TREMENDA EVIDENCIA PERSUASIVA

 

Independientemente de cualquier simpatía de orden político que se pueda tener, para cualquier simple observador, el proceso electoral dominicano próximo pasado, es obvio que estuvo preñado de irregularidades y desorganización obvias.

 

De ahí la poca confiabilidad que ha revestido el mismo, incluso con respecto a los tres niveles de votación, presidencial, congresual y municipal, por lo que difícilmente se pueda arribar a la publicación de escrutinios fiables, como a la proclamación de candidatos realmente beneficiados.

 

Las tantas protestas, movilizaciones sociales acres, osadas, los incendios de recintos electorales, como las negativas de los aspirantes opositores a reconocer los resultados que viene ofreciendo la Junta Central Electoral (JCE), que aún carecen de oficialidad plena se entiende, a pesar del tiempo transcurrido ya, como los tantos tropiezos hechos públicos, y para lo cual ese organismo finalmente tendrá que condicionar de manera efectiva a la población, en pos de evitar desbordamientos de consideración, dicen lo que  realmente ha habido, como la percepción generalizada que se tiene en torno a dichos comicios.

 

Pero además, cuando uno se encuentra en la prensa local con publicaciones tales, proveniente del mismo órgano  de arbitraje: “Anulan un tercio de mesas en SDO”, acompañada de una pequeña reseña así: “Una resolución anula sufragios para elegir diputados en 170 de las 491 mesas y en 38 para elegir al senador”, ¿qué se puede pensar persuasivamente hablando, con respecto a todo el proceso eleccionario en general? (Periódico “HOY”, del 27-5-16).

 

Obviamente, lo que entienden las grandes mayorías nacionales, exceptuando a los loadores pagados, como a los beneficiados en lo personal, o  lo grupal, en el sentido de que todo resultó ser un “tollo”, con deliberadas componendas, e intenciones muy marcadas. ¡Difícil que eso se pueda rebatir!

 

Otros aspectos importantísimos que se desprenden de lo pasado en tenor de lo que se trata, el recién torneo electoral dominicano, lo es  en primer lugar, que las elecciones presidenciales, congresuales, y las municipales tendrán que ser de nuevo separadas, por la tan fea experiencia que ha quedado como referente. ¡Quizás la peor entre tantas anteriores!

 

En consonancia con eso, que nosotros aún no estamos preparados para que tales eventos electivos juntos se lleven a cabo. Y, segundo, que tampoco, y como forma de evitar mayores complicaciones, para la  adopción de sistema electrónico alguno a regir en el marco de los mismos. ¡Queremos ser demasiado esnobistas sin poder! Para todo hay que crear previamente las “plataformas”, o bases debidas propiamente. Aquí queremos correr, sin antes aprender a caminar.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

El mercadeo embaucador induce siempre. ¡Cuidado!

 

Hace ya varios años escuchamos decir a un envalentonado hombre de experiencia, con muchas horas de vuelo acumuladas, y en un tono bastante despectivo, pero aleccionador: “para bregar con toda esta tecnología de punta con la que está siendo saturado el mercado local, en cuanto a efectos electrónicos variados, incluidos los electrodomésticos al último “guay” de la moda , en sus diversos tipos diseñados, y en adición también, los modernos vehículos de motor que se importan, no se puede estar contando con gente que solo come espaguetis, salami y fritos de plátanos verdes”.

 

Le oímos decir eso, y aunque poco caso le hicimos, por la forma en que normalmente se expresan los adinerados en este país, a pesar de que la mayoría son analfabetos, acomplejados de cuna, y encumbrados de la noche a la mañana, fue algo que nos quedó grabado en la memoria.

 

No obstante la poca atención que pusiéramos, el recuerdo quedó lo suficientemente claro; y, con el paso de los años, hemos podido comprobar la verdad del parecer despreciativo, aunque con cierta base obvia, de aquel señor. Tenía cierta razón, y en ese entonces.  ¡Ay hoy!

 

Desde hace ya un buen tiempo a la fecha, todos los artículos que se expenden a nivel nacional, incluidos los vehículos de motor, carísimos por cierto, son de los construidos al último grito de la moda tecnológica; y, los esnobismos sociales entre nosotros, como es de esperarse, hacen siempre acto de presencia.

 

Se mercadean aquellos como lo mejor, con una serie de funciones, aditamentos, aplicaciones, etc., con nombrarías sofisticadas para allantar a los tarados usuarios, que muchas veces ni siquiera saben lo que ésos significan; pero, se lanzan a adquirirlos todos, dejándose embaucar como borregos, por estar actualizados, usando lo que está en boga.

Luego que transcurre poco tiempo, que los artefactos modernísimo, y vehículos nuevos comienzan a presentar problemas, la gente con real capacidad para corregirles pequeños desperfectos que se produzcan, o dar simple mantenimiento, brillan por su ausencia.

 

Los que aparecen son “ternicos”, especializados en el uso de alicates, pinzas, destornillador  y martillo, que apenas saben cambiar piezas, después de recibir un ligero entrenamiento; cuando no es que, son capacitados para que puedan comenzar a “jurungar”, sin remedio alguno, ocasionando por lo general mayores daños que la nimia falla que estaban procurando encontrar y solucionar.

 

Pero además, cuando se tiene que cambiar cualquier pieza o aditamento, y se procura conseguirlo entre los distribuidores o tiendas especializadas en el mercado local, nunca aparecen; es como buscar una aguja en un pajar, tal dice el pueblo.

 

Comienzan entonces las inventaderas y adaptaciones, con el cuento de nunca acabar. La gastadera de cuartos, y el hacer “mala sangre” con los llamados “ternicos”, cada vez son mayores. Eso, hasta que  aflora el desencanto y la desilusión total, y el efecto de que se trate, se arrumba, se vende por cualquier cosa, o se tira al mar, para salir definitivamente de él.

 

Pero,  hay que estar en la moda, como dicen los “impensantes”, con poco juicio, objeto de los “mercadologos”,  a los que de ordinario se les complace siempre, aunque después la gente se esté lamentando.

 

Muy buen ejemplo de lo expresado, lo constituye una narración que hiciera ya hace ya un tiempo, Alicia Estévez, sobre cuánto le ocurrió con su carro, en un trabajo, intitulado “Mecánicos”, que publicara en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 20-2-15.  ¿Viejo verdad?, pero no caduca.

 

¡Fue algo para leerlo, reflexionar, y conservarlo en la memoria!, por su carácter de extensibilidad hasta todos los efectos que se compran en este país, llámense, vehículos, electrodomésticos, o equipos cualesquiera, etc., que incluso se adquieren con el engatusamiento de una supuesta garantía, que quienes menos la respaldan son los distribuidores locales, en términos de las responsabilidades debidas.

 

Son esos los que más a la mano se tienen, en cuanto a exigibilidades de cumplimiento, y los que mayormente procuran jugar con los aparentes o supuestos plazos de cobertura  otorgados, en el sentido de proporcionar repuestos y servicios. Transfieren sus obligaciones, conjuntamente  con los fabricantes en el  exterior, si es que a esos últimos se les logra contactar, a “talleruchos” locales mal equipados, y con personal cuestionable, para que los mismos traten de resolver, y luego aquellos se hacen los locos, en pos de no corresponderles en realidad a los clientes. ¡Se reportan como grandes sinvergüenzas e irresponsables!

 

Por consiguiente, ¡procúrese siempre saber qué se adquiere, y a quién se le compra!, principalmente en tiempos como éstos, el llamado “Mes de las Madres”, en que el mercadeo embaucador es tan grande, y que tiene como objeto a todos aquellos que creen que día de ese tan significado Ser solo es uno, cuando deben ser todos los del año. ¡Muy dañino es lo convencional!

 

Repárese además en que, todo no es más que por vender, y que como reza un decir popular, “no todo el que dice Señor, Señor, es un verdadero cristiano”. Valga la analogía hacia lo general tratado.

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Los responsables están más que a la vista. ¡Qué no se les quiera ver es otra cosa!

 

Hablar de la pérdida de valores en este país, es como llover sobre mojado, que cuando las nuevas aguas  caen, no se notan. Y, en adición preguntar: “¿Quién es el responsable?”, como alguien intitulara un trabajo que publicó en un medio de la prensa local (“Listín Diario”, del 14-4-16), denota una  ceguera social increíble; cuando no, un ocultamiento adrede sobre las inducciones innegables a que obedece esa situación entre nosotros.

 

Y es que, ya parte de las mismas promotoras, con la nueva forma de pensar que abrazaron, originada en la corriente feminista de moda, que tantos entienden equivocada en gran medida, sin que se entienda como misoginia, han comenzado a lamentar los efectos dañosos derivados de una pseudo liberación mal asimilada, destructora en gran medida de la célula primaria de todo conglomerado social: la familia.

 

Mil y una razones convergen en el flagelo dañoso de la pérdida de valores humanos en esta nación, incluidos los concernientes a la religiosidad dominicana, cuya falta se hace bastante notoria y preocupante ya; que incluso, pone a pensar en que: tienen que ser los tiempos finales de la llamada “Era Cristiana”, de que se habla en la Sagrada Biblia.

 

En nuestro país, por ejemplo, se han perdido todas las enseñanzas promotoras de las buenas costumbres, como de los comportamientos a observar debidos, provenientes siempre otrora de la mejor educación: la crianza hogareña, en que de ordinario jugaba un papel preponderante la abnegada madre, hoy simplemente compañera de los hijos.

 

Ahora educan los colegios, y los “centros niñeros” de asistencia, haciendo de los infantes como una especie de animales agrupados, aunque sea fea la analogía, mantenidos en corrales, donde a todos se les vigila e instruye por igual, como base para el comportamiento social a observar en el futuro.

 

A esa mala práctica se refirió el doctor Alexis Carrel, en su obra clásica “La Incógnita del Hombre”, pronosticando los efectos dañosos que se derivarían de la misma; como, haciendo además un fotografía muy extemporánea de lo que ahora viene ocurriendo a nivel de la sociedad  mundial, como consecuencia en parte de eso. ¡Un retrato fiel, con suficiente antelación!

 

Pero, además están los instructores que complementan la educación de la niñez actualmente: la televisión alienante, para dañar mentes nada más, como los servicios domésticos, que se limitan a hacer su trabajo, sin ningún tipo de carácter formador adecuado. Son quienes reciben a los niños en las casas, cuando salen de los corrales (colegios, guarderías infantiles, y demás), en horas de la tarde, hasta esperar a los jefes de los hogares, ya cansados con los trajines del día que concluye.

 

De otro lado, se tiene en esta nación la destructora penetración cultural, con sus aportes antivalores, que se ha llevado de encuentro la identidad nacional, y acarreado el irrespeto obvio a todos los símbolos patrios, como las arraigadas  costumbres locales, sin ningún tipo de control y buena voluntad por partes de los padres nacionales, y mucho menos, de las autoridades oficiales competentes.

 

Luego, lo que más hay entre nosotros son responsables, y causas fehacientes de esa deleznable falta de valores. Ahora, que no se quieran ver, para procurar las enmiendas que se corresponden, es otra cosa.

 

Dice la columnista, cuyo trabajo motivó esta humilde opinión: “Hoy lamento decir que los valores se han perdido, aunque no sabemos quién o quiénes son los responsables”. ¡Anjá!, están más que a la vista.

 

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Qué bien uno se siente, cuando cumple con las metas que se propone!

 

Dicen los que saben mucho, que cada cual nace con determinadas dotes, que a veces no se advierten con facilidad, pero que no obstante, son muy propias de las personas. Que en ocasiones, esas se mantienen siempre nada más que como latentes en los individuos, por ciertas circunstancias, hasta que un día afloran como producto de algunas situaciones que se presentan.

 

También sostienen algunos eruditos que, una de las formas en que la gente puede darse cuenta de algunos atributos solapados que se tengan, es el momento en que se repara, al estar haciendo algo, que el tiempo pasa de manera desapercibida, por estar uno tan ensimismado en lo que se produce, que no se da cuenta del paso de las horas;  y que cuánto se realiza, en vez de agotar mentalmente,  sirve de estimulante y sosiego. ¡Nunca cansa, mejor entretiene,  hace disipar!

 

La temática viene a colación debido a que, fue una demostración que se verificó en nosotros mismos, cuando advertimos una cualidad hasta ese momento ignorada: poder comunicar de forma escrita, con alguna facilidad y fluidez, sobre un determinado hecho, o concepción muy propia.

 

Nunca hemos estado en condiciones de aquilatar, si en realidad sabemos escribir o no. Ahora, lo que sí podemos asegurar es que, tenemos mucha facilidad para hacerlo, tan pronto cualquier tema se “nos cruza por la cabeza”.

 

Y, ¿cuándo descubrimos eso?, en el momento en que grupo de seres acomplejados, de estos que desprecian las especies inferiores, buscaron todas las formas de expulsar del parqueo perteneciente al residencial en que vivimos, hasta que lo lograron, a algunos perros realengos, y otros de raza que se habían quedado sin dueños, y que encontraron allí la mano amiga de nosotros, para darles alimentos una vez al día, como proporcionarles asistencia facultativa en algunos casos, y comprarles las medicinas necesarias en determinados momentos. Los perros servían hasta para protección en el lugar. Pero, el hecho de ver aquellas actitudes generosas en favor de esos irracionales, les molestaba a los engreídos.

 

A raíz de aquel suceso, nos propusimos escribir un artículo para publicarlo en algún medio de la prensa local,  denunciando el abuso cometido en contra de esos indefensos animales. Nunca habíamos hecho ese tipo de trabajo. No obstante, al intentarlo, nos dimos cuenta de que podíamos hacerlo con cierta facilidad. Claro, y muy en ese entonces, con las imperfecciones del neófito en este tipo de asunto.

 

Lo intitulamos, “AQUÍ QUE COPIAMOS TANTO”, invitando a emular los comportamientos que se observan en U.S.A, con respecto a los animales; donde sí que a nuestro juicio se les da el valor que tienen los mismos; se  les cuida, y se les dispensa el trato que debe ser.

 

Buscando luego la forma de publicarlo, nos encontramos con la mano amiga del señor Orlando Miguel, director de COINTER, quien nos diligenció con las autoridades del importante medio digital nacional “El Nuevo Diario”, don Persio Maldonado y doña Cossette Bonnelly, el hacerlo. Y, gracias a ellos, se logró el propósito.

 

Ese pequeño trabajo, sirvió de inspiración para continuar escribiendo, al darnos cuenta de que podíamos hacerlo, algo en lo que hasta ese momento no habíamos reparado con atención, a pesar de haber logrado un gran acopio de informaciones, a través de un hábito sí disfrutado, la lectura, como el tener en adición facilidad docente, y estar en ese ejercicio.

 

También nos indujo esa disposición primaria a plantearnos una meta, en términos de hacer provecho de tal condición que creíamos tener, para comprobación  y satisfacción propia, al tiempo de procurar retransmitir a nuestros congéneres algunos conocimientos obtenidos a través de esos trabajos. Propósito: escribir al menos mil  (1000)  artículos sobre temáticas diferentes.

 

Y, gracias al Gran Arquitecto del Universo, sin cuya intervención y suprema Voluntad nada es posible, como a los inolvidables perros que originaron aquel despertar: Nico, Lolo, Bronco, Blanca, y la Chao,  nuestras publicaciones en ese orden alcanzan hoy los mil trescientos (1,300) artículos, aproximadamente. Están todos en el Blog creado: www.rfcaminemos.wordpress.com

 

Como se desprende de lo plasmado precedentemente, a veces hay condiciones que se tienen, y que se ignoran, hasta que un evento determinado las hace aflorar y reconocer, reiteramos. Reafirma a su vez lo logrado en este caso específico también, una máxima de gran significación: “Todo obra para bien”, por lo que nada se puede catalogar como malo a priori.

 

Tal dijéramos más arriba, en realidad desconocemos si en verdad sabemos escribir o no. Eso tendría que definirlo y decirlo otro. Lo que sí estamos en capacidad de asegurar es que, ¡podemos hacerlo, cuando nos lo proponemos!

 

Además, justo es reconocer la causal primigenia de nuestro nuevo rol, como pichón de articulista, y hacer a la vez el compromiso público de siempre recordar con mucho amor a esos perros, por su gran ayuda. ¡Fieles amigos!

 

Nunca olvidar que a ellos debemos el escribir hoy, como en una ocasión intituláramos un trabajo para honrar su memoria, y que también publicáramos en más de uno de los medio digitales nuestros, hace un par de años ya. “A los perros debo el escribir hoy”.

 

¡Satisfechos estamos! Comprobada de más está la aptitud creemos. Aunque, lamentablemente, también verificado que, en nuestro país  hay poco estimulo al sacrificio de ponerse uno a escribir sobre cualquier temática que pueda resultar edificante e imparcial. La gente en realidad poco se interesa Claro, lo escrito, escrito está, y a algunas personas les servirán después esos contenidos. ¡De eso estamos seguros!

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

¡Escríbase hoy como se quiera!

 

Tanto en el hablar, como al escribir, se tiene siempre un mismo propósito: tratar de transmitir un mensaje, de forma tal que los receptores lo entiendan, y lo puedan asimilar como se espera.

 

En primer lugar, lo sería el interlocutor oyente; y en segundo, la persona única, o los lectores a quienes se dirijan las temáticas sobre las cuales se exponga, produciéndose en ambos sentidos la utilización de términos apropiados, que sean manejables, comprensibles por la gente objeto, y hasta en términos generales, de ser posible.

 

La diferencia entre ambas acciones personales estriba sólo en que, las palabras vuelan, como decían los romanos; se las lleva el viento, dicho en otros términos; pero, lo escrito, escrito está. “Papelito habla lengua”. Esas con realidades bastante fehacientes.

 

En los tiempos presentes, con las máquinas “computarizadoras”  que se utilizan para escribir, pseudo corrigen muchas veces, por estar supeditadas sólo a los diccionarios que incluyan en su programación, lo que hace que en ocasiones las enmiendas no se produzcan como se debe, aun se incurra en errores detectables a simple vista.

 

Eso, amén de la displicencia que en el contexto de lo personal se verifica en la actualidad. También,  la falta de cultura obvia,  derivada de la poca proclividad hacia la lectura. Todos esos factores hacen que la mayor parte de la gente, principalmente la juventud, hable, redacte y escriba como le viene en gana. Verbigracia: “porfa”. Ya no se dice por favor.

 

El tener hoy una gran preocupación por las faltas ortográficas,  la sintaxis requerida, y las puntuaciones correspondientes, en las que se pueda incurrir, les resbala a la mayoría de los escribientes ordinarios, lo que hace suponer que, los miembros de la Real Academia de la Lengua Española, como los demás organismos conexos, encargados de prescribir y dictar normas gramaticales para la correcta escritura a su entender, tendrán que abocarse en un futuro muy cercano a flexibilizar la adhesión de lugar, respecto a cuántas reglas se han definido y dispuesto en tal sentido. Se tendrá que pensar en liberalizar a los que comuniquen por escrito, en términos del accionar gramatical debido, al margen de la esencia e importancia de los preceptos dictados hasta ahora.

 

Y es que, ya ese tipo de exigencia carece de real validez ante la avalancha de incultura y desobediencia de todo tipo en que vive la humanidad en el presente.  Además, se debe tomar muy consideración el asunto de los extranjerismos que se les introducen cada vez más al idioma castellano, como la creación de términos mixtos, que los oficializa la costumbre.  Lo bien logrado poco importa. ¡Sí!, el hacer las cosas según las propias concepciones personales; proceder con apego a lo que sea más fácil, sin importar el qué dirán.

 

Por todo lo expresado,  es evidente que estamos en una época en la que hay que dejar sin censura, el que cada cual  redacte y escriba como quiera, bajo la premisa de que debe ser el mayor interesado en que se entienda lo que quiera decir.

 

Que se deje tal sugestión extrema a tener que escribir correctamente, en base a leyes y disposiciones que a otros les ha dado por introducir, sin importar cuáles hayan sido las intenciones, en cuanto a enriquecimiento, regularización y eficientización de la lengua española.

 

¡Lamentable! Pero, el modernismo mal asimilado, está imponiendo nuevos patrones  y procederes para el accionar humano en todos los órdenes.

 

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Nuestra cruda realidad: escribientes lisonjeros, más que patriotas.

 

Si todos los que escribieran en los medios locales de comunicación lo hicieran de manera imparcial, y solo pensando en el bienestar del país, cuántas verdades se dijeran. Suficiente edificación tendría esta sociedad sobre las cosas buenas y malas nuestras. Lo expuesto siempre se correspondería con su patriotismo, como la expansión de conciencia lograda en todos los órdenes.

 

Lo harían de acuerdo con sus propias concepciones. Nunca adheridos a actitudes lamboneriles. Jamás defendiendo lo indefendible. Y, mucho menos, tratando de embaucar, o confundir a sus compatriotas.

 

Pero, ¡qué lejos se está aquí de todo eso! En este “enjambre” de amanuenses, lambones, escritores por paga, botellas gubernamentales de los políticos, cuántos descaros,  desvergüenzas extremas se ven. ¡Eso no tiene madre ni padre!

 

Se enseña hasta el refajo, como se dice popularmente; y más, cuando se está en medio de alguna campaña electoral, como es la que cursa actualmente, en que la mayoría solo escribe en una de estas direcciones: procura de preservar posiciones públicas, que no desempeñan en realidad, buscando engancharse al tren estatal, o para buscarse lo económico inmediato.

 

La verdad es que, el panorama que en tal sentido se observa aquí resulta asqueante. Y quizás, lo más reprochable dentro de mismo,  es la participación de personas con méritos académicos y culturales acumulados, que desbordan el “limpiasaquismo”, el chupado de medias, y que rompen el “lambonimetro”; que se desvaloran a cambio de canonjías provenientes del ámbito político nacional; que no saben ocultar los desparpajos al escribir sus encargos, o inspiraciones propias.

 

Los lambones entre nosotros parecen uvas de un racimo cualquiera, mientras los patriotas lucen como lluvias en CUARESMA. ¡Penosa realidad nacional!

 

Rolando Fernández

¡Qué importante es la paz mental! Inhabilita cuando no se tiene

 

Después del privilegio otorgado por la Divinidad Suprema, en términos de que los hombres (general) puedan disfrutar de corrientes de vida transitorias sobre el plano de la materia densa, con la finalidad de que se Le exprese terrenalmente, tal cual fuera su  Idea Misma; y que, se haga provecho de cada segmento existencial físico, en el orden evolutivo pertinente, procurándose conquistar las cargas kármicas asignadas (parte del karma maduro acumulado), el activo de mayor significación de que puede disponer cada componente de la especie humana, es la paz mental.  ¡Indiscutible eso!

 

Cuando se adolece de tal condición, cual que sea la razón que lo provoque (preocupaciones por: problemas propios de salud, seres allegados, conflictos familiares, o de trabajo, etc.), cualquier realización efectiva se torna más que difícil, pues las concentraciones en determinadas cosas se pierden, las absorbe el desasosiego reinante; y, hasta se pueden presentar en ese marco estados depresivos críticos, consumidores de las energías tanto mental, como corporal, conducentes hacia afecciones físicas de consideración.

 

Debido a la falta de paz mental, la atención siempre se desvía respecto del punto o la actividad en que se quiera fijar. Incluso, se producen “lapsus línguae”, o a nivel de lo que se pretenda decir, con frecuencia  sobrada, en personas que no están supuestas a cometer errores de ese  tipo, por su innegable capacidad probada. Y, sin embargo se dan. “Las extrañezas son obvias, cuando eso ocurre”.

 

De orígenes diversos pueden ser las causas que vengan provocando intranquilidades mentales recurrentes, materiales y espirituales. Aunque mucha gente no lo crea, hasta por razón de obsesión espiritual, proveniente de otra entidad de igual  naturaleza, en un ambiente de negatividad, o depresión, en que  se viva; también, se labore de forma diaria por varias horas. El obsesor  no tiene que estar necesariamente desencarnado. Puede  habitar en un cuerpo aún con existencia, físicamente hablando.

 

Según se sostiene en el marco de la doctrina Espirita, “viviendo en  medios adversos, compuestos por mentes perturbadas o tristes, sepa que se está expuesto a verse contaminado en cualquier momento, por el proceso de la llamada contaminación fluidica que pueda prevalecer”, y cuyo efecto directo está en función de la capacidad de expansión del Espíritu.

 

También, hay algunas obsesiones que se dan, como producto de odios, sentimientos de venganza, u otras perversidades, que provienen de espíritus desencarnados ya, que habitan en el plano astral, y que cuando estuvieron en la Tierra, durante la corriente de vida próximo pasada, o anteriores, se sintieron perjudicados; y luego desde allí, procuran afligir y perturbar a determinados vivientes.

 

Les influencian negativamente, y hasta les provocan locuras, y estados de enfermedades diversas. “El alma retorna al mundo espiritual llevando consigo todas sus cualidades, malas o buenas”. Así lo sostiene el Espiritismo.

 

De esas situaciones, que probablemente sean las más difíciles de detectar, provienen muchos estados mentales desquiciantes, perturbadores en grado sumo, que interfieren con un sinnúmero de actividades humanas, y que hacen adoptar comportamientos impredecibles y inexplicables.

 

Es por ello que, en el marco de la doctrina antes citada, y cuando de entorno físicos frecuentados se trata, y hasta por la otra causal podría decirse, ya que no son excluyentes, se pide conservar la siguiente información: “su pensamiento, como el de las demás criaturas, se irradia y busca ondas mentales equivalentes, entrando en afinidad y sintonizando con ellas, incluyéndolas y por ellas pasa a ser influenciado”.

 

¡Ojo! Tanto la depresión, como los estados mentales  desequilibrantes, y perturbadores, que obsesan, desasosiegan mentalmente, que hacen sufrir  ansiedad, e interfieren con el diario vivir de los humanos, ¡se pegan!, como se dice popularmente. Así está comprobado. Al igual que otro tipo de enfermedades, contagian, se transmiten o se retransmiten de un ser a otro.

 

Por consiguiente, hay que procurar alejarse en la medida de lo posible, de gente con tales padecimientos. Y, como es obvio suponer, de todos aquellos con problemas directamente materiales  detectables, que nos puedan provocar, o transmitir estados de ánimo desconcertantes. En ambos casos, que vengan a interferir con la paz mental requerida para el universo del accionar humano.

 

¡Hay que aprender a buscar la forma de preservar siempre la paz mental!, cuál que fuere la causa.

 

 

 

Rolando Fernández

Choque de dos culturas: poblacional (evasión tributaria) y estatal (corrupción)

 

Por lo regular, los teóricos de la economía y serviles de los poderosos políticos, aunque reconocen las malas prácticas tanto poblacionales como estatales, ven  mucho más las pajas en los ojos ajenos, de los pueblos, que en los de aquellos que los contratan para estudios y recomendaciones de medidas correctivas, que solo vayan en su favor; esos que siempre dirigen los Estados, hombres avaros y desaprensivos, con rarísimas excepciones.

 

El caso presente constituye otros de esos ejemplos. En el marco de un “conversatorio organizado por el Banco   Mundial los días 28 y 29 de abril donde académicos de Harvard y autoridades gubernamentales se reunieron en Montevideo, Uruguay, para discutir qué medidas son las más eficientes para hacer gobiernos transparentes que puedan responder a las exigencias de la población de rendiciones de cuentas del sector público más efectivas en Latinoamérica”, se dijo que: la “Evasión de impuestos es cultura en la región”.

 

También consideraron los expertos en ese ambiente, como necesario, “un cambio en la estructura tributaria”, refiriéndose al sistema de recolección,  la búsqueda de cuartos claro está, en pos de enfrentar dicha conducta. (Véase. “Listín Diario”, del 29-4-16, página 2D).

 

Como se puede leer en la reseña citada, “los pueblos tienen  la cultura de la evasión”, pero no se señalan en realidad los porqués de haber surgido esa disposición. Sí de introducir “cambios necesarios en la estructura tributaria”,  en busca de evitar  dicho comportamiento pueblerino,  obviamente.

 

Tampoco se habla en forma directa, puede decirse, de la que ya es una cultura estatal: la fehaciente corrupción rampante; del desvío de los recursos económicos captados a través de las ordinarias y onerosas cargas impositivas por parte de los políticos  mandantes, que se supone deben estar destinados a la satisfacción de las necesidades sociales de los pueblos, reciprocando de esa manera los sacrificios económicos de la gente objeto. O sea, para atender en realidad obras públicas prioritarias, salud, educación, etc.

 

¿Es lo que de común se hace? No, se roban los cuartos producidos impunemente. Pero, en eso no hacen hincapié los teóricos de la economía, y serviles de los políticos de turno. Luego, todo el que se pueda zafar de pagar tributos, procurará evitarlo, y se justifica en gran parte. Primero, porque en realidad muchos se reportan injustos; y segundo, por el destino de un gran porcentaje de los ingresos percibidos por ese concepto, de todos ampliamente conocido.

 

Esas sí que son las grandes vigas dolosas y depreciables en los ojos ajenos, que deben llamar poderosamente la atención; y que no están en aquellos de los pueblos pendejos, sino de los que mandan y legislan; que no se derrumban con una reestructuración tributaria, y menos en términos de recolección.  Sí procurando equidad y justicia social; el uso adecuado de esos dineros; y, la cero impunidad judicial en favor de los desfalcadores de los erarios públicos de que se trate.

 

Respecto de la temática, nos llamó poderosamente la atención algo que se incluye en la citada publicación periodística, y que se relaciona con el plano nacional. Según la DGII nuestra, la evasión en el ITBIS en el año 2010, fue de un 29.7%. La entendemos  superior en los próximos períodos anuales. Y, es lógico suponer que, con respecto a los demás cargas impositivas también debió haber sido  de consideración.

 

Y es que,  aquí se  tiene suficiente tela por donde cortar en torno a ese tema. La presión tributaria en Dominicana muy poco se corresponde con la inversión social por parte del Estado nuestro.  Los recursos que se reciben por tal concepto se les da un uso medalaganario, personalista, y hasta grupal; como, el cubrir compromisos de la jodía deuda pública total contraída, cuyos fondos no se sabe con precisión a dónde diablo van a parar. Son más del pudín estatal a disfrutar por los mandantes que les toque.

 

Precisamente, lo estamos viendo en estos momentos, en que una costosísima campaña electoral reeleccionista está siendo llevada a cabo. ¿De dónde han salido todos los cuartos gastados en la misma hasta el momento, y los que faltan, de los bolsillos de los políticos? ¡Jamás! Los que ésos guardan son intocables para tales fines.

 

Amén de lo expresado, cuántos dineros entregó graciosamente la Junta Central Electoral (JCE) a los partidos del patio, para francachelas, politiquerías, y demás yerbas aromáticas, de la cara a las próximas elecciones. Además, para que muchos altos representantes de esas organizaciones, más bien empresas lucrativas, continúen haciéndose más ricos cada vez.

 

Entonces, en el caso nuestro específicamente, ¿puede la ciudadanía estar conforme con el pago de las gravosas cargas tributarias que pesan sobre sus hombros? ¡No!, y, todo el pueda evadir su pago va a tratar de hacerlo.

 

Cuando de esos se habla en cualquier reunión de orden social, y hasta de manera individual con los ciudadanos de este país, incluidos personajes pertenecientes a determinadas empresas lucrativas, y hasta en las mismas aulas universitarias, la respuesta inmediata es: “y para qué se van a pagar tantos impuestos aquí, para que los políticos se roben los cuartos y los depositen sus cuentas en el exterior, o se hagan dueños de lujosas mansiones, villas, y vehículos construidos para millonarios, de último modelo”. ¡Qué va, no vale la pena hacerlo!

 

Luego, que se dejen los economistas y serviles de los políticos, de estar teorizando e inventando con reestructuración tributaria, y que enfilen sus cañones, principalmente, hacia los políticos ladrones e impunes de la región. ¡Esa debe ser la principal cultura a combatir, para evitar la evasión tributaria pueblerina!

 

Rolando Fernández