La mejor compañía en muchos momentos: un perro

No importa que sea de raza,  con pedigrí o no, como se dice; tampoco, falto de higiene, “viralata”, etc. Es lo más sincero, fiel sin parangón, compañero de verdad. Cuida a su amo, y lo conforta emocionalmente a su manera.

Olfatea y detecta con prontitud los estados depresivos, y de inmediato se acerca a su dueño, moviendo el rabo, y pasándolo sobre las piernas o los pies del que auxilie en ciertos momentos de ansiedad, preocupación, o cualquier otra circunstancia negativa.

Son diversos los casos en que algunos canes han salvado a personas de infartos al  miocardio, o accidentes cerebro-vasculares, al acercarse a ellas en son de manifestarles su cariño y afecto, debido a lo cual han logrado restarles algún tipo de presión, estrés, o desequilibrios de orden emocional; han desmontado cuadros depresivos, preocupantes y degenerativos.

Por alguna razón que escapa al entender de la mente humana, los perros son los hermanos menores de los hombres más cercanos a la especie; se adaptan y conviven con la gente como un miembro más de la familia.

Hasta duermen con sus amos, si es que se lo permiten. Son quienes más comprenden el lenguaje de los niños. Les proporcionan cariño a ésos en abundancia, al tiempo que los protegen y cuidan mejor que cualquier otro irracional.

Cuando el amo enferma no se le despegan de la cama. Si está recluido en alguna cárcel, se mantienen merodeando por los alrededores, y algunos hasta esperan por su salida.

En el caso de algún internamiento en  clínica  u hospital, desde que advierten la ausencia en la casa de su protector, buscan la forma de desplazarse en la dirección que sea, en pos de encontrarle, y hasta penetran al lugar en que se encuentre, si es que lo dejan.

Un ejemplo de esto último es una pequeña reseña que aparece en el medio “El Día”, del 16-2-15, página 32, “Perra se escapa >, Para ver su dueño en hospital”. Sissy, es una perrita Schnauzer que recorrió 20 calles para llegar al hospital Medical Center, en Iowa, donde está ingresada su dueña. Un guardia de seguridad no le permitió acceder a la habitación donde está Nancy Kranck, su dueña de 64 años, que llevaba dos semanas ingresada”.

¡Ojo con los perros!, que son domesticables en su gran mayoría. Nunca ésos están demás en las casas-viviendas de los humanos, pues acompañan con fidelidad, confortan emocionalmente a sus amos, y sirven para algunas otras cosas además, en el orden de lo esotérico.

Rolando Fernández

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