El gran negocio de los partidos políticos se amplía cada vez más

Según una publicación de la prensa local, unas ocho (8) nuevas organizaciones políticas aspiran a ser reconocidas por la Junta Central Electoral, de cara a poder participar en los próximos comicios presidenciales del año 2012. (Véase periódico Listín Diario, del 20-9-11, página 5ª).

 

Según la información contenida en la reseña periodística, de aprobarse el reconocimiento a las solicitantes organizaciones, el número de partidos – jugosos negocitos -, a competir en el torneo venidero, sería de 35; lo cual, si no es un buen record, constituye un magnífico average.

 

Eso significa que en politiquería, como en la búsqueda de dinero fácil, “sí es que vamos pa’ lante”, como reza un famoso eslogan político. Ya que, cuando se logra insertarse en la nómina de la Junta Central Electoral, para el otorgamiento de recursos financieros a utilizar en el proselitismo y las francachelas de campaña, las figuras más representativas de esas organizaciones, se inmediato comienzan a enriquecerse a costillas del pobre pueblo; ¡sin trabajar!

 

Cuando eso se produce, se acabó la vida laboral; se comienza a discursear por doquier; a pagar cajas de resonancia; y, a darse baños transitorios de pueblo, aunque luego haya que bañarse muy bien, con bastante jabón de cuaba, y desinfectantes de exquisitos aromas.

 

Pero además, las falsas promesas nunca faltan, antes los ingenuos que se convierten en las seguras víctimas. Y, en el caso de que se advierta la imposibilidad de lograr el triunfo electoral, entonces se procede al negocio de las alianzas con los partidos del ruedo que tienen mayor empuje, concertando los seudos líderes posiciones en el tren gubernativo futuro, de las cuales tratarían de sacar el mayor provecho económico posible. ¡Es un  negocio redondo el que se tiene!

 

Habrá que seguir entonces, imponiéndole mayores cargas impositivas a la población, para solventar los gastos improductivos de las nuevas, como de las próximas entidades políticas que se logren organizar, y que luego se les otorgue el reconocimiento legal a que siempre aspiran, como es lógico.

 

¡Nos salvamos!; pues ya aquí, sólo se piensa en engancharse a político, y a crear un partido; estudiar mercadeo; o, hacerse pelotero.  Las formaciones profesionales – aquellas de gran valor utilitario -, en las diferentes disciplinas o ramas del saber técnico-científico que se necesitan en país, están de capa caída; se han ido dejando de lado.

 

En un futuro no muy lejano, sólo tendremos en esta nación, abundantemente, políticos-comerciantes, astutos y demagogos, para seguir dirigiendo los destinos nacionales; mercadólogos embaucadores, con la misión  de vender las falsas imágenes personales de aquellos; al igual que, productos diversos en el mercado, de mala calidad; También, una gran camada de peloteros, para que el Gobierno tenga que seguir acondicionándoles anualmente, tanto a ellos, como a los dueños de los equipos, los estadios del país en que se juega; el escenario para la realización de su fabuloso negocio otoño-invernal.

 

¡”Excelente triángulo”!, políticos, mercadólogos y peloteros.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

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