El caso del residencial Miraflores no es el único

Lamentablemente, cuando en un país se ponen en evidencia la falta de autoridad, como los irrespetos obvios que eso conlleva, las posibilidades de algo poder lograrse para procurar enmendar las situaciones caóticas que se verifiquen, ¡con manos suaves!, son muy pocas. ¡Se necesita muñeca!

Y menos, en una nación como la nuestra, en que residen tantos demócratas de “hojalata”, serviles de los poderes políticos y económicos regentes, busca lo de ellos, a través de conseguir engancharse en el tren de la corruptela estatal. Nadie aporta nada, solo se comportan como aspiradoras de cuartos, para lo personal y grupal.

Ese caos vehicular, los riesgos, y el desorden que imperan en ese prestigioso sector de Miraflores, no son exclusivos de aquel lugar.  Los mismos se verifican también  en muchísimos sitios nuestros; solo que, en los otros afectados no están las plantas de un periódico de gran circulación nacional, como en este caso, ni tampoco aparecen ciudadanos dispuestos a elevar los reclamos pertinentes.

Entienden que, ¡no vale la pena hacerlo!; que nadie les va a escuchar; y además, procuran evitar riesgos hasta de sus propias vidas, que provengan de acciones retaliatarias encaminadas por los infractores consuetudinarios de todas las leyes y normativa vigentes en el país.

Da “gusto” observar, el cómo mucha gente de esta sociedad, parquean sus vehículos en los mismos frentes de las señales de tránsito que prohíben hacerlo, como diciendo: ¡“porta mí”, aquí ya no hay reglas que cumplir!

Pero además, está el hacerlo sobre la aceras, impidiendo el paso de los peatones, y haciéndoles el juego a los venduteros de chucherías y comidas callejeras, que usufructúan esos espacios públicos alegremente, en la realización de sus actividades comerciales. ¡Se creen los dueños únicos!

El problema del sector de Miraflores se agrava más aún en horas de la tarde, por el flujo vehicular constante, incluido el de algunos camiones-trailers que transportan efectos para empresas localizadas en el lugar, cuando el movimiento coincide con la salida de los alumnos pertenecientes al liceo público “Unión Panamericana”, osados, y con “muy buena crianza hogareña por cierto”, que se lanzan a la calle “Paseo de los Periodistas”, sin pensarlo dos veces, temerariamente.

Parece ser que la Divinidad Suprema ha protegido a esos muchachos; por lo que, los tantos vehículos, livianos y pesados que circulan por la citada vía, a veces a altas velocidades, no se han llevado de encuentro a algún grupo de esos “mozalbetes”,   en determinadas ocasiones de aglomeración. Y, en eso poca gente repara; ni siquiera las mismas autoridades del referido centro escolar citado, les preocupa tal situación, según lo que se advierte.

Ahora, hay algo que se debe asociar con todo lo expresado anteriormente, y es que: cuando se autorizó y se produjo la instalación algo reciente de una universidad privada  en medio de ese tan transitado sector, en un área inclusive que luce totalmente impropia para tales fines, por las limitaciones obvias, en términos del flujo vehicular a producirse, en adición al ya existente, por una parte; los espacios mínimos para parqueos necesarios; y, la búsqueda de hacer negocios en las aceras, entre otras cosas, ¿no se pensó en el caos que iba a generarse de inmediato en esos  predios? ¡Todo luce indicar, que se dejaron de lado tales previsiones!

¡Penoso eso! En el presente se están recibiendo los efectos de la gran improvisación innegable, como de la permisividad oficial en base a la cual entonces se actuó, que están originando en estos momentos  parte del gran problemazo social que allí se verifica, y que las autoridades del país, si es que aún quedan algunas dispuestas a hacerlo, están en la obligación de tomar cartas en el asunto, a los fines de resolverlo. ¡Eso no debe continuar así!

Pregunta obligada: ¿se podrá hacer algo a las buenas respecto de? ¡Difícil!, aunque los pseudos demócratas locales entiendan que sí. De esa forma, ya nada se puede lograr en esta nación, pues los males están demasiado profundos; los irrespetos entre nosotros se han dejado tomar demasiada fuerza; y, los “paños con pasta”, como es lo que siempre se estila, ya no funcionan aquí.

Rolando Fernández

El “velo visual” de la sociedad dominicana, ¡insólito! ¿Cuándo será rasgado, para mejor suerte?

Toda luce indicar que el grueso de la población nacional está ciega; tiene un “velo visual” que le impide verlo todo; o, es que nada le importa, aunque se observe la generalidad de las cosas, el que al país se lo acabe de llevar el diablo, en mano de estos políticos desaprensivos de nuevo cuño.

Las situaciones impropias que se están viendo entre nosotros  tienen poco parangón, respecto de las ocurrencias en otros países con características muy similares a las nuestras, y a veces iguales  por completo.

Sin embargo, aquí se puede notar, cómo los politiqueros que nos gastamos nosotros juegan con la inteligencia de la gente, a través de las farsas que utilizan, las demagogias fehacientes, y el mercadeo embaucador con relación a los mismos, por parte de los expertos en la disciplina inductora “vendutera”, cuando no es que lo hacen, los lambones de estilo pagados.

