Diferendos entre representantes

Desde hace ya un tiempo razonable, había venido trascendiendo hasta la opinión pública nacional, aunque sólo entre líneas, el  hecho de que, el llamado redentor de turno en la CDEEE, y el superintendente de Electricidad, el ingeniero Francisco Méndez, sostenían pareceres encontrados, respecto de la forma en que ha estado siendo administrado o manejado por las distribuidoras (EDES), el jugoso negocio de la energía eléctrica en el país.

 

Durante las últimas semanas, las controversias y disparidad de criterios relativas al tema entre ambos funcionarios, han tomado un mayor carácter, cayéndose ya en el marco de las críticas y acusaciones públicas, que han encontrado espacios en las páginas de los periódicos locales.

 

Evidentemente, esa era una situación que se veía venir, toda vez que representantes obvios de sectores diferentes, el empresarial pecuniario, y el estatal, jamás podrían conciliar intereses en torno al suministro eficiente y el cobro por un servicio público vital, indispensable e imprescindible para la población en general.

 

Y es que, mientras por un lado, uno tiene que velar por la protección, el buen trato y la atención debida a los usuarios, el otro sólo aparenta fungir como aliado fiel de los intereses económicos particulares, que se han adueñado de ese gran negocio en la República Dominicana, en clara connivencia con las clases políticas nacionales,  y hasta extranjeras en algunos casos.

 

Aunque tarde, podría decirse, parece ser que el señor superintendente de Electricidad, ha comenzado a percatarse sobre algunas de la cosas lesivas que se dan dentro del negocio leonino y monopolista de dicho servicio público; como, que se ha cansado de aguantar las presiones sectoriales que de seguro recibe, y está reaccionando públicamente, contestando a las denuncias del flamante vicepresidente ejecutivo de la CDEEE.

 

Por lo visto, ese señor luce empecinado con el trabajo  que realizan las empresas distribuidoras de electricidad, independientemente de la afectación social generalizada. Y, se mantiene apadrinando sus EDES, y las cuestionables gestiones que llevan a cabo sus pupilos importados, “por recomendación de los prestamistas externos”, según se dice, habiendo aquí tan buenos técnicos, serios y honorables, que de seguro harían una mejor labor, y a menor costo; pero que, difícilmente se dejarían narigonear a voluntad de otros; como tampoco, estarían prestos a incurrir en actos cuestionables.

 

Según expresara el ingeniero Méndez, “a las EDES no se les puede dar una patente de corso, para que hagan con sus clientes lo que les plazca”. Adicionando que, “a los usuarios, y menos los de un servicio público, no se les puede dejar sin protección ante su suplidor”. Y, “Ese es un monopolio natural y tiene que ser regulado, y el Estado no debe delegar su función”.

 

Como se puede inferir de esas declaraciones, “el horno no está para galletitas”, según reza un dicho popular.  Y es que, frente a una problemática nacional de tanta trascendencia para el país como esa,  desacuerdos de tal naturaleza, entre los magnos representantes del sector eléctrico nuestro, lo que hacen es contribuir a complicarla aun más.  ¡Se tiene que definir entonces, entre los intereses particulares y sociales, en cuanto al manejo de un servicio público básico, de responsabilidad estatal!

 

El señor superintendente de Electricidad, debe acogerse estrictamente a las atribuciones que pone a su cargo la Ley General de Electricidad, en su artículo 121, entre las cuales está: “velar por los clientes de la EDES y atender sus reclamos”.

 

No es un servicio cualquiera, el que se está ofertando y vendiendo, con el cual se puede maniobrar, o hacer lo que venga en gana, para corresponder intereses económicos particulares.  ¡Eso debe estar bien claro!

 

Por tanto, ¡adelante pues, señor Méndez; que así se habla, y la población espera se proceda!

 

Rolando Fernández

 

 

No habrá padres para hijos, ni hijos para padres

Desde hace muchas décadas, los estudiosos de los sagrados textos bíblicos, vienen hablando sobre el cumplimiento de las llamadas profecías religiosas en los tiempos postreros de la “Era Cristiana”.

 

A muchas de ellas han hecho referencia connotados teólogos y sacerdotes, a través de los años, haciéndose hincapié en las que rezan, más o menos que, “No habrá padres para  hijos, ni hijos para  padres; que las palomas les tirarían a las escopetas; y que, se producirían grandes catástrofes mundiales de carácter físico y moral; como también, que habrían estados de guerra por doquier”.

 

La verdad es que, al margen de cualquier tipo de creencia que se pueda tener, es obvio que las situaciones señaladas precedentemente, se vienen registrando desde hace ya varios lustros, a nivel mundial podría decirse, sin que nadie esté en condiciones de negarlas; pues, su acontecer real está más que a la vista.

 

Vemos por ejemplo, el descalabro de esa unidad primaria tan importante en toda sociedad, como lo es la familia, en la que ya el sentido de responsabilidad de los padres hacia los hijos, y viceversa, está totalmente de capa caída,  Ni muchos padres se preocupan por los hijos, como tampoco los hijos se preocupan por los padres.  Las actitudes de abnegación en ese sentido, pasaron de moda.

 

Cabría recordar e incluir aquí, una de las consideraciones y recomendaciones externadas durante su ministerio terrenal por el Budhha Gautama, en relación con la obligación de los hijos, principalmente, respecto del cuido y protección hacia los padres envejecientes, como el aprecio y consideración de los bienes adquiridos por los progenitores, que los vástagos pudieran heredar. ¡Los consideró como deberes ineludibles!

 

Sin embargo, lo que hoy se observa en ese orden es deleznable y deprimente,  y se corresponde tal cual con la predicción bíblica.

¡Que a nadie le quepa duda! Y, para aceptarlo, no hay que ser evangélico, católico, o de cualquier otra secta religiosa o filosófica;  pues los hechos están ahí.

 

La reseña sobre los padecimientos de salud y penurias que afectan al señor don Rafael Olivo, por tomar una muestra, viviendo bajo condiciones deplorables, enfermo y lleno de miseria, en un callejón del sector Los Tres Brazos, a pesar de tener dos hijos, y de haberse sacrificado trabajando duro para criarles, en el transcurso de sus años productivos, según el mismo manifestó. ¡Eso es penoso! (Véase: periódico “El Día”, del 22-2-11, página 12).

 

En ese  mismo orden, de la desatención e ingratitud de los descendientes, constituye algo muy lastimero el hecho de ver que, la mayoría de las personas de edad que se encuentran recluidas en los asilos para ancianos, no solamente aquí, tienen vástagos y familiares en muy buenas condiciones económicas, que los llevan a esos lugares, y a veces hasta les abandonan por completo.

 

Sólo lo hacen para quitárselos de encima, como se diría en buen dominicano; pues los viejos, después de que se han sacrificado en todos los órdenes para levantar a los vástagos, entonces hieden, molestan e interfieren con las actividades de los hijos.  Luego, cuando a esos desaprensivos les comienzan a llegar las de ellos, de inmediato se preguntan, ¿y por qué me estará pasando esto a mí?

 

Otra de las profecías que cada vez se evidencia con mayor ahínco, es la del deterioro de los valores morales, de manera casi generalizada, que obviamente afecta sobremanera los inherentes al sexo femenino; algo que, en adición al exceso actual de féminas con relación a la cantidad de hombres, en gran parte viene dando pie, a que  ahora sean las muyeres las que estén siempre tratando de conquistar o cazar a los varones, en correspondencia plena con la predicción bíblica aquella, de las “escopetas tirándoles a las palomas”.

 

De las catástrofes naturales, plagas y guerras por todas partes, ni hablar; ya que, son de los hechos que mayores fuentes de noticias representan para las páginas de los periódicos diarios, por lo que  las personas se mantienen bastante informadas al respecto.

 

Es innegable en consecuencia que, reflexionando y asociándose los hechos reales de actualidad, con relación a las profecías bíblicas aludidas anteriormente, sujetas siempre a estudios profundos y proclamación de su contenido, por teólogos, pastores y sacerdotes, hay que colegir  las veracidades que envuelven.

 

Y que, si en realidad dichos hechos constituyen nuncios del término de la llamada “Era Cristiana – Pisciana”, o por lo menos, una forma de procurar la expansión de conciencia espiritual debida por parte de la humanidad, antes de concluir la misma, y de dar paso definitivo a la siguiente Era, que sería la Acuariana, como lo han revelado algunos entendidos, todo luce indicar que el cambio  total está bastante cerca.

 

Rolando Fernández

 

 

 

La palidez del rostro interno uasdiano

Ahora, que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se apresta al traspaso de mando, luego de los últimos comicios electorales celebrados en la academia, en que las nuevas  autoridades elegidas, aun bajo un marco enteramente continuista, habrán de tomar las riendas de la misma, es obvio que éstas tendrán que gerenciar con mucho tacto y habilidad, para no tener que enfrentar situaciones bastante conflictivas en el futuro inmediato.

 

Todos los uasdianos que interactúan de manera consistente dentro de la institución, conocen con amplio nivel de detalles la problemática interna que allí se verifica, principalmente de orden económico, ocasionada en gran medida por las reciprocidades y los compromisos de carácter político en que se sustentan los ascensos a los puestos de dirección, superior y media, en la universidad.

 

De inmediato, el nuevo rector y su equipo, tendrán que comenzar a cumplir compromisos contraídos durante la campaña electoral. Entre los tantos: asignar, remover y trasladar personal administrativo; lo que, en adición al festival de pensiones y promociones que de seguro el Magnifico saliente otorgara, como las nuevas contrataciones de asesorías a alto nivel, en correspondencia con el respaldo proselitista ofrecido, volverán a disparar la tan cacareada nómina de personal, que es el instrumento que sirve  siempre de sostén, para las reclamaciones de una mayor asignación presupuestaria estatal. Todo, en detrimento de la calidad docente, el apoyo logístico requerido y las actividades de investigación a cargo.

 

Es la misma canción trienal que allí siempre suena, con mayor ahínco cada vez; mientras, una institución que se podría considerar como uno de los símbolos nacionales, por su primacía en términos de creación en el llamado Nuevo Mundo, continúa quedándose rezagada; sin poder entregar a la sociedad dominicana, ¿y por qué no?, a las de otras latitudes, los valores jóvenes debidamente formados que demandan.

 

Y es que, mientras los ritmos políticos, del grupismo y el clientelismo continúen normando las actividades uasdianas, esa academia de educación superior seguirá cuesta abajo, como dice la canción aquella; y, probablemente, llegue hasta un nivel, desde donde no podrá regresar.

 

De ocurrir eso, las clases pobres de este país, con deseos de superación, ¡CLAMARAN AL CIELO!, por la única ventanilla que les permite formarse, aun sea con deficiencias, en esta  nación.  Los demás entornos académicos privados, a nivel superior, les son prohibidos. Esos sólo están reservados, para “los hijos de mami y papi”.

 

¡Sólo queda, desearle mucha suerte, al nuevo Rector Magnífico!

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿Cuántos votos sacarán?

De acuerdo con la decisión adoptada por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), en su III Congreso Joaquín Balaguer, esa organización política ya no continuará siendo mercado de captación para ningún otro partido del sistema nacional,  y concurrirá sola al próximo torneo electoral, a celebrarse en el año 2012.  Según las palabras de su presidente, “La ruta que ustedes han escogido y que hacemos nuestra no es la más sencilla, pero es la más sabia”. (Ver: periódico “Listín Diario, del 20-2-11).

 

Es obvio que, ¡algo huele raro en Dinamarca!; pues esa aletargada organización política, casi en proceso de desaparición, y que sólo se ha prestado a servirles la mesa a otros partidos, tras el  retiro y posterior deceso  del Dr. Joaquín Balaguer, creador, mentor y líder único dentro de la “escuadra colorada”, no luce estar en condiciones por el momento, para plantearse un propósito de esa naturaleza.

 

Esa iniciativa podría tener varias lecturas en el ámbito reflexivo; entre ellas, la advertencia de la  no reelección del presidente Leonel Fernández; o que, lo ofrecido a cambio de una nueva alianza, no satisfaga las aspiraciones de los que hoy fungen como dirigentes máximos dentro de aquel conglomerado de ilusos y aventureros políticos.

 

No es creíble ya, el que a esa organización se le pueda dar el calificativo de partido, después del despelote que en ella se ha verificado; amén de que, muchos ciudadanos aquí están conscientes de que el reformismo en realidad fue muy poco lo que existió. Sí, el balaguerismo, que siempre constituyó su bandera principal.

 

Y que, a eso se debe, que el doctor Joaquín Balaguer, cuando el deterioro de sus condiciones físicas le impidió continuar optando por dirigir los destinos nacionales,  prefirió apoyar a un extrapartido, por entender seguramente, que en su equipo no había nadie que reuniera las condiciones necesarias para sustituirle en la continuidad de las riendas del Estado. ¡Hombre de visión y perspicaz!

 

Es de ahí que, siempre se ha dicho que, el Dr. Balaguer, a pesar de haber sido una de las columnas principales del régimen dictatorial de Trujillo, tras el derrocamiento de éste, gobernó el país durante 22 años; dejó a quien él quiso dejar en el poder; y luego, se llevó su partido a la tumba. ¡Que turpén ese!

 

Es evidente que, ninguno de sus correleginarios supo sentarse debajo de la mata de mangos, hasta esperar que esos frutos gotearan, como el mismo decía con respecto a su participación directa en las actividades políticas y el gobierno de Trujillo, al cual  sirvió por mucho tiempo, con posterioridad a su caída.

 

Eso de que “los reformista están convencidos de que la ruta propia con un candidato presidencial reformista para los próximos comicios es el camino de la fortaleza interna y de la unidad de esa organización”, según manifestara su presidente, parece un sueño casi imposible. (Periódico Listín Diario, del 20-2-11).

 

Para que eso se pueda dar con resultados positivos, la organización partidarista, en desbandada, tendría que ser sometida necesariamente a una profunda reorganización estructural en sus cuadros internos, y demás funciones inherentes; como, crear y fortalecer liderazgos que vendan confianza en la población, de los cuales algunos se puedan percibir como eventuales sustitutos del Dr. Balaguer, en un futuro cercano.

 

Y para ello, se requiere de suficiente tiempo, que no concluiría en el año 2012; y, de una voluntad política extrema, que tampoco se aprecia por el momento.

 

¡Que se sigan alianzando, hasta prepararse mejor!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Mucha atención con una de las frases de ese zorro

La última Carta Pastoral publicada por el Episcopado dominicano, en la que se hace marcada referencia, incluyéndose  las recomendaciones de lugar , respecto de la gran problemática nacional actual, como a la apatía y el proceder indebido que ostentan las autoridades,  lo que de inmediato produjo una serie de reacciones contestatarias, y de aceptación obvia, ha traído a la memoria de muchos ciudadanos nuestros, los otrora documentos de igual naturaleza que se hicieran públicos en los meses de enero y marzo del año 1960, aunque con matices algo diferente claro está, debido a las características del régimen total de fuerza que regía a la sazón.

 

Aunque para aquel entonces, se criticaban las actitudes represivas del Gobierno, principalmente, tratándose de cambiar esa situación deplorable a todas luces; y, no obstante las sugerencias que recibiera el “Jefe” de adoptar medidas enérgicas contra la iglesia y sus representantes más directos – “obrar con sentido contrario a la política de los obispos”- de sus colaboradores y espalderos más cercanos, incluyendo algunos de sus familiares, el gran zorro político se decidió por tomar las cosas con calma.

 

Evidentemente, ese señor trató de manejarse con la inteligencia requerida. Pues, Trujillo sabía muy bien con el monstruo de poder a que se estaba enfrentando, y que  a la postre, le resultaría muy difícil amedrentarle o vencerle.

 

Eso,   a pesar de las facilidades y el apoyo financiero que le era dispensado a la Iglesia Católica durante ese régimen, como le enrostraban al dictador los ayudantes más directos de éste, que se inclinaban por la relatiación en contra de esa organización religiosa.

 

Es por ello que, les dijo a sus consejeros, “Con la iglesia no se pelea”, frase que envuelve un mensaje muy oportuno también ahora, en que los obispos del Episcopado dominicano, les han puesto el frente al Gobierno y sus autoridades, en su última Carta Pastoral.

 

Con ese decir, que se podría considerar como una recomendación externada en el pasado, por una “guinea tuerta”, a juicio del campesino nuestro, esquiva y perspicaz, como lo era el dictador, Rafael L. Trujillo Molina, encabeza un artículo publicado en el periódico “HOY”, de fecha 19-2-11, Chichí De Jesús Reyes, muy a tono con un eventual enfrentamiento Gobierno-Iglesia Católica, por lo expresado en el susodicho documento presente, y el hábil proceder que se impone, para prever las consecuencias no muy gratas, que se pudieran derivar de la reacción de los prelados y sus fieles oyentes. ¡El trabajo debe ser leído con atención!

 

Como era de esperarse en aquella ocasión, la iglesia mantuvo a ultranza su posición de defensa ciudadana, contenida en su Carta Pastoral, relativa a las situaciones de persecución y torturas que se daban en ese entonces, entre otras cosas, contra los desafectos de aquel régimen, limitándose Trujillo, sólo a decirles a los curas que, “no podrían interferir en la administración de Justicia de la Nación”.

 

No cabe duda de que ese pronunciamiento de Trujillo, contribuyó a agriar más aun las relaciones afectadas ya, con el clero nacional, que nunca lograron retornar a la avenencia y la normalidad; proclamándose, desde todos los púlpitos de las iglesias en el país, los atropellos, maltratos y vejaciones de que eran objeto los sacerdotes, por parte de algunos de esbirros dolidos de la tiranía.

 

A pesar de que “Con la iglesia no se pelea”, según lo concebía Trujillo, lo cierto es que en el seno de su dictadura organizada, se urdieron algunas cositas en contra de esa institución y sus representantes, cuyas respuestas no se hicieron esperar; actuándose de manera sistemática y con la gallardía de costumbre, durante los meses postreros o últimos de ese régimen, que evidentemente, coadyuvaron en parte con su derrocamiento final, aun fuera de forma indirecta.

 

¡Los pleitos con la iglesias todas, los gobiernos tienen que saberlos manejar; hacerlo siempre con mucha cautela!  Esos curas y pastores saben influenciar muy bien con sus liturgias pueblerinas, sermones, prédicas, etc., en el pensar y accionar de los feligreses. ¡No se pierdan políticos nuestros; y acaten con atención, la citada opinión, del zorro aquel!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

¿Qué habrá detrás de tanta indiferencia?

Para cualquier persona, aun medio pensante, algo se debe estar cocinando, como se dice en el argot popular, detrás del caso omiso que hacen las autoridades, frente a ese amplio marco de reclamos y protestas populares, que se han estado escenificado en el país, durante los últimos meses.

 

Muchos entienden, y así osan externarlo, que tal indiferencia obedeced a una estrategia de orden político, tendente a la transferencia del poder a otro partido de los del sistema, al tiempo de provocar que, algún candidato aspirante del oficialismo, no logre alcanzar la primera magistratura del Estado, con miras a un eventual regreso después, que se considere como mesiánico- obligatorio.

 

Tendría mucha lógica una reflexión de esa naturaleza; toda vez que, resulta inexplicable una actitud de desprecio y oído sordo tan marcada hacia la población, cuando se estuviera pensando en una posible reelección presidencial; más aun, si se repara con atención y se ponderan, sosegadamente, los acontecimientos de carácter reivindicativo que se vienen dando en otras latitudes del mundo;  que incluso, han puesto término súbito a gobiernos en ejercicio pleno.

 

Podría ser certera o no esa apreciación.  Lo que sí puede considerarse cierto es que, alguna estrategia se  está tejiendo tras ese silencio inquietante.  Sólo queda aguardar hasta el decurso de las próximas semanas, para ver hacia dónde se dirige la embarcación de los que mandan en la actualidad; como, el volumen de paciencia que aun resta en el animo del pueblo dominicano, que cada vez más se siente burlado y abusado, para seguir aguantando  abajo.

 

¡Esperemos para ver, que el desenlace no está muy lejos!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Un egiptazo inductor aquí, podría estar a la vuelta de la esquina

La República Dominicana se ha convertido durante los últimos meses en un hervidero de problemas y angustias por doquier.  Sólo se habla en este país de huelgas, protestas, abusos de poder, apagones, carestías de  todas las cosas, criminalidad, etc., mientras la gente luce desperada, aburrida e impotente, y las autoridades haciéndose de la vista gorda.

 

Ahora, los prestamistas de Norte que más narigonean e imponen condiciones (FMI), y a quienes escuchan con mucha atención y obediencia las marionetas y tecnócratas alienados del patio, para complicar mucho más las cosas, están hablando de crear  nuevas cargas impositivas, como de la reducción del subsidio eléctrico, con un servicio bastante malo por cierto, según las informaciones que reseña la prensa local, para que el fisco pueda agenciarse mayores ingresos, que nadie sabe a ciencia cierta, a dónde van a parar.

 

Y, frente a esa panorámica de tanta peligrosidad que se tiene en estos momentos, que fácilmente podría desembocar en un estallido social con efectos impredecibles, algunos de los que osan referirse a la calamitosa situación nacional, sólo saben decir “debemos hacer tal o cual cosa”; pero ocurre que, nadie hace nada, y todo se queda a nivel de titulares en los periódicos.

 

Ya los obispos del Episcopado Dominicano, en su ultima Carta Pastoral, volvieron a referirse a la gran problemática que viene azotando a la sociedad dominicana; y de inmediato, tanto el flamante procurador general de la República, como el presidente de la Cámara de Diputados les salieron al frente, reconociendo y aceptando públicamente lo expuesto por los prelados; pues lo que está a la vista, no se puede contradecir.

 

Ahora, sí entonando la misma canción de siempre, “debemos hacer; estamos obligados a reflexionar”. Y, ¡no es que debemos hacer; es que se haga, y rápido!, para que no se colme la paciencia de la ciudadanía, y que ésta llegue a  estallar como un “cohete”, alcanzando con sus “dardos y fragmentos” a todos estos politiqueros demagogos,  clientelistas y corruptos que nos gastamos los dominicanos, en connivencia plena con los sectores empresariales y económicos poderosos que aquí se tienen; y que, son los que definen el qué hacer, el cómo y cuándo de las cosas.

 

Algo que resulta risible e irritante, en ese mismo tenor, es lo dicho por el superintendente de Electricidad, en el discurso de inauguración del majestuoso edificio que se habilitara recientemente  para esas oficinas, con una funcionabilidad más que cuestionable para todos los ciudadanos que se sienten afectados y burlados con el mal trato que les dispensan las leoninas distribuidoras; al igual que, el maltrecho servicio que ofrecen, con el aparente padrinazgo del “redentor”, vicepresidente ejecutivo de la CDEEE.

 

Dijo el señor Francisco Méndez, “que la distribuidoras deben ser más eficientes en la corrección de averías y manejar con pulcritud los procesos de gestión comercial en lo relativo a la medición, digitación y facturación; y agregó que, el consumidor del servicio público, los clientes deben ser tratados con guante de seda”. (Periódico  Diario Libre, del 18-2-11, página 20).

 

Todo luce indicar entonces, que dentro de sus funciones no está el intervenir y exigir que esas empresas comerciales tengan que proceder de esa manera, con los clientes obligados de un servicio público imprescindible. Si el asunto es por deber, los consumidores también ¡deben pagar, aunque no lo hagan!

 

Pero, a estos últimos, sí se les exige cumplimiento.  Se les persigue cuando se conectan ilegalmente, para paliar un poco el engaño de que vienen siendo objeto; y, tienen que soportar pacientemente los abusivos apagones no compensados, al margen de lo que manda la Ley General de Electricidad, sin tener a nadie que realmente les proteja, como es obligación que se haga.

 

Luego, la susodicha Ley General de Electricidad, sólo rige en favor de un sólo lado, los mandamás politiqueros y empresarios, dueños del jugoso negocito ese. ¡Al pueblo, que se lo lleve el diablo!

 

Es por ello que, de continuar las cosas como van, y nada más hablándose de que “debemos hacer, y no se hace nada”, se seguirán creando las condiciones para que, un egiptazo en el Caribe, dominicanizado, se encuentre a la vuelta de la esquina.

 

¡Que no se pierda nadie; pues, cuando la gente se “jarta, reacciona de mala manera”!

 

Rolando Fernández

 

Un futuro muy incierto nos espera

Muy loable resulta la preocupación que envuelve esa gran pregunta, “¿Qué nos depara el futuro?”, bajo la cual escribe, en el prestigioso periódico “Nuevo Diario”, de manera bastante certera y reflexiva, como haciendo un llamado casi directo, podría decirse, a la conciencia nacional, el señor Jackson Pichardo, refiriéndose a los derroteros que le podrían esperar a este país, ante las cosas que vienen ocurriendo, y la indeferencia que ostenta una gran parte de la ciudadanía.

 

Todo cuanto usted expresa, señor Pichardo, es la pura verdad; pocas cosas se le han escapado.  Podríamos hablar aquí de muchos avances logrados en diferentes aspectos, aunque no del todo cierto, como es obvio.  Pero, ninguna nación sin educación  básica eficiente, salud  pública, seguridad ciudadana; y, otros servicios públicos imprescindibles, puede salir a camino alguno.  Ahí, estamos totalmente de acuerdo.

 

Ahora, lo que sí resultaría  muy cuestionable, por no decir difícil, en nuestra estructura actual, es eso  que apunta, de que “la clave del futuro de las grandes mayoría debería ser la de una participación más militantes y consciente en la actividad política, una participación dirigida a buscar respuestas a los problemas más comunes que se agravan por la falta de contraloría social”.

 

El asunto está, en que ese control ciudadano, esa integración de los dominicanos, como una militancia participativa en favor de los mejores intereses nacionales, jamás tendría sentido  alguno, dentro del sistema político actual que nos gastamos, viciado por la corrupción, el clientelismo, la falta de identidad nacional, el maridaje de las autoridades con el empresariado y los intereses económicos dominantes; la enajenación del patrimonio nacional; y, el endeudamiento externo sin control, a menos que tales iniciativas no sean para combatir, o tratar de eliminar todos esos flagelos lacerantes, sin lugar a dudas.

 

Todos esos males normados aquí en el orden político, tienen que ser erradicados totalmente, para dar paso a una nueva estructura gobernante, aun sea bajo los mismos tres poderes existentes, pero que operen con plena independencia entre sí; no como sostén y cómplice uno del otro, tal cual ocurre en la actualidad.

 

Hacía ahí, es que deben ir los aprestos de la población en sentido general; pues toda, no puede participar de manera directa en actividades políticas. Sí, procurar la creación de nuevos líderes, más nacionalistas; la instauración de gobiernos menos permisivos;  libres de corruptelas; y, excluir a los comerciantes dentro de ese ruedo,  ¡Esa sí debe ser la gran intervención de todo ciudadano, consciente de su deber patriótico!

 

De no ser así, señor Jackson Pichardo, lo que nos deparará el futuro, será más que incierto; lamentable y deprimente, a pesar de los bultos y caramelos de las ideas de modernización que se venden y se tratan de  inculcar por doquier. ¡Créalo, y afírmelo!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Los votos duros decidirán

Lo que de ordinario se estila en los procesos eleccionarios uasdianos, es la celebración de segundas vueltas. Es una situación que no sólo se da, a nivel del tan apetecido cargo de rector, sino también, para las otras posiciones electivas de menor categoría dentro de la institución.

 

El torneo electoral próximo pasado, no constituyó la excepción.  Y, durante la semana entrante ya, los uasdianos con derecho a voto, tendrán que concurrir de nuevo a las urnas, para decidir de manera definitiva, cuales serán las nuevas autoridades que dirigirán los destinos de la academia durante el trienio 2011-2014.

 

Mientras tanto, se está en el proceso de alianzas, ofrecimientos y cabildeos políticos, con miras a poder lograr,  los contendientes punteros, los votos requeridos. ¡Ofrecen lo que sea; el asunto es llegar!

 

Ahora, las votaciones que vienen en segunda vuelta, en esta ocasión, tienen un ingrediente algo especial; y es que, los candidatos minoritarios que resultaron, y con los que hay negociar, tienen ambos lo que en política denominan un “voto duro”, cuyos electores conservan siempre, y difícilmente lo  otorgan en favor de contendientes contrarios, aun las negociaciones que se puedan dar entre los niveles superiores – candidatos preferidos descartados en primera vuelta, y los aspirantes que de nuevo intervendrán en una siguiente ronda de votación -.

 

Sí, y sólo sí, podrían avalar los dueños de esos votos duros, pactos de apoyo, cuando entiendan que no redundarán en beneficios particulares; y que, contribuirían a ir creando las bases para un nuevo intento de su proponente favorito.

 

Por lo tanto, los candidatos que quedaron fuera, profesores Alejandro Pichardo y  Rafael Nino Féliz, con los que hay que pactar obligatoriamente ahora, poniéndose en evidencia una vez más el dicho aquel, de que lo pequeño también tiene su valor, deben reflexionar sosegadamente, para ver por quien se inclinan en términos de apoyo electoral; de manera, que no se vean afectadas sus posibilidades futuras; y que, la línea que se procure bajar, sea acatada sin problemas, por sus afectos y files seguidores.

 

De no adoptarse una decisión acertada, se estaría corriendo el riesgo de salir afectado negativamente, no solamente en el presente, sino también para un después.

 

Apoyar en este caso, merece mucha ponderación; pues, los dos chiquitos en estos momentos, serán potenciales candidatos a la rectoría  de la UASD, en  el 2014, dependiendo, claro está, de la habilidad política con que ahora se manejen.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Los extranjerismos mercadológicos

La verdad es que, en nuestro país, el sentido de identidad nacional se ha estado yendo de bruces con rapidez, sin que ningún organismo oficial evidencie la intención de procurar rescatarle.

 

Es indudable que la penetración cultural, como determinadas formas de vida que se dan en ultramar, han venido invadiendo por completo la sociedad dominicana, encontrando aquí potentes caldos de cultivo, como los son, entre otros: el analfabetismo y la ignorancia marcada en todos los órdenes.

 

De otro lado tenemos, los efectos  incidentes de la alienación inducida por parte de los sectores económicos y políticos mandantes, para poder continuar narigoneando a la gente, aun más, como decía el gran maestro,  profesor Juan  Bosch; al igual que, la marginación de la auto-concienciación ciudadana; siendo probablemente esta última, la causa de mayor peso.

 

Desde hace ya gran tiempo, este país se ha venido  convirtiendo en el traspatio de otras naciones, con mayor visión y  deseos de progreso, que sólo nos tiene como mercado de consumo,  y de zafacón para el envío de sus dañosos inventos, desperdicios y lacras sociales, mientras los dominicanos nos limitamos a hacerles el coro, como a recibir dádivas y prebendas, amén de tomarles dineros prestados, bajo condicionantes antinacionalistas y de subyugación.

 

Ya nuestra música autóctona está de capa caída, para dar paso a los ritmos sincopados y metálicos, que sólo inducen a las drogas y el sexo degenerado. Las costumbres centenarias de la nación se han puesto en el olvido; como, el respeto a los principales símbolos patrios, una loable actitud cívica, que otrora nos distinguía.

 

La moneda oficial de la República, al igual que el  idioma, se les trata como al “pan chiquito”, que se deprecia siempre; nadie lo quiere.  ¡Es una pena! Y, lamentablemente, hay que seguir recordando la época aquella, a la que tantos prefieren no referirse,  dizque para no herir  supuestas susceptibilidades de muchos ricos compatriotas, cuando bien se sabe lo que hay en el fondo, los cuestionables patrimonios. Pero, las remembranzas se mantienen; pues, esas eran cosas muy sagradas en el aquel entonces. ¡Hay que reconocerlo!

 

Hoy, en cambio, la mayoría de los productos que aquí se expenden, aun sean de fabricación nacional, y muchas actividades que se llevan a cabo, se les denomina con extranjerismos, bajo nombres en idiomas diferentes al nuestro. A veces, hasta mal escritos, para disimular el copiado.

 

Lo mismo ocurre con la identificación de las plazas y locales comerciales, y hasta con los lugares en que se ofrecen servicios pueblerinos diversos, como son: salones de belleza, sastrerías, talleres de mecánica, bares y restaurantes, etc. La mayoría son nombrados de manera americanizada, españolizada, afrancesada o italianizada.  Parece ser, que si los dominicanizan, nada se vende o se consigue.  ¡Que poco valor nos damos! ¡Que tan poco nos creemos merecer! Hay muchos nombres aquí, dispuestos por comparonerías y “allantes”, que lucen  más risible, que otra cosa.

 

Igual ha pasado con los precios de la mayoría de los bienes y servicios, que se exhiben  en dólares, como si aquí estuviéramos en las calles newyorkinas.   ¿Y qué es lo que está pasando con las autoridades correspondientes nuestras; o, es que no se tienen ya?

 

Si la  identidad nacional se perdió, y las  normativas que nos regían en los órdenes señalados dejaron de tener vigencia, cerremos entonces el país. Y, dejémonos de estar hablando sandeces demagógicas sobre Juan Pablo Duarte, y su pensamiento patriótico, como ocurre siempre, el 26 de enero de cada año.

 

Rolando Fernández