¡Ojalá!, su paternal mensaje haya calado, señor presidente

Con esa loable concepción externada, en ocasión de celebrarse en el país el “Día de los Padres” último, es muy probable que el primer mandatario de la nación nuestra, quizás  sin proponérselo, haya puesto el dedo sobre una de las llagas locales más lacerantes, de esas que vienen afectando por entero a la sociedad nacional: el deterioro fehaciente de la familia dominicana.

 

Dijo el presidente: “El padre está destinado a ser guía, orientador, ejemplo y protector de su descendencia”. (Periódico “Listín Diario”, del 28-7-13, página 4ª).

 

Ha dicho usted, Lic. Medina, una gran realidad. Pero, lamentablemente, esa reflexión suya hace tiempo que aquí quedó en el olvido, en un pasado muy lejano.

 

Ya esos deberes han sido transferidos por los progenitores de nuevo cuño, a los colegios, escuelas, servicios domésticos, y la televisión. Esos son los padres que ahora crían, en un alto porcentaje de los casos.

 

Y, precisamente, esa delegación de funciones paternas es una de las poderosísimas razones que se encuentran en la base de la gran problemática social nuestra, que por supuesto incluye el alto nivel de delincuencia y criminalidad que nos viene lacerando desde hace ya algunos lustros.

 

Si la padres en verdad actuaran de la manera en que usted lo ha externado, la conformación de las tribus sanguíneas – FAMILIAS -, se produjera de otra forma, y los descendientes procreados observarían un tipo de comportamiento muy distinto al que hoy ostentan. Penosamente, la proclividad no es ésa. ¡Se olvidó ese pensar de hombres sabios y responsables! Los resultados están más que a la vista.

 

Nuestros mayores males de orden social, comienzan precisamente a partir de la degeneración actual que envuelve a la familia dominicana, por la falta de adhesión a lineamientos como ésos expuestos por usted, y alimentada a su vez por la transculturización importada sin control, como la “copiadera” en el país de normativas de carácter legal inapropiadas para este medio, que se han convertido en retrancas para tratar de formar a los hijos como se debe, y enmendar las anormalidades que inciden en la materia.

 

Los padres modernos en su mayoría, se han inclinado por acomodarse, y hacerlo con los hijos, proporcionándoles todos los gustos, y cuantas satisfacciones de corte esnobista les requieran los vástagos.  Eso de sacrificios y aportarles una adecuada crianza hogareña, como base para las futuras interacciones sociales dentro de un marco ético-moral,  pasó de moda en esta República

 

¡Ojalá!, que muchos conciudadanos hayan leído y meditado sobre el amplio sentido de sus valerosas palabras; ¡qué el mensaje contenido en ellas haya calado en sus mentes!, al conmemorarse el “Día de los Padres” próximo pasado.

 

Es evidente que, tales expresiones  fueron pronunciadas al margen de todo contexto político. Y que, ¡le haría mucho bien al país!, asimilarlas con imparcialidad, pensándose en el relevo generacional obligado, y los comportamientos futuros a observar por parte de ése.

 

A propósito del tema, cabría incluir aquí finalmente, lo que dice la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, para que todos aquellos que se tildan de muy religiosos, también reparen en lo que ella expresa, y lo asocien con lo dicho por el señor presidente de la República.

 

“El sacramento del bautismo simboliza la aceptación de la responsabilidad física y espiritual por parte de la familia, del hijo que ha traído al mundo. Y que, los hijos de su lado, aceptan con gratitud a la tribu biológica en que han nacido, a la que deben toda honra y respeto. Al igual que, el estar prestos a perdonarle por cualquier sufrimiento causado durante la infancia”.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

El hábito no hace al monje

Con relación a ese famoso y viejo refrán, algunos señalan, para contrarrestar en parte el sentido real que subyace en el mismo: “No hace al monje, pero sí ayuda bastante. La apariencia personal cuenta mucho, máxime cuando nos movemos entre personas de poco pensar”.

 

Sin lugar a dudas, esa es una percepción muy valedera a nuestro humilde entender, cuando se repara en quienes observarán, más que en el monje mismo; en los que serán objeto de aparentarles, de llevarles a donde se quiere; en los que se convertirán en el blanco de las argucias premeditadas, gente por lo regular de capacidad mental estrecha.

 

Para aquellos más despiertos, los que valoran, y en realidad aquilatan las aptitudes y actitudes de los demás, sí que entienden que el “hábito no hace al monje”; que sólo hace aparentar normalmente condiciones que en la mayoría de los casos no se tienen, que es más pantalla que otra cosa.  ¡El asunto no solamente debe ser de apariencias, sino de reales demostraciones también!, que es el mensaje que en el fondo envuelve el susodicho refrán.

 

En la República Dominicana se da un fenómeno muy singular al respecto. Aquí la mediocridad se esconde normalmente detrás de un saco y una corbata. Se tiene gente en abundancia que a penas sabe conducir una conversación sobre cualquier temática sencilla, o redactar una simple carta, amén de carecer de muchísimos otros atributos personales. Y sin embargo, aquella siempre anda ensacada y encorbatada, con el prurito del vestuario formal – allante adrede -, a pesar de las calurosas temperaturas que con regularidad azotan al país.

 

En ésa, casi nunca el hábito hace al monje, y sólo le ayuda a proyectar una falsa imagen de la misma; pues cuando de demostrar algo se trata, cualquiera se queda con la boca abierta, como se dice, ante la tanta mediocridad y la falta de conocimientos que se ostenta entonces.

 

Y, no solamente nos referimos a la capacidad, o destreza necesaria, a nivel de cualquier ejercicio profesional-laboral, sino también a los comportamientos muy impropios que de ordinario se observan en los entornos familiar y social, ya que se carece en muchísimos casos por demás, de otras formaciones imprescindibles para las interacciones durante el diario vivir.

 

Ahora, donde la “puerca retuerce el rabo”, como se dice en buen dominicano, es cuando se repara con atención en muchas de esas personas de “traje formal” que hacen uso de los micrófonos radiales y de la pantalla televisiva, para producir programas diversos, entre ellos los de análisis, comentarios y entrevistas.  ¡Cuánta mediocridad, falta de cultura, y hasta de modales apropiados para esos medios! ¡La verdad es que da pena!

 

Es muy lógico suponer que, el hábito del vestuario siempre debe infundir respeto, y estar adecuado a las circunstancias. Pero, de ahí a cada vez tener que andar ensacado y encorbatado, salvo los casos en que así en realidad se requiera en determinadas funciones, o ejercicios, verbigracia,  el la “abogacía de cartel”, o sea del buen abogado, en que ese hábito forma parte del mismo, el resto bien se puede considerar como de allante y total pantalla para aparentar, con muy raras excepciones.

 

Hay otras formas de vestir, que también se podrían calificar como formales, adecuadas, y que no requieren del uso de un saco y una corbata. La utilización costumbrista ordinaria de esas prendas, es un mero convencionalismo inductor, ¡en la mayoría de los casos!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Día de la solidaridad humana

Cuantas celebraciones baladíes se tienen este país, entre ellas las correspondientes a las manipulaciones mercadológicas personalizadas (los enamorados, las madres, los padres, maestros, secretarias), que jugosos beneficios reportan a los comerciantes casi todos los meses, ya que con esa misma periodicidad, aquí siempre hay algo que celebrar.

 

Pero, lamentablemente, hay otras festividades que hace mucho tiempo debieron haberse establecido, y que sin embargo no existen, ya que las mismas no surtirían los mismos efectos de las regaladoras de bisuterías acostumbradas, cuando no de efectos domésticos, o la cobertura de algún tipo de servicio esnobista de los tantos importados por esta nación.

 

Una celebración como la que intitula esta humilde opinión, sí que hace bastante falta que se incluya en el calendario, y que en verdad se honre como debe ser, no solamente a nivel local, sino de todas las demás latitudes mundiales.

 

Y que se haga uso de la fecha elegida, para ofrecer ayudas significativas, como el apoyo sincero requerido a todo lo seres humanos sobre la faz de la Tierra, que evidencien perentorias necesidades: salud, hambre, e incapacidad físico-mental, entre otras. Que no sea asunto de halagos, o regalos, por mero cumplimiento, y adhesión a las inducciones mercantiles, como es lo que de ordinario se estila, con respecto a muchos días marcados.

