“Cada cabeza es un mundo”. ¡Difícil de creerlo!

Así reza un refrán popular bastante conocido, que de ordinario es utilizado por muchas personas, para referirse a ciertas actitudes muy propias de los demás; de carácter personalizado, vale especificar, que en ocasiones asumen los hombres (general), respecto de determinados hechos o circunstancias que les competen, sobre los cuales se tiene que necesariamente decidir en algún momento, y se hace como lo creen más conveniente.

Ahora, cuando se toma como marco de referencia el decir que el susodicho refrán envuelve, sin aquilatar el contenido esencial del mismo, luce como una forma de salir del paso más bien; no otra cosa, en nuestra humilde opinión, ya que no se recurre a ponderación previa real alguna, asociada con la cuestión de que trate, a los fines de evaluar cualquier decisión ajena que se haya adoptado.

El que cada cual decida respecto de sus asuntos por sí mismo, mutuo propio, midiendo o no eventuales consecuencias, no significa en el fondo, “qué su cabeza sea un mundo”, Sí un que es un ser particular dentro de ése; una cabeza individualizada. Constituye una forma muy propia de pensar y actuar.

El termino mundo, según una definición que aparece en la red de la Internet significa: “Conjunto de todas las cosas que existen y de la humanidad”. Incluso, en la misma Sagrada Biblia se relata la forma en que fue creado el mundo.  

Cabeza, en la misma fuente: “Parte superior del cuerpo del hombre y superior o anterior del de muchos animales, donde se encuentran algunos órganos de los sentidos y el cerebro”.

A partir de ambas conceptualizaciones, no procede entonces el estar diciendo que “Cada cabeza es un mundo”, por el hecho de que se proceda de tal o cual manera.

Cada cabeza pertenece a una persona en particular, de la que emanan pensamientos, y actitudes muy propias. ¡El mundo, es la generalización de todo cuanto existe!; no se particulariza en ése; es el conjunto de las existencias.

Por consiguiente, la utilización vocalizada, o escrita de todo refrán popular, como el de referencia aquí, entre otros, debe ser ponderada bien antes de hacerlo, frente a cualquier situación de que se trate, y con la que se quiera asociar. No todos en realidad dicen lo que es, ni tampoco aplican siempre.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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