Falta de educación y salud pública en Dominicana

De ignaros se reportan, cuando no sea por envidia, o conveniencias propias, los pareceres individuales, o grupales, de no reconocer las loables actitudes, como determinadas acciones fructíferas que puedan llevar cabo las demás personas; que adornen incluso, su existencia terrenal.

El solo limitarse a criticar severamente, deja mucho que desear, y pone en entredicho lo justiciero que siempre procede tener presente. ¡Cuánto de eso se observa hoy entre los hombres (general)!

Se puede inscribir en esa misma línea, el no aceptar que siempre, en todo, hay cosas buenas, como también malas. Por igual, se tiene el hecho de que, sobre el planeta Tierra, nadie es completo; qué en algo se falla; que, de alguna condición digna de ser alabada, se adolece por lo regular. 

Que, con respecto a lo malo existente, y que mancha de ordinario, se debe procurar no emularlo, contrario a cuánto se debe hacer con relación a lo bueno, ¡Sí imitar esto último, en la medida de lo posible!

El filosofar en poco en ese sentido aquí, surge a colación de la panorámica execrable que se ha venido presentando en este país hace ya varios años, en relación con dos áreas públicas, que indiscutiblemente, son de extrema importancia en cualquier nación del mundo: SALUD y EDUCACION, por cuánto de esas se desprende. 

En este país, no sería osado decir, que ambos sectores andan manga por hombro, como reza una máxima popular, obedeciendo todo lo negativo que en ellos se registra a causales de origen político; a los despropósitos en que ha incurrido esa clase, a partir de que el ejercicio de nuevo cuño en ese tenor, asumiera las riendas del poder entre los dominicanos.

Muy penoso se reporta en la actualidad, el tener que admitir que, no obstante, los más de cincuenta (50) años, que han transcurrido luego del derrocamiento del régimen de fuerza que otrora fuera encabezado por Rafael L. Trujillo (el  Jefe), época de gran represión, y carente de cuánto hoy se dispone, en términos tecnológicos avanzados, como material bibliográfico, universidades, colegios, escuelas, y demás espacios docentes imprescindibles para las labores de ese tipo, la educación era mucho mejor que ahora.

¡Innegables, las carencias de ese tipo en aquel entones! Ahora, de lo que no cabe duda es que, sí había durante ese gobierno institucionalidad, respeto, como calidad docente a nivel del profesorado que se tenía a la sazón.

Ese personal, debidamente supervisado por autoridades doctas, y competentes claro, que, además, bien sabían cuánto tenían entre sus manos por encomienda oficial, como los riesgos que podían correr por inobservancias, no estaba compuesto por politiqueros partidaristas, como ahora en gran parte ocurre.

Muestra de ello es que, los miembros del sindicato de profesores que se destacan actualmente en Dominicana, solo “halan” para su lado; la eficientización de la educación se deja alegremente de lado.

Por igual pasa con quienes son designados al frente de Ministerio oficial correspondiente: políticos ineptos, busca cuartos, haciendo negocios, y nada más. Los pocos aptos que han estado allí dirigiendo, después de la muerte de Trujillo, se pueden contar con los dedos de una mano, y posiblemente sobren piezas.

Según personas que vivieron aquella época, y que aún respiran, operaba en el país durante la llamada “Era de Trujillo”, el mejor sistema de educativo que se tenía en la región del Caribe, y hasta en otras latitudes del mundo. Los estuantes dominicanos eran objeto de respeto y reconocimiento en cualquier parte. En el presente salen al exterior, a pasar vergüenzas.

Que, en esa época, los bachilleres que se recibían como tales, se les consideraba igual que maestros de primera enseñanza. Sin embargo, que ahora, los que se gradúan de ese grado, no saben leer, ni escribir; y, que cuando se sigue bajando hasta los niveles inferiores dentro del esquema educativo local, ahí es que la cosa se pone seria, ¡Los muchachos son analfabetos! Se pueden contar las excepciones.

¿Y entonces, cómo puede servir la educación aquí, con la política partidarista como centro? Usándose una misión tan delicada, e importante como esa, para hacer negocios solamente.

Yéndose uno ahora al área de la salud – Trujillo, seudo democracia a posteriori, (libertinaje), también hay demasiado tela por donde cortar – en el marco de lo que intitula- ante el descalabro fehaciente tan pronunciado que se ha venido verificando en el sector desde hace algunos lustros.

Indudablemente, como producto todo de la politiquería, y cuántas actividades comerciales se han introducido en el ejercicio, fomentadas más aun, por la creación última de las famosas ARS, y la intervención en esas del sistema bancario nacional; como, la expansión de las actividades privadas relativas, que alientan las deficiencias a nivel público generadas, diríase adrede, amén de las demás cosas envueltas que favorecen la calamidad ciudadana en términos de salud.

¡Ahí Trujillo! Respecto a esa “Era”, que tantos han tratado de borrarla de la Historia Patria nuestras, por razones múltiples, sí que aplica aquella máxima que reza:  Nada es mejor que nada; sí objeto de comparación es todo”.

Luego, cuando se compara cuánto acontecía en aquel ayer, respecto de lo que ha venido registrándose en ese sector, a partir del derrocamiento de dicho régimen, y los mandatos de los políticos de nuevo cuño que han ostentados el poder en el país, las diferencias notables son abismales.

Según muchos ciudadanos que aún sobreviven, los servicios de salud cuando Trujillo, estaban asegurados en esta nación. Cualquier ciudadano podía ir en busca de asistencia médica a un centro cualquiera del área, sin importar hora del día, noche, o madrugada, y pobre del médico que se la negara; como, que al mismo tiempo no gestionara el siniestro por parte del hospital, o la clínica, de los medicamentos requeridos ¡Se valoraba entonces la salud de la gente!

