Hay respaldos que restan en vez de sumar

Todo el que aspira a alcanzar, o mantenerse en la presidencia de este país, no debe procurar por lo bajo, o aceptar sustento a sus aspiraciones, provenientes de ministerios oficiales inoperantes, que en realidad no estén sirviendo a la sociedad nuestra en los órdenes de su competencia, porque afean, y restan al deseo popular, con relación a sus propósitos de convertirse, o proseguir siendo el mandamás entre nosotros.

De acuerdo con un titular de primera plana que aparece en un prestigioso medio digital local, “El Sol Dominicano”, “Ministro Juventud: Repostulación del Presidente Medina está en su mejor momento”, se viene dando esa situación de sutil proclama a nivel oficial. Se infiere a partir del mismo, evidente apoyo desde allí a un eventual retorno del actual mandatario al comando del Poder Ejecutivo de la nación, a partir del año 2016.

Incluye el precitado medio, como información soporte ofrecida por aquel señor ministro: ““La Repostulación del presidente Danilo Medina está en su mejor momento ya que su popularidad ha aumentado del 90 al 93% y el apoyo para a modificar la constitución ha aumentado en 11 puntos de 74 a 84.9%. Esto quiere decir que no es un deseo de los funcionarios sino del pueblo”.

Las preguntas que cualquier “tonto pensante” se haría son, en primer lugar, ¿cómo se llegó hasta esos datos?, ¿qué base científica se utilizó?, ¿cuál fue el grado de factor conveniencia ponderado, respecto de que eso se produzca?, ¿no se pensó en la parte negativa de esas declaraciones, con relación  al lambonismo claro, en espera de reciprocidad que se advierte?

Cuando de ministerio como ése, como el de la Mujer se trate, todo apoyo electorero proclamado desde los mismos, resulta más que  cuestionables, en razón de que, ¿para qué sirven esas dependencias estatales, que no sea para chupar cuartos del presupuesto público nacional, como convertirse en “antros” politiqueros para la colocación de botellas provenientes del área (huacal)?

Esos son organismos que se han reportado como inoperantes a todas luces desde su creación; que lo más probable fueron añadidos al tren  burocrático y politiquero estatal nuestro por injerencias recomendatorias de algunos organismos internacionales alienantes, que quieren globalizar culturas en  favor del sistema impuesto, al margen de las idiosincrasias particulares de los pueblos.

Pero además, para reciprocar con las claques proclamadoras internas en los momentos electorales; tener espacios para crear fuentes de empleos políticos; y, hasta para degradar a determinados personajes pertenecientes a los partidos gobernantes de turno, cuando se quieren envalentonar mucho, y querer hacerse más importantes de la cuenta.

Esos espacios estatales no tienen en verdad nada que ofrecer al país; y mucho menos  llenan, aun sea  parcial, algunas de las expectativas de los sectores para los cuales fueron creados. Nada más son pantallas, y justificantes para dilapidar recursos públicos, “que solo huelen a sudor pueblerino”.

Luego, ¿para qué pueden servir sus proclamas de apoyo a determinados fines presidencialistas, que no sea el “seguir guisando sin cocinar”, o trabajar más bien? ¿Qué es lo que aportan, que pueda considerarse como base para soportar alguna candidatura, o pretensión política? ¡Evidentemente que  nada!

En consecuencia, lo que mejor podrían hacer sus representantes cabeceras, es mantenerse en silencio para no despertar mayores descontentos con la existencia decorativa de los mismos, y lucrativa para tantos. ¡Eso se ve desde un avión!

Hace mucho que debieron haber desaparecido esos “elefantes blancos”, y  los recursos financieros estatales allí  desperdiciados, en sus pseudos labores sociales,  invertidos en áreas  productivas y beneficiosas para la población en general, algunos de ellas carentes de liquidez por completo.

Sus anuncios proclamantes en nada benefician, ni al actual mandatario de la nación, en el caso de que mismo optara por una posible reelección en el cargo, o cualquiera de los demás aspirantes dentro del ruedo político nacional, ya que esos ministerios solo representan una carga más para el Estado Dominicano – ¡huacales botelleros políticos es lo que son! -, con el consiguiente aumento lacerante de la nómina salarial pública.

Entonces, ¿suman o restan sus proclamas en el orden de lo que se trata? ¡Creemos con firmeza que es lo segundo!

Rolando Fernández

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