¡Hay que ir con mucho cuidado!

Aunque este es un país, cuyos ciudadanos parecen estar anestesiados, que se han mostrado conformistas hasta ahora, ante las recurrentes embestidas tributarias de que han venido siendo objeto, para cubrir los desenfrenos financieros estatales, por parte de los políticos de nuevo cuño que han estado gobernando la República durante los últimos lustros, es obvio que, la elevada presión fiscal, sin reciprocidad hacia la población, viene acorralando a la gente, por lo que se podría estar al borde de un estallido social en cualquier momento, de no obtemperarse en  corto tiempo a los justos reclamos que se elevan.

 

Ya aquí la gente comienza a mostrarse muy resentida, por los efectos limitantes que provocan algunas cargas impositivas que se entienden abusivas, y en casi todas las interacciones sociales, sale a relucir con vehemencia el tema de los tributos obligados, como de la lenidad estatal frente a los que se tildan como los principales responsables de los desfalcos ordinarios al erario público nuestro.

 

Además se señala que, “de hacer lo que nunca se ha hecho”, como fuera una de las promesas de campaña del mandatario actual, es muy poco de lo que se ha visto, a pesar del tiempo transcurrido, versus a la continuidad que advierte un gran segmento de la población, con respecto a la gestión de gobierno anterior.

 

Se habla por ejemplo, entre otras cosas, de no quererle marchar al monstruo con siete cabezas del problema eléctrico nacional, mientras los apagones y las deficiencias en el sistema siguen viento en popa, sólo hablándose de proyectos e iniciativas que no se alcanzan a concretizar. También, del rosario de deudas con los leoninos comerciantes generadores, que nunca disminuye. El maridaje político-empresarial en el sector eléctrico luce intocable, es la percepción generalizada que se tiene.

 

Las crisis en los hospitales públicos del país tampoco han cambiado, como igual lo ha sido a nivel de las escuelas del sistema, y el profesorado nacional, siempre en sus luchas por mejorar las condiciones salariales que prevalecen en el sector, a pesar de la asignación del 4% del PIB para el área, cuya realidad de entrega total algunos cuestionan por una parte,  mientras que por la otra, se habla de inversiones no prioritarias con el uso de los recursos que se reciben.

 

Del lado de los médicos, y el personal de apoyo correspondiente, han continuado todos con sus paros huelgarios, en pos de las reivindicaciones que consideran merecer, propiamente después del paquetazo fiscal impuesto a rajatabla, que evidentemente, ha disminuido el poder adquisitivo de todos, con principalía en los asalariados nuestros que devengan emolumentos fijos.

 

Sin embargo, sí que  han vuelto a estar sobre el tapete las grandes inversiones en las connotadas obras de relumbrón, con los efectos nocivos colaterales que los mismos conllevan durante los procesos de realización, ingrediente que se estima muy significativo en la determinación del seudo crecimiento visual económico del país, que sólo beneficia a los políticos, como a los sectores poderosos conexos, y del que nada toca a las grandes mayorías nacionales, que permanecen sumidas en las carencias acostumbradas, con tendencia a superar los niveles actuales.

 

Por lo que se puede apreciar, al parecer sólo importa la denominada macroeconomía, en el lenguaje de los profesionales del área, y los mandantes regentes en el país. El pueblo llano, nada más cuenta durante los procesos electorales, como receptor de las demagogias y retóricas politiqueras. Después, solamente está para servir como burro de carga. ¡Eso está más que demostrado!

 

Por eso, no se debe extrañar que, “ahorita”, no muy tardío, se les ocurra a las cajas de resonancia fondomonestaristas, títeres alienados dentro del Gobierno, establecer un gravamen al caminar a pie de las personas sobre las aceras, como al aire que se respire en los espacios abiertos, por ejemplo, en adición a la gran cantidad  ya dispuesta.  ¡Qué cachaza tienen estos políticos!

Entonces, todo sigue igual, y ¡es pa’lante que vamos! Ojalá que esos movimientos masificados de protestas que  se han venido dando últimamente en otras latitudes, verbigracia, Brasil, España, Argentina, Perú, que recordemos, no encuentren ecos de resonancia significativa en este país. Pues, lo que ha estado ocurriendo en muchos pueblos nuestros del interior, con facilidad se podría generalizar, y tener impredecibles consecuencias.

 

A veces, el comprar conciencia ciudadana hasta el nivel de manipulación requerido, para restar efectividad a las expresiones sociales de justos reclamos que se llevan a cabo, resulta muy difícil. ¡Los cuartos no  alcanzan, o la gente opta por no aceptar las limosnas que se ofrecen!

 

Aquí, el Gobierno muy pronto se va a ver precisado a tener que  revisar, modificar, o eliminar por completo, algunos de los onerosos tributos cargados a la población; al igual que,  procurar una baja significativa en la tarifa eléctrica, como en los costos de los combustibles.  Los tres renglones constituyen mechas de una poderosa bomba de tiempo, a estallar en cualquier momento, con el más mínimo acercamiento de una llama sutil.

 

Es por ello que, el ir con mucho cuidado procede hoy más que nunca. ¡Que reflexionen las autoridades sobre esa humilde  recomendación, que ya este pueblo está “jarto”!, y a punto de lanzarse a las calles. Para comprobarlo, sólo hay que darse su “bañito de él”, de cuando en vez.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

 

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: