¡Qué sea el pueblo, quien elija a los jueces de las llamadas “Altas Cortes”!

 

Ante una denuncia de ese “calibre”, como la que está haciendo el connotado jurista nuestro, doctor Juan Miguel Castillo Pantaleón, y que apareció en el medio digital “almomento.net”, edición de fecha 27 de diciembre del 2015, bajo la firma del periodista Jhonny Trinidad, al igual que en otros periódicos escritos de amplia circulación nacional, que entendemos debe tener suficiente base sustentatoria, por el perfil, tanto personal, como profesionalmente hablando, de quien la expresa, por una parte.

 

Por otra, los escándalos que desde hace tiempo ya se vienen verificando a nivel del Poder Judicial nuestro, evidentemente regenteado a base de fuertes intereses políticos, como económicos locales, situación esa que explosionó de manera muy marcada durante el año 2015 que finaliza, haciéndose eco la opinión pública, tanto a nivel nacional como internacional.

 

En adición, que mientras sean los políticos representantes de los sectores nuestros gobernantes, aposentados aun sea de forma transitoria en los poderes del Estado nacional, Legislativo y Ejecutivo, quienes tengan a su cargo la conformación del tercer Poder, el Judicial, jamás se podrá esperar que desde allí se actúe con la independencia mental demandada; con la venda en los ojos que tal administración y aplicación requieren.

 

Es obvio que, siempre se habrán de deber favores y reciprocidades a quienes intervengan, o designen a los músicos que conformen esa “orquesta”, cuyos ritmos  no se podrían afinar  nunca de esa manera.

 

Es por ello que, una declaración como la formulada por el eminente jurisconsulto nuestro, doctor Castillo Pantaleón, debe poner  en alerta a mucha gente en este país, e inducir a la ciudadanía en general a mantenerse como la guinea tuerta; dormir con un ojo abierto y el otro cerrado, tal reza un dicho popular, a los fines de interferir con los objetivos señalados, para que no nos acabe de llevar el diablo a todos aquí.

 

Dijo: “Grupos empresariales, de la sociedad civil y de partidos políticos pretenden asumir el control de la Suprema Corte de Justicia, “para que actúe al servicio de sus intereses”. Y advirtió en adición, “a esos propósitos también se han sumado grupos foráneos y representaciones de  delegaciones diplomáticas.

Ampliando, señaló que, “las pretensiones de esas instancias no se quedan solamente en la Suprema Corte de Justicia y su presidente, Mariano Germán Mejía, ya que el plan incluye también a la Junta Central Electoral y los tribunales Constitucional y Superior Electoral”.

Reflexionando en el orden de lo expresado, un pensar que vendría a la mente de toda persona sosegada, aunque quizás para muchos parezca algo estúpido es que:  la única forma de evitar el que la administración y aplicación de justicia en la República Dominicana no estén tan supeditadas a los intereses políticos y económicos locales, es que tanto los jueces de la Suprema Corte de Justicia, órgano cabeza del Poder Judicial, como del Tribunal Constitucional, y el Tribunal Superior Electoral, que conforman entendemos las denominadas “Altas Cortes” en el país, sean elegidos por el voto popular, y que de ellos emanen los nombramientos y las delegaciones de funciones complementarias pertinentes, en el  marco de sus respectivas competencias.

Generalizando, ¿por qué no puede hacerse lo mismo con el Poder Judicial, tal ocurre con los representantes del Legislativo y el  Ejecutivo? ¿No tiene que haber, se supone, independencia total entre los tres?

¡Qué sea el pueblo quien escoja para su designación los jueces de las llamadas “Altas Cortes”! Sabemos que no sería una tarea fácil. Pero, no hay otra forma de introducir en esa importante instancia nuestra, la libertad total de acción que se requiere.

Como se puede apreciar, es solo una idea, ante las pretensiones denunciadas por el señor Castillo Pantaleón, que se infiere no están en el aire, como el “aluvión” de escándalos indecorosos con que ha sido sacudida y atormentada la sociedad nacional durante las últimas semanas del año 2015, que está llegando a su término, provenientes de esos litorales.

Nuestra disciplina profesional no es la de abogado. Ahora, tampoco  creemos que haya que serlo, para estar conscientes todos de que hay que romper con ese maridaje: justicia-políticos-empresarios entre nosotros; pues de otra forma, nunca se podría sanear aquí el Poder Judicial.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Es con tus mismos cuartos pueblo!

 

¡Claro que sí!, y tú nada de concienciarte, por  acabar de despertar. ¡Qué lástima! Te siguen engañando con toda libertad. No es que los políticos quieran agradarte en Navidad, y Día de Reyes; que estén pensando realmente en ti; en tus precariedades para disfrute de la época.

 

¡No!, lo que andan buscando es continuar ellos viviendo bien “a costillas tuyas”, después que, por las cajas repletas de tonterías comestibles que te dan para la cena de Noche Buena, y los juguetes para entretener a los mocosos en la llamada “Festividad de Epifanía”, se les respalde con el voto electoral politiquero.

 

Procede tener presente que, la mayoría de las veces, el aceptar, y tener que reciprocar después por lo dado, se parece mucho a cuando los tratamientos resultan más dañosos que las propias enfermedades. ¡Son peores pues!, valga la analogía.

 

Es lo que por igual se verifica con las limosnas con que los políticos tratan de embaucar a los pueblos. “Te allanto para que votes por mí”, es lo que internamente está en sus cabezas; y, luego se burlan de la gente en su propia cara, cuando ésta se deja usar como borrego impensante.

 

Ningún político gasta un chele de su propio peculio para regalarte nada en Navidad y Reyes. Todo se hace con cargo al erario público, que alimentan con las onerosas cargas impositivas que te aplican, tanto pronto comienza el nuevo año. Verbigracia: “En enero sube Itbis para varios artículos”. ¡Noticia reciente de primera página en un periódico local!

 

Entonces, se quieren vender como los complacientes y dadivosos mandantes. Pero, no hay tales cosas. Todo no es más que demagogia e hipocresía. ¡Indecoroso mercadeo político!

 

Pueblo, no te deje seguir jodiendo de todos estos políticos corruptos y ladrones de cuello blanco. ¡Vota en las próximas elecciones por tu bien!, y olvídate de las dádivas pascueras politizadas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡La París volvió a “parir”!

 

Sí, nuestra populosa calle París, con todos sus espacios conexos, ha vuelto a “parir” sus mismos hijos de siempre, a pesar de los tantos allantes provenientes de las autoridades a las cuales compete el orden público a nivel local, como las edilicias a que corresponde el control y manejo de esa jurisdicción capitalina.

 

Son los “vástagos” más notables: montones de basura, suciedad por doquier, desorden vehicular, mercado callejero sin control alguno, aceras ocupadas, delincuencia, y carteristas a granel, entre otras “perlas”, dignas de consideración y enmienda. ¡Diablo!

 

La verdad es que, solo en un país como éste, donde el respeto a las normativas cívicas más elementales, y la falta de autoridad, que se tornan cada vez más patentes, las cuales desde hace gran tiempo comenzaron a brillar por su ausencia entre nosotros, se puede observar un escenario tan despreciable, como ese que se   tiene en pleno centro de la ciudad: la calle París, con Ave. Duarte, y sus  alrededores más cercanos.

 

Eso da vergüenza, y enfada por demás, a todo aquel que se sienta ser buen dominicano. No importa que nos  encontremos en plena época navideña, tiempo en que impera la vendedera, para permitir allí todo ese desorden, violaciones a los espacios públicos, y una asquerosidad alarmante.

 

Esa permisividad rompe el saco, como se dice.  Cuándo aparecerá en esta nación gente en capacidad de ponerle el cascabel al gato, como reza un refrán popular, para que situaciones como esas desaparezcan a nivel nacional.

 

Se ven en ese lugar, y todos sus  entornos aledaños, cabe reiterar, acumulaciones de basuras por doquier, ocupación de las aceras peatonales, al igual que, parte de las calles para el tráfico vehicular. Los vendedores públicos, o callejeros, deambulan por toda esa área, y se nota un inmenso tigueraje merodeando, sin control, al acecho, para hacer sus robos y asaltos a los transeúntes que por allí se mueven.

 

Ahora, el punto luminoso culminante se lo da al  área, el gran pandemónium que provocan los vehículos de todo tipo que por allí circulan, guiados por conductores temerarios, violentando sin reparo alguno la Ley de Transito 241, y sus disposiciones conexas. Se detienen alegremente carros y guaguas públicas hasta en medio de las calles, para recoger o dejar pasajeros.

 

¡OH DIOS MIO!, ¿hasta cuándo será? Las esperanzas de enmiendas son pocas, pues eso va a seguir con posterioridad a las fiestas navideñas, ya que entonces arrancará con todas sus fuerzas el proceso electoral de cara a las próximas elecciones; y, según ha trascendido, la línea bajada por los políticos que aspiran a continuar en el poder, es de que: “todo estará en este país permitido, hasta luego que todo pase, campaña y votaciones, para no ahuyentar votos, calentándose con la ciudadanía.

 

¡Después se verá qué hacer! Mientras tanto, la parte de la sociedad que sufre con los desafueros de tantos ciudadanos desaprensivos que aquí se tienen, ¡qué se la lleve al diablo!

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Otro “huacal” más: Defensoría del Pueblo

 

Es así como debería llamarse, pues la función en realidad se entiende, no corresponde a una sola persona, sino a  un grupo debidamente organizado; o sea, una entidad con alguien que la encabece y dirija, que sí procedería denominarle el Defensor (a) del Pueblo. De ser nada más alguien en especial así llamado, se apreciaría como una super mujer, o super hombre, en el papel de héroe único.

 

Claro, ese es un invento más, de esos que suelen importar hacia esta nación los políticos de nuevo cuño, sin reparar en la pertinencia, o no de los mismos; como tampoco, funcionabilidad efectiva a verificarse en este país, por nuestras condiciones y circunstancias muy propias.

 

Pero, hay que acceder a las disposiciones injerencistas procedentes de algunos organismos establecidos en otras latitudes más avanzadas, social y políticamente hablando, con cajas de resonancia aquí instaladas, algunas de ellas que hasta reciben determinadas subvenciones económicas.

 

La verdad es que, eso de celebrar en este país “el Día Nacional del Defensor del Pueblo”, se torna hasta algo risible para todo aquel que sabe, cómo “se bate el cobre” entre nosotros. ¡Aquí nadie defiende a nadie, y menos al pueblo!

 

Inquieta además que, una prestigiosa, y siempre preocupada dama por los males de esta sociedad, doña Zoila Martínez Guante, haya asumido esa gran responsabilidad; y, que haya hecho provecho de la ocasión de celebrarle, para “instar a la ciudadanía conocer los derechos humanos y constitucionales, al tiempo de empoderarse y reclamar sobre las situaciones que le afectan”, conociendo esa señora el terreno  que  pisa la gente en esta nación, incluida ella misma; y que, por más que quiera, le será muy difícil ir en defensa de ningún ciudadano nuestro. (“Diario Libre”, del 21-12-15, página 41).

 

Eso de defender el pueblo aquí, es otra pantalla política; una nueva figura jurídica importada, se debe reiterar, para continuar embaucando a esta sociedad. Y a la vez, disponer de otro huacal más, un espacio adicional para empleos burocráticos, y cumplir con reciprocidades políticas.

 

Esa claque local no le va a permitir a nadie que actúe en esa dirección, para proteger las tantas víctimas que se tienen entre nosotros de sus desaprensiones, sus falsas electoreras, las “esquilmaciones” en el cobro de servicios básicos, como son aquellos concernientes al agua y la electricidad; y, en adición, la venta de bienes, tales son los carburantes todos,  entre otros.

 

¡Ah!, y menos que se ponga freno a la especulación a nivel del empresariado respaldante; los que proclaman a esos negociantes de la disciplina durante los procesos electorales, que es  bastante amplio.

 

Verbigracia, ¿por qué no evitar el que aparezcan en la prensa local titulares así? “En Navidad, los choferes suben el pasaje de las rutas de Santiago” Les dio la gana de hacerlo; y, como no hay control, ni tampoco los políticos mandantes se pueden calentar ahora con los sindicatos, hay que dejar la bola correr. (Diario Libre, del 21-12-15, página 18)

 

La Defensoría del Pueblo es una institución que siempre será regenteada por la clase política nacional. Nada más hay que pensar en cómo surge y se aprueba la creación del cargo para dirigir, desde las curules congresuales, cuyos ocupantes solo se han representado a ellos mismos siempre; cuando no, a los que están en el Poder Ejecutivo. Y,  no van a permitir, o crear, ningún cuchillo con filo para sus  propias gargantas.

 

El impulsar la aprobación del  reglamento interno operandi de la joven entidad, y que  tiene que ser aprobado por el Congreso Nacional, “en base al artículo 40 de la Ley 19-01 y, sobre el código de ética”, está dentro de las metas propuestas por la institución para el año 2016, según dijera doña Zoila. De seguro que lo acotejaran todo de acuerdo con sus intereses.

 

No se necesita de mucho esfuerzo para aquilatar la funcionabilidad real de ese organismo, y preguntarse: ¿qué se ha hecho en realidad, desde mayo del año 2013, en que ocupa  la posición  la Defensora del Pueblo, recayendo esa responsabilidad sobre los hombros de doña Zoila Martínez Guante, habiendo aquí tanto que procurar enmendar? ¿Denunciar, e intervenir con relación a acciones violatorias a los derechos humanos, según se proclamó? ¡Para eso se tienen otras entidades específicas!

 

Tenemos por ejemplo, por solo hacer mención de dos factores muy negativos para este pueblo, la abusiva tarifa eléctrica que se paga en este país, un gran negocio político-empresarial – acompañada de los abusivos apagones, y los daños provocados a los electrodomésticos, sin tener a quien reclamarle -, como los altos precios de los combustibles, una tortura semanal, a pesar del derrumbe estrepitoso en el costo del barril del petróleo a nivel internacional.

 

Pero además, está  la forma medalaganaria y circunstancial en que siempre ha sido manejada aquí por los políticos la presupuestada formula utilizada para la determinación del precio de los hidrocarburos, que jamás se pensó definirla y aplicarla, en términos de equidad con respecto al pueblo, sino en asegurar a través de la misma, la captación de recursos para engrosar al Fisco, principalmente a través de las  onerosas cargas impositivas que incluye.

 

Luego, para haber procurado el logro de algunas enmiendas sobre esos dos factores particulares, tan incidente negativamente en la economía de la población, no se hacía necesaria la creación de una gran plataforma, ni la construcción de una lujosa sede. ¿No se hubiera podido hacer desde cualquier oficina por ahí, conociéndose lo que hay? ¡Claro que sí!

 

El aspecto, o ingrediente principal que sí ha faltado en realidad, y que mucho dudamos se logre obtener, en el marco que rige para la sociedad dominicana es: VOLUNTAD POLÍTICA POSITIVA, que desde hace mucho  tiempo no la hay en Dominicana.

 

Esa es la gran “plataforma” que debe tratar de conseguir doña Zoila. Sin eso, ella, ni nadie, podrá hacer nada desde la posición, a pesar de los buenos deseos que se tengan, respecto a servirle a este país en esa línea.

 

Incluso, siempre nos hemos preguntado, ¿cómo ella aceptó ese cargo, por sus condiciones innegables, sabiendo la misma la forma en que “se bate el cobre en este país”? Esa señora no es una ilusa improvisada, por sus desempeños a nivel público; tiene un amplio curriculum que la respalda.

Los partidos pactan, y el pueblo decide

 

Esas entidades que se pueden llamar “empresas lucrativas” más bien, hacen arreglos osados, y hasta inconcebibles, en procura de querer alzarse con el poder.

 

Se ven mescolanzas que agencian esos turpenes allí agrupados, que uno siempre pensó imposible de poder cristalizarse, por las diferencias ideológicas aparentemente tan marcadas que se ostentaban. Sin embargo, la búsqueda de cuartos y de poder hace olvidar muchas cosas a los negociadores envueltos.

 

Esas alianzas entre los partidos políticos tradicionales del ruedo nacional, y que se han dado últimamente en este país, ponen en evidencia clara, bastantes factores negativos en ese orden.

 

Pero, quizás el más preocupante lo sea, amén  de los intereses personalizados y grupales “motivantes”, la falta de liderazgo real a lo interno  de los mismos, que se está poniendo en evidencia clara.

 

Todo luce indicar que, no hay liderazgo alguno en esas entidades dominicanas; gente que aglutine por simpatía, o adhesión verdadera a sus principios; sino, que las cabecillas visibles solo se reportan como jefes de tendencias, rodeados por los busca lo de ellos.

 

Es una situación que, lamentablemente, podría dar al traste con el sistema de partidos de este país, en corto tiempo; pues, ningún núcleo grupal se puede mantener vigente, sin contar con gente que esté apto para dirigirle, trazar pautas, y objetivos claros, como procurar siempre inducirles a un mayor desarrollo.

 

Todo el que ha tenido la oportunidad de investigar y analizar la historia dominicana, tiene bien claro en su mente, lo que ha pasado con los tres principales partidos locales, luego que desaparecieran del escenario político nuestro las figuras de sus principales líderes de otrora: Juan Bosch, Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez. (Las tres “J”). ¡Se han ido para el carajo!

 

El deterioro ha sido tal, que los ha llevado a reburujarse todos, produciéndose una mescolanza coloreada de difícil definición, por los componentes: rojo, blanco y morado, principalmente. Y, claro, en un gran sancocho de “macos, arañas, cacatas, y hasta culebras venenosas ¿Qué saldrá de ahí, mamacita?

 

Autor: Rolando Fernández

¡Involuciona, lo que ha evolucionado!

 

No es el caso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Al parecer, jamás hubo en ése condición evolutiva alguna para la gran mayoría de sus miembros; y, menos se produjo, después que llegaron todos los arribistas – los inorgánicos -, los que nunca supieron “dónde estaban las aulas para hacer los cursillos”.

 

Todo no era más que apariencia. Así ha quedado demostrado hasta la saciedad ante la población. Pero, sus miembros embaucadores no son los culpables en verdad de lo que ha ocurrido hasta el momento, de todos los procederes impropios observados, y del gran fiasco que respira la sociedad nacional en torno a dicha organización política.

 

¡No!, es este estúpido pueblo, que vota en su favor, por un lado, y que luce endrogado desde hace muchos años – ¿no estuvo  siendo dirigido gran tiempo, por un mandatario ciego? – ¿Y entonces, qué se puede esperar?

 

Y por el otro, los proclamadores y lambones interesados en busca de lo de ellos. Sí, ambos han mantenido en el poder a los envalentonados y ostentosos hoy, “ejemplares de esa entidad, ayer de “baja monta” en su mayoría; algunos pobres de solemnidad, y en el presente dueños de inmensas fortunas, engreídos, petulantes.  Se les ha permitido expresarse tales cuales son, y demostrar que todo no era más que una falsa ante esta ingenua población.

 

Se les ha venido engordándoles el ego a todos esos orondos y demagogos personajes, con máscara original de patriotas y moralistas a carta cabal, que se han venido burlando de “los mal comidos que no piensan dentro de esta nación”, que son muchos por cierto, desde su primera gestión de gobierno; como,  “de la gente que no conceptualiza”, tal dijeran dos de sus figuras públicas connotadas, “estigmatizando” a esta sociedad con dichos “piropos” despectivos.

 

Además, se ha hecho bastante notorio durante su estadía en el poder, que los componentes de esa entidad partidarista, que debió haber cambiado de nombre desde hace tiempo, debido a la negación de su esencia original, por su alejamiento, y deshonra a los principios que dieron pie a su creación, los del mentor y gran líder fundador, nunca han involucionado.

 

Tal condición supone, el haber ostentado la contraria con anterioridad. Y ésa, evolución, hablando en términos patrióticos y políticos, con muy raras excepciones, nadie dentro de la misma logró alcanzarla en el pasado, a pesar de las enseñanzas del maestro indiscutible. ¿Quiénes la obtuvieron otrora?

 

Por lo visto, no constituían más que otro grupo, apartado de sus iguales, aposentados en los demás partidos de ese ruedo nacional, con ansias de engancharse al tren de la corrupción estatal, avariciosos lobos  disfrazados de ovejas mansas, con largas y afiladas pezuñas, como la han demostrado al país, y al mundo, hasta más no poder, durante los últimos años en que han gobernado esta nación.

 

Como es bien sabido, llegaron a gobernar por obra y gracia del Dr. Joaquín Balaguer, y el fiasco que todo ha resultado a posteriori es patente. Claro, aquello fue por circunstancias políticas casi obligadas, dándoles el apoyo necesario; por retaliación personal incluso lo entendieron algunos, hacia uno de los de él – Balaguer – que se le quiso sobreponer al final de sus días en la actividad.

 

Sí, aspiró a estar por encima del otrora líder reformista, cosa que  éste no perdonaba jamás.  Ya imposibilitado por completo, física y mentalmente, carente de un sustituto que se pudiera considerar como su equivalente en parte, dentro de su organización, se inclinó por el que luego fuera el primer presidente de los morados, sustituyéndole a él en la primera magistratura del Estado nacional..

 

Quizás no fue la mejor escogencia en ese momento. Pero, sí la que más estaba a la mano. Para entonces, al candidato respaldado, a quien de seguro le resultó como un sueño de la vida onírica  el verse siendo Presidente de la República, por las condiciones de novato, y teórico político que denotaba. Por tanto,  y como era de esperarse, el alto cargo se le fue de inmediato a la cabeza. ¡El envalentonamiento fue notorio a seguidas!

 

Por ello, casi de ipso facto se le olvidaron los principios boschitas. Entre esos: “No ir a las posiciones públicas a servirse de los cargos, sino a servirle al pueblo”. Además, contraviniendo aquello de que “ningún peledeísta se haría rico cuando el partido alcanzara el poder”.

 

Pero además, reintegró al partido a los miembros expulsados por el líder único, y primigenio, debido a determinados comportamientos impropios que observaran dentro de la fila de la organización. Desde ahí que, los nuncios de pronunciados cambios que se producirían en el seno de la misma, eran era más que previsibles.

 

Las privatizaciones de las empresas  públicas prestadoras de servicios, en un abierto maderaje político-empresarial, como la enajenación por venta de algunos patrimonios estatales tradicionales, pronto aparecieron en el escenario de las nuevas ejecutorias gubernamentales, enmarcadas dentro de los paradigmas del modelo económico neoliberal, sepulturero aun más de las sociedades, que se acogieron aquí con beneplácito indiscutible.

 

Se tiró  por la borda casi la totalidad de las prescripciones patrióticas moradas de otrora. Se aumentaron casi de momento, como de forma extrema, y burlona, todos los salarios del funcionariado estatal, como adepto por supuesto, y el del mismo Presidente de la República, rompiendo con la equidad social hasta la fecha, como la mesura administrativa con que se había manejado su predecesor en ese orden; que tanto hizo para el país, sin tener que endeudarlo hasta la coronilla, como ahora lo está.

 

Nada de eso se trató de emular. Por consiguiente, la genuflexión y el titerato frente a los organismos internacionales de financiamiento, siempre en busca de plaza entre nosotros para colocar los excedentes de capitales de los ricos del mundo, se presentaron con sol de mediodía. ¡A coger cuartos prestados, sin importar condiciones impuestas!, para derroches y disfrute del poder omnímodo de que se disponía.

 

En muy poco tiempo se cedió a las presiones de los injerencistas, de todo tipo, procedentes de ultramar, que en ese sentido habían sido soportadas estoicamente por el doctor Joaquín Balaguer, quien se jactaba de decir que, “aquí mandaba él en todos los órdenes, económico, político y social”.

 

Es por ello que,  hablar de involución en el  PLD, a partir de lo que se ha estado viendo con relación al mismo, y las ejecutorias de sus más altos representantes hasta el presente, suena como algo considerado, y benévolo a la vez. ¡Nunca hubo tal evolución,  que haga suponer lo contrario en el presente!

 

Ese era un mal que estaba sembrado, desde mucho antes de asumir la administración de la cosa pública aquí; solo que, no se había tenido la oportunidad de hacerlo manifiesto; se encontraba bien solapado; y, con un control delante inviolable por completo, el maestro Juan Bosch. Cuando esa pared desapareció, de inmediato se dijo: “es pa’lante que vamos”, con el apellido de, ¡a hacernos ricos!

 

Según lo expresara el señor Samuel Santana, en un artículo que escribiera intitulado, “Involución del PLD”, eso que él dice: “Recordar y comparar los orígenes del Partido de la Liberación Dominicana con lo que uno vez hoy, realmente causa una descomunal sorpresa e indignación”, es  una gran verdad parcial. (Véase: periódico “HOY”, del 12-12-15, página 9ª).

 

Esa última condición, o sea en lo que respecta a la indignación ciudadana obligada, ¡sí que es real, muy patente!, ya que se tenían cifradas esperanzas en esa organización partidarista, como la que habría de liberar y trabajar en favor de esta maltratada sociedad. ¡Era la única esperanza última que se tenía!

 

¡Lo de sorpresa no!, pues todo el proceder que  comenzó a exhibir el oficialismo desde los primeros instante de su gestión gubernamental, era algo que anunciaba bastante, y que hacía ver  venir en grado superlativo, lo que ahora tenemos. Todas  las acciones y actitudes originarias de mandato, así lo pronosticaban.

 

Desde su primer año dirigiendo los destinos del país,  se ha  estado  trabajando solo  en favor de los poderes políticos y empresariales regentes, tanto nacionales como extranjeros, por más pantallas y embaucamientos, a los que se haya tratado de recurrir para confundir.

 

Y quieren seguir, no obstante la mención de las condiciones problemáticas acuciantes señaladas con mucho acierto al final de su trabajo por e señor Samuel  Santana, innegables por completo, con la presencia de: “un Estado carente de medicina, educación, energía eléctrica, cuidado a  ancianos, discapacitados, huérfanos y pobres, ellos son una clase aparte, cerrada y abusivamente privilegiada”.

 

Agregaríamos nosotros, para completar el desastroso escenario presente, con un país endeudado e hipotecado hasta más no poder; con un Congreso Nacional afecto al Poder Ejecutivo por completo, que siempre está nada más a la espera de  que en adición a los ya aprobados, les sean enviados todos los nuevos contratos de préstamos suscritos, ya sea con suplidores de recursos económicos distintos o no, aunque sí bajo las mismas modalidades, y bastante condicionados claro, sean externos o internos, para homologarlos de inmediato.

 

¡Y que siga la fiesta! Dineros frescos para disfrutes personales y despilfarros politiqueros. ¡Qué honren dichos compromisos asumidos los que vengan detrás, o que entreguen el país como dación en pago! ¡“Porta mí”!, diría la mayoría de los “grandes patriotas” envueltos en esos menesteres.

 

Mientras tanto, la juventud dominicana sigue entretenida, bachateando alegremente; en el uso de drogas, sutiles y fuertes; como, aclamando a raperos desaliñados y analfabetos, que a penas saben pronunciar sandeces repetidas, bajo ritmos de moda estridentes, y daña los oídos. ¡Cuánta inconsciencia respecto de las cargas onerosas que les esperan!

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

Políticos, corrupción estatal, y deudas

 

Ese es el triangulo que de manera indefectible hará desaparecer el país. Sí, y es que estamos en presencia de una nación que viene siendo administrada desde hace muchos años ya, como una finca personal, por parte de los políticos mandantes que logran alcanzar el  poder en cada oportunidad, procediéndose en lo adelante  a utilizar a los ciudadanos como peones a su servicio, y burros de carga también, para que contribuyan cada vez más, de forma onerosa  clara, con las cargas tributarias que se les imponen.

 

Aquí la actividad política se ha convertido en un burdo, y hasta rastrero negocio se podría decir, bastante rentable por cierto, sin importar la manera en que se haya de actuar; con permisividad extrema para la corrupción, y un grado de impunidad asombroso, que se destaca como extravagante, tanto a nivel local como internacional.

 

Esta pobre nación, que se vende en el exterior como rica, con un “crecimiento económico del diablo”, que nada más se refleja en los bolsillos de los que gobiernan, con una instancia judicial blindada para protección, según todos los referentes que se tienen, de los inescrupulosos usuarios de los recursos económicos del erario público; de los que se roban alegremente los cuartos del pueblo, bajo la promesa clásica “intragrupos”, los turpenes dentro del ruedo político nacional de: “tápame tú hoy, que yo lo hago contigo mañana”.

 

Y claro, los dineros que se recaudan internamente se van en las uñas de los políticos, cuando no es que los invierten alegremente, y los despilfarran en sus proyectos proselitistas. Es bien sabido que, se presupuestan anualmente aquí grandes recursos, en cantidad bastante suficiente, para ser entregados a las “empresas lucrativas” denominadas partidos políticos, y que se gasten en francachelas de ese orden básicamente, como en las compras de conciencia, para agenciarse votos en su favor; o, que se hagan cada vez más ricos, los encumbrados representantes  de esas entidades.

 

Por consiguiente, hay que buscar la forma adicional de conseguir “molongos” frescos a través de los empréstitos locales, o con el extranjero que se suscriben, para poder costear o resolver lo que más se vea socialmente, y pagar además los intereses devengados por los compromisos anteriores contraídos.

 

No importa, si en el futuro aparecen recursos para honrar esos préstamos; o, habrá que entregar el país como dación en pago, ante la incapacidad de poder hacerlo. “El que venga atrás que arreé”, como reza un refrán popular.

 

Esa es la cruda realidad nacional. ¡A los dominicanos se los llevará el diablo, de continuar las cosas como van!, entre estos desaprensivos políticos, la corrupción estatal rampante, y sin castigo alguno, como las deudas e hipotecas procuradas en contra del país.

 

Y los hombres para reclamar, como obligar a corregir no aparecen. ¡Qué lastima! A lo mejor están esperando que llegue el barco enviado por los prestamistas del exterior, principalmente, para montarlo y llevárselo, cuando en definitiva no se les pueda pagar.

 

Entonces querrán impedirlo. O, “llorarán como niños, lo que no supieron defender como hombres”, tal decía un extinto líder político nuestro.

 

 

Rolando Fernández

 

¿Por qué mezclar a Dios con el aborto?

 

Dice una vieja máxima budista, que a pesar de los siglos que hace en que fue pronunciada por vez primera, con el correr del tiempo siempre se pone más en evidencia su profundo y gran sentido, como la necesidad de que se le entienda a cabalidad, y que los hombres (general) asimilen su contenido: “la ignorancia es el pecado capital de la humanidad”.

 

Cuando alguien osa hablar de Dios, y catalogarle como verdugo, de la forma que sea, por el hecho de ser tomado como referente, con respecto a la no permisividad legal del aborto, asociada con la complacencia, “criticable”, que han manifestado las jerarquías de las iglesias, sin importar que sea católica o evangélica,  porque se le haya dado vigencia de nuevo a la prohibición de esa práctica, se  está poniendo en evidencia clara, cuán ignorantes se reportan muchas personas en torno a la verdadera esencia de la especie humana, y las condiciones de subsistencia que su naturaleza implica.

 

Y todo, en el caso que nos ocupa, producto de  la última sentencia que emitiera el Tribunal Constitucional de la nación nuestra, declarando como inconstitucional el Nuevo Código Penal, decisión certera, que ha caído como “un balde de agua fría”, ha resultado hasta ofensiva, y como una pared entorpecedora, ante las pretensiones de las feministas aposentadas entre nosotros, que por el nivel de alienación, titerato, y subvención económica que se advierte en favor de las llamadas ONGs que representan,  fungiendo además como cajas de resonancia internas de las organizaciones internacionales injerencistas, que pretenden imponernos nuevos patrones de conducta, al tiempo de intentar cambiar los paradigmas prescritos por la Madre Naturaleza, en cuanto al debido proceder que debe asumir la humanidad, coherente con la misión evolutiva espiritual a cargo.

 

Cuántas cosas a manera de despecho se dicen, y exponiendo que: “Argumentar que la vida comienza en la concepción para justificar atropellos  contra la mujeres es malsano, y que de eso se regocijan en estos días los jerarcas religiosos ante la nueva sentencia prohibitiva del Tribunal Constitucional”.

 

¿Sabrán estas feministas de nuevo cuño, el porqué en verdad de ese regocijo, y cuándo en realidad comienza la vida de los seres humanos? Es muy probable que, si lo supieran, o al menos se hubieran propuesto investigar al respecto, su posición sobre esa temática fuera muy distinta, pues están hoy hasta en contra de las concepciones expuestas, tanto altamente esotéricas, como de carácter científico propiamente, en ese orden.

 

Y puntualizan, “Obligar una mujer a continuar un embarazo de alto riesgo es forma de tortura humana”. ¿Estarán conscientes sobre el porqué esa forma de “tortura humana” se produce; de que no hay efecto sin causa; “que nada es casual, sino que todo es causal”; de que todo además, obra para bien en el contexto evolutivo espiritual?

 

Evidentemente, están muy lejos de conocer sobre esas cosas, y por tanto se despachan a hablar del tema de la forma en que lo hacen. ¡Ignorantes, por supuesto! Creerse que su falso pensar puede estar por encima de preceptos esotéricos relativos tan insondables, como de las mismas comprobaciones científicas que se han realizado sobre el particular, es más que criticable.

 

Para algunos tozudos, y tozudas que, sin tener base suficiente, no quieren aceptar que la vida comienza en el mismo momento de la concepción, cabría transcribir aquí el perfil descriptivo, y  parte del testimonio expreso de alguien con bastante autoridad para aseverarlo; de uno de los abortistas más connotados del mundo, y autor de la obra: “Yo practiqué 5000 abortos”, el doctor Bernard Nathanson.

 

“Hay gente que si no ve al bebé recién nacido no ve la vida humana. Bernard Nathanson era una de esas personas. Dirigió, a partir del año 1971, la Clínica de abortos más importante del mundo, en Estados Unidos. Un día decidió filmar un aborto para perfeccionar luego la técnica. Cuando vio el video entendió. Lo que vio en ese momento fue al niño que antes no había visto, intentando en vano defenderse de la agresión salvaje que lo llevó a la muerte. Lo que vio fue un vientre materno convertido en una cámara de exterminio. Lo que vio fueron sus propias manos cometiendo el peor de los homicidios. Cuando Nathanson vio todo, se convirtió en uno de los más encendidos adalides pro-vida del mundo, escribió el libro “Yo practiqué 5000 abortos” y de­dicó el resto de su vida a luchar contra este flagelo que avergüenza a la humanidad”.

 

“Si todos ellos ven el video, van a observar a un niño que, desesperadamente, intenta evitar, sin conseguirlo, su propia ejecución, culpable del delito de “no ser deseado”. Pocos segundos antes lo verán plácidamente instalado en el santuario de su seno materno, a una temperatura ideal, flo­tando libremente, chupándose el dedito pulgar, absolutamente seguro. Luego, durante su ejecu­ción, lo verán moviéndose agitadamente de un lado al otro del útero, elevando su ritmo cardíaco de 140 a 200 pulsaciones, abriendo la boca en un grito silencioso de auxilio que jamás llegará. Y verán, finalmente los resultados del abominable crimen: un niño succionado del vientre mater­no, parte por parte de su cuerpecito”.

 

Al leer lo que precede, cualquiera se preguntaría, ampliamente, ¿y porqué las fogosas feministas de nuevo cuño no reflexionan sobre su errada concepción mundana, y a la vez se cuestionan en torno a las posibles razones que se encuentran en la base de los embarazos de alto riesgo; como aquellos, producto de una violación sexual, u otros motivos, que son las formas que se esgrimen para querer justificar la interrupción de algunos estados de gestación en las mujeres afectadas?

 

Otra interrogante sería, ¿es que ellas no creen que, el hecho de ir en contra de lo que manda la Madre Naturaleza, implique ser objeto  de alguna punición atribuible durante la presente corriente de vida?

 

Evidentemente, es que quieren dejar al margen ciertas actitudes asociadas con tal desobediencia, que se han observado anteriormente, que incluso pueden corresponder también a tránsitos terrenales pasados; que han estado actuando  en contra de la fecundidad natural, como es el caso por ejemplo, del uso abusivo de los contraceptivos, u otros métodos que impidan la concepción, para entonces querer parir cuando ya el organismo  no está apto para eso, por razones de edad; también,  por los mismos efectos secundarios de los químicos prohibitivos ingeridos; o, la simple aplicación de determinados procedimientos anticuerpo para evitar los embarazos.

 

Asimismo, cuando se han hecho abortos innecesarios, nada más que para ocultar relaciones sexuales indebidas.  Se ha sido objeto de violaciones, por exhibicionismos corporales femeninos atrevidos, provocativos. O, ha habido proclividad al sexo degenerativo, y muy a destiempo.

 

Todo eso hay que tomarlo muy en cuenta, y tener presente que la Madre Naturaleza pasa factura tarde o temprano; que esa “tortura humana”, a que se refiere la prestigiosa articulista Rosario Espinal, en su trabajo intitulado “Dios el verdugo (a  propósito del aborto)”, publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 9-12-15, página 10ª, refiriéndose a los padecimientos, los riesgos de cómo se pueda parir, a las deformaciones fetales, los fenómenos que se engendran, etc., no son accidentales, sino que son productos de las siembras hechas, que de manera inexorable se habrán de recoger. No importa cuántos abortos se logren hacer, aun medie la condición de terapéuticos.

 

En el orden de las causales que llevan a las mujeres hasta procurar las interrupciones de los embarazos, es que se debe meditar. Procede más bien eliminar las razones motivantes previas, y dejarse de estar promoviendo la permisividad de ese dañoso, e involutivo proceso humano, y de paso obvio, criticando su prohibición.

 

Finalmente, preciso es apuntar, que Dios no se mete en nada de eso, dicho en términos muy populares. Él dictó sus leyes para cumplimiento por parte de la humanidad; y, de no ser observadas como se debe, cada cual tiene que asumir su propia responsabilidad punitiva. Eso de que Él pueda ser verdugo o no, con respecto a la permisividad, o prohibición del aborto, ¡no aplica!

 

Autor: Rolando Fernández

¡Dios, ciudadano del mundo!

 

A veces hay cosas que para expresarlas se debe tener un poco de cuidado, pues es posible que se puedan crear mayores confusiones, sino se trata de ser lo más claro posible. No todo el que lee cuánto suele escribirse para el público, es impensante, o poco ha investigado.  Y, menos en esta época, en la que se tiene tan amplio flujo de informaciones a la mano; cuando se estima que, no sabe, el que no quiere edificarse.

 

Eso de decir “que Dios se hizo ciudadano del mundo, haciéndose hombre como nosotros”, “aunque se atribuya como un acontecimiento de la historia de la humanidad que desbordó todo lo imaginable”, según se expresa, el nacimiento de Jesús, celebrado para esta época por toda la feligresía cristiana, luce como una enseñanza, algo desfasada hoy, no obstante  sea la que aún se estila dentro del ámbito religioso convencional.

 

Además, no estamos de acuerdo tampoco, con que esa imaginación excesiva  “fue lo mejor que pudo suceder”, ya que esa es  la causa principal  del gran con desconcierto  provocado a posteriori en ese tenor. ¡Dios, una persona!

 

En primer lugar, a Dios nadie le ha visto, según aparece en el Nuevo Testamento de la Sagrada Biblia, y otros libros complementarios, en que se narran el ministerio, las  enseñanzas, y la directrices trazadas por el amado Maestro Jesús, ya convertido incluso en Jesús el Cristo, con relación a todo lo referente a la “Era Cristiana”, como las observancias debidas a seguir durante la misma. “A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró”. (Juan 1.18).

 

De ahí se puede inferir que, si a Dios nadie le ha visto, cómo se puede hablar de Él como ciudadano del mundo, y considerarle hombre al igual que nosotros. Provienen de ahí, creemos, parte de los grandes errores en que han incurrido las religiones exotéricas, que se han venido retransmitiendo a través de los siglos, entre los cuales se encuentra el considerarle como el Viejo blanco, con el pelo y largas barbas de igual color. Jamás,  se le puede entender como mulato, o negro con cabello crespo, que también podría serlo, dada su esencia: espiritual, no humana en realidad.

 

Eso último sería como una ofensa, por la que se puede ser objeto hasta de anatema religiosa. Tales pensares difieren bastante con respecto a la espiritualidad, que es lo que está en base de la creación de la humanidad, su verdadera esencia, que es  igual a la del Padre Supremo. De la naturaleza del Gran Espíritu que es Dios en verdad; la Suprema Energía que subyace y sostiene todo lo creado. La Inteligencia Una, que dirige y conserva  la unión de todo el Universo.  .

 

Además de lo expresado más arriba, se pone en evidencia – cuando de Dios-Hombre se habla -, que siempre ha habido una gran confusión, respecto del ministerio llevado a cabo por Jesús el Cristo, a partir de ser bautizado por Juan el Bautista, como con relación a su rol, tal el Jesús Hombre, y su preparación necesaria previa, para poder encarnar durante los tres años dispuestos la Misión Suprema encomendada: manifestar la Magna Conciencia del Padre Supremo en el plano terrenal,  prestándole su cuerpo físico. (“Jesús de Nazaret: el médium de Dios”. Juan Félix Algarín). ¡Buena precisión!, para entender su verdadero papel divino-terrenal.

 

Creemos aconsejable que se debe establecer siempre la diferencia entre ambas condiciones del amado Maestro Jesús durante su trabajo divino terreno, y reflexionar sobre eso de que en la segunda etapa, específicamente – Jesucristo, como suelen llamarle – fuera la encarnación de Dios Mismo en persona.

 

A propósito, transcribiremos aquí algunos párrafos incluidos en un artículo que escribiéramos con anterioridad sobre la temática:

 

“Cuando a los treinta (30) años recibe el bautismo de parte de Juan el Bautista (S. Mateo 3:13-17), es que en realidad comienza su verdadero trabajo terrenal directo, expresando el Cristado por completo, la Magna Conciencia señalada con anterioridad. Lo hizo para manifestación, no fue para figurar al Padre como persona, creencia equivocada de tantos, en cuanto a que Jesucristo era Dios, en términos propiamente físicos, ¡no siendo así en realidad!”

 

“De lo contrario, muchos humanos le hubieran visto, lo cual no aconteció. Nadie ha tenido ese privilegio debajo del Sol, como se dijera más arriba, y tal cual aparece consignado en algunas partes de la misma Sagrada Biblia”.

 

“Jesucristo ejemplificó, e instruyó durante su ministerio terrenal, sobre el nivel de Conciencia Divina que toda la especie humana tiene que alcanzar para poder hacerse Una con el Padre en los Cielos, meta final de todos sus Atributos en manifestación”.

 

“De ahí que, Jesucristo dijera: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Él lo expresaba así, pero no refiriéndose a su persona como hombre, sino a la Suprema Conciencia que encarnaba, por ser la condición sine qua non, ¡no hay atajo alguno!, para regresar  de nuevo a la Fuente de Origen, el Padre Celestial”. ¡Primero hay que hacerse Uno con el Cristo interno, para luego unirse al Padre!, cabe reiterar.

 

Cabe apuntar que, para poder hablarse de Dios como hombre, habría que saber Quién es en realidad. Y ocurre que, no se le puede definir, pues el mismo verbo le delimitaría. A penas se pude conceptualizar vagamente en el marco de la mente humana; y, fijémonos cuán difícil es hacerlo, a partir de las siguientes concepciones, entre otras claro está.

 

Según se tradujo del libro “El Bhagavad Gita, La Sublime Canción de la Inmortalidad”, una obra clásica dentro esoterismo:

 

  • “Si fuese posible que Dios hablase a las criaturas, diría: -“Yo soy el Espíritu que reside en la conciencia de todos los Seres, de toda la creación. Yo soy el principio, el medio y el fin”.
  • “Yo soy aquello que es el principio esencial de todos los seres y de todas las cosas de la Naturaleza; sin Mi nada puede existir, ni por un instante”.

 

Otra puntualización de gran consenso entre los estudiosos del esoterismo, y que entendemos fue extraída del mismo texto señalado es:

 

“Dios está en todas partes; en la piedra que encuentras en el camino, en el pájaro que canta a la sombra de tu ventana, en el árbol frondoso y amigo que se balancea a tu paso. Todo nos habla de Dios. Desde el grano de arena a los soles infinitos. Basta apenas que despiertes en ti mi mismo las facultades latentes que posees para percibirlo”.

 

Una conceptualización muy notable cabe agregar: “Es la Realidad Absoluta, la Causa Primera, Causa sin Causa, Raíz sin Raíz”. (“La Doctrina Secreta”, obra máxima del Movimiento Teosófico). Así se habla de Dios en la misma.

 

Por lo que se puede apreciar, entendemos que las religiones convencionales, y con todo el respeto que nos merece la Iglesia Católica, como sus representantes, deben revisar esa enseñanza de la personificación de Dios en Jesús, asociada incluso con la Navidad, el Nacimiento de Jesús Hombre, y el llamado periodo de Adviento, “las cuatro semanas que preceden a la Navidad como tiempo de preparación para el nacimiento del Mesías”.

 

Según fuera señalado por JUAN LINARES, SEB, al introducir su artículo intitulado: “Súmate al Adviento”, que publicara en el periódico “HOY”, del 2-12-15, página 8ª, y que sirvió como referente para esta humilde opinión, en relación con lo expresado último,“Cambiar la identidad de determinadas cosas o acontecimientos es muy delicado y preocupante, especialmente, si se trata de algo que tiene un valor fundamental, no importando la finalidad o el método que se usen para ello.

 

Obviamente es preocupante, y hasta delicado, por el grado de verdad convencional, que de lo que se trate haya alcanzado; pero, que de ser considerado procedente, hay que hacer las diligencias necesarias. Y, sí tomando en consideración la finalidad y el método que se utilicen; el objetivo edificante, necesario, y la forma de hacerlo más viable, según las circunstancias.

 

Eso mismo a que él se refiere, en cuanto al Nacimiento de Jesús, “como el hecho por el que Dios se hizo ciudadano del mundo, haciéndose  hombre como nosotros”, dicho de esa manera, cuando no es lo que extrae con claridad de las Sagradas Escrituras, contribuye a que la concepción impropia siga expandiéndose cada vez más. Qué el nacimiento del Mesías sea la identidad fundamental para celebrar la Navidad entre los cristianos, ¡está bien!  Ahora, no de Dios-Hombre, que es lo cuestionado.

 

La mencionada institución religiosa, como es sabido, al igual que las llamadas protestantes, ni siquiera establecen diferencia alguna entre el amado Maestro Jesús Hombre, a quien se le encomendó la misión de manifestar el Cristado, la Magna Conciencia del Padre en lo Cielo, cabe repetir, y el rol de Éste, ya como Jesús el Cristo, durante su Ministerio Divino. De ordinario, ambos son usados como sinónimos, que no lo concebimos como lo más  correcto.

 

En ese sentido, creemos que se debe considerar un antes, y un después de su bautizo por Juan el Bautista. (S. Mateo 3: 13.17, Sagrada Biblia), para una mejor comprensión sobre la figura del Mesías.

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Circunstancias inductoras hacia el suicidio

 

Lo que convencionalmente llaman vida, que es realmente una corriente que proviene del eterno e infinito “Mar Divino”, comienza a perder sentido para los humanos, a nivel terrenal claro, cuando ya nada inspira; se considera que nada más vale la pena; los efectos de la vejez empiezan a manifestarse; comienzan a aflorar las ingratitudes de los más cercanos familiares, principalmente;  y, hace acto de presencia la soledad que se verifica, aun estando acompañado.

 

Esa situación última viene a rebosar la copa del desencanto existencial en muchos seres humanos. Según José Miguel Gómez,  reconocido psiquiatra local, “es la peor de todas las soledades: aquella que se vive o se practica teniendo personas al lado, dentro de la casa, pero se siente el silencio, la distancia, el desafecto, el desapego y la incomunicación”. Y, algo más agregaríamos nosotros, la asistencia ocasional como simple cumplido. (Véase articulo: “La soledad en compañía”, periódico “HOY”, edición del 9-11-15).

 

Indiscutiblemente, el ambiente en que se viva, adornado con tales condiciones, tiene que ser manejado por las personas afectadas con un nivel de conciencia divina suficiente, de forma tal que no le induzca a fuertes estados depresivos, y posiblemente hasta experimentar una considerable crisis existencial, en cuyo marco se estima que todo está concluido.

 

Esa causa última, es hacia donde debe estar dirigida principalmente la atención de los profesionales de la conducta, psicólogos, o los siquiatras a los cuales cualquier afectado por algún estado depresivo, o de crisis existencial propiamente, procure visitar por cuenta propia, o por recomendación de alguien allegado.

 

En el que se procure salvarle de esa situación de soledad a toda persona, aun estando acompañado, puede estar la cura más efectiva para cualquier paciente, cuya mente por lo regular tiende a divagar con muy pocas esperanzas, en el ámbito de ese escenario desconcertante.

 

Hay que hacerle sentir que no está solo, físicamente hablando, pues hay Quien siempre acompaña desde el litoral de lo divino; que aún quedan cosas por hacer y disfrutarlas; procurar inducirle a revertir sus pensamientos negativos, no obstante sobre aquellos de algunas situaciones que son irreversibles, por la naturaleza muy propia de toda corriente de vida en curso, prediseñada para un comienzo, y un término que es inexorable, marcado por la vejez y ancianidad.

 

Que no se constituya ese estado en una pared imposible de derribar por completo, pues  siempre se pueden abrir espacios motivadores, que alienten a proseguir hasta el final de los días terrenales.

 

En correspondencia con lo tratado, hay dos recomendaciones que consideramos procedente incluir aquí finalmente, en procura de su más amplia difusión, las cuales  extraemos de la obra: “CURA Y AUTOCURA”, “UNA VISIÓN MÉDICO” ESPÍRITA”, escrita por Andrei Moreira:

 

“La amistad verdadera es fuerza que alimenta el alma. Quien no tiene amigos con quien compartir las vivencias íntimas, con confianza e intimidad, permanece como la casa cerrada bajo el sol calcinador, sintiendo en el pecho la sofocación característica del represamiento de las energías. Contar, compartir con alguien en quien se puede confiar es abrir la ventana para el alma respirar. Esto puede ser realizado igualmente con un trabajador de atención fraterna en una casa espírita seria o con un profesional especializado”.

 

Muy lógico eso diríamos nosotros, para combatir de frente la soledad hogareña, aun estando acompañado.

 

Otra  precisión, y a la vez importante sugerencia a considerar es: “religiosidad es buscar a Dios en todas partes, espiritualidad es encontrarlo en la dirección correcta, el propio corazón”.

 

Al Padre Supremo, siempre el mejor guía, como orientador, no hay que ir a buscarlo en ninguna parte. Él está inmanente en todos los seres humanos.  No solo es trascendente, como lo que muchos creen. Está dentro de nosotros mismos. ¡Procurar encontrarlo ahí – a lo interno -, debe ser la tarea obligada!

 

De ahí que, un connotado sabio de la antigüedad griega dijera – “se le atribuye a varios la frase, pues estaba inscrita en el  templo de Apolo en Delfos” -, y recomendara con mucho acierto: “Conócete a ti mismo”, queriendo significar: ¡conoces quien en verdad eres! No tienes que irte más lejos. En ti mismo encontrarás toda guía, dirección efectiva y soporte emocional.

 

¡Luego, a combatir las causas inductoras hacia el suicidio, en el ámbito del contexto señalado!, casi inefable, si cabe término, por su naturaleza espiritual propiamente, pero asimilable.

 

Autor: Rolando Fernández