 

En nuestros país por ejemplo, sería una magnifica ocasión para ir en ayuda y protección de nuestros locos callejeros, que deambulan por las vías y demás espacios públicos, sin dolientes, carentes de todo tipo de protección, y sujetos a una inmensidad de riesgos posibles.

 

Pero también, de los envejecientes nacionales, faltos de amparo, marginados por la sociedad en general, cuando pertenecen a los estratos más depauperados. Y, serían  actitudes ésas de confirmación más bien, ya que son obras que se deben hacer todos los días el año.

 

Se debe promover la fijación de una fecha cualquiera para tales propósitos, al margen de todas las alharacas y aprestos de orden politiquero, o propagandístico de otra clase, que es lo que hasta ahora en realidad subyace cuando de solidaridad humana se habla, no solamente en esta República, sino también en muchísimas otras latitudes mundiales.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Penosa realidad política nacional: el PRD a la deriva

 

Definitivamente, el jacho encendido de los blancos, parece ir apagándose con rapidez. ¡Sí!, el símbolo de la mayor organización política del país, en la que sólo un negro valeroso con carisma, capacidad de aglutinamiento de personas, y verdaderos dotes de liderazgo político, tras la salida de su mentor primigenio, el profesor Juan Bosch, podía controlar las euforias de los caciquitos internos, y sus desbordadas apetencias; al igual que, a las enardecidas masas en su base, cuando las mismas tenían que expresarse.

 

Es obvio que, luego de la desaparición física del doctor José Francisco Peña Gómez, las luchas internas dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se agudizaron más; y que ya, sin el mediador efectivo y autoritario que siempre hacía volver las aguas a su nivel, aunque se mantuvieran algunas desavenencias menores, toda la armonía a lo interno del mismo acabó por deteriorarse completamente, hasta llegar a los niveles en que hoy se encuentra, desde donde resulta muy difícil se pueda recuperar.

 

Aunque esas luchas de tendencias, y las divisiones grupales menores dentro del PRD, por lo regular han provocado  eventos de trascendencia a nivel de los actos convencionales llevados a cabo, las cosas nunca habían llegado hasta  extremos como los actuales, que vienen presagiando su desaparición como entidad política.

 

Sería una lástima que una institución con tan marcado rol histórico a nivel del país, y con trascendencia indudable hacia el exterior, amén su importancia en el ruedo nacional de la disciplina, y siendo la mayoritaria en términos de membresía, como de oposición, cuando no está en el poder, acabe por desaparecer del escenario político de la República.

 

Y todo, como producto de las tozudeces de dos seudos políticos, que tampoco son líderes, sino más bien representantes de intereses enteramente personales, que en lo que menos están pensando es en el país.

 

Parece que la capacidad reflexiva en el partido blanco, ¡acabó por extinguirse! No hay otra conclusión a la que arribar.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

El arma más poderosa contra la violencia: evolución espiritual

En estos tiempos mundanos, hablar sobre las actitudes violentas que se verifican a nivel del género humano, es de mayor frecuencia que hacerlo sobre la situación de hambruna que también afecta a una gran parte de la humanidad.

 

Y es que, posiblemente, la proclividad tan marcada hacia la violencia entre los hombres, con sus consecuencias derivadas, supera en gran medida las carencias alimentarias que se registran en todo el contexto de la sociedad mundial.  Incluso, el mismo desabastecimiento de comestibles, que tanta hambre provoca, se convierte en un fuerte detonante para los excesos, cuando las necesidades apremian.

 

El mensaje que se inscribe, formando parte de la denominación de un nuevo medio periodístico digital, “Por un mundo sin violencia”, debe estar presente en el estado emocional-mental de todos los seres humanos, sin distingo de raza, color o condición  social. Claro, se requiere de un esfuerzo mayúsculo, y de tratar de definir con claridad las causas que provocan esa actitud tan recurrente entre los hombres.

