Dominicanos arrepentidos de su nacionalidad, y estadía local

Reparando con frialdad en los escenarios sociales, económicos y políticos que se observan en la República Dominicana, como en lo preocupante del devenir que le espera, debido a sus inciertos derroteros inminentes, según expresan, son muchos los naturales que lamentan el haber tenido que nacer aquí – no por accidente en realidad, como saben los investigadores esoteristas, sino por designios superiores, agregaríamos nosotros -, y permanecer en esta tierra, imposibilitados de poder emigrar de ella.

 

Claro, hay algunos ciudadanos que sí han podido abandonarle para explorar nuevos horizontes, como escapar de los martirios y zozobras ordinarios que en la misma se verifican; pero que, según externan, por sentimentalismo patriótico, u otras causas que les hayan impedido, se  han conformado y optado por permanecer en aquí, actitud de la cual hoy se arrepienten. Ya no tiene mucho sentido el marcharse lejos, por razones de edad cronológica principalmente, de acuerdo con lo que dicen, en forma algo pesarosa.

 

La verdad es que, el escuchar a tantos dominicanos exponer pareceres de esa naturaleza en sus ambientes íntimos familiares, y de amistades selectas, poco debe extrañarle a la gente algo pensante que les escucha, y que, sin parcialización alguna, se detiene a reflexionar en lo que se ha convertido esta nación durante los últimos lustros, en manos de todos estos políticos desaprensivos, entreguistas y corruptos, defensores de intereses  extranjeros, muy cuestionables por cierto, más que de los nacionales.

 

Ya este es un país, según alegan, en el que a penas se puede vivir con tranquilidad; donde las precariedades económicas, y las carencias de servicios públicos razonables están a la orden del día, como se dice.  Pero que además, está minado de delincuencia, criminalidad e inseguridad ciudadana, con el agravante de una impunidad generalizada fehaciente.

 

Indudablemente, esas son causas que a cualquiera, no sólo enfadan sobremanera, sino que le hacen sentir impotente y desamparado. También que, inducen a inclinarse por la autodefensa  obvia, acudiéndose a cualquier medio;  y, uno de los más viables que se entiende, es el tratar de adquirir por la vía que sea una buena arma de fuego, para utilizarla en tal propósito.

 

Luego, la apreciación desalentadora que se tiene es que, cómo se puede vivir conforme en el marco de una sociedad así caracterizada, mientras se observa a todos los culpables de los tantos males que hoy agobian a la generalidad de la población nacional, pasearse alegremente, y de manera burlona, igual aquí, que en el exterior, haciendo alardes, ostentación de las fortunas acumuladas, que se  les señalan como procedentes del erario público estatal de esta saqueada República.

 

El arrepentimiento de tantos nacionales hoy, según se dijera más arriba, es algo que podría considerase muy válido hasta cierto punto, por lo que se ha visto,  se ve, y se verá en el país muy pronto, sin que luces favorables correctivas se adviertan  al final del túnel.

 

Y es que, sólo son vistos  allí faros “iluminados” por las farsas y las demagogias politiqueras acostumbradas, ya que ni siquiera con energía eléctrica suficiente puede contar el país, por causas que son de “vox pópuli” conocidas, las cuales se estima no se quieren atacar en sus bases, o no ha  convenido hacerlo, para no enfrentar los intereses económicos poderosos del maridaje político-empresarial regente en ese gran negocio energético nacional.

 

En ese tenor último, ya lo advirtió el señor presidente de la República, al hablar en el parque industrial Dislo, en términos más o menos así, “la posible solución al problema eléctrico nacional está chocando con intereses muy fuertes, y que tiene mucha oposición con lo que se quiere hacer. No obstante señaló, que no se quedará de brazos cruzados ante la problemática”. (Periódico “Diario Libre”, del 30-5-13, página 16). Por otro lado, “Medina acusa a sectores de oponerse a solución eléctrica”, dice el medio “Listín Diario”, de la misma fecha, en su página 3ª. ¡Está dicho!

 

Entonces, esos pesares, hoy externados por aquellos que se lamentan de su nacionalidad y estadía local, aunque sin mucha publicidad, se pueden catalogar como justificables en gran medida,  y quien los escucha, y los aquilata, sin apasionamiento alguno, sólo le quedaría un camino, aceptarlos sin reproches.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Ahora hay que gobernar en equipo, ¡un solo hombre no puede!

Al ritmo que van las cosas, originándose problemas muy variados, de naturaleza distinta cada vez, los países todos tendrán que ser dirigidos, con muy raras excepciones, por un pequeño consejo de gobierno y administración estatal, sin presidencialismo absolutista a lo interno del mismo – no tipo única jefatura Poder Ejecutivo -, sino del organismo colegiado todo – presidentes -, que serían miembros sectorizados hacia el país (número impar, tres al menos), para la toma de decisiones conjuntas. ¡Una sola mente resulta insuficiente para tan ardua labor!

 

Y es que, con el crecimiento poblacional incidente, en la base de todas las problemáticas existentes, la concepción moderna mercurial de la política, como la corrupción estatal rampante que se verifica en la mayoría de los casos; la criminalidad y la delincuencia, originadas en el gran flagelo de las drogas, tan difícil ya de combatir; al igual que, el descalabro de la célula primaria de toda sociedad, la familia, un solo hombre no puede dar abasto para gobernar y administrar, ¡nada más él!, un país, aun el conjunto de acólitos a su alrededor

 

Una única mente actuando, y tratando de no dejarse sorprender por los seudos adeptos, y los desafectos que siempre acompañan a los presidentes de las naciones, no puede con la carga total de una República en general.

 

Además, hay que tomar en consideración que, para poder optar por el desempeño de la primera magistratura de cualquier Estado, se debe exigir capacidad y experiencia, que obviamente devienen con el paso de los años, por lo que sólo serían elegibles para tal propósito, hombres con edades suficientes, cuando ya el peso de los años comienza a dejarse sentir en lo  mental y emocional, como en lo corporal-biológico también.

 

Es por ello que, vemos avejentar tan rápidamente a determinados mandatarios, que al poco tiempo de haber asumido las riendas del poder en diferentes naciones, las edades parecen avanzar vertiginosamente; el pelo canoso se le duplica, y los surcos faciales pronunciados, como las arrugas plenas, comienzan a aparecer casi de inmediato.

 

Para muestras tenemos, entre otros, al gobernante de un poderoso país, USA, como de algunos tercermundistas, entre ellos la República Dominicana, lo cual significa que no es asunto de poderío económico o militar solamente, sino del impacto de las presiones de todos los tipos de que a diario son objeto; la cantidad de problemas a la que deben dar el frente durante su ejercicio; como, la salvaguarda y defensa que deben procurar ante los enemigos públicos y encubiertos que apuestan a su fracaso, o desaparición, en pos de sustituirles lo más rápido posible. ¡La “angurria” de poder se manifiesta, y ataca sin piedad!

 

Es debido a los efectos nocivos impactantes en las economías biologías corporales de los mandatarios electos, por lo que se debe buscar la manera de distribuirlos entre varios titulares a la vez, a los que correspondería también la dirección del Poder Ejecutivo, para que los daños sean menores, unilateral, o personalmente, como a un plazo de tiempo mayor.  ¡A enfrentar y decidir de manera colegiada!

 

Y, una forma que se puede considerar viable y apropiada al respecto, en los momentos actuales,  como dijéramos más arriba, sería con la conformación de un consejo de gobierno y  administración estatal, con cierta semejanza a los correspondientes a cualquier organización empresarial compleja, para dirigir con la oportunidad y eficacia debida los destinos de los países, máxime cuando pertenezcan al grupo de los tercermundistas.

 

¡La idea está en el aire!, para maduración reflexiva, por parte de todos aquellos que la entiendan posible y conveniente.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

 

El gobernar avejenta y deteriora

No cabe duda de que, el asumir la dirección de cualquier país, por pocos problemas que tenga, constituye un gran reto. Es una labor que acarrea innúmeras responsabilidades, y presiones de todo tipo; que puede agenciar, o atraer, a personas afectas y desafectas, pero mayormente las últimas.

 

Hay que tener los nervios de acero, y la paciencia de Job, para que los impactos que se reciban, no hagan diana directa en los aspectos físicos, emocionales y mentales de  los mandatarios electos.

 

Para resultar menos lesionados por el gran quehacer a cargo, lo mejor sería  que, todos cuantos aspiren a tomar las riendas de una nación, lo hagan a una edad cronológica apropiada, y no esperar hasta una madurez vital muy avanzada.

 

Así, los efectos nocivos provenientes del desempeño de la alta posición, en el  caso de alcanzarla, serían menos impactantes, ya que habría una mayor fortaleza para enfrentarlos.

 

Cuando un ciudadano, en el umbral de la tercera edad, logra escalar hasta esa instancia de poder cimera en un Estado cualquiera, salvo casos excepcionales,  de un desapego total hacia las cosas materiales, que sólo le mueva el servir a su patria, aun tenga que invertir una cuantiosa suma de dinero para lograrlo, y sin importarle que pueda ir en contra de su salud física, emocional, mental, etc., se hace objeto de toda loa, aprecio y agradecimiento por parte de sus conciudadanos.

 

Ahora, cuando la actitud no es ésa, sino la de alzarse con el poder para recuperar con creces su inversión, satisfacer aspiraciones,  y deseos temporales finitos, el asunto se torna algo paradójico, toda vez que en realidad,  se estaría transando la salud a cambio de un futuro bienestar económico, que luego no se podrá disfrutar; que si a caso, serían sus familiares, o sus adeptos más allegados, quien lo harían en su lugar. Luego, como que el asunto tiene poco sentido; y por tanto, se haría criticable y hasta reprochable a la vez.

 

Sería todo lo contrario el caso anterior, en que el sacrificio iría en pos de realizar una gran obra para la República a la cual se pertenezca, y todos sus nacionales, aun tenga que ser a costa de la existencia física misma.

 

Luego, se hablaría al final de ese natural, como un prohombre, o prócer a loar siempre, por haberse sacrificado y luchado en favor del país y sus conciudadanos, a manera de altruismo político y patriótico, dejando de lado las ventajas y el bienestar propios, que se derivan de la dirección presidencialista de una  nación.

 

Quedaría en él por supuesto, la satisfacción del deber cumplido: ¡trabajé para todos; nunca para mí sólo, y el grupo de acólitos circundantes!, aunque el envejecimiento prematuro, y el deterioro físico inherente, hicieran banco en la persona nuestra.

 

De ser así, ¡qué bien se habrá de sentir cualquiera luego!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿Por qué tantos sobrenombres ahora?

Los apodos siempre han existido.  Por diversas razones, mucha gente se ha inclinado por aceptar denominaciones extras a sus nombres de pila, debido a decisiones de los padres, familiares, y hasta de amigos muy cercanos.

 

Esa es una práctica que se puede considerar de antaño; que se adoptaba antes, principalmente, con respecto a los niños, para protegerlos contra las denominadas enviaciones espirituales no bien intencionadas, maléficas, según se dice, por las que determinadas personas podían inclinarse y hacerles daños, debido la razón que fuere.

 

Muchos de esos apelativos, o alias, eran de mayor uso durante la niñez; pues, en el trascurso del crecimiento, hasta alcanzar la adultez la gente, como que iban quedando atrás.  Ya de hombres y mujeres, formadas por completos, como definidas las personalidades y preferencias, no resulta por lo regular de su agrado, el que de tal o cual forma se les llame; y, prefieren escuchar sus verdaderos nombres. Es lo que más les gusta  a los humanos, oír,  cuando es pronunciado correctamente.

 

Ese tipo de calificativo, por lo regular se torna un poco problemático, para los llamados por algún mote, desde el momento en que se comienza a interactuar socialmente con amplitud, y de manera concomitante se ejerce alguna disciplina profesional, ya que a veces, cuando alguien tiene que referirse a ellos se encuentra con la disyuntiva de, ¿cual de los dos pronunciar, si el apodo, o el  nombre real?, y hasta se olvida en ocasiones ese último.

 

Contrario a lo que antes ocurría, en términos de motivaciones para su asignación, o adopción voluntaria, indudablemente ahora se puede ver que los apodos, o alias, andan por  ahí que huelen a barco viejo, como se dice.

 

Según se observa en todas las reseñas que publica la prensa local, referentes a la captura o muerte de antisociales, delincuentes y criminales, por parte de la Policía Nacional, difícilmente uno de los señalados no tenga un sobrenombre; apodos rarísimos, a veces hasta relacionados con las actividades delictivas a las que se dedican.

 

Como cambian los tiempos señores. Ayer era contra las malas influencias, las enviaciones espirituales maléficas (trabajos de brujería, hechizos, por envida, egoísmo, y otros). Hoy parece ser que es, para esconder personalidades y actitudes delincuenciales; que sólo conozcan a los malhechores la gente de sus entornos.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Ricos poderosos viven algunos, y tan pobres que se van

¡Cuántos hombres avariciosos!, viven amasando fortunas; queriendo tener cada vez más y más, sin importarles cómo.  El problema es tener en abundancia, creyéndose que así, se es más que el resto de la gente a su alrededor.

 

¡Qué equivocadas viven las personas que así  piensan! De momento, el tener que irse les sorprende, y nada pueden llevar consigo, que no sea cuanto hicieron en favor de los demás, aun haya sido solamente el traspasarles parte de los conocimientos logrados.

 

Esa es la mayor riqueza perdurable, y computable para fines de evolución espiritual,  propósito en sí de las corrientes de vida que cursan los hombres en el plano de la materia, entre otras de igual carácter.

 

La estadía transitoria sobre el referido planeta Tierra, expresando como Atributos divinos particularizados la Idea Misma del Supremo Creador, en manifestación sobre el plano físico, tiene como propósitos fundamentales, según es de consenso general en el ámbito esotérico: a) Identificar las aptitudes propias para llevar a cabo la misión a cargo (dharma); b)  Reconocer el Yo Superior interno, a que todo mueve y dirige; y, c) La prestación de servicio incondicional en favor de los demás, incluidos todos los humanos, como las clases inferiores acompañantes, también sujetas a expresión divina y evolución terrenal.

 

Evidentemente, las visitas al plano de la materia física, incluyen las conquistas kármicas consignadas  para durante las mismas (parte del karma maduro, perteneciente a vidas anteriores), que se reportan como de inexorable punición.

 

Luego, esas sí que son las cuentas cuyos balances a diario se deben aumentar, para regresar con acumulados bien altos al final del viaje transitorio programado. El resto todo se queda aquí, incluyendo el bagazo denso, el cuerpo carnal que sirvió de vestuario temporal al verdadero hombre, Ego Superior, que le usó durante un tiempo, y cuyo plano real de existencia no es la Tierra de los mortales, sino el mundo espiritual.

 

Se impone una profunda reflexión sobre lo expresado. ¡Hagámoslo!, por favor, para no seguir viviendo tan engañados.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

Para las madres, nunca debe haber un día, ¡son todos de ellas!

Para aquel que sabe aquilatar el verdadero valor de tan hermoso y abnegado ser – “madre es madre; padre es cualquiera”, como siempre de ordinario se escuchaba decir en voz de los  ascendientes -, realmente, “Día de las Madres” son todos los del año, no es uno solamente.

 

Y, difícilmente, nadie con tal condición, se embarque en estar haciendo “líos” económicos para corresponder a la manipulación mercadológica acostumbrada, de los que han establecido nada más un domingo, el último del mes de mayo, en nuestro caso por ejemplo, para un cuestionable mero cumplido, con tan magnas personas – las Madres -, representantes por demás, de la misma Naturaleza podría decirse, en términos analógicos.

 

Claro, muchos de los desorejados, y esnobistas, que se dejan embaucar por los comerciantes, y que no saben valorar a quien, como co-creadora con la Divinidad Suprema, e intermediaria por excelencia, les trajo al mundo, se inclinarán por abarrotar las tiendas y demás espacios para negocios, en pos de adquirir bisuterías y nimiedades, al igual que, agenciar algún tipo de servicio para allantar, con un sabor a cumplido, a sus señoras madres durante la única fecha que, por argucias mercantiles, les han vendido como valedera para tal fin.  Al día siguiente, ¡si te vi, se me olvidó!

 

Pero, hay algo más. Aquí se estila normalmente, que en ocasión del día comercializado de que se trata, “para el cumplido de moda”, determinados sectores sociales eligen algunas damas “glamureadas” que son madres, para hacerles reconocimientos públicos, lo cual no es cuestionable porque no lo merezcan, sino en razón de que, hay otras que se podrían considerar más dignas de loas y honras en dicha celebración, por sus afanes diarios, y abnegación hacia sus hijos, todo en pos de proporcionarles una crianza adecuada, y hasta costearles sus estudios, que son miradas con indiferencia por los organizadores.

 

Son esas últimas, mujeres que se la pasan trabajando en las calles días y noches, realizando diversas actividades lícitas por supuesto; muchas veces,  bajo la lluvia, cuando no los rayos del Sol. Se desempeñan por lo regular, como vendedoras de comidas y de chucherías variadas, dulces, frituras, frutas y otros. Además, se tienen las trabajadoras domésticas, siempre marginadas también, que por igual forman parte del grupo de madres laboriosas, y abnegadas con sus vástagos.

 

Pero ocurre que, a esas honorables damas tan sacrificas, cuya única “afrenta” es ser pobres, nadie les hace el favor de honrarles con ningún tipo de reconocimiento. Son olvidadas, ignoradas por completo, en esta sociedad en que sólo los niveles clasistas prevalecen.

 

¡Parece que las mismas no son madres también!  Se les ve a aquellas, como simple ciudadanas procreadoras que, por desheredas de la fortuna completamente, no caben en los escenarios de los actos conmemorativos públicos durante ese único “Día de las Madres”; pues se cree,  empañarían los mismos con su presencia. Ojalá que para este año, esa errada concepción haya comenzado a cambiar.

 

Para lo sí siempre son muy tomadas en cuenta, es para procurar sus votos durante las campañas electorales, llenándoles las cabezas de falsas promesas y demagogias a granel, en favor de los candidatos que se proclaman.  ¡Ahí sí!, hasta les quitan los niños mocosos de los brazos para cargarlos ellos – los políticos y acólitos -, aunque luego se bañen con mucho jabón de cuaba, y se pasen un poco de alcohol etílico para desinfectarse, según lo consideran.

 

Así procedemos aquí, ¡lamentablemente!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

Parecería improcedente, ¡el trasplante de órganos humanos!

Toda persona que ha hurgado sobre asuntos esotéricos sabe que, las estructuras humanas corporales particularizadas, son diseñadas de antemano, de acuerdo con las características de la corriente de vida a cursar, en el orden de la evolución espiritual pertinente.

 

Por consiguiente, todos los órganos que componen la economía biológica humana de los hombres, poseedores aquellos de una conciencia que les es muy propia, también obedecen a determinados funcionamientos corporales, como a comportamientos individuales específicos a observar.

 

En ese marco analítico, si bien es cierto que los trasplantes de órganos pueden alargar los periodos de subsistencia  terrenal de las personas que los reciben, no es menos cierto que, también pueden retrasar de manera significativa la evolución espiritual programada para la entidad en cuestión – Alma -, cuya envoltura corporal  tendría una mayor durabilidad, tiempo de estar funcionando con elementos orgánicos no acordes con la composición original del cuerpo físico beneficiario. Se estaría transitando por el plano de la materia densa, más de lo debido.

 

Pero además, se podría estar interfiriendo con el requerido proceso evolutivo en el receptor, en lo que respecta a los aspectos de carácter emocionales y mentales, ajenos entonces, por la improntas vibratorias contenidas en las piezas carnales que se reciben de otros.

 

Claro, es lógico suponer también que, los efectos todos se reportarían negativos en el orden de lo que se trata, para ambos seres intervinientes, donante y receptor,  salvo los casos de unilateralidad, cuando la recepción se produzca a partir de cuerpos físicos que ya hayan sido abandonados por las Almas ocupantes, quedando sólo los asuntos retardatarios relativos, en quienes reciben los órganos adaptados, o trasplantados.

Nos llamó poderosamente la atención, una reseñita sobre ese particular mismo, aparecida en el periódico “Diario Libre”, de fecha 24-4-13, ultima página, intitulada, “Ahora siente como su hermana”, y que se refiere a, “una mujer que recibió un trasplante de corazón que le donó una hermana suya muerta en un accidente de tránsito y ahora dice que siente los mismos deseos que su pariente”. La receptora fue Susana Brastinof.

 

La donante le transmitió el deseo de tomar vodka, porque ella era adicta, según expresó la viviente, cuando la beneficiaria no tomaba. ¿Explicación?, de tarea

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

El aporte de un deportado recibido

A veces, el que menos se cree, puede aportar su granito de arena para la solución de un gran problema. ¡Bien que lo hace!

 

Leímos con cierto interés el trabajo periodístico que apareciera en el medio “Listín Diario”, edición del 18-5-13, página 8ª, bajo la firma de Alicia Estévez, sobre el relato crítico que  hiciera,  y las recomendaciones externadas al mismo tiempo, por el exconvicto deportado desde los Estados Unidos al país, señor Pedro Báez, que se podrían considerar en hora buena, cuando en la República Dominicana se está hablando, y proponiendo medidas correctivas sobre esa problemática tan alarmante de la inseguridad ciudadana local.

 

Todas las cosas que ese señor dijera, y que fueron recogidas con amplitud por la precitada profesional del periodismo, deben ser muy bien ponderadas por nuestras autoridades, a los fines de enmendar cuanto se deba, respecto a la forma y manejo en que son devueltos al país todos aquellos nacionales que han delinquido en el exterior, y que han purgado penas en cárceles extranjeras, principalmente norteamericanas, país donde los delincuentes se hacen profesionales en la materia.

 

De ser todo eso así, como lo expusiera ese señor, de muy poca inseguridad ciudadana se estaría hablando aquí, recibiendo a personas deportadas en las condiciones que él señaló, desvalidas por completo, y hasta con afecciones mentales de consideración; que vienen al país a deambular por sus calles y avenidas, sin tener dónde vivir, y ni siquiera con qué comer; tampoco, familiares que les amparen.

 

Para nadie es un secreto, que muchos de esos deportados se ven envueltos en actos delictuosos nacionales, tras su llegada forzada desde el extranjero, por costumbre, o necesidad podría decirse, debido eso último, a los requerimientos humanos apremiantes, los cuales deben buscar la manera de satisfacerlos a como dé lugar. Y, obviamente, se tienen que inclinar por hacerlo, para poder subsistir de nuevo en su tierra, por lo que mejor saben llevar a cabo: delinquir.

 

Entonces, ahora que el Gobierno dominicano anda en busca de solucionar el gran problema de la delincuencia y la criminalidad que vienen azotando a la sociedad nacional, y que es obvio, son acciones que tienen un significativo componente importado, en las cabezas de muchos de los egresados de los recintos carcelarios estadounidenses que les retornan a esta República, todo lo expuesto por ese Pedro Báez merece que se le ponga atención.

 

De lo contrario, es previsible que, como él mismo señalara, los actos delictivos en esta nación podrían alcanzar niveles de muy alta consideración, precisamente, por la intervención de los deportados llegados al país, en condiciones tan precarias como las que él narró, amén de las afecciones mentales inductoras con las que puedan venir.

 

Toda esa narrativa, crítica por demás, debe ser leída y analizada con mucha atención por los miembros del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, creado recientemente por el Poder Ejecutivo, en pos de que, con esos “angelitos”, expresidiarios que se reciben en el país con bastante frecuencia desde los Estados Unidos de América, también se adopten las medidas de corrección pertinentes.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

El país de las denuncias y los reclamos: República Dominicana

La verdad es que, este pequeño terruño, enclavado en la región del Caribe, ha sido convertido en gran depósito de denuncias y reclamos ciudadanos, sin que se avizoren medidas concretas de solución a nada.

Tanto la población, como algunos de sus voceros más representativos, de ordinario se limitan a proclamar a los aires, según se aprecia, todo tipo de alertas y fervientes quejas reclamatorias, sin que aparentemente nadie les escuche, aun estén secundados, y puedan contar con el concurso de algunos productores de programas consecuentes, radiales y televisivos, como de ciertos medios escritos de la prensa local, para defender los requerimientos elevados, que siempre lucen procedentes.

Aunque las personas griten y “pataleen”, como se dice, todo luce indicar que, nadie en capacidad de actuar aquí oye nada. Todo sigue igual, o peor, en Dominicana: delincuencia, criminalidad, y corrupción solapada por doquier; inseguridad ciudadana preocupante,  con miedo hasta de caminar ahora por las calles y avenidas nuestras en horas del día, y mucho menos, durante las noches, a oscuras normalmente, por culpa de los dueños del negocio eléctrico nacional, y sus cómplices políticos.

Las cargas impositivas en contra de la población se tornan cada vez más insoportables, por sus efectos directos, o traslativos; también, los costos de los servicios públicos. Pagando los combustibles más caros de toda la región caribeña, motivado en gran parte por esa razón – impuestos aplicados -. Tributándose sobre los intereses que recibe la gente por sus ahorros forzados para la vejez. Y, ni hablar de la tarifa eléctrica, por un servicio que se hace más ineficiente con el paso del tiempo. ¡Las esperanzas de corrección en  todos esos aspectos, parecen yerbas verdes, de esas que comen los animales!

Con una altísima inflación, pincelada de mínima, para justificar un alegado bienestar, y crecimiento económico; y así, continuar guardando las apariencias de bonanzas, como de un país que progresa, mientras una gran parte de sus habitantes prosigue “tragándose un cable”, como lo expresa el pueblo llano.

Aquí sólo se oye hablar de proyectos de solución, como de la designación de comisiones para estudios y recomendaciones, quedando todo después en el tintero, entretanto los males en que incurren los desaprensivos continúan su agitado curso.

Algunos allantes y alharacas, nada más salen a relucir con cierto fervor en los tiempos de campaña electoral; y, los ingenuos ciudadanos siguen creyendo en las promesas politiqueras de todos estos busca cuartos, y posiciones gubernamentales que se gasta la nación.  Después, las promesas se olvidan, y el país continúa metidos en los mismos hoyos de siempre, con tendencia a hacerse más profundos cada vez.

Los cordones de miseria se amplían; las hambrunas se extienden territorialmente, mientras un selecto grupo de “vive bien”, a cargo del erario público nacional, como de la población aportante, que es la “paganini” de cuantos platos se rompen, prosigue engrosando las grandes fortunas  acumuladas por sus miembros.

Ante esa situación fehaciente, ojalá que algunos de los tecnócratas, y alienados serviles del poder político, como empresarial en la República Dominicana, no se inclinen ahora por adherirse, en el plano local, a las recomendaciones externadas recientemente por la ONU, en el sentido de que, para combatir el hambre y la desnutrición que se verifican a nivel mundial, derivadas de la gran pobreza reinante, la gente depauperada se incline por recurrir a la fuente alimentaria de los insectos y otras especies que se arrastran por el suelo entre los montes, y algunos lugares más.

A nuestro humilde entender, esa es una sugerencia que continuamos considerándole como burlona, aunque algunas personas que fungen como cajas de resonancia, y que se podrían calificar como títeres, adulones de los intereses económicos poderosos, no lo entiendan así, y traten de justificarla, alegando que en algunas partes del mundo se recurre a esa fuente alimenticia desde hace gran tiempo, y que no sería una cosa de tanta significación, el que otras traten de emularlas para combatir el hambre y la desnutrición.

La pregunta que cualquiera  se haría es que, en cabeza de quién, con suficiente capacidad pensante, y conciencia real, con respecto a sus congéneres, se podría entender como totalmente válida, y estar de acuerdo con una sugerencia de ese tipo, habiendo otras formas factibles, que se reportarían más justas, no sólo para colaborar con la alimentación de los pobres dispersos mundialmente, sino de contribuir a que se descontinúe con esa práctica doquiera que se registre. Pues, no es mentira que  ocurra así; pero, lo que habría que asegurarse es, ¿cual es la razón real?

Lo que se tendría que determinar en ese orden, con exactitud meridiana, e independencia mental,  reiteramos, es el porqué se tiene que recurrir necesariamente a esa costumbre, si es que se le puede llamar de esa manera al consumo de insectos y demás, en los lugares que se señalan.

No creemos que nadie, con poder adquisitivo adecuado, o condición económica promedio, se inclinaría por comer insectos, u otra especie de animales saltamontes, a menos que no sea para satisfacer antojos, o degustar platos que se entiendan fueran de lo común, sofisticados quizás.

De seguro que, los ideólogos de tal recomendación, como aquellos que la respaldan con firmeza, no comerían nada de esos considerados insectos, ni saltamontes comunes, de los que ellos están sugiriendo, para que ingieran los pobres del mundo.

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

Autor: Rolando Fernández

El egotismo, y avance evolución espiritual, son imanes para enfermedades terminales

Todo el que ha dedicado parte de su tiempo a investigar sobre asuntos espirituales de carácter esotéricos, siempre se ha inclinado por indagar en ese contexto, sobre el porqué de algunas enfermedades, la mayoría terminales, que afectan a la especie humana, y que a veces no se explica su ocurrencia en el marco de la mente humana, por algunas circunstancias que les rodean.

 

Aunque no comprobable de manera concreta, sí con evidencias intuitivas creíbles, las afecciones de ese tipo de ordinario se han asociado con efectos kármicos procedentes de vidas anteriores, o de la misma corriente actual (karmas maduros, y los nuevos adquiridos), debido a causas sembradas con anterioridad.

 

Ahora, lo que sí se reporta como de apreciación convincente es que, no obstante haber enfermedades del tipo señalado que a veces se verifican en personas que lucen humildes, con mucha fe, y de limpio corazón, en otras que se dan, los ímpetus egotistas muy marcados, como diversas actitudes relacionadas censurables, sí que se manifiestan de manera extrema.

 

En las primeras, de común se cree que son avances punitivos de causas pendientes, que se asumen con cargo a próximas reencarnaciones de las Almas de que se trate (disminución deudas acumuladas que se tienen), luego de que concluyen las conquistas dispuestas para las corrientes de vida que se cursen.

 

En ese sentido, se podría hacer cierta analogía con lo que ocurre alrededor de  los buenos estudiantes, que pueden ir más rápido que los demás, cursando conjuntamente materias de niveles más avanzados dentro de un mismo año lectivo, o hacer dos cursos en un solo período. Según lo que aquí se trata, se estaría hablando entonces de la evolución espiritual requerida, procurando un mayor avance en el sendero por recorrer.

 

Con respecto a  las segundas se infiere que, la gran causa reside en la falta de conciencia espiritual, los bajos niveles de expansión alcanzados en ese tenor, que motivan creencias mal fundadas en cuanto a la verdadera esencia de los hombres; a su dharma terrenal; como, al no reconocimiento de que sólo se es Atributo divino para manifestación del Dios Supremo en el plano físico de la materia; y que por tanto, nada por sí solo puede resolver. “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos. (Jeremías 10:23, Sagrada Biblia).

 

Luego, es posible concluir que, las situaciones de esa naturaleza tengan tres propósitos principales. Primero, la conquista de efectos kármicos de antemano programados, y aceptados, para la corriente de vida a  cursar; segundo, el procurar un mayor avance espiritual en el sendero de evolución consciente por transitar, de parte de la propia Alma encarnada; y, tercero, el inducir a acallar por completo determinados egos humanos muy prepotentes en sus actuaciones, creídas todas de muy propia iniciativa; y que, a la vez  distorsionan con sus actitudes las misiones humanas con las que se ingresa al planeta Tierra.

 

Decirles de tal manera, a esos envalentonados falsos seres que, él sólo puede mandar hasta un límite permitido; y que, se impone el prestar toda atención al verdadero Director de la orquesta – Ego Superior -, que utiliza cada cuerpo físico para poder expresarse; y que a Él, se le debe ofrecer la menor resistencia posible; que el “Mandamás”, necesita de  hombres de fe y corazón contrito, para su Manifestación terrenal.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández