A “bonasos” limpios. ¡Se salvó el país!

 

Si esa es la forma, hipotecando a soberanía nacional, en que esta República saldrá a camino, después de tantos años siendo saqueada por los políticos de nuevo cuño, en su mayoría, como los empresarios patrocinadores de campañas electorales, hay que ir preparándose para subirla al barco grandote,  en que dentro de poco tiempo, los acreedores internacionales vendrán a buscarla.

Las flamantes autoridades nuestras se muestran orondas; se ufanan de su accionar económico-financiero; les ahoga la satisfacción que experimentan, cuando logran la concertación de nuevos empréstitos con el exterior, ahora bajo el eufemismo, o rodeo, de “emisión de Bonos Soberanos”; y, conscientes, por supuesto, de que el grueso de la población desconoce lo que es un bono en realidad, un préstamos disfrazado, compartido entre inversionistas, acreedores;  y,  en ese caso particular, el compromiso de honra que encierra, para cuando venza el plazo establecido de vencimiento.

Claro, por no saber ellas – las autoridades de hoy – cómo, ni con qué se pagarán esos adeudos, el provecho de dinero fresco a disposición, obtenido de manera fácil, hay que celebrarlo. Obviamente, se entiende como una “hazaña” el lograr la captación de esos recursos financieros, haciendo poco esfuerzo; y, “el que venga atrás que arree”, como dice el refrán popular.

Las generaciones venideras, que recibirán el gran legado de estos desaprensivos funcionarios estatales, son las que tendrán que ingeniárselas para defender el “fuero” de esta Patria frente a los prestamistas extranjeros, a los fines de no tener que entregar parte de ella, a cambio de no poder pagar, como es lo más previsible. ¡Con qué lo van a hacer!

Es obvio que, los trúhanes que hoy disfrutan de esos “molongos calientitos”, mañana ya no estarán en el poder, y algunos tampoco en el planeta Tierra, para devolver esos cuarto a sus dueños en el exterior, conjuntamente con los costos financieros (intereses) que correspondan. A propósito, ¿qué porcentaje de la soberanía del país, estará libre de hipoteca aún?

Muy expresivos se reportan los pareceres externados por los sectores internos resplaldantes, respecto de una transacción oficial de ese tipo, como fueran los que expresaran el sector bancario (Asociación de Bancos Comerciales – ABA), por un lado, como el de los industriales de Herrera (Asociación Nacional de Empresas Industriales de Herrera -ANEIH), por el otro, y que aparecieran en las reseñas relativas de los periódicos locales.

¡Era de esperarse! Los primeros, son los que actúan tales intermediarios en el comercio local de las divisas. ¡A hacer buenos negocios, con esa nueva friolera entrante! Mientras que, los segundos, solo demandan dólares para cubrir compromisos con sus suplidores en el exterior. Hay que búscales la moneda extranjera para ellos poder pagar. Ahora, ¿y qué hacen estos señores últimos con los US$ que generan sus actividades?; pues, se supone que no solamente sus producciones se ofertan y se venden a nivel del país; que los mismos exportan también.

Por lo que se puede ver, esta República así manejada, va por muy mal camino, a pesar de las demagogias politiqueras de estilo; cómo, “el bobo embaucador del crecimiento económico”, que tanto se cacarea, para entretener a la población, y vender falsas imágenes sobre un bienestar, y eventual desarrollo, que se quedan en los estratos de la alta sociedad; que jamás llegan a la gente de abajo.

Aquí nada más se piensa en estar cogiendo cuartos prestados, aun sea a costa de la soberanía del país. Ojalá que esta población despierte, se empodere y reclame. De lo contrario, ¡“es pa’ lante que vamos”! Pero, hacia un derrocadero bien profundo, desde donde se prevé, qué muy difícil se podrá retornar.

 

Autor; Rolando Fernández

 

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¿Qué se hará después de investigar? ¡Pregunta obligada!

 

Como siempre, vendrá ahora la designación de comisiones oficiales para indagar en torno a los desastres causados por las torrenciales lluvias que trajera la tormenta tropical Baryl, y que encontraron como caldo de cultivo, en gran parte, los descuidos y los vicios de construcción de que adolecen las “majestuosas” obras construidas por el actual Gobierno dominicano, con un ministerio de competencia indiferente que, como es obvio, nada supervisa durante la realización de las edificaciones públicas. Al final, muy bien se les pinta y se decoran, para llenarles los ojos a los ingenuos.

El mejor ejemplo de lo expresado, lo constituye el vistoso hospital Moscoso Puello, inaugurado con “bombos y platillos” por el señor presidente de la República, hace apenas alrededor de tres meses, cuyos trabajos fueron a un altísimo costo, y quien de manera eufórica manifestó, “que el mismo no tenía nada que envidiarle a ningún centro asistencial privado del país”. Los aguaceros últimos, y los ingenieros contratados, quitaron toda la lucidez a sus palabras politiqueras; y, desesperanzaron una vez más, claro está, a los asiduos usuarios del hospital público de que se trata.

¡Qué chasco conmovió por supuesto a la población en ese orden! “Eso llora ante la presencia de Dios”, como se dice popularmente. Penosa realidad la que se observa en las fotos que, sobre el mayúsculo desastre acaecido en ese centro asistencial, publicaran los periódicos locales para edificación de la sociedad.

¿Qué dirá la gente pensante en el exterior, ante ese deprimente espectáculo?, respecto del cual dijo el flamante director de la OISOE, señor Francisco Pagán, “que la edificación no tiene vicios, sino que se trató de basura que obstruyó las tuberías”. ¡Qué tupé caray! ¿Cuántos camiones de desperdicios se arrojarían en el techo de la edificación? (Ver: “Listín Diario”, del 14-7-18, página 4ª).

Es obvio que, con los precedentes asociados que se tienen en esta nación, la pregunta que obligatoriamente asalta sería, ¿se conocerán las verdaderas causales después de la investigación? Y, que tal como dijera el ministro de Salud Pública, Rafael Sánchez Cárdenas, “de comprobarse deficiencias y fallas en su construcción, favorecerá someter a la justicia a los responsables”. Cuántas “dependeduras” se advierten en torno a sus palabras. ¡Podrán ser muy ciertas, pero increíbles se reportan por el momento! (Ver medio citado)

Asumiendo que se comprueben significativos vicios de construcción atribuibles a la obra, y se recurra a los tribunales de la República, ¿se hará justicia? Lo acontecido con otros casos pasados, frescos aún, dicen claramente lo que puede ocurrir de nuevo: mediarán otra vez las circunstancias atenuantes de estilo; los incidentes provocados por los abogados defensores; y, claro está, las ligazones con el poder político-social que rige, también se dejarán sentir. ¡Difícilmente, algo punible relacionado se pueda lograr!

¿Qué es lo más seguro, en adición a la esperada burla judicial? Qué al margen de la recomendación que hiciera el presidente de Colegio Médico Dominicano, señor Wilson Gómez, que “exigió al gobierno que repare los hospitales de inmediato”, se continúe con la misma práctica de siempre: hacer los parches más necesarios, y buscar la forma de aminorar la presión social a los mandantes de turno, mediante la publicación en la prensa de declaraciones oficiales entretenedoras.

¡Remendar y reparar no es lo mismo!, qué conste la diferenciación.

 

¡La UASD hay que sacarle a flote!

 

Con muy poco margen de duda, se puede decir, ¡qué la nueva gestión rectoral que asume en estos momentos, puede hacerlo! Ahora, todo a va a depender de que las autoridades entrantes, todas, se olviden de los paradigmas dañosos tradicionales allí presentes, más que desfasados hoy, al tiempo que haya inclinación real esta vez, hacia honrar lo académico e investigativo propiamente, que son las principales misiones a cargo de la entidad educativa, a nivel superior.

También, que primen las actitudes debidas, en términos de lo gerencial-administrativo, en cuanto a garantizar el modus operandi que se requiere a lo interno de la institución, acorde siempre con los propósitos planteados; como, el agenciar de manera oportuna, y garantizar el sustento financiero de rigor.

Muchas cosas en favor de nuestra Alma Máter uasdiana, que luce en la actualidad como un barco a la deriva, se pueden lograr aún; pero, es obvio que, los nuevos incumbentes allí, todos, vale reiterar, tienen que reflexionar, en el sentido de que ya la campaña política correspondiente al último proceso electoral terminó,

Qué en lo adelante, la tarea es trabajar con dedicación y buena voluntad, para sacar la institución del camino  por el que se ha venido llevando  durante los últimos años, hacia una previsible debacle, producto de la politiquería fehaciente, los grupismos que a su interno gravitan, como el tráfico de influencias lacerantes, flagelos todos esos, que han distorsionado por completo  su encargo social, subvencionado estatalmente, formativo académico-profesional; como, en el sentido  del quehacer  investigativo “actualizante” que demandan los nuevos tiempos.

Ahora, la compañera Emma Polanco, a pesar de los vicerrectores que logró obtener para acompañarle durante su gestión rectoral recién iniciada, y que entendemos también reúnen las aptitudes y los perfiles de orden deseados, tiene que procurar ampliar el abanico de colaboradores, con gente que en verdad tenga condiciones probadas, para que le ayude a llevar a cabo con efectividad la ardua labor que se ha propuesto.

Ella sabe bien, por su experiencia dentro de la universidad, que la encomienda asumida, no es fácil de llevar a cabo. Además, que ellos por sí solos, muy poco podrán hacer, por buenas intenciones que se tengan.

Qué, para poder obtener logros de significación durante su mandato, ¡hay que subirles los vidrios a determinadas pretensiones personales!  Y, que, por tanto, procede dejar fuera, en primer lugar, a los arribistas, busca puesto, que siempre están merodeando.

De ahí que, valga la pena recordarle de nuevo a la rectora, que ya la campaña electoral terminó; que ahora la carga mayor está sobre sus hombros, y que es preciso hacerla lo más llevadera posible; al tiempo que, se reporten siempre como factibles todas las iniciativas que se encaminen desde su despacho.

Bien es sabido que, nuestra más vieja casa de altos estudios dispone de recursos humanos aptos, de esos que, dentro de sus mismas aulas, se recomienda reclutar para desempeñar posiciones laborales distintas, según los requisitos de los puestos de que se trate. Entonces, por qué no hacerlo para ella misma. teniéndoles a la mano internamente, a los fines de satisfacer las demandas urgentes que allí se tienen.

En ese tenor creemos, es como se debería proceder desde la nueva rectoría, femenina por primera vez, que como es lógico, hace suponer, requerirá de un mayor apoyo generalizado, aunque algunos no lo entiendan de esa manera; máxime, tomando muy en consideración el cúmulo de problemas que deberá enfrentar esa dama que ahora dirige. No le será una tarea muy fácil, el romper con algunos esquemas ya establecidos. ¡Necesaria la decisión!

En consecuencia, a procurar rodearse de los valores propios que se tienen en la entidad, sin importar que hicieran campaña, o se abstuvieran, por no tener identificación grupal alguna, pero que de seguro votaron por los ganadores hoy, por entenderles como los mejores candidatos para timonear la “embarcación” usadiana, que en tan delicados momentos se encuentra actualmente; y, así intentar contribuir a evitarle el futuro incierto que se le está previendo.

El concurso laboral de esas personas reservadas, pero observadoras son atención de lo que allí ha estado pasando durante los últimos tiempos, y que solo les movería el deseo de servir a la entidad, si es que les permite hacerlo desde alguna posición administrativa, posiblemente resulte ser el mejor; amén de que. se reportaría como la gente menos interesada, salarialmente hablando, en estos tiempos tormentosos por los que atraviesa la academia estatal.

¡ÉXITO!, doña Emma.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Innegable aguijón hacia la acción estatal en Dominicana

La verdad es que, resultó bien indicativa, o  aleccionadora, si cabe así considerarle, la ocurrencia del último fenómeno natural que hizo blanco sobre el país, la tormenta tropical Beryl, cuyos torrenciales aguaceros desnudaron por completo la fragilidad que se tiene en esta nación, en términos de un drenaje pluvial generalizado, que por décadas ha resultado inservible, frente a la mirada indiferente de las autoridades edilicias que correspondan, principalmente, encabezadas por alcaldes ineptos y politiqueros hasta más no poder; gente que sólo está pensando en malamente recoger la basura de las poblaciones, para llevarla a los vergonzosos vertederos que se tienen, y hacer los negocios que de su manejo se derivan. Tampoco se ha tenido al respecto, el necesario concurso del ministerio local de Obras Públicas y Comunicaciones.

 

¡La “bofetada” ha sido grande!; y, aguijonea por tanto, hacia la adopción de medidas urgentes, como las acciones debidas por parte del Estado nacional, en estos precisos momentos cuando los políticos del patio todos, nada más están hablando de Ley Electoral, Ley de Partidos, y las primarias abiertas o cerradas, para selección de candidatos a postular, etc., etc. También, dirigiendo todo su accionar hacia la participación de los mismos en el proceso electoral del año 2020, para seguir subidos en el palo, o encaramarse aquellos que no lo están. ¡Los males nacionales poco les importan a esos “turpenes”!

 

Ahora, se está hablando hasta por los codos, en el tenor de que se trata – daños causados por el fenómeno, miserias pueblerinas y desesperanzas puestas al descubierto -, después del palo dado, por una simple tormenta tropical; como, buscando justificaciones aéreas, para proseguir entreteniendo, como embaucando a la gente aquí.

 

Claro, de las ineptitudes, displicencias, corruptelas políticas, y despropósitos atribuibles a los políticos de nuevo cuño, ahora a cargo de todo, no se dice una sola palabra. La pregunta obligada que asalta es, y si nos agarran de repente un par de ciclones, o huracanes de significativa magnitud, ¿qué pasaría, con esta abandonada República? De seguro se podría estar compitiendo rápidamente con Haití, y Puerto Rico, siendo conservador.

 

Entre cuánto se ha expuesto sobre esa temática que está en el tapete, nos llamó poderosamente la atención una opinión externada en un trabajo del señor Franklin Puello, que publicara en su columna “MI VOZ”, en el periódico “El Día”, edición de fecha 12-7-18, que intitulara: “Y ahora….”.

 

Dijo el columnista, en alusión a que las autoridades no han hecho la inversión debida para evitar la ocurrencia de las inundaciones de que se trata, “Si resolver este mal de años implicaría un gran sacrificio económico, entonces que se gestione un préstamo, como tantos otros, lo que sería bien apoyado”.

 

Con todo el respeto que nos merece ese señor, el buen pensar ciudadano nos dice que, aquí no podemos estar pretendiendo resolverlo todo con endeudar el país; buscando cuartos prestados, cuyo uso después no está sujeto a ningún tipo de control (auditoria), y que finalmente no se sabe en verdad a dónde van a parar esos recursos. ¡Referentes de más se tienen!

 

Si en verdad aquí se hubiese querido resolver ese problema, independientemente de los dineros requeridos, hace tiempo que no se tuviera esa problemática. Más que la concertación de nuevos empréstitos, lo que se hace imprescindible es una sentida voluntad política; la que. sin contemplación alguna, amerita una situación de esa naturaleza; el deseo de los mandantes de servir al país como se debe; y, la disposición de asumir los sacrificios económicos internos de lugar.

 

De diferentes fuentes pueden provenir los dineros entre nosotros mismos, para utilizarlos en la realización de un proyecto tan necesario para la nación, y que esta no se convierta en un brazo de mar, tan pronto caen dos o tres gotas de lluvia.

 

La primera, quitar a las empresas denominadas partidos políticos los subsidios estatales, entregados para que estos puedan celebrar sus francachelas electoreras, y que sus máximos representantes continúen haciéndose más ricos cada vez. ¡Vayan después a “guisar” en el poder! ¿Por qué hay que darles esa friolera de dinero? ¡Creemos que solo aquí eso se ve!

 

Segunda, adaptar la nómina pública (gobierno), a nuestra condición de un país subdesarrollado, eliminando esos “sueldazos” de lujo burlones, y los ingresos conexos, de que disfrutan los funcionarios nombrados; al tiempo de, reducirla al número de servidores requeridos en verdad. La decisión debe abarcar, además, a todas las alcaldías locales, en términos de su personal total, directivo y subalterno.

 

Tercero, que los congresistas del patio, dizque senadores y diputados, que no representan a nadie del pueblo en general, solo intereses políticos y económicos de grupos patrocinadores de campañas electorales, reciban emolumentos equitativos con sus labores propiamente, y justas dietas. Qué se eliminen todos los beneficios adicionales que tienen, inmerecidos y “burlescos” por demás.

 

Cuarto, eliminar todos los gastos por concepto de publicidad en que incurren, tanto del Poder Ejecutivo, como el mismo Legislativo; y, todos los ministros gubernamentales designados. Sus ejecutorias no tienen que estar siendo difundidas y alabadas a través de los medios de comunicación. Se supone que, para trabajar, y hacerlo bien, están en las posiciones. Los cuartos que se invierten en “bocinajes” pagados deben ser ahorrados, ya que salen también de los mismos bolsillos del pueblo, explotado de ordinario impositivamente.

 

Esas, entre otras, harían posible la captación de seguros ingresos, a utilizar por el Estado nacional, que en el corto plazo permitirían dar inicio, por lo menos, o avanzar bastante, los trabajos de construcción, arreglos, y modernización requerida, correspondientes al desastroso drenaje pluvial que tiene la Republica, a los fines de evitar los graves riesgos probables que están corriendo todos los residentes aquí.

 

¡No hay que salir a buscar cuartos prestados, se pueden conseguir aquí!

 

 

Autor: Rolando Fernández

¡Hablemos de otras cosas, mientras!

 

Es la actitud que se advierte prevalecer entre la clase política nacional, gobernante y en la seudo oposición existente.  Como importante se tiene tratar sobre: Ley de Partidos; Ley Electoral; primarias abiertas, o cerradas; el match peledeísta entre Danilo y Leonel; resultados que arrojan las estrategias politiqueras embaucadoras de las encuestas – en las que siempre salen favoritos quienes las pagan -, etc., etc. Dejemos el resto para después de los comicios del 2020, es lo que de seguro dicen esos “magnates”. ¡Qué flema, mamacita!

Mientras tanto, las serias y calamitosas situaciones que abaten a esta nación: apagones de energía eléctrica kilométricos, abusos impositivos, corrupción gubernamental rampante, e impunidad judicial que le acompaña, descalabro de los hospitales públicos, drogas delincuencia, criminalidad, y caos en el tránsito, entre otras cosas, no les están importando a los que tienen la responsabilidad de intervenir, o presionar para que se traten de corregir esos males. Tal es el caso último de la dizque oposición política que se gastan los dominicanos, que solo sus miembros están aspirando a engancharse en el tren estatal.

Se considera que nada de eso es trascendente por el momento; por lo que no hay nada que decir al respecto; sí el estar hablando sobre las temáticas señaladas más arriba, en pos de continuar entreteniendo a la población, e inclinarse por andar buscando votos nada más.

Son titulares relativos a tales asuntos, con sus respectivos cuerpos complementarios, los que aparecen llenando las principales páginas de los periódicos locales, como son por ejemplo: “Abinader y PRM firmes propuestas Ley de Partidos”; “Otra encuesta Leonel 44.1% y Abinader 24.4%”; “Convocan el Comité Político PLD para el 6 de agosto”; “Leonel sobre Abinader y Mejía en otra encuesta”; “Castaños defiende parar proselitismo”; “Congreso acogería propuesta del PRM”; “Dudan Ley de Partidos se apruebe este período”;  “Diputados obtienen nuevo plazo para continuar discusión de Ley de Partidos”; “Reinaldo  Pared dice reunión del CP del PLD no tiene agenda”. ¿Para qué se van a juntar entonces? Y, “por ahí María se va”, como dice el canto popular.

La gran pregunta a formularse es: ¿Y, que le importa nada de eso en realidad a la población? ¿Algo se va a resolver? A partir de que sólo las cosas como esas interesen a los políticos del patio, en hora buena hizo acto de presencia la tormenta tropical “Beryl”, cuyas lluvias torrenciales pusieron de manifiesto la fragilidad del país, en términos de hacer frente a los fenómenos naturales que de ordinario se presentan durante los meses actuales, debido a los descuidos, indiferencias, e ineptitudes de los gobiernos que sean tenido en los últimos veinte años.

De las cosas que con ahínco y voluntad de solución se debería estar hablando en estos días es de: “Tormenta mostró vulnerabilidad de hospitales ante fuertes lluvias”; “Pacientes y médicos de los hospitales Francisco Moscoso Puello (recién remodelado a un altísimo costo), Salvador B. Gautier y la maternidad de Los Mina, mostraron inconformidad por la vulnerabilidad de los centros ante un huracán”. Otra grave noticia: “Temor a derrumbe en hospital P. Billini”. Se piensa desalojar en una semana, para llevar a cabo los estudios correspondientes.

Por otro lado, también de poner las autoridades aquí “sus barbas en remojo”, por el desbordamiento social que ha sacudido al vecino país de Haití, y que podría trascender hasta esta nación, en razón de los abusivos precios de los combustibles, tal es lo que ocurre en Dominicana todos los viernes, para el llenado obvio de la alcancía gubernamental.

En adición, la inconformidad local que tiene la población, por causa del recrudecimiento de los apagones, ya consuetudinarios en el país, a pesar de las altas temperaturas que afectan al mismo, como el aprovechamiento por parte de las “altruistas EDES”, para aumentar desaprensivamente las facturas a los clientes del servicio.

Ninguna de esas realidades, quieren tocar los políticos de este país. Todo su accionar y pensar solo está dirigido hacia los comicios electorales del año 2020, y en cómo alzarse con la victoria, para continuar con el disfrute del poder estatal a partir de esa fecha. Después de la eventual escogencia que se pueda producir, ¡tampoco van a hacer nada! Hablarán entonces de lo concerniente al 2024.

¡Pueblo, ojo al Cristo! Está bueno ya para que te sigan embaucando, todos estos politiqueros y demagogos presentes, que solo buscan sus beneficios propios, como el reciprocar con los grupos que les respaldan. ¡Súbele los vidrios a toda esta manga de sin vergüenza, y descarados!, con excepciones muy mínimas., según es lo que se aprecia.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La instauración de un régimen de fuerza, es previsible en Dominicana

 

Cualquier persona pensante, libre de apasionamientos partidaristas, que repare con atención sobre la desastrosa situación generalizada que viene arropando a la nación dominicana, con ingredientes de carácter económico, político y social, advierte con prontitud la necesidad de una forma gobierno así diseñado; lo avizora estar al doblar de la esquina, ya sea de derecha o de izquierda, que venga a “ponerle el cascabel al gato”, como se dice entre los ciudadanos de este país.

Y, es una situación futura que pronto se verá llegar, según se entiende, provocada innegablemente por el accionar improcedente de los políticos de nuevo cuño que se destacan en la República, y que son quienes vienen promoviendo ese sistema de mandato, casi obligado ya, con sus actitudes, tales co-dueños más bien de las empresas denominadas localmente “partidos”, en vez de comportarse esos como servidores estatales propiamente, luego de que el pueblo les favorezca con sus votos en las urnas. Este confía en ellos, y después le defraudan alegremente.

