¡Tremendo reto tiene Danilo!

Su famoso y bien ideado slogan mercadológico de campaña, creó expectativas bastante difíciles de llenar, por la subjetividad que envuelven las promesas incluidas en el mismo, como los niveles de compromisos con los que habría que romper, para poder cumplir con lo prometido: “Corregir, continuar y hacer”.

 

“Corregir lo que está mal”. Lo primero que  habría que hacer es, determinar hasta dónde es necesario en el país, lo que se pueda entender ha estado mal, partiendo de la idiosincrasia y apetencias de los dominicanos; y, cuáles serían los efectos de tener que inclinarse por descontinuarlo de golpe y porrazo. También, el riesgo probable que envolverían las decisiones de carácter correctivo-enmendatorio, con el concurso de un séquito del mismo color, que apoyó y preparó hábilmente el terreno de la impunidad, durante la campaña proselitista.

 

“Continuar lo que está bien”. Para poder seguir con lo que se aprecia, que bien ha venido realizando el actual Gobierno, durante sus últimos dos periodos de gestión, administrado por gente de su misma parcela política, habría que reparar y eliminar por completo, lo malo que en gran parte se pueda haber sustentado lo que se considera bueno, que como es obvio, lo haría desaparecer, por razones muy conocidas en el seno de la población, las cuales resulta prolijo enumerar.

 

Ahora, una pregunta que procedería, y que luce interesante al respecto es, ¿cómo se evaluaría lo que está bien, desde una próxima primera magistratura del Estado, en términos reales o relativos? Porque, según se aprecie en ese orden, serían actitudes diferentes  las que se adoptarían. Pues, no es lo mismo aquilatar lo bueno o beneficioso para la población, en un contexto real propiamente, que en el marco de una relatividad circunstancial, o acomodaticia; política si se quiere.

 

 

“Hacer lo que nunca se  hizo”. Lo tanto que aquí quedaría por hacer, no es cuestión de una gestión de gobierno, ni de un grupo. Es competencia de todos los sectores que tendrían que trabajar unidos, sólo pensando en el país, y nada más. Se podrían hacer algunas cosas sin problema, pero que resultarían superficiales, como seguir tapando huecos, o pegando parches.

 

En ese mismo orden, se tendría que saber con qué, y con quiénes, se podría contar, para estar en condiciones de poder hacer lo que falta, “lo que nunca se hizo”, como decía el slogan publicitario. ¿Se podrá lograr conocer sobre ambas informaciones en verdad – tenencia de recursos económicos suficientes y oportunos, como de gente en disposición de colaborar con el nuevo Gobierno -, bajo las presentes condiciones socio-económicas y políticas en las que vive el país? La realidad es que, ¡eso estaría por verse!

 

No obstante, lo más significativo a considerar en estos precisos momentos es que, ya se está en el poder, sólo pendiente de proclamación, desde donde se puede hacer o deshacer.   El pueblo le dio la oportunidad al amigo Danilo, de trabajar por el país, y en favor de su gente más necesitada.

 

También, de que sean retomados y honrados los principios legados por el gran maestro, el inolvidable e inmenso Juan Bosch, que han sido tirados por la borda, de manera muy alegre y desaprensiva por muchos de sus discípulos, políticos de nuevo cuño, que sólo saben disfrutar del poder.

 

Ahora, él tiene el partido y el país para moverse a voluntad. Sólo hay que “tener mucho ojo”, con los advenedizos y trepadores, como los enemigos ocultos. Él sabe bien de sus peligrosas zancadillas y demagogias soterradas; también, como  manejarles, y como cuidarse; pues, habilidad no le falta. ¡Suerte, amigo Danilo!

 

Finalmente, nos permitimos reiterar aquí, dos recomendaciones que hiciéramos a través de un artículo publicado (18-agosto-2011), en ocasión de él tener que elegir sobre su compañero de boleta, tomando en consideración que estaba enfrentado contra gente de dentro, y de fuera de su organización política morada; y que, el camino que transitaba era bastante resbaladizo, como aún lo sigue siendo. ¡Cuidado!

 

“Hilar muy fino antes de tomar cualquier decisión. Nada de improvisaciones; como, tampoco dejarse sorprender con caramelos que puedan contener una alta dosis de veneno en el fondo”. Además, nunca olvidar la famosa frase aquella que siempre pronunciaba el profesor,  digno de recuerdo en todo momento: “En política hay cosas que se ven, y otras que no se ven”.

 

¡Felicitaciones!, por su triunfo.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

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