¡Un fuerte ajuste fiscal sí! ¿Por qué, no menos corrupción estatal?

 

Claro, la corrupción y los despilfarros de los recursos que los pueblos ponen en manos de sus gobernantes, a través de las gravosas cargas impositivas que les imponen, son los que originan las faltas de liquidez, que motivan la concertación de empréstitos con el exterior; y, la ventanilla del Fondo Monetario Internacional (FMI) de ordinario está a su disposición, siempre y cuando sus condicionantes injerencistas sean aceptadas.

Es por ello que, nunca sus recomendaciones van directamente en esa línea. Obviamente, no conviene al organismo prestamista internacional. Sí, el sugerir fuertes ajustes fiscales, para procurar el retorno oportuno de los recursos que faciliten, sin importarles los efectos nocivos que se deriven hacia la población menos pudiente, la cual es, en definitiva, la que tiene que pagar todos los platos rotos, por la corrupción política y la impunidad compañera, a la que contribuye dicha entidad, a través de los préstamos que otorgan.

En esta ocasión, los representantes del afamado organismo extranjero, que muchos han osado hasta llamarle “tumba gobiernos”,  por las medidas que imponen, y que siempre van en contra de los pueblos, las que provocan  reacciones contestarías obvias, y se promueven sin reparo alguno, reunidos con sus cajas de resonancia locales, el “titerato” acólito gubernamental y empresarial, le pidió al Gobierno el que se aplicara “un fuerte ajuste fiscal”, según publicara como noticia de primera plana el medio “Listín Diario”, edición de fecha 5-2-18.

Lo mismo de siempre, “la ley del embudo”, lo ancho para el Gobierno, y lo estrecho para la población generalizada. Ahora el “tablazo fiscal”, se está justificando con los factores siguiente, entre otras cosas.

“Garantizar la sostenibilidad de la deuda”.

De ahí se infiere que, de ser así, se podrá seguir cogiendo dinero prestado, constituyendo el FMI una opción primaria, por supuesto.

Se debe recordar que, esa entidad tiene a su cargo la búsqueda de mercados a nivel de los países tercermundistas, principalmente, para la colocación de los excedentes de capital de los ricos del mundo, bajo la modalidad de empréstitos condicionados que permitan agenciar mayores beneficios para esos “turpenes” acaudalados, como las intervenciones y los narigoneos de estilo.

“Bien lo dejó dicho el gran maestro Juan Bosch, a manera de mensaje lapidario, digno siempre de recordar: “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo.” (Transcripción de un artículo anterior).

“Sacar provecho al favorable ciclo económico por el cual atraviesa el país”.

“¡Tremenda bonanza numérica!” El tan cacareado crecimiento económico local de los últimos tiempos, y que le ha sido vendido como muy cierto a los representantes del FMI, no es más que un bulto teórico embaucador politiquero – lo que se ve a nivel del pueblo es otra “fragancia -, determinado en base a números fríos, maquillados en lujosos despachos. “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, como reza un refrán popular.

Tan contrastante resulta el mismo, que anualmente el país debe recurrir a nuevos endeudamientos, incluyendo aquellos que hipotecan la soberanía nacional – emisión de Bonos -, para poder cubrir los déficits presupuestarios que se verifican cada año.

Esos parámetros que utiliza la llamada ciencia de los gráficos y los promedios estadísticos para las determinaciones de ese tipo – crecimiento económico -, tienen que ser revisados, pues nunca arrojan realidades concretas.

“Los desafíos futuros a los que se enfrenta el país ante las condiciones financieras mundiales”.

La mejor manera de prever sobre esas eventualidades futuras sería, entre otras cosas: el combate frontal a la corrupción estatal, y promover la cero impunidad relativa; controlar los gastos públicos, y el despilfarro de recursos estatales; la disminución del endeudamiento externo galopante, precisamente, etc. No es un fuerte ajuste fiscal lo que más se necesita, que implica un inexorable aumento de la presión tributaría, con efectos traslativos hacia toda la población. Es evidente que, a los sugerentes en parte les conviene.

Lo más probable es que, la misión última del FMI que visitó el país, con “motivo de las evaluaciones normales que realiza el organismo en el artículo IV”, ande detrás, más que otra cosa, de que el país se aboque a firmar un nuevo acuerdo de préstamos con dicho organismo, ya que ese es el fuerte de su trabajo.

Se entiende que las revisiones y evaluaciones de las economías en los países prestatarios por parte de ese organismo crediticio, no es más que una excusa ordinaria, en busca de que se continúen endeudando con el mismo.

Cuál nación en la que el FMI haya estado “metiendo la cabeza” ha logrado un verdadero crecimiento y posterior desarrollo económico, o simple estabilidad. ¡Esa es la gran pregunta que asalta! Todo lo contrario, se ha visto. Mayores problemas se han producido. No han logrado salir a flote.

Sólidos referentes aseverativos se tienen en ese tenor. ¡Qué le pregunten a Joseph E. Stiglitz!, o se lean su obra: “El Malestar en la Globalización”, en la que expone con amplitud sobre la esencia real de la referida institución.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Razones que se alegan para incumplir con la compra del marbete-placa en Dominicana

En tres (3) meses de plazo dado a la población, el que no cumpla con esa obligación fiscal, por dejado que pueda ser, o dificultades económicas por las que se esté atravesando, es porque no quiere. Es obvio que, motivos se tendrán al respecto, que deben ser estudiados y ponderados por las autoridades, para entonces proceder a combatirlos con el sosiego y la ecuanimidad debida.

Todos los años se presenta la misma situación.  Mucha gente, “qué no quiere” sacar el nuevo marbete de la placa para tener derecho a transitar en vehículos públicos o privados por la diferentes calles y avenidas del país. Y, como de ordinario se estila entonces, viene la incautación de los automóviles por parte del cuerpo policial represivo denominado AMET, tan pronto vence el plazo otorgado.

Evidentemente esa actitud ciudadana tiene más de una causa, y no hay que ser muy inteligente para inferir eso. Ahora, nadie se aboca, organismos oficiales principalmente, a tratar de definirlas en verdad, para procurar su combate, ¡qué se puede!

Nada más se dice, por parte de los encargados de cobrar ese tributo, para salir del paso claro está: que los dominicanos son muy dejados: “que todo lo posponen hasta la última hora, y que, por tanto, se debe ir compulsivamente sobre ellos”.

Claro, es una de esas, innegable. Pero, ¡no es la principal!, se deduce, y puede haber motivación para que la misma se abandone, en eso de que ahora se trata: tributo al libre tránsito. Que, además, la compulsividad absoluta no es el único camino; que hay otros más adecuados y justicieros entre los cuales elegir.

