¡Qué sociedad tenemos los dominicanos!

¡Sí, conformista por un lado, como de muy fácil manejo por el otro!

 

El contenido del AM., periódico “Diario Libre”, del 7-4-14, no tiene desperdicio alguno. Su título lo dice todo: “Una sociedad adocenada”. Por fin, alguien con facilidad para una difusión amplia lo dijo con toda franqueza.

 

Es lo que hoy en realidad tenemos en la República  Dominicana, un conglomerado social en actitud de extrema sumisión al “superior gobierno”, como bien se señala en el precitado AM.

 

A nadie le puede caber la menor duda con respecto a esa cruda realidad. Es comprobable que todo el accionar que proviene de las instancias gubernamentales, se acepta fríamente, sin el menor esfuerzo contestatario, mientras una gran parte del pueblo sigue soportando, y pujando abajo, como se dice.

 

Se hace notorio que, cuando algunos de los seudos líderes políticos y sindicales que se autodefinen como parte de oposición hacen algo para protestar, todo luce más bien como “allantes” en busca de favores, o de algún caramelo monetario procedente de los actores en el poder.

 

Mientras tanto, y según se expone en el trabajo hasta ahora de referencia,  “Nos hemos convertido en una nación de pordioseros y pusilánimes, con las honrosas  excepciones de siempre. Muchos de los que parecen más “revolucionarios” solo están a la espera de su oportunidad, y la clase política se ha aprovechado de esa situación para convertir al pueblo dominicano en uno que se olvidó de la altivez de su himno”. ¡Tremenda verdad!

 

Bien asociados con ese proceder tolerante que hoy se verifica en nuestra gente, están los ofrecimientos aéreos que se hacen, y que lucen “entretenedores”, y nada más. Podemos ver en ese orden, algunos proyectos gubernamentales, que podrán estar revestidos de la mayor voluntad política, pero que en torno a los mismos se advierte, que las ejecutorias requeridas para su logro aparentan estar bastante en el aire, por lo que es previsible que todo se quede a nivel de las comisiones de trabajo que se integran, las reuniones en busca de consenso; y en fin, solamente plasmados en papeles.

 

Constituyen esos, promesas que no importa se cumplan o no, por lo que de ordinario quedan enmarcados en última instancia, dentro de la percepción demagógica que se tiene con respecto a los gobiernos de turno. ¡No se hace nada, pero tampoco se exige en lo absoluto después!

 

En ese sentido, no hay que ir muy lejos. Ya el tan cacareado, y aparentemente consensuado Pacto Educativo, que se firmara recientemente, con bastante eco periodístico, comenzó a enseñar parte del refajo, como dice el pueblo.

 

Es lo que se infiere de las declaraciones que ofreciera Magdalena Lizardo, funcionaria del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo: “La sostenibilidad del recién firmado Pacto Educativo dependerá de qué tanto se avance en el Pacto Eléctrico, para desmontar los subsidios a la electricidad; y  en el Pacto Fiscal para incrementar la presión tributaria”.

 

Quitar los subsidios a la electricidad, e incrementar la presión tributaria, serían severas tareas gubernamentales, con un costo político super elevado, por lo que difícilmente los regentes de nuevo cuño con aspiraciones a mantenerse en el poder, cuando no alcanzar otra vez el solio presidencial en el año 2016, estarían dispuestos a llevar a cabo, o apoyar.

 

¡Eso tiene cocoricamo!, como se diría en el argot popular. Aunque, como aquí todo es posible, y la población en verdad ostenta estar adormecida, o aletargada, como bajo los efectos aún de una anestesia muy poderosa, a lo mejor lo intenten.

 

Ya lo dijo el envalentado hombre dialogo que aquí se tiene, Monseñor Agripino Núñez Collado, que debería estar más dedicado al verdadero rol escogido de orientador espiritual: “pacto eléctrico se firmará este año; contactos se inician este mes” (periódico “HOY”, del 9-4-14, página 5ª).

 

Muy cuesta arriba resulta aceptar que ese señor, siempre aspirante a querer bailar en todas las fiestas, tenga suficiente dominio sobre  los asuntos energéticos nuestros, para estar haciendo afirmaciones de tal naturaleza.

 

Y, en el caso contrario, amén de la tanta influencia que al parecer tiene ese cura entre los sectores políticos y empresariales internos, por qué no ha procurado intervenir con voluntad enteramente nacionalista, en la reclamación sostenida por parte de la población, para que se revisen y modifiquen los onerosos contratados suscritos por el Estado Dominicano, con los “altruistas” generadores de la energía que se sirve en el país, razón por lo cual, entre otras, aquí se tiene que pagar la tarifa más cara por el servicio, ¡que en toda el área del Caribe!, según los expertos. ¡Ah!, eso no ¿verdad? ¿En cuando a todo lo gravoso que pueda pender sobre la cabeza del pueblo sí? ¡Qué marchante!

 

Si la sostenibilidad del llamado Pacto Educativo está supeditada a esas condiciones, no sería osado el ir pensando en su fracaso. Son dos medidas con suficiente peso específico, cuyos efectos acabarían por hundir más en el abismo a la población nacional, por lo que no parece factible que las autoridades gubernamentales de este país, ni las presentes, como las futuras, se inclinen por decisiones de tales tipos.

 

Pues de hacerlo, se podría estar provocando un desbordamiento social, con consecuencias impredecibles, a cambio de que un dichoso Pacto Educativo resulte fructífero. ¡Los pueblos aguantan hasta un día, y el adocenamiento aquí puede ser superado en cualquier momento! ¡Qué nadie se pierda!

 

Según dicen algunos investigadores, estudiosos no viciados, o parcializados,  de la historia patria nuestra, hoy por hoy, aquí están dadas todas las condiciones que se verificaban, cuando “El Jefe”, el dictador Rafael L. Trujillo Molina, hizo provecho de tales circunstancias para alzarse con la victoria, y alcanzar la primera magistratura del Estado, permaneciendo en ella por más de treinta años.

 

Además, hay datos estadísticos que se tienen con respecto al eventual  regreso de los regímenes de fuerza, a posteriori, en los países que han logrado superar las situaciones de ese tipo. En ese orden, se habla de un promedio entre 40 y 45 años, y ocurre que, ¡ya nosotros tenemos más de 50! Es algo que también invita a reflexionar.

 

Pero, siguiendo con las medidas que se dice son necesarias para poder mantener la sostenibilidad del Pacto Educativo firmado,  hay dos preguntas muy importantes, cuyas respuestas se procuran asociar, y que algunos pensantes nuestros se hacen. 1) ¿Habría que desmontar necesariamente los subsidios eléctricos, y aumentar la presión tributaria en el país, para que dicho convenio no se convierta en letras muertas? 2) ¿Y los recursos del 4% del PIB para la educación, qué dirección en su totalidad tendrían?

 

Una interrogante adicional que nunca falta en los conversatorios entre personas muy ligadas al sector educativo nacional es: ¿a qué obedece esa intervención tan marcada hoy del empresariado nacional, a través de Educa, y su flamante presidenta, en todo lo concerniente al precitado Pacto Educativo, que no se advertía con respecto al área antes del otorgamiento del 4% del PIB para la misma?

 

Entre las respuestas que se barajan, hay  quienes advierten que algunos connotados representantes de nuestros empresarios locales pueden estar “haciendo bembitas”, como dice el pueblo, con la administración de esa friolera de recursos, tras procurar ser designados en el ministerio de Educación. Que la autoridad máxima designada para ese organismo no sea un político, o que lo sea encubierto. ¿Precedente? CDEEE.

 

La sociedad nuestra está adocenada, es muy cierto. Pero, aquí hay gente todavía que ve más allá de curva, y que no se deja sorprender muy fácil con los determinados procederes de algunos grupos influyentes nacionales, y hasta hegemónicos en ocasiones se podría decir.

 

¡Ojo al Cristo, políticos y empresarios nacionales!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Una respuesta

  1. El pueblo se abstiene de hablar y opinar por miedo a que se cayado de mala manera ya que en este país predomina el control aun dentro de las autoridades entre comillas deberían defender el al pueblo , vemos a diario como el poder y el dinero puede mas que la verdad , incluso e los mismo medios de comunicación vemos como predomina el lambonismo .

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