¡Lo casual no existe, todo tiene un porqué!

 

Cuando no es posible determinar con precisión la verdadera razón de las cosas, se atribuyen a la buena, o mala suerte, sino a la casualidad, como en estos momentos se están expresando los científicos con respecto a la terrible e incurable enfermedad del cáncer. ¡Nuevo eso!

Claro, es algo que se puede considerar como una salida, para solapar la imposibilidad humana, reconocer lo limitada de la mente de los hombres (general), como poco disminuir los egos envalentonados que intervengan; y, para minimizar importancia   a las prescripciones de carácter divino, que para todo rigen en el Universo creado.

¡No es la primera vez que sobre eso se habla!, aunque antes se atribuyó a la suerte.  Claro, se regresó recientemente haciendo referencia a otra razón atribuible – la casualidad -, no muy bien fundada, con intermedio de tiempo apreciable para justificar, obviamente.

Como ya la ciencia se ha hartado de buscar explicación a la maligna enfermedad del cáncer, sin encontrarla aún, y no queriendo los cientistas dar su brazo a torcer,  y mucho menos asociar  la afección a puniciones de carácter kármico, en base a la “Ley Natural de Causa y Efecto”,  que guardan estrecha relación con el sendero evolutivo consciente por el cual debe transitar la especie humana durante las corrientes vida que se cursen, presupuestadas por las entidades divinas encargadas, ahora retornan con la inclusión de otro factor de riesgo que  relacionan con la afección: la casualidad.

Ya en una ocasión se restó importancia a los modos de vida y factores hereditarios incidentes. Según los abrazados a la ciencia nada más, “el fumar y beber, entre otros, pueden aumentar las posibilidades de contraer el mal, pero no es que lo producen”. ¡Fuera los malos hábitos de vida, con respecto a contraer la enfermedad!

 

“El secreto está en las mutaciones aleatorias que se producen en la división de las células”. De ahí que se atribuya a la mala suerte en las tantas personas que sufren del mal, se dijo tiempo atrás. Los demás deben ser dichosos, por supuesto, ¡si fuera así en realidad!, agregaríamos nosotros. (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 2-1-15, página 11B).

Ahora se viene con: “Según estudio la “casualidad” juega rol en origen del cáncer”. Se cambió la mala suerte por casualidad. Aunque ambas cosas pueden estar interrelacionada, la concepción es poco asimilable para todas aquellas personas que han tratado de indagar sobre el nacimiento de la especie humana, las características corporales individualizadas, como la verdadera esencia de los hombres: espiritual; y, su rol de Expresión Divina en el plano de la materia densa, Atributos Divinos, para manifestación de Dios Mismo, Su Idea Suprema.

¡Dios nunca se equivoca! Y, menos podría decirse, en la construcción de los templos físicos que habrán de servir de albergues a fragmentos expresivos de su Magna Presencia, manifestándose en el  planeta Tierra.

Que, por motivos de la misión divina asignada a llevar a cabo, como la carga kármica que se traiga a la encarnación, se prediseñe una economía corporal, cuyas características individuales aparezcan especialmente codificadas en el ADN correspondiente, ya sería otra cosa, y no en realidad que la células sanas cometan errores de manera natural en su multiplicación que puedan conducir al cáncer. Eso es lo que debe ir, y no es cuestión de errar, como señalan los científicos, con todo el respeto que merecen.

“El estilo de vida y la herencia son considerados los factores principales, pero una reciente investigación deja entrever que la casualidad juega un papel mayor de lo que la gente cree: células sanas cometen errores de manera natural cuando se multiplican y las fallas inevitables en ADN pueden derivar en células portadoras de mutaciones genéticas propensas al cáncer”. (Véase: “HOY”, del 24-3-17, página 8B).

Y, dijeron además los investigadores de la Universidad Johns Hopking, que la proporción en que eso ocurre – errores casuales de copiado – a nivel de las diversas formas de cáncer, es de dos tercios aproximadamente, según el estudio difundido.

Eso de que, ¿por qué a mí?, ¿es algo hereditario, como se preguntan muchos de los afectados por la enfermedad?, ¿es que tuve yo la mala suerte?, que son de las interrogantes más frecuentes que se formulan, quedan respondidas con la máxima esotérica: “Nada es casual; todo es causal”.

Sirva la misma en adición, para responder las pretensiones edificantes sobre el terrible mal, a los envalentonados cientitas investigadores, que solo quieren supeditar sus trabajos a los paradigmas convencionales dentro del ejercicio que llevan a cabo, marginando siempre lo espiritual esotérico – evolución de la especie humana -, con sus respectivos eventos punitivos a conquistar, que incluyen enfermedades terminales, como es el caso del cáncer, con tratamientos costosísimos, que a veces ni siquiera se pueden cubrir, para completar la “tragedia”, no realmente mala en el orden evolutivo espiritual.

Los problemas físicos de los humanos no se pueden tratar e investigar por separados. Hay que hacerlo de forma conjunta, con la energía sutil que les vitaliza: las entidades espirituales encarnadas, sujetas a procesos de evolución condicionados en el planeta Tierra, como a los mandatos de la “Ley Natural de Causa y Efecto”.

No se debe olvidar la inexorable aplicación de esa normativa, y que solo el hacedor de todas las cosas, puede conceder algún tipo de dispensación, por la reivindicación humana que se vaya logrando, con respecto a ciertos comportamientos observados anteriormente, y la firme expresión del amor incondicional en favor de sus congéneres, como las demás especies que habitan en el plano de la materia física densa.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La ciencia no puede explicar los porqués: dormir humano y sueños

 

Cuando se leen con la atención debida trabajos como ese que publicara el neurólogo, José Silié Ruiz, periódico “HOY”, edición de fecha 19-3-17, en su elevado lenguaje científico de estilo, sobre una temática tan intrincada como es el caso del cerebro y los sueños, tal él mismo intitulara su trabajo (“El cerebro y los sueños”), se advierte de inmediato que, por más estudios relativos, ensayos, y aparentes comprobaciones que se hagan en el contexto exclusivo de la ciencia, ese  no es el único camino para buscar explicaciones certeras sobre el porqué del dormir, y la vida onírica nocturna, principalmente, de la especie humana (sueños), teniendo como base el cerebro.  Grandes enigmas siempre han sido esos para connotados investigadores, incluidos esoteristas y orientadores espirituales de fuste a nivel mundial.

Como él mismo señalara en su artículo, “a pesar de que nos pasamos gran parte de los tránsitos de vida en curso durmiendo, sigue siendo de total comprensión un gran reto para las neurociencias, pues aún no hemos podido dar una explicación definitiva y completa del dormir, esta trascendente función de “recuperación” neuronal de nuestro órgano pensante”.

Preciso es apuntar que, todavía no se tienen informaciones completas sobre lo que en realidad es el cerebro humano, considerado como “nuestro órgano pensante”, según él mismo, y su capacidad funcional completa.

Se desconoce una buena parte de ése. Sobre otras, nada más se especula. Y, si eso es con tal órgano físico palpable, ¿qué será con las cosas intangibles que se producen a partir de él, como son el dormir y los sueños que ahora tratamos?

Es más, hay quienes sostienen que el hombre en realidad no piensa; que los pensamientos solo son recuerdos que asaltan, provenientes de lo ocurrido en ésta, u otras corrientes de vida anteriores; que el cerebro no es más que un órgano retransmisor de los mandatos proveniente de la Divinidad Suprema, como de aquellos que se encargan de prediseñar cada esquema de vida humana, a manera de dirección y las guías requeridas, según lo presupuestado. Claro, que el que se digan cosas como esas, se reporta como una osadía imperdonable, por parte de los científicos

Con respecto a la otra inquietud, razón de los sueños, cuántos acostumbran a hacerlo con frecuencia, se han preguntado siempre sobre el porqué de los mismos, con sus diferentes características, algunas veces lógicas, cuando no ilógicas por completo, y sin explicación posible.

Eso les ha llevado a búsquedas incansables, encontrándose con diversas hipótesis y teorías que se han planteado los estudiosos en el orden científico, hasta con atrevidas aseveraciones conexas externadas, sin encontrar satisfacer las inquietudes que asaltan a los agudos investigadores en dicho tenor.

Debido a ello, se han inclinado por hollar otro camino en adición, y no separar los dos componentes que conforman toda entidad humana (materia densa – cuerpo –, y espíritu – alma -, craso error ese en que por lo regular se incurre a nivel de la ciencia, para diagnosticar y tratar de curar enfermedades, cuáles sean.

Como bien lo señalara Sócrates (Platón): “Si los médicos fracasan en la mayor parte de las enfermedades, es porque tratan el cuerpo sin el alma y porque, si el todo no se encuentra en buen estado, es imposible que la parte esté bien”. Galenos todos en el marco de sus búsquedas, incluidos los neurólogos obviamente, agregaríamos nosotros.  (ANDREI MOREIRA, obra: “Cura y Autocura. Una visión médico-espírita”).

Como se puede comprender, incursionar en el contexto espiritual- esotérico, entendido vía complementaria a recurrir, por ser la esencia propia de la especie humana, el espíritu, como el propósito evolutivo inherente en el plano de la materia densa, se hace más que necesario en estudios de la naturaleza que se trata.

La separación que prevalece a nivel científico se reporta improcedente: corporal, energía sutil acompañante. Por tanto, proporciona poca edificación a los en verdad interesados en conocer sobre las temáticas de ese tipo.

Por consiguiente, la decisión de no imitar dicha práctica, les ha permitido a los inquietos de que se habla, el encontrar respuestas más asimilables, en cuanto a los porqués del dormir y el soñar (vida onírica), cuyas precisiones con respeto a las opiniones de los envalentonados cientístas, arrojan juicios que no logran convencer en realidad.

Hablando en términos espirituales, el dormir nocturno se considera imprescindible para reponer las energías que invierten ambos componentes de los hombres (general) – espíritu y cuerpo físico – durante la faena del día anterior inmediatamente concluido,

El cuerpo físico reordena su funcionamiento biológico al descansar durante la noche, mientras que el espíritu se emancipa de su cárcel física, y regresa temporalmente a su verdadera casa (el mundo espiritual), en que habitan todos los desencarnados también, donde recarga sus energías para el quehacer diurno siguiente.

Se precisa que, la recarga energética que recibe la entidad espiritual, libre de la  forma física temporalmente, proviene de su Fuente de Origen,  la Divinidad Suprema, sita en el Gran Sol Central, para luego ser compartida con la economía corporal de que se trate, su templo terrenal presente.

Tal descanso durante las horas nocturnas, con principalía, por parte del espíritu para recobrar energías, aunque en menor grado, y en el plano astral, inmediato al terrenal, obviamente, se considera similar al necesario proceso, también restaurador, que se debe producir “intracorrientes” de vida que se cursen, luego de concluida una de esas, pero ya con otra dimensión, en el Plano Mental (Cielo de los religiosos).

Ese último se lleva a efecto, según los entendidos en la materia, en el plano mental, denominado Cielo, religiosamente hablando, reiteramos,  en que se permanece por algún tiempo, no necesariamente como el cronológico que se conoce en la Tierra, y desde donde las Almas regresan de nuevo al plano físico para continuar evolucionando, reencarnación de orden prescrita.

O, también pueden quedarse Allá, de haber completado el nivel perfección correspondiente; hacerse Una con el Cristo, paso previo para el regreso definitivo al Padre Supremo, la Fuente Originaria. La recarga de energía en este caso, si no hay retorno, es, para estar en condiciones de emprender la próxima misión terrenal divina asignada, como conquistar la carga kármica dispuesta, y aceptada, libre albedrio primario, al cursar una nueva corriente de vida. ¿Verdad que hay gran parecido con el descanso, o liberación nocturna de que se habló anteriormente?

Retomando de nuevo el dormir nocturno diario, en que el espíritu de inmediato abandona el cuerpo físico, quedando solo unido a éste por el llamado “Cordón de Plata”, se traslada al plano astral, o emocional, donde puede encontrarse con otros espíritus de durmientes terrenales, como de desencarnados, amigos, o familiares ya idos; cuando no, con otras entidades desconocidas de naturalezas diversas, incluidas las maléficas, y benevolentes, que allí se encuentran, entre otras si definición exacta.

Nos referimos al mismo lugar, hacia donde se parte tan pronto se muere, como es lo convencional que se entiende. Allí nos esperan familiares, y amigos conocidos en el planeta que acabamos de dejar. Se asegura incluso, que dan la bienvenida a los nuevos llegados.

“A su regreso al mundo de los Espíritus, el alma encuentra a todos aquellos que conoció en la Tierra, y todas sus existencias anteriores surgen en su memoria, con el recuerdo de todo el bien y de todo el mal que hizo”. (“DEPRESION: Causas, Consecuencias y Tratamientos”,  obra de Izaias Claro).

Un encuentro similar, aunque pequeño más bien, se produce cada noche, en que el espíritu se emancipa, interactuando con aquellos que allí encuentra, donde puede tener nuevas experiencias onírica ambientales, como recibir orientaciones, o consejos,  y mensajes directos, para que se actúe de regreso al plano físico, que pueden dar aquellos que fueron sus allegados en la Tierra alguna vez, cuando no de entidades espirituales piadosas que procuran ayudar a los demás.

También es posible vivir en aquel plano situaciones de preocupación, violencia, o incertidumbres, que promueven algunas entidades malévolas presentes hacia los visitantes de momento, en busca de afectarles emocionalmente. Son los episodios malos nocturnos al dormir que se verifican, o las pesadillas, de que se habla comúnmente.

Y ahí está el origen de los llamados sueños, cuya conceptualización de mayor consenso entre los esoteristas es, “que son el producto de la emancipación del espíritu, al dormir los humanos, que al desplazarse hacia su plano verdadero, tiene vivencias adicionales, y recoge experiencias que luego trae hacia la Tierra, y las transmite a los soñadores, que pueden ser recordadas o no por esos”. Regularmente se olvidan, aunque existen prácticas para evitarlo.

También, y según los entendidos, hay  estados emocionales, y otros, o cualquier problemática vivida durante la existencia del soñador, que se encuentran registrados en el llamado “Subconsciente”, que “representa lo oculto de la individualidad, el archivo de las experiencias y el registro de hechos menores de la vida”, que de nuevo se pueden manifestar durante los estados  oníricos de los humanos.

Pero hay más, en adición están los pensamientos obsesivos que se llevan a la cama, o las llamadas “alucinaciones de la mente calenturienta”, como suelen llamarles algunos, que se pueden concretizar mientras se está dormido, provocando el que se sueñe con los contenidos que envuelven.

Y por último, también pueden estar presentes en aquel escenario fuera del plano físico, las revelaciones de orden divino propiamente, procedentes de la “Magna Presencia” que mora en el interior de los humanos, como del llamado Ángel Guardián asignado, aunque tantos no lo crean así, en pos de que la Idea Misma del Padre Supremo Creador, manifestando terrenalmente, a través de uno de sus Atributos, los hombres (general), sea expresada según Voluntad.

Cabe ser agregado que, el asunto de los sueños se concibe como algo tan intrincado, complejo. que según afirman algunos autores esoteristas, cuando se producen los llamados episodios oníricos, el espíritu pierde la oportunidad de recargarse energéticamente, por la continuidad accionaria que éste lleva a efecto en el plano astral, que le mantiene ocupado, con efectos traslativos hacia el durmiente, por lo que el mismo se puede despertar más cansado que al acostarse.

Muchas cosas complementarias más se podrían decir en el tenor del tratado; pero, por razón de espacio disponible, las condiciones de transcripción, como la profundidad de estas cuestiones, se hace algo difícil, frente al teclado de un computador, y una pantalla.

No obstante, a partir de todo lo expresado se pude concluir que, a través del esoterismo, se pueden comprender mejor las razones del dormir y los sueños, con bases en el cerebro, que, de los análisis, explicaciones, y las ponderaciones científicas.

Ha sido la intención en verdad, el retransmitir ese mensaje, con humildad, y la ignorancia consciente en lo personal, sustentado con parte de las informaciones que hemos logrado acopiar en el orden de lo tratado. ¡Creemos  que algo se puede obtener del propósito presupuestado!

El mismo doctor Silié, admite las limitaciones que confrontan las neurociencias, y como “gran reto” para esas las concibe, e invita a seguir soñando, a pesar de las teorías científicas planteadas últimamente, y bajo el argumento “de que soñar no cuesta nada, como le dijeron a Pilarín”.

Doctor Silié, vale la pena reiterar, finalmente: si los humanos somos en realidad verdaderas entidades espirituales, revestidas de un cuerpo físico para poder manifestarse en el ámbito de la materia densa, los estudios de cualquier orden en términos científicos, tienen que considerar ambos componentes. De no ser así, jamás podrán obtenerse conclusiones certeras, y mucho menos con relación a asuntos tan intrincados, como esos sobre el cerebro humano, el dormir imprescindible, y los sueños.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué lindo es hablar desde una posición pública!

 

Como dice un viejo refrán popular, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. En ese sentido, se habla mucho, y nada se hace para enmendar, cuando de eso se trata.  Es de las cosas que más se estilan en este pedazo de tierra caribeña: solo mucho bla, bla, bla, desde las diferentes tribunas que se ocupan para exponer, y todo se olvida después.

Queda evidentemente comprobada la veracidad de aquel, al leer la reseña periodística sobre el discurso que pronunciará el señor Lidio Cadet, director de Ética e Integridad Gubernamental, en Dominicana, en que afirmó: “No puede haber democracia cuando el flagelo de la corrupción esté permeando la actuación de los funcionarios”. Bien aplicaría tal precisión aquí, donde en realidad lo que se tiene es un libertinaje fehaciente.

Y agregó: “Para que haya democracia debe haber una administración pública transparente y que el Gobierno dominicano esté decidido a no escatimar esfuerzos en tal sentido”. ¡Qué tan lejos andamos aquí de dichos aspectos! (Periódico “HOY”, del 8-3-17).

La primera pregunta que se desprende con relación a lo expresado por el funcionario es: ¿y que se está haciendo entre nosotros para combatir la rampante corrupción estatal que viene acabando con este país?  Otra: ¿cuáles son las gestiones que se encaminan en ese orden? La verdad es que no se ven, y que lo expuesto por el señor Cadet,  no son más que simples palabritas,  retóricas y demagogias a granel.

Una interrogante obligada en adición que asaltaría, a partir de los niveles fehacientes de corrupción que entre nosotros se observan es: ¿y qué es lo que se tiene entonces en esta nación, un libertinaje extremo, una democracia, o una autocracia? Habría que definir nuestra situación.

A lo que más se parece es a lo tercero, por conceptualización, y algunas características inherentes, aunque tampoco deja de tener un poco de lo primero Solo se diferencia de esa, principalmente, en que el gobernante actual no alcanzó el poder por la fuerza.

Veamos: “Una autocracia, es un sistema de gobierno en la medida en que su autoridad recae sobre una sola persona o grupo que no tiene o no reconoce ningún tipo de regulación o limitación para ejercer su poder”.

“Existe un único partido político que puede actuar legalmente. La oposición es clandestina. Además, esta forma de gobierno reprime la oposición ideológica.  No existe la separación de poderes. El poder ejecutivo absorbe la mayoría de las funciones del gobierno.  En este régimen se restringen los derechos humanos, como la libertad de expresión, de reunión o de asociación. También las expresiones artísticas, literarias y filosóficas”. (Fuente: red de la Internet).

¿Verdad que hay gran parecido con respecto a lo que aquí tenemos, exceptuando algunos aspectos?, que ahora bien se puede asociar con lo expuesto por el señor Lidio Cadet, en el marco del seminario regional de la Red de Transparencia y Acceso a la Información (RTA) en que participó, celebrado en la Cancillería.

Eso de que el “Gobierno dominicano está decidido a no escatimar esfuerzos para combatir la corrupción de los funcionarios públicos”, como también expresó, no lo cree ni él mismo. En el actual nada se aprecia en tal sentido; tampoco lo hubo en los anteriores.

Contrasta bastante la aseveración que precede, con una publicación muy relativa aparecida en la prensa local: “Nadie sabe qué hacer para que más de 4 mil funcionaros y exfuncionarios presenten declaración de bienes”. (Periódico “HOY”, del 18-3-17).

Y eso, que hay una normativa legal que manda a que se haga. No hay quien exija el cumplimiento debido, ni siquiera la Cámara de Cuentas de la República, y mucho menos ninguna instancia judicial.

Claro, el no hacer públicas esas informaciones, al momento de la entrada y salida de las posiciones, constituye la base para la corruptela estatal rampante acostumbrada por parte de los políticos designados en los cargos. ¿Y entones, señor Cadet? ¡Dejémonos de querer estar tapando el Sol con un dedo!

Es más, bastante infuncional es considerada la entidad que ese señor hoy dirige, para muchos dominicanos. Se preguntan, ¿qué es lo que hace? Y, la respuesta de gran consenso es, ¡nada!

Aún quedan personas altruistas en Dominicana

 

Recientemente, tuvimos la grata oportunidad de visitar, en compañía de otras personas allegadas, el proyecto social en desarrollo, denominado “Taller de Aprendizaje y Enseñanza Las Hormigas”, adscrito al “Grupo Teatral Las Hormigas”, que dirige un docente nuestro con amplia trayectoria, y formación académica.

El mismo es la loable idea del enamorado de la cultura, con connotadas dotes de “teatrista”, señor Bohechio Polanco, hombre dedicado por completo a actividades profesorales de géneros distintos, como son todas las que allí se imparten, amén de las correspondientes al liceo técnico público en que labora, además.  ¡Esa es su vida!, podría decirse, el enseñar a otros cuánto él ha logrado aprender, o al menos facilitarles los medios.

La verdad es que, cuando se hace acto de presencia en ese lugar, en que se advierte cuido total, abnegación extrema, esmero y dedicación sentida, a pesar de los aires en contra tenidos, que incluyen obviamente las limitaciones económicas, que impiden realizaciones requeridas para eficientizar más cada vez, como ciertas adversidades ambientales que denota el lugar y sus entornos, se puede constatar que todavía algunas actitudes filantrópicas se mantienen entre los nacionales del país. Y ese señor, es un ejemplo bastante notorio de lo expresado.

Adicionalmente, se infiere que, los vientos huracanados de la penetración cultural constante en el país, pincelada de apatía fehaciente hacia la población más desposeída, no han podido arrastrar y llevarse consigo tan loables actitudes humanas.

El que desee comprobar lo expresado, solo tiene que darse una vueltecita por el señalado proyecto, en pañales aún, según los objetivos que se tiene; conversar un rato con el señor Bohechio Polanco, su mentor y encargado; como, pasar la vista por todo cuánto allí se puede observar como muestras, y saldrá impregnado del mismo entusiasmo que mueve a su ideólogo, acompañado de un sentido pensar entre ceja y ceja: “con este señor hay que colaborar con lo que sea; ayudarle a ver convertido en realidad su anhelado sueño, que tan pocos tienen”; y, que luego será un triunfo compartido de todos los que intervengan en el logro de la meta trazada.

¡El que así no salga del área, más que insensible, se torna apático a las obras de bien social!

Colaborar todos, debe ser la consigna, por el proyecto de que se trata, en una época como ésta, en que tantos jóvenes y adolescentes nuestros se han inclinado por tomar caminos equivocados.

 

Rolando Fernández

¡Eso llora ante la presencia de Dios!

La verdad es que, estar entregando el Estado nacional tantos cuartos a todas estas pandillas de vagos, trepadores, y corruptos, como se hace en Dominicana, agrupados en los partidos políticos del ruedo, provenientes de los gravosos impuestos que paga el mismo pueblo, para francachelas electorales, y que sus más altos representantes continúen haciéndose mayormente ricos cada vez, aun dicho “bojote de billetes” a recibir en su favor, sea dispuesto por una deleznable normativa legal, “es algo que llora ante la presencia de Dios”, como reza una máxima popular.

Es obvio que, esas entidades no son más que lucrativos negocios grupales, comandadas por caciques, que se autoproclaman como líderes, y que son en realidad jefes de tendencias enquistadas dentro de las mismas, e ideadas para catapultar siempre a “padrotes” connotados que allí pertenecen, bajo condiciones reciprocatorias obvias

Como dejan siempre entrever, quieren actuar a la libre, y sin ningún tipo de regulación. Por eso, los miembros del Congreso Nacional, estando conformado de la manera como que se sabe públicamente, por levanta manos, y busca cheles, en su mayoría, han estado bloqueando la aprobación de la Ley de Partidos Políticos local. ¡No van a procurar cuchilla para su propia garganta!

En ese tenor, le rompe los ojos a cualquier persona concienciada, el reparar en una acción que se torna tan inhumana, como descarada, y que invita a una sublevación social en grande, por más aguante que se tenga. Solo hay que detenerse a pensar, en como contrasta la misma con las situaciones alarmantes que se vienen verificando en la mayoría de los hospitales públicos del país, necesitándose allí todo ese dinero presupuestado para campañas y negocios políticos a la clara.

Se están cayendo a pedazos todos esos centros asistenciales, para pobres claro está.  Sus plantas físicas se observan en estado de deterioro alarmante; están sin equipos, y medicinas que ofrecer a los pacientes que los visitan; como, atendidos por cuerpos de médicos más que cuestionables, debido a las miserias salariales que reciben, como los efectos dañosos relativos al marco del clientelismo político en que se desenvuelven de ordinario. Esos, entre otras. Mientras, todos aquellos turpenes politiqueros de los partidos, disfrutan alegremente de los dineros del pueblo, y de la buena vida derivada.

Para muestras del desacierto deleznable por completo, en el orden de lo tratado, algunos “botones recolectados” en varios medios de comunicación bastan. Véase:

Hospital Cabral y Báez de Santiago colapsa y trasladan a los pacientes. (Periódico “Diario Libre”, del 15-3-17).

El Darío Contreras se cae a pedazos (“Hoy Digital”, 18-9-12).

CMD denuncia Maternidad La Altagracia se cae a pedazos (Periódico digital “Acento”, del 30-10-14).

Critican dejadez de autoridades ante precariedades del hospital Ricardo Limardo. (Periódico “El Día”, digital, del  9-2-16.

Y, donde las cosas se ponen más serias, es en otros centros asistenciales en el interior el país, con nombres menos connotados.

Se puede apreciar, que los descuidos y las deficiencias a nivel de los hospitales públicos del país, no es cuestión de ahora mismo, como tampoco lo es la entrega de recursos graciosamente a los partidos políticos locales .

Pero, ¡como aquí na’es na’, y to’ es to’!, los avivatos de la política nuestra siguen defendiendo a rajatabla el derecho que les asiste ante la Junta Central Electoral (JCE) de reclamar sus cuartos no trabajados; como, el defender que esa ley abusadora que les ampara continúe teniendo vigencia por tiempo indefinido. ¡Así es muy bueno!

Ahora, todo ciudadano pensante, y que le duela este país, está conteste con que se tiene que acabar con esa burla tan desagradable e inescrupulosa, aunque haya que doblarse el pulso a muchos de los agraciados que tiene tal disposición, con el agravante de que, a quienes más se beneficia con esas entregas, es a los partidos mayoritarios dentro del sistema, permitiéndoseles comprar conciencias a granel, por el exceso de recursos económicos de que disponen, para competir de manera desigual con los demás, obviamente, y proseguir en el poder, haciendo cuando a ellos les viene en gana.

Sabida es la limitación que tienen las organizaciones políticas pequeñas, que aunque puedan ofertar a la población buenos candidatos presidenciales para dirigir los destinos de la nación, se les hace bien difícil el costear las campañas electorales de rigor.

Desde cualquier ángulo en que se analicen con imparcialidad esas grandes “boronas” otorgadas a las empresas lucrativas, denominadas partidos políticos, la conclusión siempre será que constituyen una burla más a la inteligencia de los buenos dominicanos.

Por tanto, no más cuartos del erario público para dichas entidades, debe ser el consenso de reclamo nacional. ¡Qué cada cual se rasque con sus propias uñas, para alcanzar el poder, y recuperar con creces las inversiones personales que se hacen, como es norma!

Quizás de esa forma, se puedan obtenerse mejores gobernantes, con conciencia ciudadana, como defensores de este pueblo; y, que se conviertan por demás, en guardianes incansables, e insobornables, con respecto a la salvaguarda de la soberanía local.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Aquí na’ es na’, y to’ es to’!

 

Ese es el “estribillo musical” en la actualidad de los descerebrados jóvenes en Dominicana, a quienes nada más les importan las francachelas sociales, la importación de comportamientos extranjeros atrevidos, como el vivir ostentando día a día, adheridos siempre a los esnobismos de estilo.

Pero ocurre que, esa concepción que encabeza no ha permanecido solamente en las esferas juveniles, sino que ha trascendido hasta alcanzar el grueso de la población, y casi por completo a toda la sociedad local, incluyendo a los mandantes políticos destacados dentro de los tres poderes del Estado nacional, “que se hacen de la vista gorda”, tal se dice, cuando de proceder como es debido se trata.

Basta con hojear los medios de la prensa local, y reparar en determinadas reseñas que se publican, con títulos llamativos, para percatarse de la cantidad innúmera de problemas, muy gruesos algunos, que vienen acosando a este pueblo, sin que mucha gente se muestre preocupada por su solución.

En ese sentido, no importa la naturaleza de las problemáticas connotadas que sean. Se trata verles desde lejos, procurándose siempre que los efectos dañosos derivados no lleguen hasta los que pueden resolver. Aquellos solo se cuidan, y prevén bastante. El resto de la población ¡qué se la lleve el diablo!

Entre todos los males presentes procede destacar en primer lugar, la corrupción estatal rampante, que ya no se sabe cómo seguir solapándole, aunque ahora se ha producido una fuerte encerrona para muchos actores beneficiados del dinero mal habido, la cual obligará a que algo se tenga que hacer, aunque sea para aparentar, debido al escándalo Odebrecht, por su internacionalización, y la parte que evidentemente toca a esta República, según el flujo de informaciones que han transcendido hasta la opinión pública, tanto aquí como en ultramar.

La cuestión de la salud pública es otro, con los hospitales del sistema cayéndose a pedazos (plantas físicas); la falta de equipos, materiales, medicinas etc.; y, ahora con el agravante de que los antisociales modernos que se gasta la nación, se están robando lo poco que hay, y amenazando a los galenos que allí ejercen.

Por otra parte, la educación continúa con un “orquestamiento” más politizado cada vez, y un personal docente muy mal pagado, como es la costumbre.  Los compromisos con los suplidores de alimentos para el desayuno y la comida (tanda extendida) de los alumnos, no se están honrando, al extremo que esos amenazaron ya con suspender las entregas. De ahí que algunos se pregunten, ¿y qué está pasando con los recursos del 4% de PIB, asignados para el área? ¿No estaban presupuestados los cuartos que se deben a la fecha por tal concepto?

En lo que concierne a las drogas, la delincuencia y la criminalidad en esta nación, son flagelos que continúan in crescendo, a partir del primer “guandul plantado”. Se les abona la tierra y se riegan con agua suficiente, cuando no se les otorga salarios adecuados y justos, con indefiniciones alarmantes por demás, a los miembros de la Policía Nacional, encargados de combatir esos males. ¿Lo van a hacer, estando tan a disgusto? ¡Difícil!

Antes de concluir, preciso es señalar en adición, lo relativo al tercer Poder del Estado nuestro, el Judicial, en cuanto a sus aspectos negativos fehacientes. La administración y aplicación que le compete en ese tenor, es algo que deja mucho que desear, constituyendo un sueño de los ciudadanos de este país, ¡jamás cumplido!

Los debidos procesos correspondientes, que manda el ordenamiento jurídico regente, están en función de quienes sean los imputados. Los juicios o audiencias, a “notables”, se caracterizan por: incidentes que provocan los abogados defensores de los delincuentes y criminales, principalmente; los reenvíos para retardar, por cualquier quítame esta paja; y, las prisiones domiciliarias a gente que goza de un mejor estado de salud que los jueces que juzgan, condición que debería ser la principal a tomar en cuenta, en una actitud de privilegio obviamente.  Esas, entre otras “linduras” deplorables se observan dentro del sector.

Ahora, toda esa panorámica deleznable cambia, cuando los acusados pertenecen a capas sociales bajas en el país, y sin recursos económicos, aquellos del montón. Los sometimientos y las medidas de coerción caminan más rápido que inmediatamente. Son mandados sin contemplación a las diferentes cárceles del país, y se olvidan de ellos por un buen tiempo. Algunos tienen la dicha de que se les dé apertura a los juicios de fondo pertinentes; y claro, las condenas no se hacen esperar.

Son los señalados, de los problemas más acuciantes, o preocupantes en Dominicana, entre otros. Pero, ¡como aquí na’ es na’, y to’ es to’!, no hay porqué inquietarse. Sí, dejar que la vida continúe para los nacionales y demás, como se ha venido presentando durante los últimos lustros.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Nos “salvamos”!, hasta los hospitales son robados en Dominicana

El leer reseñas periodísticas como esa que aparece en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 7-3-17, sobre el robo espectacular de que fuera objeto recientemente el Hospital Regional Universitario Jaime Mota, bajo el título: “Encapuchados roban en el hospital Jaime Mota”, la verdad es que, se le cae el ánimo a cualquiera, con relación a esta selva deplorable en que los políticos de nuevo cuño han dejado convertir el país de los dominicanos.

Cuánta delincuencia, desfachatez, y hasta falta de humanidad se podría decir, cuando hasta lugares como esos, que se deben considerar sagrados, por el tipo de ejercicio que allí se lleva a cabo, son irrespetados sin reparo alguno por los antisociales que ahora operan entre nosotros con toda libertad, y hasta con el concurso ocasional de autoridades militares y policiales en funciones, según los precedentes que se tienen.

¡Ay Trujillo!, cuántos le recuerdan, de aquellos que vivieron la otrora época, y hacían uso de los servicios públicos de salud en esos centros asistenciales, en que se destacaban, según manifiestan: seguridad extrema, eficientes y oportunas atenciones facultativas, medicinas necesarias para los enfermos, equipos auxiliares, etc. Y, pobre del galeno que no actuara como era debido, con los pacientes ambulatorios o internos.

Sin embargo, hoy, amén de las deficiencias de todo allí, fehacientes, y de los negocios que en los lugares se hacen, como la inconsciencia de los profesionales de la salud nombrados en esos centros, también los ladrones vulgares se aprovechan para hacer “su agosto”, ante el descuido y la falta de protección evidentes que se verifican.

Y lo grande es que, otro hecho de igual naturaleza no es la primera vez que ocurre en la entidad. En las declaraciones inherentes al presente, “recordaron que hace un año cargaron con unos compresores de aire acondicionado, de la misma habitación de la residencia, y se llevaron una computadora Laptop.  También se precisó que, a los pacientes y familiares les sustraen sus pertenencias”, en adición. No obstante, las medidas preventivas no se adoptaron entonces.

Luego, no sería osado señalar que, de continuarse con tal deleznable práctica, junto a las deficiencias marcadas con que opera el sistema público de salud en el país, como las displicencias médicas que se observan, pronto habrá que cerrar muchos de los hospitales pertenecientes a la red, para beneplácito evidente del sector privado en el área.

¡Diablo!, donde se ha llegado en Dominicana; ya ni esos centros asistenciales públicos se salvan, únicas ventanillas para los enfermos pobres del país en procura de un poco de salud. ¡Es pa’lante que se va!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Por sus hechos los conoceréis”

 

¡Qué tan verídica expresión!, asociada con el contexto bíblico de S. Mateo 7: 15-16, en que aparece: “Por sus frutos los conoceréis”, y manda a “guardarse de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, más de dentro son lobos rapaces”. ¡Cuántos de esos hay en este país!

Es obvio que, las actuaciones de los humanos a través de su paso por las corrientes de vida que estén cursando, constituyen el mejor de los parámetros para aquilatar imparcialmente las conductas observadas por los congéneres con que compartimos de manera cercana, o conocemos por las informaciones sobre su accionar cotidiano que se hacen públicas, y llegan hasta el grueso de la sociedad, en la mayoría de los casos.

Cada cual se pone en evidencia por sí mismo, según sus actos, aireados pueblerinamente sin contemplación; o, aquellos privados que solo conocen ciertos allegados, pero que de alguna forma los dejan saber. ¡Ninguna verdad jamás permanece oculta para siempre!

El no reparar en esa certera aseveración origina por lo regular loas inmerecidas, que se traducen en el llamado “lambonismo” popular, a veces por apasionamientos, en términos personales; cuando no, por remuneraciones solapadas, como es de estilo.

Pero, además, se trata en adición de estar desmintiendo, o tapando los primeros casos, aquellos ampliamente conocidos, aun se reporten como concretas realidades innegable. ¡El caso es defender lo indefendible!

En el tenor de lo tratado, cuando se escucha localmente a determinados comunicadores y “programeros” emitir juicios, u opiniones parcializadas a todas luces, en defensa de algunos actores políticos nuestros, principalmente, la conclusión a la que se arriba se torna asqueante.  ¡Cuántas “lambonerías” inmerecidas, que a cualquiera rompen los ojos!

Y es que, no se puede pretender estar tapando el Sol con un dedo, ante las tantas desfachateces, desaprensiones, y corrupción estatal, en que incurre la clase política nacional, con rarísimas excepciones. Sin embargo, es lo que más se procura entre nosotros, utilizando la radio y la televisión nacional, por razones variadas, como dijéramos anteriormente.

Ahora, lo   que más chocante y detestable resulta, es el hecho de que, la gente con mayor proclividad hacia ese tipo de tarea, son personas que se jactan de ser muy cultas e inteligentes, cuando en realidad lo que lucen es bastante mediocres; y, como tuertos en el país de los ciegos. Creen que el estar repitiendo cosas que han leído, o que otros han dicho, utilizando a veces palabras y frase rebuscadas, es tener verdadera formación.

El hombre con reales condiciones de ese tipo, jamás se inclina por estar lisonjeando a nadie, y mucho menos cuando no hay razones valerosas para hacerlo. Sí reconoce méritos acumulados, como el comportamiento debido que se observe, pero sin mostrarse nunca como “chupamedias”, aun le empuje “don dinero”, que sería la condición más “aguijonante”.

Lastimosamente, innúmera es la cantidad de lambones que se gasta este país. Muchos de ellos esconden la mediocridad, y tan deleznable condición personal, detrás de un saco y una corbata, aunque las ponen en evidencia tan pronto comienzan a expresarse. El buen observador las advierte con gran facilidad.

¡Los frutos provenientes de los despreciables actos atribuidos a loados inmerecidos, jamás se podrán borrar por más intentos “lamboneriles” que se hagan!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Solo el tema “Odebrecht” está sobre el tapete

Como se ha estilado siempre en este país, cuando surge una nueva temática pública que tratar, la que sea, esa desplaza otros asuntos troncales para la sociedad nacional, que ya estén, los cuales no han sido resueltos aún, y que también son dignos de que se les dé continuidad resolutoria; se vaya en pos de solucionarles, tal se debe hacer.

Eso es lo que de ordinario ocurre aquí. Se dejan de lado los viejos asuntos pendientes, o se abordan de manera muy superficial, para prestar toda la atención posible entonces a la cuestión reciente que se haya presentado.

Así lo hacen las autoridades de la República, como la población en sentido general, y van quedando aquellos inconclusos, por lo que el cúmulo de tareas pendientes por resolver se hace cada vez mayor, y las situaciones inherentes más se complican.

En esta ocasión llegó del aireamiento parcial, y el despertar ciudadano, en lo concerniente al caso “Odebrecht”, con los sobornos y la sobrevaluación de las obras, que se dice indebidamente asignadas, conjuntamente con las aparentes, y acomodaticias investigaciones judiciales que se iniciaron a la sazón, y solo para ellos desde entonces están mirando, autoridades, políticos, medios de comunicación, periodistas, y otros.

Pero, también al unísono surgió el recalentamiento del problemazo salarial de la Policía Nacional: que hay aumentos de sueldos, que no los hay, etc., con los reclamos debidos en adición, y las presiones pujantes de los agentes del orden público, asfixiados económicamente; y, movidos además, por la naturaleza de su trabajo, como los riesgos probables que tienen que correr aquellos, enfrentando la delincuencia, y la criminalidad local, in crescendo cada vez más entre nosotros.

Ambos asuntos vinieron a conformar el dúo desviante de la atención social por completo de los dominicanos, hacia otras apremiantes cuestiones que prestar atención, y que en adición urge enfrentar con decisión sostenida, pero que han sido dejadas al margen casi por completo.

Mientras nada más merece atención “Odebrecht”, y la Policía Nacional, muy pocos son los que están reparando localmente en la numerosa y pacífica invasión hatiana que se está verificando hacia el país, con la mirada complaciente de esos que vienen propugnando por la misma desde el exterior, y con el eco favorable sabido de los títeres del patio que les ofrecen su concurso. ¡La nación se está haitianizando! Solo hay que recorrer las vías de tráfico, y otros espacios públicos disponibles en campos y ciudades de aquí, para comprobarlo con facilidad.

Cuando toda esa gente se movilice de forma impetuosa, y trate de operar en favor de sus apetecidos propósitos anexionistas, estando dentro de nosotros mismos, solo nos quedará un camino, el rendirnos a sus pies, y entregarles la parte oriental de la isla.

Por otro lado, está la salud pública a nivel nacional. Los centros asistenciales (hospitales) del sistema, se están cayendo a pedazos. Las plantas físicas de esos están en pleno estado de deterioro; los equipos médicos obsoletos, y con marcados desperfectos. ¡Penosa y concreta realidad!

Y, para completar ese “drama” deprimente, ni hablar de la falta de utensilios, como de los materiales requeridos para las asistencias médicas; esos brillan por su ausencia. Pero, como son cosas tan viejas ambas situaciones burlonas, que protagonizan sin reparo alguno los politiqueros mandantes, a las que este pueblo está acostumbrado, ¿para qué preocuparse tanto por esas?

A los temas subestimados últimamente, hay que adicionarles los referentes al consumo y tráfico de drogas narcóticas, como la delincuencia y la criminalidad, que vienen azotando sin control en el país. ¡Está muy alarmante ese panorama!

En relación con lo expresado en el párrafo anterior, el “paño con pasta” que se ha dado a conocer, para enfrentar y combatir esos grandes flagelos locales, es el tan cacareado aumento salarial a la Policía Nacional, como queriéndose hacer creer que, porque esos agentes ganen un chelitos más, se les va a ganar la batalla a dichos males, hasta una posible extinción, lo cual se reporta a nivel pensante simple, como pura demagogia politiquera.

Pues, ¡eso no es así! Son cuestiones tales las mismas, que tienen demasiadas aristas por donde cortar, precisamente, por la tanta larga circunstancial sustitutiva que se les ha estado dando.

Es probable que muchos estén pensando que cosas como esas, tan enraizadas ya entre nosotros, se van a resolver de una manera tan fácil, con simples aumentos de sueldos a los uniformados del orden público. ¡Qué se olviden de eso los ilusos! Para ello se requiere de cirugías bastante profundas que llevar a cabo.

Es por tanto que, problemas tan acuciantes como los señalados, entre otros, no se les puede estar soslayando, para solamente fijar la atención en Odebrecht, los sobornos provenientes de ésa, como las sobrevaluaciones de las obras a su cargo en esta nación.

Tampoco procede que se haga, por lo concerniente al análisis y ponderación del pírrico aumento anunciado para la Policía Nacional, sin generalización, dispuesto para ser administrado con subjetividad por los superiores del Cuerpo. Esa es una cuestión administrativa estatal de fácil manejo, si hay real voluntad política.

Preciso es destacar, previo a concluir, que hay que ampliar el abanico de trabajos pendientes de realización, y las preocupaciones que se tornan exacerbantes, por lo nacional extremo que cursa, en el orden de lo tratado aquí.

No se corresponde el dejar dormir tantas cosas dañosas, y despreciables por completo en esta República, a cambio de solo atender las nuevas que se presenten. ¡Se debe reflexionar sobre eso!, y rápido cabría agregar.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

Hermosa y loable invitación, aunque solo de momento: “Hagamos Patria”

 

Con tan inductora y significativa frase se intituló el trabajo periodístico que publicara el medio “Listín Diario”, en ocasión de celebrarse el acto tradicional de honra a la Bandera Nacional, que anualmente el mismo lleva a efecto. Incluyó ahora el evento también, el festejar, la cercanía del 173 aniversario de la Independencia Nacional, como los 200 años del natalicio del patricio Francisco del Rosario Sánchez.

Como muy connotado acto protocolar se reportó la conmemoración, conjunta esta vez. Y claro, la llamativa frase usada como lema en la última entrega, debió mover a una profunda reflexión por parte de todos los dominicanos, al tiempo que de seguro les asaltó a muchos la pregunta: ¿La Patria nuestra hay que hacerla? Se diría mejor que, ¡defenderla, y preservarle!, sería la respuesta más apropiada, ya que evidentemente, hecha está desde hace muchos años.

Es obvio que, en esa apreciación, no pocos estarían contestes. Esas actitudes de defensa y conservación son las que de ordinario se han tirado por la borda, a partir del encomiable trabajo patriótico-nacionalista que realizaran los fundadores de la nación, encabezados por el insigne Juan Pablo Duarte, y sus asociados más directos:  Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, cuyo aniversario solo es recordado y celebrado como un acto más demagógico estatal, y ciudadano. ¡Su esencia le han echado tierra!

Lo de “ser guardián activo y vivo frente a todo intento o intención de desconocer los valores que enarbolaron los Padres de la Patria”, suena lindísimo; como, el defender la nacionalidad y soberanía. Pero, ¿es lo que en realidad se hace? ¡No lo parece! De ser así, las actitudes ciudadanas y de los poderes regentes locales fueran otras.

El director del medio antes citado, pidió que el lema “Hagamos Patria”, fuera acogido, al tiempo de señalar “que con este el diario continúa su defensa a la nacionalidad y la soberanía de la patria”, y que la frase no se quede como hueca”. Apuntó: “Y eso lo hacemos revalidando esos valores, cumpliéndolos y tratando de ser cada día más fieles al legado de Juan Pablo Duarte”. ¿Se podrá creer eso, con lo que aquí de ordinario se observa en tal sentido?

El parecer casi generalizado en este país, es que esa herencia se perdió hace tiempo; qué los políticos antinacionalistas, demagogos y corruptos que han estado dirigiendo los destinos nacionales durante los últimos lustros, se han encargado de dañarlo todo; de deshonrar la memoria de aquellos grandes próceres, que nada más merecen aparecer referenciados en las páginas de nuestra historia patria: loas, fotos, y transcripción de frases y pensamientos provenientes de esos idos iconos nacionales patrióticos.

El flamante ministro de Educación al exponer en el marco del evento, honra a la Bandera Nacional, y demás, puso el dedo sobre la llaga al manifestar: “que al sector político de la nación le corresponde dar el paso adelante “porque el resto de la nación lo está dando”. Y agregó: “Los políticos tenemos que cuestionarnos, revisarnos y transformarnos”.

Evidentemente, esos son los grandes culpables del marcado desastre patriótico-nacional que se tiene desde hace mucho entre nosotros; del irrespeto a todos los símbolos de la República, y no solamente la Bandera; también, de la deshonra bochornosa obvia hoy, a la memoria de los Padres de la Patria.

Si la Patria nuestra tuvo sus Padres tantos años atrás, entonces no hay que hacerla; está hecha desde hace mucho se reitera, y lo que hoy procede es protegerla y defenderla a como dé lugar. Ahora, para ellos se necesita de hombres con disposición y capacidad para emular a aquellos héroes de otrora; verdaderos nacionalistas, con conciencia ciudadana suficiente, algo que tanto escasea en la actualidad entre los dominicanos.

Por consiguiente, ¡no hay que hacer Patria, protegerla, y defender su soberanía sí!

 

Autor: Rolando Fernández