Una prueba innegable de lo expresado, es lo que acabamos de ver en el país, como consecuencia de las torrenciales lluvias provocadas por la tormenta tropical “Beryl”, cuyos efectos causaron severas inundaciones y daños de consideración, al encontrar graves deficiencias en todo el drenaje pluvial a nivel del territorio nacional, como marcados descuidos municipales de corte urbanístico- organizacional, y en todos los órdenes.

Ahora, como siempre hay que buscar culpables que no se puedan defender, toda la responsabilidad se le está echando al drenaje pluvial, principalmente, ¡que no sirve desde hace décadas; pero, como es lógico entender, el mismo está limitado a esperar que se le corrija, y se modernice, como debe ser.  Claro, de ordinario se consigue, para inculpar alegremente, el maridaje de los periódicos locales, a través de los titulares por encargo que publican, y se difunden los “bobos” embaucadores entre la población.

De lo que no se habla es de las ineptitudes y politiquerías de los alcaldes elegidos durante los últimos lustros, patrocinados por los comercios denominados partidos políticos, que nada más han logrado alzarse con los cargos correspondientes, para ir a servirse de los pasteles pertenecientes a los gobiernos municipales, en favor de ellos mismos, como de los “canchanchanes” y lambones que nunca faltan. ¡Ah!, y de los que les patrocinan las compañas electorales; se tiene que reciprocar con ellos.

No son pocos los nacionales nuestros que, ante la penosa realidad fehaciente que les abate, colmada de corrupción, estatal, impunidad, escasez de servicios, drogas por doquier, falta de institucionalidad pública, etc., amén del endeudamiento externo en que se ha embarcado la nación, sin posibilidades de honrar mañana los compromisos concertados, que abarcan hasta haber hipotecado la soberanía misma de esta Tierra duartiana, se explayan diciendo: ¡“qué falta haría uno como el “Jefe” aquí”!

Claro, es el marco de referencia que se tiene, aquel que de esa forma se hacía llamar, y que encabezara un régimen donde la fragancia que se respiraba era muy diferente a la que hoy se impone oler en Dominicana, bajo un libertinaje que llaman “democracia representativa”.

Y, no es que sea otro Trujillo en realidad al que se refiere la gente, sino a alguien que esté en disposición y capacidad de emular el accionar loable atribuible a aquel sistema de gobierno, a lo cual han venido huyendo, como “el diablo a la cruz”, tal lo dice el pueblo, los políticos “troquelados” a lo moderno, que son lo que han estado al mando de la cosa pública localmente durante los últimos lustros, y que solo les mueven las conveniencias obvias: enriquecimientos personales y grupales, así como los narigoneos sociales de estilo, entre otras pretensiones descabelladas.

A lo que sí, se han dado a la tarea los falsos corderos que se promueven y accionan dentro del ruedo político nacional, es a denigrar connotadas figuras de aquella época; y, destacar todas las cosas malas asociadas con aquel período gubernamental, que indiscutiblemente las hubo, como en todo, solo con la intención de que las buenas en favor de la República que se tuvieron, y su gente honorable, no puedan ser conocidas por las generaciones posteriores.

En adición, para no desenmascarar a un gran segmento de la clase pudiente, y empresarial, entre nosotros, que aprovecharon la ocasión presentada entonces, para apropiarse de todos los bienes que pertenecieran a la familia Trujillo. Razón de los encubrimientos pretendidos en favor de tales “buitres”: son esos grupos de adinerados, que de ordinario patrocinan campañas electorales a nivel local. ¡Sabido es de sobra!

Es por las razones expuestas principalmente que, nada oliente a ese pasado ya remoto, que se respire por estos predios cae bien, siendo algo que, por más que se intente, no podrá ser borrado jamás de la historia patria dominicana, en todas sus partes. Habrá que recoger y plasmar la totalidad de las narraciones inherentes, durante su curso, y las correspondientes a los hechos nacionales posteriores inmediatos.

Una innegable muestra ello, es lo que ahora está sobre el tapete: el asunto ese de que un nieto del “Jefe” esté aspirando a dirigir los destinos del país, a partir del año 2020. Las intenciones que le muevan pueden ser buenas. Puede estar ese señor identificado con la Tierra de sus raíces, y procurar servirle.

No tiene que ser por obligación el propósito de éste, representar un gobierno tiránico, como lo fuera el de su abuelo, ¿por qué? Sin embargo, ¡de inmediato el miedo cunde entre muchos turpenes del patio!; han estado más que presentes los temores,

Es obvio que, el referente familiar hace pensar en los posibles riesgos envueltos, asociados con su presencia, tal es obvio suponer, como podría ser entre ellos, el que se revelen secretos y hechos patrióticos pertenecientes a esa época, que son imborrables, por más que se les quiera ocultar, vale reiterar.

Además, es posible el que muchos ladrones de cuello blanco de esos que se tienen en Dominicana actualmente, tengan que abandonar tan deleznable práctica, para no ser llevados a las cárceles nacionales. Esos que han comercializado la política interna; que solo van a servirse del poder con la cuchara grande..

También preocupa, como es lo que se infiere, el que algunos personajes sonoros entre nosotros, ostentosos ricos del patio, tengan que devolver al Estado dominicano dineros y bienes de aquella familia, de los que tantos “vivos” se apoderaron indebidamente, tras el derrocamiento del régimen aquel.

Como se puede colegir, suficientes motivos en la actualidad se tienen, para temer a la instauración de otro gobierno en el país, encabezado por un hombre con características algo similares a Rafael L. Trujillo, debido al desorden aprovechable por los políticos de nuevo cuño que rige;  y que, aunque sin aquella represión extrema, venga a reorganizar como se debe esta nación, e imponer el orden, respeto y seguridad ciudadana,  condiciones que ya están siendo demandadas con urgencia por la sociedad local.

No obstante, a pesar de los miedos que determinados sectores locales ponen en evidencia, respecto de que un gobierno de fuerza pueda repetir en Dominicana, sin importa la consanguinidad de su más alto representante, es una amenaza ésa que acecha con mayor ahínco cada vez; y, que se torna bastante  predecible, a pesar de los pesares.

Sin impunidad, no habría delincuencia ni criminalidad en Dominicana

“No hay efecto sin causa”, reza una frase muy verídica. Y, es la que se debe tratar de identificar con exactitud, cuando en realidad se tenga la intención de resolver cualquier problema, ya sea de índole personal, o grupal, que se esté confrontando.

Desde hace un tiempo considerable la sociedad dominicana viene siendo abatida por el flagelo combinado de la delincuencia y la criminalidad grosera, que en los últimos meses ha alcanzado niveles alarmantes, y que tiene a la gente en el país al borde de la desesperación; con temor hasta de sentarse en la puerta frontal de su vivienda; y transitar por las calles y avenidas de sus ciudades, mucho menos, en horas nocturnas.

Los antisociales deambulan por diversos sectores locales, siempre al acecho de las eventuales víctimas a presentarse, que denoten posibilidades económicas, o que sean portadoras de valiosas prendas; cuando no, de computadoras, o celulares al último guay de la moda. No importa que sea gente de a pie, o bien montada, en vehículos que llamen la atención claro está, y del que también se le pueda despojar sin problema alguno.

Muchos son los aspavientos o alharacas sobre medidas dizque de combate y prevención, emanados de las autoridades competentes, que se quedan solo a nivel de los encuentros en que son abordadas por reporteros noticiosos; como, de destacados titulares periodísticos a nivel de algunos medios de comunicación, que por lo regular se prestan al juego entretenedor, se entiende. Todo se queda a nivel bla, bla, bla, y al final nada positivo se consigue.

Cuando se han evidenciado ciertos aprestos combativos con verdadera objetividad, los inventos puestos en práctica han fracasado. Es posible, que con los mismos se haya logrado espantar un poco a los criminales concretos, como a los potenciales en desarrollo también, Pero, más temprano que tarde, esos vuelven de nuevo a su andanzas desaprensivas y malsanas, en contra de personas indefensas la mayoría de las veces

Ahora, otra vez, por disposición del superior gobierno, y debido a la presión social que recibe, vuelven al ruedo callejero nuestro, militares y policías, para actuar de manera conjunta, en pos de procurar combatir el brote de violencia delictiva que se ha venido verificando durante los últimos días a nivel local, y que ya resulta altamente preocupante para todos aquí. Sobran los titulares en primera plana de los rotativos nacionales, respecto de tal medida, dispuesta directamente por el señor presidente de la República. ¡Luce que la buena intención está!

No obstante, de nuevo, fracasar en el intento se hace más que previsible. ¿Por qué? Es una disposición que se advierte tomada, al margen total de la verdadera causal considerada como la madre innegable de la delincuencia y la criminalidad presente, entre los dominicanos, desde hace más de una década, pero que ahora han repuntado con furor: la IMPUNIDAD que se da en el país, a todos los niveles, comenzando por los mayores estratos políticos y sociales regentes.

Claro, le fortalecen otros factores, o circunstancias de carácter degenerativo social adyacente , que se promueven y se inducen desde esos mismos sectores gravitantes, en busca de anestesiar a la juventud, principalmente, que se supone siempre combativa, por los legados perjudiciales a recibir, como   enfrentar después; cambiarle a esa la manera de pensar; y, así poder   beneficiarse más aun de la propensión hacia las permisividades delictuosas, los “encorbatados y ensacados” turpenes desaprensivos, e intocables, que se gastan desde hace años los dominicanos. Se crean las condiciones para los “narigoneos” de estilo, y la apatía ciudadana necesaria.

Si arriba no hay nada punible, judicialmente hablando, a los de abajo, que vienen siendo golpeados de manera inmisericorde; que entienden están siendo burlados además por la autoridades de turno, como también lo hicieran  las anteriores, en términos impositivos, como de otra naturaleza, se les está alentando a delinquir; a formar parte de coctel doloso y criminal que caracteriza ya a un gran segmento de la sociedad dominicana, y dentro del cual se distingue, innegablemente, la clase política local, con excepciones muy mínimas a considerar.

Por lo expresado, es fácil arribar a la conclusión de que, el combate a la delincuencia y la criminalidad en el país no es asunto de estar lanzando guardias y policías a las calles, con los cuantiosos gastos relativos que eso implica, y ahuyentar a los antisociales, solo por un par de semanas, no más. Todo, tal es bien sabido, usando del dinero que se extrae de los bolsillos de la misma población afectada, a través de las gravosas cargas impositivas que se le aplican, no cabe duda.

Tales recursos financieros a invertir en ese amplio despliegue militar, y policial, bien pudieran ser usados para solventar necesidades sociales aquí, que se tornan más perentorias cada vez, tal es el caso de las asistencias médicas, y procedimentales, demandadas por la población empobrecida de la nación, a nivel de los destartalados hospitales públicos que se tienen localmente.

Según se publica en la prensa local, durante la presente gestión de gobierno se ha recurrido a dicha práctica en cinco ocasiones; y, es por séptima vez que ocurre durante las gestiones peledeístas. Total, ¿se ha logrado algo con anterioridad, en el sentido de combatir y prevenir esos males? ¡NADA! (Véase “Diario Libre”, del 5-7-18).

Los correctivos y prevención en ese orden, si en verdad hay voluntad gubernamental sentida de lograrlos, tienen que estar dirigidos hacia la conformación de un Poder Judicial, imparcial por completo, sin tintado político de color alguno; que haga honor a la “ceguera” que debe distinguir siempre a esa importante instancia estatal; y, cuya misión obligada sea, ¡juzgar con independencia mental absoluta a todo imputado! De ese modo, promover al mismo tiempo, valores positivos de convivencia social entre los habitantes locales, nacionales y extranjeros.

Todavía se pueden encontrar en Dominicana hombres con condiciones sobradas para tales menesteres; procurarles con decisión, para ofrecerles las posiciones correspondientes dentro del tren judicial nuestro, es lo que más procede, aun se tenga que lidiar fuertemente, y tratar de concienciar a los miembros de los sectores a quienes compete su selección, incluido el controversial Congreso de la República.