Muy pocos son los ciudadanos de esta nación, que están reparando en los derroteros inciertos a que la misma  está siendo conducida, producto del alarmante endeudamiento externo, la corrupción estatal rampante, como la falta de una plena administración, y aplicación  de justicia.

Por supuesto, y a manera de complemento, están las carencias de servicios y bienes básicos imprescindibles para la población, pinceladas esas con las extorsiones que se verifican a nivel de los precios de oferta.

Las mencionadas “prendas nocivas”, en lo inmediatamente anterior, son de las que más se destacan entre otras cosas peores, como se reportan la delincuencia, la criminalidad, y la inseguridad ciudadana. ¡Increíble, e innegable panorama!

No obstante, todo en este país se deja continuar igual. No hay gente que proteste con la firmeza debida, y sostenida voluntad, que ya las desaprensivas actitudes de los políticos nuestros merecen. Solo se ven eventos “relámpagos” en algunas localidades del interior del país, que siempre terminan con algún muerto y unos cuantos detenidos, no lográndose nada positivo en realidad.

Hace unos días, pudimos leer en un artículo que publicara un connotado sociólogo del país, una interesante pregunta que él se hace, y trató de ofrecer a la vez algunas respuestas a su juicio: ¿por qué los dominicanos no protestan, ante lo que están viviendo de forma generalizada?

De la misma se pueden derivar opiniones múltiples, que no necesariamente se corresponden con las expresadas por dicho profesional en todas sus partes, aunque él poco deja de estar en lo cierto.

Entre las más atinadas estarían, en nuestra humilde opinión, la escasez de liderazgo político concienciador en Dominicana.  Aquí nada más se tienen avaros y antinacionalistas jefes de grupos, títeres de los poderes extranjeros por demás, haciendo lo indecible para alcanzar el poder, favorecerse ellos en lo personal, y reciprocar con los grupos que les respalden.

Los segmentos juveniles sociales nuestros, que pudieran protestar, a los que mayormente les correspondería hacerlo, han sido alienados y transculturizados en su gran mayoría, como estrategia “narigonil” de los poderes regentes, para un manejo más efectivo.

En el país, la juventud solo está pensando en el consumismo desmedido, el adherirse a cuántos esnobismos le introduzcan por ojo, boca y nariz, como se dice; y además, en buscar cuartos a como dé lugar, para satisfacer las apetencias de moda. Ostentar, moviéndose en buenos vehículos, visitar sitios recreativos de lujo, y si es posible, portar un arma de fuego, que a veces no saben ni siquiera cómo usarla.

Se prefiere ser esclavo del consumismo avasallador, como de los vicios alucinantes, que inclinarse por la defensa de los intereses nacionales. “Porta mí”, ¡Qué protesten y traten de resolver otros!

Por su parte, aquellos que ya tienen una vida organizada en términos familiares y económicos, nada más se inclinan por la conservación de los bienes obtenidos, sin importar el cómo; al igual que, la realización de sus quehaceres diarios, y la satisfacción de los compromisos sociales propios de la clase.  Lo demás tiene poco sentido para ellos. Para qué preocuparnos, si aquí nada se puede resolver ya, es lo que dicen.

Evidentemente, el terreno que pisan los políticos del patio en la actualidad, lo comenzaron a abonar ésos desde hace muchos años, para recoger los frutos que están cosechando hoy. Todo se planificó en función del mensaje aquel que envuelve una de las frases sociológicas por excelencia: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Y, se preparó el escenario para el disfrute presente!

Para poder lograrse algo entre nosotros, en el tenor de lo que se trata, hay que romper con ese marco planificado de provecho político. Se necesita de verdaderos líderes en la  disciplina, que en verdad sean aptos para concienciar, principalmente a la juventud, y que aglutinen suficiente cantidad de seguidores además, en disposición de propugnar y trabajar por los cambios que el país necesita.

Rolando Fernández

Un país que nada más huele a política lucrativa

En eso ha sido convertida Dominicana. ¡Lamentable!, ¿verdad? No hay circunstancia alguna en que no esté envuelto ese jugoso negocio actual, para quienes se dedican a tal ejercicio.

Todo está tintado, con lo que se puede considerar como un flagelo destructor, aparentemente imbatible; que está llevando a la nación hacia un despeñadero de impredecibles consecuencias; que de dejarlo para muy tarde, en términos de eliminarlo con voluntad, se estaría convirtiendo en el germen de una previsible desgracia nacional.

Muy escasos son los medios de comunicación de masa, cuyo principal alimento laboral o noticioso, no sea esa lucrativa actividad, mercadeando gente con aspiraciones a puestos electivos estatales,  como mercancías cualesquiera, sin importar quienes sean, o las condiciones que reúnan para trabajar en bien del país.

Pero además, están los “programeros” especializados en loar personas politiqueras; en hablar de ellas; y, buscar la manera de catapultarlas como reyes, cuando  no sirven ni para peones, alegóricamente hablando.

Claro, lo único que media en el asunto son los “boroneos”, las prebendas, o las reciprocidades que se ofrecen a cambio de, en el caso de que los paganinis  puedan llegar al poder. La ética y las actitudes por concienciación, o convicciones propias, hace mucho tiempo que se fueron al carajo en esta nación; quedaron bien lejos atrás. ¡Qué lástima!

