“Poner las barbas en remojo”

¡Frase muy certera, que invita a prevenir! El reparar con atención sobre cuánto viene ocurriendo en el hermano país haitiano, a eso debe mover. Es de las cosas que más proceden en este lado de la isla, para tantos “La Española” aún, sin los límites debidos.  Allí “el horno no está para galletitas”, como reza un refrán popular.

Parece ser que se está levantando entre la clase más golpeada allí por los sectores gobernantes corruptos, e indolentes, que desde hace tiempo se destacan en aquel pedazo de tierra caribeña, la voz que más se parece a la de Dios: la del pueblo, según sostienen algunos estudiosos de las ciencias sociales, principalmente la Sociología en sí.

Es obvio que, cuando las poblaciones se “jartan” de los abusos  y los maltratos por los que se inclinan los poderes hegemónicos político-social que imperen, se empoderan aquellas, tal ha venido ocurriendo en esa nación, con firme voluntad reivindicativa, y se lanzan en pos de sus mejorías necesarias, a como dé lugar;  están siempre dispuestas a arrasar con todo lo que se interponga a su paso; no valen las fuerzas represivas de que dispongan los mandamases de turno; combaten lo que sea.

Según las reseñas periodísticas de los últimos días, que recogen algunos medios informativos sobre el particular, se está verificando en ese país un estado de rebelión y violencias extremas. que incluye asaltos a bancos, negocios diversos, y otras empresas, etc. Todo en ese lugar está prácticamente paralizado, de acuerdo con los informes; la inseguridad ciudadana es alarmante y progresiva.

Es obvio que, en espejos como ese, y el de la República Bolivariana de Venezuela, deben verse hoy los que se creen dueños-administradores de la finca llamada Dominicana, e ir tratando de ponderar sus descabelladas ejecutorias, como enmendando algunas de sus desaprensivas acciones recurrentes.

También, como en Haití, muchos turpenes políticos, y personajes con sólido poder económico en este “solar”, están expuestos a que en cualquier momento les exploten potentes granadas en sus pies, que les hagan desaparecer para siempre de la palestra pública, “aquí, allá y acullá”, como se dice.

El nivel de hartazgo del pueblo dominicano, saturado de corrupción, cargas impositivas, compulsivas, y sin retorno hacia las grandes mayorías; delincuencia y criminalidad, impunidad, etc., está tocando el borde superior de la copa gigantesca en que se acumulan esos flagelos, tan lacerantes para la gente aquí.

¡Qué pongan sus barbas en remojo!, los “camajanes” políticos y “buitres” adinerados, en este “patio neoyorquino”, según algunos demagogos politiqueros que se gasta la nación, que poco comparten sus fortunas mal habidas, en un alto porcentaje de los casos, con el pueblo local hambriento, y necesitado en extremo, que cada vez más se tiene.

El “bobo” entretenedor del crecimiento económico atribuible al país, ya está pasando de moda. ¡Ojo al Cristo! Nadie cree en esa “burbuja” demagógica adormecedora; y, por tal motivo, una gran cantidad de personas nuestras se quiere desgaritar de esta República, según las encuestas.  Hasta para Puerto Rico prefieren marcharse, que todos saben las condiciones económicas desastrosas en que se encuentra, y que hasta sus nacionales se están alojando, buscando amparo y protección, donde sus padrinos del Norte, U.S.A.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

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