Quitar el fuero y autonomía UASD, ¡improcedente!

Resultaría muy doloroso y deleznable, el que se produjeran acciones como ésas, en contra de la academia pública estatal de educación superior, a raíz de los últimos acontecimientos de sangre, muy dolorosos por cierto, acaecidos en el interior, como en los entornos de la misma.

 

No debe ponerse en el olvido, que no es la primera vez que allí se producen actos de igual naturaleza, que han enlutado, tanto a la familia universitaria – autoridades, empleados y estudiantes -, como a las de algunos miembros del cuerpo del orden policial, interviniendo en los alrededores de ésta, cumpliendo con su deber, de restablecer la paz y la tranquilidad en el área.

 

Además, se debe pensar en que, tanto el fuero, como la autonomía de esa institución, constituyen derechos adquiridos que fueron logrados por la misma, a base de sangre y fuego, como se dice, y que son condiciones que ya forman parte de la esencia intrínseca de la referida entidad de educación superior, por la democratización y apertura de sus labores formativas, que cuestionables o no, benefician a la juventud dominicana con deseos de superación, y cuya satisfacción puede ser lograda a un costo simbólico prácticamente.

 

Por tales precisiones, se reporta algo extraño que,  personas entre ellas hoy, encumbrados políticos, que tanto deben a esa Alma Mater, no sólo por haber estudiado en sus aulas, sino por el hecho de que también, le convirtieran luego en fuente principal de ingresos, impartiendo docencia, cuando a penas se les conocía en el ámbito de la sociedad nacional, amén de que, es muy posible que dentro de ésas se encuentren algunas que aún disfruten de jugosas pensiones que les fueran otorgadas después, estén propugnando y recomendando, sin rubor alguno, que a la academia se le quiten esas  prerrogativas. Una autonomía parcial claro, debido a estar subvencionada económicamente por el Estado Dominicano.

 

Luego, no sería tan osado entonces, el que a muchas se les pueda considerar hasta malagradecidas. Pues, es gente que, además de haberse beneficiado bastante de la institución, bien conoce cómo se lograron en realidad esos derechos, y cuales son los problemas que en verdad gravitan a su interno; que los mismos podrían ser corregidos en gran parte, sin necesidad de tener que referirse para nada a su fuero y autonomía.

 

Lo que ocurre es que, ya no se consideran uasdianas en su mayoría, se sienten estar encumbradas, que pertenecen a una clase muy superior a la que allí interactúa, lo cual está muy lejos de ser cierto, cuando se establecen las comparaciones debidas, que no sean de índole político-económico, que las da el poder, como es obvio, y que las que ostentan de manera burlona, sin reparar en sus pasadas condiciones personales y estudiantiles. Tampoco, en que los más connotados profesionales de este país, en términos de formación y ejercicio, han egresado de esa universidad, y que por tanto, se deben a ella.

 

Es evidente que, en cuanto a los manejos adecuados, en los órdenes administrativo-gerenciales, como académico en sí, se torna irrefutable la ineficiencia fehaciente;  y que, muchos se les han ido de las manos parcialmente a las autoridades uasdianas, producto de una serie de factores que resulta prolijo enumerar.

 

Pero, hay diversas cosas que se podrían enmendar, con el concurso precisamente, de ésos que hoy están hablando de despojarle del fuero y su autonomía.  Son personas con experiencia uasdiana en su mayoría, e influencia gubernamental, que hoy deberían tratar de apoyarle, aportando soluciones, y no haciendo severas críticas y reprimendas desde fuera, a los fines de que la Primada, o Primera de América, pueda recuperar la imagen pública de otrora, como la eficientización en su rol académico.

 

Son egresados de allí, y conocedores de, por dónde hay que entrarle a la problemática que se vive en su seno, para corregir las situaciones impropias que le afectan, y para que hechos tan bochornosos y deleznables, como los ocurridos  últimamente en su campus y alrededores, no vuelvan a producirse jamás.

 

Se pueden concebir como actitudes de ingratitud, o resentimientos, el estar  promoviendo ahora, dejarle sin fuero y autonomía, a pesar de todo. Aunque,  evidentemente, se hace necesario allí el establecimiento de ciertos controles indirectos por parte del Gobierno, por la subvención asignada que recibe, en cabezas de las autoridades competentes, hasta lograr las mejorías que resulten pertinentes, y que la UASD pueda cumplir con sus verdaderos roles ante la sociedad nacional.

 

El asunto tiene que comenzar necesariamente, en el tenor de lo que se trata,  por  la despolitización de la academia pública; como, el procurar que la cualquierización para ocupar las posiciones electivas allí se descontinúe por completo, a fin de que las mismas puedan ser ocupadas por las personas más aptas, idóneas por completo; y, de ese modo, lograr un eficiente desempeño gerencial, y académico por demás.

 

En adición, la sociedad nacional, a cargo de la cual está costear las labores que allí se llevan a cabo, tiene el derecho a conocer los curriculums-vitae de todo el que aspire allí a ocupar las posiciones de mando superior.

 

Por consiguiente, deben ser publicados durante las campañas electorales que se registran a lo interno de la misma,  para que el pueblo sepa, ¿quiénes le van a dirigir; y, qué se puede esperar de ellos?

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

La fecha conmemorativa ausente: “Día del Perdón Humano”

Días, de todas las cosas prácticamente, se celebran a nivel mundial, como a lo interno nada más de muchos países, que sólo son recordadas vagamente en las fechas asignadas para tales propósitos.

 

Son innúmeras las conmemoraciones que se tienen, que van desde una disciplina profesional en ejercicio, hasta determinados órganos  vitales del cuerpo humano (corazón, riñones, etc.), como de ciertas enfermedades terminales que padece la especie de los hombres, en sentido general.

 

Claro, la gran mayoría de esos inventos, tienen como propósito principal, el promover actividades comerciales relativas, en el marco de la gran manipulación a cargo de la mercadotecnia actual, con el concurso de algunos profesionales de las diversas áreas envueltas, como la médica por ejemplo, en la que muchos galenos se prestan al juego, a cambio de ser retribuidos también.

 

En ese orden de la salud, no es asunto de motivar prevención alguna en la gente, que termina normalmente con la prescripción de una serie de estudios clínicos, y de laboratorios, que favorecen económicamente a centros especializados específicos, al igual que a los mismos médicos actuantes, que con frecuencia los indican en base a las comisiones que reciben.

 

Dentro de las tantas seudos conmemoraciones que se tienen, sólo a nivel de las páginas de los periódicos, algunas personas inquietas nos preguntamos, ¿por qué no se incluye,  que sea obviamente real, el “Día del Perdón Humano”?, que bien podrían diligenciarlo las congregaciones religiosas todas.

 

Sería una fecha, en la que todos los hombres nos inclinaríamos por eliminar cualquier clase de rencor  hacia aquellos que nos hayan maltratado, u ofendido en algún momento. ¡Perdonarles en ese día señalado!

 

Se haría uso de las 24 horas del mismo, para honrar sólo el amor incondicional, manifestándolo en favor de cuantos congéneres o no, precisen de alimentación, asistencia médica, medicamentos, ropas, etc. En fin, cualquier tipo de servicio altruista requerido.

 

Se reportaría como una forma de agradecer el haber podido lograr ese gesto tan hermoso y significativo del perdón, algo que libera de un gran peso emocional, tanto a quien lo otorga, como también aquel que lo recibe, por la supresión en este último del efecto vibratorio mental negativo, que en lo adelante ya no habrá de recibirlo.

 

¡Recuérdenlo!, señores inventores de las celebraciones a granel, el “Día del Perdón Humano”, hace mucha falta. Surtiría efectos muy positivos a nivel de la sociedad mundial.

 

Evidentemente, por lógica también se debe entender que, al igual que ocurre con algunas de las conmemoraciones diversas, cuando se haga necesario particularizar la fecha – un día cualquiera -, procedería que se haga. Incluso, mayor loabilidad y satisfacción devendrían de tal actitud.

 

Rolando Fernández

 

La paciencia de Job en la República Dominicana

La verdad es que, cualquiera no se explica, cómo es que la  población de este país ha estado soportando por tanto tiempo las prolongadas tandas de apagones a que ordinariamente es sometida, teniendo incluso que pagar las abusivas tarifas que se imponen por el servicio eléctrico, para complacer a los usureros generadores, en el marco de los leoninos contratos suscritos con el Estado Dominicano, sin que ninguna autoridad competente haya evidenciado real disposición de ponerle el “cascabel al gato”, como se dice, sobre lo que siempre se ha considerado como un latrocinio en contra la usuaria ciudadanía indefensa.

 

Sí, todo se limita a buscar cuartos para el estimado barril sin fondo de la CDEEE.  Los amagos, o “amaracos” de solución que se anuncian, muy pronto se traducen en simples bla, bla, bla.  La situación gravosa de la electricidad en la nación dominicana siempre continúa igual. Y,  cíclicamente, cuando no aparece dinero para pagarles a los “altruistas generadores”, se torna de mal en peor.

 

De las cosas que más se alegan para justificar son, dizque las pérdidas que se verifican a nivel de las redes de distribución; como, los fraudes por parte de los usuarios.

 

Sobre las primeras, se tiene bastante tiempo tratando de corregir la situación, y nunca se logra, a pesar de las fuertes inversiones que se han hecho en el sector, según se dice.

 

Sobre los llamados robos por parte de los conectados ilegalmente al sistema, o aquellos que sólo pagan parte del consumo, habría que definir, en base a los comportamientos observados, quiénes son mayores ladrones, si los clientes, que lo que hacen en su mayoría, es tratar de defenderse de las estafas protegidas de que son objeto; o, los dueños del gran negocio eléctrico en el país, cobrando carísimo por un servicio altamente deficiente, y dando tandas de apagones abusivos, amén de no cumplir con el mandato de la Ley General de Electricidad, 125-01, que sólo rige para los pendejos pobladores de la nación, en lo que respecta a no compensar por la energía no servida. Y que, mucho menos se inclinarían por hacerlo, en el porcentaje legal establecido.

 

Da mucha pena, ver los reportajes de la prensa local últimamente, respecto de la falta alarmante de ese servicio, tanto en la ciudad capital, como en los pueblos del país.  Los pequeños negocios se han ido a quiebra en su mayoría, sin tener a quién reclamar, producto de esa deleznable situación.

 

Por otro lado, la gente en las calles se le ve exhausta, estresada y asueñada, en horas de la mañana principalmente, cuando tiene que salir para los trabajos, por no poder dormir, a causa del calor inmenso de estos tiempos, y la falta de electricidad.

 

No obstante, y a pesar de las tantas alharacas de los últimos meses con relación a la temática, se vuelve alegremente con la misma canción de siempre, en voz del nuevo vicepresidente ejecutivo de la CDEEE: “Los apagones seguirán si lo usuarios no pagan”. Dijo además, “no hay dinero para mantener una planta encendida 24 horas quemando petróleo, ni bolsillo que soporte ese flete”. ¡Qué bien! (Véase: medio “Listín Diario”, edición de fecha 24-4-13, página 6A)

 

Ahora, de lo que muy poco se habla ya, es del porqué una gran parte de la población no paga, la abusiva tarifa, como los cobros medalaganarios excesivos, que muchas veces, según la Superintendencia de Electricidad, tiene que disponer reembolsos por las reclamaciones que osan hacer determinados clientes. Esas causas constituyen secretos a voces, incógnitas aparentes sobre la cuales poco se quiere hablar.

