A simular desde la Cámara de Cuentas de la República

 

Ya está montado de nuevo el teatro congresional para la selección de los futuros jueces que habrán de trabajar en la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, a ejercer durante un próximo período de gestión.

Dado lo que ha sido ese organismo oficial en los últimos tiempos, en términos infuncionales para el país, considerándosele más bien como un elefante blanco politiquero, a partir de lo poco que ha venido aportando en favor del uso transparente de los recursos públicos por parte de los ministerios y dependencias estatales de la nación, y constituyendo solo una carga más dentro del presupuesto nacional cada año, nada diferente se puede esperar respecto de otra burocrática designación congresual referente.

Es obvio que, difícilmente todos los que aspiren y se proponen para ser seleccionados a dichas posiciones, estén claros con relación a las atribuciones reales  que serían de su competencia, comandando el personal de apoyo requerido, entre las cuales están: auditorías generales, fiscalizaciones especiales, evaluación de controles internos, como definición y proposición de los no existentes, emitiéndose en cada caso los informes correspondientes, entre otras cosas; amén,  de las limitaciones obvias de naturaleza política con las que de seguro se van a encontrar.

Esas tareas principales a cargo de la referida entidad, demandan de personas muy aptas en esos asuntos, apolíticas, y con mentalidad totalmente independiente, dispuestas a derribar las barreras que se presenten, algo muy difícil en el marco de la estructura actual regente, empezando por la forma en que se designan esos jueces. Además, que dispongan de la logística y apoyo necesarios para la realización de tan delicados trabajos; como, el saber enfrentar los torpedeos a posteriori a los informes que se elaboren, que su destino final siempre ha sido, los archivos en diferentes despachos encargados de actuar en consecuencia, y de ahí no pasan.

Los precedentes están de sobra. ¿Cuándo ha habido alguna acción que se haya podido catalogar como positiva, luego de conocerse los resultados de una auditoría realizada por ese organismo de fiscalización? Siempre aparecen paredes que ponen freno a los procesos iniciados.

Por tanto, todo habrá de continuar igual, siguiéndose el mismo patrón de escogencia politizada de esos jueces, que ahora se vuelve a poner en práctica, teniendo como escenario original un Congreso de la República, repleto de politiqueros, busca lo de ellos, y que funge más bien como caja de resonancia del Poder Ejecutivo.

Esos inversionistas de la política allí aposentados, no están en capacidad de evaluar, y aquilatar personas, para la realización de encomiendas tan delicadas como esas, que van en favor del pueblo, y que de tanta ética requieren. ¿Qué sabe esa gente de auditoria, controles financieros, salvaguarda de activos, públicos en este caso, aspectos legales inherentes, etc., cuando mucha de ella ni siquiera suficientes prontuarios académicos tienen? ¡Hay que dejarse de pantallas!

Mientras todo ese proceder relativo que se estila no varíe, haciéndolo totalmente independiente de las garras de la politiquería partidarista, la Cámara de Cuentas de la República Dominicana proseguirá siendo un elefante blanco, una entidad infuncional, solo “chupa” presupuesto público.

Eso tiene que cambiar en todos los sentidos, principalmente en lo que concierne a la escogencia de los jueces. Políticos que buscan “solapación”, no pueden estar eligiendo a quienes luego les van a controlar y fiscalizar. “Nadie afila cuchilla para su propia garganta”, como dice un refrán popular. ¡Es la pura verdad! Quien así lo crea, no es más que un ingenuo.

La única forma de que algo realmente objetivo se pueda lograr en el tenor de lo tratado, es que la selección de esos funcionarios públicos fiscalizadores, que luego se agenciarán el equipo de apoyo más apto, la haga el mismo pueblo, para que procure defenderse de la dañosa corrupción estatal rampante. Que sean escogidos por el voto popular, a través de la misma Junta Central Electoral (JCE).

Una forma viable, aun se tenga que modificar todo el orquestamiento legal vigente, es que el precitado organismo (JCE) haga una preselección dentro de los aspirantes a ser jueces de la Cámara de Cuentas de la República, con los concursos combinados del Instituto de Contadores Públicos nuestro, y el de Auditoría Interna, que son profesionales que sí saben lo que hay que hacer, y cómo hacerlo, en relación con tales labores. Son verdaderos representantes de las áreas envueltas, algunos académicos por demás

Luego, presentar a los escogidos en grupos de cinco (5) miembros por separados, en las boletas de los candidatos presidenciales pertenecientes a los principales partidos políticos nacionales que participen en los procesos electorales cada cuatro años. Incluso, es algo que serviría para decirles, “si ganas”, esos son los que te van a vigilar de cerca, tanto a ti, como a los tuyos.

Recuérdese que solo es una idea, y que se puede variar en parte la presentación a la población, para que nada más aquellos que estén en capacidad de votar en su favor, lo hagan. Se abstendrían los poco entendidos en la materia, por supuesto.

¡Por ahí sí que debe ir el asunto! Lo mismo una vez más, implicaría el continuar simulando, “payaseando” dirían algunos, desde la Cámara de Cuentas de la República, aun algunos jueces que se escojan puedan reunir las aptitudes necesarias. Las condiciones requeridas para una selección de jueces apropiada, como un ejercicio pleno por parte de los mismos, ¡no están dadas!

 

Economistas, economistas son: discursos y retóricas nada más

 

La verdad es que, cuando uno se detiene a leer con la mente fría la amplia exposición que hiciera el flamante nuevo Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo del país, señor Isidoro Santana, que a lo mejor piensa llegó a esa posición política-burocrática con una varita mágica, para resolver los grandes problemas asociados con la denominación del cargo, las conclusiones se tornan más que risibles. (Ver: periódico “HOY”, del 18-11-16)

De inmediato se da cuenta de que todos los economistas son cortados por la misma tijera; que son enchapados solo para discursos embaucadores, “retoriacados”, en su léxico muy especial, para confundir la gente poca versada en esos asuntos; y que, la denominación de consenso que se les ha dado a estos profesionales de los dibujos gráficos-numéricos: tecnócratas al servicio de los poderes políticos, está bastante cerca de la realidad.

Se entiende que no trabajan para idear modelos que permitan satisfacer las necesidades sociales de los pueblos, con los escasos recursos que se tengan a la mano, uno de los argumentos justificativos de la disciplina, sino para agenciar y ampliar el disfrute del pudín estatal a los políticos. ¡Sobran las muestras!

Según el “magnate” de que se trata, “El mantenimiento del actual esquema tributario podría llevar al país en el futuro a la insostenibilidad fiscal”. ¡Solo en ése piensa él! ¿Y los demás qué?

“Precisó que el Gobierno no ha presentado insostenibilidad fiscal debido a que ha mantenido restringido el valor total de los gastos públicos hasta un límite intolerable”. !Diablo!

Eso no se lo cree ni él mismo. Solo hay que reparar con imparcialidad en la abultada nómina pública, repleta de botellas políticas, y un funcionariado gubernamental, devengando salarios lujosos, que constituyen una vergüenza nacional, en el ámbito de un pueblo pobre como el nuestro, rodeado de miserias por doquier, y carencias extremas de servicios estatales; sueldos que resultan abusivos e irritantes, cuando se les compara con el promedio de los emolumentos mínimos que aquí se tienen. Parece que este señor vive en Rusia, a pesar del cargo a nivel nacional que ostenta.

Y con todo los cuartos que se gastaron en el proceso eleccionario recién llevado a efecto, procedentes del fisco, no cabe duda, que ahora se tendrán que buscar a como dé lugar, teniendo el burro de carga llamado pueblo que aportarlo, ¿qué tipo de restricción se estableció. ¡A veces hay que pensar primero en lo que se va a decir, ya que no a todo el que está en las gradas se le puede confundir!

Claro, la lente que éste tiene solo le permite mirar hacia la presión tributaria, que es muy baja a su entender; que el Estado tiene que aumentar la capacidad de recaudación; que, aunque la población no quiere que se le hable de impuestos, deja entrever la posibilidad de que hay que hacerlo. Nada más se converge en un solo punto: que todo el mundo pague impuestos, y que se eliminen las exenciones, aunque se afecten los consumidores pobres. ¡Qué tupé! ¿Por qué no habla de lo que se hace parcialmente con esos recaudos?

¿Y, por qué este señor, que dizque sabe tanto, no se refiere a los otros esquemas que deben ser modificados? Tampoco incluye dentro de sus “enjundiosos” análisis, para asociar, y entonces exponer a través de la prensa, una serie de aspectos gravosos que vienen afectando la economía del país, como son entre otros: el gran peso de las amortizaciones, e intereses de la deuda externa dentro del presupuesto público nuestro; los financiamientos gubernamentales a los demás poderes del Estado nuestro (Legislativo y Judicial), como a las mismas alcaldías locales, sin que en ninguno de los casos se puedan establecer los controles debidos, para que se trate de economizar.

Todo el que tiene que subvencionar sabe hasta dónde puede dar, y puede imponer condiciones. No es entonces asignar recursos para ser gastados alegremente, sin tomar en cuenta las precariedades financieras del Ejecutivo, como las demandas sociales de la población.

También, los costos-beneficios de algunos ministerios y dependencias públicas que en realidad nada aportan al país; que solo chupan presupuesto público; pues son más bien huacales para la colocación de botellas políticas. ¡Eso es muy ponderable en adición, cuando se habla de insostenibilidad fiscal!

Con recargas financieras como esas, siempre el presupuesto anual del país será deficitario, y los clavos calientes de penalizar más impositivamente a la población (con ITBIS general, precios de los carburantes y la energía eléctrica, los más altos del área del Caribe), como el continuar endeudando a la nación, tanto a nivel local como externo, habrá que mantenerlos para agarrarse siempre.

Otro aspecto con los que debería trabajar el superministro de que se trata, para edificar y justificar toda acción de carácter impositivo ante la población es: el tan cacareado crecimiento económico, incluso por encima de los pronósticos, respecto de los niveles cada vez más in crescendo de la pobreza entre nosotros. ¿Cuál es la razón principal de esa falta de correspondencia?

Además, de cómo se explica que un país con deudas hasta la coronilla, que podrían amenazar eventualmente hasta la soberanía nacional pueda crecer y desarrollarse de esa manera. También, en vía de concertar nuevos empréstitos con el exterior, “para seguir agriando la china”. Nadie crece, ni se desarrolla, cogiendo cuartos prestados. Seremos la excepción nosotros.  ¡Mucha gente quisiera saber!

Hay diversas temáticas ahí para estudiar, analizar, y recomendar cambios en otros esquemas que rigen, señor ministro. No se pude estar hablando de impuesto solamente. Y, darles prensa después a las conclusiones a que se pueda arribar, para conocimiento de la población en general.

 

Autor: Rolando Fernández

Señores, dejen a Trump tranquilo, ¡qué trabaje!

 

Hay un viejo refrán, muy valedero, por cierto, que reza: “Todo obra para bien”. Claro, independientemente del pensar humano, en cuyo marco, a veces se entienden como las peores, aquellas cosas inesperadas que ocurren. ¡Craso error!

Hay que esperar hasta que el señor Donald Trump asuma la presidencia de los EE.UU., y que los meses comiencen a correr, para entones ir aquilatando las ejecutorias de su gobierno, que deberán ser comparables, como todo en la vida.

Muchos grupos, y ciudadanos independientes de ese país, se están adelantando a los acontecimientos futuros que habrán de producirse en esa nación, a partir de entrar en vigencia su mandato presidencial, catalogándole ya de desastrosos. Consideran que los daños serán muy graves para el gran imperio del Norte, y su gente en sentido general; que se llevará de paro el legado de su antecesor inmediato Barack Obama.

Hay personas hasta hablando de que sienten vergüenza, al tener a ese señor como su máximo representante; que no merece honor alguno. Se ha llegado al extremo de retirar su nombre de algunos edificios en la ciudad de Nueva York, como forma de expresar el descontento, entre otros factores no muy conocidos.

Hasta una supuesta vidente predijo ya un atentado en su contra, que puede incluir su muerte; y que, según la publicación correspondiente también pronosticó iba a ganar las elecciones. Parecería una forma de soporte de lo primero eso último.

Cuántas ronchas, y sorpresas muy inesperadas, han causado el triunfo electoral del señor Trump, a quien han acusado de loco, mujeriego, “acosador” sexual, evasor de impuestos en contra del fisco de su país, y hasta racista, entre los “piropos” denostantes.

Parece ser que ese caballero es la excepción, pues todo ser humano siempre tiene algo de las dos cosas, buenas y malas. Nada más se habla de lo malo con respecto al mismo. ¡Qué pena!

El que esa nueva persona se haya alzado con la victoria en estos precisos momentos, a pesar de los tantos pronósticos en contra, debe ser de alta ponderación. Posiblemente, esa victoria sea lo mejor que haya podido pasar a los EE. UU. en estos momentos. Eso no ocurrió por accidente, como tampoco lo fue la elección del señor Barack Obama, presidente anterior escogido.

Muy poca gente se imaginó a un negro descendiente de africanos, dirigiendo los destinos de esa gran nación, desde la Casa Blanca. Paradójico, ¿verdad? Y, ahora viene la contra étnica racial.

Cualquier investigador agudo asociaría ambas escogencias con asuntos de mayor profundidad, y misiones que cumplir, asignadas a esos hombres, desde el Universo inmanifiesto, que trascienden lo enteramente terrenal.

La misma simpatía que se ha hecho pública entre el señor Vladimir Putin y Donald Trump, felicitando el primero al segundo, tras su triunfo, y que puede conducir a una amplia amistad entre ambos, debe ser un punto a considerar, en términos de ponderación, ya que de esa relación se podría derivar una eventual unificación, o acercamiento beneficioso, entre esos dos puntos antagonistas del mundo, representados por ambos personajes

Los designios de este planeta no solo están en manos de los hombres habitantes del mismo, sino que hay otros actores encomendados, abriendo caminos para toda la humanidad, claro de naturaleza espiritual, que también deben guiarle por un amplio y sostenido sendero evolutivo, necesario, hasta que la Tierra alcance el nivel sagrado debido, dentro de esquema universal presupuestado por el Gran Arquitecto, Hacedor del TODO UNO, Su Cuerpo material en expresión.

Al señor Trump, ya solo queda aceptarle como el nuevo presidente electo de aquel país; desearle el mayor de los éxitos durante el desarrollo de las tareas a emprender, muy diferentes a las de un comerciante, y dejarse de estar injuriándole, denigrándole, lo que podría contribuir más a exacerbar sus fogosos ánimos, y responder con mayor ahínco; hasta actuar movido por ese estado emocional egotista que le caracteriza, se pude decir, en contra de sus detractores.

Finalmente, y asociándole con todo lo expresado, de orden es el sugerir, reparar un poco en lo que esotéricamente corresponde a ese gran país, que reiteramos debe jugar un rol de capital importancia en los trabajos requeridos hacia evolución del planeta Tierra, dentro del esquema universal divino presupuestado, hasta que éste alcance el ser sagrado por completo. ¡Es lo que dicen con firmeza aquellos que mucho saben!

Para nadie es un secreto que los Estados Unidos de América, como nación, vienen mostrando desde hace mucho un proceso degenerativo social de marcada connotación, unido a otros factores de alta negatividad, involutivos todos por supuesto, y que han de aparecer figuras públicas que aporten para tratar de revertir dichos males.

Tanto el señor Donald Trump, como Barack Obama, se entienden ser partes del grupo elegido. Por consiguiente, dejen a este último trabajar ahora, dándole menos prensa negativa, y dejándose de lado un poco los altos intereses económicos y políticos que se teme puedan ser afectados con sus ejecutorias, algo fuera de estilo se cree, para ver qué es lo que va a ocurrir en lo adelante.

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡Un nuevo “aspaviento” oficial para distraer: declaración de bienes funcionarios públicos!

 

Según el flamante Ministro de la Presidencia, señor Gustavo Montalvo, “los altos funcionarios que aún no han entregado su declaración jurada de bienes tienen como plazo el próximo 30 de noviembre. Los que sean considerados incumplidores del requerimiento legal, serán tomados como renunciantes a sus posiciones estatales”. (Véase: “Listín Diario”, del 15-11-16, Sección D). Eso ni él mismo se lo cree, mucho menos los que piensan un “chin” entre nosotros.

Cada vez que las autoridades oficiales de este país desean que la ciudadanía le quiete su atención a determinadas temáticas de importancia que estén sobre el tapete, de inmediato tratan de introducir otra, dándole prensa hasta más no poder.

Ahora han vuelto sobre el asunto de la declaración obligada de bienes por parte de los funcionarios públicos designados por el Poder Ejecutivo, los que son de su competencia, según apuntó del ministro señalado. Aunque lucen parciales los aprestos relativos presentes, tal parece que el propósito en verdad es: piénsese en esto, y olvídense de aquello: selección de los jueces todos.

Pero, además, aunque en realidad se tenga la intención aquella de exigir el cumplimiento señalado, las preguntas que se derivarían son, entre otras: ¿Y con los otros – los electos – qué? ¿Son aquellos libres y soberanos? ¿El imperio de la ley no alcanza a esos agraciados con el voto popular, en combinación con el dedo partidarista?

¡Qué bien! Eso no es lo que estipula el Articulo 2 de la Ley 311-14, en que se precisa, señalando las posiciones púbicas que se detenten, los que están obligados a cumplir con la normativa legal vigente, empezando por los representantes de la cúpula gubernamental.

El primer mandatario de la nación jura, al tomar posesión pública del cargo ante el Congreso Nacional, cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República, como las leyes del país. Entonces pues, no es cuestión de competencia en cuanto a exigibilidad por parte del Poder Ejecutivo, es a todos los incluidos en la legislación relativa vigente.

Luego, ¿por qué ahora de nuevo sale a relucir la violación a la Carta Magna, en tal sentido? Evidentemente, para que la gente se olvide un poco aquí, o lo suficiente, respecto de la distribución de los “pasteles” correspondientes a las llamadas “Altas Cortes”, la Junta Central Electoral (JCE), y el elefante blanco de la Cámara de Cuentas de la Republica, algo que está acaparando la atención popular en estos momentos, por las intenciones de favoritismos que se infiere están siendo procuradas desde algunos sectores oficiales,

Hay que buscar limpiar el camino de las presiones sociales referentes en curso, para poder hacer las designaciones de estilo, a conveniencias grupales y políticas, en esos organismos públicos. ¡Tal idea sí es la que en el fondo se tiene!, según se percibe.

Finalmente, cabe destacar que, en el numeral 3, articulo 146, de la Constitución de la República, se establece: “Es obligatoria, de acuerdo con lo dispuesto por la ley, la declaración jurada de bienes de las y los funcionarios públicos, a quienes corresponde siempre probar el origen de sus bienes, antes y después de haber finalizado sus funciones o a requerimiento de autoridad competente”.

Ahí está completo el mandato constitucional, llamado a combatir con eficacia la corrupción estatal en el país.  Esencia del mismo: probar el origen de sus bienes antes, al momento de asumir, y después de dejar las posiciones que se ocupen, para lo cual se requeriría de las revisiones y fiscalizaciones de lugar, por parte de personas apolíticas e imparciales, con mentalidad independiente, tales serían aquellos que ejerzan como auditores competentes, en ambos momentos.

Claro, de esas puntualizaciones exigibles, que se reportan obligatorias para que la estipulación constitucional sea efectiva, ¡nada se dice! Ahora, nada más se habla del bulto de la declaración inicial, como es lo que se advierte. Y, obvio se tiene en adición, el anuncio resonante en los medios comunicación, para seguir embaucando a la población ingenua.

Se deduce en este caso, que bien puede aplicar una vez más, el refrán popular aquel reza: “Todavía viene Pedro y jalla”, ya que muchos tontos, o bobos ciudadanos, estarán creyendo en esa ejecutoria gubernamental propuesta, y anunciada con “vehemencia” periodística a la sociedad nacional.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Paradoja que se procuró romper, y algo se logró, con el “trumpcazo”!

 

Todos los analistas políticos de fuste, que saben ver las cosas sin apasionamiento alguno, como tampoco los lambonismos de estilo, han precisado siempre que los contendores en las elecciones presidenciales norteamericanas, cuáles sean, requieren del voto latino para poder alzarse con la victoria al final, lo cual hasta cierto punto de vista resulta más que comprobable, dada la composición actual de aquella masificada sociedad, y el alto número de esa clase incluido, que ha perdido gran parte de su verdadera etnia racial, entre otras cosas de otrora.

Los “gringos”, netos de aquel influyente país del Norte, elegibles por supuesto para presidirles, y que muy poco quieren saber de los latinos, tienen que depender de los votos de ésos para poder pasar a ser inquilinos de la Casa Blanca. ¡Qué paradoja!

Es lo que tradicionalmente ha venido ocurriendo en el gran imperio del Norte. Pero, esta vez, aunque los sufragantes latinos resultaron ser de seguro, de gran peso por igual, el señor Donald Trump, se las ingenió para también conquistar a los nacionales puros, que algunos entendieron como la llamada masa silente a que se refieren algunos políticos, y no solo a los nacionalizados, o nacidos allí por accidente, para que se volcaran con fuerza en su favor. Y, como es que obvio, aquellos le respondieron decididamente, dado cuánto les ofreció.

Claro, porque son los que en realidad les duele su tierra, y a través del voto buscaron la manera de dar el espaldarazo a quien les vendió la idea de recuperar su nación, en términos étnicos, como de la industrialización pasada; también, la devolución del mercado laboral interno a su gente, arrebatado por los tantos inmigrantes allí.

Es obvio que también pensaron: un triunfo electoral de la señora Hilary Clinton, representa continuidad de lo mismo que hasta ahora se ha tenido, y la posibilidad de un incremento comercial con, y en Haití, subvencionado y promovido desde los Estados Unidos, por la capacidad empresarial de esa familia allí.

¡Por eso ganó! Trató de romper, aunque parcialmente, con la gran paradoja: “latinos, y de otras latitudes, son los que mayormente eligen a los presidentes norteamericanos”. ¿Por qué no los naturales del país? Además, por vender la idea de los cambios estadunidenses ya requeridos. ¡Los formatos ya obsoletos y dañosos para esa sociedad tienen que desaparecer, fue su mensaje electoral!

De seguro que el nuevo presidente hoy electo, entonces candidato, reflexionó, como lo haría cualquier pensante agudo, y se dijo: “los nacionalizados del país, por tiempo vivido en él, o accidente natal, solo procuran conveniencias personales, todas las de géneros diversos que les ofrece la nación; pero, de real sentimiento patrio no se tiene nada; y, hay que buscar que los verdaderos nacionales se expresen en las urnas, como es lo que debe ser. ¡El señor Trump jugó el palé, y se le dio!

El recién concluido proceso eleccionario norteamericano puso una vez más en evidencia la incredibilidad de las encuestas, de ordinario amañadas en favor de quienes las pagan. Y, además, los evidentes aprestos publicitarios manipuladores de la llamada prensa amarilla, a través de la cual siempre se procura embaucar a las sociedades, cualesquiera.

Que el señor Trump resultara victorioso, con tantos pronósticos desfavorables durante toda la campaña electoral, a cuánta gente dejó sorprendida, con las manos en la cabeza, y preguntándose, ¿qué pasó? De seguro que en principio nadie lo creía. ¡Pero, pasó! Y, debido a ello, su hazaña y propósitos han generado más titulares periodísticos, como artículos de opinión, análisis y comentarios, que la llegada del hombre a la Luna.

Algo relativo a los procesos lectorales de los “gringos”, en que deberían siempre estar pensando los dominicanos, y asociándole con una de sus realidades internas, que se advierte pronto se concretizará, de proseguir las cosas como van en esta nación es: aquellos necesitan del voto latino para elegir a sus autoridades gubernativas, según coinciden en señalar los buenos analistas políticos que abordan la temática; y aquí, pronto ocurrirá lo mismo con los haitianos residentes.

Eso, con toda la afectación derivada hacia los valores nacionalistas; en contra de, por supuesto. Los hermanos del país vecino, aquí nacionalizados, o cedulados de manera impropia, por múltiples razones conocidas, van a gravitar considerablemente en los procesos electorales que se lleven a efecto en Dominicana. De hecho, ya el mal en parte se está dejando sentir.

 

: Rolando Fernández

Para las razones que subyacen, ¡hay una gran venda!

Las mujeres mismas son las que en verdad pueden contribuir a detener la llamada violencia de género en su contra, a partir de que, en ese tenor, “la fiebre no está en la sábana”, como se dice popularmente. ¡Hay que “medicar los cuerpos” para bajarla!

Los denominados feminicidios, por ejemplo, son efectos de unas causas que no se quieren encarar con voluntad real de combate, y que tienen su base principal en los nuevos paradigmas a que se han adherido tantas féminas, luego de que la cuestionada nueva corriente de pensamiento liberacionista del sexo, a su entender, entrara en vigor: “la liberación femenina”. Solo hay que reparar en el antes y después, con relación a ese particular.

En esa no se quieren discriminar los verdaderos roles hombres- mujeres, y nada más se aspira en ese marco, a la competitividad frontal entre ambos. Pero ocurre que, dos culebras machos no pueden cohabitar dentro de una misma cueva. Una de las dos tiene que ceder espacio a la otra, marcar distancia, y eso corresponde a la prescripta por la Madre Naturaleza, la hembra, principalmente.

Razones que provocan muchas actitudes varoniles impropias en relación con la tildada “violencia de género” en contra de las mujeres, las hay de sobra. Ahora, nada más se quieren ver los efectos. Para los motivos, algunos muy a la vista, por cierto, se tiene una gran venda. Y es por ello que nada se resuelve. ¡Las cifras de ocurrencia lo dicen todo!

Claro, el gran lio de enfrentarse con las tantas mujeres que piensan estar liberadas hoy, a sus conveniencias, obviamente, y creen que pueden hacer cuánto a ellas les venga en gana, sin restricciones de ningún tipo, les crea serios inconvenientes a las autoridades locales, en el caso que nos ocupa, para procurar frenar la problemática de que se trata, por sí solas. El principal concurso a recibir, que debe ser el de las propias víctimas en verdad, no lo reciben. Todo lo contrario, ellas se encargan de aportar mayores causas al asunto cada día más.

Es por ello que, cada vez que se acerca el bautizado “Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer”, que se celebra el 25 de noviembre, alguna de las autoridades superiores del tren judicial nuestro le sale al frente al considerado flagelo ya, con lindos y retóricos discursos para bajar la presión social relativa, y quedar bien, como se dice.

En esta ocasión le tocó el turno al flamante nuevo Procurador de la República, quien “anunció los lineamientos de un plan de acción integral para atacar la violencia de género en todos los frentes, que además de perseguir a quienes violan la ley, incluye prevención y estimula la participación de la comunidad, los medios de comunicación, las organizaciones sociales y todas las instancias del Estado”. (Periódico “HOY”, del 3-11-16, página 6ª). Todo eso es más de lo mismo que se estila siempre.

Reiteramos que, las mujeres deben ser la parte más importante en la solución de ese problema. Sin un concurso amplio de ésas nada se va a lograr, por más preocupadas que se reporten las autoridades competentes.

Las féminas equivocadas de hoy, tienen que repensar en los comportamientos impropios que observan frente los hombres. Liberación no implica el dejar de lado sus verdaderos roles; creerse iguales que los varones; el pretender competir de tú a tú con los mismos; los exhibicionismos corporales atrevidos, y provocadores en grado sumo; la desvalorización en todos los sentidos; el no observar las limitaciones originadas en su propia naturaleza.

El mayor aporte que, en el orden de lo tratado pueden hacer las mujeres, en un cambio en sus posturas machistas, reconociendo que no pertenecen a ese sexo, y que sus papeles sociales no son los mismos, empezando por las que son troncos de familias, que es la verdadera y única fragua para moldear caracteres y comportamientos inapropiados. ¡No hay escuela ni universidad que le sustituya!

Cuando eso aquí se pueda ir logrando, aun parcialmente, espectáculos como ese que se observa en intersección de las avenidas. Máximo Gómez, con John F. Kennedy, y que son situaciones que también pueden provocar feminicidios, caracterizadas por las búsquedas sexuales, obviamente, gratificadas en lo económico, en que participan niñas adolescentes, y hasta menores, disfrazadas de vendedoras de flores y chucherías, se evitarían.

Ese, por mencionar uno de los puntos escogidos para el negocio, por la gran afluencia de vehículos en horas tempranas de la noche, que incluso, a veces cuenta con la presencia de unidades policiales allí destacadas, para supervisión del tránsito creemos, y que ven aquellas osadías como normales.

A propósito, resultaría aconsejable que el Procurador General de la República, y la flamante ministra de la Mujer, se dieran unas vueltas por esos entornos en el horario señalado, para que se percaten de la denuncia aquí contenida, y dispongan algún tipo de medida correctiva al respecto.

Finalmente, preciso es apuntar que los señalamientos expuestos en esta humilde opinión, nada tienen que ver con concepción machista alguna. Sí es una clara visión sobre la realidad que esa deleznable situación envuelve, como lo que se debe tener siempre presente con relación a ambos sexos.

Procede no olvidar que, mujer es mujer, y hombre es hombre, con los espacios de respeto, y adhesión a los deberes particulares propios de cada cual, como a las actitudes de moralidad exigibles en cada caso.

Para quien aquí escribe, la mujer es el ser más importante que existe sobre el planeta Tierra. Nacemos de una de ellas; y luego, la elegida para convivir juntos, se encarga de complementarnos en todos los sentidos, principalmente en lo que concierne a lo emocional. Claro, no referimos a “mujere”, no a mujeres, con relación a ese último rol tan importante.  ¡El que así no lo crea, está bien perdido!

 

Rolando Fernández

Futuro muy incierto el de la juventud nacional, ¡innegable!

¡Lamentable! Pero, para eso es que se ha estado sembrado, y se continúa haciéndolo aquí, tanto de un lado, como de otros, incluido el de los mandamases desde hace varios lustros. La reflexión no tiene que ser tan profunda para arribar a esa sentida conclusión.

La verdad es que, no ha habido, ni hay aún, meditación juvenil previsora, desde hace años, la más importante se podría decir; y mucho menos, la paternal requerida, para hacer cambiar de rumbo a los otrora considerados arquitectos del futuro nacional. ¡Ahora, no son ni peones de la construcción!

Los políticos de nuevo cuño locales, como los sectores influyentes internacionales que vienen injerenciando en pos de introducir los cambios de conducta deseados en los dominicanos, jóvenes principalmente, que resulten más convenientes a sus intereses, han estado trabajando desde hace ya varias décadas.  Y claro, hoy se está recibiendo la cosecha apetecida; se recoge lo requerido, y   proseguirá así. ¡Difícil revertir eso ya!

Hablar hoy a la juventud nacional de patria, sus principales símbolos, de futuro y desarrollo, es como hacerle mención a la música clásica, las pirámides de Egipto, o los circos romanos. “¡Qué nos importan esas pendejadas, es lo que dicen!”.

Y todo, producto en parte del deterioro fehaciente inducido hacia la eficiencia real de la educación local, en descalabro más marcado cada vez, aunque el sector reciba mayores aportes financieros y prebendas condicionadas. Obvio, el objetivo no es capacitar como se debe, sino ampliar más aun el abanico de narigoneo a que se aspira.

En ese mismo orden también, viene prevaleciendo la introducción por ojo. boca y nariz, de todas las tecnologías de punta que salen al mercado, para las cuales no hay plataforma mental, como académica que permita asimilar, por lo que esos “esnobismos cibernéticos” contribuyen a embrutecer más aún a toda esta juventud descerebrada, cuyo grueso se ha ido convirtiendo en “robots! programables, en términos de uso, como el emprender de ordinario acciones descabelladas. ¡Sin una computadora, calculadora, o un celular de última, por ejemplo, no se es nadie ya!

Por el hecho de estar escribiendo sandeces en las redes sociales, publicando pornografías, o hablando basura por un celular, no pueden dedicar tiempo a estudiar ni trabajar , y pasan a ser de los llamados “Ninis”, un término despectivo que se deriva de la frase “ni estudia ni trabaja”, y que debería ser motivo de vergüenza y reflexión social”, condición imperante hoy, a la que hace alusión Mullizen Uribe, en su artículo “Qué les queda a los/as jóvenes”, publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 25-10-16, página 11ª, en que expresa verdades de a puño.

El problema se agrava más todavía, cuando se toman en consideración los que se inclinan por dizque estudiar, y que logran llegar hasta las aulas universitarias, que solo andan buscando diplomas con sus nombres; que la mayoría no reúne las más mínimas condiciones para estar allí, pero que tampoco les preocupan las deficiencias académicas que arrastran,  que no les permitirán por supuesto, el lograr desarrollarse como futuros profesionales de fuste; sí, aumentar más aún, la mediocridad nacional existente.

Es evidente que, amén de las limitaciones, como la falta de oportunidades en todos los órdenes que en el presente afectan a la juventud local, y a las que ha contribuido en gran parte un significativo segmento de la misma, por sus desidias, falta de carácter, y previsión de lugar, como en adición, el permitir dejarse adocenar de aquellos que pretenden continuar manejándole a voluntad, lo que le viene para el mañana es bien incierto

Les tocará a todos, niños, jóvenes, viejos y adultos, que mal logren llegar hasta el despeñadero previsible, vivir en un país cargado de precariedades básicas, criminalidad y delincuencia por doquier, que se convertirán en alternativas obligadas para la supervivencia; caracterizado en adición, por una extrema pobreza, y que desde ya está endeudado e hipotecado hasta la saciedad. También, sin control alguno, para continuar cogiendo cuartos prestados, hasta a costa incluso de la soberanía nacional misma. ¡El que venga atrás que arree!

Además, tendrán que estar preparados mentalmente para entregar a los acreedores extranjeros la nación, como dación en pago; embarcarle para que se la lleven, si es que vienen a buscarla, ante la imposibilidad de honrar aun parcialmente el fardo de compromisos contraídos, y legado a la posterioridad, por todos estos magnates políticos de hoy, dineros que usufructúan, malgastan, y se roban todos estos desaprensivos, en un alto porcentaje.

Destino cruel será el de nuestra juventud de hoy, y en eso muy poco se repara. Nada más se piensa en bachata, reguetón, consumismo extremo, como el incursionar en el negocio de la política clientelista, en procura de enriquecimientos ilícitos, rápidos, e impunes. ¡Se la llevará el diablo, de continuar  con esos pensares!

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

Puertas abiertas solo para los deseosos de aprender, y los que quieran enseñar

 

En cada aniversario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), 478 este año, de muchas enmiendas y cosas nuevas se habla, que en realidad urgen, pero nada se hace. Igual ocurre durante el discurso de toma de posesión de cualquier nuevo rector electo, al asumir el cargo. ¡Mucha “retórica”, y bla, bla, bla! Los precedentes están de sobra.

A los que están fuera de la academia, total, o parcialmente, quizás les resulte un poco difícil determinar los porqués, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, como reza una máxima pueblerina, en este caso. No así para quienes participan en sus quehaceres desde dentro, que sí pueden tener suficientes elementos de juicio para formarse una opinión acabada al respecto; de la razón por la cual las cosas se quedan de ordinario en papeles

Todo el que ha estado en la “barriga del monstruo uasdiano”, reparando, con independencia mental desde cualesquiera de las posiciones que allí se pueden ocupar, alta, media, administrativa, docente, etc., sabe del pie que esa institución cojea, como se dice popularmente, y que se caracteriza por: la politiquería reinante, los grupismos, padrinazgos, tráfico de influencias, excesos de democracia, y demás “yerbas aromáticas”.

Y que, hasta que esos considerados flagelos no se les quiera enfrentar con verdadera voluntad enmendatoria, tanto a lo interno, como a lo externo de la academia pública, la misma continuará enrumbándose hacia un derrotero muy lamentable, si es tomado en consideración el fructífero negocio de la educación superior en este país, como el gran segmento juvenil de la sociedad nuestra, imposibilitado de tener acceso a ese grado de formación en las academias privadas.

Aunque quizás tarde, obviamente, por los daños que ha causado ya aquella gran apertura y democratización que a partir del otrora denominado “Movimiento Renovador”, matizado en parte con suficientes elementos de corte político, han caracterizado nuestra más vieja alta casa de estudios, se ha debido pensar seriamente desde hace mucho tiempo en relanzarle, pero ya bajo un nuevo lema: “recibir solo a quienes en verdad deseen formarse profesionalmente, como a los docentes que en realidad quieran enseñar”. Para complementar, el tratar de conservarse siempre los buenos profesores que aún se tienen en la academia.

Ya esos criterios de que aquí puede venir a estudiar todo el que quiera, como a laborar fungiendo de facilitadores cuántos aspiren, aun sin reunir las más mínimas condiciones académicas de soporte, en el caso de los estudiantes que allí solo van a ocupar butacas en las aulas, por un lado, como es lo que más se ve en la institución, ¡lamentablemente!, no debe proseguir.

Y, por el otro, a gente sin vocación docente, y mucho menos formación profesional en realidad, como tampoco experiencia de ejercicio pleno, cuyos únicos avales sean el tráfico de influencias y los amiguismos, para pasar a formar parte de la nómina de la institución, hay que cerrarle el paso.

Ambas actitudes dañosas, o procederes vigentes, tienen que ser combatidos; dejados de lado, para introducir nuevos métodos a observarse, en cuanto a la admisión de ambos actores. Que haya evaluación y “aquilatación” reales en tales sentidos, que tiendan a cambiar la imagen de la academia pública, tan deteriorada en el presente.

Es obvio que, hoy no se está pensando en que la UASD constituye la “gallina de los huevos de oro”, tanto para muchos jóvenes sin recursos económicos, interesados en formarse profesionalmente a nivel local, como para un buen número de egresados de la misma, que han hecho de ella su único espacio laboral, por haberse quedado siendo teóricos nada más, sin experiencia de ejercicio; y, de otros, por preferencia del trabajo docente; que es gente que le gusta enseñar, sobre todo. Y que, de continuar siendo manejada siguiéndose los mismos paradigmas habituales de siempre, la misma podría colapsar en cualquier momento.

Por supuesto, el patrón UASD tiene que ser revisado por completo, empezando por la forma de escogencia de sus autoridades, superiores y medias, principalmente. Eso de que cualquiera allí puede ser rector, vicerrector, decano, o director de departamento, hay que descontinuarlo.

En ese orden, qué se apliquen las mismas técnicas de la administración de recursos humanos que se enseñan en sus aulas, entre ellas: “buscar gente para los puestos, no puestos para la gente”. Claro, para eso hay que dejar de lado los grupismos imperantes a su interno, y los negocios de la politiquería reciprocatoria, incluidos los que provienen de los partidos del ruedo local.

También, sepultar la argumentación aquella de que la UASD anda lo mismo que el país en general, debido a lo cual muy poco es lo que se puede hacer para mejorar allí. Es un decir “horrible” que de ordinario se escucha entre muchos actores uasdianos. ¡Penoso eso!

En conexión con las enmiendas de ese tipo, estarían además los casos de evitar el ingreso allí de personas que procuren cursar estudios en la academia a nivel superior, sin reunir las más mínimas condiciones necesarias; las fiscalizaciones debidas sobre el rendimiento académico requerido; y, las evaluaciones periódicas pertinentes. No se va a estar en la misma durante siete u ocho años, para cursar una carrera que solo requiera de cuatro o cinco.

Obviamente, eso implicaría el no recibir en la casa de altos estudios a todos cuantos en ellas puedan presentarse, disfrazados de estudiantes, aun sean analfabetos, y no por culpa de ellos en parte, sino por el deficiente sistema educativo que se gasta el país, con mira a utilizarlos como justificante para exigir mayor presupuesto cada vez más al Estado – aumento de el “elefante blanco” de la masificación -, y la creación de secciones de clases adicionales, a ser asignadas a los nuevos profesores que se nombren, y de los cuales se procurará luego la reciprocidad del voto en favor, durante los procesos eleccionarios internos.

El “barullo”, si es que cabe el término, que se vive a lo interno de nuestra Alma Máter, no es muy fácil de entender estando fuera de la institución, ni siquiera para muchos que solo van allí a impartir docencia, que no hacen vida universitaria al interno del campus.

Ahora, de que se puede comenzar a resolver, ¡se puede! Lo que más hace falta es estar en disposición de sacrificar intereses personales y grupales, en favor de su adecentamiento en todos órdenes, y la eficientización obvia derivada de la Primada, o Primera de América, nuestra UASD.

 

Rolando Fernández