No cabe duda de que en parte es así, ¡se es dejado!, cabe reiterar Ahora, ese comportamiento, cuando se refiere especialmente a pagar impuestos en favor del fisco, tiene en adición un factor de mucho mayor importancia, que induce poderosamente a no querer hacerlo, u observarlo; y es que, una gran parte de la ciudadanía se siente estafada por el Estado nuestro, en la medida en que, al producto de los gravámenes todos con que se asfixia a la población no se les da el uso debido; y mucho menos, no se ve la reciprocidad con respecto a la sociedad, en términos de satisfacer las necesidades más apremiantes que la acosan.

La mejor muestra de ello, según se alega, está en las precariedades con que operan los hospitales públicos del país; en que, para poder lograr algún servicio asistencial, hay que rogarles a todos los santos, y hasta comprar los materiales médicos requeridos, por sencillos que sean, como jeringuillas hipodérmicas, gasas, calmantes, bajantes para sueros, hilos para coser heridas, esparadrapo etc.

Además, es de conocimiento público que, en muchos de esos establecimientos hospitalarios, los equipos para diagnósticos que se utilizan (sonógrafos y resonadores, entre otros,) se tienen alquilados a médicos privados, lo cual constituye una gran vergüenza dentro del sistema, entendiéndose que tales acciones no se llevan a efecto sin el conocimiento y autorización de las autoridades superiores en el Ministerio de Salud Pública, y demás organismos competentes.

Luego, la gran pregunta que asalta es, ¿y para qué pagar impuestos entonces en este país, cuando ni siquiera se cubren con los mismos las necesidades sociales de ese tipo. ¿Para robos y corruptelas políticas? Presiones para que se paguen sí puede haberlas, pero los cumplimientos de deberes en favor de la ciudadanía se olvidan, Es lo que se dice.  Y se sostiene: “¡qué bien!, es así!”

Se aduce, además, en el tenor directo de lo que se trata, que en una nación donde se tiene que pagar injustamente por los combustibles los precios más altos de toda el área del Caribe, incluso que, en USA, debido a la indolente recarga impositiva que se les aplica, la falta de deseos para renovar la llamada placa es obvio.

Y, en que, por otro lado, los conductores no tienen a quien reclamar nada, cuando los vehículos se deterioran sobremanera, por el mal estado de las calles y avenidas locales, lo que hace que, tampoco las autoridades tengan mucha calidad moral para estar exigiendo cumplimiento de pagar el tributo para transitar, marbetes de placas.

Entonces, se puede colegir que, la cuestión no estar incautando vehículos, una práctica ilegal por completo, de acuerdo con la opinión de juristas expertos, para obligar a pagar ese impuesto, con los excesivos gastos que se adicionan, que se tornan hasta abusivos.

¡No!, es procurar transparentar el uso de los ingresos estatales por concepto de tributos; que se satisfagan las necesidades sociales apremiantes con el producto de los mismos; y, que los conductores dejen de ser las victimas exclusivas ante los deterioros viales que sufren los vehículos en esta República. Qué se adopten los correctivos pertinentes. ¡Son las cosas que deben ir!, a los fines de que la población se sienta conforme, y entonces quiera cumplir.

Hasta que esas acciones de incautamiento abusivo de vehículos por parte de la AMET, a las que de ordinario se recurre, no causen una desgracia significativa entre conductores – agobiados por los problemas, como los déficits económicos que enfrentan – y los agentes de ese cuerpo policial, no se procurará la adopción de otra forma menos “traumatizante” para inducir a que se cumpla cabalmente con el pago del referido impuesto.

¡Ojo al Cristo, que los pueblos se “jartan”!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Economistas, economistas son: discursos y retóricas nada más

 

La verdad es que, cuando uno se detiene a leer con la mente fría la amplia exposición que hiciera el flamante nuevo Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo del país, señor Isidoro Santana, que a lo mejor piensa llegó a esa posición política-burocrática con una varita mágica, para resolver los grandes problemas asociados con la denominación del cargo, las conclusiones se tornan más que risibles. (Ver: periódico “HOY”, del 18-11-16)

De inmediato se da cuenta de que todos los economistas son cortados por la misma tijera; que son enchapados solo para discursos embaucadores, “retoriacados”, en su léxico muy especial, para confundir la gente poca versada en esos asuntos; y que, la denominación de consenso que se les ha dado a estos profesionales de los dibujos gráficos-numéricos: tecnócratas al servicio de los poderes políticos, está bastante cerca de la realidad.

Se entiende que no trabajan para idear modelos que permitan satisfacer las necesidades sociales de los pueblos, con los escasos recursos que se tengan a la mano, uno de los argumentos justificativos de la disciplina, sino para agenciar y ampliar el disfrute del pudín estatal a los políticos. ¡Sobran las muestras!

Según el “magnate” de que se trata, “El mantenimiento del actual esquema tributario podría llevar al país en el futuro a la insostenibilidad fiscal”. ¡Solo en ése piensa él! ¿Y los demás qué?

“Precisó que el Gobierno no ha presentado insostenibilidad fiscal debido a que ha mantenido restringido el valor total de los gastos públicos hasta un límite intolerable”. !Diablo!

Eso no se lo cree ni él mismo. Solo hay que reparar con imparcialidad en la abultada nómina pública, repleta de botellas políticas, y un funcionariado gubernamental, devengando salarios lujosos, que constituyen una vergüenza nacional, en el ámbito de un pueblo pobre como el nuestro, rodeado de miserias por doquier, y carencias extremas de servicios estatales; sueldos que resultan abusivos e irritantes, cuando se les compara con el promedio de los emolumentos mínimos que aquí se tienen. Parece que este señor vive en Rusia, a pesar del cargo a nivel nacional que ostenta.

Y con todo los cuartos que se gastaron en el proceso eleccionario recién llevado a efecto, procedentes del fisco, no cabe duda, que ahora se tendrán que buscar a como dé lugar, teniendo el burro de carga llamado pueblo que aportarlo, ¿qué tipo de restricción se estableció. ¡A veces hay que pensar primero en lo que se va a decir, ya que no a todo el que está en las gradas se le puede confundir!

Claro, la lente que éste tiene solo le permite mirar hacia la presión tributaria, que es muy baja a su entender; que el Estado tiene que aumentar la capacidad de recaudación; que, aunque la población no quiere que se le hable de impuestos, deja entrever la posibilidad de que hay que hacerlo. Nada más se converge en un solo punto: que todo el mundo pague impuestos, y que se eliminen las exenciones, aunque se afecten los consumidores pobres. ¡Qué tupé! ¿Por qué no habla de lo que se hace parcialmente con esos recaudos?

¿Y, por qué este señor, que dizque sabe tanto, no se refiere a los otros esquemas que deben ser modificados? Tampoco incluye dentro de sus “enjundiosos” análisis, para asociar, y entonces exponer a través de la prensa, una serie de aspectos gravosos que vienen afectando la economía del país, como son entre otros: el gran peso de las amortizaciones, e intereses de la deuda externa dentro del presupuesto público nuestro; los financiamientos gubernamentales a los demás poderes del Estado nuestro (Legislativo y Judicial), como a las mismas alcaldías locales, sin que en ninguno de los casos se puedan establecer los controles debidos, para que se trate de economizar.

Todo el que tiene que subvencionar sabe hasta dónde puede dar, y puede imponer condiciones. No es entonces asignar recursos para ser gastados alegremente, sin tomar en cuenta las precariedades financieras del Ejecutivo, como las demandas sociales de la población.

También, los costos-beneficios de algunos ministerios y dependencias públicas que en realidad nada aportan al país; que solo chupan presupuesto público; pues son más bien huacales para la colocación de botellas políticas. ¡Eso es muy ponderable en adición, cuando se habla de insostenibilidad fiscal!

Con recargas financieras como esas, siempre el presupuesto anual del país será deficitario, y los clavos calientes de penalizar más impositivamente a la población (con ITBIS general, precios de los carburantes y la energía eléctrica, los más altos del área del Caribe), como el continuar endeudando a la nación, tanto a nivel local como externo, habrá que mantenerlos para agarrarse siempre.

Otro aspecto con los que debería trabajar el superministro de que se trata, para edificar y justificar toda acción de carácter impositivo ante la población es: el tan cacareado crecimiento económico, incluso por encima de los pronósticos, respecto de los niveles cada vez más in crescendo de la pobreza entre nosotros. ¿Cuál es la razón principal de esa falta de correspondencia?

Además, de cómo se explica que un país con deudas hasta la coronilla, que podrían amenazar eventualmente hasta la soberanía nacional pueda crecer y desarrollarse de esa manera. También, en vía de concertar nuevos empréstitos con el exterior, “para seguir agriando la china”. Nadie crece, ni se desarrolla, cogiendo cuartos prestados. Seremos la excepción nosotros.  ¡Mucha gente quisiera saber!

Hay diversas temáticas ahí para estudiar, analizar, y recomendar cambios en otros esquemas que rigen, señor ministro. No se pude estar hablando de impuesto solamente. Y, darles prensa después a las conclusiones a que se pueda arribar, para conocimiento de la población en general.

 

Autor: Rolando Fernández

A cobrar ISR en “Dominicana”, ¡a todos quienes deben pagarlo!

 

¡Por ahí sí es! Aquí hay mucha gente que debe tributar en favor del Estado, y no lo hace, por innúmeras razones; entre ellas se destaca, el retorno de los favores políticos a los que contribuyen con las campañas electorales. ¡Sobran los precedentes!

 

Mientras tanto, los chiquitos siguen pujando abajo, hasta teniendo que pagar ITBIS por comestibles que son necesarios para la salud, incluidos dentro de la canasta familiar, y hasta por un sobre de café, o una libra de azúcar. Con los hidrocarburos el asunto se generaliza sin contemplación. También, por los cheles que se logran ahorrar para la vejez, hay que “cantearse”, impositivamente hablando, entre otros cobros abusivos que se disponen.

 

Muy significativo sería el aumento que se registraría en los ingresos del Estado por el concepto  señalado (ISR), de procederse a las revisiones y los cobros debidos; a eliminar las permisividades y los favoritismos de estilo, que liberan a tantos de tener que pagar impuestos al fisco.

 

Aún quedan aquí muchas fuentes aprovechables en ese tenor, no tocadas en defensa de ciertos intereses; y otras que, aun estando contempladas para dichos fines en las legislaciones vigentes, las autoridades competentes no tienen ojos para verlas, en términos de las exigibilidades que corresponden, por diversas razones.

 

Ahora parece ser, por las evidencias persuasivas presentes, que las “aguas fiscales contributivas” tomaran un rumbo más razonable y equitativo esta vez. La actitud de enmendar ciertos “baches” impositivos locales, se infiere a partir de la decisión adoptada por la DGII, respecto de exigir el pago de los impuestos correspondientes por parte de los accionistas de la Zonas Francas del país, tributo contemplado en la Ley 253-12 sobre el Fortalecimiento de la Capacidad Recaudatoria del Estado, con el cual no se venía cumpliendo.

 

Aquí hay que ponerse los pantalones largos, y demandar con fuerza el pago de los impuestos a todos los contribuyentes objeto, sin excepciones, ni distingo de ningún tipo. ¡Se tiene que acabar con el relajo vigente! Parece ser que las palabras que pronunciara el señor Magín Díaz, director de la DGII, ante los “magnates” de la Cámara Americana de Comercio recientemente, fueron en serio

 

Claro, lo que sí debe ser corregido con la oportunidad debida, sin dejar de lado los demás, obviamente, es uno de los factores dañosos que señalara el referido funcionario en declaraciones últimas ofrecidas a la prensa local, respecto del sistema tributario dominicano: la inequidad presente. “Lo calificó de inequitativo, ineficiente e insuficiente”. (“El Día”, del 7-10-16, página 6).

 

Por ejemplo, se acaba de aumentar el impuesto a pagar por el marbete de la placa para vehículos de motor, que da derecho a transitar por las calles y avenidas del país: RD$300 y RD$800, en función del año, o modelo ¡No es equitativo eso!

 

La diferencia entre el tributo de un humilde taxista, o el dueño de un vehículo utilitario para uso de las clases baja, y media baja, principalmente, con relación al de un rico potentado, o “tutumpote”, como decía el gran maestro – lujoso por doquier, alto cilindraje, y demás, amén de las “vainas” que les echan a los pobres ciudadanos -, es de RD$1,500. ¿Por qué tiene que ser así?

 

El que puede dar más de tres millones de pesos por un vehículo en esta nación (jeepeta, carros de lujos, de marca sofisticada, etc.), que los tenemos bastante entre nosotros; de esos millonarios de nuevo cuño, esnobistas, o “comparones”, ostentosos, favorecidos de la fortuna, o que consiguen los cuartos de forma fácil, pueden pagar entre RD$25,000 y RD$30,000, por concepto de placa anualmente. ¡Vamos a cobrarles a esos! ¡Qué más tributen los que mayor pueden!

 

Finalmente, nos gustaría, ahora que se está en busca de mayores recaudaciones fiscales, traer a las mentes de las autoridades del ramo al menos dos fuentes imponibles que entendemos deben ser revisadas, y son las que tienen que ver con los ingresos que se perciben por concepto de alquileres de viviendas, donde se está especulando hasta más no poder, con la renta de cualquier “cuartucho”, y se evade bastante, en primer lugar.

 

Y, segundo, el tributo aplicable al comprador de un inmueble cualquiera, en base al precio de venta, con el que también de ordinario hay siempre elusión, procedería ser aumentado, y que el contribuyente sea, no el que adquiere, cuando lo hace sin ningún financiamiento de las entidades del sistema, entendemos,  sino el dueño-vendedor, que es el que pide un paquete de cuartos por cualquier cosa, y quien en realidad se beneficia de la plusvalía que se haya  registrado, desde el momento en que lo obtuvo, hasta su enajenación por venta, como de las ganancias que se desprenden también de la especulativa paridad cambiaria, a través de los años.

 

Por último, y siguiendo en el orden de la equidad, aunque eso sí es un poco difícil, se debe reflexionar también en el sentido de que aquí solo pagan Impuesto sobre la Renta de manera fija los ciudadanos empleados bajo relación de dependencia (contribuyentes cautivos), que tributan bajo la Quinta Categoría, y que tienen un agente de retención: el empleador.

 

Y, ocurre que, hay muchas actividades informales entre nosotros – que se pueden definir y discriminar, a los fines de aplicarles una tasa de contribución al Estado única promedio, tras las ponderaciones y exenciones correspondientes -, las cuales permiten el devengo de muy buenos ingresos mensuales.

 

Sin embargo, sus ejecutores se viven riendo con las muelas de atrás, y dicen: “yo tengo que pagar nada de Impuesto sobre la Renta, y me beneficio de las obras del Gobierno, y demás satisfacciones sociales, igual que todos los ciudadanos aquí”. ¡No es justo!

 

 

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

“Del dicho al hecho hay mucho trecho”. ¡Combatir evasión y elusión tributaria aquí!

 

¡Aplica muy bien ese refrán popular en este caso! Como bien lo considerara el señor Campos De Moya, refiriéndose al discurso que pronunciara ante la Cámara de Comercio recientemente el señor Director General de Impuestos Internos, Magín Díaz: “es un discurso muy valiente, en el que esbozó la situación fiscal del país y los planes que tiene la institución”.

Claro, él se atrevió a decir lo que otros incumbentes, o titulares, han preferido callar. Evidentemente, lo hizo en su calidad de técnico calificado en materia tributaria, y no como político, en cuyo escenario el “cobre se bate” de otra manera a nivel nacional, por razones muy obvias, bastante conocidas.

De ahí que, de sus connotados pronunciamientos, merecen ser resaltados algunos puntos incluidos, a los fines de análisis y las conclusiones derivadas. Entre esos, “anunció ayer una cruzada contra la evasión fiscal, aseguró que no hay espacio en su gestión “para tratos privilegiados a nadie: ni empresarios, ni políticos, ni amigos, y que ése es mandato directo que ha recibido del Presidente Danilo Medina, que piensa cumplir al pie de la letra”. ¡El presidente puede decir hasta misas cuando lo desee! Los precedentes sobran.

Lo así expresado por dicho funcionario luce algo iluso, y hasta demagógico en cierto aspecto, ya que resulta muy cuesta arriba el que tal cosa pueda ser llevada a cabo en Dominicana, y mucho menos cuando se repara en los sujetos a que se hace mención, por su estatus social en el país, gente muy influyente, que gravita sobremanera en la vida nacional, como es el caso específico de los empresarios, patrocinadores de campañas y candidaturas políticas, en los diferentes grados que se tienen, como niveles estatales.

 

En tal sentido, ¿van a controlar a esos consuetudinarios evasores, los mismos funconarios que ellos ayudan a subir al poder, y que reciben exenciones, como permisividades y arreglos para no pagar impuestos, entre otros?  ¡Muy difícil eso!

Pues de más es sabido aquí, que esa es una de las formas de reciprocar las subvenciones económicas, y respaldos solidarios, que les ofrecen esos a los políticos en sus proyectos electorales.  Por consiguiente, se corresponde la pregunta que antecede, y que a muchos les asalta. Además, cabría la interrogante, ¿qué pasa señor Magín, se olvidaron los compromisos?

Es posible que sus intenciones sean muy buenas, como técnico, se debe reiterar, y que harían posible incluso, el quitarles parte de las cargas onerosas tributarias a los de abajo, con las que de ordinario se busca compensar los dineros que el fisco deja de recibir de los grandes potentados evasores. Pero, como dice el titular que encabeza, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, queriendo significar demasiadas dificultades que salvar.

Otro punto sobre el cual meditar sería, según lo dijera el señor Díaz: “Pagar impuesto no es una manifestación de solidaridad o una concesión particular. Es un deber fundamental establecido en la Constitución de la Republica. Por eso como Administración Tributaria tenemos la obligación de hacer cumplir………….”

Ahora, y tomándole la palabra a ese señor, si tributar es un deber constitucional, la amplia inquietud que se desprende es, ¿qué tipo de deber sería, el que a esos recaudos, religiosamente honrados por los contribuyentes objeto, cualesquiera, sean usados debidamente por los gobiernos para corresponder las grandes necesidades  sociales, como en el caso nuestro, entre otras cosas, y que no se les dé un uso desaprensivo,  medalaganario, y corrupto, para satisfacer apetencias personales y grupales, tal es lo que de común se estila muchas veces en este país?

Esa es una de las razones que inducen a la evasión fiscal entre nosotros, osando muchos eventuales contribuyentes hasta decir, ¿y para qué voy a pagar impuestos, para que se roben esos cuartos los políticos? ¡NO!

Sabido es que, se le obliga a la gente a tener que pagar gravosos tributos, pero las reciprocidades hacia la sociedad en general se olvidan. Y, de eso están bien conscientes los empresarios en particular.

Por no ignorar ese aspecto, y que es precisamente el último a tocar aquí por parte nuestra, fue que el señor José Luis Corripio, digno representante de empresariado nacional, al reaccionar frente al discurso de referencia, dijo entre otras cosas: “los impuestos se convierten en muy benéficos según el destino que se le dé a ese dinero. La calificación de los impuestos que son de rigor y que todos los Estados deben cobrar, debe estar acompañada de un uso adecuado y prioritario de esos fondos en beneficio de las clases sociales que más necesitan”. (Periódico “HOY”, del 1-9-17, pag. 3E).

De lo dicho por ese zorro empresario, dueño casi de medio país, aunque probablemente con cierto dejo de hipocresía, por su entendida condición beneficiaria también, se infiere que, el señor Pepín Corripio está de acuerdo con lo expresado por el Director la DGII, en términos de que se combata la evasión y la elusión de los impuestos locales, aplicándose las normativas legales vigentes que conciernan dentro de nuestro ordenamiento jurídico, pero, supeditado todo a la equidad debida, como al uso racional, y dirección social efectiva de los recursos económicos que se perciban por tal concepto.

¡Qué bueno, el que se pudiera hacer así, para bien de este país! Ahora, ¿habrá real voluntad política? ¡Esperemos para ver!

