“Vanidad de vanidades”, dijo el predicador, Eclesiastés

Según sostienen connotados esoteristas, que evidencian tener amplios conocimientos respecto del ámbito espiritual, cuando las entidades “encarnantes”  en la especie humana, almas, abandonan los templos corporales que les han servido como “hábitats” durante las corrientes de vida prediseñadas que han cursado   en el plano físico correspondiente-terrenal – se produce la muerte humana convencional -, las ataduras inmediatas que conservan con aquellos, les permite percatarse de  cuánto  a su alrededor ocurra, tras el súbito deceso de las personas.

Sí, dicen los entendidos que, cuando las entidades espirituales comienzan el viaje de regreso obligado hacia su verdadera casa, en otro plano de conciencia superior, normalmente se da el apego adicional inmediato obvio a lo físico que se abandona; y, que se produce   durante los primeros días de su separación de las economías corporales, a través de las cuales se manifestaron, por un determinado periodo de tiempo.

Comenzando por los actos fúnebres que de ordinario se llevan a cabo: autopsia, si es que la hay, velatorio, “coronaje”, rezos, misas, muestras de dolor, llantos, y finalmente enterramiento, entre otros, los espíritus que se despiden se percatan sobre todo eso, porque están presentes allí, el ambiente mortuorio perteneciente.

Los que nunca se van a dar cuenta de nada, son los cuerpos físicos inertes que yacen dentro de ataúdes, y en presencia de los deudos, familiares más cercanos, amigos, y demás asistentes acompañantes.

¡Ya esos no ven, ni oyen, como tampoco entienden!, por lo que tales actitudes de ostentación exhibidas frente a esos despojos humanos, no tienen significación alguna para los ocupantes temporales ya idos, los espíritus desencarnantes.

Por tanto, eso de las suntuosidades mundanas de carácter económico, ostentaciones, etc., como forma de honrarles a posteriori, se reportarán siempre como “vanidad de vanidades”, y la satisfacción del morbo social presente en cada caso, asociables con las palabras del predicador Eclesiales, en el contexto bíblico: “Todo lo que está debajo del sol es vanidad y aflicción de espíritu”.

En consecuencia, cualquier aparatosidad suntuosa mortuoria, relativa a sus partidas, no puede ser jamás de la complacencia de los espíritus que se despiden, aun los niveles de evolución acumulada no sean demasiado avanzados, dada la naturaleza divina de los mismos, como fragmentos del “Uno”, expresándose terrenalmente.

Aunque una vez escribiéramos sobre igual temática, repetirlo de nuevo no estaría demás, para ver si los hombres (general) toman consciencia sobre lo que en verdad somos los seres humanos: entidades espirituales con un revestimiento físico corporal que nos sirve para poder expresarnos en el mundo de la materia, a los fines de cumplir con las misiones asignadas, tanto de orden divino, como kármico.

Concluido el tiempo cronológico prediseñado, por los seres celestiales superiores a cargo, para manifestación de la entidad en el plano terrenal, ese “traje” carnal se desecha; es decir, al término de cada corriente de vida.

Concienciarse sobre que, nada de lo que se pueda hacer en presencia de los bagazos físicos correspondientes, tiene ya importancia para quienes, en sus momentos, se apartaron de ellos: las entidades divinas espirituales que los ocuparan, en busca de evolucionar en el plano de la materia densa.

Qué, mayor satisfacción recibirían las mismas, cuando, tras ellas partir del plano terrenal, todos esos recursos económicos que se requirieran para llevar a efectos los actos mortuorios suntuosos de que vayan a ser objeto las formas físicas ya inservibles, se destinen mejor los mismos a la satisfacción de algunas de las necesidades apremiantes que agobian a determinados personas depuradas presentes aun en la Tierra: niños, envejecientes y enfermos.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

¡Bienestar y desarrollo en Dominicana, muy difícil!

Un país sin estadistas, como carente de verdaderos líderes políticos que puedan alcanzar ese grado de formación, amén de la inconsciencia ciudadana verificable en él, se reporta tal un edificio sin zapata, próximo a derrumbarse. Y, lamentablemente, Dominicana no sería la excepción a considerar, por   visto. Bastantes referentes asociables a ésta se tienen en ese sentido.

La pregunta obvia, conociéndose qué tan importantes se reportan los roles   atribuibles a esos personajes con respecto a sus sociedades, sería entonces, ¿cómo podrá lograrse, por consiguiente, bienestar y desarrollo, por más alharacas que se escuchen en ese esos órdenes, como del tan sazonado crecimiento económico de que se vive hablando aquí, por ejemplo, con frecuencia.

Como un ejemplo más, parece haber estado presentándose la nación dominicana, tras la desaparición otrora del régimen de fuerza que encabezara Rafel L. Trujillo, cuando este país de repente entro en una seudo democracia representativa. Obviamente, el giro fue, hacia más libertinaje que otra cosa.

No hay duda de que, ese fuerte mandatario local, con sus defectos como todos los humanos, se destacó tal un estadista, entre otras características muy propias; y, que presidió un gobierno en que hubo de todo: cosas buenas y malas, como siempre las hay en cualquier régimen.

Sin embargo, preciso es decir en ese sentido, que las primeras, por conveniencias obvias de algunos mandamases a posteriori, jamás se ha procurado emularlas; que sí todo se ha limitado a condenar las segundas; a criticar; pero, no agenciándose nunca las enmiendas debidas.

¡Acérrimas!, las críticas sobre los actos improcedentes conocidos durante la llamada “Era del Jefe”. Ahora, según los decires de algunos nacionales, como de extranjeros residentes en el país a la sazón, que aún respiran, con posterioridad a ese gobierno de fuerza, y hasta los tiempos presentes, muchas de las cosas deleznables que se han venido dando, jamás hubieran pasado cuando Trujillo.

Recalcable resulta, por consiguiente, que el sistema instaurado desde entonces entre los dominicanos, no ha sido más más que un mayúsculo libertinaje fehaciente, se reitera, pincelado con una falta de institucionalidad bien marcada, inseguridad ciudadana: irrespeto a todo; desfalcos al erario público; y, la gravitación innegable de un aguerrido y poderoso poder empresarial, interventor siempre en el diseño de las políticas económicas que se dicten desde los gobiernos de turno. ¡Claro, nada más para su provecho!

Solo una considerable variación en ese sentido, puede decirse se observó durante los mandatos del Dr. Joaquín Balaguer, por su innegable condición de estadista también, más que político, y conocedor de la idiosincrasia de los dominicanos, cualidades que se le deben reconocer, independientemente de las simpatías o no hacia él, que se pudieran haber tenido. 

El escenario del ejercicio político local se empeoro más aún, tras desaparecer del mismo las llamadas tres “J”: Juan, Joaquín, y José, por razones de enfermedades físicas y mentales, que obviamente provocaron invalidaciones; como, las partidas del plano terrenal obligadas, que de esos se produjeron

Después que aquellos verdaderos conductores sociales, políticos, y estatal, uno de ellos, se ausentaran del escenario del ejercicio nacional, lo único que se ha tenido en este país son políticos, jefes de grupos, dirigiendo los destinos del mismo; gobernando para ellos y sus aláteres, e importándoles muy poco los asuntos problemáticos nuestros de carácter general.

Únicamente se pueden considerar como excepcionales, vale apuntar, los periodos en que gobernó el Dr. Joaquín Balaguer, por las condiciones innegables de estadista que le caracterizaron, y que procuró trabajar siempre en favor del país, aunque algunos de sus métodos para en parte lograrlo, no fueran los mejores  

Según los que más saben sobre esa temática, “los estadistas son personas expertas en asuntos de Estado”, que obviamente se auxilian de la política, cabría agregar, pero como ciencia real, para llevar a cabo sus ejecutorias, procurando siempre el logro más efectivo de los objetivos planteados.

El estadista reúne condiciones muy propias, en lo atinente al mando oficial que se pone en sus manos; la dirección de los gobiernos que presiden; la salvaguarda de los bienes estatales; como, la protección de la soberanía nacional de sus pueblos. 

Son actitudes esas que distan bastante del proceder de los meros políticos – “persona   que se dedica a la política, interviniendo o aspirando a intervenir en el gobierno de un Estado, comunidad o municipio” (Fuente: red de la Internet)  -. ¡Eso, y nada más! Ahora, ¿para qué lo hacen?, sería la pregunta

Cabe adicionar, a manera de ampliación, y respuesta que, por lo que siempre se observa, la mayor preocupación de aquellos no es por su país en sí; sino, la obtención de haberes personales, como la protección de los intereses grupales que representan.

Por consiguiente, eso de estar hablando del bienestar y desarrollo que pueden alcanzar los pueblos en manos de políticos, avaros en la generalidad de los casos, y seguidos de ordinario por lambones a granel, que aspiran a disfrutar también del pudín estatal, de común no son más que alharacas demagógicas; falsías embaucadoras, e intentos de crear ilusiones ciudadanas aéreas.

De lo que sí siempre van en busca aquellos, es de mantener a sus conciudadanos “roncando”; conservarles como receptores de sus promesas en el aire, mintiéndoles con cara dura, y engañifas bien preparadas, repletas de posverdades, y demagogias.

Por tanto, siempre están dirigiendo discursos repletos de términos elocuentes, y gesticulaciones apropiadas para engañar, con los que fácilmente logran confundir a cualquiera.

En consecuencia, procede entre nosotros, no confiar en políticos; desoír sus falsas promesas. Sí procurar identificar personas con condiciones de estadista, para entregarles el mando de la cosa pública aquí. Claro, cuando verdaderamente, esta sociedad esté pensando en un bienestar, y desarrollo sostenido para el país.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

¡Qué gran verdad!

Una de las frases populares que con frecuencia se oye a muchos decir es: “Uno pone y Dios dispone”. ¡Experiencias se tienen de sobra! Todo aquel que no asimila el mensaje que envuelve la misma, corre el riesgo de llevarse grandes sorpresas. ¡Hay que tener cuidado entonces!

En estos momentos en Dominicana, cuando ya se comienza a hablar de eventuales arreglos, como de alianzas “intrapartidos”, de cara a las elecciones venideras en el año 2024, a pesar de lo fresco que está aún el último proceso electoral llevado a cabo en el país, como de las gravosas situaciones que vienen afectando al mismo, en todos los órdenes, la frase a que se hace referencia aquí tiene que llegar a la mente de algunos ciudadanos pensantes entre nosotros.

Los que están armando su juego en ese sentido, se están olvidando de otro dicho a considerar, que es aquel que reza: “La voz del pueblo es la que más se parece a la de Dios”; y, que es ése, el cual ha sido burlado, maltratado y esquilmado por todos estos políticos locales farsantes de nuevo cuño, el que finalmente hablará; tendrá la última palabra, y lo dispondrá todo.

Luego, no es previsible que éste se deje manipular, y sorprender de nuevo, dado cuánto el mismo ha visto, y las vicisitudes pasadas durante los últimos años, provocadas por muchos de los actores destacados dentro del ejercicio político local.

De ocurrir lo contrario, qué se olvide después de estar quejándose, ya que se estaría recogiendo lo sembrado, y dándoles una vez más la razón a los sociólogos, quienes señalan que: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.

Es innegable que, aquellos que han estado al mando de la cosa pública entre los dominicanos ya lo enseñaron todo. En consecuencia, de ingenuos sería creer entonces, que tengan algo nuevo que ofrecer; que no sea más de lo mismo anterior, por más discursos “bonitos”, con que estén tratando de retornar al poder, como de los espaldarazos periodísticos pagados.

De no creerlo así, y proseguir dejándose utilizar como tontos útiles – importantes solo las personas para que vayan a votar en las urnas -, procedería asociarles, por último, con otro dicho, y es el que señala: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si permito que lo hagas dos, el malo soy yo”.

Si este pueblo se dejar embaucar de nuevo por estos políticos “zorros” que aquí se tienen, disfrazados de ovejas mansas, y conocidos por demás, reiterable, que están aspirando a disfrutar otra vez de las mieles del poder; como, de otros “personajes” advenedizos, e ineptos en adición, que se suman al grupo que se viene ofertando, “los lloros y el crujir de dientes” en esta República no tardarán mucho tiempo para llegar. (En este caso, castigo por las malas escogencias para representarle desde el Estado nuestro).

Lo que aquí se necesita, compuesto por: un mandatario; legisladores, y alcaldes representativos, etc., aptos para corregir las indebidas acciones estatales ordinarias en que se ha venido incurriendo; como, enmendar cuántos desaciertos, se han observado nivel de los gobiernos que ha tenido el país durante los últimos veinte, o veinticinco años, todavía no se ha dejado ver, de cara al próximo torneo electoral a celebrarse en el año 2024. ¡Ojalá que pronto aparezca un buen equipo; con el material que tanto se requiere!

Obviamente, y para completar, este pueblo tiene que concienciarse, sobre quiénes deben ser sus verdaderos representantes en el futuro. Y, ¡qué exprese esa voluntad de forma masiva, a través de las urnas!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcamnemos.wordpress.com

¡Sin base, todo se derrumba!

Los partidos políticos no constituyen la excepción. Referentes de más se tienen; y, no solo aquí, sino también en otras latitudes. ¡A reflexionar entonces!

Lamentablemente, el “Revolucionario Moderno” nuestro (PRM), por lo visto hasta ahora, está haciendo caso omiso a eso que intitula, y que se podría considerar, como una sólida aseveración, hasta con rasgos axiomáticos predictivos, cabe agregar.

Al parecer, se entiende en el seno del mismo, que a esa organización no le va tocar “debacle” alguna por esa razón. ¡Qué equivocado se está! Ojalá que no se lleven sus autoridades una gran sorpresa.

Notorio es que,  desde que esa entidad logró  alzarse con la victoria durante el último proceso electoral celebrado en el país, sus envalentonados dirigentes máximos, que se creen lo mejor, y que al parecer solo fueron al gobierno para representar a los ricos locales, según la percepción poblacional que se tiene, han venido jugando con   la  estructura mínima, aunque poderosa;  su base real,  y soporte ciudadano, que lo llevó al poder; la  que se fajó en las calles, y concurrió en masa a las urnas para sufragar en su favor.

Que no olviden sus envalentonados dirigentes, hoy posesionados en cargos públicos de importancia; como los mandamás dentro del partido, que los ricos solo financian siempre campañas electorales en busca de proteger sus intereses, como de prebendas estatales después; y,  que los  que apoyan y votan en realidad son los de abajo, dentro de la pirámide social,   que de ordinario forman las bases de los partidos, en procura de mejorías, respecto de los  estándares de vida que prevalezcan, como del desarrollo del país.

¡Qué no se pierdan!, los subidos en el palo hoy; que se piense en el 2024, y las aspiraciones de retorno al poder entonces, que ya se tienen, innegables. “Los pueden dejar con el moño hecho”, como se dice popularmente.

Sin embargo,  la gran mayoría de los que integraron ayer esa fuerza soportante, parece ser que en el presente no cuentan; y, se les ha venido maltratando, como mirándoles desde el inicio de la presente gestión de gobierno, “por encima de los hombros”, como se dice en el argot pueblerino; sin reciprocarles con nada su apoyo, por lo que es previsible que la retaliación esté en mente por parte de esos, para hacer fracasar las intenciones del “vuelve y vuelve” de la entidad, ya puestas en evidencia, a partir del año 2024.  ¡Los pueblos se las cobran!

Una muestra fehaciente de la “marginación” a los miembros de la base de ese partido, se nota claramente, a parir de la última decisión tomada por la dirección ejecutiva del PRM, en el sentido de “adoptar la modalidad de convención de delegados para escoger las autoridades del partido”, según apareciera publicado en la prensa local. (“Diario Libre, del 10-3-22, página 10)

Obviamente, se está procurando dejar sin efecto la universidad a que se recurrió en el pasado para los mismos fines. ¿Por qué?, sería pregunta. Parece que antes convenia el voto popular. ¡Ahora no!, por lo que se aprecia.

Ojalá que esa situación de desprecio a la base del partido, como la ausencia de los cambios sociales, económicos, y demás, que tanto se vociferaron durante la campaña electoral pasada, y que hasta hoy lucen estar más lejos cada vez, no den al traste con esa organización.

Obvio que, sería muy importante el tratar de preservar la misma en estos tiempos, dada la escasez de liderazgo político que se verifica en el país; amén de lo que se conoce en relación con las que restan dentro del ruedo de ese ejercicio local.

Sí, de esas que ya estuvieron en el poder, y que sus gestiones estatales traen a la mente de la ciudadanía muy malos recuerdos;

remembranzas de incertidumbres diversas a granel; incluso, aquellas que tienen que ver con el pisoteo alegre a la soberanía nacional.

Qué se aproveche la oportunidad que se tiene de proseguir en el mando de la cosa pública, los que actualmente están a cargo. ¡Qué procuren hacerlo bien!; y, al mismo tiempo, preservar la militancia del partido. ¡El poder, no fácil se alcanza, pero sí se pierde!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.worpress.com

Grandes “fingidores” locales: los políticos

¡Gran realidad nacional esa! Para comprobarla, solo basta escuchar las exposiciones públicas de aquellos, y así darse cuenta de cómo esos turpenes, de ordinario procuran burlar, o jugar con la inteligencia de toda una sociedad, deseosa de escuchar planteamientos concretos, con visos de voluntad sentida; como, el anuncio de promesas en firme, respecto de enfrentar y resolver los grandes problemas nacionales.

Todo se limita a discursear, y a gesticular corporalmente, algunos hasta procurando escucharse ellos mismos. Sandeces, y bla, bla, bla caracterizan sus piezas de oratoria, vacías en gran medida; sin contenidos esperanzadores reales para quienes escuchan; faltas de frases y anuncios que vayan en verdad a mitigar un poco el desasosiego social que viene arropando desde hace años a este país.

El grueso de las actuaciones y los decires provenientes de los tres poderes del Estado nuestro, capitaneados por políticos coloreados, que en nada se parecen a un estadista, son fantasiosos – actúan esos señores como haciendo una especie teatro -, considerándose que aquí ya no quedan hombres pensantes; que eso de conceptualizar pasó de moda entre los dominicanos; que el sentido común que a tantos caracterizó otrora, voló como las hojas secas que arrastra el viento, y que no se sabe dónde van a parar después.

Solamente se tiene que reparar hoy, y aquilatar con imparcialidad, en torno a los temas que vienen siendo abordados, en estos precisos momentos de crisis sanitaria mundial, aún muy preocupante; como, de las posibles  acciones bélicas entre las potencias del mundo, que están haciendo estragos económicos ya a nivel de muchas sociedades del tercer mundo, como la nuestra, para concluir que, un asunto como ese de la reforma constitucional que se está proponiendo en el presente entre los políticos del patio, para hacerle un nuevo  traje a la Carta Magna nuestra, no es para ser tratado en las actuales circunstancias.

Claro, es lo que siempre se pone de moda, en cada ocasión de los nuevos gobiernos que se instauran aquí, y según los intereses políticos que muevan. De ordinario, se tienen objetivos bien marcados en ese sentido

Esa, entre otras cuestiones, obviamente no apremiantes de momento, procede dejarlas para después. Y, cualquiera se preguntaría entonces, ¿será que esa gente está perdiendo el sentido común, para inclinarse ahora por una osadía de esa naturaleza?  

Aunque más luce indicar que, el propósito principal de la iniciativa puede ser: desviar la atención de los ciudadanos en cuanto a los “problemazos” nuestros que vienen afectando a la población en general. Bien se sabe que es una práctica común entre los políticos locales.

Evidentemente, no debe olvidarse que, a los “bobos” entretenedores siempre se recurre en este país, para embaucar; y, “como aquí la gente no conceptualiza”, tal dice alguien por ahí, los “chupan” conforme, por lo que: “es pa´ lante que vamos”. Lo que no se sabe es, dónde esta sociedad, jarta ya de mofas, como de engaños, hará parar a todos estos farsantes politiqueros más luego.

En el tenor de lo tratado, resulta muy lamentable el hecho de que, aún muchos ciudadanos de esta nación, continúen escuchando y creyendo en las demagogias “teatreras” de determinados políticos del patio, entre los cuales hay que han estado dirigiendo ya por años los destinos del país, y que han enseñado hasta el refajo como se dice popularmente, durante sus cuestionadas gestiones de gobierno.

¡Increíble!, ¿verdad?  Máxime, cuando dentro de esos ciudadanos, aparentemente olvidadizos, o “tarados mentales”, podría decirse, se encuentran personas con aparente preparación académica, que se suponen algo pensantes; pero, que, al parecer, no han enjuiciado las acciones antipatrióticas, como desaprensivas por completo de aquellos; o, lo vienen haciendo por conveniencias personales muy propias. Se comportan tales lambones cualesquiera.

Por lo expuesto, no hay que extrañarse después de los senderos por los que siga transitando esta nación, sabiéndose que “los países tienen los gobiernos que se merecen”, según reza una atinada frase sociológica bastante conocida.

Y, que, de ordinario, los mandatos de esa naturaleza – gobiernos – son encabezados por los políticos “fingidores, o teatreros” de moda, como dadivosos durante las campañas electorales, solo para conseguir votos.

Bien comprobado está, que cuando se gana, los sufragantes son olvidados por aquellos; y, que esos, poco recapacitan cuando se les trata de embaucar de nuevo. ¡Qué lástima!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

El gran error. ¡Qué lástima!

A pesar del tiempo ya transcurrido, desde que el afamado humorista dominicano, Milton Peláez, escribió y musicalizó para uno de sus cantos del género, el mensaje: “Por eso estamos como estamos; por eso nunca progresamos; y tal parece que pensamos con los huesitos de los pies…”, refiriéndose a muchos procederes impropios de algunos ciudadanos locales, siempre es comprobable el sentido que ese envuelve,

El mismo viene de nuevo a la memoria en el presente, cuando se escucha decir a determinados personajes nuestros que ostentan cargos públicos, “ese puesto yo me lo gané, haciendo proselitismos durante la campaña electoral, en favor del gobernante actual del país”, el que sea. Se entiende, que toda designación por esa circunstancia es merecida. ¡El que acompañen o no, los demás méritos requeridos, y que hagan merecedor, poco importa!

Obviamente, craso error por parte de los ciudadanos que así piensan; como, del mandatario que se acoja a la práctica de: designar gente en cargos estatales por razones de corte enteramente político.

Sí, al margen de las condiciones que exijan los requisitos de las posiciones de que se trate, como de las prendas de carácter ético-moral que adornen a las personas a ser favorecidas

Por igual, ignorándose, por supuesto, los fines que desde los puestos en el Estados se deben perseguir; entre ellos, ¡qué se coadyube, real y efectivamente, con el bienestar y desarrollo del país!

Claro, son cosas esas, que deben estar también dentro del propósito supremo de quien sea el presidente de la República, para lo cual necesitará siempre de las ayudas concursantes requeridas.  Por tanto, el mismo debe estar rodeado de personas aptas; que sumen, no que resten.

Preciso es decir que, todo aquel que se incline por hacer campaña política en favor de cualquier candidato que este aspirando a dirigir los destinos de un país, desde la presidencia de la República, en nuestro caso Dominicana, no debe hacerlo pensando en luego ir en busca de recompensas, prebendas personales, como es lo que siempre se estila.

Sí, en base a un juicio ponderado sobre los méritos que reúna aquel que se esté respaldando electoralmente para desempeñar tal función; como, de sentirse coparticipe luego, respecto de los logros que ése pueda alcanzar durante su gestión, en favor de todo el conglomerado social a que se pertenezca.

Los respaldos a políticos, cuál que sea la forma, condicionados a recibir, cuando se llegue al trono, reciprocidades de carácter individual, dejan mucho que decir de los ciudadanos que se espera sean leales a su nación; y, que se explayan diciendo, alegremente, estar preocupados por la misma.

De repente, muchos de ellos enseñan el refajo, como se dice popularmente, a la hora de la verdad; cuando la incondicionalidad en cuanto a sus acciones respaldantes en el pasado, es lo que debe de primar, para dar paso a quienes en realidad puedan aportar a la efectiva conducción de los asuntos estatales.

¡Difícil ver eso en Dominicana! Indudable que, “por eso estamos como estamos; por eso nunca progresamos”; y, la administración estatal entre nosotros siempre es objeto de cuestionamientos, por más alharacas demagógicas, como entretenedoras, que a diario se escuchen en el sentido de logros alcanzados.

Aquí, normalmente, todo aquel que aporta entre nosotros para que alguien llegue al poder, siempre va detrás de lo suyo, en lo adelante; cuando no es que, previamente condiciona a recibir, el apoyo solidario por el cual se incline; de lo contrario no lo hace.

Comúnmente, en esta República, muy pocos, “respaldantes”, y políticos respaldados, están pensando en eso de progreso y desarrollo nacional. ¡Ojalá que algún día no sea así!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com