Si no se combate la impunidad local, desde los niveles todos en los que se debe hacer, judicialmente hablando, la delincuencia y criminalidad, continuarán in crescendo en todo el país, por más guardias y policías que patrullen sus calles y avenidas.  Tampoco surtirán mucho efecto, publicaciones alusivas realizadas, que más bien luzcan como entretenedoras.

En la reciente “intentona” preventiva, “Más de 2,800 detenidos en las primeras 48 horas del patrullaje conjunto”. (Periódico “Diario Libre”, del 7-7-18).  ¿Y qué? Parece ser, que de inmediato comenzaron a exhibirse los antisociales, para que los agarraran. ¡Tremendo titular!

Sobre lo que sí procede una profunda reflexión, y publicitar mensajes concienciadores es que: eso de que aquí, cualquiera pueda delinquir, corromperse, y hacer cuánto desee, sin posibles sanciones punitivas, por el hecho de estar cercano al poder político-social regente, básicamente, como es lo que de ordinario se estila en esta Tierra, tiene que desaparecer.

También, respecto de establecer controles efectivos sobre la dañosa penetración cultural que viene arropando a esta sociedad, destructora de valores, “anestesiadora”, y alienante pura, por supuesto, que impide reparar sobre los despropósitos tan perjudiciales de que está siendo objeto la República.

En ese sentido, no permitir que se induzca a la juventud, desde los diferentes medios de difusión disponibles, a adherirse a patrones extranjeros impropios, de esos que de ordinario se importan hacia esta nación, como productos enlatados cualesquiera.

De lo contrario, todas las iniciativas que se encaminen para combatir los flagelos sobre los que hemos venido tratando, que tanta preocupación están causando a la sociedad nacional, al margen de la causal principal subyacente aludida, innegable, la IMPUNIDAD, y demás circunstancias notables a su alrededor, resultarán infructuosos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Cantarle a Cristo! ¿Para qué?

¡A Cristo no hay que cantarle! Sí, procurar la especie humana alcanzar ese nivel divino de conciencia espiritual, que es lo que significa el “Cristado”, esotéricamente hablando.

Fue lo que hizo el amado Maestro Jesús, previo a convertirse en Jesús-El Cristo (Jesucristo, tal le llaman convencionalmente), para entonces poder llevar a cabo el Ministerio que le fuera encomendado por el Padre en los Cielos (30-33 años), en términos de que Le expresara terrenalmente. Todo, en el transcurso de aquel sendero de evolución consciente diseñado de antemano, e incluyéndole las circunstancias y hechos necesarios a suceder.

Y, por supuesto, decirles a los hombres (general), cuánto debían hacer para regresar finalmente a su Fuente de Origen, una vez convertidos en entidades espirituales encarnadas (Almas), y transitar las corrientes de vida requeridas, en base a los prediseños debidos, a cago de las entidades divinas ayudantes (Maestros Ascendidos-Señores del Karma, según les llaman los esoteristas).

De acuerdo con las Sagradas Escrituras, el mismo Maestro Jesús   decía a sus interlocutores oyentes: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” – (Juan 14-6). Claro, Él no se refería en ningún momento al Jesús-Hombre, físicamente hablando, sino a la Conciencia Magna Divina que encarnaba; y, que cada espíritu-alma debía alcanzar hasta su nivel máximo, como condición sine qua non, para poder hacerse Uno con el Padre Supremo en los Cielos; regresar a su Fuente d Origen.

Evidentemente, el desconocimiento sobre la espiritualidad esotérica, y la falta de conciencia obvia en relación con la interrogante que encabeza, hacen decir y hacer muchas cosas que a la postre se reportan como improcedentes; en las que subyacen los convencionalismos religiosos de estío; y, que son reveladoras casi por completo, de todo lo que se necesita saber en cuanto a la verdadera esencia de la humanidad.

Son, por ejemplo:

  1. Ignorar que Cristo no es un nombre atribuible a un Ser celestial, como en el caso del Maestro Ascendido Jesús, sino el titulado correspondiente al nivel de evolución espiritual máximo que Este alcanzó, la Conciencia de Dios Mismo en Expresión, que se produjo, o completó, a los 30 años de edad, cuando Juan el Bautista  le reconoce como el Hijo Puro de Dios, Jesús-el Cristo, y le bautiza, quedando  así investido, preparado vale decir, para dar inicio a la misión terrenal encomendada en el plano terrenal por el Padre de todos los hombres, el Gran Arquitecto del Universo,

Por consiguiente, la separación entre el antes y después se hace necesaria. Primero Jesús-Hombre; luego, Jesús-el Cristo. No es lo mismo, como se sostiene, tozudamente casi, en el marco de los convencionalismos religiosos ordinarios.

  1. Considerar a Jesús-el Cristo como la personificación de Dios en la Tierra, algo que tanto daño les ha hecho a las religiones tradicionales; y, que se le asocia con eso de que el hombre fue hecho a su imagen y semejanza. Eso significa que, en los humanos también, están los tres poderes: Padre, Hijo, y Espíritu Santo; pero, en absoluto, nada que tenga que ver con el aspecto físico.

Sin embargo, en relación con tal creencia, también se entiende que Dios es blanco, con barba, y pelo lacio de igual color. ¡Craso error!, pues el mismo hace preguntarse a cualquiera, ¿y con los hermanos de color y pelo crespo, qué pasó? ¿No pertenecen a la especie humana?

“A Dios nadie le ha visto jamás”, según aparece consignado en la misma Sagrada Biblia (Juan 1-18), como en otras literaturas de carácter más inescrutable.  Luego, de dónde sale tal cosa. Ese es un invento mundano. ¡La energía no se ve!