 

Choque de dos culturas: poblacional (evasión tributaria) y estatal (corrupción)

 

Por lo regular, los teóricos de la economía y serviles de los poderosos políticos, aunque reconocen las malas prácticas tanto poblacionales como estatales, ven  mucho más las pajas en los ojos ajenos, de los pueblos, que en los de aquellos que los contratan para estudios y recomendaciones de medidas correctivas, que solo vayan en su favor; esos que siempre dirigen los Estados, hombres avaros y desaprensivos, con rarísimas excepciones.

 

El caso presente constituye otros de esos ejemplos. En el marco de un “conversatorio organizado por el Banco   Mundial los días 28 y 29 de abril donde académicos de Harvard y autoridades gubernamentales se reunieron en Montevideo, Uruguay, para discutir qué medidas son las más eficientes para hacer gobiernos transparentes que puedan responder a las exigencias de la población de rendiciones de cuentas del sector público más efectivas en Latinoamérica”, se dijo que: la “Evasión de impuestos es cultura en la región”.

 

También consideraron los expertos en ese ambiente, como necesario, “un cambio en la estructura tributaria”, refiriéndose al sistema de recolección,  la búsqueda de cuartos claro está, en pos de enfrentar dicha conducta. (Véase. “Listín Diario”, del 29-4-16, página 2D).

 

Como se puede leer en la reseña citada, “los pueblos tienen  la cultura de la evasión”, pero no se señalan en realidad los porqués de haber surgido esa disposición. Sí de introducir “cambios necesarios en la estructura tributaria”,  en busca de evitar  dicho comportamiento pueblerino,  obviamente.

 

Tampoco se habla en forma directa, puede decirse, de la que ya es una cultura estatal: la fehaciente corrupción rampante; del desvío de los recursos económicos captados a través de las ordinarias y onerosas cargas impositivas por parte de los políticos  mandantes, que se supone deben estar destinados a la satisfacción de las necesidades sociales de los pueblos, reciprocando de esa manera los sacrificios económicos de la gente objeto. O sea, para atender en realidad obras públicas prioritarias, salud, educación, etc.

 

¿Es lo que de común se hace? No, se roban los cuartos producidos impunemente. Pero, en eso no hacen hincapié los teóricos de la economía, y serviles de los políticos de turno. Luego, todo el que se pueda zafar de pagar tributos, procurará evitarlo, y se justifica en gran parte. Primero, porque en realidad muchos se reportan injustos; y segundo, por el destino de un gran porcentaje de los ingresos percibidos por ese concepto, de todos ampliamente conocido.

 

Esas sí que son las grandes vigas dolosas y depreciables en los ojos ajenos, que deben llamar poderosamente la atención; y que no están en aquellos de los pueblos pendejos, sino de los que mandan y legislan; que no se derrumban con una reestructuración tributaria, y menos en términos de recolección.  Sí procurando equidad y justicia social; el uso adecuado de esos dineros; y, la cero impunidad judicial en favor de los desfalcadores de los erarios públicos de que se trate.

 

Respecto de la temática, nos llamó poderosamente la atención algo que se incluye en la citada publicación periodística, y que se relaciona con el plano nacional. Según la DGII nuestra, la evasión en el ITBIS en el año 2010, fue de un 29.7%. La entendemos  superior en los próximos períodos anuales. Y, es lógico suponer que, con respecto a los demás cargas impositivas también debió haber sido  de consideración.

 

Y es que,  aquí se  tiene suficiente tela por donde cortar en torno a ese tema. La presión tributaria en Dominicana muy poco se corresponde con la inversión social por parte del Estado nuestro.  Los recursos que se reciben por tal concepto se les da un uso medalaganario, personalista, y hasta grupal; como, el cubrir compromisos de la jodía deuda pública total contraída, cuyos fondos no se sabe con precisión a dónde diablo van a parar. Son más del pudín estatal a disfrutar por los mandantes que les toque.

 

Precisamente, lo estamos viendo en estos momentos, en que una costosísima campaña electoral reeleccionista está siendo llevada a cabo. ¿De dónde han salido todos los cuartos gastados en la misma hasta el momento, y los que faltan, de los bolsillos de los políticos? ¡Jamás! Los que ésos guardan son intocables para tales fines.

 

Amén de lo expresado, cuántos dineros entregó graciosamente la Junta Central Electoral (JCE) a los partidos del patio, para francachelas, politiquerías, y demás yerbas aromáticas, de la cara a las próximas elecciones. Además, para que muchos altos representantes de esas organizaciones, más bien empresas lucrativas, continúen haciéndose más ricos cada vez.

 

Entonces, en el caso nuestro específicamente, ¿puede la ciudadanía estar conforme con el pago de las gravosas cargas tributarias que pesan sobre sus hombros? ¡No!, y, todo el pueda evadir su pago va a tratar de hacerlo.

 

Cuando de esos se habla en cualquier reunión de orden social, y hasta de manera individual con los ciudadanos de este país, incluidos personajes pertenecientes a determinadas empresas lucrativas, y hasta en las mismas aulas universitarias, la respuesta inmediata es: “y para qué se van a pagar tantos impuestos aquí, para que los políticos se roben los cuartos y los depositen sus cuentas en el exterior, o se hagan dueños de lujosas mansiones, villas, y vehículos construidos para millonarios, de último modelo”. ¡Qué va, no vale la pena hacerlo!

 

Luego, que se dejen los economistas y serviles de los políticos, de estar teorizando e inventando con reestructuración tributaria, y que enfilen sus cañones, principalmente, hacia los políticos ladrones e impunes de la región. ¡Esa debe ser la principal cultura a combatir, para evitar la evasión tributaria pueblerina!

 

Rolando Fernández

 

¡Cuidado, qué hasta la belleza cansa!

 

Dice un viejo refrán, muy popular por cierto, “que guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado”. ¡Difícil que no se dé siempre esa sentencia!

 

El contenido de tal máxima está por comprobarse en este país, luego que pasen los próximos comicios electorales. Los “tablazos” impositivos en contra una vez más de la población, que de seguro habrán de venir a partir de entonces, están hoy en carpeta; ya han sido anunciados “placidamente” por las actuales autoridades gubernamentales, de proseguir las mismas en el poder, a partir de agosto próximo.

 

Luego, cabría decir,  sin ánimo de identificación política alguna, solo ponderando la deplorable realidad económica nacional para un amplio segmento de la población, ¡quien se deje matar es porque quiere, luego del osado aviso!

 

Eso hace inferir que, se está muy seguro del triunfo respecto del proyecto reeleccionista en curso, a como dé lugar; o, que es una burla más de esas que se han venido dando en este país, asumiéndose que aquí los hombres se acabaron; como,  creyéndose estos políticos nuevo cuño, que ellos pueden hacer cuánto les venga en gana, sin miramiento alguno, para que este adormecido pueblo se lo acabe de llevar el diablo, aumentándole cada vez más sus precariedades económicas, y ellos poder seguir viviendo bien.

 

Sí, porque para hablarle a una nación, en las condiciones en que ésta se encuentra, de una nueva reforma fiscal necesaria, que jamás va a ser para disminuir las gravosas cargas impositivas actuales sobre los hombros de su gente, sino para aumentarlas más aún, después del despilfarro de recursos económicos que se ha podido ver durante los últimos meses, costeándose la tozuda campaña electoral reeleccionista, que no cabe duda ha sido con los dineros del Estado nuestro, y que ahora se quiera sacar esa inversión de las costillas de los ciudadanos aquí, hay que tener caras bastante duras, y ser lo suficientemente inconscientes, desaprensivos en grado sumo.

 

Ahora, que recuerden todos estos políticos busca cuartos y poder, el sentido de otra frase muy significativa, esa que dice: “Nunca  es más oscura la noche que cuando va a amanecer”; y que, el avistamiento del día en el presente, puede constituir el despertar de este pueblo, para concienciarse de manera definitiva, y barrer con todos estos polítiqueros ingratos, que le han saqueado, y mofado de él  sin piedad durante tanto tiempo.

 

Que recuerden que, “la voz del pueblo es la que más se parece a la de Dios”, según  sostienen algunos entendidos, cuando el primero se dispone a hablar; que ya una parte de éste, bastante importante y significativa – las mujeres -, amenazó, según apareció publicado en la redes sociales, con lanzarse a las calles, de aumentárseles sus calamidades, a partir de una nueva reforma fiscal que  se disponga, y la caja de resonancia del Ejecutivo llamada Congreso Nacional la apruebe.

 

Lo penoso es que, el anuncio haya sido hecho por las  mujeres nada más. ¿Y los hombres de este país, dónde están?

 

Autor: Rolando Fernández

Con los cuartos del pueblo, ¡qué bien!

Aquí los gobiernos compran por comprar. No hay una real planificación efectiva, en términos de la utilización requerida y apropiada, en cuanto a los bienes que se adquieren. Y, como los cuartos del pueblo no les duelen a los que dirigen, “machete y colín” entonces, como se dice en buen dominicano.

 

Probablemente, lo que sí más importa a los políticos de nuevo cuño, al momento de decidir sobre ese particular, son las comisiones y las prebendas que se derivan de las adquisiciones alegres que se llevan a cabo.

 

Les tiene sin cuidado, el que luego los bienes obtenidos sean usados o no; el que después se les  abandone en cualquier lugar, hasta que se deterioren por completo. Precedentes los tenemos de sobra en el país.

 

Son las conclusiones obligadas a las que se tiene que arribar, cuando se repara con atención sobre trabajos periodísticos como esos que aparecen en los medios “HOY” y  “Diario Libre”, en sus ediciones de fechas 4-3-14, referentes a la adquisición de  autobuses que serían utilizados para las rutas alimentadoras del Metro de Santo Domingo, los cuales  comenzaron a llegar al país en el año 2012, sumando la flotilla unos cien (100) más adelante, y encontrándose en estos momentos  una gran parte de los mismos  en el estacionamiento de la Base Naval de la Armada, depreciándose, a la intemperie, bajo agua, Sol y sereno, sin que todavía se conozca lo que se va a hacer con ellos.

 

“El Gobierno central, la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) y el Fondo de Desarrollo del Transporte Terrestre (Fondet) todavía no saben qué hacer con más de 70 autobuses, de un total de 82, que fueron adquiridos para la rutas alimentadoras del Metro de Santo Domingo”. (¡Vaya perla!). Ver “Diario Libre”, señalado.

 

¿Cuántas inversiones con iguales características se habrán hecho en este país?, incluidas aquellas en sofisticados y modernísimos equipos médicos, que se han dañado por completo, debido al descuido y la falta de uso, agenciados sin plataforma previa para aplicación determinada, cuyas compra dejaron de seguro en su momento jugosos beneficios a los que autorizaron, como a todos aquellos que luego intervinieron en las transacciones relativas.

 

Ahorita aparecen los llamados “empresarios” del transporte aquí, y con las habilidades acostumbradas, logran que esas guaguas les sean adjudicadas a precio de “vaca muerta”, como se dice en esta nación, y con un “fiao” para pagar cuando se pueda, porque sino hacen un llamado a huelga; y luego, solo honren los compromisos asumidos en un irrisorio porcentaje.

 

Sin embargo, con escenarios de despilfarros así de frente, se procura seguir gravando al pueblo con mayores cargas impositivas; y, cogiéndoles cuartos prestados a los organismos internacionales de financiamiento, que son quienes por lo regular alientan la mayoría de los proyectos estatales de inversión, con tinte politiquero en esta República, ofertando y facilitando recursos económicos frescos en “bandejas de plata”.

 

Cuando no, se recurre a la considerada “panacea” de los nuevos tiempos durante las gestiones de gobierno, algo casi generalizado a nivel de los países tercermundistas: la emisión de Bonos Soberanos. Y, los que vengan atrás que “arreen”, o les entreguen el país, en el caso nuestro, a los acreedores extranjeros, cuando no les puedan pagar los compromisos concertados con anterioridad.

 

¡Qué eficientes, previsoras, como incorruptibles, y nacionalistas autoridades por demás, nos hemos venido gastando los dominicanos durante los últimos lustros! ¿A dónde llegaremos así?

 

No muy lejos, ¿verdad compatriotas?

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

Me gusta equivocarme; agradezco cuando los demás se molestan en corregirme.

Así, el ego no me engaña, haciéndome creer siempre perfecto. (R.F,)

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Aquí todo se quiere resolver con préstamos e impuestos.

Evidentemente, son las fuentes más fáciles de recaudación de recursos frescos por parte de los gobiernos, para poder satisfacer los denominados déficits fiscales. No importan lo efectos derivados, en términos de consecuencias dañosas previsibles: compromisos con el exterior, que nadie sabe con qué los podrán honrar los que vienen detrás; y, los aumentos en la presión tributaria, sin reciprocidad razonable hacia la satisfacción de las necesidades sociales imperantes, que conllevan la “asfixia” económica a la población, y mayores precariedades para la misma, en todos los sentidos.

 

En los días iniciales del año que recién comienza se ha estado hablando bastante, y analizando sobre el grueso de la deuda acumulada que tiene ya este país con el exterior, sin esperanza de que se detenga ese “torrente caudaloso”,  condicionante, y comprometedor en grado sumo, con gastos relativos de bastante consideración incluidos en Presupuesto Público de esta nación para el año 2014. Pero eso no importa, es lo que se entiende. ¡El  que venga atrás que arree! como se dice. Es dinero para resolver rápidamente lo que necesitamos, entienden los políticos.