La mayoría de los comunicadores, y de la gente que hace vida pública en este país, lo han convertido en un pedazo de tierra caribeña, solo con hedor a política lucrativa, o como inversión, abierto negocio, demagogias, farsas, y desenfados relativos. ¡Nada más solo eso, es lo que se ve entre nosotros!

Todas las demás temáticas se estiman de bajo perfil, o se ignoran por completo, sin importar los beneficios que puedan arrojar para esta maltratada sociedad, debido a que reporta muy poca ganancia el abordarlas con el rigor necesario, o la formalidad debida.

¡Penosa, nuestra cruda realidad: el comercio politiquero fehaciente en el país! Ya el mismo está dejando de oler a política lucrativa, y  comenzando a “jeder” en ese nauseabundo orden.

Rolando Fernández

Al recogedor le puede ir muy bien. ¡Y cuidado….!

Sin que se interprete como peyorativo, por lo de recogedor, todo luce indicar que al PRM le puede ir bastante bien en sus aprestos de dar acceso a todos los disidentes de los partidos PLD y PRD, desencantados y adoloridos, a partir de la alianza color lila concertada entre ambos, en busca de la reelección presidencial, de cara al próximo proceso electoral por parte de los primeros, como la repartidera reciprocatoria de estilo, los segundos.

Heridas abiertas las hay “por pipá”, como se dice popularmente, por más que se quiera estar tapando el Sol con un dedo, situación que puede favorecer de manera considerable al PRM, en términos de aumentar su membresía, dando cabida a todo el que procure llegar hasta el mismo.

El PRM tiene la innegable oportunidad de recoger a muchos desertores resentidos con sus organizaciones originales, que además mantienen relaciones personales con “perremeistas” que ayer fueron poder, desde donde de siembra siempre para cosechar en el futuro. ¡Vengan, que nosotros los esperamos a todos!

Es obvio que, las argucias politiqueras por las que se han inclinado, tanto los morados que aspiran a quedarse en el gobierno, como los blancos en procura de que les toque parte del festín estatal, han surtido efectos que podrían resultar de peligro a la hora del none, tal dice el pueblo, inclinando muy la balanza en favor de los perremeistas. ¡Y cuidado…..!

¡Ojo al Cristo!, que cuando la mar está picada, refiriéndonos alegóricamente a las organizaciones pactantes citadas, las pescas resultan muy buenas.

Y, nadie puede negar que los hornos no están para galletitas a nivel interno en las citadas organizaciones (PLD y PRD), por los repartos y reservas de candidaturas que han realizados los cabecillas de ambos partidos, dejando con el moño hecho a mucha gente meritoria dentro de las mismas, que tienen su espacio ganado, y todo el derecho a aspirar a puestos electivos nacionales, como a recibir el respaldo masivo de sus respectivas entidades partidarias.

En ambas organizaciones, hay muchos miembros que no se van a quedar de brazos cruzados, ante los desprecios y tratos burlescos de que han sido  objeto, motivados por la presente coyuntura reeleccionista. Van a reclamar sus derechos adquiridos, como a recurrir ante las instancias que entiendan pertinentes en pos de que se les reconozcan.

De lo contrario, procurarán formar parte de otras parcelas políticas, dentro de las cuales, por razones obvias comparativas, se habrá de preferir la del PRM.

El recogedor por excelencia en este caso, los está esperando con una sonrisa. ¡Hey!

Rolando Fernández

Un problema que apremia: los taponamientos en el tráfico vehicular

El grueso de las pseudos autoridades que se gasta este país, nada más están pensando en la reelección, politiquear, acuerdos partidarios, y demás “yerbas aromáticas” de estilo, de cara al próximo torneo electoral. ¡Penoso eso!

Sin embargo, hay otras temáticas que se deberían abordar con voluntad y firmeza, que poco pasan por las mentes de quienes les competen, como es el caso, por ejemplo, del caótico tránsito vehicular que aquí tenemos, y más en adición.

De ordinario, se inventa y se allanta bastante sobre la marcha con respecto a ese particular, introduciéndose “paliativos” de corta duración. Y es que, a las verdaderas causas-base de ese problemazo, cada vez más in crescendo, no se quiere bajar, por las “aristas” visibles y riesgosas que tiene.

Siendo cualquiera algo conservador, no sería osado pensar que, dentro de un par de años como mucho, no se podrá transitar por las calles y avenidas de este país. Los inmensos taponamientos que se habrán de producir, si continúa todo como va, no lo permitirán. Será necesario entonces moverse en motores, y bicicletas; o, comprarse un helicóptero para poder ir bien montado, los que puedan hacerlo claro está.

El parque vehicular que ya aquí se tiene está muy por encima de la capacidad vial existente. Al parecer, en esta nación hay más automóviles que gente. Y, las importaciones de vehículos de todo tipo, que aportan jugosos tributos a los gobiernos de turno, siguen “viento en popa”. ¡Ni pensar tocar esa alcancía!

