¡Qué situación más embarazosa!

 

La verdad es que, ante la presente crisis sanitaria a nivel de la sociedad mundial, cualquiera, pensando sosegadamente, se preguntaría: de alejarse de las “manos” de la ciencia, o reportarse cada vez más incierta, la posibilidad de controlar la expansión definitiva del Covid-19, respecto de ese gran conglomerado, ¿qué será del mismo?, cuando las prácticas del uso de las mascarillas, como del distanciamiento social, se conviertan en definitivas, y obligatorias, por gran tiempo, para todos los seres humanos?

Cómo se podría convivir de esa manera, con las caras parcialmente tapadas, y huyendo de los demás congéneres; limitado en todo accionar personalizado, incluidos aquellos que tengan que ver, con los de carácter formativo-docente tradicionales; y, hasta los que conciernan al orden sentimental-amoroso entre parejas, lo cual sería mucho decir, y preocupante en extremo, por supuesto.

Se acabarían casi por completo los encuentros sociales, como las fiestas y demás eventos asociados; en los que, como es obvio, el distanciamiento impuesto interferiría hasta con los enamoramientos de estilo; y, las camaraderías rutinarias.

¿Qué sería de los noviazgos?; y, se afectarían los lazos matrimoniales, por supuesto; como, la creación de las tribus sanguíneas necesarias, en el marco de las formalidades debidas.

En el orden laboral propiamente, ¿se podría mantener la inclinación amorosa hacia ese sector? ¿Qué motivación habría? ¿Con qué sustento emocional se alimentaría la proclividad en tal sentido? ¿Trabajar solo para estar cansado? ¡Estaría fuerte eso!

Es obvio que, serían circunstancias muy embarazosas, para el sosiego, y continuidad obligada de la especie humana, bajo la nueva forma de vida impuesta: la covidianidad, prácticamente a nivel mundial.

 

 

Políticos ofreciendo para no cumplir, y el Covid-19 atacando

Ambas son las realidades concretas, al unísono, que se viven en Dominicana, con efectos previsibles dañosos a posteriori para este mofado pueblo, políticamente hablando, y, ahora atacado, además, por una letal pandemia que se expande a nivel nacional, sin discriminar a los afectados.

Es bien sabido que, cuánto ofrecen los políticos cuando se están ofertando para llegar al poder, siempre se queda en el tintero, después que lo alcanzan. ¡Todas son farsas y demagogias!

El decir que se va a corregir, hacer, aportar a la sociedad, luego de llegar, a pesar de no saberse con lo que se va a encontrar en el Estado; lo que se habrá de recibir; ni, estar al tanto, por supuesto, de las circunstancias gravitantes que puedan impedir cumplir con otros tipos de promesas que se hacen, son puros ofrecimientos aéreos.

Las campañas electorales se diseñan, para embaucar a la gente; dilapidar los mismos cuartos del pueblo; discursear demagogias, e hipocresías baratas.; como, vender resultados ficticios de encuesta pagadas, para los incautos que hacen caso a esos datos fabricados, a los fines de vender imágenes personales.

En estos precisos momentos las patrañas y los ofrecimientos en el aire, demagógicos, de los políticos del patio, a través de los años, bien les han dejado ver el refajo; y, eso ha ocurrido con relación a una de los sectores que se reporta más importante para la ciudadanía en general, el área de la salud.

El Covid-19 ha encuerado las deficiencias escalofriantes del sistema sanitario que prevalece en esta nación; los grandes negocios que se han hecho alrededor del mismo; y, la corrupción rampante que lo pincela, a partir de los maridajes políticos-empresariales con que se diseñó.

La falta de asistencia estatal médico-hospitalaria hacia la población, con este monstruo sanitario atacando de frente; haciendo de las suyas, no ha sido óbice para que los políticos del solar continúen en lo de ellos.

Por lo que se puede apreciar, no importan las precariedades relativas al combate del coronavirus; las eventuales medicaciones posibles, las pruebas rápidas suficientes, los análisis de laboratorios imprescindibles; como, los respiradores mecánicos necesarios, etc., Y, menos, la capacidad hospitalaria instalada entre nosotros. Toda gira en torno a las próximas votaciones nacionales.

Lo que más interesa, por lo visto, es el torneo electoral que se avecina en el país, que está ya a la vuelta de la esquina; como, el salir cada cual airoso durante el mismo. Son los pensares que prevalecen en las mentes de los competidores envueltos.

A partir de titulares como ese que a continuación se transcribe, es mucho lo que se puede inferir en relación con lo tratado:

“Leonel acusa al Gobierno de utilizar RD$100 mil millones para “posicionar” a Gonzalo”, noticia de primera plana, (periódico “HOY”, del 8-6-20).

Así se expresó el candidato presidencial de la Fuerza del Pueblo (FP), partido competidor durante este proceso electoral. Pero, cualquiera se preguntaría, y él, y los otros aspirantes a sentarse en la principal silla palaciega, cuántos “molongos” estarán gastando con igual propósito: alcanzar el poder.

¡Inquieta!, ¿verdad? Se torna preocupante el derroche obvio conjunto, mientras el pueblo padece de la pandemia de referencia, con una connotada expansión que, según las informaciones que se publican, en términos de infectados y fallecimientos, ya  con cifras escandalosas; y, que no obstante puedan estar siendo pinceladas hacia arriba, o todo lo contrario, ¡la presencia de la problemática  en el país, es una fehaciente realidad!, con el agravante de las carestías marcadas relativas, que se hacen más evidentes cada vez, y aumentan en torno a la imposibilidad de manejo, como al necesario combate en contra del letal virus.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Suena como “burlesco”. ¡Qué lástima!

La verdad es que, cuando esos estimados por la población, solo como indoctos politiqueros, y nada más, que con regularidad presiden las Cámaras Legislativas de eso que en Dominicana llaman Congreso Nacional, invitan a votar en favor, o contra de cualquier moción sometida, a los ocupantes de las curules presentes, tal parece que, desconocen esos el real significado del término “honorable”; que, entre otras cosas, se refiere a: personas honradas, venerables, respetables, y distinguidas, según fuentes gramaticales consultadas.

Por eso utilizan en su seno la famosa frase, que luce hasta burlona, por cuánto se conoce sobre los componentes de este primer Poder del Estado nuestro, y que cada vez más trasciende hasta la opinión pública: “voten honorables”; en eso que luce como una especie de “jauría humana”, más que otra cosa, debido a las actitudes personales indebidas, y los comportamientos osados, como despreciables, que de ordinario allí se registran.

¡Sí!, donde la preocupación por este pueblo, y la defensa de la sociedad que seudo representan, brillan por su ausencia; en que nada más median los intereses personalizados y partidaristas; al igual que, la voluntad de levantar las manos para aprobar lo que sea, fungiéndose como caja de resonancia del Poder Ejecutivo de turno, y en pos de homologar iniciativas muchas veces desaprensivas, que desde ese se promueven con regularidad. ¡No hay contrapeso alguno para aquel, como es lo que debería ser!

Cuando allí se escucha decir a uno de los mandamases que dirigen a los tantos ahí considerados borregos: “voten honorables”, las paredes en esas salas parecen retumbar, como queriendo decir, aquí la honorabilidad brilla por su ausencia; lo que se tiene en estas curules son politiqueros, “levanta mano”, y busca lo de ellos; gente movida por intereses personales y grupales; nunca parecidos a verdaderos congresistas, de esos que se destacan en otras latitudes; que hacen un real trabajo en favor de sus sociedades.

Como un ejemplo más que ilustrativo se tiene aquí: “Un diputado leonelista y otro danilista se van a los puños en la Cámara de Diputados. (Periódico digital “Listín Diario”).

Tremendo espectáculo boxístico en pleno Congreso Nacional. ¡Qué vergüenza!, ese acto tan bochornoso, en una de sus sesiones últimas. Entre honrables, ¿verdad? ¡Cuánto descaro a la vista!

Cualquiera se preguntaría, y cómo es posible que en Dominicana, cualquiera pueda aspirar a ser senador, o diputado de la República; gente sin mérito real alguno: comunicadores mediocres, bachateros, merengueros malos, etc. “Eso llora ante la presencia de Dios”, como reza un dicho popular.  Ahora hay un grupo de seudo comunicadoras, de esas “brillosas” solo en la televisión y la radio nacional, que se creen capaces, pretendiendo ocupar posiciones legislativas en este país.

¡Ay mamacita, qué esperanza!; con la disponibilidad de tantas personas valiosas que tiene esta República, aptas en todos los órdenes, y tomando en consideración la importancia de ese primer Poder del Estado nacional, en términos de elaborar y aprobar leyes aplicables a toda una sociedad; como, el servir de control al Poder Ejecutivo, para bien del país. Y, de forma tal, que este sea dirigido con equidad, capacidad, mesura, honradez, etc.; sin distingo, ni favoritismo ciudadano alguno.

En consecuencia, la pregunta obvia sería: ¿y cómo es posible esa cualquierización congresual, entre gente de una sociedad que se supone algo civilizada?; qué sus componentes solo sean vistos, como tontos útiles, para ir a sufragar en las urnas, a partir de los procesos electorales embaucadores, y engañosos a todo dar.

El proceso electoral que se avecina representa, indudablemente, una nueva oportunidad para los dominicanos, y dirá si este país habrá de continuar en lo mismo; con un Poder Legislativo en manos de mediocres, “comerciantes de consentimientos”, y arribistas politiqueros, dictando leyes, “resolutando”, o adoptando decisiones, para toda una nación. ¡Esperemos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Nosotros abrimos, y cuídense ustedes. ¡Qué bien!

Es lo que parece quieren decir las autoridades estatales nuestras. Según el flamante ministro de Salud pública local dijera a la prensa (véase “Listín Diario”, del 4-6-20, primera plana: “Ahora hay más riesgo de contagio”, y reseña correspondiente, página 2), con relación a la pandemia del Covid-19 en el país, que como es obvio suponer, sin sus palabras incluso, es algo previsible, a partir de “aperturarse” las actividades económicas, por disposición gubernamental, con principalía luego de la segunda fase programada.

Al escuchar a ese funcionario hacer tal aseveración, luce como que las autoridades oficiales han descubierto los plátanos mellizos. ¡Claro que sí! Las probabilidades de infectados y fallecidos tienen que ser mayores, después de esas cuestionadas decisiones de abrir las labores cotidianas nuestras, que tantos aquí han considerado precipitadas, cediéndose a las presiones sociales, como de los poderosos grupos empresariales que gravitan entre nosotros.

Se allantó prevención antes contra el virus atacante, a través del confinamiento de la gente; la famosa cuarentena; el toque de queda; el uso obligatorio de las mascarillas; y de hasta vestuarios especiales para los médicos que asistan a las personas con ese mal. en clínicas y hospitales públicos.

Y, ahora, sin mucha ponderación, se suelta a todo el ganado (ciudadanía) a caminar, sin control efectivo, por calles y avenidas de la nación; cuando aún ni siquiera se conoce en realidad la causal motivante principal de tan letal crisis sanitaria.

Se vuelve al mismo desorden cotidiano; a los tapones vehiculares; a las aglomeraciones de personas; al comercio callejero. La gente anda como desorientada, y hasta despavorida en algunos casos. Es previsible que, con el desorden social incontrolable que aquí se tiene, el caos presente no se podrá enfrentar, teniendo que asumir cada cual los riesgos de salud probables implícitos.

En ese tenor, habrá que ver en lo adelante, cómo seguirán aumentando las cifras de contagios y fallecimientos, sobre las que tampoco se cree mucho; se entienden maquilladas, a partir de las desescaladas de la economía; cuando este país, no está preparado para enfrentar un rebrote expansivo de la crisis sanitaria, in crescendo siempre, Cómo se podrá administrar un eventual desbordamiento del sistema hospitalario nacional. Se tiene la mirada puesta en: ¡después que pasen las elecciones! “¡Qué Dios nos coja confesado!, como reza el refrán popular.

Eso debió haberse pensado muy bien, ante las ocurrencias ajenas con respecto al flagelo sanitario que viene aquejando a la humanidad, el coronavirus, y nuestras posibilidades de asistencia estatal médico-hospitalaria a la población.

En que aquí estamos desarropados en ese orden. De igual forma, en que lo político y el certamen electoral que se avecina son asuntos importantes, pero que no deben estar por encima de la salud de la población dominicana. ¡Craso error, no considerar así eso último!

Otro fator de extrema consideración, respecto del cual se ha debido reflexionar también, son los vacíos estatales propios de los periodos de transición relativos a los cambios de gobiernos; y, más aún, cuando los mandamases que han estado en el Palacio Nacional, tienen que abandonar ipso facto el poder, en la fecha que establece la Constitución de la República.

¡Asalta el no me importa ya! Y, como es lógico suponer, a los que vienen luego, hay darles días suficientes para su asentamiento en las posiciones, y la preparación administrativa del Estado. No pueden comenzar a ejecutar de inmediato. Se tiene que esperar lo necesario.

Pregunta pertinente: ¿Qué pasaría con el manejo de una gran crisis como esa, cursando en ambos espacios de tiempo? ¡Hay que imaginarse la debacle posible en acecho!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Trabajemos cara a cara con los alumnos! Solo así se forma

Vamos a impartir docencia de manera presencial, aunque sea imprescindible adoptar todas las medidas preventivas de lugar.  ¡Se puede! Eso de clases virtuales aquí, muy poco funciona. Realmente, este país no está preparado para eso.

¡Dejémonos de estar comparándonos, y politiqueando!, en desmedro obvio de la formación académica de nuestros jóvenes, que se les entiende los llamados por excelencia a ser mañana los sustitutos de lo que hoy se tiene entre nosotros, en el orden profesional-científico.

A esos muchachos hay que tratar de prepararlos lo mejor posible para el porvenir; crearles conciencia sobre los deberes y responsabilidades profesionales que deberán asumir en el mañana, lo cual solo puede lograrse trabajando con ellos cara a cara; no a través de dispositivos tecnológicos (computadoras, teléfonos móviles, etc.).

Ese invento de nuevo cuño entre nosotros, quizás pueda surtir efectos parcialmente favorables, aplicándolo en los niveles bajos de la educación local, cuando las circunstancias obliguen, como en la actualidad ocurre, por la pandemia sanitaria del Covid-19, que viene azotando la nación; pero, con el concurso de los padres de esos menores y adolescentes, del que la mayoría no dispone.

Los objetivos en ese caso son muy distintos – preparación básica -; amén de que, se trabaja con mentes menos saturadas por el diario vivir; y también, más adheridas a los “acotejamientos” sociales inducidos, para la asimilación de los esnobismos de estilo hoy, Obvio que, cuando de formación profesional se trata, las fragancias que medien deben ser otras.

En esta República, aunque se hable en ella de “Revolución Digital – Educativa”, idea innovadora que se trata de vender desde la política, con más demagogia, que buena intención no está instalada la capacidad tecnológica suficiente requerida, en el ´ámbito poblacional completo. Además de que, donde pueda aparecer, no son muchos los estudiantes nuestros de educación superior, que cuentan con los recursos económicos requeridos para costear los equipos y servicios de Internet necesarios.

Viene a dificultar más el asunto, el hecho de las deficiencias comprobadas, y el poco sentido de responsabilidad que observa un gran segmento del estudiantado nacional, destacándose a  ese grado, aspectos que se  ponen de manifiesto, principalmente, a nivel de las aulas universitarias, fraguas para la formación del relevo profesional exigido en esta nación, responsabilidad con la que no se debe estar ensayando prácticas crudas entre nosotros; intentando sancochar los semestres académicos que se cursan en la actualidad.

Todo el personal docente de este país, en el ámbito de la enseñanza superior, conoce bien sobre esas problemáticas fehacientes, con principalía a nivel de la universidad estatal, por la procedencia conocida de los estudiantes que con regularidad recibe la misma, y donde de ordinario uno se encuentra, con alumnos que apenas saben leer y escribir bien; que no están aptos para estar cursando estudios en ese grado educativo. Y, cuando de aritmética básica hay que tratarles, “ahí que la piña se pone agria”, como dice el pueblo

Se tienen que hacer en las aulas ingentes esfuerzos profesorales, para poder conjugar el llenado de las escandalosas lagunas que se arrastran, y que en la mayoría de los casos no reconoce el estudiantado, con el impartir nuevos conocimientos superiores, base para un ejercicio aceptable laboral a posteriori. Tampoco hacen esfuerzos, para tratar de superar oportunamente su falta de preparación previa.

El grueso de esos muchachos, en nuestra experiencia académica universitaria, dificulta la labor docente, presencialmente hablando. Ahora, hay que imaginarse lo que puede ser a nivel virtual. Dejémonos de querer imponer aquí una práctica infructuosa, y vámonos a trabajar en las aulas, con la protección, y el aislamiento social posible, aunque haya que “romper corozos” allí, como se dice. Se puede enseñar más así, a pesar de los riesgos probables envueltos, en este caso, sanitarios.

¡Riesgos, los hay en todo! Además, es probable que con este virus – Covid-19, los dominicanos tengamos que acostumbrarnos a vivir por años, y cuidarse, por supuesto, en los que no será posible poder contar con los equipos, la praxis, concienciación estudiantil, y las capacidades económicas necesarias, para poder estar hablando de efectiva formación a distancia, virtual, en esta República

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué “refranazo”, siempre comprobable!

“Perro huevero, aunque le quemen el hocico siempre come huevos”. Qué gran refrán, producto de las vivencias y sabiduría pueblerina de la gente, El mismo siempre se reporta de acierto comprobado, sin importar situaciones prevalecientes. ¡No importa cuanto pueda ocurrir!

La clase política latinoamericana, principalmente, no levanta cabeza, a pesar de que procuren enjuiciar a muchos de sus componentes, y que tengan algunos que abandonar los cargos públicos que ocupen. Se reportan como “perros hueveros”, y continúan con las hazañas desfalcadoras en contra de los pueblos a que pertenecen.

Según algunos reportajes periodísticos que han trascendido, la grave crisis sanitaria por la que viene atravesando la sociedad mundial  – pandemia del Covid-19 –, y cuyos manejos estatales particularizados en el área,  constituyen  excelentes muestras demostrativas de lo expresado, (“Varios funcionarios públicos se han visto obligados a renunciar por varios casos”. Periódico “HOY”, del 28-5-20), las ejecutorias referentes desaprensivas, se han puesto más que de manifiesto.

Ese brote viral, tan letal para la humanidad, no ha sido óbice para que todos estos políticos ladrones y corruptos de nuevo cuño, principalmente, que le regentean, hayan tratado de “hacer su agosto en diciembre”, como se dice., realizando, al igual que justificando, compras de utensilios y medicamentos, no todos realmente necesarios, requeridos para el combate del mal, según los intentos que se hacen. Se las están buscando, aun sea en detrimento de las diversas poblaciones que resulten afectadas.

Se adquiere lo que sea, como a precios sobrevaluados cualesquiera: mascarillas, guantes, ventiladores mecánicos, mobiliarios para hospitales, desinfectantes, medicamentos (sin efectividad comprobada todavía), etc. El asunto destacable, son los negocios, las comisiones, y las reciprocidades con los grupos patrocinadores de campañas electorales, pecándose en rio revuelto.

Bastante edificante, e importante a la vez, resulta un trabajo relativo procedente de Miami, que aparece publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 28-5-20, página 4B, intitulado “Pandemia del COVID-19 impulsa la corrupción en Latinoamérica”, donde aparecen informaciones que se deben conocer, por las revelaciones importantes que envuelven.

Qué “barbarazos” que son, estos políticos ladrones y corruptos de nuevo cuño, en su mayoría. Consideran esos trúhanes, qué la parte más ancha de la copa siempre debe ser para ellos, y los demás, qué recojan los sobrantes. Para esos estimados tontos útiles, votantes, es lo mejor. ¡Así lo creen!

Posiblemente, no hay ningún país de América Latina que esté libre de pecado, en el tenor de lo que se trata. La corruptela campea por sus fueros, y sin que se adviertan luces al final del túnel, para su combate real.

Los políticos en esta, son cada vez más avaros y desaprensivos. Y claro, en Dominicana, específicamente, se respiran casi los mismos aires. El considerado mínimo enfrentamiento local al coronavirus (Covid-19), así lo ha puesto en evidencia; en cuyo tránsito de la pandemia, lo que más se ha podido saber es sobre los jugosos actos de corrupción de muchos actores participantes, según las informaciones llevadas hasta la opinión pública.

Licitaciones, y compras de todo tipo, se han tenido a granel en esta República, esgrimiéndose cada vez la crisis sanitaria; y, con el agravante concurso que siempre ofrecen los poderosos empresarios del patio, como de fuera, con su respectiva derivación hacia los comerciantes inescrupulosos de abajo que se gasta el país.

Qué no se duerman en sus laureles esos turpenes, como en los brazos de la impunidad que les viene acariciando desde hace tiempo. Deben recordar que también pueden ser ellos, tocados por las manos, a veces “áridas” y pesadas de la Madre Naturaleza, punitiva de las malas acciones de los hombres; y, qué aplica la Ley de Causa y Efecto de manera inexorable, en los momentos menos esperados.

Qué puede sobrevenir un rebrote significativo del “Covid-19”; o, cuando no, uno nuevo, “Covid-20”, que haga acto de presencia en el planeta Tierra, dirigido especialmente hacia los políticos corruptos y ladrones, que se han venido burlando de la humanidad por décadas; de forma tal, “que se acabe con el perro y la rabia”, de una vez por todas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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