Ahora el cáncer es asunto de “mala suerte”, ¡anjá!

Por lo que te vas, te vas, y eso se entiende que está codificado genéticamente hablando. No es cuestión de buena o mala suerte, sino que obedece a causas sembradas con anterioridad, que tienen por lo regular su origen en existencias pasadas, encarnaciones; cuando no es que, se traen deformaciones y condicionantes para que circunstancialmente se generen enfermedades en la corriente de vida actual.

En ambos casos, con efectos punitivos o aleccionadores a posteriori que marcan a las personas, y que de ordinario se catalogan como destino, cuando llega el momento de su manifestación. También, puede haber verificación de las dispensaciones influyentes ganadas, que disminuyan afecciones y sufrimientos humanos derivados al momento de tener que partir.

De la misma manera en que todas las características individualizadas quedan consignadas en el prediseño de cada corriente de vida a cursar, a los fines de expresión terrenal divina, y conquistas kármicas, de igual forma se incluyen las afecciones físicas y mentales, enfermedades, que no solo están supeditadas a las catastróficas o terminales. Algunas de esas últimas nada más se reportan solo como aleccionadoras, salvables, y no son para poner fin a la subsistencia física de algunos humanos sujetos a padecerlas.

Son dispuestas esas por las entidades encargadas de controlar y administrar la evolución de cada entidad espiritual encarnada, con el propósito de llamar a la reflexión y contrición en determinados humanos; de combatir los envalentonados egos en los hombres, y decirles que ellos no son los dueños de su destino; sino, que quien en realidad dispone, ordena y gobierna con respecto a esa maquinaria físico-biológica-mental y emocional de que disponen, es el Gran Arquitecto que la ideó y construyó, para su expresión y accionar en el mundo de la materia.

Al margen de las investigaciones científicas convencionales, que a veces se acercan, y en otras ocasiones se alejan de la verdadera esencia de la humanidad, espiritual, y su propósito real en sí, cuando debería ser nada más hacia lo primero, después de las descodificaciones que se han logrado con respecto al llamado “genoma humano”, el considerado disco duro de cada cual, en un lenguaje informático, bastantes demostraciones se tienen en cuanto a que nada ocurre por accidente a nivel orgánico; que nada es casual, sino que todo es causal; que todo está previamente dispuesto con relación a la existencia terrenal de cada ser humano.

Raro, el que ahora la ciencia esté hablando de “mala suerte”, de mutaciones aleatorias que se producen en el proceso de división de las células, y no tanto a causas genéticas o un entorno desfavorable”, con respecto a la inescrutable hasta el momento enfermedad del cáncer, una de las afecciones que tanto ataca a la humanidad, y en cuyas investigaciones se han invertido grandes cantidades de recursos económicos durante muchas décadas, sin logros de significación aparentes que se puedan cuantificar, y menos, sólidas esperanzas de curarla cuando se presenta.

Se comienzan a desestimar en estos tiempos los modos de vida y factores hereditarios incidentes. Según los cientistas, el fumar y beber, entre otros, pueden aumentar las posibilidades de contraer el mal, pero no es que lo producen. ¡Fuera los malos hábitos de vida con respecto a contraer el mal!

“Sin embargo, numerosas formas de cáncer se deben sobre todo a la mala suerte y a una mutación de un gen que provocará un cáncer, sin relación alguna con el modo de vida o factores hereditarios”, señaló Bert Vogelstein, profesor de oncología en la universidad de medicina Johns Hopking, uno de los investigadores en la nueva investigación de que se trata.

“El secreto está en las mutaciones aleatorias que se producen en la división de las células”. De ahí que se atribuya a la mala suerte en las tantas personas que sufren del mal. Los demás deben ser dichosos por supuesto, ¡si fuera así en realidad! (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 2-1-15, página 11B)

Son las células madres de los desafortunados las que cometen errores de por sí. Difícil concebir la idea de errar por parte los componentes de una maquinaria física diseñada a la perfección, por Alguien que es perfecto, para su manifestación terrenal. Que fue la Idea de Sí Mismo en expresión, a nivel del plano de la materia densa.

¡Que los cientistas sigan buscando!, pues no pararán hasta no adentrarse por completo en los caminos del ámbito espiritual-esoterista, y la aplicación de la Ley de Causa y Efecto, en ese contexto, donde sí podrán encontrar las verdaderas razones de todas las enfermedades físicas, mentales y emocionales, que afectan a los hombres, y que están incluidas en el prediseño de cada corriente de vida que se cursa.

Por eso, el mismo incluye la selección de padres, entornos y condiciones que favorezcan para que el proyecto existencial humano sea llevado a cabo según fuera predispuesto, ¡créase o no! En cuanto a todo se dan las circunstancias necesarias. No es cuestión de suerte alguna, mala o buena.

Es obvio que, seguimos en las mismas, cuando se desconoce el verdadero origen de las enfermedades, cuando no es sabido a ciencia cierta qué las produce, son etiquetadas como cáncer incurable, o se atribuyen a la mala suerte en los pacientes. Y, ahora con mayor veras será, por el aval científico a eso último.

Autor: Rolando Fernández

http://www.RFCaminemos.WorldPress.com

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