 

Luego, la gran pregunta que la generalidad  de los seres humanos debe hacerse es, ¿cuál es la razón primaria de la violencia, con todas sus secuelas confluyentes a considerar, en el mismo punto de origen?

 

Para todo aquel que se ha interesado por conocer un poco sobre la verdadera esencia de los hombres – espiritual -, no vacilaría mucho en contestar: el ego humano, y sus tentáculos generadores de voluntades de supremacía, como de la obtención del poder económico suficiente para poder aplastar a los demás. También, las apetencias desmedidas en todos los órdenes, que fomentan la envidia, y el desamor derivado. Son cosas que, obviamente, ponen en evidencia la poca expansión de conciencia espiritual con que se ha venido manejando la humanidad desde hace ya bastante tiempo.

 

Y que por tanto, la única arma poderosa para combatir la violencia consiste sólo, en promover el acallar el ego en los hombres, dando paso así, para que el Ser verdadero que mora en su interior (Ego) se exprese sin tropiezo alguno. De igual forma, el  que se trate de asimilar, que las personas, sin excepción, no son más que Atributos divinos para expresión terrenal; seres espirituales en busca de experiencias humanas; que todas provienen de la misma Fuente, y que el objetivo principal debe ser el regresar a Ella lo más rápido posible.

 

Pero además que, “Todo es uno”, según reza una primera verdad sagrada, por lo que en realidad no existe separación alguna entre los hombres. Todos están dentro del mismo fluido de vida, sólo que, en fragmentos individualizados, y unidos por supuesto, a la Mente, e Inteligencia Universal. ¡Considerarse apartado el uno del otro, es un craso error!

 

Todo lo que se debe acatar en el sentido de lo que se trata, se resume en una sola frase: evolución espiritual, que obviamente comprende el concienciarse sobre la real naturaleza que tiene la especie humana.

 

Cuando así se comience a combatir la violencia, de seguro que se logrará el exterminio de ésa dentro del conglomerado humano total. Pero, el hacerle frente a ese flagelo con los mismos aprestos “retaliatarios”, sea aquí, o  en cualquier lugar, nunca arrojará buenos resultados. ¡La violencia no se enfrenta con violencia!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Generaciones de mujeres inútiles en el hogar

Una verdad dicha sin tapujos, es esa imprescindibilidad a que se refiere Kedmay T. Klinger Balmaseda, en su artículo, ¿Depender de esa ayuda?, publicado en la edición de fecha 13-7-13, página 10ª, periódico “HOY”, con relación a las interacciones obligadas que se producen actualmente entre  las dueñas de casas y las trabajadoras domésticas.

 

Eso es algo que ha venido constituyendo “una verdad de a puño” en este país, según el contenido de la frase, dicha sin rodeos algunos, muy especialmente en lo que concierne a los últimos tiempos, en que el modernismo se ha encargado de acentuar tal dependencia, ¡esa lamentable “invalidez” casera de la mujer moderna!

 

¡Es la pura realidad!, ya la gran mayoría de las damas dominicanas, bajo la excusa de tener que trabajar para colaborar con el sustento económico del hogar, algunas, cuando se  inclinan por formar familia, y por su adhesión a los preceptos de una liberación femenina mal concebida, se han convertido en inútiles caseras, incapaces de cumplir con muchas de las atribuciones que les conciernen, respecto a la administración del hogar, y las atenciones que deben dispensarles tanto al esposo, como a los propios hijos.

 

Ahora, sin un servicio a su disposición, y en ocasiones requieren hasta más de uno (cocinera, niñera, planchadora de ropa, y  lavandera, aun sea en modernos equipos automáticos),  sirven para muy poco dentro de una casa. Todo hay que hacérselo. Lo dejan en manos de otras féminas.  No están aptas ni siquiera para pegar un botón a una camisa, revisarle la ropa al marido, o colar una simple taza de café – en una greca -. Creen que sus deberes y responsabilidades a nivel de una relación de pareja se limitan al aspecto cama, sexo.

 

Evidentemente, una mujer con tareas laborales que cumplir fuera del hogar, necesita el concurso de algún tipo de servicio doméstico, hasta por justicia. Pero, “de ahí a depender encarecidamente de otra persona para lograr todo esto, no lo encuentro para nada prudente ni  menos correcto”, según el articulista citado, opinión esta última que compartimos plenamente con él.

 

De otro lado, hay muchas que no trabajan, y que también son como una especie de “biscuit”, a adorno movible.  Y ocurre muchas veces, que maltratan y vejan a las domésticas, llamándoles chopas, despectivamente; hablan mal de ellas, y siempre les están cuestionando el trabajo que realizan, sabiendo de antemano que, ¡ sin las mismas no se pueden valer!

 

Pero además, hay algunas que les buscan con regularidad, físicamente más agraciadas que las dueñas de la casas, y entonces les ponen a los maridos y a los hijos en las manos, corriendo el riesgo de quedarse sin el cariño de los hijos, y el calor del esposo.  Los casos comprobatorios están de sobra.

 

Por más excusas que las alienadas mujeres de hoy, con las concepciones feministas de nuevo cuño, quieran esgrimir, es obvio que, la causa fundamental de esa dependencia total de los servicios domésticos está en el descalabro de la crianza familiar.

 

Ya las madres no se encargan de cumplir con su rol formador; eso pasó a la historia, lamentablemente.  Todo lo contrario, ahora les dicen a las hijas que ellas no tienen que ser chopas de los hombres con los que se casan. ¡Se confunde la actitud virtuosa de los deberes maritales, con ser sirvienta!; se cree denigrante ese proceder.

 

Es por todo lo expresado que, muy enjundiosa resulta la ponderación que hace Kedmay T. Klinger Balmaseda, al igual que dan en el blanco los criterios externados por el mismo en su trabajo periodístico, que bien deberían servir ambas cosas, para una sosegada reflexión social generalizada, principalmente por parte del sexo femenino.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

Percepción generalizada, ¡son necesarios aquí ciertos procesos judiciales!

Durante las últimas décadas, la corrupción estatal se ha convertido en un mal endémico en este país. Gestiones de gobiernos van y vienen, y los desfalcos al erario público por parte de los políticos continúan su agitado curso, sólo que algunos personajes son más discretos que otros.  Los actos desaprensivos en ese orden son siempre del conocimiento público.

 

Hay muchos que se reportan, como lo suficientemente desfachatados, que se le ríen a la población en su cara; que ayer andaban en chancletas, con una mano delante y otra atrás, como se dice, y que hoy son grandes potentados, e intocables por demás. El imperio de las leyes nacionales no les alcanza.

 

Por más que se hable del control necesario, y la penalización a la corrupción administrativa estatal en esta cálida tierra tropical, principalmente durante las compañas electorales; al igual que se creen luego entidades burocráticas, pantallas, dizque para el combate a ese flagelo, todo luce indicar  que el sistema predominante aquí está dispuesto para que permita la corruptela política, como el solapado a posteriori.

 

Las evidencias están más que de sobra. Con la desaparición de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina, el asunto comenzó a cuajar de inmediato. Incluso, hay muchos que entienden que la decapitación de aquel régimen tiránico, no se debió en realidad a procurar la democratización  de la República, sino a que pudiera haber una distribución más generalizada, en cuanto a la apropiación de los recursos estatales.

 

Pocos años después de aquella transición históricas, la gran mayoría de los nuevos ricos millonarios nacionales, comenzó  a poner en evidencia sus haberes;  y no sólo, por lo que ya los mismos podían disfrutar del pastel estatal, sino porque una parte de ésos además,  se quedó con todos los bienes que estaban en poder de la familia Trujillo, y que debieron ser estatizados en su oportunidad.

 

Lo grande es que, muchos de aquellos “honrados ciudadanos”, y sus descendientes, hoy se les tiene como muy grandes, y laboriosos personajes dentro de la sociedad nacional. Reciben loas y reconocimientos por sus hazañas empresariales.  Además, viven muy tranquilos, sabiendo que en esta nación la justicia sólo rige para los pobres; que los dominicanos no tienen memoria; y que, los corruptos y desfalcadores estatales de nuevo cuño, les consideran  referentes intocables, como una forma de preservar la impunidad de la que ellos también gozan en los tiempos presentes.