Para introducirse en ese pandemonio de vehículos callejeros nuestro, sin que sea a las llamadas horas pico incluso, hay que pensarlo dos veces; estar dispuesto a estresarse; como, a correr los riesgos probables obvios (problemas de salud, infartos al miocardio repentinos, cualquier necesidad fisiológica, más en caso de problemas intestinales – diarreas -, etc.), en medio de las aglomeraciones que se producen en la actualidad, sin que se prevean las medidas enmendatorias pertinentes para evitarlas.

¡Brillan por su ausencia los correctivos de lugar que ya se imponen! De eso muy poco se quiere hablar, por las implicaciones que se toman en cuenta, entre ellas las de carácter tributario para el Estado, en términos de las tan apetecidas recaudaciones aduaneras, procede reiterarse. También el evitarse enfrentamientos con los sindicatos de choferes públicos, entre los demás infractores de la ley de tránsito nuestra.

La otra fuente de ingresos estatales sujeta a afectación en el caso de, lo sería el gran consumo de combustibles cada día, lo cual aporta una gran tajada impositiva también. ¡Hey, cuidado!

Independientemente de todo, la autoridades de este país tienen que  ir pensando en medidas tales como: suspender la importación de vehículos durante dos o tres años; disponer el tráfico vehicular dividido, a partir del número de placa, par o none; ampliar y facilitar en la medida de lo posible, el transporte público colectivo, con administración estatal, y la concienciación ciudadana de orden;  fijar horarios especiales para el tráfico de los vehículos pesados; establecer cambios escalonados para los horarios laborales, como de entradas y salidas a las escuelas y colegios; habilitar y controlar de manera efectiva carriles expresos en las principales avenidas de las ciudades, principalmente, entre otras cosas que se hacen necesarias.  Además, inclinarse por la aplicación irrestricta de la ley de transito, y sus normativas complementarias, sin distingos de ninguna clase.

De no adoptarse y planificarse las regulaciones, como los correctivos que se requiere ir aplicándolos desde ya, imposible será en el mediano plazo el conducir un vehículo de cualquier tipo en este país.

Rolando Fernández

Lecturas varias proceden, para un acto inhumano despreciable. ¡Háganse!

¡Siempre hay que aquilatar y reflexionar!  Los linchamientos en contra de personas que sean sorprendidas en la realización de actos delictuosos, no es la práctica más adecuada para exigir una efectiva administración y aplicación de justicia entre nosotros.

Evidentemente, lo ocurrido en ese tenor hace unos días, es una muestra de la desesperación que mueve a una sociedad que se siente acosada completamente por el flagelo de que se trata – la delincuencia – y desamparada a todas luces. ¡Qué se considera acorralada y burlada!

Ahora, aunque despreciable la acción, hay un refrán que reza: “Todo obra para bien”. Y, hechos como el acaecido en Villa Mella, en que fuera linchado salvajemente el joven Hermes Jiménez Martínez, acusándole de haberse robado una motocicleta, según reseña de la prensa local, tiene que llamar a reflexión general en esta nación.

Por tanto, no solo procede con respecto a los proclives a delinquir, y luego van a burlarse de las víctimas envueltas, pues en corto tiempo logran salir en libertad de nuevo a las calles, a hacer sus fechorías; que resultan sin castigo alguno, y hasta osan amenazar para después a los eventuales denunciantes, que prefieren callar ante cualquier situación delictiva que les afecte.

De igual forma deben hacerlo las autoridades competentes nuestras, para que vean hasta dónde está llegando el efecto de la displicencia que se exhibe al respecto, como las acciones retaliatorias a las que se recurre actualmente, que hasta a ellos mismos podrían alcanzar, de seguir las cosas como van.

El hecho referenciado pone en evidencia el hartazgo ya de la gente aquí, que no encuentra quien la defienda de la delincuencia in crescendo cada vez en que vivimos los dominicanos, por lo que se ha optado por tomar la justicia en sus propias manos. El mismo tiene precedentes, aunque no tan crueles y expresivos, como ese que ahora nos tocó observar.

¡Penosísimo y despreciable tal hecho!, el quitarse la vida de esa forma a un joven con apenas 17 años de edad, en la flor de su juventud, como se dice, que incluso dejó en la orfandad a un niño inocente, y que no se sabe cuál podría ser la reacción a posteriori del  mismo, cuando mañana a alguien se le ocurra decirle lo acaecido a su padre, por  incurrir, según la gente, en un acto delictuoso, indebido  por supuesto, pero quizás justificable hasta desde cierto punto de vista, por la “inclemencia” de un gran sector de la sociedad nacional.

El salvajismo, la rabia, la indignación con que se llevó a cabo dicha acción lo dice todo. Es que no se le está dejando otra alternativa a la población víctima, sin importar los motivos para delinquir que se tengan.  De alguna manera esa tiene que mandar cierto mensaje alusivo para defenderse, aunque resulte doloroso.

Hablando en términos humanos propiamente es obvio que, se está en presencia de un acto criminal, execrable. Pero, es un acontecimiento que hay que leerlo en todos los sentidos posibles; no es solo el recomendar castigo para los autores  lo que procede, que lo merecen es lógico, como tantos  han dicho con respecto al mismo. ¡Debe haber algo más!

Una pregunta importante que se desprende con relación al suceso, es el porqué ese joven, que no lucía tener cara de delincuente según la foto periodística mostrada, se inclinó por la acción dolosa – robarse una motocicleta -.

Lo más probable es que fuera, por no tener dinero para comprarle una lata de leche a su hijo, u otras cosas perentorias, mientras el funcionariado estatal no sabe qué hacer con la “rumba” de cuartos que recibe, producto de los sueldazos burlones que se le paga, algunos de los componentes quizás hasta analfabetos, amén de los desaprensivos actos de corrupción que  se exhiben, con la lenidad que muestra el poder judicial en este país, conformado a la medida de tanta gente cuestionable.

A veces, las injusticias que se verifican a nivel de los pueblos, como las necesidades que exigen satisfacción prioritaria de los ciudadanos, inducen a muchas cosas.  Las extremas desigualdades burlescas sociales entre nosotros, vienen propiciando desde años  la realización de algunas acciones indebidas. ¡De eso no hay duda!

Lo acontecido recientemente en el sector Licey, Punta de Villa Mella, es para castigar a los autores. ¡Muy cierto! Pero, también para que reflexionen los delincuentes nuestros que deambulan por las calles y avenidas del país, buscándosela a como dé lugar, sin reparar en riesgo probable alguno. Y, en adición, corresponde igual actitud a las “mandantes” autoridades nacionales, que nada más se vuelven bla, bla, bla, con relación a una temática tan delicada como esa.

Rolando Fernández

Qué importante es, sentirse uno siempre rodeado de verdaderos sentimientos!

Esa es la mejor recarga para continuar viviendo conforme, según lo que humanamente entendemos. Todo lo contrario ocurre, cuando se percibe la falsedad, la demagogia, el interés marcado en los acompañantes, fijos, u ocasionales; que cuánto se recibe, obedece a un cumplido que se torna evidente, y nada más.

De apariencias, falsías, y teatros está llena la humanidad. La proclividad hacia esas actitudes es inmensa entre la gente. ¿Por qué será?  Muchas personas, producto de la falta de un verdadero apoyo emocional,  aun no se haya sembrado para merecerlo, aparentemente, reparándose nada más en la presente corriente de vida física, experimentan serios vacíos, o crisis existenciales cuando son objeto de esas disposiciones animosas, que les pueden conducir a delicados estados depresivos, con tendencia hacia la peligrosidad de la subsistencia misma, como es el caso del suicidio extremo por ejemplo.

Es obvio que, el apoyo emocional verdadero y oportuno se traduce en claro amor incondicional; aquel que nada exige a cambio de; que siempre se ofrece, sin importar que medie  reciprocidad alguna. Pero, cuán lejos está eso del accionar humano presente, independientemente de que alguien deba ser objeto o no. ¡Hoy cada cual “jala” para su lado!

En los tiempos actuales, quienes pueden contar con entornos reales de solidaridad que les rodeen, tal sería el caso de los padres en especial, conformados por hijos, hermanos y conyugues, entre otros familiares y allegados cercanos, brillan casi por su ausencia. Esas intenciones quedaron prácticamente en el lejano pasado.  Parece que la Madre Naturaleza tiene razones poderosas para que así sea, y que su Ley de Causa y Efecto se cumpla de forma inexorable.

Con respecto a todos cuántos puedan ser blancos de esas actitudes ingratas de gran generalización hoy, procedería hacer un alto y preguntarse: ¿Por qué? ¿Qué motivos puede haber? ¿A qué obedece que otros no pasen por la misma experiencia? Procuraremos exponer respuestas a nuestro humilde juicio, más abajo.

Producto de lo expresado, y en conexión con lo que expusiera Kedmay T. Klinger Balmaseda, en un artículo que publicara en el medio “HOY”, edición de fecha 15-11-14, intitulado “En plena crisis existencial”, “los individuos que atraviesan crisis existenciales se caracterizan por sentirse permanentemente vacíos, desanimados y desmotivados; atraviesan periodos de intensa tristeza y desasosiego, y  se les desata un temor conscientes o inconsciente asociado a la idea de la muerte”.

Claro, ante el escenario de soledad en que alguien se pueda  encontrar, sin tener de quién agarrarse, aun sea para conversar con entrega, como se dice, es obvio que, tiene que sentirse vacío, sin motivación alguna para continuar viviendo; triste e inquieto, desorientado; y, estar pensando solo en la llamada muerte, en el orden convencional, máximo cuando el periodo vital hacia en lo delante ya inspira poco, y las posibilidades escasean, por razones comprensibles.

Pero hay otras aseveraciones muy importantes en el trabajo de referencia, que se deben transcribir para mayor difusión y concienciación de muchos:

“En plena crisis existencial, es común levantarnos sintiéndonos diferentes y con un extraño aburrimiento, evidenciando repentinos cambios de ánimo, sintiéndonos que  no queremos hablar con nadie o casi nadie de nuestra vida personal, pasando una sensación interna de insatisfacción generalizada así  las cosas estén marchando bien, porque lo que antes nos gustaba y motivaba ha perdido valor, por lo que enfrentamos ese sentimiento de hacer cambios en nuestro estilo de vida”.

Todo lo expresado en los párrafos inmediatamente precedentes,  envuelve una serie de verdades, sobre las cuales, personas que han estado atravesando por crisis de esa naturaleza, podrían dar fieles testimonios. Claro está, todo en términos de ocurrencias individualizadas.

Ahora, en el tenor de lo que se trata, hay un aspecto muy fundamental que se debe procurar conocer, y ponderar: causales que están en la base de ese tipo de crisis.  ¡No se advierten a simple vista, y constituyen el gran QUID de todo!

En el trabajo a que hemos hecho alusión, se habla de lo siguiente: A) “Aunque es preciso señalar que no todos los individuos padecemos crisis existenciales y no todos los que las sufren viven de la misma manera”; y,  B) “Si ésta es adecuadamente resuelta, nos permite adquirir un sentido de auto-suficiencia moral y personal que puede repercutir de modo favorable por el resto de nuestra existencia”.

De tales afirmaciones se desprenden, en primer lugar, las siguientes preguntas: ¿por qué a unas personas sí,  a otras no? Y, en el caso de ocurrir, ¿por qué a no todas en iguales condiciones?

Esas son cosas que llevan a pensar necesariamente en el prediseño de cada corriente de vida, sobre lo que se habla a nivel de esoterismo profundo. Y, asociado con eso, que nada de cuanto sucede a cada ser humano es casual, sino causal, con principalía de origen en vidas anteriores.

De otro lado, y en segundo lugar, ¿se podrá resolver adecuadamente la problemática? Creemos en lo particular, que es posible hacerlo en algunos casos, pero que en otros no; que todo va a depender del grado de punición kármica inherente.

Eso que sugiere el existencialismo, de que “cada individuo tiene la capacidad de elegir los parámetros de su propia existencia. Elegir el propósito y el significado de nuestra vida por nosotros mismos,  sin ayuda externa, podría ser la clave para resolver una crisis existencial”, encierra muchas interrogantes.

En lo personal, no creemos que ninguna de las dos concepciones aplique en realidad. Que ni por nosotros mismos, o con ayuda externa se puedan hacer esas cosas.  Si toda corriente de vida está presupuesta, en el ámbito divino, como es lo que se entiende esotéricamente hablando, reiteramos, solo nos queda la aceptación del momento presente en que se viva; hacernos uno con lo que llegue, sin etiquetarlo de bueno o malo, y asimilar que todo obra para bien, en términos evolutivos.

Que nosotros, “por nuestra cuenta no podemos hacer nada verdaderamente importante”, como bien lo señala Eckhart Tolle, una  de sus obras, Pero además, en la misma Sagrada Biblia, al alcance todos, tenemos que: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23).

Entonces, no es cuestión de existencialismo. ¡Es lo que a cada cual le toque, por estar predispuesto en su corriente de vida, y que de manera inexorable tiene que darse!

Finalmente,  cabe señalar que, la única intención en el exponer sobre tan delicada temática es: ¡inducir hacia una sostenida reflexión sosegada sobre lo tratado!, haciendo provecho de la celebración del 10 de septiembre,  declarado como “Día Internacional de la Prevención del Suicidio”, tras considerarse como segunda causa de muerte a nivel mundial.

: Rolando Fernández

Perdón eclesial católico a las abortistas arrepentidas. ¡Cuestionable decisión esa!

La verdad es que, resulta muy extraño, proviniendo del papa Francisco, quien en varias ocasiones ha dado muestras de profundos conocimientos esotéricos, el anuncio que hiciera por medio de una carta al Presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, de que: “la Iglesia perdonará a mujeres abortistas, y a quienes lo hayan facilitado, al tiempo de pedir una amnistía para los detenidos, durante el año del Jubileo, que se inicia en diciembre próximo”. (Listín Diario”, edición del 2-9-15, página 12).

En nuestra humilde opinión, y con todo el respeto que nos merece el Pontífice, ¿podrá la Iglesia perdonar ese pecado?; y menos, cuando “el derecho canónico considera el aborto como una falta particularmente grave”, según se expresó.

¡Ni ése, ni otros entendemos! El perdón, a manera de dispensación directa, solo el mismo creador del Universo puede otorgarlo, según lo que hemos investigado en ese orden, y  la concepción que tenemos.

No creemos que, precisamente el aborto, que es una falta que va en contra del curso normal de cada corriente de vida femenina, prediseñada de antemano por las entidades divinas competentes, en términos de Manifestación Suprema terrenal encomendada, como las conquistas kármicas puestas sobre los hombros de cada cual, pueda quedar liberado de punición en el tiempo, aunque las iglesias, sin importar su línea, intervengan para evitarla.

¡Lo dispuesto, dispuesto está! La Ley Natural de Causa y Efecto factura de manera inexorable a los infractores, o les proporciona a los hombres (general) las bonanzas y beneplácitos para los cuales se ha sembrado.

Lo convencional en cuanto a que: “El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido”, no concebimos que pueda tener aplicación a nivel religioso simplemente, en términos absolutos, sin importar que sea a través de cualquier obispo o sacerdote del grado que se tenga. ¡El asunto no es tan fácil! ¡Lo que se ha sembrado siempre se habrá de recoger!

En relación con lo  planteado es obvio que, el arrepentimiento puede transformar a las personas, en cuanto a comportamientos y futuras actitudes, pero no les libera del castigo merecido a posteriori por los daños provocados, que es el craso error que muchos conciben.

La gran mayoría cree, que con arrepentirse nada más, claro por falta de concienciación de su verdadera esencia-espiritual-, como el propósito de sus estadías temporales sobre el planeta Tierra, todo su problema ha quedado resuelto. ¡Y no es así!  De lo contrario, muchas cosas prescritas en el orden esotérico evolutivo para la humanidad, no tendrían sentido.

Se debe recordar que, pecado, según se traduce del idioma griego significa: “fallo de la meta, no dar en el blanco”,  (errar en el blanco dirían algunos). ¿Y cuál es el blanco que se infiere?, las corrientes de vida presupuestadas de antemano para la encarnación individual de toda entidad Alma-espíritu que ingresa al plano de la materia densa, la Tierra.

Es que no se exprese aquella, tal cual fue la intención divina. Y eso, será facturado por la Madre Naturaleza en los momentos más propicios. ¡Que nadie se pierda!

Dios,  o como  se Le quiera llamar, dictó su Suprema Ley a obedecer, ¡para que se cumpla! Él no castiga, como tampoco premia a nadie. Todo lo ganamos nosotros mismos, con nuestras acciones, y los pensamientos a que damos acceso. ¡Observación del cumplimiento debido, es lo que procede!

A todo lo expresado se debe nuestra extrañeza, con relación al anuncio del Pontífice Católico, y el perdón a las abortistas durante el año próximo del Jubileo, a iniciarse en diciembre, según el anuncio hecho. (“Año Jubilar, del 8 de diciembre del 2015 al 1 de septiembre del 2016”).

Procede reiterar que: siempre hemos creído que todos los papas de la Iglesia Católica conocen y manejan las temáticas esotéricas. Algunos exteriorizan parcialmente esos conocimientos. Otros no lo hacen,  y obviamente, sus razones particulares tendrán, por lo que hay que respetarlas.

Rolando Fernández

Repartidera de puestos públicos: ¡una vergüenza nacional!

Las cosas que se ven en este país son increíbles. Referentes cuestionables los hay demás. Primero, una nación que estuvo gobernada en el pasado, durante algunos años,  por un mandatario que, independiente de sus connotadas aptitudes como estadista probado, ya no estaba en condiciones físicas óptimas para funciones tan delicadas de ese tipo – CIEGO -. Sin embargo, estaba al mando de los destinos nacionales, sin una oposición considerable a las ejecutorias que disponía.

Luego asume la Presidencia de la República, otro que viene “plegado” por completo a los intereses extranjeros; no defensor obvio de la soberanía nacional, e “hipotecador” del país por excelencia, a través del endeudamiento externo principalmente; y, con la marcada intención de convertirlo en un Nueva York chiquito; pero, no solamente en cuanto a emular las cosas buenas que allí se verifican, sino también las cuestionables, importándole llevarse de encuentro nuestros patrones culturales.

Pero además, que mostró comportarse como protector a ultranza de la corruptela estatal instaurada desde entonces, y que prosigue sin lugar a dudas en el presente; dejando en adición,  el escenario judicial preparado a voluntad, para la no persecución y castigos a posteriori.

Más adelante, la nación tuvo que gastarse un presidente totalmente atípico, que no reunía las aptitudes necesarias para dichas funciones; que entendió el país como una finca de su pertenencia, para sembrar y recoger frutos a su antojo, en compañía de un “séquito” escogido, que también observó cuestionables comportamientos,  y muchos de cuyos miembros se aprovecharon de la incapacidad de aquel para dirigir los destinos de la nación, en pos de agenciarse jugosos beneficios personales; verbigracia, algunos de lo pseudos economistas que le ofrecieron su concurso, que más bien merecían llamarse oportunistas.

Ahora, podemos ver cómo la “angurria” de poder, y los deseos de coparticipación estatal, hacen dejar de lado las agrias beligerancias políticas entre dos organizaciones antagonistas, mantenidas por más de cuatro décadas. ¿Y todo, a cambio de qué? Obviamente, la distribución del buffet gubernamental. ¡Qué nadie se pierda!

Los pactos politiqueros, y las “metidas de pata” se observan por doquier. La repartidera “alegre” de cargos, y puestos públicos de importancia, para ir a lo mismo que todo el mundo sabe, ¡a buscársela!, se torna vergonzosa, y asqueante por supuesto.

En ese sentido, han salido a flote aseveraciones tales como: “Alcalde de SDN dice que ni muerto entrega la candidatura”. Esto no lo cedemos ni muerto”. “Aquí va a haber que matarnos”. (“Diario Libre”, edición e fecha 12-9-15, página 06). ¡Parece ser que es el único merecedor, o su organización política!

Interesante sería saber, ¿qué ha hecho ese señor en beneficio de los munícipes, o zona territorial que tiene a cargo? ¿Cuál podría ser el legado a un eventual sustituto? También, ¿qué razón  tan poderosa estaría en la base de su aferramiento a la posición? En relación con eso último, ¿ofrecer servicios reales, eficientes  y oportunos a esa circunscripción del país? ¡Difícil!

Es en tal línea de comportamientos egotistas, y osados, que anda la mayoría de politiqueros nuestros, busca cuartos más bien, aunque algunos no lo exterioricen de forma tan cruda e indignante, a partir de los “escritos acuerdatorios” burlones para reciprocar que se han firmado, en busca de apoyo a la desgracia de la reelección presidencial, que aquí se estila siempre – ¡es bueno el carguito! -, sin importar de quién sea el proyecto en ese orden, y  los lambones, como arribistas a las claras, que lo respaldan de ordinario.

¡Qué vergüenza nacional! ¿Qué diría de este país la gente pensante en el exterior, partiendo de los escenarios referenciados más arriba entre nosotros?

De seguro se preguntaría: ¿Y qué país del “diablo” es ése? ¿Es que allí ya no queda capacidad pensante para reflexionar y aquilatar, ni “hombres de pelo en pecho”, tal se dice popularmente, para exigir?  ¡Es lo que todo luce indicar!

Pues se continúa  permitiendo, el que un grupo de vándalos avariciosos, con saco y corbata, siga afrentando y burlándose de aquella maltratada sociedad, insegura, sin aplicación de una plena justicia,  con insalubridad por doquier, y desorganizada  completamente; con una educación teledirigida desde la política partidarista; como, estafada  a nivel de las ofertas y los cobros de servicios básicos, al igual que de bienes imprescindibles, entre los que se destacan la energía eléctrica y los hidrocarburos, por solo hacer mención de dos.

Finalmente, las interrogantes serían: ¿cuándo despertará la gente de allí? ¿Faltará mucho para que eso ocurra? ¡Difícil responder a las mismas!, diríamos nosotros.

Rolando Fernández

El proyecto reeleccionista está montado por completo. ¡Esperemos para ver!

No hay duda de que, en tal sentido, se han hecho todos los amares posibles; se ha recurrido a cuántas estrategias se entienden necesarias, sin importar esfuerzos y costos para llevarlas a cabo, considérense lícitas o no.

Ahora,  en la vida no hay nada gratis; siempre para conseguir lo que se quiere, ¡hay que dar! Y, en este caso, el receptor más importante tiene que ser  el pueblo en sentido general, que es quien  habrá de reciprocar con los votos obligados, para que  tal propósito pueda llegar a feliz término. Quizás es lo que más se está ignorando en estos momentos,  algo que le puede “aguar” la fiesta a mucha gente en mayo del año 2016.

Por lo que se ve, se están dejando de lado diversos aprestos debidos hacia la población. Sólo se está pensando en procurar adeptos al citado propósito político, a través de las prebendas y las satisfacciones personales que se ofrecen a los cabecillas de grupos opositores, como a los mismos que en actualidad se encuentran disfrutando de las mieles del poder, a los cuales se les ha ofrecido continuar en sus posiciones ejecutivas, congresuales y municipales.

Pero, de  reales y efectivas medidas para satisfacer las necesidades de servicios urgentes que viene demandando la población, en términos de salud pública, energía eléctrica, seguridad ciudadana,  transporte público eficiente y seguro, entre otras cosas, ¡es muy poco lo que se habla!, mientras la ciudadanía observa.  Obviamente, se dispone ya de muy poco tiempo “para hacer lo que no se ha hecho”.

Resulta lógico suponer entonces, que las aspiraciones planteadas nada más podrán lograrse, si las expectativas de la población pueden ser satisfechas en gran parte durante lo que resta de la presente gestión de gobierno. Es la forma de poder ganar votos.

Ahora, de proseguirse tal cual hasta el momento, el panorama electorero para los oficialistas que aspiran a quedarse en el poder, se podría tornar algo tormentoso e incierto. No se sabría dónde en realidad están los cuartos, como dicen algunos expertos jugadores, en relación con el próximo torneo nacional electivo.

Pero además, al alto nivel generalizado de insatisfacción social presente, habría que agregarle el descontento que se advierte – los ánimos están en el suelo -, testificado por muchos, en la base del partido morado, a partir de los pactos electoreros suscritos con sectores de la oposición, dejando a tantos miembros meritorios de dicha organización, aspirantes a cargos electivos, con el moño hecho, como reza un dicho popular, y siendo la pregunta obligada: ¿por quiénes votarán los inconformes, o se abstendrán de hacerlo?

En ese tenor, digno de mención resulta el caso de Hipólito Polanco Pérez, quien “dijo tener más de 20 años de militancia ininterrumpida en el PLD”, con acción de amparo sometida incluso ante el TSE, y a la espera de respuesta.

Alega el mismo que, “se le ha vulnerado su derecho constitucional de elegir y ser elegido, ya que no ha renunciado a sus aspiraciones, y se viola el artículo 17, letra “g” de los estatutos”. (Periódico “HOY”, del 10-9-15, página 6A).

Evidentemente, han sido sustituidos muchos de los pertenecientes a las llamadas nóminas originales de los 18,000 y 35,000 miembros de otrora, por un grupo de inorgánicos actuales, y arribistas, como se ha optado por llamarles dentro de la organización morada, a los advenedizos presentes por rumba.

¡Cuidado! Esas son dos rocas en el camino, que bien podrían contribuir a deslucir bastante el color morado oficial, como acabar por apagar completamente el jacho de aquellos que están procurando solamente su coparticipación en el reparto del pudín estatal.

Rolando Fernández