¡Involución innegable!

Qué difícil se hace, después de haber disfrutado las personas de buenos artistas, y cantantes de luz dentro de los diferentes géneros musicales que existen; como, el oír interpretar hoy selectas piezas, compuestas en su mayoría con hermosas poesías, y “pinceladas” con profundos sentimientos.

¡Desalentador eso, verdad!; en un presente en que solo predomina, en ese tenor de lo artístico del canto, y la poesía, un alto cumulo de mediocridades exhibidas tal lo mejor; como, el doble sentido, vulgar, puesto en evidencia, sin reparo alguno, con mínimas excepciones apreciables.

Sí, muy ausente se notan en la actualidad, los equivalentes a aquellos logros interpretados magistralmente, que hacían vibrar a los oyentes de los mismos, y hacerlos recordar gratos momentos de esparcimiento, como de hermosos amoríos. La falta de esos valores, innegable, es más que notable desde hace años.

La involución fehaciente en el ejercicio de tal naturaleza, actualmente se nota a lo lejos. No es posible comparabilidad alguna con el ayer en esa línea. La diferencia es abismal, en términos de lo bien logrado, y los niveles de aceptación por parte de la gente, con cierto nivel de cultura, claro está.

La calidad artística se perdió hace tiempo; y, no solamente en este país, sino también en otras latitudes. Los mejores testigos de la gran ausencia, son los empresarios que se dedican a las contrataciones de actuales exponentes de la actividad, y que tienen que recurrir a personas que ya pasaron sus mejores años, porque sus nombres son los que venden. No hay interpretes ya que atraigan, como antes ocurría; y, mucho menos, con acompañamientos orquestales selectos. ¡Qué va!

Evidentemente, tampoco se tiene un público que demande calidad. ¡Lo que sea bueno!, debido a la mediocridad y la falta de formación en todos los órdenes, que también prevalece en el mismo, para exigir como es debido.

Se conforma la mayoría. en Dominicana, verbigracia, con lo que se le presente, o se escuche, adherido por supuesto al refrán popular que reza, “Cuando el hambre da calor la batata es un refresco”.

Sin irnos muy hacia atrás en el tiempo, porque entonces, sí es que la cosa se pondría más agria, bajar, por ejemplo, de un Rafael Martos; un Camilo Sesto; un José José; un Nino Bravo; un Danny Daniel; un Joan Manuel Serrat; un Danny Rivera; un Fausto Rey; el mismo Antony Rio; y, Alberto Cortez, entre otros, hasta todo estos seudo artistas que hoy se tienen, incluidos los bachateros, los denominados urbanos, y los toca malo que se agregan, para disfrutar de un momento de “esparcimiento”, o relajamiento mental, ¡qué trago más amargo provoca ingerir!.

Pero, qué se alega, con sobrada razón: es que, “no hay más cosas que escuchar”. “La otra alternativa que se tiene es, recurrir a la llamada música vieja; a los del ayer.”

Para cerrar esta opinión, procede hacerlo con la siguiente pregunta: ¿quién sustituirá en este país al fallecido hace poco tiempo, Johnny Ventura?, llamado por sus condiciones extraordinarias “El Caballo Mayor”.  ¡Difícil que aparezca!

Autor: Rolando Fernández

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¡Qué tan parecidos son!

Sí, los políticos dominicanos se parecen en mucho a los encantadores de serpientes.  Aunque luzca osada la comparación, más que notorio se hace, el que, en sus actuaciones ordinarias, siempre tratan de embaucar hábilmente a la población.

Y, claro está, muy lamentable resulta, el hecho de que lo consigan con tanta facilidad, por los efectos nocivos que se derivan, y que perjudican sobremanera a las grandes mayorías nacionales. Obviamente, ¡cuánta inconsciencia pueblerina los favorece!

“El encantamiento de serpientes es una práctica que aparenta hipnotizar a una serpiente tocando un instrumento llamado pungi. Y se agrega, es un espectáculo público en que se manejan esos ofidios”.

Asociado con esa descripción, la diferencia estriba en que, los políticos del patio, con rarísimas excepciones, el “pungi” que utilizan son los floridos discursos repletos de demagogias, promesas a no ser cumplidas, como sonoras posverdades, para “marear” a los ingenuos que los escuchan hablar; y, que se reportarían como los “manejables” a hipnotizar objeto, aunque osada sea la comparación.

Y, cuentan esos, además, con innúmeros lambones, como bocinas pagadas que les ofrecen su concurso, complementándolos en los propósitos que se tienen; y, que amén dicen de aquellos, lo que tales no son capaces de decir por sí mismos.

Es una conclusión razonable esa, a la cual se puede llegar, cuando uno ve a tantos ciudadanos nuestros aglutinarse alrededor de algunos seudo líderes políticos partidaristas, coloreados en adición, cuyos perfiles personales bien se conocen, y que han enrumbado este país – Dominicana – por un sendero pincelado con serios problemas para esta Patria.  

Sin embargo, son aclamados aquellos con normalidad, por multitudes de personas con vehemencia marcada, cuando los mismos hacen acto de presencia pública. Parece que muchas de esa gente actuante, es masoquista, o que no tiene memoria.

Para comprobar esa realidad, solo hay que reparar con atención en los conformismos que exhibe esta población, a pesar de las tantas precariedades, y los abusos impositivos de que es objeto por parte del Estado, entre otras cosas.  

No obstante, lo expresado, un significativo segmento de la misma, siempre está aplaudiendo como “focas”, y vitoreando frente a todos estos farsantes politiqueros, desde que se da inicio a las campañas electorales en que participan, a destiempo incluso muchas de ellas, para alzarse con el poder local.

Autor: Rolando Fernández

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El baseball no es un deporte ya, sí un gran negocio, bastante lucrativo

En estos tiempos de tantas mediocridades en escena, cuando uno oye hablar a todos estos “pasa cantando” en su mayoría, como se dice popularmente, alabando a ciertos personajes, analfabetos en sentido general, (funcionales, culturales, y morales), que constituyen el grueso del conjunto de hombres que actúan dentro de esa actividad, y que súbitamente adquieren cierta capacidad económica que, al no conocer la forma de cómo administrarla, se atolondran en breve tiempo, y comienzan a actuar en consecuencia, exhibiendo comportamientos inadecuados a todo dar, tal se expresa entre la gente.

Esos loadores, en Dominicana, a los cuales nos referimos con principalía, son consuetudinarios en esa actitud; y, también se prestan a seudo analizar, como a criticar ciertas decisiones que se adoptan entre los millonarios empresarios del ramo.

Preciso es destacar que, de ordinario, es gente en su mayoría, que no puede hacer eso, ni siquiera con los emolumentos regulares que recibe; mucho menos, con las frioleras sumas de dinero que en dicha actividad invierten esos magnates empresarios. Por tanto, es un accionar extra de los “habladores beisboleros”, qué también da gana de reír.

Claro, todo lo hacen aquellos, para gente no pensante; que, es para la exponen sus criterios, obviamente, desde los diferentes espacios radiales o televisivos en que participan.

Ahora, cuando alguien diferente los escucha expresarse, la pregunta que de inmediato asalta es, ¿por qué estar loando tanto a jugadores del bate, la pelota, y los guantes, que son los principales actores dentro del terreno de juego; como criticando actitudes de carácter financiero de los empresarios que están detrás de los mismos.   

Y es que, ya el baseball, no es un deporte para merecer elogios como antes se hacía; sino, un “vulgar” negocio entre adinerados, y servidores de esos, en el que de ordinario priman otros factores adicionales, al margen de las reales condiciones físicas y mentales que puedan tener los jugadores.

En consecuencia, no procede dejarse de lado al abordar la temática, que, desde hace ya algunos años, muchos de esos muchachos han venido recurriendo al uso de sustancias prohibidas en pos de un mayor rendimiento físico, a los fines de aparentar lo que en realidad no se es; creyéndose a veces desde fuera, que algunos dueños de equipos, no tienen que esperar las analíticas correspondientes para darse cuenta de la situación. Pero, que se hacen los locos al respecto, como se diría en Dominicana, por razones de competitividad entre los conjuntos, y los mercadeos de orden.

Evidentemente, son procederes esos, por ambas partes, que constituyen en verdad, un engaño a los fanáticos, qué pagan por ir a ver el espectáculo, los cuales les han ido quitando simpatizantes al mismo cada vez más, por entenderlos censurables, por supuesto

Luego, ¿se hacen premiables entonces esas actuaciones, y dignas de alabanza? ¡Es obvio que no! La mayoría de los discursos lamboneriles, y mercadológicos en ese orden, tienen como objetivo principal, a esos desacreditadores de tan favorable actividad para el desarrollo físico y mental de los jóvenes con condiciones innatas sí, para realizar algo de esa naturaleza. Notable es que, se hace porque tienen cuartos. No importa cómo los han ganado.

Los referentes en ese tenor están de sobra, con todas esas seudo estrellas beisbolísticas, puestas en un pedestal público inmerecido, y con aspiraciones personales de ser llevadas luego al “Salón de la Fama del Baseball”, en U.S.A.; aunque, luego vengan las sorpresas, cuando salga a relucir su ligazón con las sustancias prohibidas que han venido utilizando; y, los demás actos indecorosos incluso, en que se haya podido incurrir.

Es incuestionable que, el gran negocio se reporta bastante fructífero para la juventud de los pueblos pobres, mayormente, en términos monetarios, no obstante, se tenga que recurrir a cuánto se deba hacer para alcanzar fortunas dentro del mismo.

Ahora, las inducciones notorias a inclinarse solo por esa actividad la mayorá de los jóvenes, olvidándose de las carreras profesionales con tradición, son evidentes. Sí, aquellas que en verdad son útiles y necesarias en el marco de todas las sociedades; no solo para quienes se reciben de las mismas; verbigracia, medicina, ingeniería, abogacía, periodismo, etc.

Las menciones loatorias en torno a los graduandos de ese tipo, son muy escasas, aunque se egrese de las universidades con honores, para motivar, obviamente; debido a que, es innegable que sería de una mayor importancia el poder alcanzarlas, frente a la disciplina del baseball. ¡De eso no cabe duda, verdad!

Lamentable se reporta que, los buenos en esas áreas mencionadas, entre otras, se están yendo por ley natural del planeta Tierra, y los sustitutos, los relevos generacionales, no se alcanzan a ver. La aspiración mayor de los jóvenes, es convertirse en peloteros.

Y, a eso vienen contribuyendo los mercadólogos loadores, que por lo regular miran nada más para esos litorales, porque también les gusta “ganárselo fácil”, hablando sandeces; y, fungiendo como cronistas, y analistas deportivos.

Dentro de esos, se destaca gente que nunca ha entrado a un terreno de juego de baseball, y que nada más tienen verbo para impresionar a los incautos, con principalía.

Algunos, además, hasta se dan lujo de estar criticando determinadas decisiones de carácter financiero que adoptan los millonarios dueños de equipos de las llamadas “Grandes Ligas”, se debe reiterar, aunque carezcan los “parlantes” de capacidad gerencial alguna,

Pero, sí tienen los mismos micrófonos a su disposición, por los patrocinios que logran obtener; y, que no se puede negar, forman parte del negocio aludido.

Autor: Rolando Fernández

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“Una sola golondrina no hace verano”. ¡Se requieren acciones complementarias!

El sustituir de forma única a los que encabezan dependencias estatales, a veces hasta sin equiparar las aptitudes, y actitudes que han puesto en evidencia anteriormente, los nuevos designados en las posiciones, respecto de las características y requisitos de los puestos que se habrán de desempeñar, no siempre resulta del todo fructífero.

Es evidente que, de ordinario, el desarrollo de labores efectivas desde cada cargo, se lleva a cabo de manera conjunta, y requiere, por supuesto, de condiciones imprescindibles que se deben llenar para el ejercicio dentro del mismo.

Claro, en tal sentido, los reales motivos que muevan a inclinarse por determinadas personas para elegirlas, y nombrarlas en los puestos, sean oficiales, o no, siempre prevalecerán. ¿Cuáles? Sería la pregunta pertinente que asalta en cada caso de que se trate.

Relacionado con lo dicho anteriormente, y las nuevas disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo de ahora, en cuanto al funcionariado local de turno se refiere, es evidente que, a partir de que el señor presidente actual de la República, tomara las riendas de la nación dominicana, no se ha hecho acompañar de un gabinete óptimo, que le ofrezca el concurso requerido, y oportuno, como se  entendería necesario, para poder llevar a efecto con efectividad la gestión que le fuera encomendada por este pueblo, al seleccionarlo como  primer mandatario del país. 

Por tanto, parece ser que, en el presente, el mismo anda en busca de enmendar en ese sentido.  Pero, cómo lo ha estado procurando, la pregunta obvia sería, ¿algo positivo se podrá lograr?

Y es que, por la forma, en que se está haciendo, solo fijando la atención en las cabezas de algunos ministerios, u otras dependencias, es muy difícil que se alcance.

El accionar elegido se reporta impropio para cualquier observador pensante, al tiempo de cuestionarse, ¿se podrán alcanzar los objetivos planteados? ¿Qué es lo que en realidad se busca?

Innegable es que, las muestras de los desatinos incurridos hasta ahora por algunos funcionarios incluidos en el tren superior estatal del momento, están incluso tan de sobra, que a veces hasta se puede interpretar, como que   esos señores nombrados quieren andar por caminos diferentes a los del presidente.

Luego, y tal era de esperarse entonces, ante ese panorama no deseado, se nota que, el mandatario ha querido hacer provecho de la ocasión: fecha conmemorativa nacional de la Restauración de la República, para actuar en consecuencia.

Pues, como de común se estila en el país, la ocasión es utilizada para introducir en los gabinetes presidenciales determinados cambios de colaboradores, que se entiendan pertinentes, en procura, quizás, de una mayor eficiencia, o aportes a la gobernanza de turno, según se debe interpretar, con respecto a los servicios a cargo de esos. 

Evidentemente que, de ser así, el accionar se reportaría como muy favorable para la gestión gubernativa que el actual preside, máxime cuando hay un proyecto innegable de reelección en curso, aunque con una serie de problemas sociales, como económicos que enfrentar, no resueltos aún, que afectan directamente a la población, y que es obvio, podrían restar simpatía, con relación a dicho propósito político de retorno al poder. 

Ahora, ocurre y viene a ser, que solo el mandatario está sustituyendo las caras más representativas de ciertas dependencias, los jefes, por lo que se hace entendible que, no grandes logros se van a obtener, en parte para favorecer a este pueblo, se supone.

Obvio es que, se está olvidando en ese tenor último señalado, principalmente, que “ningún capitán sin soldados gana batalla”, como reza un dicho popular. Qué un hombre nada más, por sí solo, no resuelve nada; que siempre, para llevar a cabo las ejecutorias de lugar, necesario se hace un equipo “respaldante”.

De ahí que, también debe procederse en tal sentido, y evaluar en adicción, a todo el personal de apoyo que vaya a tener cada uno de esos, a los fines de que se realicen los cambios que resulten necesarios, y hasta imprescindibles, para más decir. ¡Dentro del partido oficial, hay mucha gente apta!, entre la que se puede escoger para ese propósito.

Además, hacer lo mismo con los modus operandi actuales de los ministerios incluidos, u otros departamentos, los cuales deben ser revisados, para determinar las fallas que se tengan; como las violaciones en que se ha venido incurriendo, respecto de las normas legales que les rigen.

Por otro lado, se debe adicionar dentro del examen requerido, el cómo se ha estado agenciando, y si ha sido con voluntad, y firmeza, la aplicación de cuántas leyes tengan que ver con la ciudadanía en sentido general, asociadas con las competencias de aquellos.

Tampoco se puede dejar de lado, y para completar, el determinar, como ponderar, los porqués de las lenidades que se conceden, y los padrinazgos improcedentes, en términos de las infracciones a las normas establecidas que a diario se cometen en el país, para evitar que continúen; y, procurar que se acaben de una vez por todas.  ¡Qué no haya más permisividades!

Los mejores, o más notables ejemplos que se tienen entre nosotros en esos ordenes, por un lado, son: los concernientes a: la Ley No. 63-17, de “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial” de la República Dominicana. También, sobre el cumplimiento de la “Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales”, 64-00.

No es que solamente esas se tengan; que sean las únicas objeto de violaciones y “blandenquerías” recurrentes, vale decir. Pero, sí que son las más apreciables, conjuntamente con la Ley Nº 66-97. Ley General de Educación. También, la Ley General de Electricidad No. 125-01, y sus modificaciones posteriores, así como su Reglamento de Aplicación. Estas, entre otras, habría que agregar, sin temor a equivoco alguno. 

Por consiguiente, la máxima que en parte intitula, bien aplica, cuando se pondera respecto a lo tratado, en el sentido directo de que, solo ministros y superintendentes están siendo objeto de sustitución por parte del señor presidente de la República;

Y de que, las tareas para eficientizar, como resolver, estatalmente hablando, si es que son esos de los aspectos que en realidad se desean alcanzar; al igual que, el despertar entusiasmo electoral en el pueblo, en favor del del partido oficialista, tienen que ser ampliadas hasta los que estarían detrás de los nuevos incumbentes en los puestos de referencia.

Poco discutible es que, con fijar la atención en los frentes solamente, como una forma de limpiar las caras de las dependencias estatales envueltas, y en nada más, a muy pocos logros significativos, eso puede conducir.

Es una reflexión de cierre ésta, razonable, ¡verdad que sí!

Autor: Rolando Fernández

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¡Boca, calla; sécate pluma!

Sería una decisión inteligente. pedirlo así, para no proseguir en lo adelante, intentando ayudar a esta sociedad, a través de hablar, o escribir, sin lograr provecho alguno, aun se tenga el deseo de hacerlo.
Eso de inclinarse por callar y no escribir, por parte de algunos de aquellos que aspiran a vivir en un mejor país, junto a sus compatriotas, obedece a la impotencia sentida, como al presentimiento de que nada podrá resolverse aquí por el momento, de esa forma solamente, sino que se precisa de otras acciones más severas dadas las circunstancias envueltas en cada caso que se conoce, con respecto a la solución de muchos de los problemas apremiantes nacionales.
Sí, se refieren a los relativos a determinadas temáticas de carácter económico, político y social, que por lo regular se abordan; y, que se relacionan con cuestiones muy importantes, en esos órdenes, las cuales vienen afectando a la nación dominicana desde hace años ya. Oscuro es el camino que señalan las problemáticas atinentes. ¡Innegable eso, para cualquier pensante, verdad!
Evidentemente, la determinación de que se trata, es consecuencia de la avalancha de las “gruesas” informaciones, desastrosas, que a diario salen a la opinión pública nacional, y las cuales, por su trascendencia, hacen blanco en el desánimo de todo ciudadano preocupado, que aspire a colaborar usando tales medios: hablar o escribí, se reitera.
También, a la existencia de una “prensa amarilla”, en su mayoría, no combativa por supuesto, en capacidad de ayudar, obviamente; pero, que está vendida en gran parte a los intereses de los sectores agresores, y gravitantes, – lo cual limita, como es lógico suponer, -, que entre nosotros se han venido destacando desde hace años.
Además, a una televisión en el país, que bien se puede calificar como “podrida”, por el grueso de sus dañinos programas. Obvio, no usado ese tan amplio medio de difusión, para concienciar a este pueblo, como bien podría ser aprovechado; algo que, evidentemente, se reporta contrario a lo que se debe hacer con su gente.
Sí, repleta en adición la misma, de “disparatosos”; “bocinas” pagadas; e, ineptos de la comunicación, que en ocasiones rayan con lo vergonzoso. Que a veces, ni siquiera no saben expresarse bien; y que, como productores de espacios patrocinados, requieren de los llamados “interactivos” – personas con muy pocas condiciones por lo regular – para que les rellenen los programas con sus comentarios. Claro, no creíble se reporta, que esos lo hagan gratis.
Difusor el medio por demás, de “culebrones novelescos”, con los que nada bueno se enseña. Y, hasta convertido ocasionalmente, en prostíbulo público, para exhibicionismos corporales femeninos indecorosos; cuando no, en promotor de antivalores, y degeneración sexual.
Sí recalcable se reporta la inclinación señalada, cuando se pondera fríamente, y se analiza con imparcialidad ese escenario deprimente, que se ha venido verificando en Dominicana durante las últimas décadas, al cual no se le ve posibilidades de enmiendas.
Luego, ¿hablar y escribir entonces aquí, para qué? No vale la pena hacerlo. Lamentablemente, en este país se verifican niveles alarmantes de mediocridad pueblerina, displicencias ciudadanas, y de ignorancia. De eso no cabe la menor duda, con el agravante de que, ya gente en esta nación, ni siquiera se preocupa por leer nada instructivo, o edificante.
Eso, amén de tener una juventud – que sería la más llamada a emprender las acciones pertinentes hacia los correctivos de lugar -, que solo está pensando en juquear, “dembotnear”, bachatear etc.; como, en agenciarse un título académico, aunque sea con el cerebro vacío, para poder venderse social y laboralmente
Dirigida, además, esta nación, por políticos ilusionistas, que creen que un país se gobierna en base a titulares periodísticos, posverdades expresadas, anuncios propagandísticos embaucadores, hasta mal diseñados algunos; y, con ofrecimientos aéreos a la población, entre otras argucias de uso ordinario.
Que son creadores de falsas expectativas, ante un pueblo creyente y conformista; que no reacciona en pos de reclamar sus derechos: comer; recibir educación; y, a la salud, entre otros diversos beneficios que le corresponden.
Que, al parecer, no le está importando el nudo económico a desatar en el mañana que le están dejando estos políticos de nuevo cuño. Tampoco, el qué habrá de hacerse para honrar los tantos compromisos con el exterior que se vienen contrayendo desde hace décadas; y, la forma de poder cumplir con los acreedores extranjeros, cuando se presente el momento de tener que hacerlo.
¡Ah!, también, el que no tenga que dejarse forzosamente de lado, lo imperioso que resultaría para todos los dominicanos, el tener que preservar la soberanía de la República, comprometida en parte con los empréstitos concertados.
Penosa, la decisión de no hablar, ni escribir por parte de algunos ciudadanos preocupados, que tratan de alertar y edificar por esos medios a este pueblo sobre los males inminentes que le pueden aguardar.
Obviamente, serán esas inacciones, hasta que el mismo se incline por secundar a esos desinteresados ciudadanos parlantes, o escritores; por sacar del ruedo nacional a sus verdugos políticos; y, empoderarse, en procura de lograr las enmiendas requeridas, ante todo hecho deleznable que se genere en los litorales del Estado local.
Luchar en contra de la flagrante corrupción pública, generalizada, y las desaprensiones en que de ordinario incurren los sectores oficiales del país, siempre en contra de las grandes mayorías nuestras.
Además, porque se proceda en consecuencia cada vez, ante todos los actos ilícitos locales. Y, agenciar con firmeza, el que sus reclamos sentidos prosperen; como, el que las penurias sofocantes, insoportables ya, sean satisfechas oportunamente por las autoridades competentes dentro del oficialismo.

Una “hoguera” peligrosa se puede encender en Dominicana. “¡Ojo al Cristo!”

Es lo que se infiere, a partir de las presiones sostenidas que viene recibiendo este pueblo, de ordenes diversos, como producto de las acciones desaprensivas provenientes de los sectores que gravitan a nivel local, políticos y empresariales, mayormente, entre otros.

En ese sentido, los precios de los productos de primera necesidad andan por las nubes; cargados de impuestos y especulación comercial; los costos de los combustibles por igual, en pos de favorecer a actores privados ; y, ahora, para completar el escenario desastroso, en contra de los que menos pueden aquí, se tienen los descabellados aumentos en la tarifa eléctrica, con el burlesco acompañamiento de los gigantescos apagones que se registran, ante la ola de calor terrible que viene afectando al país.

Mientras tanto, los políticos de nuevo cuño que han desfalcado el Estado nacional, como los empresarios patrocinadores electorales, beneficiarios también de ese delito, según lo que trasciende a cada momento, se pasean por calles y avenidas locales en lujosos automóviles, exhibiendo bienestar y riquezas abundantes; “echándoles vainas” a los pobres, como se dice popularmente.

Es obvio que, demasiadas burlas y abusos ha soportado esta población. Pero, como es bien conocido, todo, es hasta un día; porque, tal reza un dicho popular, “hasta la belleza cansa”; y, las actitudes retaliatorias pueblerinas en este país por las razones expuestas, pueden estar a punto de comenzar a manifestarse.

Por tanto, en cualquier momento es posible que se produzca aquí una explosión social.  de impredecibles consecuencias, que de paso tienda a la creación de una gran “hoguera”, sujeta a recibir a cuántos abusadores, ladrones y corruptos del patio, haya que lanzar en ella, de esos que han venido “esquilmando” a esta población, y burlándose al mismo tiempo, durante las últimas décadas. Claro, para quitárselos de encima a la gente, de una vez por todas.

Qué recuerden todos esos actores “inescrupulosos”, que, los pueblos soportan hasta un día; y, que cuando se deciden a exigir sus derechos a la salud, el comer, a vivir en la paz, a la educación, etc., lo hacen por cualquier vía.

También, qué sus palabras y acciones, son las que más se parecen a las de Dios. Y, qué los más poderosos son aquellos que están sujetos a mayores pérdidas de ordinario, cuando se producen significativas revueltas sociales.

 “¡Ojo al Cristo!”. Después, no hay ejércitos armados para enfrentar las masas sublevadas; arrasan esas con todo, vidas y bienes materiales.

Autor: Rolando Fernández

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Quisiera verle llegar, antes de “morir” yo, la concienciación ciudadana aquí 

No es un secreto para nadie en Dominicana, el cumulo de calamidades; desordenes institucionales; hipotecas de la soberanía nacional; la “haitianización” en curso que arropa al país; la insatisfacción de las necesidades sociales por parte de los gobiernos; la corrupción generalizada, política, como empresarial también; y, otros males fehacientes de alta consideración, que han venido gravitando entre nosotros durante los últimos tiempos.

Y, todo con el patrocinio de los políticos de nuevo cuño que se ha venido gastando esta nación, durante pasados lustros, algo recientes. Entre los que ejercen la actividad, se pueden contar actores excepcionales, fiables, muy marcados.

Algunos de esos, que ya incluso tuvieron la oportunidad de gobernar esta República, desde sus más altas instancias, y que enseñaron, de cuántos actos desastrosos fueron capaces de incurrir durante sus tiempos de gestión, de nuevo se están proponiendo ahora ante el pueblo, como candidatos a la presidencia de la nación.  ¡Creen que sus acciones n se recuerdan!

Sabido es que, muy poco realizaron aquellos en favor de las grandes mayorías del país, vale recalcar, en términos de resarcir algunos de los daños provocaos a la población. Pero, no obstante, y con las caras duras de siempre, pretenden embaucar a los incautos locales otra vez.

Sin embargo, y pese a los prontuarios cuestionables inequívocos acumulados por esos “magnates”, y las frustrantes ejecuciones llevadas a cabo, cuando les tocó gobernar, manifiestan actualmente   aspiraciones de volver de nuevo a subirse en el “palo”, vale la reiteración.

Evidentemente, entienden que de loable se puede calificar su labor estatal desde el Palacio. Piensan, que es verdad, tanto la falta de memoria de este pueblo, como de conceptualización; y, que ambas se verifican en un ciento por ciento localmente. ¡Craso error! Se pueden llevar tremenda sorpresa. Ya la población no está tan ciega como antes.

Aunque, parece ser que, algunos ciudadanos aquí, no están en disposición de levantar cabeza, pese a todo, por estar llevándose de las bocinas pagadas que promueven a esos turpenes de cara dura, respecto del próximo torneo electoral a celebrarse en el año 2024.

Ahora, se pueden quedar muchos de esos farsantes “con el moño hecho”, como se dice en buen dominicano. ¡Saborear el polvo de la derrota! “Quedarse oliendo donde guisan”, como dice el pueblo

Obvio que, se aprecian en determinados segmentos de la población, las intenciones de continuar favoreciendo con el voto a políticos de esa estirpe depreciable, corruptos y mafioso, que de nuevo se ofertan. Aunque, son los menos, claro está, esos sectores fanatizados que apadrinan.

A sacarle los pies a toda gente repudiable, sin condiciones loables; conocida en su proceder; que, lo que va a hacer es, continuar con más de lo mismo, de volver a alzarse con el poder.

Trabajar para los poderosos del país, no cabe duda, y acumular mayores riquezas que las ya logradas por algunos. O, agenciarse posiciones económicas, y dinero por supuesto, los de nuevo ingreso al ruedo.

Pueblo, está bueno ya para continuar dejándote embaucar (marear) de todos estos farsantes políticos locales. “Súbeles los vidrios”, como diría alguien por ahí, ya que de nuevo vienen por ti, con sus demagogias, y sus patrañas sin reparo, para que otra vez les vuelva a favorecer con tu voto.

Pueblo, ¡despierta, a concienciarse! Nunca es tarde para recapacitar, principalmente en asuntos políticos. La última palabra es la tuya. De equivocarte nuevamente, el malo lo será tu; y, del abismo en que te harán caer al final, muy difícil la sociedad dominicana podrá salir después.

Autor: Rolando Fernández

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¡Ay de mi país! ¿Qué se podrá hacer para salvarte?

La verdad es que, muy duras tareas les esperan, a todos aquellos que aspiran   a lograr esa proeza de salvación nacional obligada, a la cual aspiran tantos en Dominicana hoy, en el sentido de recuperar ya cuánto se ha perdido, para las grandes mayorías, y la nación misma.

La ruta escabrosa que ha venido siguiendo este país, trazada por todo este conjunto de políticos de nuevo cuño, desaprensivos, corruptos y avaros, que ha estado dirigiendo los destinos de la República durante las últimas décadas, tiene que ser cambiada ya, necesariamente.

Pues, de lo contrario, y no son pocos los consultados entre nosotros que así piensan, manifestándolo abiertamente, qué habrá que cerrar el país, y botar las llaves bien lejos, de proseguir las cosas lo mismo que hasta ahora

¡Lo van depredar todo!, según es lo que se entiende, por lo que se escucha denunciar en la actualidad. Claro está, que las muestras sobran para inferirlo así, sin temor a equivoco.

Con dolor hay que decir que, ante este escenario de complicidades judiciales aparentes, que se advierte a lo lejos; las periodísticas, y partidaristas por demás, entre otras, amen de la profundidad de los males nacionales que se verifican, in crescendo a la vez, los correctivos que se tendrán que agenciar entre nosotros, para enmendar cuánto malo se ha hecho, y se puede continuar haciendo, habrá que ejecutarlo a la fuerza, y hasta con los “jierros” en las manos, de ser necesario, como dice el pueblo.

Es obvio que, con discursos, retoricas, titulares periodísticos amañados, posverdades expresadas, como las falsas promesas que se hacen desde diversos litorales, nada se va a resolver entre los dominicanos. La concienciación pueblerina con respecto a lo tratado, es lo que en todo momento debe primar.

En consecuencia, de todas estas lacras políticas en manifestación irreverente, que se destacan a nivel de los tres Poderes del Estado nuestro, hay que salir lo más rápido posible. ¡No se puede estar esperando más!

Sí, esas que operan sin reparo alguno, bajo las banderas de ciertos partidos del ruedo local, cuya funcionabilidad y permisividades también, tienen que ser evaluadas, para definir mantenerlos dentro del sistema, o hacerlos desaparecer de una vez por todas.

Esos trampolines grupales – partidos políticos -, con subvención estatal legalizada, para sus francachelas electoreras, y que ocasionalmente alojan a comerciantes y mafiosos en su mayoría dentro del ramo, no pueden continuar trabajando solo al servicio de unos cuantos avivatos y tránsfugas a nivel del del ejercicio, como es lo que comúnmente se observa.

Lo Poderes del Estado nuestro tienen que ser saneados, comenzando por el Congreso de la República, repleto ordinariamente de ineptos, analfabetos, y mercantilistas de todo tipo; politiqueros y arribistas, que a veces actúan incluso hasta como una especie de jauría “tigueril”, desde los hemiciclos congresuales a que pertenecen, cuando tienen que tratar sobre algunas temáticas algo complicadas.

De gente que, como bien es sabido, no tiene sensibilidad ciudadana; que lo que menos hace, es trabajar en favor de la sociedad, después que el pueblo elige a los miembros del Congreso, cada cuatro años.

Que sí va allí a servir, mayormente, como caja de resonancia del Poder Ejecutivo; al igual que, hacer negocios propios. Jamás pensando en servir como la contraparte y el control que se espera de aquella instancia oficial, con relación a los gobernantes. ¡No son esos, propósitos perseguidos!

Son personas componentes del área, que, en un alto porcentaje, solo van allí a buscar prebendas y jugosos beneficios individuales; como, a legislar en su favor; y, de los intereses diversos de los poderosos grupos empresariales que los apadrinan.

Por tanto, el pueblo tiene que sufragar por ofertantes de valía; y, no solo para dirigir los destinos nacionales desde el Congreso de la República, sino del conjunto estatal completo; que reúnan verdaderas condiciones, y que demuestren estar en disposición de servir a esta Patria.

Por consiguiente, no se debe seguir votando por “pelafustanes”, que solamente tengan cuartos para comprar votos, y que nada más anden en busca de aumentar con creces sus haberes personales o empresariales; como, hacerse más ricos por supuesto, a costa del erario público.

Aquí quedan todavía muchos ciudadanos serios y capaces. A esos, hay que tratar de conquistarlos, para que se lancen al ruedo político local, sin perder más tiempo, pueblo.

Apoyarlos, sin exigirles dádivas algunas, para que tan pronto alcancen el poder, traten de salvar este barco a la deriva, llamado Dominicana, por más alharacas de crecimiento económico y desarrollo que se escuchen desde los litorales políticos presentes;

Sería esa última de las “medicinas” más efectivas, y quizás, la menos peligrosa a recurrir, antes de que sea demasiado tarde.

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Autor: Rolando Fernández

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Difusores de mensajes interesados sectoriales

Es el calificativo que más se correspondería, lamentablemente, con el periodismo, cuál que sea, destacado en la actualidad, en desmedro de tan hermoso ejercicio informativo u orientador real, al servicio de las sociedades usuarias.

Los ejemplos de tal práctica, depreciable por supuesto, sobran en muchas naciones, incluida la dominicana, donde aquellos íconos más representativos dentro del sector, competentes e inolvidables, han desaparecido en su gran mayoría, y para los cuales no se han encontrado relevos en capacidad de emular aquellos.

En eso se ha convertido hoy el grueso de los que ejercen como tales. Ya, lo realmente informativo, como crítico, después de las juiciosas ponderaciones analíticas de rigor, quedó casi por completo en el pasado.

Lo que más se tiene en el presente dentro de esa actividad, puede catalogarse como “mercaderes” de informaciones interesadas, si cabe el término. Sí, de esas que pagan para su difusión oral, u escrita los sectores políticos y empresariales que gravitan en los quehaceres nacionales de los pueblos. Y, que además fungen aquellos, como cajas de resonancia, o “bocinas” de esos turpenes.

 Las excepciones que se observan a ese respecto, pueden ser contadas con los dedos de ambas manos, pero, siempre sobrarían dos o tres.

Escasos son, los reales profesionales dentro del ramo, con los niveles éticos exigibles que demandan las sociedades usuarias.  

El país en que muy pocos pensaron encontrarse después

Es el que tienen hoy los dominicanos, repleto de crisis por doquier, entre las que se destacan aquellas de las que devienen: inseguridad ciudadana atroz; endeudamiento escandaloso con el exterior, hasta la coronilla; alto costo de la vida; carencia de servicios públicos básicos; y, notable desaparición de los valores éticos- morales de rigor.

Son de los efectos nocivos, entre otros, de cuánto han sembrado los políticos de nuevo cuño que han estado gobernando esta nación durante los últimos años, pensando solo en sus intereses particulares, como en aquellos de los poderosos grupos empresariales, que los catapultan, que luego gravitan sore el acontecer de la República; y, de los cuales fungen aquellos como sus títeres representantes desde el Estado.

De seguro es que, muy pocos ciudadanos de este país. les pasó por sus mentes el panorama deprimente nacional descrito más arriba; ese descalabro notable en que se ha vivido aquí, tras la desaparición del régimen de fuerza encabezado por Rafael L. Trujillo, y las gestiones gubernamentales posteriores de uno de más cercanos colaboradores, el doctor Joaquín Balaguer. Ambos con condiciones innegables de verdaderos estadistas.

Claro, la sociedad nuestra cifró esperanzas en los políticos avaros sustitutos presentes desde entonces, que lo que han hecho es dirigir el país hacia un profundo derrocadero, del que muy difícil podrá ser rescatado por las presentes, y las futuras generaciones

Los seudo demócratas, que prosiguieron en la administración de la cosa pública tras aquellos, ideólogos más bien de “un quítate tú para ponerme yo”, su accionar siempre ha sido el hacerse más ricos cada vez; coger cuartos prestados sin control, e hipotecar la soberanía nacional; y, enajenar en venta todo el patrimonio público. ¡Privatizarlo todo!

Obviamente, jamás pensando esos turpenes en pueblo alguno; en la satisfacción de sus necesidades más perentorias; ni, en el bienestar y desarrollo del país.

¡Tremendo chasco, se han llevado muchos aquí!, por estar creyendo en el nutrido bandidaje político de nuevo cuño que ha venido gastándose esta nación, durante los últimos veinte, veinticinco años.

Auto: Rolando Fernández

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