus células primarias: las familias.

 

Es obvio que, se quiere ir en contra de la esencia primigenia, respecto de la creación de la especie humana; incluso, de lo que dice la misma Sagrada Biblia, libro al alcance de todos. Pero, como la interpretación de muchos de los tópicos allí contenidos se hace de manera bien selectiva y acomodada,  hay determinados asuntos expuestos en sus libros, a los que no se les da la importancia debida. Uno, aparte del tratado, por ejemplo, pero relacionado con este, lo sería el contenido del Capítulo 12, de Levítico.

 

En el contexto bíblico propiamente, podemos ver en Génesis 2:18, “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo, haréle ayuda idónea para él”. Según el diccionario, algo “idóneo”, significa: “adecuado, apropiado. Que tiene suficiencia o aptitud para alguna cosa”. ¿En qué medida se ve eso en estos tiempos, con respecto a las relaciones hombres- mujeres todas?

 

De muy amplio consenso es que, el hombre fue de las últimas creaciones divinas terrenales en el principio, por parte del Gran Arquitecto del Universo, sino es que lo fuera. De ahí se puede inferir que, el hombre no estaba solo, y que la compañía apta necesaria para este, según el Creador, lo sería el sexo opuesto: la mujer.

 

“Le llamó “Varona”, porque del varón fue tomada”. Pero, no se habló de igualdad de condiciones, propósito de las féminas desde hace muchos años, procurándose violentar de hecho los roles originales que se asignaran a ambos sexos desde entonces. Indudablemente, ¡es la gran equivocación!, casi generalizada, que viene acarreando tantos efectos dañosos para la especie humana.

 

Como consecuencia de esa concepción, muy mal fundada por parte del sexo femenino en la actualidad, se originan muchas rencillas en los senos familiares, que indiscutiblemente fomentan el desamor,  la apatía, el descuido hacia los deberes con esposos e hijos, entre otras cosas, que se traducen con el tiempo en males sociales de consideración, pero que a tantas les importa poco, pues solo piensan en el logro de sus pretensiones de igualdad y competencia con los hombres.

 

A propósito, y para ir finalizando, cabría transcribir aquí,  “Es preferible morar en un rincón del árido desierto, que vivir con una mujer  rencillosa en una casa espaciosa”. (Salomón). Pero también, nos encontramos en el contexto de la Sagrada Biblia con: “una mujer bella y sin cerebro es similar a una ajorca de oro incrustada en un hocico de un cerdo”, y todos sabemos que rayo hace un cerdo con su hocico: lo usa para hurgar en los muy pestilentes charcos de las pocilgas en que pulula”. (Obra: “El Joven y el Shamán”, autoría Rodolfo de Jesús Cuevas, página 46).

 

¡Cuánto se parecen ambas precisiones!, a las mujeres, a que hacía mención doña Gracita. ¡Bastante razón tenía aquella doña! ¿Qué más agregaría a sus orientaciones en el  tenor de lo que se trata, aquella dama extinta, a partir del marco presente?

 

Preciso es aclarar antes de concluir que, aunque muchas mentes alegres, de esas alienadas, “titeralmente” hablando, que hoy tanto se tienen, de seguro interpretarán el contenido aquí expuesto como una concepción machista, ¡en verdad  no lo es!

 

Sí que es la intención más bien, que sirva como temática de reflexión, a nivel de ambos sexos incluso, en ocasión de celebrarse en el país el día comercial dedicado a las madres, que solo debería ser en lo concerniente “a las de cera” – aquellas que nada hacen bultos ocasionales -, como las calificaban las personas “añejas” de antes, y que se corresponden con las “mujeres”, según expusiéramos más arriba.

 

Pues, para las que en verdad son abnegadas MADRES, no solo debe haber un día en el año, último domingo del mes de mayo en nuestro país, muy próximo por cierto a la obtención de poder adquisitivo por parte de la población, para que los comerciantes puedan “comer con su dama”, como se dice, sino que deben ser todos: los 365 períodos de 24 horas que se tienen.

 

¡Distíngase bien entre “mujere” y mujeres!; conviene bastante, en función de lo que realidad se aspire.

 

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Cuántos, cardenal López Rodríguez, tendríamos aquí!

Si ante este escenario nacional, “triangular-equilátero”, fehaciente, que tiene en su base: impuestos diversos-corrupción estatal-impunidad judicial; y, en sus lados: narcotráfico, en uno, como sicariato alarmante-inseguridad ciudadana, en el otro, flagelos agobiantes todos que hoy acosan a los dominicanos, un gran segmento de la población pudiera tener acceso a los medios de prensa, con la misma amplia difusión que se les da a los pronunciamientos públicos que hace el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, las páginas de los periódicos locales, tanto escritos como digitales no darían abasto. Y es que, habría una gran cantidad de personas que se expresarían como él.

 

Perlas como esas que externara el “aguerrido” prelado católico deben llamar a la reflexión a mucha gente en este país:

 

“De verdad que yo lamento profundamente esto, y me avergüenzo como dominicano de que esto esté sucediendo”, refiriéndose al auge del sicariato en la República Domiciana. (“Listín Diario”, del 12-5-14, página 5ª).

 

“Cardenal insta a no dejarse chantajear de organismos”.  Yo en principio apoyé la sentencia del TC, (168-13), la apoyo porque considero que debe caer el desorden mayúsculo en que hemos vivido, añadió”. “Volvió a insistir en que organismos internacionales quieren poner al país “de mojiganga” y humillarlo para imponerle una política migratoria”. (“El Día”, del 13-5-14, página 8).

 

Todo el que se sienta ser verdadero dominicano, de seguro debe tener pensares similares, y la intención de hacer las mismas recomendaciones, no solo con respecto al sicariato que ahora nos arropa, como a la regulación necesaria de los  inmigrantes ilegales que se tienen en esta nación, sino con relación a todas las situaciones irregulares y deleznables que conforman el triángulo total simbólico descrito con anterioridad.

 

Es por circunstancias como las señaladas, entre otras, que personas con las evidentes condiciones para ejecutar, aptitudes muy propias, y ético-morales a la vez, probadas todas, han optado por no aspirar a ninguna posición electiva política en esta nación, para  no tener que mezclarse, fundirse con toda aquella laya vulgar, depredadora e incapaz, que en gran mayoría se encuentra dentro de ese ruedo nacional.

 

Saben muy bien que, de poder llegar a dirigir desde las más altas instancias del Estado nuestro, si es que les dejan llegar, los que verían sus intereses en peligro con su presencia, muy poco es lo que podrían hacer en favor del país y su gente, de mantenerse las mismas condiciones que prevalecen.

 

Notable es que, se han inclinado por dejar que las cosas continúen tales cuales se vienen sucediendo, hasta que este pueblo de ingenuos, tarados, conformistas, y sabichosos-arribistas, opte por hacer cambiar el escenario público degradante que se tiene, y las ejecutorias gubernamentales que le vienen empujando hasta un derrocadero futuro bastante incierto.

 

Esperan que el despertar y la concienciación debida,  no ocurran demasiado tarde para poder enmendar; escoger verdaderos representantes probos y nacionalistas, en capacidad de dirigir y administrar la cosa pública en esta nación, ya sea por la vía eleccionaria tradicional, o por la fuerza, usando las armas de ser necesario, y cuánto sea posible.

 

Debe hacerse desesperar y fracasar, a los tantos aspirantes que hoy se proclaman, y que de seguro  seguirán nadando en las aguas del mismo río. Igual a los idos ya, que los nuevos que abrigan un deseo ferviente por llegar. Es la concepción muy generalizada de aquellos, según lo que se aprecia.

 

La adhesión es total por parte de los calificados, se infiere, a la significativa máxima sociológica: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Gran verdad! Hay que dejar entonces, que sean estos quienes decidan su mejor futuro.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

¡Ay santísimo, matrimonio gay!

¡Vaya perla! En lo que están algunas de nuestras envalentonadas congresistas, con tantas cosas que hay en este país sobre las cuales se debe legislar, para una mejor calidad de vida en Dominicana, como enmendar la cantidad de entuertos, alarmante, que han provocado los manejos, “acotejados”, como diría un viejo amigo, a los intereses económicos y políticos que rigen.

 

La verdad es que, muchas noticias que aparecen en los periódicos nuestros, hacen que cualquiera se lamente de haber nacido en este país: “Diputados estudian proyecto permitiría matrimonio gay”, por ejemplo. ¡Qué joya!

 

¿Y cómo es posible que, a nivel del primer poder del Estado en este país, se puedan estar planteando asuntos tan denigrantes como ese? ¿Dónde está la capacidad pensante de algunos legisladores locales?

 

Más cuestionable se reporta aun, el que iniciativas de esa clase puedan provenir de mujeres, que hasta cierto punto podrían estar afilando cuchillas para las propias gargantas de su mismo género – se les podría estar poniendo mucho más lejos el poder casarse a las féminas -, encabezadas por la diputada (PLD) – Santiago – Magda Rodríguez, presidenta de la comisión de Equidad de Género, autora del proyecto “Ley Orgánica para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres”.

 

¡Bonito título! ¿Podrá ser aplicada la  misma aquí? Incluida dentro de esa está la “hermosa perla”: eventual permisividad de matrimonios entre “pájaros”.

 

Claro, eso no está dicho de manera tan directa. Así lo explicó el presidente de la sub-comisión de Ministerio Público del hemiciclo, Demóstenes Martínez, quien preside los trabajos de estudio del precitado proyecto de ley.

Señaló el mismo que, en una parte del artículo 4, acápite 17, dice: “Si un hombre se siente mujer y la sociedad lo identifica como que tiene mayor inclinación hacia el sexo femenino, es decir, siendo gay, la ley lo protegería como mujer y si consecuentemente, se quiere casar con un hombre, entonces estaríamos obteniendo la unión de dos hombres. Es una deducción de lo que podría suceder en caso de mantenerse esto”. (Véase: periódico “HOY”, del 7-5-14, página 12B).

 

¡Diablo!. Eso no es más que estar copiando de otros países, sin pensarse en la idiosincrasia y los  valores religiosos-morales nuestros.

 

Aunque una información posterior publicada sobre el particular da cuenta de que, después de la advertencia que hiciera el presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez,   – viola la Constitución, ¡ni en eso se repara para introducir iniciativas! -, de las 18 promotoras de la “brillante idea”, 12 optaron por retirar el proyecto (Véase: medio “El Día”, del 8-5-14,  página 12), es obvio que ya la intención se puso en evidencia, y que no resultará extraño el que se vuelvan a reintroducir los aprestos para tal deleznable aprobación.

 

¡Qué Congreso de la República nos gastamos los dominicanos! ¡Santísimo Dios, protégenos!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

Ya Duarte no debe ser el principal referente

Cuantas “linduras” sobre Juan Pablo Duarte expuso la señora vicepresidenta de la República Dominicana, al disertar en el escenario de la cuestionable XVII  Feria Internacional del Libro celebrada recientemente en el país.

 

¡Cuán lejos!, se está aquí de todo lo expuesto en aquel lugar, con proyección internacional, por la distinguida dama, sobre el patricio fundador de nuestra nacionalidad, respecto a sus atributos personales (nacionalismo, patriotismo, ética, moral, etc.), como de los procederes que le caracterizaron en sentido general, con relación a la cruda realidad que se verifica en este país.

 

Para un gran segmento de la sociedad local, ya eso de Duarte, Sánchez y  Mella, Padres de la Patria, pasó a ser una especie de “leyenda” de las tantas que tenemos entre nosotros, principalmente para la población más joven, que ya ni siquiera se preocupa por leer los periódicos locales, debido a la parcialización obvia que algunos muestran.

 

Eso, amén de lo controversial que se reporta la narración de nuestra historia patria, llena de concepciones aéreas y juicios personalizados, acomodadas ambas cosas a las circunstancias y conveniencias de determinados momentos.

 

La juventud de este país, que debe ser el objetivo principal, en términos de la conciencia ciudadana requerida, la ética, como el patriotismo hoy más que necesario, muy poco es lo que conoce sobre Juan Pablo Duarte, para tratar de emularle. Y no solo de él, sino también a todos cuantos le acompañaron en aquellas gestas liberadoras, de “Independencia Nacional”.

 

Incluso, cuando se les habla a ciertos adolescentes nuestros sobre la figura del prócer dominicano, algunos, a manera de mofa, osan preguntar, ¿qué si es cierto que Duarte era partero?; porque, mayormente  oyen mencionar su nombre por aquellos choferes y pasajeros que van con destino a la “París con Duarte”, en Villa Francisca, de la capital dominicana.

 

Pero además, en un país donde el lienzo nacional (Bandera), se utiliza como trapo de cocina; o sino, para toalla de secar las manos en  ciertos baños públicos. Que incluso, una de las seudos flamantes artistas nuestras, la usó para confeccionarse en traje de baño bastante provocador por cierto, con el fin de exhibir su anatomía física, ¿qué se puede esperar?

 

Y que en adición, hasta el Himno Nacional, lo bailan y lo han montado en uno de esos denigrantes ritmos modernos (reguetón), sin que las autoridades competentes digan esta boca es mía, ¿de qué referente duartiano se puede estar hablando? Eso es como gastar pólvora en garzas, tal se dice popularmente.

 

Luego, lo dicho por la señora vicepresidenta de la República en la XVII Feria Internacional del Libro”, es como cantarle con poca entonación a las olas de mar: “Sentimos la necesidad de fortalecer en el imaginario popular, los referentes morales que sirvan  de guías para sus acciones y pilares o cimientos de nuestra sociedad. Y en ese sentido, el principal referente moral de nuestra Nación deber ser Juan Pablo Duarte, evidentemente, por su accionar, su pensamiento y su legado, que están documentados en la historia y se manifiestan en el presente. ¿Cómo se manifiestan?  (Véase  “Listín Diario”, edición del 6-5-14, página 11ª).

 

Es evidente que, con el grado de deterioro que ha alcanzado hoy la sociedad nacional, el pretender que se tengan como referentes, a los fines de la emulación debida, los valores patrióticos nuestros de otrora, es una utopía, con todo el respeto que nos merece esa señora.

 

Los que en verdad deberían servir como tales son, los procederes correctos, las actitudes loables, como el accionar de todo el funcionariado estatal presente, que se supone está comprometido con el país, procedente de las organizaciones políticas internas; que sirvan de inspiración a la juventud local; no para que se enganche al tren de la corrupción; como, al delinquir de cuello blanco.

 

Tampoco, al redil complaciente del alegre endeudamiento externo, como el hipotecar la soberanía del país;  la enajenación de los haberes públicos; la falta de administración efectiva de justicia; al igual que, la inversión fehaciente de los valores éticos-morales que hoy se respira entre nosotros.

 

En fin, nunca estar en línea con las actuaciones improcedentes de los políticos todos, como esas que se advierte se produjeron durante el transcurso de las elecciones de los miembros del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que eran un secreto a voces, como se dice, y que ahora han quedado en evidencia con la sentencia evacuada por el Tribunal Superior Electoral, mediante la cual se anularon los comicios celebrados en 71 colegios o mesas de la Circunscripción No. 3, del Distrito Nacional, al tiempo de disponer se realice un nuevo  proceso electivo, según las reseñas que aparecieron en la prensa local.

 

Hechos como ese, entre otros, despreciables, similar al que ocurre con la guerra interna que se viene verificando en  el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), por lucha de grupos e intereses personales, que se va a llevar de encuentro a la mayor organización política, e histórica de masa en el país, con sus correspondientes efectos dañosos para la mal llamada democracia dominicana, que bien pudiera llamarse mejor libertinaje, son los que ahora están sirviendo como referentes a todos aquí.

 

Entonces, vamos a hablar del presente, y no de hechos pasados, señora vicepresidenta; que las actitudes actuales, observadas desde todas las instancias nuestras de poder, como las instituciones con peso específico entre nosotros, sirvan de bujías inspiradoras, guías para acción, a los fines de pretender sean imitadas socialmente en todos los órdenes.

 

Dejemos a Duarte, Sánchez y Mella descansar en paz; que de seguro se arrepentirían de todo cuando hicieron por esta nación, y quizás hasta de haber sido dominicanos, si pudieran reencarnar de nuevo, y ver con sus propios ojos, como los políticos del patio se han encargado de tirar por la borda todos sus encomiables sacrificios patrios

 

Cabría incluir aquí para finalizar sobre lo tratado, una frase aristotélica muy significativa, dado lo que  se ha estado  viviendo  en este país durante los últimos lustros: “La política es la conjunción del arte y la ciencia puesta al servicio de la humanidad”. ¡Qué lejos de eso nos encontramos nosotros! ¡Tremendo referente, el contenido de esa aseveración, que bien debería  observarse en Dominicana!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

¡Hay predicciones que no fallan!

Muy cierto ese refrán que dice: “el muchacho no borra”. ¡Gran verdad!

 

Teniendo quien suscribe muy pocos años de edad, y siguiendo la práctica común de aquel entonces, a la que la mayoría de los niños pobres se adherían: el limpiar zapatos en el barrio en que se residía para conseguir los “cheles” de los dulces, o ir al matinée, en una ocasión, cuando me encontraba realizando tal labor dentro de un grupo reunido, con personas que conversaban sobre la situación económica y política del país en ese entonces, oí  a un señor con años de sobra encima, a quien le escuchaban con mucha atención, al parecer por su experiencia notable, decir las cosas siguientes:

 

“Aquí se va a recordar a Trujillo por mucho tiempo. Este  no es un país para vivir a la libre, como es lo que se pretende. Fíjense el poco tiempo que ha pasado después que el “Jefe” desapareciera, y el curso que van tomando los acontecimientos. Todo va de mal en peor, y continuará así”.

 

“La forma de pensar, o carácter, de los dominicanos – utilizó el término idiosincrasia, pero yo no sabía lo que significaba entonces -, para vivir bajo un sistema democrático puro, no es la más apropiada.  Se tiene que crear previamente una conciencia  base, sobre los deberes y responsabilidades ciudadanas que implica un clima de tal naturaleza”.

 

Algunos de los que allí estaban, después de no dejar de ponerle atención por un solo instante al interlocutor parlante, coincidieron en preguntar, casi al unísono, “¿usted cree don Carlos?

 

¿Cómo que sí creo?  “Ustedes todos son mucho más jóvenes que yo, y también se van a recordar mañana de todo cuánto les he dicho hoy. Además, lo podrán verificar las nuevas generaciones, si algunos de vosotros lo cuenta a los descendientes, y estos a su vez lo van retransmitiendo”.

 

Siguió agregando don Carlos, “aquí se mató a Trujillo, no por razones de patriotismo, o librar la nación de un régimen dictatorial, sino más bien, por un quítate tú para ponerme yo, propósito alimentado además por algunas actitudes vengativas personalizadas. Observen como ya todos los bienes de esa familia se los han repartido”.

 

“Este es un país de trepadores, oportunistas, politiqueros de baja monta, avariciosos, y corruptos empresarios;  destino en adición de muchos aventureros estafadores, que vienen aquí a llevar a cabo cualquier tipo de desaprensión, o hecho doloso, y que tienen a los dominicanos como indios todavía, muy fáciles de embaucar.”

 

“Sólo un hombre con el carácter de Trujillo, fue que pudo contener algunas de esas cosas, mantenerlas a raya.  También, se debe tener muy en consideración, que los  dictadores por lo regular son bastante nacionalistas”

 

Habló tanto don Carlos, tratando de orientar a los de menor edad, allí reunidos con él, que hasta se refirió al problema de este país con el vecino pueblo haitiano, osando expresar: “si la matanza de 1937 no se hubiera producido, la mitad de este lado de la isla ya fuera pertenencia haitiana. Y si de ahora en adelante, eso no se trata de controlar, esa invasión lenta desde aquel país, en un futuro no tan lejano, hará que aquí manden los haitianos; quitarán y pondrán presidentes incluso”.

 

Aunque no fueron todas exactamente sus palabras – imposible recordarlas textualmente después de los años cursados, como la poca edad -, sí los mensajes que aquel señor tratara de transmitir a los demás interlocutores estaban en esas líneas, y calaron en mi mente vacía, como el nombre de cualquier persona querida, ¡para siempre!

 

Además, preciso es apuntar que, he tratado de darle una redacción a la remembranza de que se trata, acorde con los pocos conocimientos para describir que hoy tengo, y alguna facilidad para exponer, pero tratando de alejarme lo menos posible en cuanto a la real esencia de todo lo allí escuchado.

 

Fue bastante lo que pude oír, pues cuando terminé de limpiar los zapatos que me pidieron, no me ausenté de lugar por completo, sino que me quedé sentado algo cercano, para poder continuar oyendo. ¡No sé porqué me interesó aquello!, en realidad. Y, como muchacho al fin, con la mente en blanco aún, había mucha capacidad de retentiva al escuchar.

 

De ahí que, guarde en la memoria gran parte de todo aquel conversatorio que me sirviera de ilustración consejera, aunque no estaba dirigido a mí, por supuesto, que he venido recordando en términos de comprobación, al observar tantas cosas relativas que se han verificado entre nosotros los dominicanos.

 

Y es que,  cuánto ha ocurrido en esta nación durante algunas décadas, después de escuchar todo lo dicho, de lo que en gran parte he podido ser testigo, me ha permitido comprobar la efectividad de muchas de aquellas predicciones certeras, que las hiciera aquel señor bastante maduro entonces.

 

La mejor forma de comprobarlo sería, el preguntarse uno lo que ha sido de este país, en el sentido de todos los males que le han venido acosando: los indecorosos manejos administrativos estatales por parte de la  clase política ordinaria, bajo la seudo democrática representativa; la corrupción estatal rampante; la pérdida de soberanía fehaciente; el endeudamiento externo y la situación hipotecaria de que ha sido objeto esta nación; como,  la delincuencia y la criminalidad en curso desde hace ya mucho tiempo.

 

Y por supuesto, la determinación aproximada de los tantos ricos millonarios que hay en el país.  Ya no son solamente  dos tres familias. ¡Ahora son muchas!, que fuera uno de los propósitos de tumbar al “Jefe”, redistribuir las riquezas mal habidas con cargo al erario público, según dijera don Carlos. Pero, además, ¿y los bienes de toda aquella familia Trujillo, a dónde fueron a parar?

 

Otro aspecto incluido en las palabras de don Carlos en aquel tiempo, muy sobre el tapete, precisamente en estas semanas, fue el de los aventureros estafadores extranjeros que vienen aquí a comer con su dama, como se dice, con el  concurso obvio de cómplices nacionales, ya que son actividades ilícitas que sin un apoyo interno difícilmente se puedan llevar a cabo, como lo es el caso actual de la empresa, declarada en quiebra, “TelexFree” (negocio piramidal), según los amplios reportajes de la prensa local, que a tantos incautos se “llevó de cuajo” en sus andanzas nacionales, y cuyas acciones es ahora  cuando se propone investigar la justicia dominicana, preguntándose muchos, ¿y ya para qué?

 

Muy desalentadoras resultaron las declaraciones ofrecidas por el señor Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, para todos los estafados, en cuanto a la eventual recuperación de sus dineros invertidos. ¡Lamentable!. (Véase medio “Listín Diario”, edición de fecha 17-4-14, sección D).

 

Esos “turpenes” no han sido los primeros, ni tampoco serán los últimos, en un país donde todavía “viene Pedro y “Jaya”, como reza un refrán popular; en el que además, tampoco se tienen los controles pertinentes para defender a la ciudadanía de las garras de esos estafadores internacionales.

 

Pero, el otro asunto que  ha copado la atención pública, tanto nacional  como extranjera, es el concerniente a la famosa sentencia 168-13, evacuada el año pasado por el Tribunal Constitucional de la República (TC), con respecto a los inmigrantes ilegales en el país, con tantos pareceres a favor y en contra suscitados, haciéndose énfasis nada más en el caso de los haitianos aquí residentes a la libre.

 

¡Tremendo problemazo!, que de repente se quiere enfrentar de golpe y porrazo, y cuando en este país, de cada diez transeúntes callejeros que se avistan, al menos cuatro son originarios de la hermana nación. ¡El pasmo no se trató de curar a tiempo!, por lo que se ha convertido en un hueso bastante duro de roer.

 

¡Cuánta razón tenía don Carlos!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

¡Qué grandes verdades ha dicho, alguien bastante autorizado!