 

Por concepciones tan infundadas como esas, es que se pueden ver titulares tales en la prensa local: “Una cantante para Cristo”, “Mi voz para Cristo”, “Un concierto para Cristo”, “Canciones para Cristo”, refiriéndose a la presentación de algunos espectáculos públicos artísticos, en los que, la mención incluida de que se trata, huele más a mercadeo publicitario, mercantilismo, y pantalleos personalistas, que a una verdadera intención religiosa inductora.

Basta con reflexionar sosegadamente sobre lo expresado con anterioridad, sin fanatismo religioso sectario alguno, para arribar a conclusiones bien soportadas, respecto de que, eso de cantarle en público a Cristo carece de sentido espiritual; que lo importante es emular a quien ejemplificó, siendo el medio de expresión terrenal de esa Magna Conciencia Divina, Jesús el Cristo, durante el trienio de su Ministerio sobre el planeta de la materia física densa.

Que el asunto no es cuestión de canto alguno, sino la práctica del amor divino incondicional sobre el que Éste predicó y enseñó, como el maestro real que fue; al igual que, observar siempre la denominada “Regla de Oro” (no hacer a otros, lo que no se desea para usted), que Él prescribió. Y, en fin, realizar todo cuanto se desprende de los dos mandamientos que resumen el Decálogo de la Ley: “Amar a Dios sobre todas las cosas. Y, a tu prójimo como a ti mismo”. Esas deben ser las canciones a entonar todo el tiempo, y sin anuncios, ni gestión de espectadores.

Finalmente, preciso es señalar que, todo lo expuesto por nosotros con anterioridad, proviene de lo plasmado por los amanuenses bibliográficos de los Maestros Ascendidos – sus enseñanzas -,  que se han impuesto la tarea de procurar concienciar a la especie humana con respecto al propósito de su existencia sobre el planeta Tierra, que conlleva: misión de expresión como Atributos divinos, por parte de los hombres (general); evolución de las Almas (espíritus encarnados); y, conquistas kármicas requeridas.

¡Por ahí, sí es que debemos estar hablando con respecto a Cristo!

¡Amarga realidad nacional!

 

La salud poco les importa a los mandantes de turno en Dominicana. ¡Es un juicio innegable! Qué falta hacen los gobiernos, que se conduelan de sus pueblos; que no ignoren por completo después, a los conciudadanos respaldantes en los procesos electorales de los que surjan; a los que, obviamene, deben su ascenso al poder.

Eso, principalmente, en el sentido de que, se interesen siempre por hacer asequibles los alimentos y las medicinas que requiera la gente de su nación, para la preservación de la subsistencia física misma de aquella.

Qué jamás permitan rejuegos comerciales especulativos con ambos rubros, tan imprescindibles para todos, a nivel de los interventores necesarios en orden de lo que se trata; que no se inclinen por lesionar la salvaguarda siempre obligada, respecto del principal activo con que deben contar todo el tiempo los seres humanos: la salud.

Lo relativo que se puede apreciar entre los dominicanos, con relación al ejercicio de la medicina, en especial, es que se trata de un avieso y alarmante comercio, capitaneado por los hoy llamados empresarios de la salud (médicos), centros asistenciales diversos del ramo, clínicas famosas, centros de diagnósticos y especialidades, laboratorios, farmacias, ambulancia, ARS, etc., sin que las autoridades gubernamentales competentes nada les preocupe sobre el particular; se hagan de la vista gorda, como se dice popularmente, por lo que no resulta una osadía considerarles como cómplices solapadores a las claras, dentro del sector.

La verdad es que, cualquier ciudadano que de repente le sorprenda algún tipo de afección en su salud; o, que esté obligado a mantener tratamientos médicos continuos, si no dispone de los recursos económicos necesarios, suficientes para satisfacer las apetencias mercuriales de los seudo galenos, y de sus auxiliares; que no cuente con un seguro, o la mano amiga de un político local en campaña,  ¡se lo llevará el diablo!, frente a este mercado desaprensivo y explotador de los medicamentos prescritos, como los servicios asistenciales soportes (laboratorios y diagnósticos) que se requieran

Y, si la única alternativa que les queda a las personas es tener que recurrir a un hospital público en busca de ayuda, el desalentador panorama que en los mismos se observa les hará tornar más gris su panorama; y, hasta es muy posible, que sus males empeoren, por los sinsabores que se habrá de pasar en el seno de esas instituciones, como por las carencias observables allí, que de ordinario se verifican en todos los órdenes.

Y, mientras eso viene ocurriendo, los políticos del patio, en el gobierno, y la dizque oposición, nada más están enfocados en el proceso electoral del año 2020. Solo les interesa alcanzar la presidencia de la República; o, las curules congresuales, como senador o diputado de la nación; cuando no, una de las alcaldías existentes. Las posibles soluciones a los desastrosos males sociales presentes todos, están siendo diferidas en el tiempo; ¡qué esperen para después!  ¡Cuánta inconsciencia, mamacita!

¡Ay Trujillo, el “Jefe”, y la salud del pueblo! Muchos son capaces de negar hoy que había preocupación por esa en aquel entonces. Claro, reconocer tal loable actitud durante ese régimen, sería un pecado mortal en el presente, por las implicaciones que se infieren; entre ellas, acabar con los grandes negocios inherentes. Es obvio que, ¡no conviene al sector político-social regente!

Para comprobación, respecto de la aseveración anterior, qué les pregunten a todos aquellos que aún quedan vivos, y que en algún momento requirieron de los servicios médicos asistenciales públicos a la sazón.

De seguro, harían honor a la verdad; y, sintiéndose agradecidos, dirían sin temor: “no había desatención asociada alguna durante aquella administración, sin importar a la hora que fuera; ¡siempre aparecían los médicos requeridos, y los medicamentos necesarios!”.

“Tampoco, rebotes indecorosos de pacientes “descuartados”, en cualquier área operandi que fuera del sector salud en el país, como si los pobres no tuvieran derecho a nada, tal de ordinario es lo que hoy, lamentablemente, se concibe. ¿Quién se atrevía a negar en la “Era famosa” tales servicios? ¡Con facilidad iba a parar en una celda!”.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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