 

Es por ello que, cualquier gobierno que surja en esta nación podrá llevar a efecto algunas ejecutorias favorables para la República y población en general, por lo que se le consideraría aceptable, y hasta digno de continuar dirigiendo los destinos nacionales, ante la escasez de valores que para tales propósitos se tiene

 

Pero, ¡bueno jamás!, hasta tanto aquí no se comience a combatir con real voluntad política la corrupción estatal; a procesar judicialmente a todos los desfalcadores del erario público, conocidos y por conocerse; que se dicten la sentencias condenatorias de lugar, y se proceda a la expropiación de todos los bienes públicos en manos de particulares, adquiridos en base a dolosos manejos, y al tráfico de influencias politiqueras.

 

Claro, para ello habría que romper con todos los amarres encubridores existentes. A dejar eso de que, “cúbreme tú hoy, que yo lo hago contigo mañana”; e ir hacia atrás, para venir peinando todos los escenarios dudosos y comprometedores que se tienen, en el orden “enmendatario” de lo que se trata.

 

¡Gobierno bueno!, el que sea capaz de comenzar a combatir de frente la corrupción estatal; a dejar  sin efecto las previsiones encubridoras gestadas con anterioridad, ésas que hoy interfieren con la aplicación de una justicia totalmente reivindicativa en esta nación.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Locos!, ¿para qué sirven?, ni siquiera para votar

Es lo que dicen muchos en este país, con respecto a nuestros enfermos mentales, que deambulan desamparados por las  calles y avenidas de esta nación. ¡Son seres sin doliente alguno!, dignos de conmiseración, y de ser ayudados a cargar su cruz por todos, incluidos aquellos que se creen estar exentos de tal afección; que no reparan en que aún continúan vendiendo, y a muy buen precio, donde aquellos compraron; que ignoran el refrán aquel: “mucha salud,  no es virtud”, que envuelve el mensaje de no mucho presumir de ésa, en sentido general obvio.

 

La verdad es que, con tanto dinero que se gasta aquí en actividades proselitistas electoreras, y en gastos superfluos estatales, cuando no es que, no se sabe a dónde va a parar, probablemente a cuentas bancarias personales en el exterior, muy triste y vergonzoso resulta ver caminar sin rumbo fijo por nuestras vías públicas a tantos nacionales, discapacitados mentales de consideración – LOCOS  -, sin que nadie se conduela de ellos, principalmente de los que están montados en el tren gubernamental.  Tampoco, de lo seudos congresistas que se gasta la nación, dizque representantes de la sociedad.

 

Los orates de esta República, andan calle arriba y calle abajo como se dice, sin un destino definido, cucuteando zafacones y otros vertederos de basura; desafiando los rayos del candente Sol, y las tinieblas nocturnas, como las inclemencias del tiempo que se presenten;  andrajosos y hambrientos, cargando cuantos tereques encuentren a su paso; corriendo los riesgos que les ofrezca el selvático y desaprensivo trafico vehicular que caracteriza al país.  Pero además, pernoctan en cualquier lugar, sin importar condiciones infecciosas o antihigiénicas por completo. (Véase: Reportaje sobre enfermos mentales, “En un mundo incierto”, Alicia Soto, página 14ª, “Listín Diario”, del 19-7-13).

 

En este país aparecen los cuartos por doquier para todas las ejecuciones y obras sociales, cuando la llamada “ración del boa” está de por medio, o se tienen intenciones marcadas de recoger otros frutos personales, como es el caso de los políticos, agenciarse acólitos y votantes durante los procesos electorales.

 

Sin embargo, para la construcción de un amplio hogar, con condiciones suficientes, adecuado a sus afecciones mentales, en donde esos olvidados por completo seres enfermos puedan vivir y recibir la asistencia médica que requieran, las disposiciones gubernamentales o particulares, como los recursos financieros necesarios, nunca aparecen, andan volando por los cielos quisqueyanos.

 

Claro es que, la razón fundamental está más que a la vista: ¡los locos no votan!  Ningún beneficio pueden ofrecer ésos, por sus limitaciones mentales; por la falta de raciocinio obvio que les afecta.  Los mismos sólo habrán de requerir de altruismo constante y atenciones; al igual que, de mucho amor incondicional.

 

Entonces, ¿para qué han de importar, si para nada sirven?  Mientras menos se les atienda  es mejor, pues más rápido se extinguirán, llevando esa vida ambulante y peligrosa.  Es la concepción generalizada que se advierte. ¡Lamentable ese parecer!

 

Pero más deplorable aún se torna, cuando se toma en consideración que muchos de esos locos tienen sus familias, algunas pudientes, y tampoco se preocupan por ellos.

 

¡Vamos a ayudar a esos hermanos, sin importar su incapacidad para devolver! Son humanos por demás. Ocasionalmente, ¿no lo hacemos con los animales? Con mayor razón entonces, procede inclinarnos por la realización de cuántas obras sean factibles en su favor.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

¡Increíble!, pero cierto

¿Dónde y cuándo lo aprendió? Esa es una pregunta que cualquiera se haría, y que de seguro no es posible encontrarle entera respuesta en el contexto estrictamente científico, en que tratarán de estudiar el insólito caso de un pequeño niño de dos años, parlante y escribiente en varios idiomas, según una reseña de prensa que aparece en el medio “Diario Libre”, en la última página, edición de fecha 4-7-13.

 

Nos referimos a la publicación sobre un infante, que prácticamente acaba de nacer, hijo de la señora Franchesca Sardinet, de nacionalidad francesa, quien señaló a la prensa que, “su hijo de dos años habla y escribe perfectamente varios idiomas sin nunca haber ido a la escuela”.Agregó además que, “que su pequeño la sorprendió cuando lo escuchó hablar en italiano, inglés, danés y francés”

 

Evidentemente, lo que ocurre con ese bebé resulta más que extraño, e inescrutable en el marco de la mente humana, como de todos los estudios-análisis más convencionales. Y, las únicas fuentes de respuestas a los aconteceres de ese tipo, se encuentran fuera del Universo material.

 

Son diversos los segmentos humanos a nivel mundial, entre los que se encuentran aquellos que se mantienen firmemente abrazados a la ciencia convencional, que se niegan a aceptar la preexistencia de las Almas, como la sucesión de las corrientes de vida terrenales periódicas – reencarnación -, en las que se arrastran consecuencias y condiciones de orden metafísico; es decir que, cuyas razones están fuera del Universo manifiesto, y se corresponden con pasados tránsitos terrenales, vidas anteriores, como de ordinario se les llama.

 

Son innúmeros los casos de esa clase, no solamente con respecto a hablar diferentes idiomas, sino también de otras aptitudes disciplinarias (música, letras, pintura, etc.), que se traen en cualquier nueva existencia física, y que se manifiestan a muy tempranas edades; que resultan humanamente imposibles de lograr, en términos cronológicos, aun sea a través de estudios que se lleven a cabo.

 

Son aprendizajes y habilidades que se tornan imposibles de alcanzar en tan limitados ciclos terrenales, hasta por quienes cuentan con años suficientes de edad. Sin embargo, ¡se tienen!, sin haber cursado aprendizaje presente alguno.

 

Algo difícil de entender, ¿verdad? Pero, que se puede lograr en gran parte, cuando se procura adentrase e investigar en el ámbito espiritual esotérico. Nada ocurre por accidente; ¡todo es causal!, con razones pertenecientes al tránsito que se cursa, o los que discurrieron en otras existencias.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

  Rolando Fernández

 

 

 

 

¿Qué dirían los tres grandes que se fueron, si pudieran regresar?

La verdad es que, cuando uno observa el panorama político nacional, y repara de manera sosegada en los derroteros que han tomado los llamados partidos mayoritarios participantes en el  ruedo local, tras la partida de sus principales líderes y mentores – Bosch, Balaguer y Peña Gómez -, no le quedaría otro camino que pensar: sus obras en realidad se fueron al suelo; en que no se levantaron durante sus existencias físicas, las columnas sostenedoras necesarias.

 

Incluso, hubo uno de ellos que prácticamente se llevó la organización política que formara a la tumba, bajo la concepción segura de que el partido lo era él, y que nadie dentro del mismo estaba en capacidad de sustituirle – por ser alguien que veía más allá de la curva, como de ordinario se dice -; que no había allí material humano que reuniera sus condiciones de liderazgo político y estadista de fuste, para dirigir los destinos nacionales. Eso ocurrió con el PRSC, y la incapacidad corporal, como la  ausencia definitiva terrenal del Dr. Joaquín Balaguer.

 

Tan así era su pensar, que el viejo zorro caudillo optó por dejar a alguien extrapartido, para que procurara sustituirle en tomar las riendas de nación. Sólo que al parecer, la decisión de respaldo por la que se inclinó se debió, principalmente, a la escasez de hombres con estampas reales, y buena salud, para asumir con alentadores augurios, responsabilidades de tal naturaleza. Luego, el tiempo se encargó de demostrar que, la escogencia que hizo, en opinión más tarde de tantos ciudadanos, no resultó ser la mejor.

 

Claro que, era lo aparentemente más apto de momento, con condiciones académicas e intelectuales para hacerlo. No obstante, el proceder  futuro del elegido puso en evidencia fehaciente que carecía de otros atributos igualmente importantes, entre ellos, la experiencia defensora para manejarse en esas funciones,  respecto a las argucias de que se es objeto entonces, tanto internas como externas.

 

También, la ausencia en él de un sentimiento patrio en verdad arraigado, de forma tal que no fuera factible la excesiva genuflexión que  ostentara más adelante, inducida desde otras latitudes.

 

Y, para completar la elección algo errática, considerada así a posteriori, reiteramos, el bajo grado de egotismo necesario puesto en evidencia, para cuando se es la figura máxima de un país, no envalentonarse y creerse siempre estar por encima del bien y del mal.

 

Es obvio que, el “chasco” morado (PLD), se ha dejado sentir en todos los rincones nacionales.  La ausencia de los principios “boschitas” ha sido más que notable en el país, incluido el patriotismo innegable que don Juan tratara de inducir a sus más cercanos discípulos, que el mismo doctor Balaguer, de su seguro en su interior reconocía, y les creía asimilados en parte. Después, todos fueron tirados  por la borda.

 

Del partido blanco, también fundado por el profesor Juan Bosch, todo cuánto se pueda decir en estos momentos está demás, ya que  se encuentra muy a la vista de la ciudadanía la gravosa situación que le afecta. Sus problemas internos constituyen titulares regulares de la prensa local diaria.

 

Todas las pugnas  que se verifican en su seno, se están intentando dirimir a nivel de las instancias judiciales correspondientes, fuera de los organismos internos de que dispone la organización política, lo cual constituye un indicador de muy malos presagios. ¡Su desaparición se tiene ya como inminente!

 

Si ése logra sobrevivir a la actual crisis por la que atraviesa, sólo es posible que quede una muestra de lo que fuera, luego de que aporte una gran parte de sus miembros a otros partidos minoritarios que se formaran, como ha sido hasta ahora costumbre, aunque nunca en la magnitud que en estos momentos se prevé,  que saldrán de la pronunciada división presente, y las tendencias grupales incidentes diseminadas en su interior.

 

¡Lamentable!, que el jacho encendido acabe por apagarse definitivamente, después que el fenecido doctor José Francisco Peña Gómez, en base a un denodado esfuerzo de liderazgo, y autoridad sostenida, procurara reorganizar y recuperar la vigencia nacional del partido, luego de que el profesor Juan Bosch se ausentara de la organización.

 

De igual forma se reporta, que el PRSC no haya logrado resurgir de las cenizas que la extinción del fuego balaguerista dejara, tras la incapacidad física del líder probado, y su fallecimiento posterior.

 

Como también, que el PLD se inclinara por deshonrar la memoria del insigne profesor Juan Bosch, yendo al gobierno, “no a servir al pueblo, sino a servirse del poder”, como es la mayor parte de lo que se  ha visto, en opinión generalizada, contrario a lo que él predicó con tanta insistencia, y trató de sembrar en las mentes de sus más connotados discípulos.

 

Si las tres “J” desaparecidas pudieran regresar, ¿qué dirían sobre el deleznable escenario político nacional?

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández