¡Recortar no, eliminarlos!

La verdad es que, luce esperanzador, en principio claro está, el anuncio que hiciera el señor presidente de la República, en cuanto a la reducción necesaria (50%) de los aportes que hace el Estado nuestro a los partidos políticos, para cubrir sus actividades administrativas y electoreras, como parte de las acciones gubernamentales encaminadas a enfrentar la grave crisis económica por la que atraviesa el país, complicada más aun, debido a las exigibilidades de fondos que demanda el combate a la pandemia del COVID-19, en curso actualmente entre nosotros.

Eso así, de entrada, por saberse de sobra, “como se bate el cobre en Dominicana”; y, salvo que no fuera otra forma de hacer desviar la atención ciudadana de los serios problemas nacionales que acosan, mediante los ordinarios titulares entretenedores periodísticos acostumbrados, para los que se presta hoy la prensa local, muy bien pagados entienden algunos. Una gran cantidad de referentes se tiene.

Y, además, con el propósito obvio de que la población siga “roncando” como siempre se ha perseguido. Por lo que hasta ahora se ha estado viendo, parece que el asunto va solo en esa línea. Mucho bla, bla, bla; opiniones a favor y en contra; como protestas y defensas esperadas de los grupos que resultarían afectados, etc.

Esa lectura, para entretener a la gente no se hizo esperar; y, es la que muchos pensantes locales han estado dando a la iniciativa que hiciera pública el primer  mandatario de la nación, en cuanto a tal planteamiento de recortar la friolera de fondos que alegremente se entrega, y que reciben “muertos de risa” los partidos políticos del sistema en este país, para sufragar sus actividades electoreras; y, demás, llevar a cabo la compra de conciencias de muchos votantes. También, cubrir las francachelas burlonas a la población que acude a las urnas.

En adición, y a pesar de que algunos no quieran admitirlo, para que muchos de los caciques connotados en el seno de esas entidades, se hagan más ricos cada vez. ¡Las inferencias sobre el particular están de sobra!

Con relación a esa propuesta anunciada por el presidente de los dominicanos, si en verdad se tiene la intención de ir “agarrando el toro por los cuernos en esta nación”, la misma no debe ser, refiriéndose, solamente a lo concerniente al próximo año; y, esgrimirse como excusa, las precariedades estatales que se enfrentan en la actualidad, pues siempre las ha habido. para con ello justificar, tal se pretende en el presente. Tampoco, el que no habrá elecciones durante el 2021.  No es la primera vez que eso último ocurre, años sin procesos electorales.

Ni, haciéndose alusión a los requerimientos de recursos económicos que se tienen hoy, originados en la fragilidad obvia de nuestro sistema de salud pública, para combatir la pandemia del COVID-19, in crescendo más aún, y, que por supuesto, obligan a ahorrar dineros públicos, para hacer frente a eventuales demandas futuras adicionales también.  

Pues, si bien es cierto, que aquellos presionan en estos precisos momentos las escasas finanzas estatales, y lo habrán de hacer en los por venir, no lo es menos que, en verdad se pueda economizar por esa vía – rebaja a los partidos – lo suficiente, para enmendar las deficiencias dentro del descalabro de nuestro sistema público de salud, que data de años, y ahora fuera evidenciado por la terrible crisis sanitaria cursante. De seguro esa situación no será resuelta durante el venidero, ni quizás en los cuatro de la presente gestión gubernamental.

Eso, amén de lo transitorio que supone tal problemática de salubridad, y cuyos efectos futuros se desconocen, por lo que no es posible estar asociándole con la corrección de un despilfarro de dinero que viene de años; y, qué hace mucho tiempo, debió haberse procurado.

Lo más lógico es que entonces, ¡la eliminación debe ser total y para siempre!, Tal dilapidación de recursos económicos se torna improcedente, ante el abanico de necesidades perentorias que vienen afrontando desde hace años los dominicanos; y, sin   importar las causas que medien en estos momentos precisos, muy valederas, por cierto, no cabe duda, externadas como justificantes en esta oportunidad.  

Vale la pena reiterar que, lo que realmente se debe hacer en ese sentido es, “eliminar por completo, y para siempre”, esa mofa deleznable a la gente aquí, utilizándose los mismos dineros provenientes de las gravosas cargas impositivas con las que se acogota de ordinario a este pueblo, sin recibir las reciprocidades estatales necesarias, para en parte, dar cuartos a los partidos políticos, entre otras cosas.

Es obvio que, ante la grave crisis económica heredada por el actual gobierno, del inmediatamente anterior, con principalía, se tienen muchas áreas por donde comenzar a recortar: no subvenciones a los partidos políticos; eliminar gastos estatales, innecesarios a todas luces; rebaja de los salarios burlones del funcionario estatal; como, el quitar exenciones impositivas, y otros beneficios que se han venido otorgando en favor de determinadas empresas, y grupos económicos poderosos, gravitantes en el accionar generalizado aquí. Tales. son señaladas para simple muestra. El universo relativo es bastante amplio en ese sentido.

Todas esas, son causales que limitan al gobierno, para   poder costear, como debe ser, los apremiantes requerimientos sociales que se tienen en esta nación; como, el satisfacer otras necesidades oficiales. perentorias.

Importante es que, por un sector bastante cuestionable ciertamente, se está procurando comenzar, según lo que ha dicho el señor presidente de la República, y las declaraciones correspondientes que recogió la prensa local, en el sentido de que el mismo someterá ante el Congreso Nacional, una solicitud del recorte de un 50% de los recursos que reciben los partidos políticos del sistema, tal se expresara más arriba también; y, si es que eso va, en verdad. ¡En buena hora sería! (Ver: “Listín Diario”, edición de fecha 17-10-20)

Evidentemente, ese es un pedimento que recibirá allí mucha negatividad, y sólidas barreras, como es obvio entender, ya que los congresistas son parte de tales entidades lucrativas beneficiarias – partidos -; y, por tanto, no será fácil convencer a esos tecnócratas apandillados en esas, para que acepten esa solicitud.

 ¡Cuchillo para su propia garganta, difícil! “Oposición rechaza reducir fondos asignados a los partidos”, información hecha pública, periódico “Diario Libre”, del 21-10-20. ¡Ahí está la muestra!

Es esa una iniciativa que, por supuesto, necesitará de una gran voluntad política de todos aquí dentro del ejercicio; como, de un esfuerzo sostenido por parte del Poder Ejecutivo, si es que algo se quiere lograr ¡El pleito habrá que echarlo!

La pregunta que tantos se hacen, en el tenor de lo tratado  es, por qué el Estado nuestro tiene que cubrirles a esas “compañías por acciones”, denominadas partidos políticos, todas las politiquerías, y proselitismos requeridos, a los fines de que sus representantes vayan a ocupar los cargos públicos del gobierno, y luego se marchen con inmensas fortunas acumuladas, tras los desfalcos hechos al erario, con rarísimas excepciones; mientras, en este país los hospitales del sistema estatal de salud se está cayendo a pedazos, y ni siquiera aparecen medicinas, como tampoco materiales clínicos, para asistir a los pacientes internos, o de nuevo ingreso. ¡Esa, entre otras desaprensiones que merecen urgente atención a nivel nacional!

Sobre ese particular de las subvenciones a las entidades políticas, se argumentaba en principio, y aún se continúa haciéndolo, que la decisión siempre ha ido en pos de que esas instituciones no reciban recursos financieros del bajo mundo (dinero sucio), como tampoco de algunos sectores privados condicionantes, para sufragar sus gastos de campañas electorales, y demás actividades proselitistas.

Como un argumento baladí se ha entendido de ordinario tal postura, por lo difícil que es controlar eso, como de hecho se ha demostrado desde que se aprobaran, y entraran en vigencia, las normativas legales correspondientes: Ley 275-97, primero, que establece la asignación presupuestaria anual requerida; y, segunda, Ley 33-18, de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos.

En otro orden, además, si con la reducción de gastos públicos se quiere proseguir, la mirada próxima tiene que ser puesta en el mismo Congreso Nacional, en el que cosas muy lamentables  se observan con regularidad desde hace varias décadas, compuesto hoy por gente que se suponía  representante del cambio por el cual se votó en el proceso electoral próximo pasado (5 de julio, 2020), pero que hasta el momento ha evidenciado ser proclive a una continuidad de lo que anteriormente se verificaba: solo beneficios y prerrogativas que escandalizan, para sí mismos, y los poderosos grupos económicos que sustentan en gran parte sus campañas electorales.

Sí, allí se tiene que reparar y decidir, sobre la eliminación de todas las conexidades salariales presentes, cofrecitos, barrilito, etc., que constituyen beneficios burlescos para los ciudadanos de esta República, autoasignados por el mismo organismo, legislando motu propio en favor de sus componentes. ¡Qué “cachaza” tienen estos politiqueros del patio!

Los legisladores del país solo tienen que recibir sus salarios, por los trabajos, y la seudo representación social que llevan a cabo; amén de las dietas requeridas para su asistencia a las sesiones congresuales periódicas que se realicen.

Ahora, la pregunta sería, si ese Congreso, del que se requerirá la aprobación pertinente para la afectación financiera a los partidos políticos, estará en disposición de aprobar también los recortes que les puedan afectar directamente a ellos. ¡Cajas de esas entidades, y bolsillos propios de los congresistas hacia la baja, difícil!

Aunque en lo relativo a otras áreas oficiales, pero en el mismo de orden de  proseguir con los recortes,  o eliminación de gastos estatales, los venideros “caminos a trillar” en torno al ahorro de los recursos públicos, son los que conducen a todos aquellos ministerios, o departamentos “infuncionales” que aquí se tienen, y que nada más sirven como huacales para nombrar allí a los políticos que participan en las campañas electorales;  a los que hay que buscarles empleos reciprocatorios después, sino se enfadan de mala manera. Verbigracia están: ministerios de la mujer, y de la Juventud; como, los demás elefantes blancos creados para tal propósito.

Suficientes fuentes, tiene el actual Gobierno, para agenciarse recursos económicos, a través de economizar, respecto de los niveles de gastos sujetos a sufragar en el presente, y así poder hacer frente a la grave crisis financiera que enfrenta en ese orden, sin necesidad de tener que cargar con más tributos a la población, ni continuar endeudando el país, con empréstitos que no se sabe cómo se podrán pagar después.

Ahora, para ellos se requiere de voluntad ´política, y de querer trabajar por este pueblo; de propiciar los cambios debidos, como tanto andaban enarbolando ayer las nuevas autoridades de hoy, cuando estaban en campaña electoral, aspirando a dirigir los destinos de la República.

Lo que ocurre es que, “no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar”, como reza un refrán pueblerino, con relación directa al cambio apetecido por la gente aquí, y que se le ofreció con vehemencia. ¡Todos los retos están planteados; mano a la obra!

¡Qué las promesas hechas no se queden en carpeta, para que después este pueblo no le pase factura al partido oficial!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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