 

Si no hay cuartos para pagar a los “sufridos generadores”, como tampoco voluntad real para modificar los leoninos contratos suscritos por éstos con el Estado Dominicano, causa principal del problema, como una vez lo expresara el ex incumbente de la CDEEE, “El problema eléctrico es uno de siete cabezas. Su solución será muy difícil, sobre todo mientras el Gobierno siga plantado en no tocar a los generadores.  La RD produce una energía que es, sencillamente, impagable por cara”.  (Periódico “HOY”, 8-4-11, página 10). ¡Ahí estuvo dicho todo!

 

¡Eso!, es lo que tienen que procurar las autoridades competentes del país, a los fines de quitar esa “espada de Damocles” del cuello de la población, de donde se derivan los excesivos cobros cargados a la gente por la energía servida, y que se dejen de estar con los cantos de sirena acostumbrados.

 

O que, sencillamente, cierren la República entonces, ya que una nación a oscuras casi por completo no puede subsistir, y se convertiría en una selva para la vagancia y la delincuencia, como es lo que está ocurriendo ya.

 

Luego, cualquiera se preguntaría, ¿hasta dónde habrá de llegar la paciencia de la población nuestra, ante este burdo negocio eléctrico que se gasta el país, regenteado por desaprensivos políticos y empresarios, que sólo piensan en amasar fortunas, a costa de un pueblo que luce indefenso?

 

También, ¿es que  no va a aparecer un Gobierno que en verdad trate de enmendar esa situación? O, ¿un grupo social de hombres con pantalones, que procuren imponer la corrección definitiva del problema, a cómo dé lugar?

 

Que traten de honrar precisamente en este mes de abril – histórico -, la memoria del coronel Francisco Alberto Caamaño, y emular sus acciones, como sentir patriótico, enfrentando la calamitosa y abusiva situación eléctrica nacional, y se dejen de estar con todos esos actos demagógicos protocolares, sólo por un cumplido ante la sociedad del país, y los “allantes de estilo acostumbrados”.

 

Es obvio que, la paciencia tiene un límite, aun se parezca a la de Job, y que aquí luce estarse acabando; por lo que, el continuar con ese abusivo gran negocio político-empresarial, haciendo provecho de la oferta obligada de un servicio imprescindible para la gente, podría acarrear desbordamientos sociales de consecuencias impredecibles para el país, y los magnates dueños de aquel.

 

¡Ojo al Cristo!, señores autoridades, que los pueblos se “jartan” de aguantar.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Qué frase tan expresiva de una realidad!

“Cuanto más conozco a la gente más quiero mi perro”  (Diógenes de Sínope, según información en la Internet). De las tantas frases que se han acuñado a través de los tiempos, una de las más significativas es ésa.

 

Probablemente, la misma envuelve el mensaje que más a diario se verifica, la ingratitud entre los hombre, cuando se vive interactuando con personas distintas, y a la vez tratando canes, sin importar que sean de raza, con pedegree (pedigrí), ligados, o viralatas, los sin dueños, cuando son objeto del afecto y cariño humano.

 

Los perros están catalogados como uno de los animales más inteligentes; de tener un finísimo olfato, ser amorosos, agradecidos, leales a carta cabal, y poseedores de un instinto solidario increíble.

 

Detectan  hasta los estados de ánimo de sus amos;  y, cuando les  notan estar tristes, acongojados, depresivos, con los movimientos de sus colas, y un lamer constante, como que intentan decirles, “yo estoy contigo”, y en verdad, no se les despegan del lado.

 

Comprobado está que, aunque carezcan de raciocinio total, algo de eso tienen, por su proceder oportuno y loable; más aquellos que, han avanzado lo suficiente dentro de la escala evolutiva de su especie.

 

Algunos, hasta entienden más que ciertas personas; memorizan algunos vocablos humanos, e interpretan las órdenes que reciben con bastante facilidad.

 

Al compararles con la gente, en el marco de la aludida frase, los que más pueden establecer diferencias de ésos, con relación a muchos seres humanos, son aquellos individuos con marcada proclividad altruista hacia sus congéneres, por los comportamientos con que de ordinario son reciprocados, normalmente caracterizados por la ingratitud marcada, y la deslealtad a toda prueba, atributos dañosos y desmotivantes que en los perros muy difícil, por no decir nunca, se observan.

 

Luego, las personas a las cuales se les sirve de manera incondicional, con muy raras excepciones, le van matando el sentimiento altruista a cualquiera. Le inducen a asumir actitudes de indiferencia frente a los demás, por sensible que se haya sido.

 

Aunque feo resulte decirlo, eso no ocurre con los perros. Todo lo contrario, los mismos siempre están dispuestos a reciprocar con los recursos a su alcance: lealtad, solidaridad, y amor, como ellos saben expresar tales cualidades.

 

En los canes, jamás se evidencia ingratitud; en la mayoría de la gente a  cambio, la misma se exhibe más que el recordar. Prima la conveniencia momentánea sobre las cosas.  Cuando ésa deja de estar presente, por la razón que fuere, se olvida todo lo anterior, y de inmediato afloran el resentir y la mala voluntad hacia el que ya no puede, o no le inspira servir, por entender que no se debe.

 

Los perros siempre motivan las acciones humanas en su favor, y hacen que se cumpla voluntariamente con el deber de socorrerles, protegerles, alimentarles, medicarles, etc.; amarles cada vez más, como parte de nuestros hermanos inferiores, o menores, que son.

 

Si reflexionamos sobre el mensaje contenido en la citada frase, y comparamos, podemos confirmar, ¡qué tan cerca de la realidad se encuentra!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Vuelve el ruedo politiquero uasdiano

A pesar del tiempo que falta para concluir la presente gestión rectora en la UASD, ya comenzó el revolcadero político a lo interno de la misma, los amarres que se estilan, y los cabildeos ordinarios, de cara a las elecciones que se efectuarán en el mes de febrero del año 2014.

A partir de estos momentos, todos los aprestos estarán dirigidos a la obtención de cargos electivos; lo docente, y gerencial-administrativo general, carecen de valor prioritario; pasan a un segundo plano.  Los asuntos se circunscriben ya, a la búsqueda de votos por doquier.

 

Los que disfrutan de las mieles del poder en estos momentos, sólo piensan en las reelecciones posibles, y en escalar puestos más elevados. También, en apoyar a un determinado candidato a la rectoría, para preservar los puestos administrativos que desempeñan; cuando no, agenciarse una buena pensión, al “echarse la paloma”.

 

Una reseña muy interesante al respecto, aparece publicada en el periódico “HOY”, edición de fecha 18-4-13, página 14ª, intitulada “Precampaña inició en la UASD; comicios son en febrero del 2014”, a partir de la cual el pueblo dominicano , y las autoridades estatales, pueden inferir qué es lo que en realidad allí se vive, de forma consuetudinaria, si es el procurar la realización de un trabajo eficiente para la formación del relevo generacional necesario dentro de la sociedad nacional, o la persecución de posiciones de mando bien remuneradas, donde a nadie hay que rendir cuenta, y de empleos burocráticos, dentro de tan costosa institución para el país.

 

Que esa entidad opera más bien como un partido político sin color de identificación, pero sí bajo un símbolo académico (escudo universitario) otrora de prestigio, para proteger y beneficiar económicamente a muchos seudos formadores en educación superior que allí se destacan, gente con títulos de profesionales, sin espacio laboral a lo externo de aquella gran verja perimetral circundante, y que han hecho de la entidad su única fuente de ingresos, amén de utilizarla como “catapulta” hacia la sociedad suntuosa.

 

Constituye una situación muy lamentable el hecho de que, todas las posiciones de mando allí se les haya cualquierizado, y que nada más puedan ser alcanzadas por aval político, y no académico-profesional, por experiencia, y un loable ejercicio disciplinario.

 

Más que aconsejable resultaría en ese tenor, el que todas las personas que aspiren a dirigir la institución, desde sus más altas instancias, y posiciones medias (decanos y directores de escuelas), por su naturaleza e importancia para el país, amén del alto costo que la misma representa para el Estado Dominicano, hicieran del conocimiento público, a través de la prensa local, los curriculums-vitae con que puedan avalar sus aspiraciones electivas.

 

De  igual forma proceder, con una síntesis general de cuáles serían los proyectos en carpeta que se tiene en mente desarrollar, para relanzar la entidad, como se ha debido intentar desde hace tiempo, a los fines de hacerla eficiente, y realmente formadora de la juventud de la nación; de borrar esa lastimosa imagen pública que hoy se tiene, tanto aquí como en el exterior, rompiendo con sus primigenia histórica: la Primada de América.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Las autoridades que necesita la UASD

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), vive de crisis en crisis. No bien concluye una, cuando ya se está programando, o emergiendo la otra.  Siempre todas giran en torno a la consecución de intereses personales o grupales.  Muy pocas tienen su origen en asuntos de carácter institucional, que beneficien la entidad en sí, en términos académicos y administrativos.

 

Las situaciones conflictivas a lo interno de esa alta casa de estudios, es muy probable que nunca se acaben, hasta tanto la sociedad uasdiana no se incline por proclamar y elegir autoridades que realmente reúnan las condiciones requeridas para los cargos todos, como lo establece la “Administración de Recursos Humanos”  que como asignatura, se imparte  dentro de sus mismas aulas.

 

Sí, no es aupar gente, y buscar puestos para determinadas personas afectas, con los correspondientes condicionamientos reciprocatorios; sino, personas con condiciones optimas para las posiciones, siempre actuándose al margen de la política, y los grupismos enraizados allí durante décadas; más bien, a partir del tan aludido movimiento renovador.

 

Aquella fue una gesta uasdiana muy loable otrora; pero que, al ser valorada en el tiempo, siempre se ha evidenciado que muchos aspectos relativos de alta consideración fueron dejados al margen, entre ellos, el imprescindible soporte de la concienciación obligada para la conservación de su esencia, y el posterior fortalecimiento requerido.

 

Además, tampoco se previó el vacío académico que se podría producir a partir de la salida forzada de la institución de muchos de sus mejores valores actuantes en sus diferentes áreas, incluidas la del saber, la investigación, como la transmisión de conocimientos adquiridos a los demás.

 

No se logró el ir procurando la formación del personal sustituto en esas áreas vitales, dentro de su rol principal ante la sociedad dominicana, de la cual se recibe el sustento económico, cuyos efectos dañosos se han venido dejando sentir con mayor incidencia cada vez.

 

El otro aspecto digno de mucha consideración en estos momentos precisamente, cuando la entidad acaba de pasar por otra de sus tormentosas crisis entre sus autoridades y el personal docente, es la evidente deficiencia administrativa-gerencial que le acosa, por tampoco observarse en su conducción los conceptos y postulados de orden administrativo que se enseñan en sus aulas, reiteramos.  “En casa del herrero, asador del palo”, tal reza un decir popular.

 

Como se puede advertir a partir de lo expresado, el problema mayúsculo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y la base de todos sus males, se circunscribe a que las autoridades que le han venido dirigiendo durante los últimos años, no han sido las más apropiadas para tomar sus riendas, y conducirla por los caminos que debe ser, no sólo en el contexto de lo gerencial, sino tampoco, en el  ámbito académico propiamente.

 

Una institución como la Primada, o Primera de América, con tan gran responsabilidad a cargo frente a la sociedad nacional, como de preservar una loable imagen pública a nivel mundial, por su connotación histórica, requiere que sus principales autoridades procedan a tono con esos objetivos; que no supediten sus ejercicios a los asuntos grupales internos, y de carácter puramente políticos.

 

Claro, ese requiere que las elecciones internas que allí se verifiquen se vuelquen en favor de rectores, y el personal de apoyo correspondiente, que tengan sobrada capacidad académica. Pero además, que sean verdaderos gerentes probados, no enganchados y oportunistas, para conducir los destinos de una academia estatal tan sui generis como ésa. Evidentemente, tal decisión implicaría una marcada apoliticidad.

 

La nota musical que debe sonar en todo el recinto uasdiano, para poder resolver los tantos problemas que dentro de esa institución se verifican, debe tener como acordes principales: lo académico real, y lo puro administrativo-gerencial.  ¡La política siempre, es lo que a su interno “desafina”!

 

Para los comicios entrantes en la UASD, y los subsiguientes, el ruedo para escoger entre los nuevos aspirantes a la rectoría se torna cada vez más nublado.  Muy pocas son las ofertas atrayentes; quizás una en lo inmediato, y nada más. Y, a partir de entonces, por lo que se perfila en ese tenor, habrá que buscar una lupa para ver lo menos malo que se pueda detectar.

 

A veces uno se entera, con relación a dichas aspiraciones, de personas que pretenden “candidatearse” para la alta posición directiva, que sus aprestos lo que dan es vergüenza, y hasta asco; que mueven a risa sarcástica, por la falta de respeto hacia sí mismas, como a la institución, debido a la carencia de formación y mediocridad que ostentan. 

 

Es una lástima que todo el mundo allí pueda aspirar a rector, o rectora, sin que se le evalúe, y sea discriminado adecuadamente, para que luego se tenga una digna representación uasdiana, como efectiva y loable autoridad de mando.

 

 Rolando Fernández

 

 

 

Considerarnos siempre ignorantes, ¡eso es saber!

 

¡Un artículo que no sólo se debe leer! En la edición de fecha 12-4-13, periódico “El Día”, aparece un trabajo de opinión titulado “Elogio de la ignorancia”, bajo la firma de David Álvarez Martin, columna “Bitácora para lúcidos”, que amén de ser leído con sosiego comprensivo, se debe reflexionar sobre el contenido esencial que envuelve, una gran verdad que nosotros la bautizaríamos como: “siempre debemos considerarnos ignorantes”.

 

Es algo que de ordinario, induce a procurar un mayor saber. Nunca todo se conoce, y mientras más informaciones se tienen, los requerimientos se hacen mayores, las inquietudes se multiplican.

 

“Yo sólo sé que  no sé nada” (Sócrates), la máxima a la que todo ser humano debe adherirse con firmeza, para irle cortando los “tentáculos” al ego “envalentonador”, cuando el mismo se crece, producto de algunos conocimientos profundos que se logra alcanzar, aunque en realidad no todos se apliquen; y es que, sólo se vive recitándolos con regularidad, al igual que ocurre en parte, con las verdades convencionales que se acopian y son asimiladas, como si en realidad fueran absolutas.

 

Cuando eso sucede, nos mantenemos mayormente ignorantes, ya que nos creemos saber demasiado, y con eso nos conformamos. Ni siquiera nos preocupamos por cultivar el arte de conversar, cuyo fundamento básico es aprender a escuchar al interlocutor que se expresa, sustituyéndole por el simple oír, sin extraer durante los conversatorios que se sostienen, las verdades que los otros nos tratan de transmitir.  A quien habla, nunca se debe interrumpir para contradecirle, sólo para alguna aclaración que resulte necesaria, haciéndolo con humildad y cortesía.

 

Pero además, incurrimos en el gran error de creernos ser los dueños únicos de toda verdad. ¡Nada más la nuestra es valedera!, las de los otros no; y por tanto, no merecen ponderarse, ni ser analizadas, al igual que compartida con imparcialidad. (No seas sabio en tu propia opinión;………Proverbios 3:7, Sagrada Biblia).

 

Esa proclividad a considerarnos poseedores siempre de la verdad, ha traído muchos problemas a la humanidad. Incluso, es una de las cosas que se entienden estar asociadas con las ocurrencias de los tantos antagonismos raciales, nacionales, religiosos y otros, algunos de los cuales han culminado hasta en guerras fraticidas

 

Es una actitud que suele ser enmarcada a partir del inicio de las enseñanzas cristianas, creyéndose que,  una gran  parte de lo que Jesús el Cristo impartiera, no fue entendido y asimilado con la profundidad que él intentara imprimirle; aunque no lo hiciera del todo, por apreciar que la generación de aquellos momentos en que discurrió su Ministerio, no estaba preparada para recibirla. Sí les precisó y recomendó a los seguidores: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8.32)

 

En el ámbito religioso convencional, es donde más se advierte esa disparidad de criterios egotistas, en torno a la veneración de un mismo Dios, pero bajo diferentes concepciones sectarias.  Todos pretenden ir por caminos diferentes hacia el mismo lugar, según la verdad que en lo particular se entienda, y sólo se honran las suyas.

 

Cada cual se considera salvo, yendo por el camino que elige; solamente él lo es; y el Dios que proclama, es el único verdadero, el de los otros no cuenta. ¡Craso error!, cuando las actitudes de ese tipo son las que predominan.

 

Claro, el sectarismo religioso, es una consecuencia de la poca expansión de conciencia espiritual lograda, a través de la cual sólo es posible conocer sobre esa gran Verdad a la que el maestro Jesús se refería. Y, eso le hacía clamar al Padre Supremo en adición, por la unidad entre todos, a los fines de evitar las disgregaciones de los creyentes. “¡Glorifícalos en la unidad, para que sean uno, como tú y yo somos uno; tú en mí, y yo en ellos, para que seamos consumadamente una misma cosa!”.

 

En torno a reconocernos ignorantes siempre, gira el contenido de la publicación a que nos referimos en principio, que recomendamos leer e interpretar de manera reflexiva. Procurar mayores conocimientos, y no conformarnos sólo con la que entendemos nuestra verdad; sino que, también debemos reconocer y aceptar las que proclaman los demás, como honrarles en adición.  Hacer acopios entre todas las que otros externan, y quedarnos con la quintaesencia conjunta lograda. Esa debe ser la actitud de todos los seres humanos.

 

Rolando Fernández

 

 

Aumento de gente, ¡sin relevo generacional!

La población dominicana ha venido creciendo de manera acelerada durante los últimos tiempos. Cada día son más y más los seres que nacen en esta nación.  Muchos desheredados de la fortuna, y con un futuro bastante incierto, ya que carecen hasta de padres responsables que, sólo producto del placer sexual agenciado, se encargaron de traerlos al mundo, para luego no asumir ningún tipo de responsabilidad.

 

Otros, que los cobijan los haberes paternales, de ordinario mal logrados, con muy raras excepciones, y que de seguro habrán de procurar la emulación a los ascendientes. Y, aquellos provenientes en cantidad muy significativa, de tribus biológicas-sanguíneas respetables, pero muy limitadas en términos económicos.

 

Ese conglomerado naciente regular así conformado, conjuntamente con la transculturización, y los alienados comportamientos adrede inducidos por los grupos hegemónicos gobernantes en el país, en pos de lograr con libertad amplia los manejos a su antojo de la juventud nacional, han venido provocando limitantes concretas, displicencias obvias, y deserciones a granel, respecto de los propósitos juveniles a toda preparación académica efectiva, como del desarrollo de la habilidades personales optimas, para el ejercicio de las diversas disciplinas profesionales, necesarias en el quehacer republicano requerido.

 

De ahí que, las aspiraciones a convertirse en gran parte del relevo generacional, que debe corresponder a los adolescentes e imberbes nuestros presentes, en sentido general, desde hace años ya, se vienen dejando de lado, algo que está a la vista de todos.

 

Los comportamientos que se observan en ese orden, son penosos por un lado, debido a las limitaciones económicas fehacientes; y por el otro, dejan bastante que desear, por el desgano ostentado, y las pocas aspiraciones que se verifican.

 

Ocurre que, un porcentaje de consideración procede de manera indiferente, porque en realidad las condiciones económicas no les permiten hacer nada. Hay otros, quienes piensan que, no vale la pena tan alto sacrificio, tomado con seriedad, porque piensan vivir siempre a costillas de los padres; como, hacer provecho también de sus legados. Y, por último, el segmento mayor de la joven sociedad en desarrollo, cuya concepción es: para qué estudiar en este país, donde sólo se hace necesario engancharse a político, o procurarse un buen “enllave” para todo lograr.

 

Las limitantes financieras que se observan, reiteramos, como esas formas de pensar en los jóvenes de hoy, ha traído como consecuencia que el relevo a las capacidades y valores pensantes, se ha ido alejando cada vez más, en lo referente al desempeño de todas las disciplinas profesionales clásicas, incluyendo algunas artes, como aquellas actividades que les son relativas.

 

Los buenos galenos de ayer, y los que hoy puedan quedar en el país, al igual que los ingenieros y arquitectos de calibre, abogados, comunicadores, artistas, gente de la televisión, humoristas, etc., en verdad tienen muy poca gente que les pueda reemplazar en estos tiempos, y las esperanzas de que aparezcan muy poco se vislumbran.

 

A manera de ejemplo nada más, sin que otros se sientan mal, por escapar sus nombres a nuestra memoria en lo inmediato, será algo bastante difícil, y hasta casi imposible podría decirse, que bajo el actual esquema de aprendizaje, y la poca motivación inductora que se tiene, se encuentre a quienes puedan sustituir a profesionales médicos tales como:  Eduardo Segura (fallecido recientemente),  Andrés Lugo Vizcaíno, Héctor Mateo, Ángel Chan Aquino, Mariano Estrada, Abel González, Miguel López Garrido, entre muchos más, amén de esa pléyade de galenos destacados que ya han partido del  planeta Tierra, después de haber cumplido con el abnegado ejercicio que les tocó desempeñar.

 

Y así pasa con todas las ramas del saber científico en la República Dominicana (ingenieros, arquitectos, abogados, periodistas profesores de carrera, entre otros); como,  a nivel técnico-profesional, y artísticos.  Ni siquiera los sectores de, maestros para la construcción, carpinteros, ebanistas, etc., escapan a la escasez que se verifica en términos de relevos competentes

.

Ahora, el ámbito en que más se observa la falta aludida, es el relativo a las artes todas: cantantes, poetas, pintores, gente de la televisión, locutores, y demás afines.

 

Habrá que esperar mucho tiempo aquí, para tener personas que reemplacen en la pantalla chica a personajes tales como: Freddy Beras Goico, Yaqui Núñez del Risco, y hasta el fenecido Rafael Corporán de los Santos, con todas las deficiencias que le eran atribuidas.

 

En el género del canto propiamente, también la falta de talento sustituto es alarmante. No hay quienes sustituyan, por ejemplo, a un Alberto Beltrán, Eduardo Brito, José Manuel Lope Balaguer,  Rafael Colón, Antony Río, Fausto Rey, a la misma Luchy Vicioso, por mencionar algunos.

 

Pero además, por el lado de nuestra música autóctona, el merengue, bailes, folklorismo nacional, y demás relativos, quienes podrán ponerse al lado de un Johnny Ventura, Félix del Rosario (fallecido ya), Francis Santana, Wilfrido Vargas, Casandra Damirón, Josefina Miniño, Elenita Santos, etc. ¡Habrá que mandarles a fabricar!

 

La cruda realidad es que, no hay relevo generacional.  Los eventuales sustitutos no se alcanzan a ver por ninguna parte.  La gran deficiencia en el orden de lo que se trata, se hace extensiva hasta el área de la política, donde después que las tres “J”  (Joaquín, Juan y José) desaparecieron físicamente del escenario nacional, lo único que se ha gastado la República, son ejemplares de nuevo cuño, demagogos en grado sumo, como desaprensivos  y avariciosos. También, para completar, defensores de intereses grupales nacionales y extranjeros.

 

Muy difícil se tornará lograr aquí, el inventario de valores sustitutivos, a todos los niveles, por más personas que nazcan día a día. Los jóvenes que se atreven, y que logran egresar con adecuada preparación de nuestras universidades, y escuelas especializadas, emigran del país, por la falta de oportunidades satisfactorias, y por los pocos incentivos que reciben, que no compensan los esfuerzos preparativos realizados

 

¡Penosa, esa realidad nuestra!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Peligrosa la soledad!

El hombre nace solo; se va solo, cuando le llega el momento de partir; pero, no puede vivir solo. No vino al mundo para estar apartado de los demás. Toda persona tiene la necesidad de estar con otra durante la corriente de vida que se curse.

 

La soledad que se pueda verificar durante la misma, se torna muy peligrosa emocionalmente.  El espacio que ésta logre ocupar durante la subsistencia humana, jamás podrá ser llenado por los bienes materiales, dinero, muebles, inmuebles, etc.

 

Aunque algo distante la analogía, es una situación que tiene cierto parecido con la condición de la solvencia económica, y la escasez de liquidez.  Se tiene con que hacer dinero, pero en lo inmediato no se dispone de ése para cubrir nada. ¡Existe un vacío que impide actuar, desenvolverse con oportunidad!

 

Hay haberes por tener, aunque de nada se disfruta. Se es víctima de un gran vacío interior, de una enfermedad espiritual que predomina, que se convierte en una retranca para todo.  A veces, las tenencias hasta llegan a convertirse en molestias, en cargas que crean ataduras, que producen incertidumbres, enemistades; y, hasta ponen en peligro la propia existencia física, por las apetencias de familiares,  amigos, y allegados muy cercanos, ávidos de heredar y conseguir posteriori.

 

Son muy variadas las causas que pueden dar origen al estado de soledad, tan ordinario entre la gente, y que pueden inducir a diferentes tipos de actitudes, o comportamientos personales muy impropios, entre los se encuentran mayormente: el alcoholismo, la drogadicción, la bulimia, y hasta la misma abulia en el comer, los desordenes sexuales, lindando con la promiscuidad; y, sobre todo, dos proclividades de alta consideración, la depresión profunda y el suicidio. La “SOLEDAD es una enfermedad silenciosa, invisible, que corroe lo más íntimo del ser”. (José Farid H.), obra: EL LIBRO MÁS ÚTIL DEL MUNDO: LA CIENCIA DE VIVIR).

 

Las razones que con más frecuencia se encuentran en su base son: a) la falta de comprensión, afecto y amor en el seno de las tribus biológicas-sanguíneas que se forman, después del añejamiento cronológico obvio; cuando ya los hijos han partido, para formar tienda aparte como se dice, y éstos a su vez se comportan algo ingratos hacia los progenitores; b) cuando, a pesar del tiempo transcurrido, afloran las comparaciones presente-pasado, y asalta la inconformidad ante la ausencia de lo logrado, en relación con los deseos que prevalecieron, y los proyectos truncados – el sentimiento de la frustración se deja sentir -; ¿para qué los esfuerzos?, lo que provoca la ausencia de metas que induzcan a proseguir luchando; c) el alejamiento de la sociedad, motivado por la desilusiones, los desengaños, la degeneración humana, etc.; d) la vejez y la enfermedad, que convierten en objeto de estorbo a muchos seres ya improductivos; e) las distracciones escasean por completo; y, f) la tensión emocional, que  acosa como el calor en tiempo de verano; al igual que, un aguijón punzante incontrolable.

 

Muchas son las formas a las que se pude recurrir para enfrentar la soledad en el contexto estrictamente humano, pero una de las más efectivas es el procurarse siempre el calor de los demás, que le puede llenar en sus diferentes manifestaciones; y, hasta la actitud cariñosa de algunos animales domésticos que acompañan, avanzados en la escala evolutiva.

 

También en ese orden, el nunca olvidar que, los sentimientos tienen que ser manifestados a quien se interese en ellos, obviamente; que en ocasiones se hace necesario compartir las razones íntimas del corazón que la mente no comprende, en alusión a la frase aquella de Blaise Pascal: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”.

 

Finalmente, hay un distinguido autor que señala, “el clima de infelicidad interior es el que nos lleva a la soledad”; y que, “la misma depende de las insatisfacciones del espíritu”. Son pareceres que, en nuestra humilde opinión, muy fáciles de asimilar se tornan, en el marco de la propia esencia humana – espiritual -, desde el cual también se infiere,  la mejor forma para combatir ese mal.

 

Sí, acogernos siempre a las voluntad del YO que albergamos en nuestro interior, aprendiendo a escuchar su voz silente, y reconociendo que es la mejor guía a nuestra disposición; que es en manos de Quien debemos dejar todo problema o circunstancia perturbadora, mortificante, y esperar con fe las respuestas que mayor convengan, no necesariamente, sólo desde el punto de vista de la mente de los hombres.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

El cuento de nunca acabar.

En eso se ha convertido el tema de la energía eléctrica en esta República, que no debería estar ocupando más espacios en las páginas de la prensa nacional, hasta tanto el Estado Dominicano no se incline por buscar soluciones que luzcan reales y efectivas, creíbles ante la población, para que mucha gente pensante aquí, sabedora de dónde se encuentra la causa-base de esa añosa calamidad nuestra, no continúe enfadándose, y pueda reaccionar en cualquier momento de mala manera, contra los grandes culpables de esa deleznable situación; los que se beneficiaron, y prosiguen haciéndolo desaprensivamente, de la mal llamada capitalización del área, que bien debió haberse denominado, “el gran negocio eléctrico local”, entre empresarios  y los  avariciosos políticos de nuevo cuño.

 

La historia de esa mortificante problemática interna tiene cierto parecido con el cuento del famoso galeno  aquel, que se peleó con el hijo, médico también, cuando le sacó la garrapata del oído a un paciente que fue a visitar al padre y no lo encontró, teniendo que ser asistido por el vástago, que al examinarle en sustitución, y al percatarse de la causa del problema, le extrajo, inocentemente, el insecto  al afectado, y le dañó el negocio sin querer al progenitor, que  tenía al infeliz a su merced, en términos económicos. Las consultas estaban aseguradas con el mismo, mientras la “visitante” estuviera alojada allí.  Le dijo el progenitor a su descendiente, me dañaste el negocio carajo, ¡aprende!

 

Aquí no ha aparecido aún, y probablemente no ocurra en mucho tiempo, quienes osen sacar las “garrapatas” que se encuentran adheridas a los principales órganos del problema en cuestión: los leoninos contratos suscritos con los usureros generadores, en un claro maridaje político-empresarial, que es del conocimiento de casi toda la población, debido al amplio flujo de informaciones relativas que hasta ella ha llegado, en vista de lo tanto que se ha debatido el tema a nivel público, cargado de acusaciones y contra acusaciones, hechas por personas que han estado bien ligadas al sector, que incluso han ocupado la vicepresidencia ejecutiva de la CDEEE.

 

Para nadie es un secreto que el ex incumbente del organismo estatal, que siempre se identificó con el sector que él más representaba (daba mucho que pensar, y hasta asco en ocasiones, el oír los conversatorios que se daban entre algunos obreros, y los supervisores, contratados para trabajar en las instalaciones de las famosas nuevas líneas de transmisión en los barrios populares, cuando se referían a ciertas acciones que observaban en el ese señor), sólo se preocupaba por gestionar recursos para pagar a sus generadores, y subir cada vez más la tarifa eléctrica.

 

Y que, en una ocasión, al inicio de su gestión, cuando al parecer no conocía a fondo las poderosas intríngulis del problema, a pesar de haber estado antes involucrado en el negocio, se le fue el gatillo como se dice., y expresó lo siguiente:

 

“El problema eléctrico es uno de siete cabezas. Su solución será muy difícil, sobre todo mientras el Gobierno siga plantado en no tocar a los generadores.  La RD produce una energía que es, sencillamente, impagable por cara”.  (Periódico “HOY”, 8-4-11, página 10). ¡Ahí estuvo dicho todo!

 

Claro, por el proceder posterior que observó, se infirió en aquel momento que, enterado ya por completo de los amarres que habían, como los poderosos intereses económicos que mediaban, optó porque las aguas continuaran su agitado curso, y se acogió también, inteligentemente, a lo que existía.

 

Es por lo que se puede apreciar, eso que dijo ahora en su cuenta de “Twitter”, el señor Francisco Méndez, ex superintendente de Electricidad: “consideró ayer que no está de acuerdo con que el sector eléctrico sea declarado en estado de emergencia, como lo sugieren los industriales de Herrera, pero considera que la concentración y el poder que tenía Celso Marranzini en la CDEEE, lejos de solucionar el problema, lo profundizó. (Véase: Listín Diario, edición del 8-4-13, página 1D).

 

Lo más probable es que, por los encontronazos con el señor Marranzini, teniendo éste la poderosa iglesia en sus manos, la CDEEE, y la aquiescencia de los influyentes sectores políticos que intervienen en el negocio eléctrico nacional, fueron los factores que incidieron para hacerle saltar del cargo, como ocurrió de manera súbita entonces.

 

Es indudable que, el problema eléctrico aquí, es como una bola de ping pong (pimpón), que pega en la malla, y siempre regresa al mismo lado.  En realidad, parece ser que no quiere, o no conviene, buscarle una solución definitiva; ponerle el cascabel al gato, como expresa un refrán popular.

 

De nuevo está en la palestra pública la gran deuda acumulada con los “altruistas” generadores, y los apagones campeando por sus fueros, mientras funcionarios estatales, encabezados por el actual vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, según publicara la prensa local recientemente, andan, o anduvieron una vez más, en busca de cuartos en el extranjero para el sector, que obviamente se ha constituido en un barril sin fondo.

 

En tanto, el pobre pueblo continúa pagando por el deficiente servicio las tarifas más caras de toda el área del Caribe, según los expertos; y, llevándoselo el diablo con los molestosos y dañinos apagones todos los días.

 

Además, que espere la gente en esta nación el nuevo “tablazo”, con la denominada indexación de la tarifa eléctrica, derivada seguro del tan proclamado Pacto Eléctrico, contemplado en la Estrategia Nacional de Desarrollo, y las otras yerbas aromáticas de siempre, que no secan nunca, con la inducción y la complacencia de los organismos internacionales de financiamiento, para que el sector de la energía en el país siga siendo mercado para la colación de los dineros ajenos que ellos administran.

 

Por lo que se ve, ¡qué lejos está!, señores autoridades del Gobierno, el resolver un problema tan acuciante para todos en este país.  Así no se hace patria, amagando y no dando; todo lo contrario, se acaba con ella, y con el estado psíquico-emocional de sus ciudadanos.

 

El cuento de la energía eléctrica en la República Dominicana, lo han convertido en una especie de historieta extensa animada,  en la que participan actores diversos comprometidos, y cuyo final halagüeño no se alcanza a ver por ninguna parte, al menos en un tiempo de espera razonable.

 

Nada más es, buscar préstamos y prestamos, cuartos y cuartos, concertar acuerdos y acuerdos, dar apagones tras apagones a la población, como prensa demagógica a la temática; mientras, los dueños de jugoso negocio, empresarios y políticos, se mantienen riéndose con las mulas de atrás; y diciendo, “esa garrapata del oído no la saca nadie en este país; ¡eso está muy bien amarrado!

 

 

Rolando Fernández