Hay realidades que se verifican a nivel nuestro, a las cuales no se les quiere poner caso, debido a que pueden lacerar aprestos políticos y comerciales fehacientes. Los daños que se generan están más que a la vista de todos aquí. No obstante……..Se obvia reparar en ellos.

 

Lamentablemente, las autoridades del país sólo proclaman, de vez en cuando, intenciones demagógicas de solución, para allantar, y entretener a la ciudadanía algo preocupada. Pero, como dice un refrán popular, “del dicho al hecho, hay mucho trecho”.

 

La problemática educativa nacional, a todos los niveles, tiene aristas de alta consideración, que no se  les quiere tocar, por temor a perder votos en las urnas, o chocar de manera frontal con determinados poderosos sectores económicos nuestros.

 

Desde que nos iniciamos como docente a nivel universitario, actuando como facilitador en dos prestigiosas universidades de este país, nos pudimos percatar de que, aquí no se exigen las condiciones requeridas para poder cursar estudios a tal grado; ni las aptitudes propias, en términos de las carreras que se inscriben; la preparación básica de orden; como tampoco, el sentido de responsabilidad que dicha decisión implica. Y mucho menos, se discrimina con respecto a las demandas, y las necesidades prioritarias que pueda tener el mercado laboral nuestro.

 

Sobre esa temática hemos escrito, ¡externando la preocupación!, más de dos artículos ya, con hincapié claro, en esa apertura marcada que se registra en la universidad estatal, por ser la que más conocemos, aunque las privadas, no nos son ajenas.

 

En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el populismo extremo se reporta como muy dañoso. Eso de institución académica pública abierta para todo el mundo, ¡sin importar que usted pueda o no!; y en adición, tampoco el exigir rendimiento académico después que se ingresa, no debe continuar. ¿Por qué tiene que ser así?

 

En esa institución de educación superior, se puede  ingresar a estudiar lo que se quiera. Incluso, se está procurando formar profesionales a partir de “materias primas” prácticamente semi-alfabetizadas; de gente que poco sabe leer y escribir. Además, lo peor de todo es que, tampoco se preocupa por superarse, alcanzar el nivel mínimo necesario para poder lograr la capacitación debida, y luego recibirse como profesional aceptable socialmente. Es más, allí una gran mayoría estudia por moda, o inducción paterna, al margen de sus reales condiciones.

 

Por estar sufriendo aún los “embates” de ese lamentable escenario educativo, sólo por querer contribuir con la formación del relevo generacional necesario, y a  pesar de nuestro nimio aporte denunciante, nos satisfizo sobremanera el leer que alguien con la estatura del señor Julio Amado Castaño Guzmán, persona muy autorizada en el área, nos estuviera secundando en parte, al referirse a la problemática, durante su participación en: “COLOQUIOS DE EL DIA”, según una de las reseñas que aparecen en la edición de fecha 28-4-14.

 

De acuerdo con lo expresado por el señor Castaño Guzmán:

 

“No podemos tener un sistema universitario abierto en RD”; “afirma que el acceso debe ser en base al mérito”.

 

De otro lado,  dijo que: “República Dominicana es un país pobre, que no puede tener un sistema universitario abierto en el que todo el mundo pueda ingresar”. ¡No todos nacimos para ser profesionales a ese nivel, agregaríamos nosotros!

 

Puso el dedo sobre la llaga al externar: “Nosotros tenemos que  desmontar la política clientelar de que todo el mundo entre (a la universidad) porque todo el mundo tiene derecho. Sí, todo el mundo tiene derecho, pero nosotros tenemos que exigir una condición”. Eso último es lo que resulta limitante para determinados fines, y por tal razón se obvia, según nos parece.

 

Ahora, el gran puntillazo dado lo fue  sobre el tema de última, “valoró el pacto educativo y señaló que fue un buen ejercicio democrático, pero dice que los grandes cambios que se necesitan hacer no requieren pactos, sino decisión política”. Eso es lo más necesario hoy aquí para poder enmendar en el área, cabría agregar.

 

Ojalá que le hagan caso al señor Castaño Guzmán, una autoridad en la materia. Y, no solo en cuanto a lo que fue tocado aquí, sino con relación al contenido in extenso de sus consideraciones en cuanto al sector educativo del país.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández