“Hoy por ti, y mañana por mí”. ¡No siempre se estará en las filas!

 

Cuando se leen reseñas periodísticas como esas que aparecen en los medios locales, de fecha 29-7-17, donde se expone sobre el maltrato fehaciente de que fueran objeto exagentes pensionados de la Policía Nacional, y de la Fuerzas Armadas de la nación, por parte de iguales se podría decir, aunque hoy uniformados aún, miembros activos del Cuerpo del Orden, tiene que llegar a la mente de cualquier pensante, el mensaje certero que envuelve la frase que en parte encabeza. Como, la pregunta obvia, ¿qué pasará conmigo mañana?

Los excompañeros de labores del precitado Cuerpo Policial, conjuntamente con miembros pasivos de las Fuerzas Armadas, se concentraron en el frente del edificio de su Hermandad, sito en la Av. John F. Kennedy, de la capital de la República, para reclamar el reajuste salarial que entienden justo les corresponde, igualándole al recibido, o por hacerse efectivo, con respecto a los miembros activos de esas instituciones, con iguales rangos que aquellos con que fueron pensionados.

Es lo que procede, a nadie le cabe la menor duda, por la estrechez económica en que esos hombres hoy tienen que desenvolverse, debido a los sueldos no indexados que reciben, bajo una situación poco humana, y de desprecio obvio por supuesto, “siendo ciudadanos que dieron todo por esta República durante sus años hábiles, y que en el presente ya están todos en el suelo, por encontrase enfermos, y no recibir el dinero necesario, ni siquiera para poder sostenerse viviendo”.

¡Es una lástima! No es único caso en este país. Ellos forman parte del club de servidores estatales abandonados a su suerte, luego de sus aportes loables a la nación. Se les coloca, cuando son pensionados, en el zafacón del olvido.

Basuras, son considerados por los actuales, esos a los que en su mayoría tanto deben su bienestar presente. Los cañeros de otrora, otro vivo ejemplo que se tiene aquí, hoy andan por ahí como mendigos, “dando más lástima que el diablo”, como dice el pueblo llano. Fueron hombres de trabajo aquellos, que bastante colaboraron con la economía de esta nación en años atrás. Pero, olvidados en el presente, al igual tantos. ¡Qué pena!

Preciso es señalar que, los que hoy se prestaron para ese atropello abusivo y degradante en contra de los guardias y policías, ayer en servicio, (hay órdenes que no se cumplen), que en el pasado estuvieron juntos en labores de prevención y cuido nacional, no repararon en el eventual porvenir que a ellos les espera, por los precedentes que se tienen, en que muy probable también tendrán que recurrir a las mismas prácticas reclamatorias, para exigir entonces las reivindicaciones de lugar.

¿Y, les va a gustar que se les maltrate de esa forma, hasta lanzándoles bombas lacrimógenas? ¡De seguro que no! Luego, hoy no debieron hacerlo así con esos policías y guardias pensionados en necesidad, merecedores de mejores y razonables condiciones salariales, que es lo que están reclamando a todo pulmón.

¿Pueden vivir aquellos servidores con esos míseros cheles que reciben? ¡Jamás! Procede apoyarlos en consecuencia, y no vejarles de ese modo. Hay que recordar que, ¡no siempre se estará en las filas! “¡Qué hoy el asunto es por ellos, y mañana lo será por nosotros!”

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La muerte, ¡qué tan intricada temática!

 

Una de las cuestiones más insondables en el marco la mente humana, es la llamada muerte, convencionalmente hablando claro está, por lo difícil de comprender la naturaleza de la misma, por parte del grueso de las personas, deudos o no.

No obstante, eso es algo que se torna paradójico,  chocante, si cabe el término, respecto a cuando se trata el asunto dentro del contexto esotérico puro, mucho más intrincado aún, en que luce entendible, hasta cierto punto, ese despido obligado. Evidentemente, a partir de lograrse algún grado de concienciación previa sobre la verdadera esencia de la especie humana: espiritual.

Cuando se es capaz de asimilar que el hombre no es más que una entidad espiritual revestida de carne y huesos, con cuerpos sutiles de expresión también, emocional y mental, que abandona su verdadera casa, el mundo espiritual, y desciende hasta el plano de la materia densa, la Tierra, en pos de continuar evolucionando, el misterio de la llamada muerte se comienza a desentrañar un poco.

Claro, y es que ese viaje temporal tiene una programación obvia de ida, y vuelta de regreso, presupuestadas con exactitud. El mismo día en que se nace como hombre (general), con el espíritu convertido ya en Alma, por estar encarnado, comienza la cuenta regresiva para el retorno procedente.

La llamada muerte, que en realidad no existe, según los entendidos, sino es que mudarse de un plano a otro, del Universo manifiesto al inmanifiesto, figurativamente hablando, es parte de la vida misma UNA, que todo lo comprende, y es un evento necesario dentro de ésa, para el cambio del ropaje utilizado en cada encarnación (cuerpo físico de expresión), en el momento preciso, cuando se debe interrumpir la corriente existencial que se ha estado cursando. Recuérdese que ésa obedece a un prediseño en cuanto a todas sus partes, y que es cronometrada, en términos del tiempo hábil terrenal disponible sobre el planeta Tierra.

De ahí el refrán popular que reza: “nadie se muere la víspera, sino en el día y momento precisos”, El resto son concepciones mundanas, tales son esos calificativos con que el señor Emerson Soriano expone en el trabajo que escribiera en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 15-7-17, haciendo alusión al despido súbito de la entidad espiritual encarnante en el cuerpo físico de quien en vida fuera llamado Junior de Palma. ¡Nada!, era su día, y no más.

Eso de señalarle – a la muerte – como “implacable, tirana e insaciable”, son términos que en nuestra humilde opinión poco aplican con relación al evento de referencia. Quizás podría hablarse de implacable, por ser excesivamente rigurosa, y debido a la exactitud y precisión con que se verifica.

Pero, además, cabría agregar el aspecto de extremadamente oportuna que es, dependiendo del término de las misiones a cargo que se tengan, expresando a la Divinidad Suprema, como la carga kármica sujeta a conquista durante esa corriente de vida.

Cuando todo concluye, incluyendo el tiempo cronológico presupuestado que se haya tenido, el regreso es impostergable; hay que irse, quiérase o no, en sentido humano propiamente. Y, sin distingo de causas, sostienen los esotéricos verdaderos.

Por consiguiente, la llamada muerte hay que verla como algo natural-necesario en el ámbito de la esencia de la especio humana: espiritual. Se deben aceptar conforme los despidos que se produzcan; y, estar preparados para cuando nos toque. Son las actitudes que más proceden en el temor de lo tratado.

En adición, no olvidar el reencuentro a posteriori con los que se han ido primero, al momento de tener que emprender el viaje particular de regreso. Eso significa que la llamada vida continua; que no termina con la desencarnación del espíritu que concluyó uno de sus viajes a la Tierra, como es la falsa creencia popular que se tiene: “todo acabó”. ¡Allá volveremos a ver a nuestros familiares y amigos!, de acuerdo con los que saben.

Según expresa Izaias Claro, en su obra, “DEPRESION, CAUSAS, CONSECUENCIAS Y TRATAMIENTO”. “A su regreso al mundo de los Espíritus, el alma encuentra a todos aquellos que conoció en la Tierra, y todas sus existencias anteriores surgen en su memoria, con el recuerdo de todo el bien y de todo el mal que hizo”.

¡Reflexiónese pues sobre lo tratado!, y nunca se tema a las aguas del rio por el que obligatoriamente se tendrá que cruzar en cualquier momento.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Así no se puede concienciar a una población para que bien proceda

 

La Ley General de Electricidad 125-01, solo aplica hacia abajo, al igual que otras normativas legales en Dominicana. Para los dueños del negocio eléctrico nacional, empresarios y políticos no rige la misma. Es un elefante blanco más, para embaucar y no observar. Los pendejos usuarios del obligado servicio, jamás se benefician de las estipulaciones concernientes a ellos que se incluyen en esa.

Los amos del lucrativo comercio solo hablan de “indexar” facturación, supuestas pérdidas operativas, aumentos necesarios en los precios de oferta, que no se quieren; como, de mayores prerrogativas para ellos. Y, todo con el apoyo y beneplácito de la Superintendencia de Electricidad, institución que más parece un organismo adscrito a las famosas distribuidoras, que la entidad de regulación propiamente que debe ser.

En el tenor de lo que se trata, según una información que aparece publicada en una de las páginas interiores del periódico “Listín Diario”, claro, cuando debería ser en primera plana, edición de fecha 18-7-17, suministrada por la Fundación por los Derechos del Consumidor /Fundecom), entidad que en realidad no sabe para qué diablo existe, las “altruistas distribuidoras de electricidad locales (EDES), adeudan a los usuarios del servicio la friolera de RD$164,600 millones, por las horas de apagones que les han dado, desde enero del 2003 al 30 de junio del 2017, a pesar de la compensación que por tal motivo manda la Ley General de Elecricidad125-01.

Sin embargo, sobre tal violación flagrante a la precitada normativa legal vigente, ¡nadie competente dice nada! Sí que se habla del famoso Pacto Eléctrico, que debería llamársele “Parto”, por los propósitos que con el mismo se persiguen, entre ellos, mayores ventajas para los turpenes dueños del servicio, como el aumento obligado según ellos, de la tarifa eléctrica. Se entiende como una acción más para complementar el “robo” de la embaucadora capitalización del servicio eléctrico nacional, puesto otrora en manos del sector privado.

Un dato muy digno de destacar, al que también la referida Fundación hace mención en su denuncia es que, las distribuidoras tampoco tienen ese pasivo inscrito en su contabilidad, y mucho menos aparece publicado en sus estados financieros, ni siquiera como contingente, lo cual hace inferir que no se tiene la intención mínima de honrarlo. ¡Qué es lo que se les va a pagar a esos pendejos!, es lo que dirán.

Claro, esa es una situación que también hace a dichas entidades mejores sujetos de crédito, toda vez que no se verifica posible afectación alguna con respecto a sus activos. Disponen en falso de mayor solvencia económica.

Muy procedente se torna entonces la recomendación de dicha Fundación, en el sentido de que, tanto la Cámara de Cuentas de la República, como la Contraloría General, deben tomar carta en ese asunto para los fines correspondientes.

Igual debe reparar sobre lo denunciado, como también se dice, el Instituto de Contadores del país, cuando sus miembros lleven a efecto labores de auditoria en esas empresas. O, cualquier firma extranjera que se contrate para iguales propósitos.

Solo en este país se pueden ver desenfados, complicidades políticas, y falta de respeto hacia una población, usuaria de un servicio imprescindible, y que se pretende concienciar para que honre de manera oportuna el pago por el mismo.  ¡Qué poco estimulo hay! Cuánto aparecerán los hombres defensores de la gente aquí, que desde hace ya gran tiempo viene requiriendo esta nación.

Preciso es destacar que, actualmente los apagones no dan tregua a la población, con la fuerte ola de calor que azota al país. Sin luz, mayores facturaciones, y nada de compensar por las interrupciones en el servicio. ¡Qué paciencia tiene este pueblo! “Los apagones trastornan la vida en sectores de la capital” (Listín Diario). ¡Gran titular deprimente y vergonzante!

Hasta cuándo aguantará la gente aquí, sin que haya un desbordamiento social agresivo, en contra de los que deben cumplir y no lo hacen. ¡Ojo al Cristo!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Por qué esas expresiones de satisfacción: amplias risas en los encartados locales Odebrecht

 

Es bien sabido que, se puede reír por diversos motivos, entre los cuales están: un buen chiste; una narración, o cuento bien elaborado; alguna comedia humorística inductora que impacte en verdad; diferir acciones por enfados, enojosos presentes, etc. – amenaza sutil -; o, de los demás congéneres, a manera de burla, cuando a esos se les considera como estúpidos.

En ese tenor, cualquiera se preguntaría por cuál de esas razones, o quizás otras muy bien disimuladas, se estarán riendo, y celebrando, algunos de los supuestos encartados en el mayúsculo caso de corrupción y sobrevaluación Odebrecht a nivel local, desde que la Suprema Corte de Justicia del país, en un proceso de apelación, les variara las medidas de coerción que les fueran impuestas en principio por el juez especial designado, Francisco Ortega Polanco, en su oportunidad.

¡No es que fueran liberados totalmente para eso!, a pesar de las modificaciones introducidas después, por lo que se aprecia podría ser la causa última señalada. También aplicaría considerarle, yendo un poco más lejos, como una forma de disfrazar los resentimientos, o rencores generados, por solo haber sido ellos los inculpados de momento, mientras los demás, que deberían acompañarles, y que sería lo justo a su entender, se mofan de sus padecimientos. Una forma de decir, ¡ya nos veremos más adelante!

Otra, creerán haber salido del fango por completo en su apreciación, cuando, por lo que se puede advertir, como el flujo de informaciones constante sobre esa mafiosa empresa brasileña, confesa, y sus deleznables andanzas por toda América Latina, cada vez se torna mayor, y se deja entrever en los datos ofrecidos, una amplia complicidad a nivel nacional, que evidentemente los embarra de manera casi irrefutable.

O, será que piensan en que se pude continuar jugando con la inteligencia de los dominicanos, como si todos fueran tarados; y, que logrando embaucar a esos tontos, quedarían limpios. ¡Qué esta vez también les será tan fácil engatusar a los demás! ¡Qué esperen que suba la marea, y que todo el largo proceso judicial que les espera termine, ¡a ver hasta dónde les va cubrir el mayúsculo escándalo internacional!

Mientras los sometimientos judiciales y apresamientos a los “gordos” sindicados, con respecto a la corrupción, lavado de activos, soborno y sobrevaluaciones,  asociadas todas esas linduras con Odebrecht y a las operaciones de Lava Jacto, continúan  “viento en popa” en el exterior, con muestras fehacientes de última, como por ejemplo las condenas de Ignacio Luna Da Silva (sentenciado a 9 años, solo por uno de los procesos judiciales pendientes), y Ollanta Humala,  enviado a la cárcel junto a la esposa Nadine Heredia, aquí el teatro “volibolero” procesal penal relativo prosigue, al grado de no saberse en estos momentos en qué pie está parado, como se dice popularmente.

En Dominicana, toda la selección de semi-procesados hasta ahora, como los intocables que se tienen, por razones políticas, y económicas de “gran calado”, se consideran autoinocentes, y son defendidos a rajatabla por  baterías de abogados pagados, alegándose una serie de argumentaciones que chocan de frente con el gran cúmulo de informaciones procedentes de fuentes confiables, como las “calderas justicieras” de Brasil y los Estados Unidos, países que han estado participado como protagonistas ante los tentáculos corruptos de la mafiosa empresa  brasileña Odebrecht , como la cuestionada organización de “Lava Jacto”.

Ante esa pantalla de inculpabilidad alegada que ostentan esos “magnates” del patio, las risas burlonas se dejan sentir con ahínco, como diciéndoles a los ciudadanos de este país, “esos si que están pendejos; nosotros representamos el gran poder político y económico a nivel nacional, contra el que no van a poder”.

Claro, han encontrado el concurso, si es que cabe la analogía, del Ministerio Público local, al elaborar un expediente acusatorio, que la generalidad de los conocedores sobre Derecho ha encontrado mostrenco, muy débil para sostener las acusaciones que se han formulado. Y claro, con la decisión a posteriori en apelación de la magistrada Miriam Germán Brito, y demás, se invitó a continuar, aunque de manera algo sutil, profundizando las investigaciones. ¡Tremendo mensaje!

Muchos entienden que, todo ha sido adrede por parte de la Fiscalía, precisamente para que se desvanezcan los procesos a nivel de los tribunales de la República; y, que los encartados puedan quedar absueltos por completo, ya que todos son partes de la orquesta gobernante actual en el país, salvo las excepciones dizque pertenecientes a la oposición.

Ahora, que los sindicados como presuntos culpables hasta el momento, que piensan haber ganado terreno con la decisión última de la Suprema, no se estén riendo con toda la boca, creyéndose liberados – si es por esa concepción el motivo de las risotadas -, de ese “ciclón fraudulento” con mangas internacionales, que lo de aquí está por venir, y no muy tardío.  ¡Solo hay que sentarse a esperarlo!

Entre los dominicanos se tendrá que hacer cuánto judicialmente proceda; o, deberán acogerse a las consecuencias y presiones con origen en el exterior, donde sí que las cosas referentes al escándalo Odebrecht,  y Lava Jacto, se está manejando de forma muy distinta al teatro judicial que se ha venido escenificando en Dominicana, a pesar de los pesares.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Una corriente de vida a cambio de otra. ¡Qué tan mal negocio!

 

Entre los impulsos de rabietas, con origen en los egos envalentonados de los hombres, se debe crear siempre un espacio de reflexión, previo a cometer cualquier homicidio en contra de algún congénere, por enfadado que se pueda estar; pues, al final de cuenta, viene a ocurrir lo sucedido con el caso: Blas Peralta-Mateo Aquino Febrillet: una vida a cambio de otra. Claro, jamás comparables en esta ocasión, en términos de lauros y aportes a la sociedad nacional.

El homicida de ordinario cambia su vida por la del afectado, cuando la justicia se pronuncia y da ganancia de causa a los familiares deudos, al condenar con una de las penas máximas establecidas por crímenes fehacientes, treinta (30) años de prisión, como rige en Dominicana, amén de las puniciones pecuniarias conexas en favor de los familiares afectados directamente, que también se dispongan, como en esta oportunidad.

Obvio, si la justicia no es ciega de un ojo nada más, como de común es lo que se estila en este país, y que parece ser, ante la presión social que recibiera con relación al evento que nos ocupa, se quedó sin visión en ambos, y dictaminó como procedía hacerlo.

Evidentemente, en el caso Blas Peralta-Mateo Aquino Febrillet, es lo que se ha verificado, tal se intitula: segada la corriente de vida del segundo, y recluido el primero en una cárcel de la nación, por un tiempo que podría representar el resto de sus días existenciales, tomando en consideración la edad cronológica del señor Blas Peralta, y los treinta años de cárcel que le fueron cantados.

Por qué no lo pensaría esta vez, antes de disparar, máximo cuando no se trataba un chofer o camionero, y en cuya oportunidad no se podría jugar con las leyes del país y las autoridades correspondientes; o, recurrir al poder económico disponible para intentar comprar una sentencia que le fuera favorable, ante la imputación de un nuevo crimen.

Habilidad suficiente para hacer negocios, presidir un sindicato de camioneros, y crear un monopolio para cargas locales la tiene ese señor; pero, no para salvaguardar su vida, y revestirla de paz y salud, como de proporcionar el sosiego debido a sus familiares y descendientes directos, que ahora habrán de sufrir bastante con su encarcelación durante tres décadas.

Tampoco ha reparado nunca en respetar el mayor activo de los demás, según ha trascendido: la vida. Se ha creído con derecho a disponer de ella a voluntad, la ajena, con el terrible karma que eso acarrea en el orden espiritual esotérico, amén del castigo mundano inmediato.

¿Y ahora que? ¿De qué le sirve cuánto dinero logró acumular dicho caballero durante sus connotadas andanzas? Otros deben reflexionar sobre ese despreciable comportamiento observado, hoy sancionado severamente. ¡Qué sirva de ejemplo pues!

 

Autor: Rolan do Fernández

Los que se arrepienten, ¡no pagan ahí sus deudas kármicas!

 

Contrario a esa aseveración, opinan muchos creyentes de nuevo cuño, que han venido procediendo de mala manera a través del tiempo, y de repente creen haber quedado liberados de todo cuánto hicieran, por el hecho de arrepentirse, y proclamarlo públicamente, amén de estar alojados entonces bajo la sombrilla del Señor, según es lo que expresan.

Dicen a partir de ahí, que se convirtieron, y que ahora nuevas criaturas son, libres de pecados; que viven con sus conciencias tranquilas, y que son salvos; que sus nortes en lo adelante serán la religión y las iglesias cristianas.

Conciben que, con ir a congregarse en el templo, aportar el famoso diezmo como se les exige, y colaborar económicamente a su alcance con las actividades del mismo, después de arrepentirse, todo su problema espiritual estará resuelto; ya no son inconversos. Que irán directos al Cielo, tan pronto el espíritu que encarnan   decida regresar a su verdadera casa, el mundo espiritual, tras verificarse el acto de la llamada muerte convencional.

Es lo que de ordinario se estila entre los hombres (general) a nivel terrenal. Entienden que, los dolores, el sufrir, los malos momentos proporcionados, como las ofensas a los demás, son borrados tan pronto como se arrepienten, jactándose de haber recibido al Señor, como exhibiendo siempre una Biblia debajo del brazo. “Qué lejos están de la realidad!

No tienen presente que, ¡la Madre Naturaleza jamás olvida nada!; que la Ley de Causa y Efecto no prescribe, en términos del cumplimiento debido; que su aplicación es inexorable; que se pasa factura en los momentos menos esperados.

El arrepentirse es un freno, un decidir no hacer, pero no libera de recibir las puniciones que se deriven de los males que se hayan sembrado, tanto en la corriente de vida actual, que se curse, como en alguna otra anterior (karma maduro).

Cuán equivocada está esa gente. Con sobrada razón se dice que, la ignorancia es mala consejera. Y que, “constituye el pecado capital de la humanidad”, según la filosofía budista.

Si todo fuera tan fácil de resolver para la especie humana, como piensan algunos “creyentes” que militan en las diferentes sectas religiosas, con relación a la evolución espiritual a cargo de la humanidad, qué bien sería el tránsito terreno de los hombres (general): hago de todo, y después me arrepiento, ante Dios y el mundo. ¡Quedo limpio de toda culpa, como de punición alguna!

Es obvio que, determinados consuetudinarios lectores de la Sagradas Escrituras, que por tal se dicen “pastores”, y que tienen cierto  nivel de persuasión, hacen provecho para beneficiarse en lo personal de las actitudes “ignorantiles” que ponen en evidencia aquellos que, producto de sus cuestionadas andanzas mundanales, entre otras cosas, y que se sienten desamparados divinamente hablando, recurren al arrepentimiento súbito, como una forma de procurar refugiarse en las religiones, y en los contenidos bíblicos; de dar algún sentido a su vida, y que se les vea como seres diferentes entonces.

No son pocos los que se hacen ricos, adquieren cuantiosos inmuebles, y muy bien viven, a costa siempre de los ignorantes, “religiosos”, que de ordinario manejan a voluntad. Las muestras están de sobra.

Y, no se olvide que, “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”, como reza un viejo refrán popular. Por consiguiente, los escenarios propicios para agenciase beneficios a partir de las religiones convencionales poco escasean; con gran facilidad se consiguen.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad”

 

¡Cuántos creerán que la puerta del Cielo en realidad está en la Tierra! Ingenuidad extrema, por no llamarle ignorancia, e ímpetus vanidosos detrás de ésa, que son puestos cada vez más en evidencia por parte de un gran segmento de la especie humana;

Obviamente, son aprovechados esos en el marco de las manipulaciones mercadológicas, denominando así a un cementerio, que solo sirve para depósito allí de los despojos mortales que abandonan las entidades espirituales desensarnantes, en su momento justo.

Jamás sirve ese sitio para entrar nadie a tan elevado plano de conciencia – Cielo – cuando es abandonado el “hábitat” terrenal transitorio para expresar corrientes de vida. Todo es mercadeo y manipulación pura. ¡Qué nadie se llame a engaño!

Claro es que los hombres (general) no tratan de indagar y concienciarse sobre su real esencia; lo que realmente son, entidades espirituales con un ropaje carnal; que esas pertenecen a otro nivel en el Universo, no a la Tierra.

“El Espíritu es el principal componente del ser, preexistente con relación a la cuna, preside todo el fenómeno de la vida biológica y sobrevive al deceso celular”. Obra: “DEPRESIÓN, CAUSAS, CONSECUENCIAS Y TRATAMIENTO”, de Izaias Claro.

Lo físico carnal, cuando por circunstancias prematuras de naturaleza kármicas debe cesar en sus funciones (muere), o se convierte en inservible para fines de Expresión Divina, siendo objeto del mismo proceso, por igual hay que dejarlo en el lugar a que corresponde, lo terrenal; se transforma rápidamente allí en desperdicios putrefactos, y luego en osamentas, que después pasan a ser simple polvo.

Es el desconocimiento cabal sobre lo espiritual esotérico, respecto de tal realidad innegable, por un lado, como el apego obvio a los cánones de estilo, los que provocan el estar trasladando cadáveres de un camposanto a otro, tras considerar el elegido de mayor clase, mucho mayor lujo, y ostentación por supuesto; verbigracia del “Cristo Redentor” a la “Puerta del Cielo”. ¿Qué sentidos tiene la decisión, que no sean esos?

No es cuestión de “espacio digno”. ¡Para las osamentas humanas todos los son!, y sin distingo alguno de pertenencia otrora. Ahora, donde jamás debe faltar “un lugar selecto” para recordación y honra de los “prohombres” que ya han partido, es en los corazones, y las mentes de sus deudos y admiradores; de todos aquellos que reconocen sus aportes a las sociedades.

Aquí tenemos, por ejemplo, un Panteón Nacional, donde a su debido tiempo deberían ser llevados, por decisión soberana, y para distinción póstuma, los retos mortales de los más connotados ciudadanos de este país, que lo merezcan, claro está, por sus obras, sin importar el género a que hayan correspondido. ¡Sí habría justificación entonces para trasladar sus esqueletos, o huesos humanos!

El “Cementerio Cristo Redentor” no se le debe menospreciar. Lo que sí procede es exigir amplia seguridad en su interior. Aunque haya allí difuntos que pertenecieran a las capas bajas sociales entre nosotros, también se tienen en el lugar las tumbas de hombres y líderes muy destacados de esta nación, donde se acude a rendirles los cultos merecidos, sin problema alguno.

Solo como referente, ese camposanto ha sido por años la última morada de personajes tales:  doctores Joaquín Balaguer, y José Francisco Peña Gómez, entre otros, que al margen de simpatías políticas o no, siempre habrá que sacarles sus comidas aparte en esta nación, y fuera de aquí, por las condiciones bastante sobresalientes que les adornaron durante sus existencias físicas.

Cuando se está en presencia de procederes en correspondencia con lo aquí tratado, es obvio que, todo se desprende de lo dicho por el Predicador: “Vanidad de vanidades, todo vanidad”. Eclesiastés 12:8, Sagrada Biblia. ¡Reflexiónese pues!

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

Las críticas a Dominicana de seguro llueven en el extranjero

 

Es obvio que, la imagen de este país tiene que haber descendido bastante en el exterior. ¡Iluso el que no lo crea así! Los admiradores de antes, tienen que estar reflexionando en sentido inverso ahora hacia esta tierra.

Qué opinarán los hombres pensantes en ultramar con respecto a esta alicaída República caribeña, hoy en manos de toda esta claque politiquera, corrupta, depredadora, haciendo y deshaciendo a voluntad, sin una población que en verdad se empodere y reclame sus derechos; que ha tirado por la borda sus otrora aprestos combativos y de lucha decidida.

Bien desacreditada y cuestionada en el extranjero debe estar quedando esta nación, sin que las acciones necesarias para contrarrestar, desde allí se adviertan, debido a cuanto viene ocurriendo en su seno, en términos de la mala administración estatal fehaciente, corrupción, impunidad, inseguridad ciudadana, falta de servicios públicos básicos, endeudamiento externo alarmante, e hipoteca a la clara de su soberanía.

Ahora más se ha puesto en evidencia clara ante el mundo, la cruda y criticable realidad que se viene verificando en Dominicana, incluido un deterioro institucional sin precedente, a raíz del gran escándalo internacional de corruptela “ODEBRECHT”, con amplia expresión nociva aquí, según el extenso flujo de informaciones que ha trascendido hasta la opinión pública en general

Más que notorio es el accionar local al respecto. Sobre el mismo se ha venido montando un amplio teatro judicial – no habría otra manera de calificarlo -, solo para procesar a encartados seleccionados. ¡Ninguno de los que se consideran fieles servidores a la actual gestión de gobierno!

Los principales personajes señalados, como ligados a esa mafia denunciada a todo pulmón, no se les quiere tocar ni con el pétalo de una rosa. Se les entiende como inocentes, solo para encubrir, y no afectar determinados intereses políticos asociados, en fuerte maridaje con sectores económicos de poder.

Y mientras eso pasa en esta nación, en todos los demás países en que la mafiosa empresa brasileña, confesa, había estado operando a manos sueltas, las acciones judiciales por sobornos y sobrevaluaciones se han tornado totalmente diferentes. Suspensión de obras asignadas, y rescisión de contratos suscritos en adición, no han faltado. También se tienen inculpados perseguidos de renombre, y presos los que deben estar, a la espera de los procesos correspondientes.

En Dominicana la fiesta continua igual; como antes de que explotara el mayúsculo escándalo, con el coro innegable de las bocinas pagadas para defender y justificar las acciones relativas; con una prensa que luce comprada casi en un ciento por ciento, utilizada para promover las acciones concernientes a la continuidad de las cuestionadas plantas en Punta Catalina, a cargo de Odebrecht. Y, tratar de solapar, por supuesto, lo que se entiende como el gran fraude concluyente de la avariciosa tribu morada gobernante.

En ese sentido, qué falta hace entre nosotros eso que expresara, y aparece reseñado en el periódico “HOY”, edición del 4-7-17, página 8ª, el señor Tomás Regalado, periodista y actual alcalde de Miami, que en parte merece transcribirse en el marco de esta opinión:

“La prensa tiene la obligación moral y cívica de cuestionar y confrontar a todos los políticos y de investigar sobre el rol de los gobiernos, ya que la única representación del ciudadano son los periodistas y los que pueden lograr que la administración pública funcione bien”. ¡Aquí, los que ejercen esa disciplina profesional, en un alto porcentaje, solo representan poderes económicos y políticos!

Además de los vocingleros, y de una prensa hipotecada al servicio en el plano local, se sigue disponiendo de una lenidad judicial extrema, que proporciona la instancia del género, orquestada para solapar las acciones de los políticos desaprensivos y corruptos que se gasta el país. ¡Presupuestada!

Lugo, lo que se está mirando en este país, ¡qué solo los ciegos no ven!, tiene que ser tema de conversación en muchos escenarios internacionales, como objeto de críticas severas; y, hasta de burla por parte de algunos personajes siniestros, que se complacen con los males ajenos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

La pantalla chica “basurológica” nacional presente

Tremenda realidad local deprimente, esa que expone Amparo Chantada, en un trabajo que publicara en el periódico “HOY”, edición de fecha 30-6-17, intitulado “La televisión dominicana, un castigo”, en que, sin muchos rodeos, dice lo que es la llamada pantalla chica en este país, que bien se puede considerar, agregaríamos nosotros, como un vertedero de basuras programado.

Evidentemente, eso no es casual; sino que, la razón se ve de lejos, como la compraventa aquella de que se habla; y, tiene un propósito marcado: seguir haciendo más estúpido a un amplio segmento receptor de la población, con un abanico de sandeces, telenovelas, mujeres semi-desnudas, homosexuales en exhibición, inmoralidades, y chismes políticos, acompañados de los “bocinajes” de estilo, bien pagados en ese orden, etc.

Además, comentaristas y analistas de baja monta; anuncios publicitarios, muy mal elaborados, por cierto, permitiendo verificar estos últimos, que, a través de tales producciones, se puede comprobar el nivel de mediocridad de los pueblos, de “taración” existente en los mismos.

La verdad es que, muy pocas cosas que sirvan se pueden ver en la televisión nacional. ¡Qué falta hace doña Zaida!

Ahora, no la consideramos un castigo propiamente – recomendable como tal -, partiendo de una de las acepciones del término: “Pena que se impone a la persona que ha cometido un delito o una falta o ha tenido un mal comportamiento”. ¡No creemos que este pueblo merezca tal punición, como esa de tener que maltratarse su vista y oídos, observando y escuchando tantos disparates!

 

Sí nos parece, reiteramos, que es una poderosa herramienta que viene utilizando el sistema político regente, en connivencia con el sector económico gravitante, para de esa forma poder lograr un narigoneo más efectivo, entre las personas locales que pierden su tiempo presenciando todo ese material cualquierizado que se televisa localmente,  y   se les presenta, cargado de burradas, como de falta de capacidad en los productores y exponentes seleccionados; con ribetes además, de nudismo femenino extremo, y sexo degenerado a todo dar.

 

Cuando se hace referencia en el trabajo señalado a la intervención que debería corresponder al Ministro de Cultura designado en el presente, a pesar de las cualidades que se le puedan atribuir, se percibe que no gran cosa se podría hacer para enmendar desde dicha posición; sino que, se debe continuar transitando por los mismos caminos para evitar malquerencias, ya que ese es un cargo que está politizado, al igual que los demás dentro del tren Estatal. Se vio con gran preocupación quien fuera el incumbente anterior, para muestra, que posiblemente ni siquiera sepa lo que en realidad significa el término cultura.

 

Luego, esa preocupación de que el señor Pedro Vergés, “no tenga otras ambiciones que las de organizar una Feria Infantil del libro y un concurso muy poco literario”, no se deberían tener, pues se sabe lo que hay en el panorama nacional relativo a cultura, desnaturalizado por la politiquería y la penetración desde el exterior.

 

Lo que sí llama un poco la atención es que él insistiera para ocupar ese cargo, como se dice, a sabiendas de que poco o nada se podría hacer desde allí, en términos culturales, y menos a través de la televisión local, tomando como referente histórico al gran maestro Juan Bosch, del cual solo se recuerda su imagen y obra para embaucar, por parte de los ingratos, e irrespetuosos alumnos hoy a su memoria.

 

De otro lado, aunque con relación a lo que se expresa, choca bastante, que el señor Vergés no advirtiera, el que pasaría también como uno más por ese cargo; solo para hacer bulto; sin labor loable que recordar después durante su gestión.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Se dice sin temor: uso de basura en plantas, y apagones, para justificar

 

La construcción de esas plantas en la Termoeléctrica de Punta Catalina, es algo que va contra viento y marea, según es lo que se advierte. No importa cuántos cuestionamientos se hagan; la sobrevaluación en los costos del conjunto; los tan cantaleteados sobornos de Odebrecht para la adjudicación facilonga de esos trabajos; y, todo el montaje propagandístico que resulte necesario, a los fines de que la terminación de una iniciativa “solucionante” como ésa, considerada tan importante para el país, no se interfiera.

Las pruebas de la tozudez mostrada en ese tenor, están más que a la vista. Aquí se continúa con la construcción de las famosas plantas, como si nada anormal hubiese ocurrido; mientras que, en otros países, las obras públicas asignadas a la confesa mafiosa empresa han sido suspendidas, y rescindidos los contratos viciados suscritos; como, iniciados los procesos legales pertinentes, que abarcan sometimientos judiciales severos a los funcionarios encartados.

Sin embargo, como éste es un país tan especial, aquí el merengue se sigue tocando a igual ritmo que antes; y, solo un “teatro punitivo” cursa, en el que solo algunos seleccionados actores están participando. “Es pa´lante que vamos”. ¡Ni para coger impulso, un paso atrás!

Es por ello que, los demás que deben ser incluidos en el expediente acusatorio por parte del Procurador General de la República, tan asociados a dicha construcción, y haber mantenido relaciones directas con Odebrecht, según las informaciones trascendidas, para dar reales visos de combate a los flagelos de la corrupción y la impunidad a nivel local, prosiguen “muertos de risa”, disfrutando de las mieles del poder, y de la buena y holgada vida.

Mientras tanto, el proceso de construcción de esas “plantazas”, que tan imprescindibles se les cree, y debido en parte a que, hasta con un buen tonelaje de basura podrán producir energía, como se ha dicho “propagandísticamente”, se torna indetenible por parte de las autoridades de país.

Ese es un monumento global insigne, de lo que parece ser la despedida el peledeísmo gobernante, salvo que este pueblo deje de seguir roncando, y le retire el apoyo que hasta ahora le ha dado. ¡De ahí puede ser, que tanto se esté insistiendo!

Eso de que hasta podrán trabajar aquellas con desperdicios sólidos (basura), luce como otro sofisma bien presupuestado, para justificar la imposición de las obras, ya que los estudios energéticos de rigor en tal sentido, como las fuentes de suficientes desperdicios a nivel nacional, que se puedan destinar para tal propósito, y que permitan hacer un anuncio de esa naturaleza, es obvio que no se tienen aún, o al menos no se conocen públicamente.

Otra maniobra a la que se está recurriendo, según es lo que se entiende, y se comenta a nivel de la población, es que las amplias tandas de apagones con que se viene castigando a los dominicanos, no obstante las altas temperaturas calurosas presentes, tienen que ver con un condicionamiento mental inducido a la gente, a fin de que se dé apoyo irrestricto a la construcción y terminación de la susodichas plantas en Punta Catalina, sin importar la corrupción, impunidad, y sobrevaluaciones que les son atribuibles.

El ardid, con el uso de la basura como combustible en la Termoeléctrica de referencia, ha sido montado a través del ideado “Plan Dominicana Limpia”, lanzado con bombos y   platillos desde las esferas gubernamentales. ¡Por fin no se observarán tantos montones de desperdicios en nuestras calles y avenidas!

Ojalá que la magna obra – Termoeléctrica – al final contenga “plantonas”, en términos de la calidad y eficiencia de los servicios que se están anunciando con gran vehemencia, y que no se reporten como otros “plantones” a esta sociedad víctima, como se conoce el calificativo en buen dominicano: esperas fallidas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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