¡Muy cierto el vacío que se tiene!

La carencia  artística se nota, aquí y allá.  Los que se ganan la vida en base a las contrataciones de ese tipo – empresarios -, tienen una gran disyuntiva: ¿qué hago?; ¿sigo con  todo lo de ayer, o me arriesgo a trabajar con las basuras de hoy?

Parece ser que, aunque hay tantos descerebrados que acuden a ver lo que no sirve, por inconsciencia obvia, y la falta espectáculos de diversión en el país, se prefiere continuar con los atractivos de ayer, que obstante estar ya viejos, y desfigurados físicamente, como solo pudiendo ofrecer el caudal de éxitos que les hicieran famosos otrora, pues ya para lo nuevo no hay espacio, ni aptitudes en realidad.

Aquellos connotados exponentes del canto y la música bien lograda en el pasado, nos vuelven a visitar con cariño. Ellos aceptan volver a ocupar las tarimas nacionales. ¡Y gracias hay que darles!; porque si no, nada  qué ver y escuchar, de calidad, apareciera.

A nivel local algo similar se observa. No hay disponibilidad real en tal sentido. Nada más muchos “canta malo”, y mediocridad artística por doquier. Se tiene que recurrir a lo pasado para poder presentar algo con verdadero atractivo, que “jale” aún, y permita compensar costos, como lograr algún beneficio. Verbigracia, el “Caballo Mayor” está como en sus buenos tiempos. Sin la presencia de él pocos shows se montan aquí.

Para percatarse por completo de esa amarga realidad, nada más se tiene que reparar sobre los conciertos últimos presentados, y por hacerlo en el país, como sus principales exponentes en escena. Además, se nota bastante que las contrapartidas del patio lucen como lluvias y días fríos en invierno. La presencia de estos últimos se puede catalogar casi de insulsa.

No hay producción alguna que valga la pena entre nosotros. Ni  siquiera se hace provecho de la época en  que estamos – Navidad y Año Nuevo – ¡ni aquí ni allá!, para componer y cantar piezas alusivas, como aquellas que se difundían antes para despertar entusiasmo, como interés por las celebraciones, traer recuerdos, y revivir sentimientos muy internos abrigados.

Siempre es lo mismo de los años pasados, que aunque a veces emocionan, pasan igual que una de esas bachatas que están ahora en primer lugar, sandeces musicalizadas. Son composiciones tan viejas aquellas, que están más sonadas que una güira de combo cualquiera, a la que se debe apelar hoy para acompañar un poco los tiempos pascueros.

Continúa siendo un hit del momento en la República Dominicana: “Llegó Juanita”, acompañado de “Cascabel, cascabel”, y “Mi burrito sabanero”, entre otros logros del recuerdo.

Preguntas obligadas: ¿es que ya no hay artistas?; ¿se pedió la creatividad?; ¿les quemaron las drogas los sesos a los aspirantes?

Indiscutiblemente, ¡algo de eso hay, que a nadie le quepa duda!

Rolando Fernández

¡Cuánto llover sobre mojado: siguen los feminicidios!

No hay un día de cada semana, en que uno hojeando la prensa local, no se encuentre con alguna reseña  publicada sobre un caso más de los tantos llamados feminicidios que se verifican en este país, cuando no es  con respecto a decires, y bultos precautorios que se proclaman en relación con esa temática.

Más ahora, que un importante medio de la prensa local ha emprendido una muy loable “campaña dirigida a prevenir los feminicidios enfocada a los hombres que son potenciales agresores, y pidió a otros sectores sociales sumarse a esta iniciativa”. Primera pregunta que de inmediato asalta, ¿por qué solo a los hombres?, ¿nada más  ellos interesan para solucionar en este caso?, ¿y de las provocantes qué?

Mucho bla, bla, bla, es lo que siempre se tiene. Repeticiones a granel, anuncios de eventos dizque para concienciar sobre los irrespetos y deshonras a las mujeres. Y todo en procura de evitar  los malos tratos, violencia, y hasta crímenes en contra de las mismas. No obstante, nada se ha logrado hasta el momento. Por el contrario, esas situaciones deleznables aumentan cada vez más.

Diversos son los sectores que participan en los conversatorios, debates, reuniones, y ponencias, etc., sobre esa problemática, pero con muy poco acierto se entiende. Nada más se habla de exigir penalización judicial, y sobre la poca atención que dispensan las autoridades competentes a ese ya considerado flagelo  nacional.

También aparecen en ocasiones los teóricos de estilo, haciendo planteamientos aéreos, algunos de ellos cientistas, psicólogos y psiquiatras. Pero, jamás se abordan algunas de las razones fundamentales fehacientes que subyacen en la base de ese problema social. En absoluto se trata de definir causales de peso en tal sentido. Parece que los porqués verdaderos se procura desconocerlos, o conociéndolos, no se quieren tocar.

Por ejemplo, apareció en un reportaje publicado en fecha 21-11-14, en el medio “Listín Diario”,  bajo el título “Especialistas aportan vías para evitar la ira y prevenir la violencia”, en el que un reconocido psiquiatra nuestro “exhortó a las autoridades a medir los indicadores psicosociales que permiten determinar cuándo se está en presencia de un potencial feminicida”, y dentro de esos citó “el mal manejo de la ira”, por parte de los hombres proclives  a participar en  hechos de esa naturaleza, sangrientos la mayoría. ¡Cuanta subjetividad se advierte en eso!

Otro profesional de psicología recomendó la “llamada estrategia de “fuera de tiempo”, que consiste en abandonar el entorno cuando se encuentra en una situación de malestar y de ira que pueda terminar en una agresión o una muerte violenta”

“Sugiere, cuando se está en esa situación de malestar, pedir permiso a la potencial víctima y tomar unos minutos para cambiar de lugar, para relajarse, pausar, calmarse y para pensar”.

Esas recomendaciones hechas por Luis Vergés, psicólogo e investigador del tema de la violencia de género, lucen bien sencillas de aplicar, pero en el fondo no las creemos así.  El estudio de la conducta humana no es nuestra disciplina profesional, por lo que se podría apreciar como una osadía el tratar de opinar sobre la materia.

No obstante, y con todo el respeto que él nos merece,  entendemos que al parecer, dicho señor se olvida de que la ira es una emoción que de ordinario, en el caso que nos ocupa, hace “detonar” una provocación de alto grado, y que se debe estar muy preparado mentalmente para seguir esos lineamientos sugeridos. Solo hay que reparar en la premeditación y el sadismo con que se verifican  algunos de esos hechos ocasionalmente.

El darle un sin número de estocadas a un ser humano (mujer), cercenarle la cabeza, entrarle a machetazos, caerle a tiros fríamente, o  quemarle la casa cuando está durmiendo, son cosas que deben tener detrás un alto ingrediente provocatorio. Por tanto, no es tan sencillo eso de “abandonar el entorno, o pedir permiso a la potencial víctima para retirarse hasta calmarse y pensar”, en alguien que esté lo suficientemente enfadado.

Tanto este señor, como el psiquiatra José Miguel Gómez,  enfocan sus consideraciones sugerentes en los “trastornos de la ira”, y su manejo en las relaciones familiares. Los mismos tratan de aportar estrategias a seguir para tales fines, enmendar comportamientos inapropiados inherentes. Y, aconsejan como es obvio, el recurrir a la ayuda profesional necesaria.

¡Es muy cierto!, la ira es la que está en la base de los llamados feminicidios (abusos, violencia y criminalidad en contra de las mujeres). Ahora, lo mayormente importante sería definir,  aceptar, y combatir las causas que la preceden.

Como bien dijo Benjamin Franklin: “La ira jamás carece de motivo, pero raramente tiene un buen motivo”. También nos encontramos en la red de la Internet con otra aseveración que viene al caso: “La cólera, la ira, la indignación y el comportamiento agresivo son reacciones de lucha fundamentales e instintivas cuando nos amenaza algún peligro”. ¡Obsérvese bien!, “amenaza algún peligro”. Luego, vamos a ver qué es lo que hay debajo de la ira, para entonces poder trabajar con los padecen de  sus trastornos.

Ignorando todos los factores que provocan la ira, ¿cómo se puede pretender, o al menos enmendar un poco esa situación? Si no se quiere tratar, y procurar bajar hasta los motivos reales que vienen incidiendo en los aconteceres de la violencia y criminalidad en contra del llamado “sexo débil”, los correctivos pertinentes lucen cada vez más lejos. A ningún problema se le puede enfrentar con verdadero propósito de solución, sin conocer a fondo las causas verdaderas que lo motivan.

Por tanto, hay que dejarse de estar “chachareando” sobre lo mismo, y dedicarse a identificar razones por sus nombres, como el definir las formas de enfrentarlas con voluntad sentida; y no solamente en lo referente a los hombres, como es lo que se pretende, sino en cuanto a las mujeres también, máxime aquellas que pretenden competir de tú a tú con el sexo opuesto, y que participan en actividades que nada más encajan para los varones: boxeo, lucha libre, artes marciales, etc. etc., y que luego las utilizan en actitud desafiante hacia los entes masculinos.  No hay que trabajar demasiado, para reconocer y asimilar  muchas de las circunstancias gravitantes a la vista.

En la susodicha problemática, hay mucha tela por donde cortar. El asunto no es tan sencillo como a veces se quiere hacer aparentar. Eso tiene un alto porcentaje de la transculturación que viene a arropando al país desde hace ya varios lustros. Otro tanto, de lo que se sirve a través de los medios de comunicación de masas,  incluida la pantalla de los exhibicionismos corporales degenerativos, homosexuales, violencias, drogas, ajustes de cuenta que llaman “la televisión”.

Es más, esa “desgracia” tiene hasta cierto contenido de corte económico, en el marco del “neoliberalismo capitalista”. Aquí mucha gente vive de las proclamaciones inductivas sobre la llamada “igualdad de género”, la competitividad frontal que debe haber entre el hombre y la mujer, como la famosa liberación femenina mal concebida. Son ingredientes a considerar también.  En este país se reciben recursos económicos desde el exterior, que suministran los interesados en ultramar, por la introducción, e incitación hacia determinados paradigmas alienantes en ese orden.

Pero además, y ya algo más soterrado, mucha gente entiende que, amén de las actitudes impropias que observan algunas mujeres, también hay un factor al que se le pone muy poco caso, y que tiene que ver con la adhesión a los crecientes ritos satánicos que se registran en el país, y que mueven hacia la honra de  compromisos hechos con las llamadas “entidades de la oscuridad” que intervienen en los mismos, relativos a las ofrendas que envuelven sacrificios de vidas humanas.

De eso conocen bastante los religiosos, principalmente, los más altos representantes de la Iglesia Católica, y las sectas protestantes que operan entre nosotros. Sin embargo, nadie hace mención de ese tema en relación con los feminicidios.

En el orden de lo que se trata, el nuevo Código Penal, de aprobación reciente por parte de la Cámara de Diputados de la República,  ahora estipula pena de hasta 40 años por violencia doméstica.

¿Y qué?, podría preguntarse cualquiera. ¿Se va a resolver algo con eso? Muy poco, ya que eso sería a posteriori. “Después del palo dado, ni Dios lo quita”, como reza un refrán popular. Y menos en este país, donde la mayoría de las leyes solo se tienen para ser exhibidas en los anaqueles de los abogados. Las mismas nada más se estudian y se aplican dependiendo del “litoral” a que pertenezcan los infractores; y, según soplen los vientos.

Ese tipo de asunto no se resuelve con castigos judiciales después, que podrían llegar hasta los 60 años de prisión. La cuestión que se impone es determinar con precisión y enfrentar causas motivantes para que no ocurran.

Concienciar a ambos sexos, con principalía a las mujeres, siempre las víctimas, para que adopten las actitudes y comportamientos que se correspondan con su naturaleza, y los roles asignados en el Universo manifiesto, de forma preventiva, es de las cosas que deben ir.

En esa labor bien podría ofrecer un importante concurso, de manera sostenida, y la firme voluntad accionaria debida, el ministerio de la Mujer  nuestro, en vez de estar diciéndose: “que desde allí se trabaja por la igualdad de género”, como se señalara hace un tiempito en uno de los rotativos nacionales.

¡Esa concepción errada en parte, tiene que ver mucho con el problemazo de que se trata!

Finalmente, siempre se debe recordar el mensaje contenido en la frase popular aquella, “En el país de los ciegos el tuerto es rey”. Ahora tenemos que, uno de los flamantes diputados del Congreso Nacional, según una reseña de la prensa local,  “que se encuentra en el cuarto puesto de 20 países de la región, en el sentido de ser uno de los más caros de América Latina”, el dominicano por supuesto, según se expusiera en un  trabajo periodístico presentado en “El Informe con Alicia Ortega”  transmitido por Color Visión, cuya información fue reproducida y publicada además en la red de la Internet por el medio “Acento.com.do”, sometió ante el hemiciclo un proyecto de ley que crea  el “Consejo Multiministerial de Educación y Concienciación “El Valor de la Mujer”. ¡Qué bonito suena eso!, ¿Con qué se come tal cosa?, como se diría entre nosotros”.  (Ver: “Listín Diario, del 25-11­-14, página 5ª)

No sería osado pensar que, la citada iniciativa es para más de lo mismo: seguir lloviendo sobre mojado, sin determinación de causas reales, como tampoco llevar a cabo las ejecutorias de lugar, pues estamos en el país de los bultos y las pantallas para complacer peticiones, y donde nunca se aterriza como debe ser.

Autor: Rolando Fernández

¡Una declaración desafortunada en estos momentos!

De acuerdo con una información que apareciera publicada en el periódico “Listín Diario”, edición de fecha 31 de octubre del presente año,  el señor Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) manifestó que: “no puede aplicar la baja estudiantil porque esa academia sólo está ofreciendo 50% de las asignaturas demandadas por los estudiantes, debido a la falta de profesores y de aulas”.

Evidentemente, esa es una declaración que debe lucir muy fuera de tono para el personal  docente universitario allí destacado, en verdad dedicado a sus labores, y preocupado por la displicencia y la falta de responsabilidad que observan los estudiantes actualmente, con muy raras excepciones, amén de las tantas deficiencias académicas que arrastran, en términos de la formación previa requerida. Eso, al margen total de aquella realidad patente allí verificada: falta de profesores y de aulas.

Hay que estar interactuando en la UASD dentro de los salones de clases, para poder aquilatar lo que en verdad viene ocurriendo en tal sentido: a) De la cantidad de estudiantes que logran inscribir alguna asignatura (sección), de esas medio escasas – hay que imaginarse con las que son fáciles de lograr -, un alto porcentaje nunca hace acto de presencia en las mismas, y más cuando se enteran que el profesor a cargo es algo exigente;  y,  b) De los que recibe el docente, más de la mitad se ausenta cuando se dispone la realización de algún trabajo práctico, o de investigación, siempre de orden a nivel de la enseñanza superior.

Sobre ese particular último, ya lo que se estila entre los docentes es, cuando le preocupa a alguien el exceso de estudiantes en el aula, y trata de buscar orientación, los demás le sugieren al quejoso, “ponles una práctica que se te va la mitad; ¡penoso eso!, ¿verdad?

Preciso es agregar que, los que se inclinan por continuar asistiendo, el día en que se debe hacer entrega de las encomiendas, se aparecen muy sonrientes en el curso, sin haber hecho nada, y ostentando que no les importa lo que pueda ocurrir.

Pero además, casi igual actitud de que “no me interesa mucho” se produce al momento de tener que impartir alguna  prueba parcial, en la que casi todos salen reprobados, y ahí se registra entonces otra situación de deserción. En fin, son muy pocos los que llegan al final del semestre.

Otro aspecto calamitoso, y que impide bastante con respecto a la formación profesional que se les trata de ofrecer es: se trabaja en la mayoría de los casos con personas semi-alfabetizadas, que a penas saben leer y escribir, incapaces de descodificar y asimilar conceptos a ese nivel.

Cuando son carreras que requieren de conocimientos matemáticos, ni siquiera tienen dominio de las cuatro operaciones básicas; mucho menos, sobre la determinación de porcentajes, o del cálculo de un interés simple. Hablarles de eso último, es como si alguien estuviera expresándose en una de esas lenguas extranjeras bien difíciles.

Es una realidad concreta muy penosa, con efectos traslativos que provocan muchos inconvenientes y falta de eficientización con relación al trabajo docente que allí se debe realizar. Dentro de esos  se destaca esa masificación incontrolada de alumnos, la mayoría “haciendo bulto como se dice”, y entorpeciendo a los que realmente han ido a estudiar, que se preocupan por encontrar secciones habilitadas para poder avanzar, y hasta por llenar las lagunas precedentes que les afectan.

La falta de secciones disponibles, como de profesores, bien pueden entorpecer el avance de los buenos estudiantes allí matriculados, lo cual como bien señalara el señor rector se está tratando de solucionar.  ¡Esperemos que así sea!

No obstante, en nuestra humilde opinión, eso no impide la aplicación de la baja estudiantil, como una forma de exigir rendimiento académico, incluso respeto a la “solemnidad estudiantil” dentro de la institución, sobre lo que tanto se ha hablado y  recomendado, sin que nada se haya hecho al efecto.

Ahora, a partir de esas declaraciones, las grandes preguntas serían entonces: ¿y con todos los displicentes, irresponsables, no aptos para cursar estudios a ese nivel, que nada les preocupa, y que solo están allí ocupando una butaca, que otros meritorios pudieran utilizar, qué se va a hacer? ¿Tal masa significativa seguirá en aumento?

Otra, ¿seguirles amontonando en la academia como “chatarras”, para poder decir que la población estudiantil  uasdiana está cada vez in crescendo, como justificación para determinados propósitos? Evidentemente, de continuar produciéndose esto último, no sería lo más aconsejable, por los efectos dañosos previsibles.

Además, muchos de esos seudos estudiantes se frustran, cuando advierten que no tienen nivel para estar allí, o que no son lo suficientemente responsables, y desertan. Pero, ya han pasado tres o cuatros semestres dando tumbos dentro de la universidad, con los entorpecimientos retardatarios en contra de los demás discípulos aprovechados,  y los  costos  sin retorno que eso implica para la academia.

La forma más viable y menos censurable a la que se puede recurrir para tratar de enmendar un poco la situación expuesta, dada la apertura usadiana, es el control académico estudiantil que se pueda establecer; y, la mejor herramienta a la mano es la aplicación de la “baja estudiantil”, en procura de que muchos allí inscritos recapaciten, y traten de ir por el camino que se debe, o dejen de estar aumentando sin justificación la nómina correspondiente.

De ahí que, resultaría lógico entender, que una declaración como esa emitida por el señor Rector Magnífico uasdiano recientemente, solo contribuirá a empeorar ese cuadro de comportamientos displicentes e irresponsables que observa un sinnúmero de estudiantes de la alta casa de estudios, con sus efectos lesivos colaterales fehacientes.

Por tanto, esa información rectoral, con todo el respeto que nos merece la primera autoridad de la academia pública, luce algo desafortunada, y parece tener cierto matiz político, el comején que viene corroyendo las bases de la Primera de América, cuya proyección, tanto a nivel local como internacional, debe ser otra.

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

: Rolando Fernández

¿Qué habrá detrás de esos reconocimientos?

De acuerdo con una información que aparece publicada en el medio “Listín Diario”, en su edición de fecha 12 de noviembre del presente año, la Junta Central Electoral (JCE), reconoció a varios ciudadanos connotados  de la nación, por los aportes que se entiende esas han hecho a la democracia dominicana y a la institucionalidad del país. La reseña aparece bajo el titular “Reconocen a personalidades por aporte a la democracia”.

En ese mismo orden, provoca confusión el hecho de que, en otro rotativo nacional se publicara un espacio que se intituló: “Junta Central Electoral distingue personalidades de la sociedad por sus aportes a la dominicanidad”, haciéndose mención a los mismos personajes seleccionados, al tiempo de agregarse: “Con este acto, la Junta Central Electoral busca incentivar estas buenas acciones en procura de que  cada día disfrutemos de una democracia más sólida, participativa, de libertades públicas y justicia social que resulte en una mejor sociedad dominicana”. (Véase: “Diario Libre”, del 13-11-14, página 34).

¡Bueno!, ¿por qué fue en realidad el homenaje, ya que, democracia y dominicanidad son dos términos que, en el marco de nuestra ignorancia, creemos difieren bastante en cuanto a significación real se refiere? De la segunda publicación mencionada se infiere que, el asunto estuvo más bien en línea con los supuestos aportes a la democracia, por la coletilla incluida, y que trascribiéramos  más arriba.

Ahora, si hablamos de dominicanidad, que es lo que más podría “pegar” por algunos de los ciudadanos incluidos en la distinción de que se trata, incluso de manera póstuma, tendría que pensarse necesariamente con relación a ellos sobre: su identificación plena con la idiosincrasia de la gente de este pueblo; defensa y preservación de la soberanía nacional; alto aprecio, estima, como admiración de la cultura y las tradiciones de esta nación, lo cual obligaría a una lucha frontal en contra de la gran transculturación de que la misma ha venido siendo objeto durante los últimos lustros. Son cosas esas que en verdad poco se observan con relación a todos esos compatriotas.

Además, no podría dejar de ponderarse su concurso real para la preservación de los principales símbolos nacionales: bandera, himno, moneda, música autóctona, entre otras cosas, cuya deshonra e irrespeto campean por sus fueros en este país.

Luego, lo primero que llegaría a la mente de cualquier ciudadano inquisitivo en relación con ese acto, sería preguntarse: ¿y cuáles son los aportes en tales sentidos atribuibles a esos galardonados, que merezcan un reconocimiento público de tal naturaleza? ¡La verdad es que, muy poco se ven!

Por la otra parte, si el asunto es con respecto a la seudo democracia que hay en el país (libertinaje más bien), y partimos del significado enciclopédico de ese vocablo, entonces sí es que el asimilar la pertinencia de esas premiaciones se torna algo difícil.

Ese régimen político, según los entendidos, puede ser directo (el pueblo ejerce la soberanía por si mismo); o, a través de representantes intermediarios, siendo ese modelo último el que dizque tenemos en esta nación.

Pero, ocurre que, aquí el pueblo no tiene en realidad representantes. Los políticos de turno en el poder se representan nada más que a sí mismos, a la organización a que pertenezcan, y a los grupos poderosos patrocinadores electorales.

En ese sentido, viene como anillo al dedo una aseveración que incluyera el versado articulista Federico Henríquez Gratereaux, en uno de sus enjundiosos trabajos, publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 12-11-14, bajo el título “Dos dedos de frente”. Veamos:

“La democracia es un régimen político que requiere perentoriamente de la justicia. Para que la haya es preciso tener: buenas leyes, buenos jueces y cárceles. En cualquiera de esos puntos puede naufragar la justicia. Lo cual acarrea la inconformidad colectiva, el “malestar político y social”. Un país sumido en la impunidad y la inseguridad, no apreciará por mucho tiempo las libertades públicas, los grandes valores de la democracia. En la mayor parte de los casos la gente opta por sacrificar la libertad en beneficio de la seguridad”.

Preguntas que se desprenden de inmediato, a partir de lo expresado por el señor Gratereaux: ¿Tenemos verdadera justicia aquí? ¿Disponemos nosotros de buenas leyes, jueces, todos aptos, como probos a la vez, y suficientes cárceles en adición? ¿No tenemos malestar político y social? ¿No estamos sumidos en la impunidad y la inseguridad total?

Pero además, preciso es señalar que, no pocos ciudadanos aquí, se están inclinando en favor de la pertinencia ya en esta nación de un régimen de fuerza, en sustitución de la llamada  seudo democracia representativa que rige, aunque sacrifiquen su libertad, en pos de salir de este infierno de: falta de institucionalidad, irrespeto al cumplimiento de las leyes vigentes, inseguridad ciudadana total, corrupción estatal rampante, e impunidad “solapadora” a granel, etc.

Entonces, la gran interrogante de qué tan significativo han aportado los personajes reconocidos públicamente por la Junta Central Electoral (JCE), como contribuyentes a la preservación y fortalecimiento del sistema democrático, que según se dice, está presente en la República Dominicana, continúa sin una verdadera respuesta convincente, porque al parecer  no es posible ofrecerla.

Luego, la inquietud de muchos ciudadanos aguzados sigue siendo, qué es lo que hay en verdad, detrás de esa emotiva ceremonia de premiaciones, en la que se habló, según la prensa local, de “aportes a la democracia y a la institucionalidad del país”,  dos de las condiciones más cuestionadas en estos momentos, por parte de  la sociedad pensante dominicana.

Algunos compatriotas analistas y estudiosos nuestros consultados, le han dado la siguiente lectura a ese evento, muy a su juicio: “agenciarse apoyo político, como a las ejecutorias del citado organismo electoral, con representantes bastante identificados en tal sentido, más que otra cosa”, y parten para su consideración de los sectores allí mayormente incluidos, o seleccionados.

Es obvio que, ¡aquí todavía queda gente que no se deja sorprender con facilidad!

Rolando Fernández

¡Procede bien, y acuéstate a dormir!

Desde muy temprana edad siempre nos ha gustado buscar la manera de establecer conversatorios con personas de mayor experiencia que la nuestra; principalmente eso, cuando queremos tratar sobre temáticas relativas a lo que convencionalmente llaman vida, que es más bien un lapso transitorio de tiempo para disfrute existencial temporal sobre el plano físico de la materia (Tierra), con misiones de expresión divina a cargo, como conquistas kármicas pendientes asignadas (karma maduro acumulado en el ámbito esotérico).

Evidentemente, lo que de ordinario ha prevalecido en esas conversaciones en las que hemos participado, porque hacia ahí tratamos de dirigirlas, son los consejos, y las orientaciones bien intencionadas, para lograr mejores resultados durante el diario vivir, correspondiéndose tal actitud con lo que de común hemos buscado, ayuda, reiteramos, que procuramos  seguirles al pie de las letras, y que nos han proporcionado algunos muy buenos resultados.

Ahora, generalizando, hay dos recomendaciones que nunca han faltado: a) la que encabeza intitulando aquí; y, b) el procurar estar siempre preparado para partir del planeta Tierra, las cuales hemos  mantenido muy presentes todo el tiempo

A través de los años, y luego de investigar, como el estudiar en gran parte la denominada Ley de Causa y Efecto, que tiene diversos aspectos insondables creemos, hemos podido comprobar la efectividad del mensaje claro que subyace en el primero.

Evidentemente, ¡siembra y recogerá! Es obvio que, llevando eso al ámbito enteramente humano, la no correspondencia ideal estaría constituida por lo que podría calificarse como las excepciones verificadas, que aparecerán para confirmar la regla.

Pero, al final de cuenta también, los desagradecimientos, o acciones improcedentes son necesarios y beneficiosos, pues envuelven mensajes que favorecen de ordinario en términos evolutivos espiritual a los receptores, por lo que se deben asimilar conforme, dejando todo lo acaecido a la Suprema Voluntad del Creador, como al transcurrir del tiempo, que es el juez más justo e imparcial. ¡Todo obra para bien!, reza una muy significativa frase.

Con relación a la segunda recomendación, muy cierto es que, debemos concienciarnos, y estar preparados con respecto a ese “desvestir” corporal inevitable, a su tiempo cronológico y momento precisos, que denominan “muerte”, o fallecimiento.

De esa nadie se va a escapar; debe ser aceptada como la conclusión de uno de los viajes hacia la Tierra a que está supuesto el Ego Superior que encarnan todos los hombres, hasta que se retorne de manera definitiva a la Mansión del Padre Supremo, luego haber doblegado por completo la imperfección existencial física asimilada (personalidad humana).

Muy pocas personas pensantes, ponen en tela de juicio los mensajes contenidos en los refranes de la gente de antaño, y que son el producto de la sabiduría adquirida durante los segmentos de vida que se cursan; de las vivencias tenidas, que han dejado aprendizajes muy propios, y que luego se pueden ir retransmitiendo de generación en generación.

Uno de ellos dice textualmente: “el que bien vive, bien muere”. Eso pone muy en evidencia la relación directa que existe entre ambos planteamientos señalados más arriba

Por tanto, el que titula esta humilde opinión debe constituir, sin reparo alguno, el “buque insigne” para navegar siempre, ¡Procede bien, y acuéstate a dormir! Los beneficios se reportarán, tanto a nivel físico como espiritual.

Aunque mucha gente cree ¡que eso no funciona!, porque no han sido objeto aún de punición alguna relacionada con sus procederes indebidos, preciso es señalarle que, la Ley de Causa y Efecto, dictada por la Madre Naturaleza, tiene sus momentos muy propicios, como oportunos de aplicación a la vez, al igual que la dirección  apropiada, y están dispuestos para cuando la gente menos los espera; en tiempos que resulten mayormente aleccionadores.

En ese sentido, también, puede haber selección de personas muy allegadas a los infractores directos de dicha Ley, para  cumplimiento inexorable de la misma, en busca  de humildad y contrición por parte de aquellos, lo cual significa que no siempre el violador original será  quien tenga que sufrir las consecuencias kármicas; aunque sí, como obvio suponer, los fuertes impactos derivados, por ser traslativos, servirán como correctores indefectibles. Además, algunas puniciones pendientes se pueden acumular para ser “facturadas” en vidas posteriores, evitándose así sobrecargas para una sola corriente existencial.

El asunto es que: ¡a la Madre Naturaleza, lo que se debe, hay que pagarlo, y nadie está exento! De igual forma, Ella sabe reciprocar también, con cosechas muy favorables, cuando es para lo que se ha sembrado.

Rolando Fernández

¿Qué diría Petán Trujillo?

Aunque muchas personas entienden que no, la llamada “cultura de barbería” en ocasiones aporta informaciones muy valederas sobre las vivencias de algunas personas ordinarias; al igual que, en cuanto a biografías y actitudes de connotados hombres públicos.

También, uno puede edificarse con relación a eventos de carácter histórico-social, que se verifican normalmente en las naciones, y que por lo regular solo se conocen en esos espacios públicos, escuchando con atención las narraciones que hacen los entrados en años,  algunos visitantes esporádicos, cuando no es que se reciben los aportes en ese orden, principalmente de los profesionales de las maquinitas, tijeras, navajas y peines (barberos), que conocen siempre bastante sobre las cosas que a diario tienen que escuchar durante el discurrir de sus labores.

En ese orden, recientemente tuvimos la oportunidad de enterarnos con relación a algo que nos llamó poderosamente la atención, no por la trascendencia en realidad del hecho en sí, sino por el mensaje subyacente, en términos de aquilatación artística, pincelada en este caso con un claro matiz de egotismo, y prepotencia marcada.

Se trata de que, alguien que aún ejerce el oficio de fígaro, y que estuvo muy ligado a la otrora “Voz Dominicana”, a través de artistas, músicos y locutores que laboraban para la misma, y a quienes ofrecía sus servicios, nos pasó cierta información que consideramos importante tener.

Pero antes de proseguir con la misma, cabría señalar  que, esa entidad pública debería llamarse hoy “Palacio Radiotelevisor Petán Trujillo”, en honor y reconocimiento al indiscutible padre histórico de la televisión nacional, sin que nadie lo pueda poner en duda.

Pero, eso es algo que impiden las retaliaciones políticas y de otra índole con respecto al pasado General José Arismendy Trujillo Molina, hasta cuya casa-vivienda, conexa a dicha emisora, fue destruida, y la cual se debió conservar como museo perteneciente a dicha estación, depositario de todos los antiguos equipos de radiodifusión,  televisión, y demás efectos alusivos, propiedad de la mencionada entidad, aunque se  tuvieran que rescatar algunos de determinadas manos particulares.

Y todo, para dedicar el espacio a la construcción de una escuela, que de paso se llevó de encuentro el nombre de la diseñadora de nuestra bandera nacional (Concepción Bona), poniendo al nuevo centro educativo el nombre de un simple amigo, y seguro colaborador, en sus años de escasez, de un exgobernante del país.

Continuando con el asunto principal que nos ocupa,  según nos contara aquel barbero, el General Petán, era un excelente aquilatador artístico; gustaba de la buena música, como de las finas composiciones poéticas; prefería y admiraba a los connotados cantantes de aquella época.

La mejor muestra que dejó sentada de eso para la historia, eran las celebraciones de las llamadas “Semanas Aniversarias”, durante cuyos festejos traía desde el extranjero a los mejores exponentes del género artístico, lo de mayor calidad, nada de “basura”.

Una de las estrellas en ese orden,  de su predilección y deleite, lo era Pedro Vargas, el gran tenor mejicano. Y ocurre que, en el país despuntaba, y se destacaba con fuerza para ese entonces, un ícono “locuteril”, un verdadero artista del micrófono, también llamado Pedro Vargas. Esa similitud de nombraría no era del agrado del General, por la incomparabilidad obvia entre ambos, a su entender.

El señor Petán Trujillo consideraba que, ese locutor nuestro, aun lo bueno que fuera, por sus condiciones étnicas (negrito con pelo crespo),  y que sólo sabía hablar por un micrófono, a pesar de su excelente voz sonora, no podía tener el mismo nombre que su artista preferido, por lo que le impuso al dominicano de que se trataba, el tener que modificar su verdadero apelativo por: Pedro Pérez Vargas, en una clara y abierta actitud de cualificación artística, acompañada de egotismo, y una gran dosis de prepotencia, apoyada en el poder unánime de su hermano Rafael Leonidas, presidente de la República a la sazón.

Luego, la pregunta que cualquiera se haría, después de conocer esa historia es, qué diría Petán Trujillo hoy, observando el “talante”, o apariencia, como la cuestionada personalidad, de uno de estos seudos artistas locales llamados urbanos-raperos, tan de moda en la actualidad, en el marco de la degeneración presente, que dice llamarse Mozart La Para, de seguro en alusión directa a la calidad y prestigio del gran Amadeus, y que aparece en una fotografía de primera plana que publicara el medio “Listín Diario”, en su edición de fecha 12-11-14, contentiva de otras personas, dizque unidas para “prevenir femenicidios”.

Por ser el General un fiel seguidor de la música clásica, por su exquisitez y valía, como debe suponerse, es indudable que tal    determinación sería considerada como un irrespeto a la memoria póstuma de aquel prototipo legendario del arte, Amadeus Mozart, quien “fue un compositor y pianista austriaco, maestro del Clasicismo, considerado como uno de los músicos más influyentes y destacados de la historia”.

Y además se escribe que, “En su niñez más temprana en Salzburgo, Mozart mostró una capacidad prodigiosa en el dominio de instrumentos de teclado y del violín. Con tan solo cinco años ya componía obras musicales y sus interpretaciones eran del aprecio de la aristocracia y realeza europea”.  Pregunta, ¿se le podría comparar aquel con simple cantante urbano-rapero, aun tenga condiciones para ese género callejero? ¡Jamás!

No hay que dudarlo, le haría cambiar no solo de nombre (aun sea artístico), sino el pelado, peinado, vestuario, como de maquillaje, para hacerle parecer más un hombre. Además, por la falta de ponderación hacia la significación de aquel gran fenómeno, “tan alto pianista, y compositor”  de la fina música para la humanidad, con quien  no hay comparación posible, aunque el urbano-rapero reúna algunas habilidades, y tenga muy buena acogida entre los que no conocen  sobre el arte verdadero.

La verdad es que, la osadía llama poderosamente la atención ante cualquier persona medio pensante: ¿Mozart? ¡Ay “mamacita”!

Rolando Fernández

¡Deuda 50% del PIB!

¿Y qué?, es lo que suelen decir, en términos interrogativos, y hasta altaneros en ocasiones, nuestros políticos y gobernantes, incluidos los levanta manos congresistas que nos gastamos los dominicanos.

De eso, nada lo vamos a pagar nosotros. Sí disfrutamos por supuesto el momento presente, usando los cuartos de ese barril de recursos frescos que proporcionan los empréstitos con el exterior, para darnos la buena vida, y procurar  asegurar muestro futuro económico personal. ¡Es lo que de ordinario se infiere escuchar entre esos turpenes políticos, “por lo bajo”, obviamente!

Y, el externar también en adición, claro no de manera pública: además, nos mantenemos siempre estudiando la creación de nuevas cargas  impositivas para aplicarlas al “burro que todo soporta”, el pendejo pueblo, y que éste comience a ir pagando los intereses que devenguen los endeudamientos que vamos concertando en forma de alegre cadena interminable.

Luego, el honrar el pago de los capitales envueltos en los años venideros, se quedará para los estúpidos que vengan después, políticos  gobernantes, y ciudadanos todos; sino, que entreguen el país como dación en pago a los prestamistas extranjeros, si es que no pueden pagar los compromisos asumidos. “Después de nosotros el diluvio”. “El que venga atrás que arreé”. Son las concepciones generalizadas que se interpretan.

Ya, hasta el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI), que es uno de los organismos externos de financiamiento (prestamistas), que hacen uso de esta plaza para colocar los excedentes de capital de los ricos del mundo, amén de tener base para injerenciar en nuestros asuntos internos, como el estar  imponiendo condiciones de manejo de la economía nacional, reparó y advirtió sobre esa calamitosa situación, y los males que  podrían  sobrevenir al país en un futuro cercano, producto de ese excesivo volumen de deuda ya acumulado, según reseñara la prensa local. Lógico, sin que se alcancen a ver intenciones de detener su ritmo de crecimiento, agregaríamos nosotros.

Pero, ¡no importa! A los políticos nuestros solo les interesa el presente; aprovechar hasta donde se pueda su estadía en el poder. Y, como tenemos un “crecimiento económico sostenido”, según los bultos demagógicos y manipuladores que se proclaman, el que la deuda alcance hasta un 70-80% del PIB, les tiene sin cuidado.

Luego, solo queda decir en torno a esa azarosa situación de alegre endeudamiento del país, por parte de los políticos de turno, desaprensivos y avariciosos – los que se fueron, están, y vendrán después, porque eso no se va a parar -, “pa’lante, que el golpe avisa”, como reza un dicho popular.

Lo más lamentable es que,  este pueblo se siga durmiendo en sus laureles. Posiblemente, en un mañana no muy lejano, se tendrá que llorar lágrimas de sangre aquí; y, cacarear sus ciudadanos como gallinas, lo que no supieron defender como hombres, tal como solía decir un connotado líder político nacional nuestro, ya ido del planeta Tierra.

Rolando Fernández

A los perros debo el escribir hoy

Para muchas personas, probablemente tal aseveración resulte chocante. Y, hasta me podrán continuar diciendo, “mira por lo que éste se preocupa”.  Pero, pueden estar seguros aquellos que tengan la posibilidad de leer este testimonio, que esa es la verdad monda y lironda.

Los animales todos, son de gran significación para mí.  Les entiendo nuestros hermanos menores. Y, por tanto, siempre he creído que se les debe dispensar un trato afable y adecuado. Nunca, de deprecio y marginación alguna.  Perciben las actitudes de esa naturaleza, y las sufren, tal cual los mismos seres humanos. Al igual que advierten los estados depresivos en sus amos, y tratan de reconfortarles a su manera.

Eso que decimos, con respecto a querer externar hoy públicamente pareceres a través de un medio de comunicación, es la realidad.  Y es que, si no hubiese sido por una penosa situación que nos afectó bastante emocionalmente, debido al maltrato y desprecio vulgar de que eran objeto unos pobres canes callejeros que procuraban conseguir algún tipo de alimento, como protegerse del Sol y las lluvias en los parqueos del residencial en que vivimos, por parte de personas desaprensivas y acomplejadas, que creen que sólo ellos tienen derecho a subsistir, no pensamos que hoy estuviéramos tratando de escribir artículos de opinión, sobre tópicos diferentes.

Realmente, nuestra inclinación por los animales, amén de la situación descrita, que culminó entregando los desvalidos perros a una institución, dizque protectora, a escondidas de este humilde servidor, que era el único residente que se preocupaba por los mismos, suministrándoles comidas, medicamentos y hasta servicios veterinarios, pues además de requerirlos y proceder, ellos ofrecían su concurso, en términos de seguridad nocturna, a los vigilantes pagados del residencial, fueron las causas originales que nos movieron a escribir en principio; y obviamente, nos trazaron las pautas por donde comenzar.

Fue algo que vino a rebosar la copa, yo diría,  de la indignación e impotencia, ante los malos tratos, los atropellos,  la vejación y los abusos que se verifican en este país con respecto a los diferentes tipos de animales domésticos que tenemos, situación esa que se verifica a la vista de todos, en nuestras calles avenidas, sin que nadie se preocupe realmente por tratar de subsanar esas actuaciones tan deprimentes que se dan, como son los casos de los indefensos perros que matan los carros y motores, al igual que los caballos y burros que usan como medio de tracción, recibiendo latigazos y palos, cuando les asfixia el calor y sienten sed; o, les afectan los gases que despiden los vehículos, en medio del caótico trafico que nos gastamos los dominicanos.

Es por ello que, los primeros artículos que escribiéramos se correspondían con esa problemática, titulándolos “Aquí que copiamos tanto”, e iniciar haciendo referencia al cuido y defensa de los animales que caracteriza a los norteamericanos, e invitando a su emulación en este país, ya que sólo de ellos copiamos las cosas malas, cuando por alguna circunstancia tenemos que ir de paseo, o vivir en aquel territorio.

El segundo artículo, “A los hermanos congresistas”, versó sobre la solicitud debida, como la necesaria modificación y actualización de la Ley No.1268, del 23 de octubre de 1946, que trata sobre maltratos y protección a los animales, vigente aún; pero que, como se observa, data desde hace demasiado tiempo, y  sus estipulaciones, como las penalidades prescritas para sus violadores, resultan para esta época, de poca consideración, y muy benignas, respectivamente.

También se incluía la petición, de que se contemplara en la misma la adhesión total en el país a la Declaración Universal de los Derechos del Animal, adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y la Ligas Nacionales, aprobada a su vez por la UNESCO y la ONU, cuyo artículo 1ro., reza:

“TODOS LOS ANIMALES NACEN IGUALES ANTE LA VIDA Y TIENEN LOS MISMOS DERECHOS A LA EXISTENCIA.”

 

¡Lástima que hasta ahora nada se haya hecho!

 

 

Evidentemente, esa preocupación e iniciativa nuestra tenían que contar con las orientaciones y ayuda de personas ligadas a los medios de comunicación, ya que desconocíamos totalmente ese ambiente profesional.

Conversando, y tratando de publicar entonces, ese primer artículo en algún medio de comunicación, fue cuando tuvimos la oportunidad de conocer al señor Orlando Miguel, director de COINTER, persona muy colaboradora y diestra en el área, quien nos ofreció  amable y desinteresadamente su ayuda, y nos trazó algunas pautas a seguir en cuanto a la redacción periodística y la confección de los títulos para encabezar los trabajos.

Nos enteramos además, sobre el sentido de colaboración,  ayuda y receptividad que caracteriza a la señora Cosette Bonnelly, directora ejecutiva del prestigioso periódico “Nuevo Diario”, en su versión digital, a quien osamos dirigirnos, pidiéndole, después de su consideración obvia, incluir en el medio aquella publicación, encontrando en ella el favor de su valiosa atención; y, comprobando también, la amabilidad peculiar que le distingue, según las informaciones que recibiéramos.

Hoy, queremos agradecer  públicamente, tanto al señor Orlando Miguel, que nos orientó debidamente; al igual que a doña Cosette Bonnelly,  por el concurso y apoyo brindados, como principiante y osado articulista, amén de permitirnos, cortésmente, la oportunidad de participar como colaborador de ese preciado medio de comunicación que ella magistralmente dirige; y no menos, a su director general, en su edición impresa, Don Persio Maldonado.

Gracias sentidas al Todopoderoso, ante que nada, como a ellos después,  y a los inolvidables canes, Nico, Lolo, Bronco, Bella y Shao, cuya partida, y posterior  ausencia,  sirvieron  de bujía  inspiradora inicial,  en nuestra de decisión de comenzar a escribir artículos de opinión, cuyo número de los hasta hoy publicados, sobrepasa los mil.

Gracias reiteradas, a Orlando Miguel,  como a doña Cosette, y  don Persio Maldonado.  ¡Que Dios les bendiga siempre!

: Rolando Fernández

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¡Así no se rescatan valores!

¡Qué lindo es hablar de la familia, aunque  sea solo cuando se le recuerda!, mencionándose mucho de ella, sin importar el momento en que sea. Claro, y como es lógico entender, hacerlo en tiempos muy cercanos al período navideño, siempre colmado este último de excesos consumistas, “botaratas” significativas grupales, y mercadeos a granel, tiene su objetivo muy marcado.

Esa célula primaria, base fundamental de todas las sociedades, y deteriorada por completo en la actualidad, se utiliza más bien como instrumento inductor mercadológico, alusivo a las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Y si queda algo de cuartos después para seguir gastando, que se invierta en la etiquetada celebración de los niños, el “Día de los Santos Reyes”, ya seudo fiesta infantil. Es decir, ¿propósito marcado que se tiene en todo el accionar referente?, promover francachelas festivas, como la proclividad al consumo.

No es cuestión de querer rescatar los valores concernientes a la “tribu biológica-sanguínea, de rigor formar oportunamente por los seres humanos, de la manera en que se aspira, queriendo agarrar las nubes con las manos; tirándole piedras a la Luna; como, celebrando actos públicos relativos durante el  mes de noviembre de cada año.

Como es de conocimiento pleno, esa unidad es requerida para aumento y preservación de la especie, como el fomentar  y difundir el amor incondicional paternal y fraterno, a modo  de emulación al dispensado por el Padre Supremo a todos sus Atributos divinos, representantes sobre el plano terrenal, los hombres, entre otros. De ahí la importancia que revestiría el  retorno de las características que otrora le distinguían, pero no andándose  con simplezas, y amagos de recuperación en ese orden.

Si en realidad se estuviera buscando el cómo “enmendar la plana”, tal se dice popularmente, se dedicaría el año entero a promover el retorno de los paradigmas perdidos en ese tenor, no solamente durante un mes, previo a las camaraderías “decembrinas”, en pos de inducir al consumismo y a los “fiesteos” grupales, se debe reiterar.

Dejémonos de engaños y demagogias baratas, comenzando por las provenientes de las iglesias todas, pero principalmente la católica, con actividades como esas que se están promoviendo para el día 23 del presente mes, y a la cual se está invitando a la población para que participe: “Marcha por el rescate de valores”.  Eso nada más se traduce en pantallas y “figureos”.  Muy poco se va a lograr con eventos de ese tipo, en el orden de lo que debe ser, y en relación con lo que se trata.

No procede el que se continúe tratando de agarrar el rábano por las hojas.   Lo que se debe hacer más bien, es identificar las verdaderas causas que provocan el deterioro de esa importantísima célula primaria  denominada familia, cuna de todos los valores humanos y sociales que se deben cultivar, con los efectos traslativos obvios, al tiempo de definir acciones en pos de llevar a cabo un  combate frontal a lo indebido.  El asunto no es con marchas, ni misas al aire libre, de carácter social más bien

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El primer y principal “flanco” que se debe atacar, se trata de ese cambio brusco que se ha venido verificando en las actitudes debidas inherentes a la mujer, y que les son muy propias desde la formación del mundo, en términos de los análisis correspondientes y las ponderaciones racionales que  se imponen. Todas esas se han dejado de lado, en el marco de la mal concebida liberación femenina, que solo procura la etiquetada “igualdad de género”, y la competitividad de cara directa con el sexo opuesto.

Pero, como decían los antepasados, y es muy fácil entenderlo así, “dos culebras machos no pueden habitar dentro de una misma cueva”. Es obvio entonces  que, los sexos tienen que ser diferentes, e identificados cada cual con sus propias atribuciones,  deberes y responsabilidades

De lo contrario, las uniones maritales resultan imposibles. Claro, dentro de lo que debe ser normal, dejando de lado las uniones gayes de estilo moderno. ¡Salve bajeza!, que lamentablemente hoy se estila oficializar sin muchos reparos.

Ahí comienza la podredumbre familiar, en la que se pulveriza la esencia de todos los valores pertinentes, caracterizada por la falta de responsabilidad hacia los vástagos procreados y consortes. Indiscutiblemente, la mujer es el ser  más importante que habita sobre el planeta Tierra, en relación con la especie humana, co-creadora con la Divinidad Suprema, pero hoy eso no se entiende.

Ella es el ente de equilibrio familiar y emocional dentro de las tribus biológica-sanguíneas, con extensión hacia las sociedades en general. Lamentablemente, las concepciones que se tienen en el marco de la modernidad y la postmodernidad se han encargado de tirar todo eso por la borda, con consecuencias más que fehacientes.

Ahora, hombre y mujer se consideran dos competidores, rivales hogareños, traslativo eso hasta otros entornos generalizados, sin medir efectos dañosos. Buscar cuartos es lo que hay, no para compartir obligaciones económicas por parte de las féminas, principalmente, sino para sentirse con derecho a exigir; crear un nuevo patrón competitivo social: participación igualitaria en todos los órdenes; “igualdad de género”, como bien señalara no hace mucho tiempo, la flamante y prepotente ministra de la Mujer, “trabajamos desde la posición en pos de lograr la igualdad de género”, fueron más o menos sus palabras, según las reseñara la prensa local. ¡Qué tan “fructífera” labor para el país!, desde ese huacal politiquero, chupa presupuesto público.

Hay que imaginarse lo que puede seguir ocurriendo en nuestro país, por ejemplo, respecto del deterioro familiar, con una entidad estatal que se incline nada más por promover y accionar, con relación a la “igualdad de género”, de seguro en el contexto de los nuevos preceptos de la mal asimilada “liberación femenina”.

Y, teniendo además, el concurso inductor, como las directrices de una serie de  organismos internacionales injerentes, y alienantes a  la vez; al igual que,  la colaboración de algunas mujeres que se entienden frustradas sentimentalmente de ordinario, por haber sido desconocedoras de sus deberes y responsabilidades muy propios, que promueven y participan, haciendo ponencias en eventos tales como: “La VIII Conferencia de Estudios de Género Dominicana”. “¡A educar por la igualdad de género!”, bajo la responsabilidad en este caso del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), en el marco de las “Propuestas de la Estrategia Nacional de Desarrollo, y demás “yerbas aromáticas”. (Véase “Listín Diario”, edición de fecha 5-11-14, página 12C).

Y por qué no se habla aquí mejor del rescate de los valores de la mujer específicamente, como base de la familia, que es lo que se puede traducir en regeneración de las sociedades; que las damas reconozcan y asuman de nuevo sus verdaderos roles; que la moralidad y el pudor vuelvan a adornar al llamado por costumbre “sexo débil”, para que tantas niñas con edades que oscilan entre los 12 y 15 años, no anden, calle arriba y calle abajo, o asistiendo a las escuelas, “con una barriga a la boca”, como suele decirse, sin conocerse muchas veces el padre de la criatura que llevan en su vientre.

Son “niñas” esas también, que en su mayoría salen a tratar de pescar ingenuos en la horas nocturnas, y cuando advierten en los mismos posibilidades económicas, que algo pueden conseguir, los sonsacan para que utilicen su cuerpo, y luego los acusan de haberlas violado y embarazado a la vez.

Se trata de ejemplares que, en la mayoría de los casos, han arrasado con más hombres que cualquier prostituta común, y entonces hay que pagarlas como nuevas, con los tremendos líos judiciales que arman, en maridaje con padres irresponsables que, sabiendo en el fondo lo que tienen, también salen a exigir honras.

A muchísimas de esas les consideran incluidas entre las que llaman ahora “chapeadoras” y “atrapa cheles”, que negocian con sus cuerpos bajo diferentes modalidades, por causas nimias-ordinarias, y formatos de pagos diversos por los servicios que ofertan. Y, si logran enganchar a un bobo, para sacarle jugosos beneficios, ¡mejor aún!

Retomando la temática de la degeneración social, que al parecer tanto preocupa actualmente, y en torno a la cual se viene hablando del “rescate de valores”, que ya urge por supuesto, hay que imaginarse, y preguntarse a la vez, ¿qué capacidad física, mental y emocional puede tener una muchacha de esas, para formar después los vástagos procreados, y asumir los compromisos que conlleva el tener una familia? Lo que hacen es traer  niños al mundo, que luego se convierten en parásitos sociales

Mientras las mujeres se estén degenerando cada vez más, no habrá rescate de valores familiares, extensivo eso hasta las sociedades en sentido general. Si algún logro se quiere obtener en el sentido de lo tratado, las acciones todas tienen que estar dirigidas hacia la concienciación de las féminas, columna principal en que se sustenta la cohesión y formación familiar, desde donde todo parte.

En tanto se esté promoviendo nada más, el que a las mujeres se les considere igual que a los hombres, nada positivo se va a obtener, y las muestras están a la vista de todos. En la dirección de cambiar esa desaprensiva concepción moderna, es que se deben dirigir los cañones enmendatorios.

Abandonemos pues, los asuntos de marchas de todo tipo, muy parecidas a los mítines políticos nada más, para allantes y demostraciones aéreas.  Procuremos agarrar el toro por los cuernos, a fin de doblegarlo, si es que en verdad queremos subsanar en el orden de lo que se  ha venido exponiendo.

Concienciar a las mujeres para que asimilen su verdadera naturaleza, y  asuman las responsabilidades y deberes que en verdad les corresponde; al igual que, recuperen el pudor, como la moral, y abnegación de otrora, sí es lo que hace falta, lo que debe ir. ¡Esas sí que son las cosas que en verdad proceden!, con el concurso del ministerio de la Mujer aquí, las iglesias todas, como los organismos internacionales competentes.

Entendemos que las actitudes de tal naturaleza no interfieren, como es lo que se cree, con una liberación femenina, enmarcada dentro de toda lógica racional, en la que no prevalezcan solamente  las concepciones asociadas con los deseos de competitividad frontal respecto del sexo opuesto, a que tantos comportamientos irregulares femeninos ha conducido.

¡Qué se entienda!, el deterioro total de  la  mujer, con rarísimas excepciones, causado por esa y otras causas, no necesita de mayores demostraciones, incluido el de tantísimas dominicanas. Por consiguiente, el procurar la regeneración de tan importante y bello ser, con los efectos traslativos derivados, debe constituir el “norte principal” del ministerio dedicado a la misma en nuestro país, como el de las entidades aliadas a ese organismo  estatal, si el rescatar valores en realidad es la intención

Rolando Fernández

¡Cuántos negocios se irían a la quiebra con la cremación de los cadáveres!

Desde tiempos inmemoriales, tanto la cremación, como la sepultura o enterramiento de los despojos mortales de los finados (muertos, convencionalmente hablando), han sido objeto de pareceres a favor y en contra.

Según el punto de vista de lo físico terrenal, la cremación  se ha considerado siempre como algo de orden, en cuanto a salubridad pública se refiere, higiene, como ecológicamente beneficiosa, en  términos ambientales.

De mayor significación se concibe en el ámbito esotérico, partiendo de la destrucción inmediata del cuerpo etérico (diseño sutil conexo a lo físico denso), que se le proporciona, el cual se quedaría sin referente físico de apego, para mantenerse por algunos días merodeando sobre el mismo, a partir de los decesos humanos.

Además, y en ese mismo orden, se procura con la cremación el rápido alejamiento terrenal de la entidad espiritual que acaba de desencarnar, hasta su verdadera casa, el mundo espiritual, teniendo como vehículo el cuerpo astral, y evitándole a la vez al Alma que ha abandonado el cuerpo físico, el percatarse de la descomposición y putrefacción casi inmediata de la que fuera su morada-hábitat, templo terrenal, cuerpo físico, que por determinado tiempo cronológico ocupara,  lo cual, según sostienen algunos entendidos en la materia, le ocasiona un gran sufrir, hasta adquirir conciencia del nuevo estado en que ahora se encuentra, el postmortem del hombre.

Indudablemente, la incineración enseguida de los restos humanos es lo mejor que puede ocurrir, asociada con ambos contextos, tanto el físico, como el espiritual también, por los efectos derivados a procurar en los dos sentidos: evitar focos infecciosos localizados en los cementerios, y proporcionar una rápida libertad al Alma desencarnada, respectivamente.

Sin embargo, es obvio que, dos grandes murallas se tienen que derribar para que solamente la cremación sea la que prevalezca en la sociedad mundial. Primero, romper con lo tradicional de la inhumación o enterramiento de los cadáveres, en la mayoría de los casos por apego a lo religioso convencional, y la mal concebida resurrección de los muertos que se anuncia, tras el llamado juicio final, amén de que, al ser sometido el cuerpo físico al ingrediente del fuego en el acto de despedida carnal,  se le estaría asociando  con el denominado infierno, y a las puniciones merecidas de que se habla, por los pecados cometidos.

Segundo, porque de incrementarse el acto de la cremación de los cuerpos inertes, de los bagazos físicos putrefactos ya, que fueran utilizados por las Almas desencarnadas durante las corrientes de vida terrenales finalizadas, se iría dando al traste con los tantos negocios que de ordinario se hacen con los llamados muertos, comenzando por los servicios que ofrecen las empresas funerarias, muy suntuosas algunas por cierto.

Se caería la venta de féretros de lujo, muy acorchados, y con “facilidades hasta para la instalación de computadora y modernos celulares”, según entienden muchos vanidosos, por lo que  se  trata de  inculcar mercadológicamente hablando, en las mentes de los deudos, como si los cadáveres pudieran usarlos. Cuánta ignorancia y mercantilismo manipulador. Y todo, para satisfacer las apariencias y vistosidades sociales de los visitantes a los velatorios.

Pero además, están los costosos y representativos transportes de los restos mortales hacia los cementerios, muchos privatizados ahora, como parte del gran “negociazo” que hoy se estila. Y cuando se llega a los mismos, ahí es que las cosas se ponen buenas, con los servicios que se ofrecen; las florerías adornantes disponibles; velones aromatizados; y, las colocaciones de los cuerpos de los fallecidos en palacetes, con forma de nichos, panteones y mausoleos, para reguardar lo que se va a podrir, y luego convertirse solo en un montón de huesos cristalizados.

Y quién va a permitir que se acabe con ese mercado tan lucrativo, en el que se hace por lo regular provecho de los penosos momentos de desesperación por los que atraviesan en su oportunidad los dolientes,  para exigirles abultados cobros por ataúdes, y servicios funerarios todos, incluidos los correspondientes a los cementerios elegidos.

Muy conveniente en nuestro país sería, por ejemplo, el que la cremación de cadáveres fuera declarada como un servicio de salubridad pública, dejándose de lado todos los paradigmas de corte religioso y social, con base sustentatoria en la higiene de rigor, y la conveniencia de los aspectos ecológicos ambientales.

También, la utilización o aprovechamiento para otros fines, de las amplias extensiones de terrenos dispuestos para los camposantos públicos, que los han convertido en guaridas de delincuentes de todo tipo: ladrones, criminales, drogados, vendedores de estupefacientes, violadores de tumbas, e irrespetuosos de los difuntos que allí descansan, etc.

Que se dediquen aquellos espacios para  la construcción de hospitales, escuelas, cárceles, u otros centros regenerativos,  dedicados estos últimos a recibir a todos los que delincan, bajo las locales, como las nuevas formas importadas que nos han estado llegando durante los últimos lustros, y que encuentran aquí suficientes caldos de cultivo, incluidas las venalidades compradas, la falta de aplicación y administración de justicia como se debe; al igual que, un gran conjunto de abogados “busca cuartos”, que defienden lo que sea; que tiraron por la borda la honrilla profesional de la disciplina, en pos de ganancias sustanciosas, sin impórtales los cuestionamientos, y las críticas severas derivadas.

Rolando Fernández