¡Y ahora! Lo que más se estila es hacer negocios indiscriminados con los pacientes, clientes ya, como requerirles altas sumas de dinero de entrada, depósitos, sin importar hora factible de obtención, para proporcionar asistencia primaria, o cualquier internamiento clínico que se requiera.

Luego, cuándo eran mejor los servicios de salud para los ciudadanos de este país. ¿Puede haber comparación?

Es por ello que, con sobrada razón podría decirse, que muchos aquí se explayan, y expresan: ¡cuánta falta hace Trujillo en este país! Máxime lo hacen, cuando por obligación se tiene que recurrir a un hospital público, y se repara en la falta de atención que tiene la gente allí; los maltratos médicos; como, los descuidos, y precariedades de órdenes distintos, que a los lejos se observan.

En los centros privados, bien conocido es que, si no hay cuartos en mano, la gente se deja morir; se le desprecia. Lo económico es lo más importante para los seudo galenos; los que se les olvidó el “Juramento Hipocrático”.

Concluyendo, ¿se veían cosas como las expresadas anteriormente, con respecto a la salud, y la educación, cuando el varón de San Cristóbal, era el que mandaba en el país? “¡Bueeno!”.

La satisfacción de ambas necesidades sociales estaba asegurada. Quizás hoy se trate de justificar en parte el descalabro presente en ambos sectores, debido al crecimiento posterior de la población, qué no sería una excusa valedera, por las posibilidades a la mano de planificación factible que siempre se tienen.

De ahí que, la pregunta obvia que tantos aquí deberían hacerse es, antes de solamente inclinarse por estar criticando aquel régimen, y nada más, ¿por qué antes no era como actualmente?

Y, claro, pensar, amén de reconocer, que no todo fue malo entonces. Qué también hubo cosas buenas durante ese gobierno de fuerza, que se debió comenzar a emularlas tras la caída del mismo, y mantenerlas vigentes en esta República.

Por no hacerlo, en parte carecen hoy los dominicanos de educación y salud púbica. ¡Innegable eso, verdad!

Autor: Rolando Fernández

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¡Cuánto hablar! Monsergas a granel se escuchan

Cuando los pueblos no tienen memoria, ni capacidad de análisis, y mucho menos conciencia, verbigracia el nuestro, siempre están dispuestos esos a proseguir escuchando a todas estas “gallaretas” existentes en Dominicana; como, a seudo analistas y comentaristas de baja monta, que hacen uso ambos de la televisión nacional, para “disparatear”, sin reparo alguno, y procurar “embobar”, como embaucar aún más a los ignaros que los escuchan.

Estar siempre lloviendo sobre mojado, es lo que más hacen esos personajes, algunos de los cuales se tornan hasta “asqueantes” en ocasiones, por sus apariciones casi a diario en la pantalla chica local, repitiendo y repitiendo sobre las mismas temáticas, sin nunca aterrizar en los meollos de los asuntos que tratan. Jamás refiriéndose a las causas que provocan las situaciones de que hablan; y, menos, haciendo referencia a cómo combatirlas.

Evidentemente, muchos de esos parlantes, realizan trabajos de “bocinajes”, encomendados y pagados por los sectores hegemónicos que gravitan en el país, políticos y empresariales, que por lo regular están asociados con las actividades propias de ambos “bandos”.

Pero, además, abordan esos “parlanchines”, indoctos en su mayoría, temas de carácter social generalizado, que afectan sobremanera directamente a la juventud, como a los adolescentes locales. 

Entre esos están, aquellos que tienen que ver con la educación; la deshonra a los valores, y a los símbolos patrios que aquí se respira; la degeneración de la música autóctona nuestra, como la adopción de ritmos extranjeros, inductores hacia la drogadicción, y al sexo desmedido, acompañados esos de mensajes aptos para esos fines; como, a actos delincuenciales de naturaleza múltiple.

Esos comunicadores, comentaristas y periodistas algunos, solo hablan y hablan, vale reiterar. No aportan recomendación alguna, en términos de nada solucionar.

Sus intervenciones públicas lucen más bien, como para condicionamientos mentales en la población; que conforme se acepte todo; que se llame a quieta la gente. Lucen obedecer sus participaciones como a un plan premeditado, concebido por sectores interesados en el logro efectivo de sus propósitos malsanos.

Más que obvio se reporta su papel, y se han instituido como cadena de retransmisión de mensajes provenientes de los sectores antes mencionados, para “embobar y narigonear” personas, ingenuas por supuesto.

De ahí que reciban tan jugosos patrocinios. y prebendas estatales distintas, que alienten el continuar en esos menesteres laborales. ¡Buen trabajito ese!

¡Qué triste realidad la abordada!

Autor: Rolando Fernández

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Estamos en campaña, porque hay votos que buscar

De esa manera están actuando ya los políticos del patio nuestro, Dominicana, de cara al 2024, un año electoral. Lógicamente, buscando votos., a pesar del tiempo que falta para ese próximo proceso comicial.

Están como tratando de emular a una gran parte de los miembros componentes de la llamada comunidad protestante, evangélica, y demás sectas afines, cuando se lanzan en busca de sumar adeptos, a través de sus prédicas religiosas convencionales.

Los políticos coloreados, por su parte, “que no están buscando almas que salvar”, como por lógica se desprende, vienen recurriendo, tal de ordinario proceden siempre, a sus demagogias, y las falsas promesas que hacen.

“Política se calienta en mayo: todos a la calle mirando hacia el 2024” (¡Periódico “El Caribe!”, del 21-4-22). La información presenta las fotografías de las principales figuras dentro del ruedo local (Leonel, Danilo, y Luis). ¡Qué bien! Vamos a buscar votos, en vez de almas, dirán esos

Mientras se están haciendo públicas las intenciones electoralistas de retorno al poder, como de la permanencia del que está en solio presidencial actualmente, parece ser, qué solo eso les importa, mientras el país se encuentra arropado por crisis apremiantes de naturalezas diversas,

Son esas, entre otras: de orden económico; salud pública, corrupción estatal evidente; e inseguridad ciudadana; como, los efectos del pesado fardo que representa para la nación, un mayor endeudamiento externo, qué no se detiene.

Esos que lucen ser hoy los padres de la Patria de nuevo cuño, como al parecer ellos   lo creen, en lo que menos están pensando es en las necesidades múltiples que viene padeciendo este pueblo, ¡qué más que a la vista están!

Qué se lo acabe de llevar el diablo, como se dice a nivel popular. Evidentemente, en continuar “guisando” los títeres, y sus representados del sector empresarial en el Estado nuestro, ¡en eso sí!

Por tal razón, medida correctiva alguna se adopta a nivel gubernamental. ¡Qué continue la procesión!, parece ser el pensar de esos seudo líderes. Nuestro principal problema ahora es, volver a subir al “palo”, o continuar trepado en el mismo, a partir del 2024”. Es lo que evidencian pensar.

Es el motivo por el cual se recurre hoy solamente a poner “bobos entretenedores” a la población; a la publicación de titulares periodísticos que entretengan la atención ciudadana, o la desvíen de los “gruesos” problemas locales, También, a falsas promesas; demagogias; posverdades; y, a los anuncios de construcción de obras públicas, no prioritarias de momento, que difícilmente se concluyan durante la presente gestión de gobierno. Esto último, respecto del “mandamás” actual.

Vamos a buscar lo nuestro a partir del 2024. No importa el tiempo que falte. Lo demás puede esperar. Este pueblo ya está acostumbrado a aguantar. A los ciudadanos aquí se les duerme fácil. Así es que piensan aquellos turpenes de la política vernácula.

¡Ojalá que a estos demagogos políticos nuestros, les dure su suerte!  Qué   la población no se incline por cobrárselas todas juntas, y con creces. ¡Seguro qué la pasarán bien mal, si eso ocurre!

Autor: Rolando Fernández

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Una “Semana Santa” playera más, vacacional, y “romería”. ¡Qué cambio!

Así es como debería llamarse hoy la otrora Semana Mayor, que, de religiosa, y reflexiva espiritual muy poco le queda actualmente

En el presente, el uso que se le da a ese espacio de tiempo anual es: vacacionar, “playar”, veranear, escalar montañas bebentinas, y demás actos asociados, por lo que los resultados siempre, al término de ese periodo, son los mismos: fallecimientos de personas, lesionados, intoxicados, y hospitales saturados de vacacionistas accidentados, en busca de asistencias médicas, etc., etc.

Una semana instituida por la comunidad cristiana mundial, con principalía la católica, para conmemorar la pasión, muerte, y resurrección del Jesús-Hombre, luego convertido en Jesucristo, para el mismo dar cumplimiento al ministerio terrenal que le fuera asignado por el Padre Supremo en los Cielos, no ha escapado a la mayúscula degeneración que arropa a las sociedades todas hoy, una en mayor grado que otras.

Evidentemente, en esa una situación “ignorantil”, que indudablemente se ha llevado de encuentro el brillo total, y la solemnidad de que debe ser objeto esa época del año, aun la movilidad del llamado periodo “santo” de siete días, por la razón calendar que siempre se observa, tiene en su base una serie de factores que le han sido muy adversos.

Entre las razones de la inobservancia impropia, casi generalizada, con respecto a tan sagrada conmemoración, que tiene como centro al amado maestro Jesús, se reitera, en términos del trabajo terrenal que se le encomendara hacer en favor de toda la especie humana, edificándole, y ejemplificando, sobre el sendero de evolución consciente que todos los hombres (general) deben recorrer, para que las entidades espirituales encarnadas en el plano físico de la materia (almas), puedan regresar a su “Fuente de Origen”.

Están, primeramente, el carácter religioso convencional que se le ha dado al espacio de tiempo de que se trata, obviándose lo esotérico en realidad, y lo que ha traído como consecuencia criterios disimiles, e interpretaciones diferentes, creadores ambos de confusión, en relación con las Sagradas Escrituras, y a nivel de las diferentes sectas de ese orden que se tienen desde hace años.

También están los aspectos mercadológicos: los aprovechamientos políticos para venderse los aspirantes a participar del Estado nacional nuestro (se aprovecha en ocasiones la oportunidad para hacer campañas electoreras); como los proteccionismos gubernamentales a los vacacionistas durante sus paseos, y estadías en playas y balnearios, que se estilan en el fin de semana correspondiente. ¿Qué dice la gente? ¡Se puede salir sin miedo alguno!

Que interesante sería, el cuantificar las visitas a playas, montañas, ríos, y demás lugares veraniegos durante el periodo de referencia, para establecer comparación, a los fines de determinar qué tan lejos anda eso de la religiosidad y espiritualidad debidas, en torno a la “desnaturalizada” hoy. “Semana Santa”

Volviendo al maestro Jesús, preciso es señalar que, se le escogió a Él como “muestrario”, para emulación por parte de los hombres (general), y encarnación de la Magna Conciencia Divina, grado evolutivo que el Mismo tuvo que alcanzar: el Cristado, antes de la labor a realizar entre los 30 y los 33 años, cuando habría de terminar su misión hasta ese entonces. 

Mostró durante su tránsito terrenal el sendero de evolución consciente que debe   lograr todo hombre (general), el espíritu encarnado; qué es el verdadero hombre sobre el planeta.  

¡Convertirse en un Cristo las personas!, como paso previo, antes de ascender hasta el Padre Supremo, la Fuente Superior Divina.  Qué el asunto no era cargar con todos los pecados de la humanidad, como es lo que convencionalmente se dice, según sostienen muchos esoteritas de calibre.

Sí, que el Cristado tiene que ser la meta, máximo nivel de evolución: Conciencia Magna del Padre en los Cielos, para poder retornar a Ése. Para ello no hay atajo posible. De ahí el tan significativo decir de Jesús, cuando expresaba: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Evidentemente, no se refería al Jesús-Hombre, sino a la Conciencia Divina Magna que Él encarnaba.

Según afirman connotados esoteristas, uno de los motivos para que el Ministerio de Jesús fuera hasta de los 33 años, en ese momento, tiene que ver, según la ley de la numerología, con el nueve (9), expresado en la multiplicación de 3 por 3, representativo de la evolución de especie humana sobre el planeta Tierra, respecto de lo cual Él instruyó.

Además, que, por asociación, tiene que ver ese también, con el periodo de gestación de la mujer: nueve faltas de la menstruación, de 28 días cada una, en correspondencia con la durabilidad de los tránsitos lunares. “La Luna es el elemento femenino de la Madre Naturaleza”, según los entendidos.

Es indudable que, la mujer es el ser más   importante dentro de la especie, por ser   la co-creadora de la humanidad, con la Divinidad Suprema, y su rol en cuanto a la preservación de esa.  ¡Los hombres no paren!

Esas atribuciones, amén de otras, que tienen que ver con la formación y desarrollo de las familias, como células primarias de todas las sociedades, y la intervención de los vástagos a posteriori, en términos de los comportamientos a observar posteriormente en el seno de las mismas.

Pero, siguiendo con lo evolutivo espiritual, propiamente, y en consonancia con la misión terrenal de Jesús el Cristo, es la mujer la que permite el ingreso de las entidades espirituales, sujetas a evolución en el mundo de la materia física, a través de la encarnación. ¡Es el paso! Vale reiterar, qué ¡los hombres no paren.

Como se puede advertir a partir de lo aquí expresado, por la significación esotérica de gran valor para la humanidad que envuelve la conmemoración de la Semana Santa, por los hechos divinos acecidos durante ese periodo haces siglos, encabezados por Jesús el Cristo, debe ser esa objeto de todo respeto y solemnidad. Procede entonces utilizar esos días como es debido, y no para la satisfacción de vulgares deseos mundanos

Lo expuesto más arriba, es producto del acopio de informaciones esotéricas, siguiendo incansables búsquedas, a los fines de uno con conformarse con los convencionalismos que se dictan regularmente; y, en pos de alcanzar conocimientos lo más cercanos posible le a la realidad, en cuando, a la creación del Universo, su Arquitecto indiscutible, como los Atributos Divinos diseminados por el Aquel, sobre la faz de la Tierra, con sus respectivas misiones asignadas.

Esperamos que este humilde aporte sirva como aguijón, para aquellos que puedan estar interesados en hurgar, y cranear sobre la real esencia de la especie humana: espiritual, como de su rol sobre el planeta Tierra, que los convencionalismos religiosos no los explican con real certeza. Eso en parte provoca los desatinos y deshonras con respecto a la Semana Santa.

Autor: Rolando Fernández

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¡Aquí to’ sirve, y na’ sirve! Eso, aunque parezca contradictorio, ¿verdad?

Para una mejor interpretación por parte de determinados lectores, y parlantes modernos, que se inclinen por leer este trabajo, mejor es decirlo así, siguiendo el impropio léxico “relativista”, se podría considerar, de moda en el presente, cuando de aquilatar las cosas entre nosotros se trata.

El grado de ignorancia que caracteriza a la sociedad dominicana, con las excepciones que confirman la regla, como se dice, así permite concluir, cuando uno se tiene que referir, a lo que más adelante se expone. ¡Es el lenguaje de los tantos ignorantes, como alienados actuales, que se tienen aquí!

Y, todo producto de la deficiencia educacional que se verifica en este país; como, de la extrema manipulación proveniente del “arte” mercadológico, que predomina en estos tiempos; al igual que de otros factores incidentes, que no pueden ser negados

¡Dar importancia a lo que no tiene!  ¡Tampoco, valorar cuánto en realidad lo merece! Son esas de las proclividades que más se observan actualmente entre las personas, viejas y jóvenes, en muchos casos. a nivel local

En ese orden, muy penoso se oye el promocionar en esta nación, ciertas actividades de géneros distintos, principalmente seudo artísticas, como políticas algunas, en las que intervienen actores bastante cuestionables.

A cuántas loas inmerecidas se recurre; cuántos decires favorables son los que se expresan con respecto a determinada gente   que participa en las mismas, y que están muy lejos de ser ciertos.

Ahora, es obvio que, se tiene que proceder de esa manera, dado los escenarios obligados deficientes de que se dispone para escoger, y poder vender así tantas falsas imágenes; pues, de lo contrario se caerían los propósitos mercadológicos generales, como electoreros que se tengan.

Además, se debe tener bien presente en el tenor de lo tratado, lo que se hace regularmente, al momento de discursear, o promover cualquier evento; y que, preciso resulta: el no dejar nunca de lado a los posibles receptores de los mensajes relativos a transmitir, aunque se exceptúen algunos, en términos de la capacidad pensante de los mismos, como de los niveles culturales que se puedan tener.

Y, eso es debido a que, no con la inteligencia de todo el mundo es posible jugar, al igual que de ordinario se hace con la de los ignaros, que aceptan, y se conforman sin reparo, con lo que sea.

Cabe señalar en adición, que todavía queda gente pensante en esta República, y con cultura, como experiencias suficientes, para no dejarse embaucar por los mercadólogos, o las bocinas polítiqueras que de común actúan, Y, qué no permitiría se le lleve al terreno que ellos quieren, como es lo que siempre se persigue.

Aunque contradictorio luzca, como es obvio se interprete, aquí todo sirve, por la forma en que mercadológicamente se trata de vender. No obstante, muy cierto es que, “del dicho al hecho, hay muy trecho”, como reza una frase popular; y, que cuando se va a la realidad de las cosas, la decepción que se recibe es grande. Lo muy pintado de colores atractivos, resulta más que desagradable después; y si acaso, poco sirve.

Autor: Rolando Fernández

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No ha habido diferencia alguna; ¡continuidad en Dominicana, eso sí!

Ante un escenario gubernamental similar a los anteriores, como el que estado viviendo el país después que los nuevos ocuparan el Palacio Nacional, parece ser que, hasta ahora, prosiguen los dominicanos transitando por los mismos caminos.

¡Qué suerte! Variación no se advierte ninguna, a pesar de los tantos cantaleteos de cambios que enarbolara el partido oficial de gobierno hoy, durante el pasado proceso electoral. y que entusiasmarán sobremanera a la población.

Comprobado está que, “nadie nunca ha cambiado nada, haciéndose siempre más de lo mismo”. ¡Gran verdad que enfrenta esta nación!  Igual, o peor, lo que se está mirando en esta nueva ocasión a nivel de este pueblo.

Se ofrece, y se ofrece cada vez, para luego continuar todo similar, como es lo que de ordinario ocurre en Dominicana, cuando de políticos se trata.

No hay porque continuar entonces engañándose los compatriotas, ante la avalancha de las promesas enmendatorias que hacen los que hoy se ofertan entre nosotros, para dirigir los destinos del país, con los coros de los lambones adeptos, desde que se avecina algún nuevo proceso electoral. 

Qué es lo que se ha venido haciendo aquí durante los últimos veinte, o veinticinco años, que no haya sido emular las ejecutorias anteriores; seguir con los mismos patrones de los llamados partidos mayoritarios que les ha tocado gobernar la nación, encabezados por seudo líderes, que no son más que jefes de grupos, y títeres del poderoso empresariado local gravitante.

Claro, siempre se logra el concurso de aquellos “partiduchos” respaldantes, busca lo de ellos, por supuesto, que solo sirven como “alicates, o bisagras”, a cambio de futuras prebendas para quienes más se destaquen dentro de esos.

Bien conocido es que, todos estos políticos nuestros en pantalla hoy, que han estado dirigiendo con anterioridad los destinos nacionales, “enseñaron ya hasta el refajo”; por lo que, quienes se dejen engañar de nuevo, con sus discursos demagógicos, cargados de falsas promesas, y alentados con los mercadeos de estilo, amén de los cantos vocingleros de los “lambones” que logren aglutinar a su alrededor, la mayoría pagados, pasan a ser los malos ellos, por ser  víctimas de segunda o tercera ocasión.

Que abran los ojos todos aquellos ciudadanos que tengan la intención de volver a sufragar otra vez en el año 2024.  Este país necesita de nuevas caras en el ruedo político nacional; de hombres probos, y capacidad probada, que vayan al Estado a trabajar en favor de sus conciudadanos, y no a enriquecerse ellos.

Como, tampoco a seguir vendiendo el patrimonio nacional; y, endeudando la nación, sin conocerse cómo serán honrados esos compromisos en el mañana; y, mucho menos, quiénes lo podrán hacer, sin tener que lesionar la soberanía de esta Patria.

En consecuencia, a discriminar entonces, con mucha atención ciudadana, entre los ofertantes de hoy, y las promesas que hagan, de cara al nuevo cuatrienio de gobierno.

Autor: Rolando Fernández

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Grave percepción poblacional, casi generalizada: ¡la misma “espuma”!

¡Otra esperanza frustrada!, parece ser. Al igual que ocurrió con la “banda morada”, que se logró desplazar del poder, durante el proceso electoral pasado, y en la que tantos creyeron aquí, por las condiciones morales, como patrióticas que adornaban a su creador y mentor, el profesor Juan Bosch, todo resultó ser un fiasco, después que sus malos discípulos lograran alcanzar las riendas del Estado nacional.   Se emborracharon de poder, y muy mal lo asimilaron, por cierto.

Se encargaron esos “malos discípulos” de hacer desaparecer la esencia del partido (PLD), y de destruir sus propósitos originales.  ¡Se Vislumbra en el presente, una experiencia negativa similar!

Hoy, luego que este pueblo desplazó a aquellos “alumnos no aprovechados” del profesor, dizque bochistas entonces, del Palacio Nacional, la penosa percepción ciudadana, casi generalizada, que hoy se tiene es que, “la presente gestión gubernamental, hasta el momento, no ha sido otra cosa, sino más de lo mismo anterior”.

Incluso, que, en el seno de esa, se tiene una mayor propensión a gobernar para los ricos del país, como a privatizarlo todo; y, que las mayores presiones económicas son para la clase media, y los de abajo, a fin de que se los “acabe de llevar el diablo”, como se dice popularmente. ¡Las personas lo externan así, sin rubor alguno!

Que los tantos cambios que se cacarearon durante la pasada campaña electoral, para favorecer a las clases más necesitadas del país, y que tanto entusiasmaron a la población, lucen cada vez más lejos.

Entre las alusiones más directas que se hacen están: el alto costo de la vida; la especulación con los precios de los artículos de primera necesidad; los abusos con los precios de los combustibles, y la electricidad; la desaparición de los recursos económicos, a nivel de las ARS y las AFP, en perjuicio de la población; lo inalcanzable que se ha tornado costear los servicios de salud en este país; el transporte público; y, el aumento innegable de la inseguridad ciudadana etc., etc.

Ahora, como fuertes golpes en el estómago de los ciudadanos que votaron en favor de esa entidad política, han sido recibidos, primero, el desprecio a la base del partido, para que no sea esa la que elija a sus autoridades – en el pasado sí que valía para esos fines -. ¡De entrada, la necesitaban!

En ese sentido, como no se ignora el descontento que hay en la población, por las malas ejecut0rias, como el envalentonamiento de los llamados “popis”, que quieren continuar mandando a lo interno de organización, y que el rechazo a aquellos es previsible, se decide hacer la convención próxima para las escogencias de lugar, solo con los delgados. Al carajo los que se fajaron para llevar el partido al poder. ¡Qué lástima!  ¿Es así como se piensa retornar en el 2024? “¡Bueeno!”

Y, segundo, el anuncio que hiciera el señor presidente de la República, en el sentido de que: el “Gobierno facilitará créditos blandos a las clínicas privadas”, a los fines “de impulsar su desarrollo y aumentar sus capacidades”.   Se dice que el monto llegará a RD$2,000 millones. (Véase: periódicos “HOY”, y “Diario Libre del 7-4-22).

La gran pregunta que tantos se hacen es: ¿y para eso fue que la gente votó aquí en el 2020, por esa entidad política? Para que se continue favoreciendo a los poderosos en esta República, como es el caso de los dueños de las clínicas privadas en este país, empresas que tanto abusan de las personas que demandan sus servicios, al extremo de estar exigiendo sumas millonarias de depósitos, para urgentes atenciones médicas, como por internamientos requeridos.

Y, mientras ese tipo de decisión se produce a nivel gubernamental, los centros asistenciales públicos de salud, refugios obligados de los pobres del país, se están cayendo pedazos, como adoleciendo de carencias extremas en todos los órdenes. ¡Acres son las innúmeras críticas!, en ese tenor.

Qué esperanza tienen los depauperados dominicanos, que continúen cifrando sus esperanzas en estos políticos de nuevo cuño, que se han venido burlando por años de esta sociedad, mintiendo, y haciéndole promesas falsas, qué nunca se habrán de cumplir.

¡Una muestra más de eso se entiende!, hasta ahora: el PRM, prometedor de cambios, que no se ven, y que lucen cada vez más lejos. Además, por la forma desaprensiva en que se viene procediendo desde el oficialismo.

Cuando aparecerán quienes le pongan el cascabel al gato en esta nación, como se dice. ¡Ojalá que no sea demasiado tarde entonces!

Y, que el partido oficial de gobierno, no contribuya a un mayor descredito del sistema político vigente en esta República, la llamada “democracia representativa”, después de las experiencias inolvidables con el morado, y otros más.

Autor: Rolando Fernández

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Una sociedad “alienada” casi por completo

A manera de introducción, sobre la temática a tratar más abajo, procede transcribir aquí.

“Como alienación se denomina el proceso mediante el cual un individuo se convierte en alguien ajeno a sí mismo, que se extraña, que ha perdido el control sobre sí. En este sentido, la alienación es un proceso de trasformación de conciencia que se puede dar tanto en una persona como en una colectividad”. (Fuente: red de la Internet).

Asociando la descripción anterior expuesta, con lo que viene ocurriendo en esta nación, Dominicana, se puede decir que, el grueso de las cosas que se ven en este país, en términos de algunas disposiciones oficiales periódicas, como de la aceptación poblacional que reciben, muy poca lógica se les encuentra.

Más bien, lucen como estrategias embaucadoras para desviar la atención de la gente sobre las graves situaciones que afectan a todos los ciudadanos en este país; y, que encuentran de inmediato coros subvencionados a nivel de los “loros y las gallaretas” locales, que se encargan de expandir a granel los seudo análisis y comentarios relativos por los que se inclinan, en busca de procurar obtener los efectos sociales deseados.

Sus intervenciones radiales y televisadas, conjuntamente con los titulares periodísticos a que se recurre en los medios escritos, se llevan de encuentro, las temáticas sobre asuntos afectantes precedentes, y la ciudadanía rápidamente enfoca la vista hacia lo nuevo con que se está tratando de entretener, quedándose atrás lo anterior, y poniéndolo al borde del olvido. Claro, sin que nada se haya resuelto. ¡Ahí está el quid del asunto!

Luego, no hay que ser un gran sociólogo, solo mero observador analítico, para darse cuenta de que las actitudes, como las aptitudes impropias, que se verifican a nivel de la sociedad dominicana, son el producto, eh parte, de aquel proceder a cargo de políticos y empresarios locales; amén, de cuánto más se le induce al pueblo, desde  dichos poderes hegemónicos en este país, con el adicional extranjero, que por supuesto se agrega siempre,  para que se piense y se actúe localmente como esos lo quieran, en pos de mantenerse gravitando sobre esta sociedad

Es innegable que, ese gran conglomerado aquí – la sociedad – luce estar como drogado, o dopado, robotizado, desde hace ya varios lustros; y, caminando hacia el frente, como asno con antiojeras, para donde lo quieran llevar, no hay duda; y, como destino marcado lo entiende aquel.

Todo el desorden institucional, y social generalizado, que aquí se respira, innegable, proviene en gran medida, del alto grado de inducción alienante, y los manejos adrede presentes, a que está siendo sometida la gente en esta nación: situación que es obvio, ha venido permitiendo el “pescar en mar revuelto”, como se dice popularmente.

En ese tenor, se promueve la difusión de música basura, como de los llamados bailes epiléptico, principalmente a nivel de la juventud – se fue nuestro merengue para “casa del carajo hace mucho” -, que es sabido, inducen al uso de estupefacientes, y a la degeneración sexual; a la desaparición de los grandes valores morales que se observaban otrora; como, hasta a la nulidad de la familia, tal célula principal-primaria de toda sociedad humana, por los efectos “derivantes”. Y, ni hablar de los daños a la calidad de la educación local.

En un conjunto de personas impensantes, y nada más, han convertido los poderes hegemónicos: políticos, y empresariales la sociedad en Dominicana, gravitando de manera fehaciente en la misma, a los fines de poder continuar narigoneando a su gente, según la voluntad de aquellos; ponerla a pensar, si acaso lo hace, como ellos quieren que lo hagan, y se actúe en consecuencia. ¡Nada de los pensares propios de los ciudadanos!

En ese sentido, cae como anillo al dedo la frase de moda, que desde hace ya un tiempito se destaca entre a juventud ignorante nacional, y que reza:  aquí, “na’ e´ na’, y to’ e’ to’ “. ¡Pasable todo!

Es lo que se dice, con cierto “desparpajo”, cuando se tiene que reaccionar, respecto de lo que sea. Obvio que. no se queda a ese nivel ciudadano. Algunos con formación académica también se expresan así.  ¡Claro, es algo causal, no casual!, como se puede advertir.

Dos acepciones bien certeras, que también aparecen en la red de la Internet, amén de lo que se transcribe a manera de introducción en este trabajo, con respecto a alienar, y que bien pueden asociarse, como más directamente con lo que viene pasando en la sociedad dominicana, se hacen dignas de mención aquí, como complemento:

A) “Hacer perder o alterar la razón o los sentidos”.

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B) “Causar o provocar la pérdida de la personalidad o de la identidad de una persona o de un colectivo”.

Todo está dicho en esas; y, son de las cosas que tratan de lograr los políticos, como los empresarios locales, vale reiterar, en busca de proseguir cada vez más con los narigoneos de estilo.

Para ello, recurren de ordinario a los medios de comunicación de masa: periódicos, radio, y la televisión, degenerativa esta última, repleta de homosexualidad, obscenidades extremas, prostitución, delincuencia, etc. 

En el orden de lo que se ha venido tratando, se pagan como bocinas embaucadoras, para obtener los propósitos malsanos que se persiguen, a seudo comunicadores, y periodistas faltos de ética profesional, que elaboran artículos demagógicos, y titulares de prensa entretenedores, como alienantes por demás.

Lamentablemente, un cambio de actitud político-empresarial, para enmendar daños causados a esta población por esos sectores referenciados; como, un despertar social combativo promisorio de parte de nuestra gente, no se avizoran.

Son cosas esas, que al parecer lucen estar más lejos cada vez. por lo que todos los males asociados que aquí se verifican, parecen ir para largo, según es lo que se advierte.

Autor: Rolando Fernández

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“Vanidad de vanidades”, dijo el predicador, Eclesiastés

Según sostienen connotados esoteristas, que evidencian tener amplios conocimientos respecto del ámbito espiritual, cuando las entidades “encarnantes”  en la especie humana, almas, abandonan los templos corporales que les han servido como “hábitats” durante las corrientes de vida prediseñadas que han cursado   en el plano físico correspondiente-terrenal – se produce la muerte humana convencional -, las ataduras inmediatas que conservan con aquellos, les permite percatarse de  cuánto  a su alrededor ocurra, tras el súbito deceso de las personas.

Sí, dicen los entendidos que, cuando las entidades espirituales comienzan el viaje de regreso obligado hacia su verdadera casa, en otro plano de conciencia superior, normalmente se da el apego adicional inmediato obvio a lo físico que se abandona; y, que se produce   durante los primeros días de su separación de las economías corporales, a través de las cuales se manifestaron, por un determinado periodo de tiempo.

Comenzando por los actos fúnebres que de ordinario se llevan a cabo: autopsia, si es que la hay, velatorio, “coronaje”, rezos, misas, muestras de dolor, llantos, y finalmente enterramiento, entre otros, los espíritus que se despiden se percatan sobre todo eso, porque están presentes allí, el ambiente mortuorio perteneciente.

Los que nunca se van a dar cuenta de nada, son los cuerpos físicos inertes que yacen dentro de ataúdes, y en presencia de los deudos, familiares más cercanos, amigos, y demás asistentes acompañantes.

¡Ya esos no ven, ni oyen, como tampoco entienden!, por lo que tales actitudes de ostentación exhibidas frente a esos despojos humanos, no tienen significación alguna para los ocupantes temporales ya idos, los espíritus desencarnantes.

Por tanto, eso de las suntuosidades mundanas de carácter económico, ostentaciones, etc., como forma de honrarles a posteriori, se reportarán siempre como “vanidad de vanidades”, y la satisfacción del morbo social presente en cada caso, asociables con las palabras del predicador Eclesiales, en el contexto bíblico: “Todo lo que está debajo del sol es vanidad y aflicción de espíritu”.

En consecuencia, cualquier aparatosidad suntuosa mortuoria, relativa a sus partidas, no puede ser jamás de la complacencia de los espíritus que se despiden, aun los niveles de evolución acumulada no sean demasiado avanzados, dada la naturaleza divina de los mismos, como fragmentos del “Uno”, expresándose terrenalmente.

Aunque una vez escribiéramos sobre igual temática, repetirlo de nuevo no estaría demás, para ver si los hombres (general) toman consciencia sobre lo que en verdad somos los seres humanos: entidades espirituales con un revestimiento físico corporal que nos sirve para poder expresarnos en el mundo de la materia, a los fines de cumplir con las misiones asignadas, tanto de orden divino, como kármico.

Concluido el tiempo cronológico prediseñado, por los seres celestiales superiores a cargo, para manifestación de la entidad en el plano terrenal, ese “traje” carnal se desecha; es decir, al término de cada corriente de vida.

Concienciarse sobre que, nada de lo que se pueda hacer en presencia de los bagazos físicos correspondientes, tiene ya importancia para quienes, en sus momentos, se apartaron de ellos: las entidades divinas espirituales que los ocuparan, en busca de evolucionar en el plano de la materia densa.

Qué, mayor satisfacción recibirían las mismas, cuando, tras ellas partir del plano terrenal, todos esos recursos económicos que se requirieran para llevar a efectos los actos mortuorios suntuosos de que vayan a ser objeto las formas físicas ya inservibles, se destinen mejor los mismos a la satisfacción de algunas de las necesidades apremiantes que agobian a determinados personas depuradas presentes aun en la Tierra: niños, envejecientes y enfermos.

Autor: Rolando Fernández

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¡Bienestar y desarrollo en Dominicana, muy difícil!

Un país sin estadistas, como carente de verdaderos líderes políticos que puedan alcanzar ese grado de formación, amén de la inconsciencia ciudadana verificable en él, se reporta tal un edificio sin zapata, próximo a derrumbarse. Y, lamentablemente, Dominicana no sería la excepción a considerar, por   visto. Bastantes referentes asociables a ésta se tienen en ese sentido.

La pregunta obvia, conociéndose qué tan importantes se reportan los roles   atribuibles a esos personajes con respecto a sus sociedades, sería entonces, ¿cómo podrá lograrse, por consiguiente, bienestar y desarrollo, por más alharacas que se escuchen en ese esos órdenes, como del tan sazonado crecimiento económico de que se vive hablando aquí, por ejemplo, con frecuencia.

Como un ejemplo más, parece haber estado presentándose la nación dominicana, tras la desaparición otrora del régimen de fuerza que encabezara Rafel L. Trujillo, cuando este país de repente entro en una seudo democracia representativa. Obviamente, el giro fue, hacia más libertinaje que otra cosa.

No hay duda de que, ese fuerte mandatario local, con sus defectos como todos los humanos, se destacó tal un estadista, entre otras características muy propias; y, que presidió un gobierno en que hubo de todo: cosas buenas y malas, como siempre las hay en cualquier régimen.

Sin embargo, preciso es decir en ese sentido, que las primeras, por conveniencias obvias de algunos mandamases a posteriori, jamás se ha procurado emularlas; que sí todo se ha limitado a condenar las segundas; a criticar; pero, no agenciándose nunca las enmiendas debidas.

¡Acérrimas!, las críticas sobre los actos improcedentes conocidos durante la llamada “Era del Jefe”. Ahora, según los decires de algunos nacionales, como de extranjeros residentes en el país a la sazón, que aún respiran, con posterioridad a ese gobierno de fuerza, y hasta los tiempos presentes, muchas de las cosas deleznables que se han venido dando, jamás hubieran pasado cuando Trujillo.

Recalcable resulta, por consiguiente, que el sistema instaurado desde entonces entre los dominicanos, no ha sido más más que un mayúsculo libertinaje fehaciente, se reitera, pincelado con una falta de institucionalidad bien marcada, inseguridad ciudadana: irrespeto a todo; desfalcos al erario público; y, la gravitación innegable de un aguerrido y poderoso poder empresarial, interventor siempre en el diseño de las políticas económicas que se dicten desde los gobiernos de turno. ¡Claro, nada más para su provecho!

Solo una considerable variación en ese sentido, puede decirse se observó durante los mandatos del Dr. Joaquín Balaguer, por su innegable condición de estadista también, más que político, y conocedor de la idiosincrasia de los dominicanos, cualidades que se le deben reconocer, independientemente de las simpatías o no hacia él, que se pudieran haber tenido. 

El escenario del ejercicio político local se empeoro más aún, tras desaparecer del mismo las llamadas tres “J”: Juan, Joaquín, y José, por razones de enfermedades físicas y mentales, que obviamente provocaron invalidaciones; como, las partidas del plano terrenal obligadas, que de esos se produjeron

Después que aquellos verdaderos conductores sociales, políticos, y estatal, uno de ellos, se ausentaran del escenario del ejercicio nacional, lo único que se ha tenido en este país son políticos, jefes de grupos, dirigiendo los destinos del mismo; gobernando para ellos y sus aláteres, e importándoles muy poco los asuntos problemáticos nuestros de carácter general.

Únicamente se pueden considerar como excepcionales, vale apuntar, los periodos en que gobernó el Dr. Joaquín Balaguer, por las condiciones innegables de estadista que le caracterizaron, y que procuró trabajar siempre en favor del país, aunque algunos de sus métodos para en parte lograrlo, no fueran los mejores  

Según los que más saben sobre esa temática, “los estadistas son personas expertas en asuntos de Estado”, que obviamente se auxilian de la política, cabría agregar, pero como ciencia real, para llevar a cabo sus ejecutorias, procurando siempre el logro más efectivo de los objetivos planteados.

El estadista reúne condiciones muy propias, en lo atinente al mando oficial que se pone en sus manos; la dirección de los gobiernos que presiden; la salvaguarda de los bienes estatales; como, la protección de la soberanía nacional de sus pueblos. 

Son actitudes esas que distan bastante del proceder de los meros políticos – “persona   que se dedica a la política, interviniendo o aspirando a intervenir en el gobierno de un Estado, comunidad o municipio” (Fuente: red de la Internet)  -. ¡Eso, y nada más! Ahora, ¿para qué lo hacen?, sería la pregunta

Cabe adicionar, a manera de ampliación, y respuesta que, por lo que siempre se observa, la mayor preocupación de aquellos no es por su país en sí; sino, la obtención de haberes personales, como la protección de los intereses grupales que representan.

Por consiguiente, eso de estar hablando del bienestar y desarrollo que pueden alcanzar los pueblos en manos de políticos, avaros en la generalidad de los casos, y seguidos de ordinario por lambones a granel, que aspiran a disfrutar también del pudín estatal, de común no son más que alharacas demagógicas; falsías embaucadoras, e intentos de crear ilusiones ciudadanas aéreas.

De lo que sí siempre van en busca aquellos, es de mantener a sus conciudadanos “roncando”; conservarles como receptores de sus promesas en el aire, mintiéndoles con cara dura, y engañifas bien preparadas, repletas de posverdades, y demagogias.

Por tanto, siempre están dirigiendo discursos repletos de términos elocuentes, y gesticulaciones apropiadas para engañar, con los que fácilmente logran confundir a cualquiera.

En consecuencia, procede entre nosotros, no confiar en políticos; desoír sus falsas promesas. Sí procurar identificar personas con condiciones de estadista, para entregarles el mando de la cosa pública aquí. Claro, cuando verdaderamente, esta sociedad esté pensando en un bienestar, y desarrollo sostenido para el país.

Autor: Rolando Fernández

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