 

Por el otro lado, el festival impositivo continúa “viento en popa”. El que no pueda vivir aquí,  que se vaya, parece ser la concepción de los jerarcas estatales de turno. El año comenzó con la aplicación de nuevos gravámenes, hacia áreas de consumo obligado por parte de la gente, como la firme intención de fortalecer los mecanismos de recaudación por parte de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).

 

En ambas direcciones ya el sector comercial, cuyos reclamos obviamente podrían tener mayores efectos, por su contribución fiscal, que los encaminados por la población en sí como conjunto, no sólo elevaron su voz de protesta ante la instalación de las llamadas impresoras fiscales, sino que la Federación Dominicana de Comerciantes llamó a sus afiliados a un paro general por 48 horas, los día 5 y 6 de febrero del presente año, según ha publicado la prensa local, luego de las interrupciones de labores parciales que se han venido efectuando en ese orden, a manera de calentamiento, aunque cierta división se ha puesto de manifiesto dentro del sector. Hay opiniones encontradas, contrarias.

 

Complementa su protesta, el que se deje sin efecto la aplicación del incremento anunciado, aprobado desde el año anterior, de 8% a 11% del Impuesto sobre la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (Itbis) a los productos de la canasta básica (café, azúcar, mantequilla, chocolote y aceite), por entenderse que la población no resiste más cargas impositivas.

 

Algunas áreas empresariales aquí, no están de acuerdo con la lucha que en tal sentido ha venido llevando a cabo el sector comercial. Se le está acusando incluso de no querer pagar impuestos. El mismo director de la DGII, señor Guarocuya Félix proclamó públicamente, según fuera reseñando en un medio periodístico nuestro, “que no acepta presiones ni chantajes de los comerciantes que se oponen a la instalación de las impresoras fiscales”.

 

La verdad es que, aunque se pueda estar o no en favor del paro, una de las razones que subyace en los reclamos de los comerciantes hoy, al igual que en aquellos relativos al endeudamiento del país,  es que ya aquí la población está cansada de que el gobierno sólo recurra a ambas fuentes en búsqueda de recursos financieros para procurar resolver sus problemas de carácter económico, con origen básicamente en la corrupción estatal que se ha venido registrando entre nosotros durante los últimos lustros, práctica sobre la que no se advierte intención de enmienda, y punición real alguna.

 

Es por ello que, la temática de la presión tributaria en esta nación, como la misma búsqueda, y aprobación congresual de empréstitos con el exterior, van a tener que ser revisadas, y muy bien ponderadas por parte de las autoridades de esta República, para evitarse eventuales desbordamientos sociales, con consecuencias impredecibles.

 

No es posible que esas continúen siendo las únicas alternativas a las que de ordinario se recurra para agenciarse recursos frescos, sin medir podría decirse, las consecuencias inmediatas, que reducen cada vez más el poder adquisitivo de la población para la obtención de bienes y servicios de consumo masivo; como las futuras, en términos de tener que honrar compromisos después, por dineros que los grupos políticos se han gastado, bien o mal, pero que no se sabe en qué.

 

El gobierno nuestro podría ahorrarse muchos recursos financieros, lo que se traduciría en fuente suficiente de liquidez para hacer frente a sus compromisos ineludibles, recurriendo a una considerable reducción en su rubro de gastos corrientes, con marcada incidencia en las partidas correspondientes a la nómina estatal, aun se tenga que asumir el costo político derivado. ¡Que se acabe con los sueldazos burlones que se verifican entre el funcionariado público, y sus complementos!

 

Toda esa empleomanía botella sólo por razones partidaristas, tiene que ser suprimida. Hay que eliminar los ministerios que no tienen ninguna función de mérito para el país, según tantos aquí lo consideran, como por ejemplo: la Juventud, la Mujer, entre otros, sólo utilizados para ese fin.

 

Pero además, todas esas entregas millonarias de pesos que se hacen a los partidos políticos para ser dilapidadas durante los procesos electorales, y todas sus francachelas inherentes, tienen que ser dejadas sin efecto.

 

Con acciones de esa naturaleza, se obtendrían dineros en cantidad suficiente, que permitirían un significativo respiro tributario a la población, como una disminución en la incertidumbre que le viene acosando, producto del endeudamiento externo in crescendo cada vez, al que tendrá que ponerle el frente en un futuro no muy lejano, que ante la imposibilidad de poder honrarlo, se podría estar poniendo en juego la soberanía del país.

 

El imponer gravámenes al pueblo, como el endeudar la República resultan ser las cosas más fáciles, pero las menos convenientes para todos.  Asociada esa iniciativa primera, y los controles a los que se aspira, con el “pataleo” actual de los comerciantes, hace que el mismo no se torne tan censurable. Vamos a ponderar su posición con sosiego reflexivo, y enfocarlo desde una posición justa e imparcial.

 

Aquí no todo debe ser resuelto con préstamos e impuestos. Mayormente se recurre a esas decisiones, para reponer los platos que otros han roto, sin que se les pida hoy ningún tipo de cuenta. Debemos sacrificarnos todos, comenzando por el propio Gobierno, en sus padrinazgos y las ejecutorias programadas.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Sentencia 168-13, e impuestos nuevos a aplicar

La verdad es que, ¡son ésos dos huesos duros de roer por parte de las presentes autoridades gubernamentales! Por algunas declaraciones y recomendaciones externadas, que ha venido  publicando  la prensa local durante los últimos días, parece ser que algunos personajes despiertos nuestros han estado vislumbrando, o advirtiendo, la posibilidad de que el Gobierno tenga que enfrentar en el futuro cercano serias dificultades económicas y sociales, de no actuarse con el tacto necesario, debido a la aplicación de la famosa sentencia 168-13, evacuada por Tribunal Constitucional (TC), inapelable; como, el pretender continuar presionando más a este pueblo con nuevas cargas impositivas.

 

Es indiscutible que, por los eventuales efectos derivados que se infieren en relación con ambas temáticas, se cree  que ambas cosas pueden estar representando una “bomba de tiempo” puesta en los pies del actualmente presidente de la República, por gente que soterradamente le esté adversando en el ámbito político, con un propósito obvio: hacer deslucir la presente gestión y aprovechar el descontento social que se genere para pescar en río revuelto.

 

Esa es una apreciación, que tiene consenso de alguna consideración a tomar en cuenta, entre determinadas personas pensantes aquí, por la fortaleza que evidencian las decisiones que se deben adoptar en ambos sentidos, principalmente con respecto a la precitada sentencia, ya que los asuntos de carácter impositivo se reportan como más manejables.

 

El espacio pagado que apareciera publicado en el periódico “Listín Diario”, edición de echa 30-12-13, página 9ª, intitulado  “Democracia en riesgo para todos los dominicanos”, independientemente de que se pueda estar o no de acuerdo con su contenido total, por la procedencia que tiene, y quien es señalado como autor – cargos desempeñados -, debe ser leído muy entre líneas, para sacar conclusiones.

 

También merece una lectura sosegada y reflexiva el acopio de informaciones que recoge el trabajo publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 5 de enero del presente año, por el aguzado y connotado periodista nuestro Juan Bolívar Díaz, bajo el título “El genocidio civil no podrá sostenerse”, en el que señala que, “Tanto el presidente Medina como el expresidente Fernández saben que el  genocidio civil decretado por la sentencia 168-13 es insostenible y acarreará daños al país, pero parecen reos de sus sobrevaluados aliados ultranacionalistas”.

 

Evidentemente, y en el tenor de dicha nueva normativa migratoria, los aprestos de orden internacional en torno a la unificación de las dos naciones caribeñas, con sus cajas internas de resonancia, que desde hace ya bastante tiempo vienen siendo puestos en evidencia, como también los intereses de carácter económico que subyacen tras esas pretensiones, podrían provocar a esta República serios inconvenientes, por su dependencia con el exterior – comercial y financiera -, en el sentido de las trabas, como las exclusiones posibles; y en fin, el cerco que ya se advierte hay la intención de tenderle al país, en el caso de que no se obtempere con relación los alegatos vertidos, en cuanto al manejo y aplicación de la conflictiva sentencia.

 

El día anterior, 4 de enero,  en el mismo periódico citado, página 6ª, apareció una reseña sobre el mismo tema, correspondiente a unas declaraciones que ofreciera el experto en derecho constitucional Luis Gómez, que la intitulan, “cree juristas tienen posición nacionalista errada”, en la que el ducho abogado sostiene  “que si el TC hubiese tomado en cuenta artículos 26 y 74 no habría dado sentencia 168-13”.  Entendemos que  refiriéndose a la Constitución del República.

 

Claro, con su correspondiente explicación, haciendo hincapié en marco del derecho internacional, que siempre debe ser tomado en consideración, según él entiende. “Gómez señala que ya ningún país está aislado del ámbito internacional a pesar de tener su propia Constitución”. “Sería una soledad pensarnos con la razón exclusiva en un continente”.

 

Es indudable que, la sentencia 168-13, plantea una ecuación de difícil solución para el presente gobernante. Parece que los ideólogos de  que la misma fuera aprobada y puesta en ejecución en estos precisos momentos, no previeron algunos riesgos derivados posibles en el orden internacional, por la delicadeza de la disposición, y los factores humanos envueltos. ¡Ya veremos!

 

Respecto de la presión tributaria, que hasta de desaprensiva podría calificarse, ante las precariedades económicas a que ha venido siendo sometida la población para satisfacer la voracidad fiscal vigente,  en procura de cubrir las deficiencias financieras a nivel estatal heredadas de la gestión anterior, según se ha dicho, con la que tuvieron que ver de forma directa algunos creadores de impuestos nacionales que se gasta el país, que aún continúan gravitando en el quehacer económico de los dominicanos, y con aspiraciones a dirigir los destinos nacionales a partir del año 2016, también actuando como herramientas internas que utilizan los organismos de financiamiento internacional para sus propósitos  condicionantes en relación con los empréstitos que conceden, son muchas las voces que se han levantado en contra de.

 

Pero, además, son muy pocas las informaciones que fluyen en esta nación, en cuanto al uso real y efectivo de los tantos impuestos que se recaudan, y que se tornan más inquietantes aún debido a la gran sombra de la corrupción estatal que se ha venido registrando durante los últimos lustros, acompañada del triste y deleznable ambiente de impunidad reinante. En verdad, no se sabe a dónde en realidad va a parar el fruto de los tributos nacionales; y, es muy mínima la reciprocidad que se observa, derivada de ésos hacia la población.

 

Ya vimos que, como regalo inicial del Año Nuevo 2014 que acaba de comenzar, después de haber sido otorgada la “limosna navideña de la Regalía Pascual”, entraron de inmediato en vigencia aumentos impositivos que afectarán más aún de forma gravosa la canasta familiar.

 

Tan arbitrario e injusto se considera el asunto, que hasta los mismos comerciantes están opuestos a la nueva aplicación, y  han agregado la protesta a su lucha en contra de la instalación en sus negocios de las llamadas impresoras fiscales. No favorecen el incremento anunciado, aprobado desde el año anterior, de 8% a 11% del Impuesto sobre la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (Itbis) a los productos de la canasta básica (café, azúcar, mantequilla, chocolote y aceite).

 

Pero además, el mismo ministro de Industria y Comercio, señor José del Castillo Saviñón, favoreció una prórroga en el alza del ITBIS a los productos señalados, como al Impuesto Selectivo al Consumo, según las declaraciones que aparecieron en un medio digital de prensa, por considerar que el aumento dispuesto, que comenzó a regir desde el mismo 1ro. de enero, va a disminuir significativamente el poder adquisitivo de la población.

 

Transcribimos textualmente: “El ministro de Industria y Comercio dijo que en lo personal favorece la posposición de la entrada en vigencia del incremento de 8% a un 11% del Impuesto a la Transferencia de Bienes y Servicios (ITBIS) a  varios productos de la canasta familiar”.

 

“José del Castillo explicó que igualmente hubiera preferido una prórroga en el alza impositiva que se comenzó aplicar desde este primero de enero al Impuesto Selectivo al Consumo”.

 

“Admitió que esos incrementos en la tasa de tributación de productos de consumo masivo, como el azúcar, café, yogurt, chocolate, margarina y aceite afecta el comercio y disminuye el poder adquisitivo de la población”. (Véase Almomento.net, del 5-1-14).

 

Finalmente, el expresidente, señor Hipólito Mejía, dijo que, “para una población agobiada de tantos impuestos, serán insostenibles las nuevas cargas adicionales al Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados (ITBIS) para este mes a productos básicos” (Periódico “HOY”, del 5-1-14, página 4ª).

 

Como se puede inferir por todo lo expresado anteriormente, tanto la dichosa sentencia 168-13, como esos nuevos aumentos en el ITBIS, y Selectivo al Consumo, esperándose otros más de seguro para el presente año, en términos de aplicación, conforman una situación bastante delicada para el actual gobierno, por lo que se impone el actuar de manera reflexiva, y escuchar con atención las voces “opinantes” que se han levantado con relación a tales disposiciones, únicas hasta ahora.

 

“Hablar es de necios, callar de cobardes y escuchar de sabios” (Carlos Ruiz Zafón). Importante frase, muy aplicable en los casos aquí tratados, principalmente en lo que respecta a su última parte.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández