¡Tanto saltá, pa quedá siempre enganchaos!

Después de tantos brincos, pataleos, escarceos y argumentaciones por parte de ambos sectores, empleadores y empleados, parece ser que  todo ha llegado hasta donde los primeros querían; y lo segundos, han accedido a la baratura como siempre, transcurridos dos años de conversaciones y solicitud de revisión salarial. ¡El tiempo invertido no se corresponde con lo logrado!

Sí, y es que en verdad, con lo que se ha conseguido, según recoge la prensa local,  apadrinado por el Comité Nacional de Salarios, y la mediación del ministro de Trabajo, Max Puig, aumentos de RD$1,440.00; RD$990.00; y, RD$877.00, el l7% del sueldo mínimo, en proporción a las escalas correspondientes, los sacrificados empleados difícilmente puedan paliar un poco las crisis económica que les afecta, que era en sí el móvil real del asunto; con el agravante de que, esos míseros incrementos pasarán a reflejarse en los precios por la adquisición de los bienes y servicios requeridos.

En el caso de los vigilantes privados, por ejemplo, sector en el que los pesos aumentados serían de RD$1,214.00, ¿qué va a resolver  esa gente con eso, teniendo que pagar caros pasajes y comer, aunque sea malo, durante cada tanda de servicio? ¡NADA!

Pero, en sentido general, un aumento tan insignificante a los maltratados trabajadores, en un país carente de servicios públicos básicos, tales como: educación y la salud; en que además, se  paga la energía eléctrica, imprescindible, más cara y mala del área, con las implicaciones de tener que comprar gas, trementina, o un pequeño inversor para poder medianamente alumbrarse la gente; en el que igual ocurre con los combustibles, aumentados medalaganariamente cada semana, con el efecto traslativo que provoca en el costo del transporte, podría considerarse como una burla.

Es mofarse de los que menos pueden, al compararle con los lujosos emolumentos mensuales,  complementados fuera de nómina, que reciben los funcionarios públicos de la nación, incluidos muchos seudos congresistas y alcaldes, algunos de ellos analfabetos.

Entonces, con distorsiones salariales tan alarmantes, como es  lo que igual ocurre, con respecto a los míseros sueldos que reciben nuestros guardias y agentes del orden público; y, los niveles de especulación que se verifican en el país en todos los renglones de la vida nacional, no se quiere, y se persigue por supuesto, a los que se conectan ilegalmente al tendido eléctrico, por no poder pagar, en su mayoría; a los que mercadean con las drogas; y, a lo que delinquen en todos los ordenes; claro con discriminación de clases sociales que se estila dentro del sistema.

Habría que preguntarse en consecuencia, ¿se va a dejar morir la mayoría; mientras sólo un pequeño grupo vive bien, y trata de quedarse con todo? Esa es la primera variable a despejar dentro de la ecuación de las necesidades y penurias de alta prioridad que afectan a la sociedad dominicana, por parte de los políticos y autoridades respectivas. ¡Trabájenla!

Rolando Fernández

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